EL FACTOR HEBREO
E ntreverado de elementos hebraicos, griegos, romanos y germánicos, el cristianismo entró en la composición del espíritu europeo. Pocas personas sabrían ponderar la importancia de cada uno de
ellos en la síntesis cristiana, aparte del extraordinario valor del Antiguo Testamento para la Iglesia Reformada. Solo los grandes renovadores de la psicología profunda pudieron averiguar, en el siglo XX, que lo más típico de la conciencia occidental, el deseo de justicia en este mundo, proviene de los sentimientos de culpabilidad nacidos, en el primero de los monoteísmos, con el justiciero Dios de los hebreos.
O TRAS RAZONES
¿ C ómo hay que conceptuar el acto que produjo la muerte de siete miembros del CNI? ¿Fueron víctimas de un ataque terrorista o cayeron bajo el fuego de la resistencia? La pregunta fue planteada, en su dría dejar de fumar, de drogarme, de matar, pero «no puedo querer». La liberación cultural de los instintos reprimidos ha conducido a la anulación de la conciencia moral. Violencia, terrorismo, telebasura.
La psiquiatría equilibrada de Baruck supone para la freudiana lo que la psicología unitaria de Spinoza para la cartesiana. La represión de los deseos puede producir neurosis perturbadoras de la estabilidad individual. La represión de la conciencia moral, producida con la liberación colectiva de los instintos individuales, infantiliza el carácter, degenera la cultura y genera psicosis amenazantes de la estabilidad social. Baruck era un médico psicosomático de la posmodernidad. Su descubrimiento clínico lo encontró refrendado en el profeta Joel: «Extenderé mi Espíritu a toda carne, lo introduciré en la carne, pues la vida es santa». Tan santa de alma como de cuerpo. Factor hebreo del cristianismo.
Antonio GARCÍA TREVIJANO
SALIDA EN IRAQ
tivamente esta misión no implica ningún juicio sobre estos servidores de nuestro Estado, sino que remite sobre quienes desde el poder político les habían comprometido en una injusta invasión.
comparecencia parlamentaria, por el presidente Aznar con cierto aire de desafío. Cual, si calificar la mortífera agresión como un acto de resistentes que defienden la independencia de su país, representara una ofensa para los militares fallecidos, o disminuyera el valor de su sacrificio. Pero es preciso afrontar la realidad, sin dejarse confundir por este capcioso juego con los sentimientos. Y no cabe sino afirmar que el ataque ha de ser conceptuado como una acción de la resistencia. Así lo han calificado altos mandos de nuestra cúpula militar, discrepando de Aznar.Y ello no va en detrimento del homenaje que nuestros compatriotas merecen y del dolor que su muerte ha producido en nuestra sociedad. Los militares del CNI obedecían órdenes, se les había asignado una misión, en la cual perdieron la vida, cumpliendo con su deber. V alorar positiva o nega-
ABRIR LA ESPITA
L a convivencia, la modernidad, el progreso que ha propiciado nuestra Constitución es una realidad. Ha llegado con muy buena salud a su 25 cumpleaños y, sin embargo, los necios le han puesto todo tipo de bombas en su línea de flotación a ver si se la cargan. Lo último, lo de Benach, ahora presidente del Parlamento catalán, gritando lo de «Visca Catalunya lliure» con la voz impostada del que no repara en el ridículo. Claro que esto no es nada en comparación con la vergüenza ajena que producen el viejo del paraguas y el engolado Atutxa llevándose a la corte de ciegos peneuvistas como clac «ad hoc» a los Juzgados, con el fin de que les aplaudan y les jaleen... ¡por no cumplir la Ley! Los tiranos, como los nazis y el fascismo, siempre han creído eso: que están por encima de las leyes y de la democracia, y dispuestos a destruir a quie-
ta Magna. Pero hombre, si eso ya lo dice Fraga. Si el problema no es la reforma, sino qué se reforma. La diferencia es que Zapatero no lo ha dicho y Fraga sí. Reformas habrá que hacer, como todo en la vida, porque es la forma de progresar. Pero justo ahora, cuando los necios se la quieren cargar, conviene tener en cuenta que abrir la espita puede traernos más de un disgusto.
Luisa PALMA
nes no les aplauden. Y está claro que el PNV quiere cargarse el modelo de Estado. En esas, sale Zapatero y se lía diciendo no sé qué de que no teme a las ideas nuevas y que hay que reformar la Car- combatan a las fuerzas ocupantes no puede ser calificado de terrorismo. Fueron terroristas los ataques del 11 de septiembre y los que se han ido perpetrando después en muy diversos puntos del planeta, produciendo víctimas civiles y, en este sentido, algunas acciones indiscriminadas de la resistencia en Iraq también pueden ser consideradas como terroristas. Sin olvidar, tampoco, las que realizan las tropas estadounidenses, penetrando violentamente en las viviendas, disparando contra vehículos, edificios y manifestantes, haciendo exhibiciones de fuerza, Se trata de amedrentar a las poblaciones y extender la sumisión por el terror. Pero luchar contra ejércitos extranjeros es resistencia.
Que los ciudadanos de un país invadido
Quizá, se objete que las tropas españolas no tomaron parte en la invasión de Iraq como las estadounidenses y británicas. Pero el hecho es que ahora aparecen colaborando con ellas. Más aún, están a sus órdenes, aunque sea por intermedio polaco. Inevitablemente son vistas con hostilidad. De nada sirven las últimas componendas de las Naciones Unidas. Y , al respecto, las encuestas han mostrado el amplio rechazo de la población iraquí a los que considera lógicamente como ocupantes de su país. Y de esta inevitable hostilidad hay que estar conscientes sin autoengaños propagandísticos. La consecuencia es que nuestras tropas en las actuales circunstancias, que no pueden ser definidas sino como forzada ocupación, deberían regresar.
La única vía de salida sería que las Naciones Unidas se hicieran cargo de la situación, asumiendo el mando de las fuerzas y de la administración. Además, que tanto los EE UU como Gran Bretaña indemnicen por la destrucción producida. Y que el país se organice democráticamente, representando en sus nuevos órganos de gobierno a la pluralidad de tendencias que existen en Iraq, incluyendo en ellas, como recientemente proponía Samir Amin, a los baazistas, que no dejan de contar, según se está viendo, con un respaldo popular.
Se objetará la situación caótica del país en que la invasión, derribando un Estado, ha sumido a Iraq en la anarquía y la miseria. La responsabilidad es de los invasores. Últimamente hablan, bajo la presión internacional, de devolver la soberanía al pueblo iraquí, en junio de 2004, pero manteniendo sus tropas. Y realmente lo que se pretende es establecer un régimen y un gobierno sometidos a los intereses de los EE UU o, más exactamente, de las empresas asociadas con Bush. ¿Qué garantías hay de libre expresión y organización de la voluntad popular, mientras los ejércitos de EE UU y Gran Bretaña, con otras fuerzas bajo su mando, sigan instalados en el territorio de Iraq?
Ciertamente un camino bien difícil dada la obstinación del «trío de las Azores» en no reconocer sus errores. y mantener sus intereses. Pero el único posible si queremos que Iraq sea un país libre, independiente y democrático.
Carlos PARÍS
Aunque la base teórica de este descubrimiento está en la hipótesis «mosaica» de Freud, la introyección de la justicia de Jehová en el corazón europeo la comprobó el gran psiquiatra francés, Henry Baruck, quien se vio obligado a estudiar hebreo para cerciorase de la coincidencia de sus hallazgos clínicos con la justicia divina del Antiguo Testamento. Su conferencia en los «Rencontres» de Ginebra, «El problema de la personalidad», causó sensación en la inteligencia europea y, sobre todo, en la comunidad judía. Años después me regaló sus publicaciones y, con su amistad, pude admirarlo aún más como persona.
«Una vez que hube descubierto por mí mismo esa fuerza extraordinaria que es la conciencia moral, susceptible de crear psicosis graves, odios y catástrofes sociales, me dije: de todos los elementos de la personalidad es la más terrible fuerza que conocemos. A su lado el instinto es una pequeña fuerza. ¿Dónde se ha descrito esta fuerza? La encontré admirablemente descrita en el Antiguo Testamento. Ese Dios terrible capaz de destruir una sociedad. Cuando reconocí en ella mis propias experiencias me puse a estudiar la tradición de Israel».
Muchos criminales entran en prisión sin remordimientos ni trastornos de personalidad y tras salir de ella padecen perturbaciones psicóticas. La tesis de Baruck puede explicar también el acto suicida del terrorista, tan diferente de la lealtad del kamikaze japonés. Si la «justicia oficial» no se ejecuta desde instancias exteriores, o el castigo paterno, penal, político y bélico no agota el sentimiento de culpabilidad (real o falsa), éste proyecta sobre su propio cuerpo, o sobre la sociedad, la «justicia divina» de su conciencia moral, sea con parálisis sumarias de la voluntad motriz (in-cenestesia, catalepsia) o con supremos «actos nietzscheistas» (expresión de Baruck) de disposición de vidas ajenas o/y de la propia.
La concepción dualista de la personalidad (alma y cuerpo) dio lugar a las sociedades represivas (economía de producción), donde la voluntad del alma era la encargada de reprimir los instintos groseros del cuerpo. Las ciencias biológicas y las rebeliones de la juventud dieron paso al monismo cuerpoalma de la sociedad permisiva (economía de consumo), donde los derechos del cuerpo y de la animalidad se han tomado la revancha. La moderna psicología encuentra gran dificultad en ubicar la voluntad. Si quisiera po-