O TRAS RAZONES
FRACASO DEL TRATADO CONSTITUCIONAL
L lamar a las cosas políticas por su nombre es casi imposible. Lo hacemos con las cosas físicas y las individuales porque ya están constituidas, es decir, delimitadas y definidas. Lo que Adam podía hacer,
llamar por su nombre a las plantas y animales que poblaban la Tierra, también lo hemos logrado nosotros gracias a la ciencia. Que comenzó siendo una tabla de clasificación taxonómica. Lo que Adam no hizo, nombrar y clasificar las cosas sociales, tampoco lo hacemos todavía. Estas cosas no son lo que parecen. Y no hay ciencia o filosofía que nombre la realidad social por encima o por debajo de sus apariencias. Aprendimos a distinguirlas no por lo que son, sino por lo que no son. Y ahí estamos todavía.
espiritual de uniones políticas aún más complejas.
¿Qué ha fracasado en Bruselas? ¿La Constitución política de Europa? Eso ni siquiera estaba proyectado. Si nos atenemos a lo que el movimiento constitucionalista definió con esa palabra, desde su nacimiento en el XIX y su culminación en el primer tercio del XX, lo que ha fracasado no ha sido un proyecto de Constitución europea, que regulara las relaciones entre poderes separados de un Estado Europeo al que diera nacimiento, sino el pacto intergubernamental de un Tratado constitucional sobre los asuntos comunes que ya están constituidos materialmente.
Resulta significativo que los dos gobiernos responsables del fracaso político de la UE en Bruselas, el español y el polaco, sean subproductos residuales y emergentes de la última dictadura fascista y la penúltima dictadura comunista. Resulta significativo que estos dos gobiernos pretendieran obtener, contra la esencia del principio democrático, mayor números de votos de bloqueo, contra las decisiones mayoritarias, que el correspondiente a su número de habitantes. Resulta significativo que estos dos gobiernos sean los favoritos (caballos de Troya) de Bush.
Pese a este fracaso formal, y tal vez a causa del mismo, en Bruselas se ha dado un paso de gigante en la constitución material de Europa. Se ha aprobado por unanimidad, incluso por Gran Bretaña y España, el desarrollo militar del germen de ejército europeo, independiente de la OTAN, creado por Francia, Alemania y Luxemburgo, como reacción a la falta de voluntad de independencia en otros países europeos, frente a la política exterior de EE UU, escandalosamente manifestada en la innecesaria guerra de Iraq. Los medios de comunicación y el Gobierno de España tratan de ocultar o disminuir la importancia de este acuerdo militar, porque apenas hace unas semanas aquí se ridiculizaba la alianza de Francia con Luxemburgo, comparándola con la de Aznar y Bush.
La Presidencia europea de Berlusconi ha sido más ridícula que perniciosa, más cómica que dramática. Escribiré sobre la condición subordinada del factor italiano en la formación del espíritu europeo y sobre la importancia de los países del Benelux en todos los intentos de unificación de Europa. Y no me olvidaré de lo que todos olvidan, de la presencia, por ausencia manifiesta, del factor ruso en la concepción política de la unidad europea. Tampoco hay que esperar nada positivo de la próxima Presidencia irlandesa. Esta nación, dividida a causa de sus distintas religiones eclesiásticas, no puede ser motor
En las próximas semanas seguiré analizando las raíces históricas que impulsaron a la Convención, presidida por la petulante incultura de Giscard d'Estaing, a suprimir el cristianismo del innecesario Preámbulo de la Constitución. Para comprender esa barbarie desde el punto de vista de la cultura laica, y evitar confusiones ideológicas, abordaré la cuestión trascendental, que a muchos parecerá escandalosa, de la imposible identificación del humanismo con el cristianismo. La mejor teología católica y protestante demuestra que donde hay Religión revelada, o creencia en el misterio de la Redención, no hay ni puede haber humanismo.
Antonio GARCÍA TREVIJANO
ADOLFO SÁNCHEZ VÁZQUEZ
«A tiempo y destiempo» se titula el último libro de Adolfo Sánchez Vázquez, que hace pocas semanas ha sido presentado en la Casa de América de Madrid. Acertado título porque Sánchez Vázquez ha
sido un pensador marcado por el duro tiempo de su vida, pero emergiendo sobre él, sobre los avatares del oleaje momentáneo de la historia, para mirar, siempre, al luminoso norte de la realización humana, en una nueva sociedad. Y por ello sus consideraciones son tan oportunas como «intempestivas».
Y allí trató de clarificar las raíces de su compromiso, de convertir en rigor intelectual
AL GARETE LA SOLIDARIDAD
A cabamos de ver que el «gobierno de izquierdas» que atribuimos al pacto tripartito catalán no es tal. Y , desde luego, está muy lejos de ser socialista. Pues que se sepa, instituir la solidaridad ni es socialista ni es de izquierdas. Y eso es lo que quiere hacer, con «su» modelo fiscal y los privilegios que ya han anunciado, el trío ansioso de poder que le va a dar el relevo a CiU. Tampoco este tripartito es «la voluntad de las urnas» como se dice, pues resulta que son los convergentes quienes ganaron en la votación. Está claro que no van a engañar a muchos, pero al menos con uno lo han conseguido. A Zapatero le ha pillado Maragall y ha logrado que diga cosas como que cada presidente autonómico proponga su modelo fiscal sin acordarse al parecer del pacto al que llegó el PSOE al respecto. Zapatero ha di-
anda tan desviado que los que están que trinan son la gente de verdad socialista y de izquierdas. Lo más alucinante del caso es que todavía no se ha enterado de que el poder en Cataluña lo va a ejercer Esquerra y no el PSC. Maragall no sólo es su tapadera. Y lo malo es que con todo esto, su discurso nacional, solidario, o sea, el comportamiento propio de un partido socialista, se ha ido al garete.
florecido en otras tierras No los había alumbrado el movimiento obrero y revolucionario español, más caracterizado por su heroica combatividad, por su lucidez ante las amenazas del fascismo, en que sus hombre y mujeres se «levantaron antes del alba», como escribió London, que por su vertebración teórica. Ni en las aulas académicas que frecuentó Sánchez Vázquez en la II República encontró los instrumentos conceptuales que ardientemente buscaba para iluminar su rebeldía y su esperanza de otro mundo. Tampoco en México, salvo en Eli de Gortari y en Wenceslao Roces. Pero, trabajando fundamentalmente como un autodidacta, Adolfo Sánchez Vázquez captó y expuso en su filosofía de la praxis lo más medular del marxismo. Frente al determinismo cientificista, desarrollado desde la socialdemocracia alemana hasta Althusser, y frente a la escolástica «metafísica» -aunque este término repugnaría a sus defensores- del Diamat, construyó su «filosofía de la praxis». Parte en ella de la visión del ser humano creador y libre, llamado a levantar su mundo estético, técnico, noético, social, frustrado, empero, en la alienación y en la explotación de las sociedades de clases. Incorpora, así, la filosofía de la praxis la crítica de la historia, desde sus bases económicas, especialmente la del modo de producción capitalista. Y muestra la posibilidad «racional» de su superación, no como un término asegurado por la dialéctica histórica sino como resultado de un esfuerzo, cuyo fracaso nos puede llevar a la barbarie, que estamos viviendo, o a la destrucción de la humanidad.
Luisa PALMA
cho también que no entiende cómo el PP critica el pacto cuando el trío catalán representa a un millón y medio de catalanes. Por lo menos ya sabemos que cuatro y medio no están representados. El PSOE
Inició su trayectoria vital, en los años treinta del pasado siglo como poeta y, al par, como militante comunista. En esta unión en que la lucha por un mundo mejor resplandecía con toda su grandeza estética en tantas figuras como Miguel Hernández, Alberti, Neruda, Cesar Vallejo. Y «derrotado pero no vencido», como Don Quijote, conoció el exilio mexicano, cuajado de nombres gloriosos, como uno, entre ellos, de sus miembros más jóvenes, pero también más creadores y más ilustres.
las intuiciones y sentimientos que animaban su voluntad de rebeldía ante la injusticia de la sociedad. Y para lograrlo profundizó en el marxismo. Antes de él, no habían surgido importantes pensadores marxistas en España, como los que habían
«A tiempo y destiempo» es una recopilación de trabajos muy diversos en que esta filosofía de la praxis aborda los más variados temas, desde el arte y la literatura a la filosofía y la política, con la crítica del llamado «socialismo real» y el análisis de la actual situación del mundo que su transformación debe enfrentar. Y lo que en otros libros es yuxtaposición eventual, en éste se convierte en singular mérito. Pues ofrece al lector una visión, al par, sintética y amenamente variada de la amplia obra de Sánchez Vázquez, tan unitaria en sus ideas centrales como rica en los temas que enfoca. Permite apresar su núcleo central y su diversidad de proyecciones. Representa, entonces, una incitación para la detenida lectura de este pensador, si el lector no la ha realizado.
Es un acierto la inclusión de escritos biográficos que nos abren el panorama de nuestra convulsa historia a lo largo de más de medio siglo y nos hacen percibir algo siempre importante, la vida que subyace a la obra de un autor. Un autor con quien desde hace ya más de medio siglo he tenido la fortuna de mantener una profunda amistad, un rico intercambio de ideas, y compartir el ideal de «ese otro mundo» que como nos dice Sánchez Vázquez anheló desde su juventud.
Carlos PARÍS