INCONSCIENCIA DE ESPAÑA
A znar polariza un defecto de visión europea del que no es responsable. Al fin y al cabo no se le puede reprochar que actúe en la UE con el ánimo nacionalista de los únicos sentimientos que la his-
toria de España le podía transmitir. En esto no se diferencia del resto de los gobernantes europeos. Si Francia y Alemania parecen hoy más europeístas que España y Polonia, no es debido a que en ellas predomine el espíritu europeo sobre el nacional, o a que tengan mayor conciencia europea, sino a que su potencia económica les hace presumir, y no les falta razón para ello, que tienen derecho a orientar por sí mismas el porvenir de una Unión Europea que todavía no sobrepasa la dimensión administrativa de una mutualidad económica. Aznar ha sido inconsciente de esta realidad.
LA CRISIS DEL POLLO
¿ C ómo va a ser posible que animales tratados así, peor que piedras, torturados en su inmovilismo, arrojados vivos al fuego o enterrados vivos, estén sanos? ¿Cómo extrañarse de que sean portadores
de todos los virus y bacterias del mundo, de que se venguen del trato brutal que se les dispensa en vida y para quitarles la miserable vida que les dejan? Los sádicos de cualquier tribu o nación están de enhorabuena. Matan sin límite y sin estribos. Sienten en sus manos el temblor de terror y de muerte de los pollos condenados. Y los matan sin sanción alguna. Son héroes de la comunidad. Toda comunidad que se precie tiene este tipo de héroes. Y se les dispensan honores, ascensos, túmulos y elegías escarchadas por el llanto.
voto, con mayor razón debe de estar prohibida en una asociación que, además de económica, quiere ser democrática.
Otra cosa sería si la UE fuera una federación democrática o, sin serlo, obedeciera al impulso de un espíritu común europeo, en lugar de a una hábil estrategia para suprimir las fuentes del conflicto nacionalista franco-alemán. En la Comunidad Europea, subproducto del éxito de ese propósito fundacional, sólo el Benelux ha desarrollado, al socaire del pretexto europeo de la entente franco-germana, la conciencia de querer pertenecer a una entidad supranacional independiente de las naciones integradas. Una entidad que jamás ha existido, como realidad o como idea, en la historia de los intentos de unificación del continente. Las ambiciones europeas de Francia y Alemania siguen siendo pues, como las de España y Reino Unido, de orden nacionalista.
La divergencia en la política extra-europea ha sido lo más llamativo y novedoso, lo más hiriente en la posición de España, pero no lo más trascendente, dada la indefinición de objetivos exteriores consecuentes con la independencia internacional de la UE. Los cambios de alianzas en sus miembros pueden recorrer caminos de ida y vuelta sin producir daños irreversibles. Si la guerra de Iraq era una cuestión políticamente discutible, los partidarios de la misma no pueden ser acusados de falta de conciencia europea, pues no era inconcebible que Francia y Alemania se alinearan con EE UU y España se opusiera, como el V aticano, a la invasión militar.
Sentada esta premisa, se puede comprender mejor la dimensión del estrepitoso fallo de Aznar, que aleja a España de los centros de decisión económica y administrativa donde se regulan sus intereses mayores e inmediatos. En la guerra contra Iraq, el gobierno español ha hecho una opción política no solo distinta y contraria a la de sus principales socios europeos, sino incluso contradictoria de los intereses españoles en la UE.
Lo inaudito ha sido que España, como miembro de una asociación primordialmente económica, que ella no ha fundado, pretenda una capacidad de bloqueo de las decisiones de sus socios mayoritarios, como la que tenían las acciones privilegiadas en las antiguas sociedades anónimas, generalmente reservadas a los fundadores, para impedir que la proporcionalidad entre el valor de la acción y el derecho de voto tomara acuerdos no deseados por la minoría dotada de voto plural. Si la ley europea de sociedades anónimas prohíbe la desproporcionalidad en el derecho de
La inconsciencia europea que distingue a España y Polonia de Francia y Alemania no es de orden espiritual o sentimental. Lo que las separa es el nuevo rasgo de pragmatismo que en Francia y Alemania ha sustituido a la Realpolitik dominante en la guerra fría. Un respeto ciego a la ley del más fuerte que todavía subsiste en los países europeos más inseguros de sí mismos. Lo verdaderamente curioso es que el pragmatismo franco-alemán, por ser de intereses prudenciales, procede de la filosofía norteamericana, mientras que la Realpolitik de Bush, Blair y Aznar, por ser de dominación estratégica, proviene de la filosofía alemana.
Antonio GARCÍA TREVIJANO
siglo a siglo, que están derrotando a ETA con sólo la policía y los jueces; los que prohíben hablar con los etarras en nombre de la paz y la civilidad, avisándoles silencio y amenazándoles miedo; y los que arremeten contra quienes pretenden «comprender» el fenómeno etarra para contribuir a su desaparición, son necesarios para la supervivencia del caldo de cultivo de la violencia de ETA o de otra similar.
Los amigos de la comunidad no tienen por qué ser héroes. No lo quieren, no lo buscan. Pretenden el bien colectivo a costa de su comodidad. Se arriesgan para defender a los suyos sin ser pretores ni pretorianos. En un país acostumbrado a la mentira, a la hipocresía, a la farsa y a la doblez, a la represión, persecución y condena de los hombres de
EL MISERABLE
D ice, el cobarde, que él no se arrodilla ante Madrid (Madrid somos todas las gentes de todos los pueblos de España que no comulgamos con sus ruedas independentistas) pero corre a postrarse ante los criminales de ETA. Dice que no se «acojona» ante nadie y saca pecho ante las víctimas del terror, pero pierde el culo por agasajar a los verdugos y ordena recibir a sus emisarios con flores y boatos. El miserable habla de vileza después de haber cometido la más vil de las deslealtades con los pacíficos y las gentes de la libertad y haber traicionado y mentido a sus socios y amigos. Se proclama, encima, de izquierdas cuando su cercanía está en los ultranacionalismos padanos de Bossi y su proclama es la desigualdad, la insolidaridad y el odio por mo-
REBOREDO Y SAÑUDO
tivos de riqueza o territorio.
amigo de Ternera, este cretino que se ha creído rey del mambo porque una banda de asesinos le ha dado audiencia es la vergüenza de una Cataluña que fue ejemplo de futuro y hoy comienza a ser espejo de paletismo butifarrero. Porque lo triste es que el tal Carod Rovira puede incluso hasta sacar provecho de su felonía.
La vieja consigna del «No pasaran» se ensucia en su boca y es un insulto para quienes la defendieron. Este compadre de Otegui, este
Antonio PÉREZ HENARES
paz que tengan el coraje de dialogar con los más peligrosos para intentar que dejen de serlo, ese coraje se paga. Los que predican el inmovilismo, la inflexibilidad y la máxima retórica para resolver el contencioso vasco; los que dicen
«¿Cómo voy a dimitir por defender una situación de paz?» Se pregunta Carod Rovira. Y añade: «Hice lo que debía haber hecho quien tiene poder de verdad». A esta situación se ha llegado. Los que defienden la paz con dignidad son tachados y difamados. Los que se niegan a dialogar por la paz y para la paz se comportan debidamente y tienen derecho a denostar a los hombres de paz. Sin conocer el contenido de las conversaciones de Carod con los etarras, Aznar asegura con la mayor desvergüenza que Carod pretendía «señalar a una organización terrorista a quién puede matar y a quién no». Lo sabe Aznar. Se lo dijo el Papa cuando yacía de bruces ante él con toda su familia. El filósofo Rajoy va más allá. Carod ha cometido un grave delito. Carod ha ofrecido contrapartidas políticas al terrorismo; les ha ofrecido el reconocimiento del derecho de autodeterminación. ¿Por qué sabe ésto Rajoy? ¿Había entre los etarras algún miembro del CNI? ¿Recordaba acaso el contenido de las negociaciones de Aznar con los etarras en Zurich o evocaba parte del diálogo argelino del PSOE con representantes de ETA? No era necesario. Difamar, desacreditar, condenar en los medios, utilizar la lucha antiterrorista a favor del más feroz y en contra del más dialogante es sólito en Celtiberia. En lugar de sonrojarse por no aplicar todos los medios políticos para terminar con el problema, Aznar, «quien tiene poder de verdad», impide cualquier conducto político de diálogo y negociación. Mientras tanto, los compañeros de Gobierno de Carod y sus propios compañeros de partido aceptan cobardemente que se equivocó «por ingenuidad» y que las sanciones obsequiadas por Zapatero ante un Aznar despectivo que sólo quiere la cabeza de Carod (como una Salomé con bigote la del bautista) son muy adecuadas. No se alzan, con voz indignada y colectiva, contra tanta doblez y falsía tanta. La crisis del pollo. Al final, Carod prosigue pero sin cartera y en el albañal.
En todas las formaciones políticas se están imponiendo los señores de la guerra y muchos de los que no lo son se afanan por parecerlo. Muy conspicuos representantes de la «moderación» propia del centro, se niegan a dialogar y hacen como si creyeran en la guerra como instrumento de desaparición de ETA. Los que hablan de la liberación nacional de Euskadi no son pollos. Pueden ser terroristas.