EUROPA, UNA DIFICULTAD DE SER
L a idea de Europa se encuentra en una dificultad de ser. El significado de esta expresión es difícil de captar en el idioma español. Pues parece indicar algo diferente de la simple dificultad de existir o estar en el mundo, como
una sola entidad política. Pero en la lengua francesa, esa clase de dificultad ontológica ha sido utilizada para describir situaciones que ponen en peligro la persistencia en su ser de personas, instituciones o ideas. Cuando la leí por primera vez me fascinó por su escueta elegancia y quise saber si respondía a algo profundo o era una de esas sorprendentes sonoridades lingüísticas que hacen parecer más inteligente la literatura francesa.
La dificultad de ser está en la Europa de los Partidos y no en la de los Estados. El plu- píritu de Weimar en los Estados de Partidos, y lo moderno o creador, es decir, la novedad espiritual de la comunión de los Estados europeos.
ralismo de éstos puede transformarse en democrático. El de los partidos, por su propia naturaleza oligárquica, jamás. Sin sacarlos del Estado y devolverlos a su lugar propio, como elementos esenciales de la sociedad política, no será posible que la democracia formal controle el poder monetario y económico de Europa, con un ejecutivo elegido por la ciudadanía europea y un legislativo de diputados, sin mandato imperativo de los gobiernos o partidos nacionales.
Antonio GARCÍA TREVIJANO
UN ESTADO CONFESIONAL
S e han estirado. Se han achulado. Se están destapando como en sus mejores tiempos. Capturado el botín constitucional y conquistados los Acuerdos de 1979 con la complicidad del más claudicante eunuquismo po-
lítico, la única iglesia verdadera se permite lujos colaterales que parecían exclusivos del nacional-catolicismo. Privilegios económicos, docentes y fiscales la sitúan en el Edén del sistema, donde más se manda. Después de la exhibición de prepotencia en la tutela «compasiva» de los profesores de religión, ésta se torna en disciplina regular. Como si nada. En nombre de la cultura «integral» de los españolitos que vienen al mundo, cada vez con mayor riesgo de que se les hiele el corazón. Ni Estado laico ni Estado no confesional. Archicatólico, pero clandestinamente. En las catacumbas y
UNA CARETA PARA CAROD
E TA ha usado a Carod de careta. Y no es un juego de palabras. A Carod, algo falsamente, le acusamos de haber dicho a ETA que no mate en Cataluña y que sí puede matar en el resto de España, o en España, en versión ERC. No es exacto: Carod es un torpe político, un clientelista de cortas miras, seguramente no mal intencionado, que creyó que podría, él solito, arreglar el tema de ETA, al menos para su tierra. Quizá hubiese querido arreglar la cuestión en todo el mundo mundial, pero, modestamente, se conformó con limitar su acción mediadora y benéfica a su patria chica, no tan chica para él. Pensando que con ET A se puede jugar sin pagar una altísima factura. Y ETA, utilizando a Carod de careta, ha irrumpido en la campaña electoral para, según su costumbre, sembrar, simplemente con un comunicado, el caos al margen de las urnas. De momento, entre todos han logrado que el tripartito catalán, formado tan contra natura, esté a punto de estallar; su continuidad es imposible. Si lo que Carod quería era favorecer las posibilidades de la izquierda ante el 14-M, el efecto ha sido exactamente el contrario: el favorecido está siendo
REBOREDO Y SAÑUDO
el PP. Si trataba de fortalecer a Maragall, su teórico jefe, ya les digo por donde le ha salido el tiro, nunca peor dicho. Si era ayudar a Cataluña lo que deseaba, fíjense la inesta-
bilidad política en la que ha sumido a los catalanes. Lo que el señor Carod-Rovira ha demostrado es que no se pueden forzar pactos contra natura para ver cumplidas ambiciones personales, como la de Maragall de alcanzar la presidencia de la Generalitat. Y que quien juega con fuego acaba quemándose. Y que a la política de Estado hay que venir sabiendo, no para aprender a base de graves equivocaciones. Ahora, en Cataluña, que fue cuna de estabilidades y buen sentido político, no hay más remedio que comenzar de nuevo. Tal vez incluso haya que repetir elecciones a no muy largo plazo. Y nosotros que creíamos que con lo ocurrido en las elecciones autonómicas en Madrid habíamos alcanzado el summum del dislate...
ra, de paso, degradar la relación sexual pregonando la continencia San Alejo o la emasculación de los efebos cantores. Los han exhibido en su feroz persecución de los homosexuales, a los que hay que tratar con caridad, mas no con amor. Constituyen una patología que debe ser corregida y un disturbio moral que desagrada a la divinidad, a lo que se ve grandemente atenta a las travesuras y juegos sexuales de homosexuales y lesbianas. Algunos de ellos podrían repetir los versos de Alcántara: «No digo que sí o que no / digo que si Dios existe / me debe una explicación». Más de una. La salutación del rey David a Jonathan no vale para nada. «¡Oh Jonathan, hermano mío, tu amor es para mí dulcísimo, mucho más que el amor de las mujeres!». Pues no señor. David era un peje mimado por el Dios de Noé y las aliteraciones y las metáforas exigen una lectura présbita. Y a no pueden disfrutar con el encarcelamiento de homosexuales, lesbianas y prostitutas. Gozaron lo suyo, pero ya pasó. No pueden tampoco prohibir, del bracete de la autoridad secular, anticonceptivos diversos y costumbres castivanas, oponiendo la cárcel a la diversión y al ingenio pornoerótico.
José Antonio JÁUREGUI
en los palacios a un tiempo. «A escuras y en segura», con toda la luz del poder puesta de cara. Lo han utilizado para causar más muerte y sufrimiento en el sida, predicando contra el condón mucho más que lo hicieron contra los pobres cátaros. Pa-
Pero sí pueden perturbar la conciencia de sus conmilitones -las reses del redil de Cristo- proscribiendo la unión legal de parejas de hecho. El argumento es genial. No existe más familia que la fundada en la unión heterosexual ni otro matrimonio que esa unión, pero sacramentada. Hay que reconocer que han avanzado mucho. Ya se han olvidado de que la casada por lo civil es una pecadora pública, una barragana. Con el veloz incremento de la casta de barraganas, fueron olvidando el asunto. A tiempo. De lo contrario, el príncipe tendría por novia un miembro de la casta de pecadores públicos. Pero el avance no va a más. De niños adoptados por parejas homosexuales, nada. Por el bien del niño, que conste. Necesitan todos ellos la figura paterna y materna (también en caso de viudez). Pero pueden adoptar los solteros y nada dice la iglesia. Es más, el legislador prefiere la adopción por una sola persona. Mienten. Piensan que es horrible para la formación moral del menor que sea adoptado por una pareja homosexual. Mejor solo. En el orfanato. Huérfano de todo. La Santa Madre vela por esas criaturas a través del Paráclito. No las quiere directamente, sino por caridad. Por caridad las deja en bellísimos orfanatos. Si los científicos dicen que los niños adoptados por parejas homosexuales no se distinguen de los demás, si acaso por ser más abiertos, que se vayan a la mierda (herética, por supuesto) esos científicos. Una cruz, un imperio y una espada. ¡Qué pena tan lastimosa la carrera veloz del tiempo alado! ¡Qué gloria tan deslumbrante la pareja de hecho entre la iglesia el Estado! ¡Qué hermosura tan exquisita la alianza entre el altar y el trono! Junto a ello, los problemas de adopción quedan pequeñitos. Como de liliputienses.
En su origen tuvo un significado preciso. Cuando el sobrino de Corneille, Fontenelles, estaba agonizando le preguntaron qué sentía. «Comme une dificulté d'être», respondió. La brillante frase del moribundo tuvo fortuna. No sólo expresaba la dificultad física de los últimos suspiros, sino que vaticinaba la muerte individual como solución social a la dificultad de la vida para permanecer en el ser personal. La psiquiatría de la depresión y la ideología nacionalista se basan en el supuesto de un ser moral permanente, que la biología del cambio celular, y el oportunismo de la adaptación al medio ambiente y al modo de vida social, contradicen.
Esa «dificulté d'être» era el secreto encanto del romanticismo y la oscura fuente de la «impossibilité d'être» que condujo a la apología del suicidio. La rebelión juvenil de mayo del 68 expresó la última protesta de la imposibilidad de ser de la utopía romántica. Al final de ese año, un ensayo de Pierre Emmanuel centró en Baudelaire la toma de conciencia de la «dificulté d'être» del romanticismo, y de la «raison d'être» de la modernidad en tanto que necesidad de creación de novedades espirituales que eviten el recreo del pasado o la americanización de la vida europea.
La dificultad de ser tomó otros vuelos filosóficos cuando Benjamin Constant dijo que los Estados modernos padecían una enfermedad, «la dificulté d'être», que desconocían los antiguos. El creador del liberalismo continental no identificó la causa de su misterioso diagnóstico. Podemos imaginar que se refería a la dolencia que luego han sufrido todas las Restauraciones. El malestar cultural de la nostalgia. La agonía de revivir un pasado muerto. Chateaubriand la situó no tanto en la «dificultad de ser» del Estado restaurado, desconocida en los anteriores a la Revolución, como en la respiración artificial que pide la Restauración de lo antiguo, aunque solo sea para disolver las emociones que trajeron las ideas nuevas desterradas.
En la UE se está produciendo la dificultad de ser de los procesos de síntesis de realidades históricas contrapuestas. No me refiero ahora al elemento nacionalista que se perpetúa en la unión. Pues esa contradicción política, dentro de la primacía dinámica de la comunidad económica, no tiene fuerza constituyente y se superará en un futuro no demasiado lejano. Lo grave, lo que puede convertir la dificultad de ser en una verdadera imposibilidad, es la contradicción entre lo antiguo y reaccionario, es decir, la permanencia de la restauración del es-