LAS JUEZAS, 7 UN PELIGRO

sta nueva categoría de E hembras antimachos constituye un fenómenode vocaciónjurídica queno trata de incorporar a la vida no tenía con la práctica judicial masculina Laliteratura femi nista del primer tercio del XX, viril tuvieron una idea utópica de la judicatura femenina Pensaron que la Juez traeríaa la práctica del derecho lo que el Juez no había sabido darle; esto es, dulzura en la equidad, elasticidad en las formas; cer canía a los justiciables; adap tación de lo general alo parti cular y en definitiva, la humanización del derecho. Creye ronque, con igualdad deconomenor envaramiento su mayor sensibilidad iQué error! ;Qué ignorancia de la naturaleza de las ambiciones profesionales!

Las juezas han entrado en Ja profesión por los mismos mo tivos quela mayoría delos jue ces. Para asegurarse de por da un trabajo profesional pa gado por el Estado y una posición de poder social inclinada 0 declinada ante los poderes políticos y económicos. Conscientes de Ja inferioridad social de Ja condición femenina se igualarían 0 mejor dicho; que superarían a los Jueces, no vi-

mejorando el nivel cultural de la profesión; ni aplicando terios rigurosos a la motivación de sus resoluciones, sino exagerando lo peor de la condición masculina del Juez tradicional: engreimiento, incompetencia, arbitrariedad, incultura y autoritarismo. Co mo abogado de intereses ajenos confieso que confio menos enlas juezas que enlos jueces. Salvo con una Magistrado pe nalista, cuya amistad cultivo; nohe tenido relación profesio nal con una sola Jueza civil quemerezca ser Juez. Las Juezas, practiconas de un intuicionismo casero que las incapacita para razonar con he chos realmente probados y fundamentos dignos de este nombre, han rebajado el nivel delajudicatura Ysi, rara vez, he estado conforme con alguno de sus fallos; siempre ha sido por motivos diferentes de los expresados por ellas. cri-

ANTONIO GARCÉA TREVIJANO