Sin máscaras

DEPRAVACIÓN JUDICIAL

ay dos cosas que H degradan la justicia La no separación de poderes causa su dependencia política. Fiarlo todo a la conciencia del Juez causa su indignidad La separación de poderes no basta para asegurar la independencia judicial en los países que idearon la juris-dicción como fórmula de decir el derecho en nombre de un soberano. No garantiza la independencia de los Magistrados porque en las instituciones que encarmorales, como la religión y la judicatura, acaba prevale ciendo el espíritu de sus tradiciones corporativas. Y es una tradición heredada la que nos hace creer que Jos jueces son independientes por el hecho de que en el momento delfallo, como enla religión; están a solas con su conciencia. Pocos jueces saben que, en el albor de la modernidad, el nuevo poder les negó incluso la posibilidad de conciencia La ra de organización de Ja justicia, dictada por la Asamblea de la Revolución; bió a los jueces que interpre taran las leyes. primeley prohi-

La regalía de libertad interpretativa judicatura la hizo el Poder cuando com prendió que la tradición cultural de gentileza hacia lo sagrado impedía pensar que

los jueces; como sacerdotes laicos; fueran capaces de pre varicar Ningún magistrado admitirá que es un depravado si deja de tomar una resolución justa en el momento justo 0 borra indicios de criminalidad en la conducta de algún colega Y sin embargo, pese a las dilaciones y arbitrariedades que le permite la ley del proceso;oaladisculpa gremial de su torpe altruismo ante la delincuencia cial, es un depravado. La tradición de gentileza hacía los Magistrados ha saltado en pedazos. La institución judicial es la más baja en prestigio social El conflicto que la desgarra ser visto como una confrontación entre la prudencia del Magistrado Supremo, proclive al partido que lo promociona; y Ja pasión por la verdad que anima a las escasas vocaciones judiciales por la justicia judipuede

ANTONIO GARCÉA TREVIJANO