'DESEMPOLVANDO LAS CAMISAS': REVITALIZACIÓN FALANGISTA Y COMBATE POR ESPAÑA EN EL MARCO LOCAL
Claudio Hernández Burgos 1
Universidad de Granada
A lo largo de toda su existencia, la dictadura franquista constituyó un campo de batalla en el que pugnaron por imponerse dos 'cultural políticas' o proyectos de nación que se mostraban tan coincidentes en algunos postulados, como divergentes en otros muchos. De una parte, se encontraba el proyecto del catolicismo tradicional que hundía sus raíces en el conservadurismo que había recorrido primero las páginas de las obras de Marcelino Menéndez Pelayo y más tarde las de Acción Española . De la otra, el proyecto encarnado por Falange, que se cimentaba sobre el pensamiento 'regeneracionista' de los hombres del 98 y defendía la necesidad de someter a la nación española a una profunda labor palingenésica. 2 Estas dos concepciones enfrentadas de la nación habían confluido en 1936 para aniquilar completamente a todos aquellos otros proyectos de nación española que, agrupados bajo la denominación de 'anti-España', eran considerados ajenos a la naturaleza de la Patria. Y serán precisamente estas dos grandes culturas políticas victoriosas las que lucharán de manera continuada, aunque con diferentes grados de intensidad, por dotar de contenido al régimen emanado de las trincheras de la Guerra Civil.
En esta comunicación se atiende a uno de los episodios que jalonaron esa constante guerra mantenida entre ambos proyectos nacionalistas a lo largo de toda la dictadura. Concretamente, me centro en uno de los momentos que considero que fue de mayor importancia para la definición de lo que iba a ser España: el periodo 1948-1953. Durante estos años, Falange retornó al primer plano de la escena política cuando muchos ya no esperaban su vuelta. Esto hizo que los llamados 'católicos' -que habían dominado la situación al menos desde 1942-1943- vieran en peligro su posición hegemónica. De esta manera se generó una lucha en la que cada artículo, discurso o gesto trató de hacer virar la nave del régimen en una u otra dirección. Una pugna que pareció silenciarse a la altura de 1953, aunque sólo por unos años, y que tuvo sus vencedores, sus vencidos y sus consecuencias políticas.
1 Becario FPU adscrito al Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Granada.
2 SAZ CAMPOS, Ismael. 'Las culturas de los nacionalismos franquistas', Ayer , pp. 156-158.
Sin embargo, mi propósito es el de enmarcar estas luchas ideológicas en el ámbito de 'lo provincial' y de 'lo local', es decir, allí donde el régimen franquista se hacía presente y se relacionaba con los ciudadanos corrientes mediante el contacto diario en su vida cotidiana. Para ello, quizás resulte pertinente preguntarse si estos conflictos mantenidos en las altas esferas de la política nacional y por los más destacados pensadores que escribían en las revistas y periódicos del Estado, tuvieron una incidencia real en el aquellas provincias que parecían estar al margen de cuanto sucedía en las capitales culturales del país. Al fin y al cabo, 'lo nacional' cobra vida en la esfera de 'lo local', que es donde los ciudadanos establecen un contacto cotidiano con la identidad nacional, contribuyendo a moldearla a lo largo de un proceso de elaboración de memorias y negociaciones permanentes. 3 Volver la mirada a las instituciones provinciales y locales del franquismo, y entenderlas como filtro de cuantos debates ideológicos y pugnas políticas por la hegemonía de España se entablaron en los más altos escalones de la política española, resulta completamente necesario para comprobar el papel desempeñado por alcaldes, jefes provinciales del Movimiento, delegados provinciales, revistas e instituciones de carácter cultural o grupos alineados con cualquiera de estas 'culturas políticas' que luchaban en la escena nacional.
En este caso, pretendo comprobar el impacto y las consecuencias que la 'revitalización' de Falange y el establecimiento del importante debate cultural y político señalado, tuvo en una ciudad como Granada. Creo que el análisis del desarrollo de esta 'lucha por España' en la capital granadina, puede resultar útil para desentrañar quiénes fueron los protagonistas del mismo a nivel provincial, cómo fue vivido e interpretado por los españoles corrientes y que consecuencias tuvo en las dinámicas de poder local. Sólo de este modo, parece posible acercarse a la verdadera repercusión que tuvieron sobre el conjunto de la sociedad los discursos de la nación española ofrecidos por las dos 'culturas políticas' dominantes.
La vuelta del ostracismo: la revitalización falangista en Granada.
Desde el estallido de la Guerra Civil, Falange trató de hacerse con una posición preferente entre todas las fuerzas que sustentaban al régimen franquista. Pero todos los avances hacia la 'fascistización' del Estado -simbolizados en algunas intentonas del
3 Al respecto véase CONFINO, Alain y SKARIA, Ajay. 'The Local Life of Nationhood', National identities , 4 (1), pp. 8-10; CONFINO, Alain. 'Lo local, una esencia de toda la nación', Ayer , 64, 2006, pp. 19-31; NEILL, Deborah y TODD, Lisa M. 'Local History as Total History', German History , 20 (3), pp. 372-378.
partido por llegar al poder- se habían visto avocados al fracaso, desencadenando importantes consecuencias políticas. 4 Aunque Falange había perdido antes todas sus posibilidades por crear una España fascista, las derrotas de las potencias del Eje frente a los ejércitos aliados, terminaron por apagar las últimas ascuas de la Falange fascista. El partido estaba inexorablemente obligado a vivir momentos difíciles. Y así, mientras unos falangistas se empeñaban en mostrar que el partido ya no era partido y que el totalitarismo que se le suponía a Falange no era tal, 5 otros, como el propio Serrano Suñer, 6 le pedían a Franco que se deshiciera para siempre de Falange e iniciara la 'desfascistización' pertinente, como única vía para salvar al régimen.
En efecto, el 'Caudillo' inició la operación cosmética necesaria para mostrar a España como una nación católica y tradicional, alejada de cualquier veleidad totalitaria y fascista. Los falangistas vieron como el régimen se deshacía de elementos tan importantes para ellos como el saludo a la romana o la Secretaría General del Movimiento y temieron por su supervivencia. A nivel provincial, los centros de extracción de las elites locales parecían sufrir un cambio que perjudicaba al partido en beneficio de otros grupos. 7 Patricio González Canales, por entonces al frente de la Jefatura Provincial de Falange en Murcia, expresaba cómo entre los afiliados de aquella provincia existía 'el temor de que el fin de la guerra de Europa traiga consigo una serie de presiones que obliguen si no a la disolución de Falange si a su apartamiento de todas las tareas de Estado'. 8 Pero los planes de Franco no pasaban en absoluto por desprenderse del partido, sino por su postergación hasta que la presión internacional e interior disminuyeran. Aunque Falange pudiera sentirse marginada y algunos de sus miembros se alejaran del partido, la mayoría se acomodó a la nueva situación, cerró filas en torno a Franco y buscó en la lealtad al dictador la única garantía de su supervivencia. 9 Por su parte, el Jefe de Estado sabía que, aun constreñida al silencio
4 RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, José Luis. Historia de Falange Española de las JONS . Madrid, Alianza, 2000, pp. 357-359; SAZ CAMPOS, Ismael. 'El primer franquismo' en id. Fascismo y franquismo , Valencia, PUV, 2004, pp.
5 DE ARRESE MAGRA, José Luis. El Estado totalitario en el pensamiento de José Antonio . Madrid, Vicesecretaría de Educación Popular. 1945.
6
SERRANO SÚÑER, Ramón.
Entre Hendaya y Gibraltar
, Barcelona, Nauta, 1973.
7 MARÍN I CORBERA, Martí. Els ajuntaments franquistes a Catalunya. Política y administració municipal, 1938-1979 , Barcelona, Pagés Editors, 2000, pp. 200-202.
8 AGA, Cultura, Delegación Nacional de Prensa, Propaganda y Radio (DNPPR), Caja 21/2356, 'Escrito de Patricio González Canales al Vicesecretario de Educación Popular', 21 de mayo de 1945. 9
El sentimiento de marginación en: GIRÓN DE VELASCO, José Antonio. Si la memoria no me falla . Barcelona, Planeta, 1996, p. 134; La actuación de la Falange tras la derrota de Alemania en RUIZ CARNICER, Miguel Ángel. 'El aparato falangista a la caída de los fascismos. FET-JONS en 1945', Spagna Contemporanea , 4, 1993, pp. 127-130.
durante un tiempo, Falange era necesaria para canalizar el apoyo político al régimen, generar opinión entre la población española, proporcionar cuadros políticos fieles al Caudillo y actuar como fuente de información para el Estado y elemento represor de la oposición. 10
De manera que, a la altura de 1948, cuando el 'cerco internacional' se había suavizado, Falange emergió rediviva y recuperó su apariencia más beligerante, demostrando que la desfascistización de España había sido más de forma que de fondo. Aunque había perdido terreno durante los años de ostracismo falangista, el partido había conservado importantes esferas de poder como las organizaciones de encuadramiento de masas (Sección Femenina, Frente de Juventudes, Sindicato Español Universitario o la propia Organización Sindical), y el control sobre buena parte de los Gobiernos Civiles, Diputaciones y Ayuntamientos, 11 haciendo que, a escala local, su presencia no se viera excesivamente disminuida a ojos de la población. Además, aunque el partido había disminuido su número de militantes en el tramo final de la II Guerra Mundial, desde 1947 inició una paulatina recuperación. 12 En 1948, pasada la época de obligado silencio, Falange recuperaba la Secretaría General del Movimiento, que había perdido en 1945. Con Raimundo Fernández-Cuesta al frente, el partido reclamaba su puesto en el Estado y emprendía la 'refalangistización' de España.
En primer lugar, Falange trató de ajustar las cuentas pendientes con todos aquellos que habían dado por segura su eliminación y, especialmente, con quienes, al ver el declive de las potencias fascistas frente al empuje de los aliados, se habían apresurado a quitarse la camisa azul y la habían guardado convenientemente en el armario. Así Fernández-Cuesta criticaba a los arribistas que 'habían hecho ostentación hasta el ridículo de su fervor por la Falange y por sus signos exteriores' y reafirmaba la presencia del partido frente a aquellos que apostaron por su disolución: 'hoy muchos empiezan a estar de vuelta y a arrepentirse de sus deserciones precipitadas, y hoy muchos ven que pese a sus pronósticos y a sus deseos, la Falange sigue firme sobre sus
10 RUIZ CARNICER, Miguel Ángel. 'El aparato falangista…', Op. cit. pp. 132-133; PAYNE, Stanley G. Franco y José Antonio. El extraño caso del fascismo español . Barcelona, Planeta, 1997, p. 611.
11 MARÍN I CORBERA, Martí. Els ajuntaments… Op. Cit. , pp. 202-204; RUIZ CARNICER, Miguel Ángel. 'La vieja savia del régimen. Cultura y práctica política de Falange' en MATEOS, Abdón (ed.). La España de los cincuenta . Madrid, Eneida, 2008, p. 282.
12 Si a la altura de 1945 FET de las JONS contaba con 908.000 afiliados, en 1948 ya tenía 941.000 y, en vísperas del Congreso Nacional de Falange en 1953, contaba ya con 952.000 militantes: BARDAVIO, Joaquín. La estructura del poder en España , Madrid, 1969.
cimientos'. 13 Por su parte, la Falange granadina admitía una parte de culpabilidad en el silencio guardado durante los años anteriores: 'No vamos a negar que se nos han colado como una epidemia muchos indeseables, muchos tibios con bastante de traidores, muchos satélites de la componenda y, en suma, muchos practicantes del fraude'. Equiparando la voluntad de Franco a la de Falange advertía a todos aquellos que creían 'que todo el monte es orégano y se permiten el lujo de darnos por muertos y hasta en trance de funerales', de que 'quien no está con nosotros, sean los que fueren sus convencimientos de toda laya, está frente a la comunidad nacional instituida a consta de raudales de sangre'. 14 De esta forma, los falangistas hacían de su fidelidad al Caudillo, tanto en la pasada 'Cruzada' como en los años de 'silencio abnegado y trabajo ininterrumpido', su máxima credencial en la vuelta al primer plano político. Cualquier ataque a la Falange se convertía en una ofensa al 18 de julio, a los caídos o al propio Franco porque, según el propio Secretario General del Movimiento, 'Falange con su Jefe Nacional y su Jefe Nacional con la Falange forman un todo en el cual no caben fisuras ni hay posibilidades de divergencias'. 15
Bajo estas premisas se iba a iniciar la refalangistización en todos los rincones del país. Parecía necesario conocer de primera mano la situación del partido en las provincias españolas. En febrero de 1949, Tomás Romojaro, Delegado Nacional de Provincias, elaboraba un informe sobre la situación de Falange en el conjunto de la nación. En él constaba la 'atonía y malestar interno existente en la Organización' y una 'falta de consignas por parte de la Superioridad'. Pero también reflejaba algunos síntomas esperanzadores cuando sostenía que el espíritu latente en Falange 'si hasta hace poco era de atonía, hoy es de ansiedad' y que en algunas zonas determinados Jefes Provinciales habían 'sabido mantener el fuego sagrado aún en tiempos difíciles'. 16 Por tanto, en primer lugar, se hacía imprescindible dar las nuevas consignas para que Falange se impusiera al resto de las fuerzas políticas y recuperara el brío de los primeros cuarenta.
Falange contaba ahora con el viento a favor para realizar tales propósitos. Eliminado el hostigamiento de las 'democracias occidentales' y desarticulada en su
13 FERNÁNDEZ-CUESTA, Raimundo. 'Discurso pronunciado al cumplirse el XV Aniversario de la fundación de FE de las JONS de Castilla' en id. La Falange ante el momento político actual . Murcia, Jefatura Provincial del Movimiento, 1949, pp. 14-17.
14 Patria , 14 de abril y 21 de octubre de 1948.
15 Las citas en FERNÁNDEZ-CUESTA, Raimundo. La Falange ante… Op. Cit. , p.7; y del mismo autor Intemperie, victoria y servicio . Madrid, Ediciones del Movimiento, 1951, pp. 368-369.
16 AGA, Presidencia, SGM, DNP, Caja 51/20779, 'Informe general sobre la situación de la Falange en las provincias', febrero de 1949.
mayor parte la guerrilla antifranquista, Franco gozaba de una posición más indiscutida que nunca y, en consecuencia, Falange se sentía con libertad para iniciar una política de aperturismo que permitiera la ampliación de las bases sociales del Movimiento y la captación de las primeras generaciones formadas íntegramente bajo el régimen. 17 Y encontró una primera oportunidad en el II Consejo Provincial de Jefes Provinciales celebrado a mediados de 1949. De una parte, durante las sesiones celebradas se trató de hacer ver que España estaba llevando a cabo una paulatina 'democratización', relajando la censura sobre la prensa y 'abriendo las puertas' del Movimiento. De otra, los falangistas intentaron localizar los problemas fundamentales que afectaban al partido e intentaron aumentar su presencia en la vida de las ciudades y pueblos de España. A este fin respondían medidas tales como la creación de un Seminario Central de Política, con sus respectivas ramificaciones provinciales, para la elaboración de los fundamentos doctrinales que ampliasen 'la zona de convencidos en las provincias'. Y también las propuestas de algunos que abogaban por 'desembarazarnos de los que nos estorban' y 'encauzar la fe de los que nos interesan' para insuflar vitalidad a la Organización. 18 Sin embargo, tales iniciativas de integrar a miembros ajenos a Falange y de rejuvenecer los cargos políticos en las provincias, encontraron lógicas resistencias entre algunos falangistas 'de la primera hora'. Por tanto, no resulta extraño que la pretensión del Jefe Provincial de Granada, Servando Fernández-Victorio, de rebajar la entrada en la Guardia de Franco de 21 a 18 años, chocara con los intereses de los 'camisas viejas' y excombatientes de la Guerra Civil y de la División Azul que veían como hombres que 'no habían hecho la guerra', podían hacerles sombra y rivalizar con ellos por los puestos de mando. 19
A lo largo de las sesiones de este Congreso, el Jefe Provincial de Falange y Gobernador Civil de Granada se mostró como uno de los participantes más activos. De vuelta en la capital granadina, Fernández-Victorio iba a poner todo su empeño en
17 SAZ CAMPOS, Ismael. 'Paradojas de la historia, paradojas de la historiografía. Las peripecias del fascismo español', Hispania , 207, 2001 p. 173.
18 La propuesta del Seminario en: AGA, Presidencia, DNP, Caja 51/20722, 'Tema de la Ponencia 5ª, 6 de julio de 1949; REGUERA SEVILLA, Joaquín. Formación política de la Falange y labor proselitista . Madrid, Artes Gráficas de los Hermanos Bedia, 1949. La depuración y revitalización de Falange en AGA, Presidencia, SGM, DNP, Caja 51/20716, 'Anteproyecto de conclusiones de la Ponencia 1ª', 17 de mayo de 1949.
19 AGA, Presidencia, SGM, DNP, Caja 51/20716, 'Modificaciones del Jefe Provincial de Granada a la 1ª ponencia del II Consejo de Jefes Provinciales', 16 de mayo de 1949. Un choque que también quedó evidenciado en enfrentamientos mantenidos entre miembros de la Guardia de Franco y del Frente de Juventudes: CAÑABATE VECINA, José Antonio. 'Juventud y franquismo en España: El Frente de Juventudes (1940-1960)' en MIR CURCÓ, Conxita (ed.). Jóvenes y dictaduras de entreguerras . Milenio, 2007, pp. 168-169.
infundir nuevas energías a la Falange provincial. Y no era Granada uno de esos casos en donde al frente del partido se había situado algún 'advenedizo' al que no le despertara excesivas simpatías la política falangista, sino que, por el contrario, la Jefatura había estado ocupada por José María Fontana Tarrats, un falangista procedente de las JONS de carácter verdaderamente combativo. 20 Pero ni las circunstancias internas ni las externas con las que contó Fontana, fueron tan propicias como las de su sucesor a la altura de 1949. Aunque la represión y la miseria de los años de la posguerra habían elevado el desprestigio de Falange hasta sus más altos niveles y la opinión popular sobre ésta distaba mucho de ser favorable, los falangistas granadinos eran conscientes que tenían delante su última oportunidad de ganarse a las masas y desplazar a sus enemigos:
'[…] podemos afirmar que la pesadilla inminente de la restauración monárquica que tanto había profundizado en este reducido número de camaradas faltos de fe arraigada, ha desaparecido y producido en ellos gran satisfacción, abrigando muchos la esperanza de que aún -dicen- puede recuperarse el decaído espíritu de la Falange, creyendo llegado el momento de una renovación de cargos públicos, (Ministerios, Servicios Centrales y Provinciales, entienden) y de la supresión de determinados organismos, haciendo una política de realidades y no de palabras, en las que no creen ya.' 21
Era necesario que los falangistas granadinos dieran un golpe de efecto y advirtieran a quienes les había enterrado que habían cometido un tremendo error. Para ello nada mejor que mostrar a los ojos de la población la revitalización del partido, mediante una puesta en escena digna de la Falange más fascista. Camisas azules, brazos en alto, apelación a los muertos y todos los elementos de la estética falangista volvían a hacer acto de presencia por las calles de la ciudad en la conmemoración del 18 de julio de 1949. 22 La Falange granadina se felicitaba por los actos celebrados que consideraba un 'éxito político' y mostraba un discurso más combativo que nunca. Frente a los 'tibios, pesimistas y traidores', los 'enemigos de dentro y de fuera' y 'los espíritus egoístas, los mezquinos y los torpes', 23 la Falange granadina había querido mostrar en la festividad que tenía tan claros sus objetivos como sus adversarios. Y estos últimos
20 Para conocer su figura véase THOMAS, Joan María. José M. Fontana Tarrats: biografía política d' un franquista catalá , Reus, 1997.
21 AGA, Presidencia, SGM, DNP, Caja 51/20753, 'Parte mensual de actividades de la provincia de Granada', marzo de 1949.
22 Véanse Ideal y Patria , 19 de julio de 1949. Este último, diario falangista de la provincia, no dudaba en afirmar que la celebración había contado con 'un esplendor sin precedentes'.
23 Patria , 21 de julio de 1949.
eran encarnados en Granada, por el alcalde de la ciudad: Antonio Gallego Burín. Conscientes de su posición de mayor debilidad ante los nuevos tiempos que corrían, los falangistas capitalinos afilaban nuevamente sus espadas contra el Alcalde. 24 Así, Fernando Estella, Subjefe provincial del Movimiento, informaba al Delegado Nacional de Provincias que, en la conmemoración del 18 de julio a la que se le había dado un 'claro tono falangista', la actitud del Alcalde había sido la nota discordante, generando 'gran número de comentarios desfavorables'. Concretamente, le acusaba de que, durante interpretación del 'Cara al Sol', había permanecido 'de brazos cruzados y, sin duda alguna, muerto de risa por dentro'. 25 El informe realizado por Estella demostraba hasta qué punto el partido había ligado su supervivencia a la del régimen, de manera que cualquier concepción de la nación diferente a la falangista, por muy franquista que esta fuera, era considerada como un acto de deslealtad a los 'caídos' y al Jefe de Estado.
Al inicio de la década de los cincuenta, Falange vivía un momento dulce. El partido había logrado obtener la protección de Franco y aprovechaba cualquier ocasión para darle muestras de su fidelidad. Durante el curso 1949-1950 algunos miembros del SEU granadino habían proferido gritos de 'Franco sí, rector no', con ocasión de unas protestas académicas en la Facultad de Medicina. 26 Los ataques al Rector de la Universidad de Granada, Antonio Marín Ocete, respondían, como en el caso de Gallego Burín, al intento de deshacerse de una personalidad contraria a los ideales falangistas aunque no a los franquistas- y reafirmar la identificación entre partido y régimen. Mientras tanto, Franco también estaba contribuyendo con sus declaraciones y gestos a cultivar el entusiasmo de Falange e, incluso, daba la sensación de que el partido estaba empezando a ganar prestigio. Al menos, así parece deducirse del informe de ambiente político que el Delegado Provincial de Prensa y Propaganda, José León Arcas, elaboraba en 1950 y en el que aseguraba que entre los granadinos:
'Ha sorprendido, en general, el hecho de que S. E. el Jefe de Estado, Franco, haya asistido a los tradicionales funerales por José Antonio, vistiendo el uniforme de la Falange. Esta circunstancia ha sido
24 Antonio Gallego ya había tenido problemas con algunos de los gobernadores anteriores, especialmente a raíz de suscribir un manifiestos a favor de la restauración monárquica en 1943. Para estas cuestiones véase: HERNÁNDEZ BURGOS, Claudio. 'La construcción ideológica de un franquista: Antonio Gallego Burín', Actas del X Congreso de la Asociación de Historia Contemporánea , Santander, Universidad, 2011 (en prensa).
25 AGA, Presidencia, SGM, Secretaría Política, Caja 51/18994, 'Informe sobre los actos celebrados con motivo del aniversario del Alzamiento Nacional', 5 de agosto de 1949.
26 Citado en CAZORLA SÁNCHEZ, Antonio. Las políticas de la victoria. La consolidación del Nuevo Estado franquista (1938-1953) . Madrid, Marcial Pons, 2000, pp. 174-175.
elogiosamente comentada. Incluso por quienes, genéricamente, cabe calificar de no afectos a FET se ha estimado que es una clara muestra de la independencia del Generalísimo, frente a posibles presiones internacionales'. 27
Sin duda, debemos tomar con cautela las informaciones proporcionadas por un falangista exultante en estos momentos de 'primavera azul' y entender que bien podía percibir que la organización gozaba de una mayor consideración de la que en realidad tenía. Pero no resulta descabellado plantearse que algunos sectores de la población se sintieran en cierta medida molestos por el hecho de que las potencias extranjeras se inmiscuyeran en lo que consideraban asuntos que sólo a los españoles correspondía decidir. Y tampoco parecer extraño que aplaudieran el gesto del Caudillo de vestir la camisa azul, como muestra de que España no se dejaba sobornar por presiones externas. Al fin y al cabo, la Falange era una de las caras del franquismo y atacarla suponía atentar también contra el propio régimen.
A inicios de la nueva década, Falange había conseguido recuperar el terreno perdido respecto a las otras fuerzas políticas que apoyaban al régimen. Pero eran conscientes de que los sonoros desfiles y la encendida retórica utilizada a inicios de los cuarenta y recuperada ahora, no eran suficientes para alcanzar el objetivo de ganarse a las masas. Era necesario emprender una política de realidades, especialmente en uno de los campos en que la propaganda falangista había hecho mayor hincapié: el de la justicia social . Las construcciones de viviendas para familias obreras o campesinas, la inauguración de infraestructuras para el riego de los campos y, en general, la atención a las necesidades de las zonas rurales, fueron las vías utilizadas para transmitir que FET de las JONS se ocupaba por el bienestar de la población. 28 Además, entrar en el terreno de la caridad y las medidas sociales para los más humildes, era una manera más de competir con la Iglesia. En diciembre de 1949, la Jefatura Provincial de Falange en Granada, informaba de que tanto en la capital como en los pueblos de la provincia se estaban llevando a cabo actos de corte falangista, 'apreciándose notablemente el ambiente de alegría que reina entre esta pobre gente en estas Pascuas'. 29 En realidad, más que llevar a cabo mayor número de actos de 'justicia social', lo que parecía
27 AGA, Cultura, DNPPR, Caja 21/2367, 'Parte mensual sobre actividades provinciales', 5 de diciembre de 1950.
28 GARCÍA RAMOS, Domingo. 'El canto del cisne. La Falange palentina en los cincuenta', Actas del VII Encuentro de Investigadores del franquismo . Santiago de Compostela, USC, 2011.
29 AGA, Presidencia, SGM, DNP; Caja 21/20754, 'Parte mensual de actividades de la provincia de Granada', diciembre de 1949.
preocuparle a Falange era que tales acciones fueran más visibles a los ojos de una ciudadanía que, aun habiendo visto mitigadas sus penurias, todavía convivía con el hambre y la miseria. Al respecto, el diario falangista granadino Patria exponía que 'no era bastante con la labor callada y fecunda' desarrollada por los mandos provinciales, sino que había que 'pulsar la pervivencia de nuestros entusiasmos', haciendo pública demostración de la labor social del Movimiento, como había ocurrido días atrás en un multitudinario acto sindical dirigido por el Jefe Provincial. 30
Finalmente, para recuperar el prestigio perdido, los falangistas sabían que era necesario desprenderse de la negativa imagen que había cosechado entre la población durante la Guerra Civil y la posguerra. En este sentido se puede entender el papel clave que sus miembros iban a desempeñar en la 'democracia orgánica' del franquismo. 31 Por supuesto, las ficticias elecciones que el Estadp convocaba servían para ir consolidando un régimen más corporativo que respondiera mejor a los intereses de los grupos dominantes y constituían una oportunidad política para Falange de volver a llenar de camisas azules los Ayuntamientos y Diputaciones. 32 Pero también le eran útiles para denostar la, a su juicio, falsa democracia republicana y demostrar que el régimen se abría a los españoles. El propio Raimundo Fernández-Cuesta había expresado con motivo de la conmemoración del cuarto centenario del nacimiento Francisco Suárez la necesidad de 'volver al filósofo granadino' para elaborar una 'democracia falangista, bien entendida'. 33 La apelación a la democracia se convertía en el instrumento idóneo para emprender, una política 'integradora' que chocaba con la concepción de España de otros grupos del régimen y que, en estos años, iba a desencadenar el enfrentamiento de mayor envergadura entre los dos proyectos de nación de los que bebía el Estado franquista.
Falangistas contra católicos ortodoxos: la batalla por España al inicio de los cincuenta.
No le faltó razón al que fuera durante largo tiempo Ministro de Trabajo de Franco, José Antonio Girón de Velasco, cuando afirmaba que 'durante la década de los
30 Las afirmaciones y la crónica del acto en Patria , 21 de marzo de 1951.
31 RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, José Luis. Historia de Falange… Op. Cit. , p. 480.
32 MORENO FONSERET, Roque. 'Las consultas populares franquistas: la ficción plebiscitaria' en id, y SEVILLANO CALERO, Francisco (ed.). El franquismo: visiones y balances . Murcia, Universidad de Alicante, 1999, pp. 52 y ss; MARÍN I CORBERA, Martí. Els ajuntaments.. Op. Cit. , pp.206-208.
33 Patria , 21 de octubre de 1949.
cincuenta iba a decidirse el futuro de España'. 34 Porque ciertamente fue a lo largo de esta década se libró la mayor batalla cultural de toda la dictadura. 35 Una batalla que, sin embargo, iba a convertirse en mucho más que una cuestión de cultura. Porque lo que realmente estaba en juego era la cantidad de falangismo y de catolicismo con los que contaría el régimen de Franco. Mientras, de un lado, estaban los defensores de un nacionalismo español de corte católico y tradicional, del otro, se encontraban quienes apostaban por la concepción falangista de nación y el desarrollo de la revolución. Era evidente que se enfrentaban dos ideas de España y proyectos nacionalistas con postulados considerablemente diversos, pero también lo era que contaban con coincidencias no menos importantes. Puesto que, ante todo, eran dos concepciones esencialmente antiliberales y antidemocráticas. 36 No resulta por tanto sorprendente que Manuel Fraga no percibiera la existencia de algún enfrentamiento entre los 'católicos' y los falangistas durante aquellos años. 37
¿Cuáles eran, en esencia, los puntos de fricción de ambas concepciones de España? En líneas generales, el proyecto de nación de los católicos-tradicionalistas era el mismo que había defendido Acción Española en los años treinta y que estaba sustentado en las enseñanzas del polígrafo Menéndez Pelayo. Por tanto, era un proyecto tradicional, monárquico y descentralizador que veía en la religión católica el más firme e insustituible cimiento sobre el que debía asentarse la España de Franco. Representados a nivel nacional por Rafael Calvo Serer y Florentino Pérez Embid, sus defensores entendían que todos los problemas de España habían quedado solventados con la Guerra Civil. De esta manera, cualquier intento de integración de los vencidos por tímido que fuese, era concebido como una peligrosa desviación que haría infértiles todos los esfuerzos de la Cruzada. 38
Frente a él, se alzaba el proyecto falangista de nación que buscaba su espejo en los hombres del 98 y bebía de las teorías del regeneracionismo español. Propugnaban
34 GIRÓN DE VELASCO, José Antonio. Si la memoria… Op. Cit . p. 148.
35 SAZ CAMPOS, Ismael. 'Mucho más que crisis políticas: el agotamiento de dos proyectos enfrentados', Ayer , 68, 2007, pp. 145-146.
36 FERRARY, Álvaro. 'Las ensoñaciones de un discurso nacionalista: la intelligentsia franquista a examen', Studia Histórica Contemporánea , 12, 1994, pp. 157-172; SAZ CAMPOS, Ismael. España contra España. Los nacionalismos franquistas . Madrid, Marcial Pons, 2003, p. 373.
37
38
MILLÁN MESTRE, Manuel.
Fraga Iribarne. Retrato en tres tiempos
. Barcelona, Dirosa, 1975, p. 64.
Para el proyecto católico-tradicionalista de nación véanse especialmente FERRARY, Álvaro.
franquismo: minorías políticas y conflictos ideológicos, 1936-1956
El
. Pamplona, EUNSA, 1993, pp. 298-
299 y 308 y ss.; PRADES PLAZA, Sara. 'Escribir la historia para definir la nación: la historia de España en
Arbor
, 1944-1956,
Ayer
, 66, 2007, pp.177-200; y de la misma autora 'España sin problema. El discurso nacionalista de la generación de 1948',
Actas del IX Congreso de la AHC
, Murcia, 2008.
por tanto un modelo de nación 'más dinámico' que permitiera llevar a cabo -al menos en parte- la 'revolución pendiente' prometida por Falange. Liderados por intelectuales como Pedro Laín, Antonio Tovar o Dionisio Ridruejo, sus integrantes apostaban por realizar una política nacional más 'integradora' y 'abierta'. Al contrario que sus adversarios, entendían que el problema del ser de España no había quedado resuelto con la derrota de los 'enemigos de la Patria' en la Guerra del 36. Reclamaban la incorporación a España de algunos elementos que hasta ese momento pertenecían a la categoría de 'vencidos'. En absoluto, renunciaban al legado del 18 de julio, a las doctrinas menendezpelayistas o a la religión católica que consideraban esenciales, pero pensaban que era posible recuperar 'lo bueno' que había entre algunos de los pertenecientes a la otra España, como ocurría, a nivel cultural, con las figuras de Unamuno, Ortega y Gasset o Antonio Machado. 39
Probablemente, en su mayor parte, estas discusiones por el ser de España no llegaron a la gran masa de la ciudadanía española, profundamente desinformada y preocupada por otras cuestiones de bastante mayor interés para su día a día. Los artículos en revistas intelectuales o universitarias, los editoriales de periódicos nacionales y los discursos en ambientes elitistas, resultaron seguramente inaccesibles para la mayor parte de la población, la cual difícilmente podía descifrar los dardos envenenados y ataques soterrados que se lanzaban unos a otros. A pesar de ello, creo que tales discusiones traspasaron esos reducidos espacios de disputa y consiguieron llegar a las provincias españolas a través de periódicos y revistas con las que algunos sectores sociales tuvieron un contacto cotidiano y, como resultado, conocer y valorar las propuestas de ambos proyectos nacionales de una manera mucho más directa. 40
En Granada, los postulados de los defensores del proyecto catolicismo más ortodoxo encontraron su mayor vía de expresión a través del periódico con mayores lectores entre los ciudadanos, el diario de la editorial católica, Ideal . Frente a ella, se situaba la concepción falangista de España, representada en la provincia, por el diario Patria y con elementos mucho más activos en la tarea de transmitir a la sociedad las líneas maestras de su proyecto de nación. Pero, al margen de los dos diarios existentes en la provincia, en los ambientes universitarios aparecieron revistas que, aunque de
39 Para el proyecto falangista resultan fundamentales SAZ CAMPOS, Ismael. España contra España… Op. Cit. , pp. 380-383; JULIÁ, Santos. Historia de las dos Españas . Madrid, Taurus, 2004, Capítulo 9; y FERRARY, Álvaro. El franquismo… Op. Cit. , pp. 297 y ss.
40 Es en el ámbito de lo local donde los individuos transforman la nación en una experiencia cotidiana. CONFINO, Alon. The nation as a local metaphor . Chapter Hill, University of North Carolina Press, 1997, p. XII .
efímera vida, recogieron estos debates y sirvieron para interesar a un número nada despreciable de estudiantes por las polémicas en torno al 'problema de España'. Fueron dos publicaciones, Diálogo y Clave , los espacios a través de los cuales aquellos universitarios más activos pudieron ofrecer al conjunto del estudiantado su opinión sobre el proyecto de nación que deseaban para España.
Acompañando a las crónicas de todo acto religioso que se celebraba en la provincia, fue frecuente la aparición en el Ideal de estos años de referencias a las obras de Calvo Serer o de decididas defensas de la Monarquía tradicional. Desde sus páginas, por ejemplo, se agradecía a figuras como Menéndez Pelayo, Balmes, Donoso Cortés o Aparisi, que a lo largo del siglo XIX hubieran despertado a España del 'cansancio nacional'. Al mismo tiempo elogiaban al Jefe de Estado por haber sabido recoger los valores de la Monarquía y 'preservar las esencias patrias' frente a los intentos por 'resquebrajar la unidad nacional'. 41 Mayor convicción mostraban en sus escritos los jóvenes católicos que se daban cita en las páginas de Diálogo . Uno de ellos, Juan Alcalde, arremetía contra los hombres del 98 por haber ido contra la tradición española y añadía: 'construyeron porvenir, pero nos quitaron el pasado. La Tradición debe ser el cimiento sobre el que construyamos los nuevos edificios de las ideas y de las doctrinas; pero ellos no lo vieron así'. Para él, la juventud del momento debía proponerse ante todo 'un retorno al orden antiguo y tradicional […] para, seguidamente, hacerse el suyo propio', tenía que ser, en definitiva, 'un poco escolástica', 'hacerse conservadora'. 42 Para éstos granadinos 'católicos' y 'tradicionalistas' no había otra España que la católica y, así lo expresaba otro estudiante, César Pacheco en un artículo titulado 'Maeztu y García Morente' en el que trataba el tema de la conversión al catolicismo de ambos. Para estos estudiantes, Machado, Unamuno o Valle Inclán eran demasiado 'poetas de su tiempo', de manera que su desazón había quedado en 'deshuesada inquietud, protesta amarga, nostalgia, clausura de toda posible regeneración'. Frente a ello -sostenía- Ramiro de Maeztu y García Morente representaban 'el retorno a la más fecunda y dinámica tradición española' y, en consecuencia, su conversión suponía 'el encuentro con la única España posible'. 43
41 Ideal , 1 de febrero de 1953.
42 Diálogo: revista para los universitarios , 2, mayo de 1953.
43 El artículo en Diálogo , 2, mayo de 1953; Algo similar lo hicieron a nivel nacional Pérez Embid y sus colaboradores en un homenaje a Manuel García Morente: FERRARY, Álvaro. El franquismo… Op. Cit. , p. 349. Uno de ellos, Federico Sopeña había dado en Granada una conferencia sobre el tema, Ideal , 21 de febrero de 1953.
Los falangistas granadinos, como digo, fueron mucho más activos en la defensa de su concepción de nación. En abril de 1950, Rafael Calvo Serer pronunciaba una conferencia en la Universidad de Granada bajo el título de 'España, tierra de los antepasados'. Las dos ideas principales expuesta por el conferenciante -que el problema de España podía considerarse resuelto y que era necesario adherirse a la esencia hispánica del pasado- fueron inmediatamente contestadas por el camisa vieja granadino, Manuel Jiménez de Parga. Éste último consideraba que aún había 'problemas que resolver' y, por ello, frente al 'patriotismo estático' de Calvo Serer, promovía 'el patriotismo anárquico de José Antonio'. 44 Este concepto 'dinámico' de nación estaba íntimamente ligado al que iba a ser el eje fundamental del aperturismo limitado propio del falangismo, que buscaba la asimilación del vencido una vez hubiera sido purificado. Al respecto, un editorial de Patria afirmaba:
'No importa tanto acabar con los comunistas, como atraernos a los comunistas mediante una teoría y una práctica social, política y religiosamente superiores; ni puede interesar tanto derrotar por la violencia a los enemigos de la Civilización y de la cultura cristianas, como convencerles de la necesidad y de las virtudes de esa Civilización y esa cultura'. 45
Recuperando el discurso de que Falange no era 'ni de derechas ni de izquierdas', abogaban por no 'mutilar la historia de España' como, a su juicio, proponían los integrantes de un 'reaccionarismo torpe y suicida' que a fuerza de reivindicar la tradición, 'negaban hasta la misma existencia de necesidades nuevas'. 46 Sería en la revista universitaria Clave , donde aparecerían las muestras más evidentes de este falangismo 'integrador'. Hombres como Antonio Aróstegui, Víctor Andrés Catena o José Antonio Sainz Cantero formaron parte de ese intelectualismo falangista granadino que se abría hueco a través de las páginas de Clave . Allí pudieron dejar plasmado de manera definitiva su proyecto de España, como de hecho lo hizo Rafael Acosta en el artículo titulado 'Menéndez Pelayo y nuestro tiempo'. En él aparecían condensadas las líneas maestras del nacionalismo falangista:
44 Patria , 21 de abril de 1950.
45 Patria , 28 de enero de 1951.
46 Patria , 5 de junio y 21 de noviembre de 1952. Véase también SAZ, Ismael. 'Falangistas y católicos reaccionarios: una batalla político-cultural decisiva', en MATEOS, Abdón. La España… Op. Cit. , pp. 237-249
A la interpretación menendezpelayista de nuestra historia -de nuestra esencia que en la historia se hace- hay que reprocharle violentamente, a gritos, su inadecuación actual […] no podemos aceptar una fórmula que hace tan distintos y distantes, tan incomunicables, presente y pretérito. […] No nos quedan sino dos soluciones. O, de la mano de D. Marcelino, mejor, de los marcelinistas, negar lo español de ellos -herejes de la fe, herejes de España. O, de lo que yo creo más verdadero y agradecido, pues son ellos los que -queramos o no- han hecho nuestra conciencia española, abandonar aquella hipótesis, buscar lo español en aquellos que sintamos nuestros, desde la inquieta raíz, sin distingo de judíos o de gentil. 47
En la línea de lo propuesto por Laín Entralgo, desde Clave se negaba que el catolicismo explicara todo y no se comprendía que 'por razones religiosas' se le negara su españolismo a individuos 'de cuya raigambre nacional sería criminal dudar'. Siguiendo la clasificación realizada por Dionisio Ridruejo en su artículo 'Excluyentes y Comprensivos', los 'comprensivos' de Clave no dudaban en atacar a aquellos 'trasnochadores sectores' de 'reaccionarios ultra' que querían llevar a España 'por el camino de la estrechez y de la exclusión', cuando les acusaban de recuperar el liberalismo de Jacques Maritain y, sin embargo, defendían los escritos de Maurras, 'presentes en el Índice y condenados por Roma'. 48 No es de extrañar que entre los 'excluyentes', las afirmaciones hechas desde Clave no fueran bien recibidas. Ideal achacaba la aparición de la revista a 'una reacción malhumorada' de la juventud del momento.
La 'lucha por España' que se libraba en las páginas de Arbor o Ateneo por un lado, y Revista o Alcalá de otro, quedó reproducida en otras provincias españolas que, en principio, podría parecer que se encontraban al margen de estos elevados debates intelectuales. Pero que llegara a las provincias e, incluso, fuera conocido por un considerable número de personas que se movían en determinados ambientes, no significa que tales polémicas calaran en el conjunto de la población. Muy al contrario, todos los indicios parecen sugerir que la gran mayoría de la población vivió ajena a tales luchas, al estar más preocupada por los asuntos cotidianos y ver cómo, paulatinamente, el hambre de la posguerra empezaba a mitigarse en alguna medida. En las páginas de Diálogo y de Clave , junto a los artículos que habían conformado el debate sobre el 'problema de España' en la ciudad de Granada, aparecían críticas al apoliticismo de la
47 Clave , 1, febrero de 1952.
48 Ibidem. Los elogios a la obra de Maurras y las críticas a Maritain, están presentes también en las páginas de Diálogo . Algo que también ocurría a nivel estatal en los escritos de Pérez Embid que veía en el pensador francés una 'peligrosa desviación': FERRARY, Álvaro. El franquismo… Op. Cit. , pp. 304306.
juventud, a la perspectiva materialista con la que los estudiantes afrontaban sus carreras universitarias o a la falta de iniciativas por parte de éstos. Desde Patria se decía al respecto: 'fue una lástima que la discrepancia justificada por Calvo y Laín no alcanzara el eco popular y político que merecía' y se lamentaba de que 'por desgracia, nuestro pueblo se interesa más por las polémicas agrias, insidiosas y enrevesadas de mala pasión que por las especulaciones serenas'. 49
A pesar de lo dicho, el enfrentamiento entre el catolicismo-tradicionalista y el falangismo sí pudo tener un eco entre un conjunto de intelectuales y jóvenes universitarios que tenían acceso a tales pugnas culturales. Las posibilidades ofrecidas por la prensa universitaria muchas veces amparada por el propio SEU, sirvieron para que muchos estudiantes entrasen en contacto con algunos de los planteamientos que, hasta aquellos años, habían formado parte de la anti-España. No debemos exagerar el alcance del aperturismo propuesto por estos falangistas, ya que ni estaba inspirado de una verdadera voluntad democratizadora, ni renunciaba a los postulados del 18 de julio. 50 Pero, al reclamar 'todo lo nuestro' estos falangistas, al menos, le devolvían la identidad española a parte de la 'anti-España', socavando, aunque fuera mínimamente, la visión que había perdurado durante una década, es decir, que en la Guerra del 36 había quedado solventada la lucha entre las dos Españas. 51 De esta manera, al asumir parte del legado de los perdedores de la guerra, atentaban inconscientemente contra el fundamento principal de la 'Cultura de la Victoria': la división permanente entre vencedores y vencidos.
Conclusiones.
La revitalización de Falange presentó un desafío a los católicos ortodoxos que creían gozar de una posición indiscutida tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. En cierta medida, el retorno de Falange pilló por sorpresa a todos los que consideraban que España no podía ser otra cosa que católica y tradicional y que, la Guerra Civil primero y la derrota de los fascismos después, les habían dado la razón. Sin embargo, a la altura de 1948 se encontraron con una Falange recompuesta y decidida a intentar, una vez más, el acceso a mayores cotas de poder. La protección brindada por Franco y la relajación de
49 Patria , 16 de septiembre de 1951
50 Como dice Javier Tusell esta política 'aperturista' fue en muchas ocasiones más de gestos que de realidades: TUSELL, Javier. Franco y los católicos. La política interior española entre 1945 y 1957 . Madrid, Alianza, 1984, pp. 324-325.
51 JULIÁ, Santos. Historia de las dos… Op. Cit ., pp. 363-365.
la coyuntura internacional consolidó el partido y confirmó que Falange no era algo efímero, sino una pieza fundamental para el régimen. En consecuencia, el proyecto nacionalista de Falange entró en directa confrontación con la concepción 'católica' de España. Al ofrecer ciertos visos aperturistas, recuperar autores proscritos y proponer una 'integración negativa' de los vencidos basada en su aceptación de la Victoria, los falangistas pudieron lugar el apoyo de ciertos sectores sociales que abogaban por esta 'pseudo-reconciliación'. Incluso, entre los grupos de jóvenes universitarios, el intelectualismo falangista tuvo una determinada acogida entre determinados individuos que, con posterioridad, evolucionaron hacia posiciones de corte democrático.
Sin embargo, el renovado proyecto falangista -como también le sucedía al católico- tenía unos límites muy claros. Ambos no dejaban de ser dos proyectos franquistas, profundamente antidemocráticos y fielmente leales al 'espíritu del 18 de julio'. Además, para el grueso de la sociedad española las polémicas entre falangistas y católicos ortodoxos por presentar su proyecto nacionalista resultaban, en líneas generales, desconocidas y extrañas. Incluso, en aquellos sectores donde los postulados falangistas y las pugnas con los hombres de Calvo Serer pudieron tener mayor arraigo, también se presentaron considerables dificultades. De alguna manera, el SEU se vio desbordado por el 'aperturismo' falangista y con el paso de los años se vio conminado a volver atrás en el tiempo, a la mentalidad de los seuístas de la posguerra, para tratar de no perder el control de la Universidad. 52
Pero, a pesar de que Falange fracasara en lograr un mayor alcance de sus postulados y en reimpulsar la 'fascistización' de los españoles, no debemos minusvalorar sus logros. Tras la derrota del Eje, Falange no sólo consiguió sobrevivir, sino que creció de manera notable. De una parte, el partido consiguió trasladar a la esfera local los debates que a escala nacional mantenían con los nacionalistas católicos, haciendo que un mayor número de españoles tuvieran acceso a los mismos. De otra, la vuelta de Falange al primer plano de la escena política desde finales de los cuarenta, le permitió dinamizar sus instituciones de encuadramiento, consiguiendo atraer a importantes grupos de jóvenes hacia organizaciones como el Frente de Juventudes, el SEU o la Sección Femenina. A ojos de la sociedad, Falange permanecía más viva que nunca y ciertas actuaciones como las expresiones de 'justicia social', el acercamiento a
52 RUIZ CARNICER, Miguel Ángel. El Sindicato Español Universitario (SEU), 1939-1965: la socialización política de la juventud universitaria en el franquismo . Madrid, Siglo XXI, 1996; RODRÍGUEZ TEJADA, Sergio. 'El largo camino del SEU a través del falangismo. Primera línea del SEU y disidencia en los años cincuenta', Spagna Contemporanea , 37, 2010, pp. 99-115.
los pueblos a conocer sus necesidades y el cumplimiento, aunque fuera tardía y parcialmente, de algunas realidades prometidas años atrás, pudieron convencer a no pocos sectores de la población que veían cómo su situación personal mejoraba y el contexto internacional era más favorable.