PRESENTACIÓN https://www.antoniogarciatrevijano.info/
Fernando Gómez Gonçalves-Figueiras. Fernando Go
Todo tiene un origen y una historia que cuenta por sí misma, hechos, ideas y acciones.
Una madrugada de 1992, como otros tantos, conocí de casualidad, en un programa de TV, La Clave , a Antonio García-Trevijano. El impacto, emoción y sorpresa de su elocuencia y sabiduría, me impulsó a grabar el programa. Su brillante, profunda y clara intervención despertó mi curiosidad por conocer más sobre ese lúcido y desconocido hombre político, que me evocaba a la nobleza de los ideales de ruptura democrática que pusimos muchos jóvenes a mediados de los años setenta. Ideales traicionados por mediocres oportunistas, inmorales políticos y serviles locutores del transformismo estatal, que dio lugar y forma a esta frívola Monarquía posfranquista y posmoderna.
Refugiado desde 1983, en mi microcosmos profesional, en soledad de pensamiento, me entusiasmé con el hallazgo. A contracorriente, busqué en librerías, sin encontrar rastro. En una biblioteca encontré su primer libro, La Alternativa democrática (1976). En las hemerotecas, destacaban maliciosas descalificaciones referentes a Guinea. Intrigado, seguí buscando, hasta encontrar en la biblioteca de una universidad de Barcelona, un destartalado ejemplar de su libro-documento: Toda la Verdad Mi intervención en Guinea (1976). Lo fotocopié, lo transcribí y lo leí. Pude encajar y comprender quién, el por qué y el para qué de su infame difamación. Traición, ostracismo, silencio y olvido. Borrado de la historia oficial.
Desde 1994, seguí la pista en sus artículos Contra la confusión en el Diario El Mundo. Ese mismo año publicó y presentó El Discurso de la República . En 1996, Frente a la Gran Mentira .
En febrero de 1997, asistí en Madrid al acto: Por la Dignidad y la Independencia de la Justicia . Sus emocionantes palabras se levantaron del papel y puestas en pie se hicieron humanas. Al conocerle, saludarle y darle las gracias, sentí el deber, de iluminar, con dignidad y verdad política, lo que las alargadas sombras de las difamaciones ocultaban. Me comprometí a transmitir sus palabras e ideales, hacerlos míos. Conocer sus huellas y testimonios en el invisible tiempo.
En 1998 Otras Razones en la Razón... En el 2000, Pasiones de servidumbre ... Ordenador, escáner y hemerotecas me ayudaron a difundir por el ciberespacio toda la antología de artículos que pude recopilar, transcribir y organizar a lo largo de más de una década.
Un buen día de primavera del año 2006, el esfuerzo, la perseverancia y la difusión pirata cobró sentido, contribuyendo a conectar entre seguidores y contactar con él. De ese feliz encuentro surge el Blog de La República Constitucional. Sus artículos y comentarios, son el testimonio vital, del ánimo, energía y sabiduría forjada, día a día, para afrontar las bases del MCRC y la consecuente plasmación de la Teoría Pura de la República.
La vitalidad, el optimismo y la energía de Don Antonio generaron continuas, intensas y nuevas acciones mediáticas que multiplicaban audiencias, pasiones y expectativas. Tras la puesta en marcha del Diario RC, se desarrollaron Radio Libertad Constituyente, Libertad Constituyente TV y otras iniciativas programadas por voluntad, dedicación y esfuerzo de unos cuantos, variopintos y dispuestos repúblicos. Ese enorme material audiovisual generado y divulgado en redes sociales, está fragmentado, desconectado y usurpado en algún caso. Las formas no deben apropiarse del fondo. Lo urgente no debe despreciar a lo importante. El fin no justifica los medios, son las acciones las que determinan el fin.
Entiendo que corresponde componer y poner en marcha el potencial del archivo documental generado por el pensamiento y la acción política de Antonio García-Trevijano.
En ese sentido, dono al MCRC todo lo recopilado durante más de treinta años, junto al dominio: antoniogarciatrevijano.info. El objetivo es divulgar, implementar y mantener vivo su legado en la nueva web que estamos configurando y desarrollando. Herramienta que será útil y práctica para estudiar, comprender y revelar lo que la historia oficial cuenta, silencia y falsea. Crucial para desenmascarar a esta coronada oligarquía de partidos del Estado.
Semillas para desarrollar una hegemonía cultural alternativa, capaz de plantear una Ruptura democrática, afrontar un periodo de Libertad Constituyente y poder elegir, con libertad política colectiva, la República Constitucional. Nada político en la España que surge de la Transición española se comprende, ni se sostiene, ninguneando o ignorando, la coherencia, la claridad y el genio de Antonio García-Trevijano.
Encendida la luz de esta nueva web empieza a tener sentido el tiempo y la dedicación.
El pensamiento y la acción política de Trevijano ya no es una breve nota al pie de página de la Transición española, sino un prolífico flujo narrativo analizador, innovador y precursor de una nueva visión de la política que retrata a los actores y adefesios de la reciente historia de España.
Para cambiar la visión de la política y de la historia, tendremos que leer sus libros, conferencias, entrevistas, y artículos de prensa.
Conocer la historia y la repercusión de su perseverante acción política, anotada en su Cronología, para comprender la práctica y la teoría de las ideas que articuló y defendió.
En el camino, encontraremos una contundente, clara y continúa explicación, hasta descubrir el brillo de la dignidad y la sorpresa de la verdad política.
Un viaje para adentrarnos solos, con la mente abierta y con la predisposición a ver la política y la historia cruda y desnuda.
Fácil y cómodo es seguir la corriente. Para ir a contracorriente, tendremos que esforzarnos en no hacer lo mismo, a no seguir el camino que todos siguen. Hay que abrir caminos nuevos, encaminarse en ellos, estar en el frente, sabiendo que la estructura principal de la oligarquía de partidos se desmorona resolviendo la ecuación: verdad política = libertad colectiva, del mismo modo que se llega a las verdades científicas .
Aquí es donde la unidad de conocimiento se hace condición.
La oposición al conocimiento unitario de la verdad política la constituyen las ideologías,
en tanto que son veladuras de la objetividad y visiones parciales de la totalidad social.
Antonio García-Trevijano
Este archivo puede y debe servir para generar nuevos trabajos de investigación que deriven en nuevas publicaciones: temáticas, históricas, literarias y fílmicas.
Es un archivo vivo y abierto a rescatar e incorporar huellas, testimonios y colaboraciones que puedan hallarse y aportarse. Hay mucho por hacer y comunicar.
La luz de la verdad no proviene directamente de nadie, ni de parte alguna. Tenemos que descubrirla nosotros mismos.
Si todo el mundo piensa igual es que alguien no está pensando. Busquemos en otra parte.
En una sociedad siempre ocupada y teledirigida por la inmediatez de pantallas, imágenes e influyentes voceros mediáticos es subversivo proponer leer.
Leer como los pajaritos beben agua , como hacía Trevijano.
Leyendo nos damos cuenta de que no estamos solos. Nos liberamos del yo y pasamos a ser otros. Entrando en la vida de otros, el teatro de la vida se hace más visible y nos transforma. Es como atravesar un espejo, que nos lleva a otro lugar, donde es posible examinar nuestros prejuicios y conectar con lo distinto.
Leer es vital para desarrollar nuestra atención. La atención nos dispone a recibir palabras, frases y párrafos que se mueven con significados, formas y sentimientos que sirven para mejorar nuestra vida, en un mundo plagado de distracciones.
Un mundo que nos hace creer que somos meros espectadores pasivos de lo que sucede.
Esperando que algo suceda, no podemos ser sin estar.
Es necesario dar escenarios a las palabras reunidas en este archivo.
Palabras e ideas silenciadas esperando ser escuchadas. Palabras que hay que tomar y dar.
Si dar es un don, donemos las palabras. Volvamos a representarlas, para sentirnos actores de nuestra propia historia.
Nuestra memoria colectiva es el antídoto frente a la cultura del olvido y la indiferencia.
SENTIDO DE LA VIDA
LA RAZÓN. LUNES 4 DE OCTUBRE DE 1999
ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO
Todo lo que conocemos y sentimos proviene de un libro que tardó miles de millones de años en diseñarse y que aún tiene páginas inéditas. El Libro de la Naturaleza no fue escrito sólo para los humanos, sino para todos los seres de existencia real o virtual en el Universo. Durante un corto tiempo de ilusiones infantiles, pareció que tal obra había sido concebida para nosotros, porque sólo con el hombre, al que adiestró en inteligente curiosidad, se permite jugar al escondite. Reto tan apremiante que, con los primeros signos de lo desconocido, y para asegurarse el dominio en ese juego, lo humano creó las reglas de la magia, la religión, la técnica, el arte, la sociedad, la economía, el Estado y la ciencia. Con cada invento creyó haber descubierto el modo de controlar las fuerzas ocultas. El libro de la Naturaleza, nada paciente con los errores humanos, nos parece perfecto porque ha borrado de sus páginas las huellas de sus monstruosos fracasos. Y la belleza de sus éxitos nos distrae del derroche de energía que emplea en producir una criatura. Dios no puede ser autor de este modo tan caro de avanzar por ensayo y error.
Pero sí parecen divinas las lecciones de la Naturaleza sobre el sentido y el ritmo de la vida en las especies y los individuos. Estos nacen de ellas para hacerlas crecer, y mueren también por ellas. Por esta fidelidad absoluta a la primacía de las especies, el sentido de la vida personal no puede hallarse en los momentos cruciales donde se une, con el nacimiento y la muerte, al sentido de la especie animal. Lo humano sólo puede estar en el curso de las existencias personales que cumplen, o traicionan, su misión de acrecer y mejorar la humanidad a la que pertenecen. Nacer y morir son hechos de la especie. Como tales, carecen de sentido personal. No preguntemos por qué nacemos y por qué morimos, pues son meros hechos de existencia que, como en el mito de Parsifal, responden a preguntas no formuladas antes, y parecen obedecer al egoísmo narcisista de las especies. Preguntemos por lo que puede obtener respuestas con sentido personal. Para qué vivimos, cuál es el destino de la persona en la humanidad, cómo procurar a ésta su más feliz sobrevivencia.
La procreación no es la finalidad absoluta de los individuos. Un aumento de población superior a lo que el medio ambiente permite conduciría a la extinción o debilitamiento de la especie. El amor a los hijos de un amor selectivo, y a la Naturaleza vecina, dan un maravilloso sentido trascendente a las vidas personales. Pero el llamado género humano es una especie naturalmente social. Su crecimiento se une al de las sociedades donde se desarrolla. En ellas se define lo que podemos y debemos hacer, según vocaciones y capacidades, para aumentar la potencia de la sociedad humana, mejorándola de calidad. Una vida es tanto más personal y mejor realiza su destino, cuanto más y mejor contribuya al desarrollo social, es decir, a conquistar la igualdad de oportunidades y libertad de vocaciones que lo hacen idealmente posible. Y esto implica la necesidad personal de asegurar la libertad política colectiva y el valor social de la sinceridad, sea cual sea la edad, profesión o situación en que se encuentre el individuo.
Si tuviera que ver de una sola mirada lo único que imprime sello personal a una larga vida de pasiones, agitada por múltiples y variadas experiencias; si estuviera obligado a decir, en pocas palabras sentidas, a dónde conduce la sinceridad, con el paso de la juventud de las pasiones a la madurez de los sentimientos, no dudaría en afirmar que, pese a los aparentes cambios de destino y a la variación de situaciones, la vida de un espíritu inquieto transita, sin darse cuenta cabal, desde la búsqueda de la verdad, a las vivencias de lo verdadero. Y desde las pasiones de conocer, querer, poder y hacer cosas o relaciones realizables en el mundo de la vida, a la pasión de comprender y sentir la vida del mundo.