OPINION-IDEAS
La calle se desborda. El Gobierno, torpe
La oposieion, atascada
Por Pedro ALTARES
El cese Sel general De Santiago fue la noticia pol tica de la semana. TambiØn como es l gico, el nombramiento de GutiØrrez Mellado para sustituirle. Si De Santiago era considerado como "duro", su siucesor tiene fama y prestigio de " liberal ".Las circuntancias del ce- se ,no del todo esclarecidas en sus pormenores, parecen tambiØn significativas. El origen mÆs inmediato de esta inesperada medida parece estar en la reuni n que el presidetne SuÆrez sostuvo con varios generales a primero de >mes. A juzgar por los hechos, el clima de unanimidad que los comunicados oficiales anunciaron, ino debi ser tan total en relaci n con la reforma pol tica .En una carta dirigida por el ex vicepresidente a algunos compaæeros se especifica el motivo de su cese: Discrepancias 'on la reforma sindical, que, como se sabe, es i>ieza bÆsica de la reforma pol tica del Gobierno.
GOBIERNO: UN EJERCITO PARA LA REFORMA
Pero el nombramiento de GutiØrrez Mellado tiene gfan interØs, incluso al margen de la personalidad del nuevo vicepresidente. Un cese, voluntario "o no, por discrepancias con la l nea gubernamental supone la primacia del poder civil. El que el Rey sea capitan general no aminora la importancia del hecho que parece reforzar la capacidad ejecutiva de SuÆrez y jin protagonismo que podr a acentuarse en las pr ximas semanas. Probablemente no se tratar a tanto de una minicrisis (aunque no se descartan algunas sustituciones) como el continuado reforzamiento de la autoridad del presidente, que parece dispuesto a llevar "su" reforma hasta un final en el que faltan todav a muchos actos, alguno de Jos cuales (Consejo Nacional) acaba de empezar.
Dejando aparte el impacto que en algunos medios mi'.itÆres haya podido causar la salido del general De Santiago, que es algo dif cil de medir (aunque la carta del generael Iniesta Cano en "El AlcÆzar" sea suficientemente significativa), la personalidad de GutiØrrez Mellado supone, por 1 o pronto, un impulso al reformismo. Y tambiØn cierto apercibimiento a los sectores mÆs reacios a ceptar intramuros del Sistema, las pautas marcadas por el presidente.
El Gobierno, pues, lleva por el momento la iniciativa de la reforma. No cabe discutirle su habilidad en impactar a la clase pol tica con medidas inØditas .Si otras que se prevØn (reestructuraci n de la Justicia, suprimiendo las jurisdisciones especiales) se mueven en terrenos de distensi n y dan resultado las de ndole reciente (orden pœblico), es posible que el Gobierno gane cierta cuerda, para general sorpresa.
TORPEZA GUGERNAMENTAL
Sin embargo, el Gobierno no tiene el camino despejado. Su credi- bilidad es empaæa cotidianamente por torpezas constates, que reveln, como m nimo, incapacidad y discrepancias de funcionamiento. La arbitrariedad sigue siendo regia en la pol tica de autorizaciones de actos pœblicos .La. Ley antiterrorista sigue vigente y es aplicada para justificar detenciones inexplicables. Y sin pensar que su derogaci n antes del aniversario de las ejecuciones habr a paliado los efectos de la jornada de lucha en el Pa s Vasco. Los errores constantes en la actuaci n prÆctica indican una incapacidad poco compatible con la imagen que se pretende crear. Lo mismo que los hechos acaecidos en Santa Cruz de Tenerife, que ha llevado a la poblaci n casi a la exasperaci n. Por œlt'mo el joven muerto en Madrid, debido, segœn parece, a un comando de extrema derecha, que repite hechos sobradamente conocidos en otros lugares, indica un grave descontrol ed los grupos extremistas.
Todo ello, junto a una situaci n econ mica explosiva, llevada, segœn los expertos, sin orden ni concierto, someten al Gobierno a constante deterioro artte la opini n pœblica, que empieza a padecer visiblemente una situaci n de transitor'edad a la que no se ve final.
En el orden institucional, el nuevo escollo estÆ a la vista: El dictamen del Consejo Nacional, que, aunque no vinculante, tiene fis rte valor de "test". Hasta ahora, el Gobierno ha contemplado ol mpicamente las cr ticas de la oposici n democrÆtica al proyecto de Ley para la Reforma. ¿Va a ser al postura para las del otro lado? El Consejo Nacional, en lugar de una oposici n cerrada, ha decidido elegir otro camino mÆs sœtil: La labor de poda. As , mientras en las Naciones Unidas, Marcelino Oreja hablaba de soberan a popular, los seæores consejeros deciden suprimir del texto el tØrmino "soberano". EstÆ claro que de lo que se trata es de convertir al Senado en un rgano corporativista, es decir de democracia orgÆnica. Dado su nœmero comparativo con la otra CÆmara, puede imaginarse por d nde van las intenciones de la ponencia. HabrÆ que esperar la acogida del Gobierno a las sugerencias... Por lo pronto ya hay un dato: Impasibilidad ante las maniobras. No ha habido, que se conozcan, demasiadas conversaciones previas entre el Gabinete y los consejeros nacionales. El Gobierno tendrÆ ocasi n de jugar una vez mÆs al supuesto centro entre los llamados maximalismos de la oposici n y las exigencias de las instituciones. Lo que sucede es que si el centro es dif cil y siempre suele escorar a la derecha, los creaflos artificialmente son insostenibles.
LA OPOSICION DESBORDADA
La oposoc : n democrÆtica ha vivido, por su parte, una semana de gran actividad. Ante los parlamentarios socialistas de la Reuni Interpa,lamentaria, el PSOE expres nuq. dur sima cr tica al proyecto de reforma pol tica. Por su lado, el PSP hizo pœblico un proyØcto alternativo, s l'lamente fundado. El PCE, a nivel de MaÆr d, se present a la prensa. El Equino Espaæol
R E S T A U R A N T E Y S A L A D E F I E S T A S
Restaurante MODERNO MARISCOS VIVOS SALONES PARA BANQUETES
*nselroo ClavØ. 15
TelØfonos 23 7605 j 23 4200
de la DC se reuni el fin fte semana en San SebastiÆn. Por œltimo, se celebraron diversas reuni n fis de Coordinaci n DemocrÆtica (dend una vez mÆs el clima fue tenso!, praparatorias de la reuni n de Valenciia, y el "documento Ollero" lleg por fin a puerto.
Pero si los partidos se consolidan y trabajan para ofrecer alternativas vÆlidas a los proyectos reformistas, la oposici n, en su conjunto, es decir, en sus agrupaciones unitarias, parece atravesar un cierto momento de "impasse"' y de imprecisi n de objetivos pol ticos claros y definidos. La oposieion contesta continuamente al Gobierno (y motivos sobrados tiene para ello), pero parece, eij una parte, sin capacidad de reflejos para ofrecer alternativas a la sociedad espaæola en el dif cil momento hist rico que vive.
El tema es complicado. ¿Responde la clase pol tica de la oposici n a las exigencias del momento? La situaci n podr a, aproximadamente, ser definida as : La calle estÆ desibaidando a las organizaciones y el Gobierno ha recuperado en algunos frentes la iniciativa. ¿CuÆl, es, entonces, su papel? La respuesta es compleja. Por una parte, ciertos sectores de la oposici n parecen no haber superado el franquismo, y sus esquemas de actuaci n son en gran parte los mismos de hace aæos, aunque con la mayor movilidad que presta la tolerancia. Por otra, los partidos organizadas son escasos y el peso personal sigue siendo decisivo en muchos grupos. La pol tica de personalidades sigue vigente, aunque su potencialidad y representatividad de cara al pa s real es dudosa en mÆs de un caso. La situaci n no es exactamente la misma para todo el Estado espaæol. En Euskadi y en Cataluæa, primordialmente, la conciencia nacionalista actœa como dinamizador de la cœspide de los partidos. Pero la ausencia de infraestructura y de base es ?emejante para una parte de siglas o personalidades. De este somero anÆlisis habr a que excluir a los movimientos sindicales, que tienen sin duda, otros problemas, pero no Østos.
OBJETIVOS INCONCRETOS
n,
La oposici n espaæola se ha formado en la resistencia a la dictadura. Sus valores han sido, primordialmente, de orden moral y Øtico. Su participaci n en la lucha por la libertad y concienciaci n ciudadana, decisiva. La capacidad de movilizaci n popular fue en los œltimos meses de gran trascendencia. Pero actualmente da sensaci n de cierto vac o de objetivos. Preconizar la ruptura no es suficiente. Sin renunciar a ella, tiene que llenarla de contenido. Y la sensaci n es que, salvo casos aislados, la oposici n en su conjunto sufre un exceso verbalista que puede esconder una notable falta de estrategia y de respuestas pol ticas, no al RØgimen o al Gobierno, sino al pueblo espaæol, perdida con frecuencia en la serie de comunicados, alguno ininteligible, que parecen estar dirigidos primordialmente al poder. Resulta significativo que en los œltimos meses, en que han menudeado las declaraciones pol ticas sobre la situaci ninguna de ellas haya abordado sistemÆticamente la situaci n econ mica mÆs allÆ de una genØrica denuncia a la inflaci n o al paro. SistemÆtico, por ejemplo, de esta actitud es que si bien caiti medida pol tica del Gobierno ha supuesto una avalancha de comunicados, los partidos, que se sepa, no poseen datos sobre la evasi n de capitales ,el soborno de la Lockheed en Espaæa o la corrupci n econ mica que, de llegar a la opini n pœblica, podr an tener efectos fulminantes para los Objetivos de la oposici n.
OgfiEl Sábado,
2-10-76
/ Página
22
n
Sin embargo, la oposici n suele hacer gala de un excesivo triunfalismo en relaci n con el Sistema y de la capacidad del franquismo para adaptarse a las cir- . cunstancias (vØaes las maniobras bancario-pol ticas ed la derecha). Para la consecuci n de unos objetivos m nimos, aœn no alcanzados, la oposici n ha buscado afanosamente la unidad. No la ha conseguido duratne los duros aæos pasados en la represi n y la clandestinidad, y es en la tolerancia ciando mÆs cerca parece de ella. Pero el ritmo es lento para un pa s que va muy de prisa. En realidad, si la unidad llega, serÆ ya tarde. Coordinaci n DemocrÆtica es un ejemplo: Meses de trabajo para conseguir su nacimiento y crisis casi permanente, con escasos momentos de euforia, desde que se consigue. La crisis de la œltima semana PSOE-Garc a Trevijano no es un problema ed enfrentamientos personales, sino de fondo". Coordinaci n DemocrÆtica parece agotarse en los problemas de su propio sostenimiento. Sus comunicadas se han dispersado en la calle porque, en realidad, van dirigidos a otras instancias, es decir, al poder. Las reuniones a nivel del Estado espaæol de las instancias unitarias
(ausencias aparte) tampoc t han sido un Øxito hacia el exterior. Hasta Santiago Carrillo se sinti decepcionado por el resultado de la de Madrid. En cuanto a Valencia, basta pasar lista a los ausentes y a la pluralidad de los presentes para reducir cualquier tendf.ucia al entusiasmo.
Sin las constantes torpezas de los dos sucesivos Gobiernos reformistas, Coordinaci n DemocrÆtica se hubiera quedado sin objetivos. Ahora, otro tipo de exigencias pojpu fires requieren planteamientos mÆs diversificados y complejos que la mera respuesta a la represi n. Desde luego, lo que no parece suficiente es que la redacci n del nuevo "documento Oller.)" haya sido una de las actuaciones bÆsicas de la clase pol tica de la oposici n madrileæa eæ la semana.
La oposici n estÆ, pues, ante un reto que no viene s lo del RØgimen: TambiØn del pa s. Las œltimas jornadas alrededor del- 2 7 de septiembre son una exigencia de responsabilidad al Gobierno. Pero atender esa llamada es tambiØn un desaf o para una oposici n fraccionada y a menudo estancada en planteamientos superados por los acontecimentos.
P. A.