SINDICATOS Y PACTO SOCIAL
LABERI EL
Por Fernando LOPEZ AGUDIN
Los sindicatos europeos
Por C. GUTIERREZ
| PAIS (1): ORGANIZACIONES | Afiliados | Tendencia | Organizaci n sindical internacional a la que pertenecen |
|---|---|---|---|
| ALEMANIA (Repœblica Federal) | |||
| <35 %): Deutscher Gewerkschaft^bund (DGB) CIO Metall (metalœrgico) . . | 8.900.000 2.0H1.000 979.000 | Laborista | C.LO.S.L. |
| Gewerkeschaft oftentliche Dienst T. und V. (servicios). , | |||
| I.C. Chimie, Papier und Keramik (qu mica) . . . | |||
| I.G. Bau Steine und Krdea (construcci n) . . . . . . | 540.000 500.000 | ||
| Deutsche Angestelltenfewerkschaft ,(DAG)) Deutscher Beantenbund (DBB) | 500.000 700.000 | ||
| Cristlicher Gewesrkschaftsbund (CGB). . | 250.000 | Cristiana | C.M.T. |
| AUSTRIA (40 %): t Osterreichischer Gewerkschaftsbund (OGB) . | 1.525.000 | Laborista | F.S.M. |
| BELGICA (65 %): | | |||
| ConfØdØration des Syndicata ChrØtiens (OSC) . . . . . FØdØration GenØrale du | 1.000.000 | Cat lica | C.M.T. |
| Travail de Belgique (FGTB) . . . . | 950.000 | Socialista | C.I.O.S.L. |
| CØntrale GØnØrale des Syndicats^ Libera ux de Belgique (CGSLB) | 125.000 | ||
| DINAMARCA (65 %): Landsorganisationen I Danmark (LO) , , , , | 930.000 | Socialdem. | C.I.O.S.L. |
| FINLANDIA (60 %): ToimihenkilØ (TVK) . . | 182.000 | Socialista | CJ.O.S.L. |
| FRANCIA (22 %): ConfØdØration GenØrale du | Efe 2.300.000 | Comunista | F.S.M. |
| Travail (CGT) . . . . ConfØdØration Fran aise Democratiyue du Travail (CFDT) ConfØdØration (ForcØ OuvriØre | 900.000 | Socialista | C.M.T. |
| (CGT-FO) | 600.000 | CJ.O.S.L. | |
| ConfØdØration Fran aise des Travailleurs "ChrØtiens (CFTO). | 180.000 | Cristiana | CJ.O.S.L. |
| ITALIA (45%): ¡ Confederazione Generala Italiana del Lavoro (CGIL) , | 3.800.000 | Comunista socialista | F.SJMT. |
| Confederazione Italiana Sindicati Laroratori (CISL) . Unione Italiana del Lavoro (UIL)' | 2.500.000 800.000 | Dem.-crist. Socialdem. | CJ.O.S˝L. C-I.O.S.L. |
| NORUEGA (40 %): Landsorganisasionen i Norge (LO) * i » > | 580.000 | Socialdem. | CJ.O.S.L. |
| PAISES BAJOS (40 %): Nederlads Verbond Van Vakverenigingen (NW). . | 700.000 | Independiente | CJ.O.S.L. |
| Nederlands Katholiek Vakverbond (NKV) . . | 427.000 | Cat lica | C.M.T. |
| Christelijk National Vakverbond (CNV) . . < | gr 250.000 | Protestante | C.M.T. |
| REINO UNIDO (50 %): Trade Union Congress (TUC) T.G.Y.U. (transporte) . A.U.E.F.W. (metalurgia) N.U.G.M.W. (municipal) NJV.L.G.O. (municipal) | 10.000.000 1.500.000 ,1.100.000 800.000 375.000 | Laborista | C.I.O.S.L. |
| E.T.U. (electr nica) . SU¨CIA (70 %): | 365.000 | ||
| Landsorganisationen I Sverige (LO) . . . . . . ( | 1.800.000 | Socialdem. | C.I.O.S.L. |
| Tjanstemannens Centralorganisation (TOO) . . | 800.000 | CJ.O.S.L. | |
| Sveriges Akademikers Centralorganisation (SACO) . | 115.000 | Socialdem | CJ.O.S.L. |
| SUIZA (21 %): Union Syndicale Su sse (USS). U.F.AjE.P. « . . . . » . « | 434.000 150.000 | Socialdem. Socialdem. | C.I.O.S.L, CJ.O.S.L. |
| CjSJC.S. . « « | « t 215.000 | Cristiana | C.M.T. |
Entre parØntesis
tasa
¿te sindicalizaci m.
a J t c M
Las primeras hojas reivindicativas del otoæo caliente estÆn cayendo ya sobre (el suelo (de nuestro pa s. Las huelgas de la construcci n de La Coruæa y Le n, los conflictos de Induyco e Ibelsa, el . endurecimiento del paro de los Icontroladores aØreos, |l a larga huelga nacional de Correos y los paros generales pol ticos del Pa s Vasco y ISanta Cruz (le Tenerife no Ison mÆs que Øl ¡preludio de lo que nos espera de aqu a la pr xima primavera.
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LIBERTAD SINDICAL: PREMISA "SINE QUA NON"
Propuesta que, naturalmente, rechazan las tendencias sindicales democrÆticas, aunque s lo sea por su horrorosa expresi n gramatical. Rechazo formal que no implica un similar repudio de par. te de su contenido. En la reuni n de Eurof rum, Ciriaco de Vicente matizaba que la clase obrera no quiere ni oir hablar del pacto social "en las presentes circunstancias, puesto que exige el restablecimiento de las libertades democrÆticas y sindicales".
En el mismo sentido se manifestaba un destacado dirigente de Comisiones Obreras miembro de su Secretariado, que al hablar con el ministro de Relaciones Sindicales, (Enrique de la Mata, indicaba que "quizÆ se tengan que hacer sacrificios, pero si l os hacemos serÆn los decididos por nosotros mismos en un marco de libertad y con contrapartidas claras y suficientes". Respuestas, claro estÆ, que remiten el bal n sindical al pantanoso terreno de Juego pol tico, donde la disoluci n del organismo burocrÆtico de la Central Nacional Sindicalista encuentra los mismos obstÆculos que otras instituciones anÆlogas de carÆcter "representativo".
Con todo esto, nuestro pa s es un pez que se muerde su propia cola. Que no resuelve el proyecto de reforma sindical que el Gobierno ha acordado enviar a as Cortes para su discusi n y aprobaci n. Pues aun admitiendo que no se le adultere en un sentido inmovilista lo que es mucho admitir , el hecho objetivo es que, tal como estÆ ahora mismo, serÆ rechazado aunque quizÆ aprovechado por el mundo obrero. Creer que las tendencias sindicales van a admitir pasar por una "ventanilla" y dar su visto bueno a la creaci n ¿te la Administraci n de Servicios Socio Profesionales, como un segundo Senado en el que se refugien los viejos "bonzos" de la Central Nacional Sindicalista, es trasplantar mecÆnicamente la experiencia pol tica a la sindical.
Aumentos salariales lineales m nimos de 6.000 pesetas, revisi automÆtica en funci n del coste de la vida, jornada semanal de cuarenta horas, jubilaci n a los sesenta aæos, congelaci n de los precios de los art culos de primera necesidad, m nimo exento del I.R.T.P., de 400.000 pesetas, reforma fiscal que implique la financiaci n de la Seguridad Social a cargo del Estado, 100 por 100 del salario en caso de desempleo, accidente o enfermedad; son algunas de las mÆs importantes reivindicaciones de los trabajadores de cara a los convenios que han de s%r renovados en los pr ximos meses. Es decir, cuando todav a no hemos salido del rØgimen excepcional anterior, cuando aœn nos queda camino por recorrer para llegar a una democracia homologada con las del mundo occidental, la clase obrera espaæola plantea reivindicaciones de tipo europeo, colocÆndose ya al mismo nivel reivindicativo de su hermano de clase italiano o francØs. Parece como s de golpe se acumulasen de un modo concentrado las peticiones de estos œltimos cuarenta aæos. Pues hoy el trabajador espaæol, que no goza de libertad sindical, que aœn estÆ afiliado obligatoriamentea un organismo sindical "oficial" y que, por tanto, carece de sindicatos representativos pide lo mismo a veoes incluso, proporcionalimente, mÆs que sus compaæeros europeos.
Este entrecruzamiento de las perspectivas sociales y pol ticas incluso, a veces, la subordinaci n del contenido pol tico al social aumenta, l gicamente, las vacilaciones de un empresario que desea salir de la situaci n no democrÆtica, pero que demanda garant as para el desarrollo futuro menos problemÆtico de la econom a de libre empresa. Inquietud que se traduce en la continua formulaci n de reuniones, simposios y congresos empresariales: pacto social. Es la misma conclusi n a la que han llegado estos d as simultÆneamente las jornadas de Eurof rum, en Madrid, y una asamblea de mil hombres de empresa catalanes en Barcelona. Porque el "desconcierto actual afirma el presidente de Fomento del TrabaJo Nacional FØlix Gallardo Carrera hace temblar al empresario mÆs templado".
La combinaci n de las m nimas reivindicaiones democrÆticas con las mÆximas laborales hace exclamar a otro empresario esta vez, pol tico, Jordi Pujol que "una situaci n como la italiana ser a muc ho mÆs peligrosa en Espaæa para la incipiente democracia, e incluso para el desarrollo econ mico y el equilibrio general del pais". Tal vez por eMo hayan desaparecido ya de los semanarios las cr nicas y cronistas laborales que resum an en siete d as un panorama realmente preocupante incluso para el empresario mÆs dinÆmico.
El mayor o menor posibilismo o pragmatismo que se da en el seno de la oposici n pol tica democrÆtica no coincide con el tenso ambiente del sindicalismo ilegal Poique aqui hay un ambiente la clase obrera y una situaci n ninguna corriente sindical desea ser acusada de antiobrerista en un momento de pœgna sindical 1 que provoca una firmeza en la respuesta comœn o individual de estas organizaciones. El actual ministro de Relaciones Sindicales, Enrique de la Mata Gorostizaga, habrÆ podido comprobarlo personalmente durante sus distintas entrevistas con estos sindicatos. De ah que la alternativa sindical que proponen todas estas tendencias sea el œnico punto de partida posible para superar la situaci n heredada de estos œltimos cuarenta aæos: la libertad sindical, LO que coincide plenamente con los criterios de la Ojn?a ni lici n internacional del Trabajo, que estipulan la plena libertad de creaci n de sindicatos, sin necesidad de que los organismos estatales o administrativos tengan que poner el sello oficial.
La tÆctica gubernamental de pactar la reforma sindical con la esfera institucional existente, -en este caso como en el pol tico, estÆ demorando y dificultando poder articular legalmente cauces de diÆlogo entre los representantes verdaderos de los empresarios y de los trabajadores. DiÆlogo cuyo objetivo no puede ser otro que negociar la forma de resolver los conflictos que se vayan planteando como consecuencia de la dinÆmica social. Es decir, la preservaci n de los intereses de la burocracia sindical muy bien representada en las Cortes estÆ en contradicci n con los intereses generales de todas las clases sociales que componen la sociedad espaæola. Ya. que de ¡o contrario no habr a ninguna raz n para quedarse a la mitad de una autØntica democratizaci n de los rganos representativos del empresariado y de los trabajadores.
La problemÆtica se agrava con la creciente dispersi n OrgÆnica del mundo laboral no legal. De repente un bosque se siglas la mayor parte de ellas desconocidas en fÆbricas o tajos rivaliza en concienciar srtndicalmente al trabajador espaæol. ESto provoca una pluralidad de l neas tÆcticas y de estrategias sindicales que complica de por s la tarea de negociaci n.
La reciente huelga nacional de Correos ha reflejado a las mil maravillas las contradicciones y diferencias internas de las tendencias sindicales que en ella han participado. De este modo, el problema de la representatividad se dobla, puesto que al lado de la inexistencia de la libertad sindical, se perfila la triple cuÆdruple quintuple representaci n del mundo sindical no legal.
La ausencia de un sistema "democrÆtico hace imposible discernir d nde autØnticamente existe una tendencia sindical y d nde no hay mÆs que el reflejo pol tico de eualquer grupo deseoso de fticidir en la clase obrera. Porque el caos pol tico en el que se encuentra la sociedad espaæola propio de momentos de transici n tiene su proyecci n sindical.
UNIDAD O PLURALIDAD
Buen ejemplo de lo anterior lo constituye la rotura de la unidad sindical impuesta durante estos cuarenta œltimos aæos en el instante preciso en que nos acercamos al cambio pol tico. ¿Por quØ esta unidad obligatoria no se mantiene cambiando el objetivo para que los trabajadores pudiesen dar su veredicto sobre este dilema puesto que son s lo ellos quienes deber an optar por un sindicato democrÆtico unitario o por varios sindicatos democrÆticos , la lucha pol tica ha dividido ya de hecho la unidad orgÆnica sindcal. Rotura sndical en la prerrupturft pol tica que hoy se vuelve como un "boomerang" contra la econom a, de nuestro pa s al crear una orquesta de tendencias sin direcci n unificada.
Fruto de esta incidencia pol tica es la proliferaci n de organizaciones sindicales: Comisiones Obreras, uni n Sindical Obrera, Uni n General de Trabajadores, Solidaridad de Trabajadores Vascos, Asamblea de Trabajadores Patriotas, ComitØ de Trabajadores r a - triotas Comunistas, Com isi ones Obreras Anticapitalistas de Euskadi, Confederaci n Nacional del Trabajo, Movimiento Obrero Autogestionario, Frente Sindicalista Revolucionario, Central Obrera Nacional Sindicalista, Solidaridad de Obreros de Catalunya, Oposici n Sindical Obrera, Uni de Pagesos, Uniones de Campesinos, etc. Quince siblas que abarcan desde posiciones comunistas a tocialistas, nacionalistas vascos, nacionalistas catalanes, anarquistas, izquierdistas, partidarios de la autogesti n, falangistas, hedillistas, etc.
Por encima, debajo, a derecha e izquierda de la Coordinadora de Organizaciones Sindicales que coordina a las tres grandes tendencias se libra una autØntica batalla sorda entre una y otras organizaciones. A veces es un escri-
Bien es verdad que la inmensa mayor a de estos grupos son poco mÆs que un deseo, un programa y un sello de caucho a nivel del Estado espaæol. Pero bien es verdad tambiØn que la decena de millones larga que componen nuestra poblaci n activa es algo as como un inmenso ocØano casi virgen, a donde no hay mÆs que acudir con barcas, redes y pescadores. Pues to; otras, un comunicado de una provincia; en ocasiones, ur.as declaraciones: son el ndice de que el mundo sindical democrÆtico bulle por dentro. No hay mÆs que recordar la campaæa de bonos de Comisiones Obreras o la realizaci n de asambleas en fÆbricas para elegir a los delegados que iban a asitir a su congreso de julio para comprobar el grado de virulencia de estas disputas.
EstÆn tambiØn las polØmicas internas de cada tendencia. En el œltimo congreso de la U.G.T., qued clara la diferencia existente entre las representaciones del Norte mÆs dependientes del Partido Socialista Obrero Espaæol y las de Madrid y el Sur, mÆs ape-
Ei bal n sindical, en el campo de juego pol tico.
Un cœmulo de reivindicaciones, mÆs allÆ de lo i salarial.
El mundo sindical democrÆtico bulle por dentro.
La realidad sindical es pluralista.
en ningœn lugar estÆ escrito que las tres grandes siglas Comisiones Obreras, Uni n sindical Obrera y Uni n General de Trabajadores tengan asegurado su derecho de primogenitura. Ya que el indudable papel protagonista que ha Jugado Cornisones Obreras desde 1960 desde entonces el 95 por 100 de los presos sindicales o laborales han pertenecido a estas siglas hist ricas es hoy disputado por otras tendencias sindicales inexistentes hasta hace poco.
La diversidad podr a incluso tener un carÆcter positivo si coexistieran pacificamente. Lo que en realidad no ocurre porque se disputan la piel de la Central Nacional Sindicalista antes de haberla cazado. A lo largo de estos œltimos nueve meses hemos podido presenciar una autØntica carrera contra reloj intentando recuperar el tiempo perdido antaæo, consolidar lo conquistado en duras o adversas situaciones e influir en la base de los rivales.
ga-das a la independencia sindical. Asimismo, estas œltimas ¿emanas es fÆcil observar las discusiones internas de Comisiones Obreras, donde grupos pol ticos izquierdistas intentan desgajar sindicatos propios de este enorme Ærbol sindical, el mÆs importante del actual bosque de siglas. Lo que provoca la cristalizaci n .le otras corrientes mÆs pr ximas al Partido Comunista o a los carlistas "leninistas". La» repercusiones que podr a tener el desarrollo de estas contradicciones domØsticas de la principal sigla sindical multiplicar an las ramas de esta jungla de tendencias u organizaciones. Pues el intento de "desguazar" a Comisiones Obreras, bien patente estos d as, ayuda a corto plazo a las demÆs tendencias sindicales, pero las perjudica a medio y largo plazo, ya que nc hacen mÆs que importar los problemas que hoy hacen estallar a CC.OO.
La unidad sindical que radie niega en teor a es ya en la jirÆc-
Numerosas organizaciones sindicales se disputan la influencia sobre 10 millones de trabajadores tica poco mÆs que una aspiraci n ut pica que se inscribe en un lugar destacado de la Jeciaraci n programÆtica de cada grupo. Pollo que esta vieja polØmica estÆ ya mÆs que superada por la realidad sindicalista actual de nuestro pa s. De nada vale discutir los pro y contras de ambas opciones, puesto que, como resultado de una previa lucha pol tica, entre organizaciones pol ticas de la oposici n democrÆtica, la Central Nacional Sindicalista estÆ ya dividida, por lo menos en ci ico o seis grandes parcelas, sin que se vislumbre en el horizonte la superaci n de este minifundio sindical.
EL SINDICALISMO: "CORREA DE TRANSMISION"
iLo anterior viene a resucitar un tradicional vicio del sindicalismo espaæol: ser "correa de transmisi n" de uno u otro partido. Hist ricamente, la Uni n General de Trabajadores fue creada, influenciada y dirigida de hecho durante decenios por el P.S.O.E., reflejaba como un espejo las fracciones predominantes en la organizaci n pol tica, aunque en ocasiones, con un cristal c ncavo o convexo. Aparec a ante los trabajadores colmo una ramificaci n sindical del P.S.O.E., lo que alejaba a muchos obreros que no comulgaban con estas opiniones o que carec an de ideas pol ticas. Posteriormente, la C.N.T., apareci ' ligada asimismo a la F.A.I., anarquista, y la C. G. T. U.," al Partido Comunista.
La fusi n de la central socialista y la comunista verificada antes de la guerra civil no b m mÆs que aumentar la influencia del Partido Comunista Espaæol en la primitiva U.G.T. De hecho, al convertirse los sindicatos en "correa de transmisi n", en palancas pol ticas y electorales de los partidos pol ticos, se hicieron instrumentos de la l nea pol tica de Østos, dejando al margen a un importante sector de la clase obrera que no pensaba de la misma forma.
Cuarenta aæos mÆs tarde, cuando todav a no se ha recuperado la libertad sindical, la diversidad o pluralidad sindical a la que nos refer amos antes, est haciendo renacer, volens nolens el viejo vicio que caracteriz al movimiento obrero espaæol desde sus primeros pasos a 1936. En la comisi n ejecutiva de la U.G.T., elegida en su œltimo congreso, no figura un solo militante que no estØ afiliado al P S.O.E., e incluso dos de sus componentes son miembros de la ejecutiva del partido. Asimismo es conocido que todo miembro del Partido Socialista Obrero Espaæol tiene que sindicarse obligatoriamente en la U.G.T. La moci n de incompatibilidad de cargos, apoyada por las delegaciones de Madrid, Sevilla y Tenerife, sali ampliamente derrotada ante la moci n contraria.
Igualmente, en comisiones Obraras, 20 miembros de su secretariado unos veintisiete en totalpertenecen al Partido Comunista, y otro tanto ocurre en la Uni n Sindical Obrera en relaci n con la Federaci n de Partidos Socialistas, Y no hace falta seæalar tampoco la vinculaci n de otros grupos sindicales minoritarios a otras organizaciones pol ticas: C.N.T., (anarquista), Solidaridad de Trabajadores Vascos (Partido Nacionalista Vasco), Oposici n Sindical Obrera (izquierdistas), etc. E incluso algunos sindicatos que se han desgajado del gran tronco de Comi-
-T-
siones Obreras estÆn clarament») vinculados a grupos pol ticos de ideolog a izquierdista.
La composici n partidaria de los rganos de direcci n y de amplios sectores de la base, en circunstancias normales, apenas tendr a importancia, porque la actividad sindical no se ver a interferida por la militancia pol tica. ¨1 problema reside en circunstancias como la de nuestro pa s, donde prÆcticamente hay que partir de un cero, tras cuarenta aæos del anterior rØgimen. Basta tan s lo que se produzca una maniobra pol tica de Cualquier grupo pata que instantÆneamente rebrote en los cuadros sindicales el "patriotismo" de partido. As , las diferencias entre los partidos pol ticos que son normales e inev; oables se estÆn reflejando en las posiciones de una u otra organizaci n sindical (por ejemplo, cuando el P.S.OCE., abandona las reuniones de Coordinaci n DemocrÆtica, por la presencia de Antonio Garc a Trevijano, la U.G.T., hace lo mismo).
Son los partidos pol ticos quienes de una u otra forma, incluso a veces contra sus mismas intenciones, quienes mÆs estÆn contribuyendo a recuperar estos antiguos vicios y errores del movimiento obrero espaæol. Pues en la orÆccica, de un modo alarmantemente creciente, los partidos estÆn siguiendo la tesis de que el sindicato debe ser la "correa" de transmisi n" a travØs de la cual lleguen a las masas las directrices del partido.
El temor de que los competidores, en lo pol tico, puedan ejercer mayor influencia sindical estÆ determinando que en la realidad se pongan todo tipo de trabas a la independencia sindical. S lo bajo este supuesto puede comprenderse que tendencias de carÆcter sindi-
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calista, que mantienen coincidencias en lo esencial de sus progr mas, continœen no s lo sin anir,;o lo que reforzar a su independencia frente a los partidos , tino supeditÆndose paulatinamente a una organizaci n pol tica; pese a que todas ellas sostienen la defensa da la unidad e independencia de I M trabajadores y la condena de 'la tesis de la "correa de transmisi n" como objetivo prioritario.
(COORDINADORA DE ORGANIZACIONES SINDICALE3
En tanto no se resuelva en Espaæa el proceso de democratizaci n, en un sentido o en otro, set-Æ dif cil que ese primer paso hacia la superaci n de la dispersi n sindical la Coordinadora de Organizaciones Sindicales, integrada por OC. OO. U. G. T., U. S O., pueda ir mÆs lejos de la coordina, ci n de aciones y reivindicaciones concretas. Porque mientras ios. partidos pol ticos no se orienten legal y electoralmente, las tendencias sindicales sufrirÆn la intromisi n de actividades po Æticas.
A partir de dicho instante es probable que la citada Coordinadora pueda dar pasos adelante, imitando, mÆs o .r enos, la œltima experiencia italiana, en la que las tres grandes centrales sind cales estÆn realizando i mp o rt an te 5 avances en la consecuci n do una s ntesis unitaria de nuevo tipo. Pero es completamente improbable que ello pueda ocurrir hoy, maæana o pasado maæana. Muy al contrario, la reaparici n de los partidos pol ticos la mayor a de los cuales no exist an antes a 1fi74 , mÆs las especiales circunstancias pol ticas, que siempre concurren en una situaci n de transici n, determinarÆn que ya sea ira logro que cuando finalice el proceso democratiza dar aœn estÆ viva y coleando la C.O.S.
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