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QUE REGRESO

RAFAEL CALVO SERER

Rafael Calvo Serer: un nombre que pasarÆ a la Historia ligado a la peripecia del diario "Madrid". Hoy se habla mÆs que nunca de Øl, sobre todo despuØs del fallo favorable y sonad simo del Tribunal Supremo a su pleito con la Administraci n. Algo tremendo. "MÆs sonado que el Watergate"", me dir a Øl.

Pero, ¿quiØn es Rafael Calvo? ¿QuØ es Rafael Calvo? ¿QuØ sabe el espaæol de la calle, que va cara a la democracia y al referØndum y que habrÆ de votar a unos o a otros, de Øl?

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Por P. GARCIA

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Hago una encuesta de urgencia. "Uno del Opus", dice alguien. "Uno que era muy del RØgimen, y luego se fue a Francia, porque le cerraron el "Madrid", a ponerlo a parir", contesta otro. " Un amigœete de Garc a-Trevijano, que al volver del exilio pas unos d as en Carabanchel, pero que como esto no es lo que era, ha salido en seguida de la trena", responde un tercero en plan castizo. " Un hombre honesto", me lo define Garc Trevijano. "Un personaje en la penumbra, que espera la ocasi n para situarse, jugando a todo", dicen mÆs allÆ.

En resumen: el conocimiento parcial de siempre. Su ficha breve es as : nace en Valencia en 1916, gana la cÆtedra de Historia Moderna de la Universidad de Valencia, pasa despuØs a la Universidad de Madrid, es nombrado consejero del Consejo Superior de Investigaciones Cient ficas, mÆs adelante delegado del Ministerio de Asuntos Exteriores para las relaciones culturales con la Europa Occidental. Sus obras de la primera Øpoca, "Espaæa sin problema", en ei 49; "Teor a de la restauraci n", en el 53; " L a configuraci n del futuro", tambiØn en el 53, y " L a fuerza creadora de la libertad", en el 58. DespuØs, la epopeya tan conocida del diario. "Madrid".

Eso no basta. Hay que conocer el proceso de cambio en el hombre, desde los acentos contrarrevolucionarios hasta la Junta DemocrÆtica, con Carrillo, en 1974. TambiØn interesa saber la posible contradicci n entre una idea pol tica y un pensamiento religioso.

A eso tiende la conversaci n.

Exilio

--¿Por quØ se exili Calvo Serer de Espaæa?

Porque ten a que seguir la lucha por el diario "Madrid". Me fui en mil novecientos setenta y uno, despuØs de aæo y medio de negociaciones con el Ministerio de Informaci n y Turismo (Alfredo SÆnchez Bella era entonces ministro y Luis Carrero vicepresidente del Gobierno). Durante ese aæo y medio se logr dilatar el cumplimiento del acuerdo del Gobierno de cerrar definitivamente el " Madrid". Al principio intervinieron amigos copiunes. Carrero tuvo bueI nas palabras, pero no modific su , actitud; Alfredo SÆnchez Bella, que se daba cuenta de la situaci n, trat de evitar lo peor, por lo que implicaba el asunto tanto pol tica como personalmente... Al aæo y medio (tengo motivos fundados para decirlo) fue la intervenci n personal del general Franco la que motiv la aplicaci n de la orden que hab a estado ese aæo y medio en tramitaci n o negociando. Las condiciones que me propuso SÆnchez Bella fueron un autØntico ultimÆtum: el director ten a que ser JosØ Mar a Alfaro, con plenos poderes del Ministerio. Yo, prÆcticamente, no ten aderecho a nada en el peri dico y me quedaba solamente con la propiedad. Entonces hablØ con mis amigos del "Madrid" y con el Consejo de Administraci n de la empresa; acordamos no aceptar tales condiciones, le di plenos poderes a Antonio Garc a-Trevijano como abogado de la empresa y apoderado m o en este caso, y me fui a Par s para continuar la lucha. Desde Par s, puesto que en Espaæa no se me permit a hacerlo, intentØ poner en antecedentes a la opini n pœblica, con aquel art culo titulado " Y o tambiØn acuso", en el que echaba la mayor parte de culpa a Carrero, aunque dejando' siempre una puerta abierta a la ulterior ne-

"La inten personal renci n Franco mi itiv el del general cierre del "Madrid" 1 "El "ffladi id" de 1977 estarÆ aci tnalizado, pero hab continuid Æ una id con el de la etai ia anterior"

gociaci n. Al publicarlo quedØ en una situaci n irreversible y naturalmente (y asi" sucedi ) en condiciones muy desfavorables para volver.

--¿Pensabas que ese exilio pod a ser muy dilatado?

S . Yo sab a que iba a estar mucho tiempo fuera de Espaæa. De hecho, eso estaba claro, hasta la muerte de Franco. De acuerdo con ello tomØ mis disposiciones.

¿Y no tem as que en ese exilio se adoptara alguna represalia de tipo f sico contra ti?

No, porque Par s, en ese sentido, es una ciudad tremendamente acogedora. All ha habido exiliados muy ilustres que pod an motivar las iras de la derecha o la ultraderecha quizÆ mÆs que yo, y jamÆs sent preocupaci n en este sentido. Luego, cuando se cre la Junta DemocrÆtica, me llam la Polic a de Par s y manifest su deseo de proteger en todo momento mi integridad f sica.

--Bien. ¿Por quØ te has "desexiliado" ahora?

,

Como he dicho antes, mientras hubiera un rØgimen dictatorial no pod a regresar a Espaæa. No cabe duda de que el hecho de la muerte de Franco creaba una situaci n nueva. De todas formas, si regresaba (ten a motivos para creerlo), Fraga se iba a volver contra m como as fue. Pero si no lo hac an iban a decir que no daba oportunidad de que saliera otro nuevo Fraga, el dem crata y liberal... Lo cierto es que entonces yo ven a desarrollando una labor muy intensa junto a Vidal Beneyto para la Junta DemocrÆtica en el exterior, y ten amos compromisos contra dos en diversos pa ses que era conveniente atender.

"En mayo se producen hechos nuevos. No es que la dictadura haya desaparecido, aunque el Gobierno se present con planes reformistas. El propio Fraga dijo que era partidario de la "democratur"; se ve a claro que no quer a acabar con la dictadura, sino camuflarla. La situaci n nueva a que me refiero es la creaci n de Coordinaci n DemocrÆtica. Y sobre todo, lo que me decide a volver definitivamente es que Fraga ha arremetido de manera especial contra Garc a-Trevijano. Vuelvo entonces para hacer todo lo posible en favor de su pronta liberaci n. Discuto con mis amigos pol ticos, en los Estados Unidos primero, despuØs en MØjico y luego en Par s, y vemos claro que el camino mejor estÆ en demostrar nuestra solidaridad frente a los excesos de Fraga. Y regreso el tres de junio. El d a anterior, el Rey hab a hablado en Washington diciendo que la democracia americana es la forma ideal de Gobierno... Por tanto, pienso que mi misi n es volver, para contribuir en la medida de mis posibilidades a que ese ideal se lleve a la realidad de Espaæa.

--¿Has sido un hombre perseguido?

¿QuØ quiere decir persecuci n? Si el tener un peri dico y ver c mo se le obliga a someterse o a desaparecer; si la consecuencia de esto es una deuda personal de unos catorce o quince millones, que con los intereses acumulados quizÆ Je haya doblado; si el haber estado expuesto a perder la cÆtedra; si todo esto no se considera persecuci n, ¿quØ quiere decir esa palabra?

Evoluci n

--Desde "Espaæa sin problema", en mil novecientos cuarenta y nueve, hasta mil novecientos setenta y seis, ¿cuÆl ha sido tu evoluci n pol tica? *

Eh, eh... L^ tesis de "Espaæasin problema" era precisamente que hab a que partir de una Espaæa "sin problema" para poder abordar los problemas de Espaæa (yo me refer a, pues a la concepci n de Espaæa)... En este sentido, no cabe duda de que mi concepci n ten a unas connotaciones pol ticas que unos pueden calificar como tradicional, para otros serÆ conservadora, otros la llamar an autoritaria, otros reaccionaria... A m me gusta mÆs, porque creo que la define mÆs exactamente, llamarla "posici n tradicional". Ese libro refleja evidentemente una l nea diferente a mi posici n actual, que es liberal, claramente democrÆtica, abierta, progresista. No cabe duda que en m se ha producido una gran evoluci n. Ahora, ¿cuÆles han sido estas etapas?, preguntas tœ.. Bien; creo que se puede dividir es-» ta evoluci n en varios per odos. El primero va desde mil novecientos cuarenta y nueve hasta mil novecientos cincuenta y tres; esta etapa culmina este aæo con la publicaci n de un largo art culo m o en la revista "Ecrits", de Par s (una revista de derechas, reaccionaria). All , desde mi concepci n y mentalidad de mil novecientos cuarenta y nueve, hago una cr tica de la pol tica de Franco; discrepo de Franco desde la mentalidad de la derecha; digo que Franco estÆ haciendo mal la pol tica cultural y la interior, porque estÆ sentando las bases de una Espaæa socialista y antimonÆrquica. Yo no quer a que esto sucediera. Y ven a a decir: "Hay que rectificar, hay que hacer otra pol tica". Esto es lo que le dec a a Franco. A partir de aqu centro la cr tica sobre los gobernantes falangistas y cristiano-dem cratas colaboracionistas del per odo que se extiende desde el tØrmino de la guerra civil hasta mil novecientos cincuentra y tres. Y centro esa cr tica contra Ruiz-GimØnez en particular, porque estÆ entregando el poder a unos falangistas con la etiqueta de liberales.Esta es mi cr tica. Naturalmente, Franco (que no permit a interferencias de criterios ajenos al suyo) reacciona contra m y sanciona con gravedad, suspendiØndome en mis actividades en el Consejo Superior de Investigaciones Cient ficas. Fui destituido por Decreto de Franco, a propuesta de Ruiz-GimØnez. ¡Conste que no lo digo en contra de Ruiz-GimØnez! El mismo me dio despuØs explicaciones. Pero, en fin, se produce este hecho, este choque frontal m o con el RØgimen. Hasta el punto de que mi nombre es borrado, prohibido, no puede figurar en ninguna publicaci n. Y durante ese periodo comienza mi evoluci n. comienza mievolución.

--¿QuØ sucede entonces?

Vuelvo a salir de Espaæa (yo me hab a formado en el extranjero durante los aæos de la guerra mundial, no hab a vivido lo que era la Europa democrÆtica) porque me encuentro con toda la hostilidad del RØgimen y de la Falange, acentuada por el hecho de que era monÆrquico. (¡Es curioso, s.obre todo visto ahora, cuando todos somos monÆrquicos!) El hecho es que vuelvo a salir de Espaæa ante ante la imposibilidad de realizar una labor pœblica en ti interior y advierto la gran transformaci n ijue se ha produ^vdo en. Europa: la democracia. Intento buscar una explicaci n hist rcofilos fica al hecho y ello me lleva a plantearme el problema de la democracia y el-mundo anglosaj n. Precisamente en el aæo cincuenta y ocho me marcho a Estados Unidos, y aqu comienza una nueva etapa. Esta, pues, del cincuenta y tres al cincuenta v ocho ha sido de transici n. El aæo mi! novecientos cincuenta y ocho estÆ marcado por el libro "La fuerza creadora de la libertad" Descubro la libertad en mil novecientos cincuenta y ocho. Lo digo f-on la mayor naturalidad porque he tenido la formaci n tradicional o conservadora, que es lo que en Espaæa se llama la formaci n cat lica. Hasta entonces yo reflejaba lo que era el clima de mis maestros, los autores que hab a estudiado, el clima de la sociedad espaæola, que era antiliberal. Repito que descubro primero el valor de la liberta^, la fuerza creadora de la libertad. Es un libro, pues, de transici n. Y luego, al visitar los Estados Unidos, descubro lo que es la democracia. Lo cuento as porque no es nada extraæo; les ha pasado a muchos escritoJes ha pasado muchos ` escrito- res y pensadores pol ticos... Recuerdo ahora el gran impacto que producen los Estados Unidos, por ejemplo, en Tocqueville, quien conoce all un mundo nuevo, desconocido en Europa: el mundo de la democracia americana. El impacto de la democracia americana es un impacto profundo en la vida contemporÆnea, mÆs intenso aœn que el que pudo producir la democracia inglesa. -Modestamente, salvando las distancias, he aprendido de los grandes maestros de la sociolog a y busco una explicaci n lo mÆs profunda posible a este gran impacto. Este impacto me va transformando en lo mÆs profundo, hasta publicar, en mil novecientos sesenta y cuatro, "Las nuevas democracias". Queda claro que se ha producido una inflexi n en mi vida. Cito, por ejemplo, la cr tica de FernÆndez de la Mora en "ABC". Y las cartas de mis amigos. Recuerdo las de Areilza, la de, Antonio Garrigues... e incluso una postal de los desterrados en Fuerteventura firmada por Joaqu n Satrœstegui y otros que estaban con Øl... Todos dec an en efecto, que hab a tomado una posici n clara, en sentido democrÆtico, que me iba a hacer chocar con todos mis antiguos amigos. Cosa que s . se ha producido. Pero, claro, lo consideraban como una aportaci n positiva a la vida espaæola.

-rEn mil novecientos sesenta y cuatro, pues, comienza otra etapa...

S . En ese aæo se puede situar el tercer per odo de mi evoluci n, ya plenamente democrÆtico, cuya manifestaci n mÆs espectacular es la Øpoca del diario "Madrid". Son cinco aæos, del sesenta y seis al setenta, en los cuales se deshacen todos los recelos o lo que podr an tacharse de motivaciones tÆcticas de comportamiento, y llegando al final, a las œltimas consecuencias, con la "catÆstrofe" del "Madrid". Luego, ya en el exilio, sigo en esta l n e a plenamente democrÆtica, cuya culminaci n es la fundaci n en Par s de la Junta DemocrÆtica en julio de mil novecientos setenta y cuatro.

"Madrid"

--¿QuØ signific para ti la aventura del diario "Madrid"?

Eh, eh... En primer lugar, eh, eh..., para m fue..., eh, eh... En primer lugar, yo soy, si quieres, originariamente un profesor, un catedrÆtico, un intelectual, un escritor... Para m fue la posibilidad de llevar a cabo una pedagog a pol tica, con la norma (que quede claro) en la experiencia de Ortega. En este pa s se estaba en unas circunstancias de encogimiento de la vida intelectual, de la vida universitaria. Como creo que dijo Ortega tambiØn, "hac a falta el fil sofo en la plazuela". O sea, que nab a que salir, ¿no?, hab a que llegar al pueblo, hab a que salir de los marcos cerrados y llegar a las gentes. Esta es la experiencia del diario "Madrid" y, en ese sentido, tengo una impresi n profundamente positiva. Los aspectos negativos estÆn en el choque Con el Gobierno, con el RØgimen. Pero eso me permite demostrar hasta la saciedad que la reforma es imposible. Por otra parte, teniendo en cuenta que mis amigos, mis procedencias son de la derecha tradicional, yo ten a que dialogar con ellos, tratar de convencerles de que esa orientaci n no ten a porvenir en el futuro dada la evoluci n de la sociedad espaæola y del mundo. La derecha, como tal derecha reaccionaria, estaba liquidada por los acontecimientos.

¿QuØ signific para Espaæa la

aventura del diario "Madrid" hasta su cierre?

Un centro de movilizaci n de j venes periodistas y colaboradores. Todo el mundo recuerda que fue un peri dico de gran amplitud liberal. Fue una tribuna abierta que acogi a todo el mundo, aprovechando al mÆximo las posibilidades que ofrec a la legislaci n vigente en aquella Øpoca. Creo que supuso tambiØn la posibilidad de poner de relieve que hab a er el pa s una corriente Joven, profunr da, enØrgica, que estaba queriendo transformarlo. De hecho, lo que se pretend a era la plena homogeneizaci n de la vida espaæola con la de Europa Occidental, lo cual era y es compatible con el mantenimiento de unas peculiaridades de tipo espiritual y moral. El gran atractivo del " Madrid" fue el de manifestar en la Espaæa de Franco, de un modo vigoroso, que estaba naciendo otra posibilidad, otro modo de entender la vida espaæola: un entendimiento democrÆtico.

¿Va a volver a salir el diario? Yo realmente me fijØ -como meta durante todos estos aæos el hacer cuanto fuera posible por su reaparici n. En efecto, al regresar a Espaæa me he encontrado con que todos mis amigos me aconsejaban que me concentrase en su reaparici n. Esto ha hecho que deseche las "posiciones de pol tica de partido, porque un diario nacional independiente debe ser, como dice Vidal Beneyto, meta partidista. Es decir, en Øl tienen que caber gentes de todos los partidos, salvo las limitaciones de los extremos, puesto que ha de 'reflejar al muy amplio sector de la vida del pa s que tiene mentalidad democrÆtica y liberal. Eso es lo que he venido haciendo desde mediados de julio, concentrando todas las energ as en su reaparici n. Ahora, tras la sentencia del d a veinticinco, conf o en que desaparezcan muchas de las dificultades que pod an encontrarse.

--El recurso ante el Tribunal Supremo ya se ha ganado. Bien, ¿c mo serÆ el "Madrid"-setenta y siete? Los tiempos no son los mismos ...

Opus

¿Tœ eres del Opus Dei? -^S .

¿Por quØ te hiciste del Opus Def?

n

¡A m me habl del Opus Dei su fundador, ^semaria Escriv de Balaguer, en Valencia, cuando era un sacerdote apenas conocido, un mes de abril, en los aæos treinta. Y me convenci plenamente al explicarme su concepci n, la concepci n del Opus Dei..., lo que ofrec a, como cristianos, a sus hombres, en el sentido "-buscar la perfecci n cristiana en el trabajo ordinario, que era compatible cpn la vida pol tica. Y yo ya estaba en la vida pol tica en los medios universitarios y vi que era perfectamepte compatible mi vocaci intelectual y pol tica con mi concepci n religiosa, tradicional en el sentido cultural (y ahora empleo esta palabra con el sentido que le daba mi maestro don Marcelino MenØndez y Pelayo: "cat lico a machamartillo"). Entonces, al o r que un sacerdote me hablaba de una l nea que pod a ser compatible con mis ideas... Aquello me result enormemente atrayente y aceptØ.

Hemos hablado de tu vocaci n pol tica hacia la democracia. Bien. ¿La tendencia espiritual del Opus no resulta un tanto integrista?

¡Bien! Depende... En esto hay que tener mucho cuidado con las palabras. ¿QuØ fluiere decir integrista? El tØrmino "integrista" se emplea habitualmente en pol tica cuando se mezcla lo religioso con lo pol tico. Por lo menos en Espaæa. ,¡Hummm...! Si integrista quiere d e c i r aceptar el cumplir exactamente lo que es la ortodoxia... No es la palabra mÆs adecuada. Ser a mÆs correcto decir integrador que integrista. Pero la connotaci n principal de esa palabra es la de un claro senFido pol tico. En este sentido, la conjunci n de lo religioso y lo pol tico no existe. No vale la palabra.

Yo siempre he dicho que las empresas period sticas necesitan una continuidad. Creo que habr a que h a c e r un diario "Madrid" actualizado. Es decir, partir del " Madrid" de entonces, pero adaptÆndolo a las nuevas circunstancias y exigencias, teniendo en cuenta que el pœblico se ha renovado; que hay unas posibilidades que no se daban entonces de tipo intelectual, pol tico y tØcnico. Hay una nueva competencia, unas nuevas exigencias por parte del lector. Hay nuevos gustos y la posibilidad de escoger... Todo ello tiene que ser atendido, pero procurando al mÆximo que exista una continuidad con lo que supuso la gran aventura del "Madrid" de entonces.

--Yo, mÆs que en un integrismo pol tico, estaba pensando en el sociol gico o el intelectual. Me da la impresi n de que la filosof a a que me refiero es r gida y priva al individuo de libertad...

Bueno, pues, en ese sentido me interesa constatar lo contrario, por mi experiencia personal. En el Opus Dei se practica y se enseæa de un modo profundo el valor de la libertad. Existe esa libertad, y ademÆs la instituci n estÆ montada sobre el derecho del respeto a la conciencia. Tal estimaci n ptofunda puede verse en "Camino".

A "Camino" le pongo la pega de poder llegar a ser un prontuario alienador que ofrece al individuo "de tropa" una serie de soluciones fÆciles que le apartan de un sentido cr tico mÆs amplio y general.

"En el Opus Dei se ensena de un modo irofnndo el valor de a libertad"

H K H

Mi ØxpØriencia personal, repit , me lleva-a pensar todo lo contrario."

--Oye: ¿La. Iglesia no se habrÆ "pasado" en materia pol tica, sociedad y costumbres?

Para todo cat lico hay una norma, que es sentir con la Iglesia, estar con la Iglesia. Y la Iglesia es la Jerarqu a eclesiÆstica. Todo cat lico procura estar unido al magisterio eclesiÆstico, en el que se dan unas constantes. Hay un consenso clar simo que yo considero, desde el punto de vista religioso y cultural e hist rico, plenamente positivo.

¿De quØ forma crees en la vida ultraterrestre?

Creo que es exactamente como dice la Iglesia cat lica: que la vida no termina con la muerte; que termina la vida en este mundo y comienza otra, la vida eterna, la vida en el Cielo, que es una vida perfecta, de felicidad plena.

¿Individualizada?

Sin duda alguna. Yo tengo la fe del carbonero. Todo lo que aprend en el catecismo lo sigo creyendo.

A un hombre del Consejo Superior de Investigaciones Cient ficas debo preguntarle esto: ¿no estÆ esa fe en oposici n con los conocimientos cient ficos?

No. En esto pasa algo parecido a lo que se ha hablado de los conflictos en el seno de la Iglesia, en la historia del pensamiento de la Iglesia... En determinados momentos, como en el siglo diecinueve, con el positivismo y el materialismo, incluso en el dieciocho con la Ilustraci n, se han exacerbado estos conflictos. Realmente no puede contestarse afirmativamente a su pregunta porque hoy existe un crisis del pensamiento profundo, del pensamiento puramente racional, apartado del pensamiento religioso. Yo dir a que hoy dominan las tendencias escØpticas. Por tanto, este conflicto, desde el punto de vista intelectual, existe menos que en per odos anteriores.

"Establishment"

--Para acabar, volvamos a la pol tica y a Espaæa. Tœ eres el introductor del concepto "establishment" en nuestro pa s. ¿C mo ves el "establishment" hoy?

Realmente, este "establishment" al que yo me refiero en Espaæa (en los aæos sesenta, que es cuando empecØ a emplearlo) es el que agrupa a los grandes grupos de empresa, a los grandes Bancos..., al margen de unos sectores pequeæos, como los de la Falange, u otros muy minoritarios, como la democracia cristiana o los teen -cratas, creo yo que sin ra z profunda en el pa s. El "establishment" era la Banca, la gran industria, bastantes ventanillas de la Administraci n,grandes sectores de la propiedad del campo. No ten an una participaci n directa en el Gobierno de la Administraci n franquista, pero, de hecho, eran plenamente solidarios con la estabilidad que Franco hab a implantado por la fuerza. De ella era beneficiario el "establishment". Ahora se encuentra con que al desaparecer Franco (que era el que daba un orden externo, que no le resultaba grato al "establecimiento", pero s beneficioso) desaparece la presi n de la fuerza. Se halla ante situaciones nuevas y se encuentra como sitiado. Ha perdido fuerza, apremiado a cambiar ese orden social impuesto, ese orden pol tico impuesto, en un sentido nuevo, que es el democrÆtico. Porque, evidentemente, en 'el Estado espaæol tiene que haber democracia... Y ese es el drama actual del "establishment".

( " I n t e r v i œ " )