¡brovuiias
A los veraneos hay que llevarse libros, y especialmente aquellos veraneantes que tenemos la obligación y el gozo de leer. Este verano me he hecho acompañar por los dos libros de Jáuregui y de Vega, contando las actividades del antifranquismo; el de Federico Ysíttt, con el título de «Quién hizo el cambio»; el libro de Raúl Morodo «La transición política»; el de «Todo nuestro proceso constituyente», de Raymond Carr; y novelas de Vázquez Montalbán y Rosa Montero. Como se darán cuenta los lectores, mi veraneo no «stá siendo tranquilizante sino excitante. Los temas y los autores fueron elegidos adrede, porque de otro modo el verano me resulta especialmente aburrido. Ya he hecho mención -aunque siga la actualidad- a los libros de Jáuregui y de Vega.
Hoy voy a referirme al de · Feiderico Ysart, «n cuya porta<la aparece oana eapléndida fotQgraifiía de AdoCIfo Siiárcí, uno ide los ^anides restauradores -de la democracia de 1977.
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JES. LIBRO ,
I
Federico Ysart es un buen pexicjdrsta de da nueva generación, con aquellos orígenes de la liniversidajd die Navarra, y luego cÉ>n 'el ejercicio de un periodismo de contestación en Madrid, .principalmente en ia célebre aventura periodística de Calvo Serer y de Trevijano en el diario «Madrid». Se marchó ant-es de la liquidación de aquello, y tuvo dos protecciones Que fueron las de Martín Villa y Gregorio López Bravo. Me pareció siempre un periodista que tendría sitio de relieve en este duro oficio. Pero llegó la restauración democrática, abandonó el periodismo y se embarcó con la operación de Adolfo Suárez. Llegó a ser hasta subsecretario con el súper ministro Abril Martorell. En Icis últimas elecciones no consiguió el escaño por la tribu de Adolfo Suárez. Me mandó antes del verano su libro, y lo puse en el maletín para leerlo en agosto. Ya lo he hecho, y de una sentada. Esta es la primera celebración del libro. Está muy bien escrito, es entretenido, también es revelador de algunas cosas, y ha seleccio. nado muy bien ciertos documentos históricos de gran relevancia. Y después de decir todo esto, añado lo siguiente: es un libro escrito por un político, mucho más que por un periodista. Se le ha olvidado su oficio, respecto a los contenidos -y no a la manera de escribir-, y la intención está muy clara: defender, sin objeciones, el modo de la restauración democrática; glorificar el centrismo como mecanismo insustitutible; y situar a Adolfo Suárez en el trono de la agudeza, de la sagacidad, del ingenio y de los buenos resultados. Federico Ysart merece, por parte de todo aquellos a los que encuinbra, salva y enaltece, una gratitud ostensible. Es, e.xactamente, este libro, como todos aquellos que elaboran los políticos a la manera de memorias. No son las memorias de Federico Ysart, sino la crónica entusiasta de sus principales amigos. Todo esto lo enriquece con informaciones económicas, y de otro carácter, recogidas desde sus propias fuinciones públicas. El libro de un periodista tiene que ser otra cosa. Me refiero -claro es- a ese periodista o escritor independiente «a lo Galdós», que escriba de los demás, y de Jos episodios, sin compromisos. O incluso que, habiéndolos tenido, renuncie en beneficio de una. crónica veraz de la historia. Uno de los encubrimientos iniciales y gordos de Federico Ysart.fue el del análisis del primer Gobierno de la Monarquía, el 12 de diciembre de 1975. Establece como novedades los nombramientos de Fraga, de Areilza y del viejo Garrigues, ry no menciona para nada la novedad principal, que fue el nombramiento de Adolfo Suárez como ministro secretario general del Movimiento;, se le olvida, igualmente, Jque se presentó candidato a uño de «los cuarenta de Avete», en competitividad con el marqués de Villaverde, y c,ue fue apoyado con entusiasmo por los falangistas históricos. Se le olvida también que ocupaba -por ausencia de Fraga- el Ministerio del Interior cuando los muertos de Vitoria. En fin: todo el libro está lleno de olvidos, pero lo que quiere testimoniar lo hace con brillantez. Tiene muchas cosas valiosas, y lo he leído con mucho interés. Unicamente tengo la coriosidad de sabeíf aHora mismo su sitio: si el tóxico de la política sigue teniéndole sustraído o abriga alguna esperanza de regresar al periodismo. regresar al periodismo.
ESTA ESPAÑA IGNORADA
Desde el Cantábrico me vine' al Mediterráneo, y en un lugar que conocía escasamente. Me tentó rnás de una vez el viaje de vacaciones a ese larguísimo brazo de tierra que se mete en el Mediterráneo, divide el mar y una parte queda convertida en una especie de lago enorme y en la otra el Mediterráneo es auténtico. Me refiero a La es La
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Manga del Mar Menor. Me asombra que nuestro país tenga tantos políticos célebres, muchos de los cuales no han hecho nada, y otros han sido causantes de males, mientras que existen españoles que han realizado obras singulares o grandiosas,
Por: EMILIO ROMERO
y no han pretendido jamás que iueran estribo y ocasión de sus celebridades sociales, económicas o políticas. Resulta que un español llamado Tomás Maestre, y con una tradición familiar de propiedad de este brazo de tierra, ha realizado en los últimos treinta años, y en medio de acciones y de 'preocupaciones in-i verosímiles, uno de los lugares más singulares y srtractivfos para el turisino y las vacaciones. Su esfur,;^j¡ío y su tenacidad han sido .gigantescos, y la sucesión de los contratiempos ha sido más intensa que la de las glorias. Pero el caso es que en España hay cosas que ha hecho el Estado -c^ue es su obligación- y otras las han llevado adelante ciudadanos ilustres y meritorios. Este es el caso. Esta ciudad alargada de La Manga del Mar Menor es una de las cosas más originales que tiene nuestro país, que todavía está en situación de construcción o d»^ crecimiento. Esto lo tienen otros 'países y lo convierten, mediante las vacaciones, los deportes náuticos y el gran espectácu- lo, en una de las maravillas europeas. Mi reflexión es la de que los políticos y los gobernantes tienen un altísimo porcentaje de actividad política y un mmimo de preocupaciones para ci'ear cosas. El ideal sería al revés. Nuestro país sigue en la frontera de un tercermundi.smo castizo, monumental e histórico y de un país moderno e industrial. Aún no hemos , pasado esta barrera, y los síntomas que aparecen en el horizonte son los de permanecer donde estamos, o ir hacia atrás. Por eso me parecía obligado hacer el reconocimiento y el elogio de un hombre símbolo, como Tomás Maestre, v orientar mi advertencia a toda esa pueril prepcupación de nuestros políticos y de nuestros periodistas, porque el presidente del Gobierno esté veraneando en el Caribe. Es verdad también que la isla venezolana de Orchila tiene menos futuro que La Manga del Mar Menor. Cuando escribo'esta crónica, la tensión política nacional es superior a la de l^s obras. Mal camino.
LOS LIBROS
Ensayo y G ene as Sociales
GREGORIO MARAÑON. -Manual de diagnóstico etiológico. Decimotercera edición, aumentada y puesta al día por el profesor Alfonso Balcells, catedrático de Patología General de la Universidad de Barcelona. Editorial Espasa-Calpe, S. A. Madrid, 1984. 1.200 págs.
«Durante su estancia 'sn París, en plena guerra ci'il española, pudo Gregorio Marañón realizar lo que desde tiempo atrás era puro proyecto y deseo: escribir un «Manual de diagnóstico etiológico» para uso de los clínicos. Lo terminó ya en Madrid, después de dedicar siete años a su redacción. La realidad fue una obra completísima y de enorme valor práctico, que pronto poseyeron todos los médicos españoles y se extendió por todos los países de habla castellana. Las sucesivas ediciones, hasta once en vida del autor, son prueba del éxito y aceptación que el «Manual» alcanzó.
«·Frente a los libros, entonces en boga, de «diagnóstico diferencial» entre enfermedades, Marañón escogió otro camino más cercano a la realidad operativa del acto médico en su fase diagnóstica: el médico no se-encuentra con enfermedades «etiquetadas» ya identificadas, las que describen los textos, sino con «nfermos que acuden con síntomas únicos o múltiples -hematuria, fiebre, cefalea u otro dolor, anorexia, disnea, insomnio, etc.-, y su problema es buscar la causa, trazar la pesquisa diagnóstica: este es el objetivo que se propuso Marañón, al poner en manos de sus colegas un libro que les sirviera de «cicerone» auxiliar.
«En esta obra los grandes síndromes de la Medicina clínica cotidiana, analizados para descubrir la enfermedad de fondo -a menudo común, en otros ca- sos rara y no conocida por el médico- quedan expuestos ien forma sumaria y sistemática para encontrar fácilmente lo que el lector busca.
«El manejo del libro se ha facilitado mediante varios recursos: no sólo por la ordenación de las materias en los capítulos y su índice inicial -que lo constituye en un verdadero «diccionario clínico» de síntomas y síndromes- sino también por el exhaustivo índice alfabético final, que comprende también enfermedades, signos y maniobras según sus epónimos de autores. Pero, además, por las numerosísimas referencias de unas páginas a otras en el texto, que permite relacionar los distintos procesos o ampliar aspectos diferentes de forma rápida.
El «Manual de diagnóstico etiológico» es un gran legado de don Gregorio a la Medicina española, y merecía la pena darle continuidad para beneficio todos los clínicos en ejercido, tanto internistas, generalistas de asistencia primaria o de hospital, como especialistas. El libro es un instrumento de consulta diaria en cualquier duda diagnóstica y para reorientar un caso problema.
«Difícil y osado empeño, la actualización de un libro tan personal, tan rico no sólo en ejcperiencia madura sino en visión e interpretación singulares de la Patología humana. Si me he decidido a tamaña empresa, atribúyase a una doble justificación: la ilusión de que las nuevas promociones médicas no perdieran el contacto con un maes- tro y una obra -llamados a ser imperecederos-,. por el simple hecho de «no estar al día». También porque la responsabilidad de ser fiel a la «letra y al espíritu» del autor, era propósito inicial y firme en mi aceptación del encargo. Como el lector comprobará, expresamente he querido respetar la estructura general del íibro y su forma de redacción y no he modificado los conceptos personales de Marañón, basados en un dilatado conocimiento «experimental» de las enfermedades y nierecedores todavía de una atención los superados, entonces como lecciones recientes en la historia de la Medicina.
«Estoy convencido, por qtra parte, que incluso en el mundo que se avecina, cada vez más inclinado al uso de los ordenadores y de las máquinas para una batería de «screening-tests», el papel del hombre-médico seguirá siendo insustituible. Ni se podrS mecanizar, automatizar el diagnóstico, ni cabe prescindir de la razón humana len la recogida y oportuna selección de datos, o en la sucesiva elaboración de los mismos, para -rectificando quizá una y otra vez el i-umboorientar el reconocimiento de la enfermedad en un enfermo».
En definitiva, el «Manual de diagnóstico etiológico» es el gran legado del doctor Marañón a la Medicina clínica, un índice exhaus-tivo de enfermedades, síndromes y signos, así como también una guía para encauzar los «problemas cü'nicos» en que se desglosa la Jiistoria de un enfermo.
Es también un compendio de toda la Medicina clínica tal como la observa el generalista y el especialista, y un instrumento de consulta diaria isstra el médico, en cualquier duda diagnóstica.
Julio GARCIA
Suscr base a DIARIO DE LERIDA
Llame «I telØfono 27 01 00