El gran bolet n «Euroletter», que realiza y coordina e\ grupo Eurof rum, es una de las buenas aportaciones peri dicas para el seguimiento de la realidad po' tica. En su œltimo nœmero publica un relato sobre los personajes pol ticos que han quedado fuera de marco, y que constituyen un cementerio espectacular de nombres. Se trata

DE

- Por EMILIO ROMERO

de dirigentes .pol ticos que naufragaron con su propio partido, como el caso de UcedØ; o pol ticos que estuvieron en e Parlamento, y ya no estÆn; hasta conspiradores que ya parecen antediluvianos y no ha pasado mÆs que una dØcada; a los que hay que aæadir los desaparecidos por muerte natural, y que fueron bien significativos, como

PIÑAR, ENTRE EL MITIN Y EL SERMON

PILAR URBANO

Blas Piæar acaba de fletar algo que «supongo» es un partido pol tico, aunque se presenta bajo una denominaci n extraæa: Frente, con todas las connotaciones belicistas o beligerantes y de vocaci n oponente y a la contra que esa palabra contiene, y Nacional, con la carga acaparadora y totalizante que entrana autob?"t.zarse as .

Me parece bueno que en Espaæa haya un Blas Piæar en activo... si es para liderar, dentro del bastidor constitucional y en el marco del juego democrÆtico, a un segmento social quizÆ mÆs amplio de lo que imaginamos. Y digo esto porque Alianza Popular que, en apariencia, podr a ser la formaci n pol tica mÆs perjudicada con la irrupci n de FN, a pronto plazo se beneficiar a si soltase en esa direcci n cierto caudal de militancia inc modamente refugiada en AP y que no s lo viene lastrando a este partido, sino que le impide expandirse hacia territorios pol ticos de centro. Es decir: lo que AP pierda en militantes, adultos o jovencitos de Nuevas Generaciones, cuyo buen sitio es FN. lo ha de ver multiplicado en votos populares y gratificado en garbo de modernidad y en agilidad para trazar sociedades pre o poselectorales con otras fuerzas de centro y centro-derecha que hasta ahora le eran prohibitivas. En este sentido, bienvenido sea el «blaspiæarismo., si tiene la virtud que en Francia ha tenido el «lepenismo»: situar a «cada mochuelo en su olivo».

A sabiendas de que piso un terreno que puede no agradar, voy a entrar en algo de mÆs calado y que me ha dejado... de un aire. Piæar, al presentar su «Frente Nacional», hizo un llamamiento a sus seguidores «para reconstruir la Europa de la cristiandad». En su mitin-arenga, el notario madrileæo invitaba a Europa a «volver en s misma» y «a volver a Cristo» para as entrar «en una Øpoca de prosperidad y desarrollo». No era malo el mensaje, pero s era desafortunado convertir la tribuna de mitin pol tico en pœlpito de soflama religiosa. De modo que. o do lo dicho, tengo leg timo derecho a deducir que Blas Piæar lo que acaba de fundar es un movimiento de tinte «confesional». Y ah tuerzo el gesto. Cada cosa tiene su sitio y cada instituci n su propio fin. Ni estÆn los pœlpitos de los templos para predicar pol tica ni los partidos pueden erigirse en expendedores de verdades trascendentes o en moralizadores sociales o en cruzados de la fe. Eso o es suplantaci n o es clericalismo. Y. aun con la mejor intenci n, mal se sirve a la Iglesia vistiØndose de misionero crismÆtico cuando no se tiene ni esa misi n ni ese carisma.

Recientemente hablaba yo con el cardenal Angel Suqu a sobre este asunto. No me resisto a transcribir sus palabras: «Los partidos me dijo no deben ser confeslonalmente cat licos. Y eso lo hemos dicho los obispos con bastante claridad en nuestros documentos pœblicos. Pero aœn voy a precisar mÆs. Un partido no es «confesional» porque lleve el nombre de cat lico o de cristiano. No es cuesti n de llamarse tal o cual. Es confesionalmente cat lico el partido que cree que s lo en su seno se realiza plenamente, en lo pol tico, la fe de la Iglesia. Se erigen con el monopolio exclusivo y excluyØnte del sentir de la Iglesia, y piensan que ellos lo expresan mejor que nadie. Y eso ni es as ni queremos que sea as . En cambio, bien llegados sean cuantos cat licos, actuando a t tulo personal o desde partidos llamados de inspiraci n cristiana, intervengan e influyan en la vida pœblica con una conducta coherente con su fe. Pero... ¡nada de partidos propiamente "confesionales!"».

Y todo esto lo caso con la duda que expuse al principio, cuando ante el nombre de Frente Nacional me quedaba en suspenso, sin saber si lo que Blas Piæar fletaba era o t o era un partido. Un partido ha de rechazar tanto la tentaci n «totalitaria» como la «confesional», porque ambas llevan a la funesta pretensi n de convertirse en garantes y administradores de la felicidad, el bien y la verdad. Es decir: en «salvadores». Y me parece que por ah va FN.

Torcuato FernÆndez Miranda, Enrique Tierno GalvÆn, Joaqu n «jrdrr.gues y Juan JosØ Ros n. La re. aci n que hace «Euro.etter» es e una gran ocurrencia hist rica. Solamente el Partido Socialista carece de mÆrtires, o de desaparecidos, hasta la fecha

LOS QUE REDACTARON LA CONSTITUCION

Siete fueron los ponentes del texto constitucional, pero cuatro de ellos no estÆn en ej Parlamento y que son Østos: JosØ Pedro PØrez Llorca, Gabriel Cisneros, Gregorio Peces Barba y Jord" SolØ Tura. PØrez Llorca fue quien realiz , como el ministro de Asuntos Exteriores, nuestro ingreso en la OTAN. Gregorio Peces Barba fue presidente del Congreso en la primera legislatura socialista. Gabriel Cisneros fue siempre un gran comentarista pol tico, aspir a ser un superviviente de; naufragio de UcedØ y no fueron justos con Øl en Alianza Popular. Y Jordi SolØ Tura, comunista catalÆn. estÆ ahora mismo en ninguna parte, escribe art culos sagaces y estÆ en la Universidad de Barcelona como catedrÆtico. Pero los tres restantes de aquella Comisi n son Manuel Fraga, Miguel Herrero v Miguel Roe? Manuel Fraga es diputado, pero se march del liderazgo de Alianza Popular y estÆ fuera de toda actividad en el partido. Miguel Herrero perdi la elecci n de sucesor de Fraga y aparece en el hemiciclo como testigo de la pol tica y de la Historia Y Miguel Roca sigue siendo diputado, pero tuvo aquel gran tropiezo de la operaci n reformista, y todav a anda con muletas en la pol tica nacicmatl.

LOS PRECURSORES

En los tiempos inmediatamente anteriores a la restauraci n democrÆtica hubo dos personajes cØlebres que pasaron inmediatamente al olvido: fueron Rafael Calvo Serer y Antonio Garc a Trevijano. Fueron los autores de la «operaci n pol tica peri dico «Madrid» y miembros activos de la Plataforma DemocrÆtica, con Santiago Carrillo, Vidal Beneyto y algimos mÆs. Santiago Carrillo dej tambiØn el liderazgo del Partido Comunista, despuØs de tantos aæos en el exilio, y ahora ni siquiera es diputado. Hasta una revista famosa le ha hecho cronista de las sesiones parlamentarias, para que no le asfixie la nostalgia. TambiØn jug un papel muy importante, en el paso de un tiempo a otro tiempo, el cardenal Vicente Enrique y Taranc n, quien hace algœn tiempo estÆ fuera tambiØn de sus obligaciones activas. Una gran personalidad pol tica es la de Antonio Garc a L pez. Fue el mÆs activo conspirador de aquellos tiempos predemocrÆticos, en colaboraci n con Dionisio Ridruejo, y sus ideales son los que se llevan ahora: la socialdemocracia. Pero enseguida se fue de la pol tica y estÆ en sus obligaciones profesionales.

EL GRAN NAUFRAGIO

Pero el gran naufragio fue el de UCD. Este es un cementerio impresionante. No aparecen en la pol tica los vicepresidentes que fueron con Adolfo SuÆrez y con Leopoldo Calvo Sotelo, y que son Fuentes Quintana, Fernando Abril y Juan Antonio Garc a Diez. Y no estÆn tampoco JosØ Luis Leal, Ignacio Bay n, Carlos Busteto. Ortega y D az Ambrona. Arias Salgado, Antonio FontÆn. mientras que un personaje bÆsico de la transici n. que fue Rodolfo Mart n Villa, no estÆ en el Parlamento, aunque aparece en uno de los partidos modestos dØ la situaci n actual. El profesor JimØnez de Parga .solamente aparece en los peri dicos, y con actitud cr tica, como en los viejos tiempos. y Rafael Ca'vo Ortega asonia en e' partido de su amigo Adolfo SuÆrez; pero estos dos antiguos ministros de Trabajo y profesores tampoco estÆn en el Par'amento.

Finalmente, los supervivientes del centrismo o de la derecha se agrupan en partidos pequeæos, aimque separados, y no constituyen ninguna preocupaci n como alternativa de poder. Adolfo SuÆrez no tuvo otra cosa que dos diputados en la legislatura del 82; ahora tiene diecinueve, frente a aquellos 168 que tuvo en sus dos legislaturas. Una personalidad interesantØ. la dØ Iæigo Cavero, y que fUe tres veces ministro, aparece oscuramente en e] partido democristiano de Oscar Alzaga. y all mismo otros dos ex ministros apenas son notados por la opini n pœblica nacionafl y tuvieron actuaciones relevantes, como JosØ Ma iuel Otero Novas y JosØ Luis Alvarez. Leopoldo Calvo Sotelo, presidente del Gobierno tras el golpe militar del 23-F ni siquiera pudo salir diputado por Madrid, y ocup un escaæo porque se march al Consejo de Estado LandeHno Lavilla. La historia de este œltimo personaje es espectacular fue uno de los autores de la Ley de Reforma Pol tica y ministro, y luego l der del partido y presidente del Congreso de Diputados, y ahora aparece desterrado. voluntariamente, en urta alta funci tt tØcnica dei Consejo de Estado. Todo este mtmdo. y otros que no menciono por no hacer esta lista demasiado larga, fueron los que trajeron la democracia, y ademÆs los responsables de una Constituci n con su modelo de Estado, su

'dØlo econ mico y social, su mode'o de sociedad, y su moJelo de poder. Y ah estÆn sus cadÆveres, y sus vidas pol ticas humildes los que sobreviven.

L·L PSOE, SIN CEMENTERIO

El PSOE apan^-i en el apogeo de su gloria en 1982. .Solamente hay que registrar una gran v ctima, aunque voluntar ria: la de Luis G mez Llorente. Hasta los cr ticos los tiene dentro, pero sin poner en riesgo al partido. Su inteligencia de conquista del poder, y de su con^ervac= n ha sido grande. Ahora mismo pasa por algunos ries gos y que son, principalmente estos dos: el de UGT respecto Æ !a pol tica econ mica y social del Gobierno socialista. Y el de los graves problemas del Gobierno en pol tica- exterior y en otros asuntos graves que se refieren a La gobemabilidad del pa s. Sobre el palacio de la Moncloa hay mÆs tormentas que en el pasado. TambiØn es original lo siguiente: el PSOE tiene algunos cadÆveres, pero figuran como «cadÆveres vivos». Es mejor dar sus nombres un poco mÆs adelante. U gran diferencia con los cadÆveres efectivos de la derecha es que s^n cadÆveres ejercientes. que son cadá-

Sinceramente, lo qu^ nuccrde es esto: e] socia'ismo fue siempre un grai. movimiento ideol gico con e: objetivo de conquistar el poder y cambiar la sociedad. Los personajes de los vanos campos de la derecha -avanzados o rezagados tienen una tradici n de ambici n de vanidad en el poder la '-3 nparte de ellos tienen r¿ali7-ada su instalaci n social se mueven diestramente en la ¿ons Piraci n de sal n y nunca han e.ercido 'a redenci n de nadie o el desaf o de la calle. Los so^ c-a.istas son una fuerza de ocupaci n. Sus adversarios hasta ahora han sido trÆnsfugas de un lado a otro de la pol tica, y de Østa a vidas resueltas v en pasiones brillantes, de la bubufetes. La historia de la derecha espaæola desde la iTitima rocracia. de la empresa o de los case pol tica del ge-neral Primo de Rivera hasta estos œltimos tiempos, ha sido, en ocasiones abracadabrante.

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