TIEMPO AL TIEMPO
ELCENTROESTA EN EL PODER
Por MANUEL FERNANDEZ
Hoy voy a tener el honor de moderar el tercer debate -sobre "La consolidación del Centro"- de las "I Jornadassobre la Transición Políti ca en Asturias" que ha tenido la genial idea de organizar el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo, José Girón Ga nóte,formando parte de una sugerente mesa redonda con Francisco Alvarez-Cascos (diputado de AP), Antonio Checa (hoy secretario de ' Cultura de la Agrupación Socialista de Langreo y ayer, como represen tante de UCD, consejero de Economía y Hacienda en el gobierno de Rafael Femández), Manuel García Fonseca "El Polesu" (diputado del PCA) y Alejandro Rebollo (diputado del CDS). El día que Pepe Girón tuvo la gentileza de invitarme a participar en tan plausible iniciativa recordé aquellos tiempos en que, de la mano de Pedro de Silva, algu nos dábamos nuestros primeros pasos en la vida política en años no tan lejanos en las que libertades tan fundamentales como las de opinar o reunirse libremente no podían ser-gozadas por los españoles. Eran tiempos en que, tanto Pepe Girón como yo, nos reuníamos para redac tar manifiestos en el despacho de Arturo Gutiérrez de Terán y Gerardo Femández Bustillo; discutíamos estatutos en el casa de Coria de Sergio Moran de la Huerta; escuchábamos boquiabiertos a Antonio García Trevijano en el "zulo" de Ramón Femández-Rañada en la calle de Frue la; conspirábamos con Alejandro Rojas Marcos en la entonces cerrada -como tantas otras cosas- sidrería del Parador Nacional del Molino Viejo; o planeábamos la estrategia, en torno a unas inolvidables pintas de Vega-Sicilia, para que Alfredo Liñero lograse la presidencia del Ateneo Jovellanos. Eran tiempos muy distintos, en las que todos noso tros esperábamos que llegase la ansiada primavera democrática .José Giróii Garrote, a pesar de sus temibles apellidos, era uno de aquellos compañeros que siempre estaba a nuestro lado a la hora de luchar sin desmayo por unos tiempos en libertad para todos los españoles. Des pués, tras la normalización política, pasaron muchas cosas y cada uno pudo escoger libremente su camino.
Así que doce años después de que empezasen a despejarse todas aquellas tiniebles, la Universidad de Oviedo ha querido completar los recuerdos con el análisis riguroso, desde los ángulos de catorce fuer zas políticas, de todo lo que pasó durante la modéUca transición política en una España qué suele poner siempre antes que las razones, los be moles. Hoy, a la hora de plantearse el tema de "La consolidación del Centro', me asalta la duda del fondo de la cuestión del debate. Desde' mi militancia anarcoburguesista, que me obliga a sufrir todo tipo dé penitencias, me atrevo a plantear que el centro político no existe, aun que estoy seguro que los expertos en estos temas -pido perdón por ello a mis compañeros de mesa- discreparán de mi osada teoría. No so lamente no existe el centro, sino que tampoco puede tomarse muy en serio esa definición de partidos de izquierdas y de derechas, cuya de
Nadie desea; porque, sí, un "otoño caliente", pero conviene señalar, sin. embargo, dónde se sitúan las responsabilidades en el supuesto de darse éste. un
Es obvio que los sindicatps, y más concretamente.CCOO., no pueden, ni deben, renunciar a jugar el papel que tienen asig nado. Es decii:, no deben renun ciar a defender los intereses de los trabajadores y^ sobre esa ba se, a establecer las prioridades.
En ese setítido, el abordar una política de empleo para Gijóh, es una prioridad ineludible, desde el punto de vista de CCOO, y creo que desde el ptmto de vista de los intereses de nuestra co marca. Co-
El abordar esa prioridad exige, obviamente, medidas concretas y la voluntad de po nerlas en marcha.
Es, en este sentido, en el que CCOO. reivindica la necesidad
nominación simplemente se remonta a la constitución del parlamento británico por el lugar donde se sentáronlas dos fuerzas existentes des de la óptica de la Presidencia: los conservadores y los progresistas, fuese cual fuese su nombre, que eso tampoco importa mucho. Manuel Fraga, Pío Cabanillas y Carlos Arias Navarro fueron tildados de iz quierdas eh tiempos de Franco. Adolfo Suárez, que hizo dos leyes progresistas durante su mandato gubernamental fue acusado de rojo camuflado por las ciegas gentes de derechas que renegaron de él, sin querer darse cuenta de que era por entonces quien mejor jbodía de fender sus intereses económicos. Y ahora a Felipe González, sin ir más lejos, se le acusa desde su entrañable UGT de llevar a cabo una política económica de derechas, mientras los bancos se frotan las manos por unas ganancias jamás logradas con un gobierno de los llamados de de rechas. ,
¿En qué quedamos, pues? Yo, desde mi ignorancia política, el día que Adolfo Suárez me recibió en La Moncloa, comprendí, tras escuchar sus cantos seductores sobre la política, la vida y la muerte 'Yono temo a la muerte, pero sí a la tortura en caso de secuestro, porlo que estoy 'estoy
A MODO DE REPLICA
COMISIONES OBRERAS NO DESEAUN OTOÑO CALIENTE
Manuel ALONSO RODRÍGUEZ (Secretario General de la Unión
Comarcal de Comisiones Obreras de Gijón)
ayuntamiento, no dispone de los medios necesarios para abordar por sí sola la solución a todos los problemas, sin embargo, con viene señalar que dispone de los necesarios como para abordar algunas soluciones en lo inme diato y, sobre todo, tiene la ine
ludible obligación de, junto con los distintos agentes sociales, reclamar de las instituciones su periores las medidas y los me dios que sean precisos.
Es a eso á lo que nos referi mos cuando reclamamos un cambio en la política actual, lo un preparado para autocausarme la muerte en el caso de que la violencia me quiera arrancar secretros de Estado'era que me encontraba hasta el líder natural de las fuerzas conservadoras españolas que, por des gracia para la vida democrática de este país, nó acaban de organizarse para ofrecer una alternativa coherente a un PSOE que, a pesar de sus graves problemas internas, sólo tiene tierra quemada a su alrededor. Las declaraciones del diputado europeo Pedro Arguelles -en una magnífica entrevista de Rafael Lorenzo que hoy publica LA HOJA DEL LUNES en su última página- son una prueba más de que Antonio Her nández Mancha nunca podrá ser el líder ansiado. Lo verdaderamente ridículo es que unos a otros se descalifiquen sobre su supuesto dere chismo o izquierdismo ideológico. Adolfo Suárez es por naturaleza un hombre de derechas que supo gobernar inteligentemente para que las fuerzas de izquierdas no le robasen banderas. Y es que cuando se está en el poder el equilibrio de fuerzas te obliga a navegar entre dos aguas. En un país democrático, el centro no existe como realidad nada más que en el poder que trata de consohdarse a sí mismo. El poder es el verdadero centro político y lo demás son espejismos. en una es
demás es querer trasladarnos las responsabihdades de otros para, quizás, curarse en salud.
Sólo abordando lOs proble mas y proponiendo soluciones se estará legitimado para decir "no a un otoño caliente" que na die desea. '
"de que se ponga fin a la diná mica de los gestos y se Ueve a cabo una política municipal de hechos de eficacia social". Dis tinta es la opinicón que puede merecer a cada cual la política municial que, para unos, es "de hechos de eñcacia social" y, pa ra nosotros, de "dinámica de los gestos".
El que nosotros reivindi quemos un cambio en la política municipal no debe interpretarse cómo un pretexto para justificar "algaradas", ni debe interpretar se corno que renunciamos a plantear las cosas "por los cau ces pob'ticos existentes", debe interpretarse, simplemente, co mo una voluntad manifiesta de abordar los problemas que están planteados, no renunciando, por supuesto, a utilizar los medios que sean precisos a fin de lograr este propósito. El que todo ello derivara en iin "otoño caliente", no sería, en ningún caso, respon sabilidad de CCOO. Sería, en todo caso, responsabilidad de quienes' avalan la política so cio-económica que crea-esos problemas y de quienes, tenien do los medios, no los utilizan pa- ra resolverlos. Sólo faltaría que a estas alturas sé dijera que los responsable de, la situación de Gijón son los trabajadores y dentro de ellos los más perjudi cados, los parados. a
Es imnegable, y qo vamos a hacerio, qu^la admmistración, el