El BBV abre sus salas a «Un Siglo de Ilustración Española en las páginas de "Blanco y Negro"»

La exposición muestra ciento veinte trabajos de un centenar de artistas

Madrid. S. C.

de un centenar de artistas que reflejan las costumbres y modas de la sociedad española en los últimos cien años. Entre otros autores figuran José Caballero, Juan Gris, Mariano Benlliure, Ramón Casas, Cecilio Plá o Francisco Sancha.

La sala de exposiciones del Banco de Bilbao Vizcaya acogerá, desde el próximo martes y hasta el 5 de junio, la muestra «Un Siglo de Ilustración española en las páginas de "Blanco y Negro"», una selección de ciento veinte obras

La exposición antológica, de la que «Blanco y Negro» ofrece un suplemento especial, se ha estructurado en tres períodos diferenciados: el primero va desde finales del siglo XIX hasta 1936, coincidiendo con la llamada «Edad de Oro» de la Prensa 'Ilustrada». La segunda fase de la muestra se proyecta desde 1957 a 1980 y el tercer periodo, desde 1988 hasta la actualidad. La exposición, que se inaugura oficialmente el próximo martes, se abrirá al público un día después.

Como señala el académico Francisco Nieva en el catálogo que se ha editado, «en "Blanco y Negro" ha seguido brillando el talento de los dibujantes y así se ha llegado a acumular uno de los fondos más importantes en el país, que constituye por sí solo una historia de la Ilustración española del siglo XX. Lo grande de lo pequeño es que, cuando se colecciona y se conserva; se vuelve grande e inapreciable con el tiempo». el

El crítico Juan Manuel Bonet añade en el catálogo que «"Blanco y Negro" es una revista que siempre prestó especial atención a las artes plásticas. Durante los primeros años de su existencia, "Blanco y Negro" contó con la colaboración de algunos de los más importantes pintores del período de la Restauración, pintores que se movían en el ámbito del naturalismo. La posguerra fue para "Blanco y Negro", como para el resto de las revistas de todo el mundo, una etapa en la que los ilustradores, poco a poco, les cedieron el terreno a los fotógrafos y maquetistas. No obstante, Prensa Española ha querido que el arte nunca dejara de estar presente en sus publicaciones, con pintores como José Caballero, Alvaro Delgado o Julián Grau Santos, dueño de un estilo gráfico inconfundible».

Para el presidente del Banco de Bilbao Vizcaya, Emilio Ybarra, «pocas publicaciones como "Blanco y Negro" han sido capaces de retratar, con tan acabada perfección, nuestra vida colectiva como en esta magnífica colección de obras de arte. Las obras magistrales de todos los extraordinarios artistas que durante un siglo colaboraron en "Blanco y

Ramón Casas. «Barcelona: A modo de prefacio» prefacio)

Negro" constituirán para los visitantes de la muestra una entrañable evocación o una extraordinaria sorpresa».

Entre el centenar de artistas representados en la exposición, figuran Ángel Díaz Huertas, Mariano Benlliure, Mariano Barbasán, José Caballero, Ricardo Canals, Ramón Casas, Chumy Chúmez, Lorenzo Goñi, Julián

Grau Santos, Juan Gris, Agustín Lhardy, Manuel Mampaso, Manuel Summers, Roberto Martínez Baldrich, Antonio Mingóte, Inocencio Medina Vera, Rafael de Penagos, Maximino Peña, José Picó, Manuel Picólo, Cecilio Plá, Nicolás Raurich, Carlos Sáenz de Tejada, Emilio Sala, Francisco Sancha, Exoristo Salmerón y Marcelianp Santa María.

DE CALIDAD Y ABSTENCIÓN

De calidad, en Televisión Española, las madrugadas de Balbín; lo demás, hasta lo bueno, queda invalidado por trinos y gorjeos, inflexiones que quieren ser entrañables, voz cantarína y moduladísima, currusquitos, pacharán.

Pero más de tres que conversen desfleca y deslíe cualquier debate. Un ejemplo: preparó Balbín un «¿Y la democracia?» basado en tres diminutivos (Balbín, Trevi, Ceroncito). En familia, pues, entre codelincuentes de opinión. ¿A santo de qué fue entonces el lastrar aquella clave con cuatro ropavejeros de la política profesional? Que nos sirvieron la diezmillonésima versión recalentada de sus chorraditas -pacto, negociación-, pegajosa melaza, rosquilla tonta. Para no tener que verlos en persona, en vano hube propuesto: «Insertadme un monólogo pregrabado.» Y es que huelga el debate de fondo. Quitando las almas muy, muy simples, todo el mundo sabe ya que esto de aquí es o una mera dilución de la anterior democracia orgánica o un híbrido de democracia occidental finisecular y de democracia femandina o marroquí, o sea, supeditada a una realidad (Ferraz, hoy) de orden superior. A la cual hay que impetrar.

Así que la discusión tenía que haber sido entre las dos formas de entender la abstención. Propugna el señor García Trevijano que los electores se abstengan. Propugno yo que se abstengan los partidos. Se presente a las elecciones únicamente el PSOE, seamos lógicos. (Haya paralelamente, si gustan, subelecciones para desempatar a los Pulgarcitos de oposición, con objeto de saber quién va a ser el que le pida audiencia para tratar de los sonajeros que, en su bondad, cede el César a los régulos de las tribus por él sojuzgadas: léase lo que del reyezuelo bárbaro Cogiduno nos cuenta Tácito.) se el

Julio CERÓN

El devenir de un siglo

D ON Torcuato Luca de Tena, mi abuelo, hizo de su revista «Blanco y Negro» el marco ideal que cobijó a una pléyade de artistas cuyas obras enriquecerían cualquier museo. Pintores y escultores de primera fila llenaron las páginas de «Blanco y Negro» con su arte: Juan Gris, Mariano Benlliure, Ramón Casas, José Moreno Carbonero, Bernardino de Pantorba, Aniceto Marinas, Joaquín Sorolla, Agustín Querol, Valentín de Zubiaurre, Manuel Benedito, Fernando Álvarez de Sotomayor, Ángel Díaz Huertas, Cecilio Plá, Francisco Sancha... su

Un cuadro de colaboradores artísticos como éste no pudo ser reclutado al azar: no hubiera bastado tampoco una fina sensibilidad para seleccionar los mejores. La razón del éxito son los adelantos técnicos que permitieron ofrecer la más perfecta reproducción de tantas obras de arte. Ya el 2 de enero de 1897 aparece impreso a dos tintas; apenas dos años después en tricromía y, por fin, mucho antes que llegue a conocimiento de los lectores de otros países que iban a la cabeza del mundo en producción industrial, la sobreimpresión a cuatro colores. La pintura, arte íntimo y recoleto reservado a una minoría, pasa a ser, al golpe de prensa, un gozo al alcance de las multitudes. al

Esta Exposición antológica, «Un siglo de Ilustración Española en las páginas de "Blanco y Negro"», que se celebra hoy gracias al mecenazgo cultural del Banco Bilbao Vizcaya, pretende ofrecer una panorámica retrospectiva de la historia artística de la revista. No puede ser exhaustiva por la falta material de espacio y porque fueron muchos los originales que se perdieron en el azaroso transcurrir de un siglo, pero las obras seleccionadas son, seguramente, las más representativas que se conservan. Se ha preferido lo más distante - la edad de oro de la ilustración- a lo más cercano, sin olvidar a los representantes contemporáneos de ese noble género que confía su inspiración a las frágiles páginas de revistas y periódicos, y ofreciendo como auténtica novedad algunas portadas de un «Blanco y Negro» desconocido editado durante 1938 y 1939 por quienes se incautaron de nuestra Casa en los años aciagos de la Guerra Civil.

En sus cien años de existencia, «Blanco y Negro» ha reflejado en sus páginas la moda cambiante, los usos y las costumbres de la sociedad española. Esta Exposición sólo es, ni más ni menos, un límpido espejo en el que se retrata el devenir artístico de todo un siglo.

Guillermo LUCA DE TENA

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