altaban un par de fi chajes para la alineación ideal, pero el casi estaba conseguido ya. Quienes hacemos La Cla ve sabemos que cuatro quintas tes del éxito de cada programa dependen como el triunfo en las batallas de los preparativos combate pro piamente dicho es decisivo pero su resultado se puede prever en buena medida A veces se producen sorpresas, menos para bien que para mal: algún habitualmente buen polemista se queda caIlado, acomete largos discursi se trata de cuestiones gremiales 0 corporativas. sobre todo entre CoS cac en la pequeña casuística mezquina . Pero cuando todos van al fondo de la cuestión, evitan el pequeño discursito electorero y utilipar politi -
Eldebale
José Luis Balbín
zan la sinceridad y la transparencia, las mejores, casi las únicas, armas que funcionan televisión, aquello ganta que da gloria y sobrevie ne uno de esos apasionantes debates que escasean incluso
cuando se dispone de medios. Alli estaban el brillante solitario Antonio García Trevijano (por el que, cada vez que aparece en pantalla, que atender centenares de Ilamadas incitándole crear un partido político), el no menos solitario periodista Pablo Sebastián (que tanto cabrea tantos, por su pasión incontenible de independencia, bien adobada con un begaje formativo poco frecuente en la profesión), el médico y también periodista Antonio Guerra (que de amigo y biógrafo de Felipe González , amén de director de El Socialista organo del partido, ha pasado a ser sencillamente creible para sus adversarios ideológicos sin dejar de ser socialista: ésa es la clave) y Pedro J cuyo impulso editorial periodístico todavía sobrevive a la política de tierra quema hay
Rafael Calvo Ortega (a la izquierda) y Gerardo Iglesias, ambos políticos alipicos para el director de "La Clave programa en el que intervinieron.
da en los medios de comunicación. Estaban políticos igualmente atipicos, como el ex secretario general de UCD y varias veces ministro Iñigo Cavero (uno de los escasos que ha sido material mente generoso con la ca, en de Rafael Calvo (de competencia y honestidad no menos reconocidas que la di ficultad para afrontar las divisiones internas en el segundo partido de Suárez, que parece tener más entusiastas electores que elegidos) el ex presidente del PP Hernández Mancha (quien tanto ha ganado desde su marginación partidaria) y Gerardo Iglesias, uno de los pocos que ha dado ejemplo y sigue pensando más 0 menos como antes. (Yo, que también pienso como antes, me temo que eso pueda ser un defecto si no se sabe evolucionar hasta cambiar de opinión a favor de la razón, pero resulta virtud si es contra vanidad y el bolsillo). políti Jugar ella)
Y, efectivamente, la buena de la calle y de su casa comparte estos criterios. El debate ha llegado a tener el sesenta y cinco por ciento de audiencia, lo que, en la actual concurrencia televisiva, es incluso excepcional. Bien es cierto que la base de espectadores es limitada a cier tas horas clandestinas de la madrugada, pero uno sólo hacer cestos con los mimbres que le están permitidos Y por otra parte, el impacto, la fuerza del debate es aún mucho mayor. Es en momentos como éste cuando uno queda tranquilo con su conciencia y con su terque-dad_ para pasar tantas trampas y por el aro gente puede no por