La utopía de García Trevijano

FELICIANO CORREA

raíz de las últimas experiencias políticas de nuestro país, ha sido frecuente realizar un ejercicio intelectual de comparación histórica. Consistía éste en relacionar secuencias de la 1[ República Fspañola con pasajes de nuestro pasado inmediato. La "ilusión" del 14 de abril de 1931 se nos venía a la memoria ante la restauración democrática del 15 de junio de 1977. Los intelectuales que apadrinaron el nacimiento y puesta en marcha de la república se desinflaron pronto, expresando con amargura su "desencanto". La Agrupación al Servicio de la República, que aglutinaba los nombres de Ramón Pérez de Ayala, Gregorio Marañón y Ortega y Gasset, entre otros, hicieron sentir su queja en aquel paradigmático "No es esto, no es esto", certerameme glosado por este último. Muchos jóvenes comprometidos de entonces censuraron esa exhibición de "Capitán Araña" desarrollada por los patronos de la causa republicana. EI desenlace fatal de aquel cuadro tenso y dificil fue, lamentablemente, la guena civil.

El comienzo de la transición política española generó sobradamente un abierta "ilusión". Unos años después, como si de un sida político se tratara, se fue extendiendo un evidente "desencanto".

Un tercer proceso se ha instalado con visos de perdurabilidad entre nosotros, es la "resignación". La gran mayoría social ha Ilegado a la conclusión de que las cosas son como son y no pueden ser de otra manera. Observan que la política no es ya, ni principalmente, una vocación sino un oficio y que el sistema, que no da para más, reclama cada cuatro años la atención para depositar papeletas en una uma.

Así las cosas, la función política va fagocitando la sociedad civil ésta se bate en retirada al contemplar la mutua interferencia de los tres poderes clásicos, la estrecha complicidad de los partidos para mantener el actual status con financiación garantizada y las deficiencias de una ley electoral, incapaz de representar los intereses de los ciudadanos.

Hace unos días tuvo lugar en Badajoz una

■ EL KIOSCO

ENTADO bajo los prunos en flor, el lector de periódicos, a la vista de lo que en ellos se dice sobre la crisis del I'SOE, podría concluir que el PSO1^. está partido en dos psoes: uno socialdemócrata (el de González) y otro socialista (el de Guerra). El problema residiría en que quienes quieren que el PSOE no pierda sus esencias y se sienten socialistas se inclinan a votar a Guerra, con cuyas ideas y sentido organizativo pueden estar de acuerdo, pero con cuya ejecutoria (maneras, apellido y perversión de prácticas económicas en favor del partido) no pueden estar de acuerdo; y por otra parte, quienes votarían a González, (modemo, europeo, con carisma ) pueden no estar de acuerdo con él por sus sucesivas cesiones ante bancos, euroburócratas y liberalismos varios.

Dice Juan Tapia en La Vanguardia: En el congreso de noviembre del 90, Felipe González, aceptó ser secretario general de una ejecutiva inspirada por Guerra. No dió bataIla porque apostó por marcar la política desde el Gobiemo y evitar un enfrentamiento directo con el vicesecretario. Hoy se confirma que la decisión fue equivocada. F.l Gobierno ha estado en libertad vigilada durante los últimos años -recordemos la cinta de Benegas- y la necesidad de pactar con Ferraz le ha brillantísima conferencia de Antonio García Trevijano seguida de coloquio. Más de dos horas y media mantuvieron una viva atención, curiosidad y sorpresa por la claridad, rigor y oportunidad del conferenciante. Un tanto social que se apunta con sobresaliente el Centro de Estudios "Muñoz Torrero".

Pero la tesis sustancial del señor García Trevijano, al hilo de los evidentes defectos del actual modelo "democrático" es la abstención electoral. Para mejorar lo que tenemos, reformar la Constitución, cambiar la Ley Electoral y disfrutar de unos partido ^ políticos independientes del Estado y servidores auténticos de los intereses de la sociedad civil, el mejor camino es ese, la abstención en las elecciones. Si los ciudadanos votan en un porcentaje inferior a un 50%,, sostiene García Trevijano, se produciría automáticamente un vuelco del actual modelo dando lugar a un diseño vacunado contra los vicios del actual.

La propuesta, a nuestro juicio, es una idea utópica, y como tal, irrealizable.

Patrocina su autor un desprecio del modelo y se asombra de que aún hay jóvenes que se interesen por la cosa pública e invita a aumentar ese desprecio. iTremendo error!

Las sociedades sólo se cambian por la fuerza de las ideas ^ue siempre se generan en una minoría- o por el empuje revolucionario. Propiciar un pasotismo del sistema sólo conduce a dejar cancha holgada a quienes ostenten el poder.

Las opiniones marginales que patrocinan el desprecio y no incentivan la confrontación quedan recluidas en las mazmorras de la opinión,al amparo ocasional de un programa televisivo a deshoras o a la sombra de algún periodista independiente. Se priva así a la sociedad de disfrutar del aire nuevo de los pensadores y de la honestidad de ideas frescas, como son, sin duda, la del señor García Trevijano.

Hay que adoptar, si se quiere cambiar la sociedad, una actitud viva, pública, comprometida y confrontad, aunque ésta produzca riesgos y despierte el miedo. Sólo si se actúa públicamente se puede propiciar el cambio.

Ca.bl.eS Cru,^adoS

JOSE L. TORRES MURILLO

hecho ir a remolque de los acontecimientos. Y encima el caso Filesa se convertiría en una bomba de relojería contra el PSOE, mientras la ejecutiva seguiría la política del avestruz intentando negar la evidencia.

Martín Prieto insiste en el tema de la corrupción que es el que la ha hecho estallar públicamente. Y dice en Diario 16: Todo el Parlamento está en quiebra, dirigentes de parti-

XIM

dos extinguidos no frecventan determinadas ciudades porque les sigue el cobrador del frac.^A cvánto asciende el impagado de los políticos a la Banca?. ^Cual es el partido que no se ha visto obligado en esta democracia superestructural y derrochona a bLSCar recursos por debajo de las mesas y apalancándose en su poder nacional, autonómico y municipal?. Secondat, en el mismo periódico va más allá: Los

Sólo si se denuncia la perversión del modelo vigente se puede modificar lo dañino. Quedarse en el desprecio es condenarse a la esterilidad.

Con una actitud cándida e infantil podríamos frotamos las manos el próximo mes de octubre pensando el corte de mangas que le vamos a dar al sistema, volviéndole la espalda a las umas. De poco serviría esta actitud aislada, sólo sería una pose testimonial. Habrá legiones de pensionistas, subsidiados del PER, parientes de parientes de políticos, vecinos del candidato, listas de funcionarios de libre designación, manadas de altos cargos y gentes del montón, sin opinión formada, que irán a votar. Gentes del pueblo que ya son pasotas del a política, que no desprecian el sistema porque lo ignoran y que han puesto sus esperanzas en los señuelos que nuestro tiempo les oferta: bonoloto, quinielas, tragaperras o primitivas.

El pueblo ya es bastante pasotz de la política como para insistirle más en el desprecio. Hace falta otro planteamiento para alcanzar un escenario político verdaderamente mejor. Se necesita un discurso para salir de la resignación e ilusionarse de nuevo. Ello supone cargar en los hombros con el compromiso social de intervenir para recuperar valores magníficos, hoy encenagados por la corrupción. Se necesita animar para que broten en el seno de la sociedad civil iniciativas de opinión como laque ha convocado a este conferenciante. Por ese camino de incentivación intelectual y social pueden mejorarse las cosas; con el desprecio y la abstención el sistema sobrevivirá: viejo, tuerto, achacoso... continuará.

El día de las elecciones el poder habrá catequizado para votar. La publicidad oficial y la natural ilusión de los candidatos empujará a los indecisos a las umas. Y sucede que quien tiene el poder tiene también el censo y otra vez se producirá el milagro. En la próxima convocatoria electoral, veremos también votar a los muertos. Por todo ello, la idea de la abstención como palanca de mejora de la sociedad es una falacia.

partidos son imprescindibles en una democracia. Pero no cualquiera clase de partidos. Ahora se necesitan unos que sean adecuados a la vertebración de la sociedad. Los existentes en Europa son unos agentes viejos inservibles.

Chapeau: Una imagen que vale mil palabras y que intencionadamente publica Diario 16: un guardia civil en posición de saludo al paso del parlamentario Jon Idígoras. Un pequeño grande editorial: ABC, del martes, defendía el derecho a la libertad de expresión de Egin.

Dos PSOE

FEDERICO ABASCAL

partir del sábado yue viene el PSOE no será lo que era. Al divorciarse oficialmente Guerra de González, tras haberse divorciado antes González de Guerra, el modelo de partido, basado hasta hace un par de años en la identificación de las dos "G" con el mismo proyecto, deja de funcionar. I,levaba ya un tiempo funcionando malamente a base de acuerdos tácitos y de cautelas unitarias en la cumbre. No es, pues, extraño yue haya explotado la precariedad de esa situación, caracterizada últimamente por algunas insumisiones puntuales de Guena ley de huelga aprobada sin enmiendas contra la voluntad de González, negativa a ofrecer la cabeza de Benegas, y la suya propia, al tribunal interno de Filesa, advertencias públicas de que el guerrismo es mayoría en el PSOE, y por los amagos de González, frustrados hasta ahora, de recuperar el poder sobre la sede de Ferraz, abandonada durante diez años en manos del guenismo.

Hasta ahora podía medirse la fuerza política de González por la solidez de las resistencias que vencía. Las dos "G" derrotaron al marxisrno en un congreso extraordinario, las dos "G" obraron el milagro de convertir a la ciudadanía española al más puro atlantismo (en una de las campañas de publicidad más caras de la Historia) y las dos "G" mantuvieron férreamente la disciplina intema expulsando del partido, o marginándolo, a cualquier discrepante. Y ahora ^qué?

Ahora se siente obligado González, por no haber actuado a tiempo, a segar cabezas de la ejecutiva socialista, y la negativa de Guerra a entregar la suya convierte lo que en otro momento hubiera sido un pulso de fuerzas más o menos dramático en un duelo a sangre por la supremacía en el partido. Una de las dos "G" sobra. Los guerristas afirman ya sin reservas que es la de Felipe, excesivamente mediatizado por las servidumbres del poder, mientras los renovadores reiteran que es la de Alfonso.

l^ este revuelo, por emplear un eufemismo, va a salir un partido diferente. Decida lo que decida la comisión ejecutiva pasado mañana -dimisión de Benegas, convocatoria del comité federal o seguir esperando-, a las altas esferas del PSOF, se asomarán rostros nuevos, aspirantes más o menos voluntarios a la sucesión de los dos líderes. Las batalla interna se extiende, así, desde Ferraz y la Moncloa hasta las agrupaciones de barrio, lo que transmite la imagen de que en el socialismo español hay dos PSOE.