La política como enfermedad

JUAN MANUEL GARCIA RAMOS

política nunca se aprende lo necesario. Uno E se puede ilusionar con proyectos' y con compañcros capaces de conducirlos; emplear su tiempo y su lealtad en là empresa y encontrarse; de pronto; con un cuerno en un costado y de testigo involuntario de decisiones inadmisibles con "esa gente He dado la cara y he escrito folios y folios en defensa de esa manera de ver las cosas. Res peto con toda mi alma a los militantes de ATI y de los demás partidos de la fcdcración: Conozco cn csas filas a personas honorables € ilusionadas

Si me pongo pensar, llevo más de .veinte años empleados en la política; sea de manera larvada: pertenecí en los años setenta a la Junta Democrática de mi admirado Antonio García Trevijano; sea de manera directa: he estado; con distintas responsabilidades; en los gobiernos de Fernando Fernández, Lorenzo Olarte Jerónimo Saavedra

En ese tránsito de la izquierda utópica al insularis mo-nacionalismo, he visto caer por los suelos los pres tigios comunistas y la intelectualidad'y los reflejos dcl miterrandismo. He dudado con pasión de todo lo que ocurría €n un mundo exonerado de dogmas y con los pasos perdidos del itinerario ideológico.

Tiene uno sobre sus espaldas muchas satisfacciones, muchas fechas para olvidar y más de una puñalada trapera.

El mismo martes observé con detenimiento la presencia de Jerónimo Saavedra en el pequeño salón de actos de la sede de Ja Presidencia del Gobierno en la calle León y Castillo. Sus modos y maneras de espadachín de élite, su sonrisa de cardenal camarlengo en uncónclavedelocos y la pacienciadeun Santo Job.Los rumores lo 'jubilado de la política y tal vez tengan razón. Acaso sean los cachorros de su PSOE de toda la vida los que primero intenten el ataquc, pero nada podrán contra su flema beatífica y su sosegado espíritu, el mismo que lo hizo presidente en dos ocasiones y lo condujo a la censura esta vez han

En estos menesteres, nos hemos tropezado con personalidades de distinto signo: Conocí a José Carlos Mauricio en un congreso del Partido Comunista de Canarias celebrado en plena clandestinidad junto al estadio López Socas, creo recordar, pues deben haber pasado algo más de veinte anos. Me acuerdo con nitidez desu discurso de clausura, sin un papel asu alcance 'más de dos horas de brillante y vibrante intervención. Me acuerdo, asimismo; de enfrentarme a él muchos 'años más tarde en un duelo televisivo original y he tenido la oportunidad de saludarlo el pasado martes en Las Palmas, nevadas sus sienes por las canas pero con mismos ojos de halcón y con la fiebre política indisimulable de líder hasta su muerte. los

Olarte estuvo también en esa cita nacionalista del martes grancanario. Se lohe dicho aél más de una vez y notengo inconveniente en repetirlo: los dos años que fui consejero a su lado supusieron para mí una estancia aprovechada en las cátedras de la política activa: Se aprende al lado de Olarte. Se aprende a hacer política ya resistir como el león que siempre ha sido a pesar de ía diabetes y la calima de estas islas, soñadas por los clásicos para luego las habitáramos los que no lo somos tanto. que

He estado en las tormentas y en las calmas de las AIC; he creído en ese proyecto y en algunos de sus responsables. Sé de esfuerzos de Victoriano Ríos y Jose Emilio, de Antonio Castro, Guadalupe y Perestelo;de Dimas, Honorio y Antonio Cabrera, de Chacón Paredes, de los Padrón; de Herrera y de Armas, de Pedrero y su IGC, de Manuel Hermoso y su grupo. Ios

Dios mío, la enfermedad de la política hace estragos. Días y noches embelesados con ese juguete bido, sabiendo que'nos arrebata la vida, la profesión, el amor, las amistades, los hijos_ probi -

He sido atacado desde distintos frentes por aliarme

Me he prometido una y otra vez cambiar los despachos de la conspiración por las obras completas dc Jorge Luis Borges, que leo con la fruición del gran Alfonso Reyes. Sé que mi vida está en otra parte, como un Milan Kundera lleno de soberbia, que me he equivocado muchas veces al confiar en ciertas personas, es mejor regresar a mi balcón sobre la vega nera & esperar a que caiga la tarde, como nos aconseja Gilberto Alemán; entre el murmullo de la misa de Bach y las pequeñas mortificaciones de la rutina. lagu que

Han pasadolos anos y nonos habíamos dadocuenta Al final 0 a la mitad de este recorrido, uno empieza a entender la acometividad del virus de la política

Simples caprichos de un hombre de letras de edad ya notan tierna con piedras en la vesícula y demasiados amigos atacados por el escepticismo

He perdido muchas batallas en la vida pública y he ganado unas cuantas. Entre las victorias, cuento la paz universitaria de noviembre del 89, la de Homologación del Profesorado de nuestra comunidad y un par de colecciones literarias institucionales. Quizá esa sea mi humilde herencia. Ley

Hace muchos años que mi amigo de entonces, el calle Heraclio Sánchez en La Laguna, una frase simple no he olvidado: "lo peor que puede pasarle a un hombre €s estar putiado (así 1o pronunció) por una mujer" Es decir, estar perdido por alguien que no te hace caso. que

La politica es una enfermedad incurable. También es una novia esquiva a la que uno ama con desprendi miento y sin percibir sus infidelidades_

Ese pensamiento es aplicable al ejercicio de la política. Cuanto más te entregas, más navajazos recibes. Aunque algún placer se esconderá tras tantas innecesarias mutilaciones En la política, como en la vida solo sobreviven los que resisten. Viendo juntos el otro día a Saavedra, a Olarte; a Mauricio, González Viéitez; Redondo, Bernardo Cabrera y Dávila, me percaté de nuevo del acierto del viejo principio.

Dichoso dilema: ;Borges 0 la conspiración?

Las islas nos emborrachan con SUS contraluces desde que nacemos. ' Más tarde, persuadidos de sus imperfecciones; nos atrevemos a diseñarlas a nuestro antojo. Esa es la prehistoria de la preocupación donde uno se ha tropezado con grandes tipos y con muchos tortolines Pero aun conscientes de la abundancia de esta segunda modalidad animal y de los peligros entraña para los incautos; uno sigue adelante más allá desus fuerzas y desustragaderas, cada vez con mayores tics y más arrugas en el rostro, más abultadas desilusiones y desencantos; enemigos inesperados horas deshojadas en insomnios eternos. políti ca, que