Don Juan y la oposición

Los primeros contactos del partido comunista con la Casa Real española; su intermediario según

TEODULFO

No fue Vilallonga; sino yo; quien por primcra vez a don Juan de Borbón la postura del Partido Comunista de España. Lo hicc, cuando mc rccibió cn París, cn cncro dc 1974.

LAGUNERO MUÑOZ su libro Le roi (traducido al cspañol) sc cquivoca en varias dc sus mapifestaciones.

En un libro de próxima cación, así lo escribo: publi-

La ligura de don Juan de Bor bón sicmpre fuc una preocupación para el régimen. También para la oposición democrática quc tcnía contactos con éL. No para comunistas, que fucron durantc cl régimen franquista la oposición màs combativa; también la más perseguida. Los cmunistas punca habian intentado nada con don Juan dc Borraron viable. los revolución de los claveles cn Portugal), José Mario Armero, sicmpre dispucsto a scr útil a la causa de la democracia española, me preguntó si quería ser recibido por don Juan dc Borbón Consulté a Santiago Carrillo si al partido comunista lc intercsaba que en la entrevista transmitiese

sólo le parccía bien, sino que lo consideró muy importante. El mensaje cra:

Lacntrevista se celebró en Padon Alfonso XIII cuando la visi tabaAllí csperaban el presidentc dc Europa Press, José Mario Armero, los rcprcscptantes dc la agru en la Junta Democrática, Antonio García Trevijano, Rafael Calvo Screr, Pepin Vidal y Mario Rodrígucz Aragón, y va rias personas más. pados

Con tacto Ic manifesté cl desc0 dc Santiago Carrillo de transmitirle un mcnsajc del do comunista. "Diga, diga; lc cscucho con mucho interés Leinformé, con claridad y precisión, del mcnsaje. No me interrumpió . lo mismo. Crcí que la entrevista había terminado y di un paso ba como para despedirme. parti -

'Primero. El partido comunista quería la rcconciliación nacional sustitución del régimen dictatorial por una democracia mentaria con plcnas libertadcs ciudadanas Y respeto las minorías parla -

'iCree que los comunistas quieren sinceramente la reconciliación nacional y que están dispuestos a olvidar todo lo que han pasado?" . Contesté que no tenía duda de ello

Segundo.

España tenía scrios problemas y todos, absolutamente todos los españoles, debíamos contribuir a resolverlos. Los comunistas cran los primcros que estaban dispuestos a hacerlo"

forma de Estado, república monarquía, dcbía resolverlo el pueblo cspañol en consulta electoral libre. Los comunistas acptarían el veredicto"

toy convencido" le respondí. "Siéntese, siéntese me indicó. Mandó que repiticra tod0 € mensajc. Lo hice del principio al cuando hacicndo comentarios 0 preguntas, que yo contestaba.

"Cuarto. Si don Juan de Borbón contribuía al rcstablccimien to de las libcrtades democráticas en España, los comunistas le aseguraban su respeto personal; aun en caso de que el pucblo se pronunciase pOr la república

"Quinto. Debía hacr ver & su hijo, cl príncipe don Juan Carlos, que una monarquía no democrá puesta por el dictador; tendría muy pocas posibilidades de tica, mantenersc y cl tiempo que lo bi ciese sería mcdiantc la yla violcnciaLos comunistas lucha ran contra clla como venían luchando 40 años contra la dicta dura franquista' fucrza

El sccretario de don Juan, el coroncl don José A. Lacour, me introdujo & la suite dcspacho cn la que rccibía don Juan. Amablemcute, de pie, me dio la mano y ofrcció asicnto. Sobrc una pcqueña mesa tenía unas carpetas. Én la primcra aparecía mi nomdebajo, catcdrático y abogado.

Me preguntó: "LCree que los comunistas quieren sincera mcntc la reconciliación nacional y que están vidar todo lo han pasa no tenía de ello. Añadí: "Conozco a muchos di rigentes comunistas cn lio. Todos piensan así" LDe verdad?" Es-

Continuamos durante más de una hora la entrevista. Ya más distendidos, cumplida mi misión dc transmitirle la postura del partido comunista, en un momento de pausa, cambiando de tema, le dije:

"Don Juan, yo, personalmentc, soy republicano (él no se inmutó); toda mi familia lo €s. La Primera República Española se proclamó petición firmada en las Cortes el general Lagunc[O, antepasado mío. Yo fui condcnado, cuando tenía 18 años, en un conscjo de guerra pOr organizar y participar en una mapor

legalización del PCE en abril de 1977

nifestación conmemorando el 14 dc abril primcr movimien to antifascista organizado en la Universidad cspanola, en Valladolid, cn el año 1945, teniendo a mi único hermano en la cárcel y a mi padre; recién salido de la misdcstituido de catedrático desterrado en Zamora. No obs tantc, si €l pueblo se pronuncia mayoritariamcnte por la monar quía, como dcmócrata;, la acataque pienso que la única posibilidad de que en España se manten ga una monarquía €s sicndo dcmocrática y parlamentaria; no una monarquía franquista, impuesta y mantenida por la fuerUna monarquía que facilite la amnistía, la reconciliación na cional, cl restablecimiento de las libertades públicas y el reconoci miento de los partidos políticos. Libertades públicas tienen que darsc todos los ciudada nos, todos los partidos cos sin excpción, 10 que supone legalizar a todos, incluyendo el partido comunista; que se gobierne con una Constitución sali da dc un Parlamento elcgido cn eleccioncs libres y refrendada por la voluntad de todo cl pueblo cspañol. Esta monarquía es la ma, que políti -

única que puede a tener apoyo popular' Ilegar

Don Juan escuchaba atentamente asintiendo con la cabeza Centró su interés cn saber cuál iba a scr la actitud comunista en el momcnto dc la caída dc la dictadura. Durante nucstra larga conversación, varias veces insistió en preguntarme si cra creíble la postura moderada y reconciliatoria de los comunistas,

Nuevamente de pie, don Juan dijo: "Si es verdad todo lo que usted me dice de los comunistas, patriotismo cl dc esos homobreros españoles! iQué generosidad! ;Lo tiene quc aprender la derccha cspañolal" 'Bueno" terminó diciendo, 'digale usted a su amigo quc me parecc muy bicn su postura y que la tendré muy en cucnta iqué que

En aquclos días se estaba dando una batalla en €l círculo intimo de don JuanUnos;, tratando de que hicicse una dcclaración clara y contundente contra la dictadura. Otros, tratando de evitarlo; consi derando el hacerlo significaba quc una ruptura frontal con Franco de imprevisibles consccucncias inclus0 para su hijo don Juan Carlos.

Tambien cstaba yo satisfecho Si era importante y necesario que los comunistas adoptasen esa pOsición moderada y reconciliatoria, no menos neccsario cra los €spañolcs la conocieran y confiaran en ella quc

Comenté con Carrillo el desapor mi impresión personal sobre don Juan. Dijc me parecía amable, scncillo; un patriota libcral que quería sincramente Ja democracia para España. Santiago qucdó plenamente satisfccho. Era conscicnte; viviendo yo en ña, donde ejercía prolesionalmen te y tenía importantes intereses empresariales, cl ser, en aqucIos momcntos graves y delicados; interlocutor del partido comunista con don Juan de Borbón suponía riesgo, porque cra imprescindible en la importantísima y trascendental batalla política que se cstaba dando en torno a don Juan de Borbón; que él conocicra, de manera directa y clara, la postura del partido comunista que Espaque

Entre mi audiencia con don

Arriba, Teodulfo Lagunero (a la izquierda) y Santiago Carrillo (disfrazado con peluca), en la Barceloneta. Sobre estas lineas, Nicolás Franco y Pascual de Pobil (a la izquierda) y José Mario Armero

Juan en París 24 de junio ha bía ocurrido un hecho dc gran trasccndencia significado: la revolución de los claveles portu Este acontccimiento, ya de por sí trascendental para España, tuvo que repcrcutir más aún en el entorno de don Juap dc Borbón; por el hecho de tener éste su residcncia cn Estoril . Era significativo que continuasc rcsidiendo en Portugal después de la revolución; fuera cual fuesela influcncia de los acontecimicntos portuguescs en ese cntorno, su actitud había cambiado, al nos hacia la postura de García Trevijano y Calvo Serer, que pretcndían un enfrentamicnto más que le reclamaban una declaración cn cse sentido. Al negarse a ello don Juan, dc los dos asistió en al acto dcl día 23, víspcra dc San Juan. Gar cía Trevijano había roto con don Juan de Borbón y Calvo Screr alegó 'cnfermedad política yel las mesas y €n las solapas, los discursos antifranquistas y a favor de la dcmocracia, la verdad €s la bían perdido Trevijano y Calvo Serer, al no conscguir quc hicicra la declaración que le exigan, que contaba con el apoyo de los comu nistas:. quc

Como consccucncia de los actos de Estoril del 19 dejulio, elembajador de España en Lisboa comunicó a dop Juan de Borbón que le quedaba prohibido €l acceso a cualquier puerto, acropuerto puesto fronterizo situados en tic Ira española.

Armero y Carrillo

Años más tarde, con ocasión de una comida que dio €l banquero Luis Valls Taberncr a un grupo de pcriodistas de una revista de infor mación d la que yo era presidente del consejo de administración; se comcntó mi cntrevista con don Juan de Borbón.Cuando dije mc scntía orgulloso de haber puesto en contacto á las dos fuerzas más importantes €n la Jucha contra la dictadura franquista, los cmunistas y don Juan de Borbón;, nuestro anfitrión; don Luis Valls, quc

PAls hombre inteligente; culto y con una gran sensibilidad bumana, pcrtencciente al círculo intimo de don Juan, asintió reiteradamcnte con su mirada de cardenal del Re nacimicnto.

Durante la primera cnfermeCanncs, pidiéndome quc localiza sca Santiago Carrillo.Consideraba muy importante reunirse con él en París, adondc acudiría con una personalidad de relieve del régimen que descaba cntrcvistarse con Carrillo, sin que me pudiese ade lantar ni la identidad dcl interlocu tor ni su finalidad

En agosto de 1974 tuve otra intervención; que suponía indirectamcnte hacer a la familia real la postura rcconciliadora y mode rada de los comunistas. Esta vez sc trataba, como veremos; del propio principe don Juan Carlos.

dudé en localizar a Santiago. Se cncontraba cn Italia Convinimos día y hora En París recibí en e acropuerto a José Mario, descubrió quc se trataba dc Nicolás Franco; diputado a Cortes y sobrino del dictador (Bardavío r coge esta cntrcvista en el libro Los silencios del Rey) que

A pesar del númcro dc asistentes y su pcrsonalidad la diversi scntadas ~todas menos la comunista y la ya cxplicada auscncia de Calvo Screr y Trevijano la carga política de los claveles cn

Lagunero, el 'compañero de viaje'

CARLOS ELORDI

Tiene 66 años. Por tanto, na ció antes de aquclla guerra civil que é, su hermano Enrique quien más tarde montaría cn su sufrida madre, pero sobrc todo su padrc pcrdicron con todas sus consccucncias. Su progenitor; un catcdrático de insti tuto, fuc destituido, encarcclado durante varios años y posterior mente desterrado.

Tcodulfo Lagunero es un personaje excepcional. Al menos en €l scntido dc que su biografia constituye una exccpción a esa regla, formalizada por el marxismo asumida sustancialmcntc por todas las culturas, según la cual "el SCr social determina la copciencia En el caso de Lagunero, su político con los de la gucrra civil se ha impucsto, cuando las circunstancias lo han cxigido, los privilegios garantizados por una immcjorable posición social: la de un hombre muy rico y en contacto con los más altos circulos del 'cconómico españoL. pero podcr

Tcodulfo estudió dcrecho en Valladolid. A mcdiados de los cuarcnta fue dctenido micntras cscribía, con tiza, un mensajc subvcrsivo en las purcdes: "14 de abril el día dc la República yle trataron como entopces se acostumbraba en las comisarías. TeDía 18 años

En 1968 conoc en París a San tiago Carrillo. Aunquc Laguncro PCE, desde entonces se dadicó a

Luego cjerció de abogado y también empezó a hacer negocios. Las cosas le fueron cada vez mediados de los scsenta, la urba nización Nueva Sierra de Ma drid. También entonces se le vieron sus antiguas querencias: bautizó las calles de su emporio con los nombres dc grandes literatos: Rafael Alberti, Pablo Ncruda, Miguel Ángel Asturias.

Yo había rescrvado mcsa cn €l rcstaurante Vert Galán, junto al Scna. Almorzamos Nicolás Fran yo. Fue intercsante €l primer contacto humano entrc un miembro dc la familia Franco Santiago Carrillo. Y correcto. Importante bremesa se prolongaron durante más de tres horas.

de todos españoles Rey los

Nicolás Franco dijo quc le había cncomendado cl príncipe don Juan Carlos de quicn cra amigo personal dcsde los ticmpos dc Estoril, donde su habia sido cmbajador que le hiciese un informe sobre las diversas corricntcs políticas dc la oposición. Quería saber, directamente dc Santiago Carrillo; la actitud dc los comunistas. Carrillo reiteró la posición del partido: no acptación de una monarquía impuesta; exigencia dc amnistía, restablecimicnto dc las libertades públicas; rcconocimicnto de tocioncs libres a Cortes Constituyentes. Nicolás Franco manifes padrc Ilegue a los comunistas. Con dinero,y puso mucho, y con algunas iniciativas que sólo un hombre de negocios podía Ilevar adclante: compró la sede, cn la parisina Ruc Saint Jacques, del CISE, aquel punto dc rcfcrencia obligado del cxilio y para quienes ban desde España quc presidió Pablo Picasso. ayudar Ilcgat

El bombre del maletín

En 1974, rccién crcada la Junta Dcmocrática, Carrillo pide nueva mente su Rafael Calvo $crer había conscguido del Gobicr no mexicano la promesa de un cuantioso crédito para financiar plataforma antifranquista Pero el presidente Echevarría p día avalcs para conccderlo; €s dccir, la demostración dc quc no sólo había pobres militantes Lagunero sc fue a México con un maletín en el que llevaba todas las cscrituras dc sus propicdades Echevaria sonrió a verlas, y en lugar del crédito; hizo una impor; tante donación 'al pucblo cspañol tante; la Junta Democrática ayuda.

En la Ville Cométe, su chalet de Cannes, se fraguó la operación más espectacular de la transición: la cntrada clandestina de Carrillo en España y € objetivo político quc había tras clla, €s dccir, la legalización del PCE No sólo trasladó cn su Mercdes a don Santia go y lo ocultó en Madrid, cn un chalct dc El Viso compró ex clusivamente para cse siDo que antes y después puso €n contacto al líder comunista con los emisa rios de Suárez y también dcl Rey Más adelante regalaría al partido la quc scría su sede de la callc Castclló. Y con otros financiaría, demucho dinero en e empeño el semanario La Calle, que de 1978 a 1982 editaron unos pcriodistas de izquierdas; vinculados 0 no al PCE quc fin, jando

Jefe del Estado, quierc ser el Rey dc todos los cspañolcs; la reconciliación nacional y la cratización del país. Nccesitaba tiempo. Pedía al partido comuDista que lc diesc un margen de confianza dc unos scis mcses. Que los comunistas no aprovechasen la ocasión dc la mucrte de Franco para echarse a la calle y provocar una situación de rcsultados imprevisibles. demo-

Terminada la reunión, José Mario Armero marchó con Nicolás , con Santiago, quien su satisfacción. Había merecido la pena venir desde Italia.

Santiago contestó que Jos comunistas siemprc habian tenido una actitud moderada scgui ran teniéndola, pcro que ni renunciaba ni renunciar a la lucha por la libertad en España. Eran neccsarias mcdidas dcmocráticas urgentes y de mancra inmediata la conccsión de una amnistía; no se comprometía nada Tomaba nota de cuanto le había transmitido. En todo caso, los comunistas cstaban dispues tos al dialogo constructivo como lo demostraba el hecho de que él cstaba almorzando con un miembro de la familia Franco podía