Comienza la función

curioso; el gran desafío: es entrar en la adivinación sobre cual de los dos grandes partidos estatales se va a hacer finalmente con el inquilinato de La Moncloa.

medida que se acercan las elecciones generales; crece la tentación sobre los 'posibles resulta dos. Aparte de que en Canarias el asunto se presenta cuando menos

Veo y oigo a García Trevijano en televisión; hablando de la democracia secuestrada por el sistema oligárqui co de los partidos políticos constitucional por otra partey salto de entusiasmo y admiración al constatar -que no es el único que se ve impotente ante la imposibilidad real de hacer algo verdaderamente nuevo e importante para que cambien de verdad las cosas. Votes lo que votes, gane quien gane, seguiremos atrapados entre la maraña que durante estos años han ido entretejiendo todas las formaciones políticas

Antonio García Trevijano es un abogado que durante los últimos' años del franquismo y los primeros de la Transición jugó un papel importante en las catacumbas donde entonces se decidía qué iba a ser España después de Franco. García Trevijano; republicano hasta la médula; hizo no obstante buenas migas con Don Juan de Borbón y son palabras suyas - convenció al ahora Juan Ill para convocar un referéndum sobre monarquía república una éste hubiera ocupado el trosupongo que en el Palacio de Oriente. Habla García Trevijano de que propuso a Don Juan una monarquía presidencialista; ahí es nada; un sistema absolutamente novedoso en el que el rey simbolizaría el estado y el presidente del gobierno sería elegido directamente por sufragio universal, como en Estados Unidos Venezuela. España hubiera alcanzado la cuadratura Gran Bretaña y Francia. Insiste el conocido abogado en que Don Juan aceptó; cosa que; aunque dura de pelar, no es mucho más chirriante que la monarquía federal hacia la que por: lo visto nos encaminamos vez no,

Pero las cosas fueron por otros caminos; seguramente porque el guión de la Transición estaba trazado de antemano y con precisión relojera por la diestra mano (laderecha, por supuesto) de Torcuato Fernández Miranda: Sabido es que las publicaciones francesas de principios de los: setenta hablaban de un tal Adolfo Suárez; joven gobernador civil' de Segovia; encargado de convertir el anterior régimen en democracia parlamentaria y partidista apenas Carrero Blanco quedó' fuera de escena; dicen que con el beneplácito 'de quienes' entonces sabían que ETA preparaba su desaparición_

presidente de la.IIl República; y resulta entre gracioso e indignante saber cómo dos máximos representantes de dos de las opciones más probables como salida al vacío franquista iban en el mismo barco y habían pactado como caballeros del siglo XIX desaparecer de la escena política una vez el otro fuera el elegido en el supuesto referéndum. Como argumento de novela resulta atractivo; y no sería raro que a estas alturas, haya puesto su parte de ficción en el 'asunto el señor García Trèvijano, por 'otra parte un hombre muy' lúcido y con el 'que comparto muchas de sus ideas sobre el imperfecto sistema parlamentario de nuestra democracia. hoy los

Pero ya casi hablamos de utopías. No parece senciIlo cambiar la Constitución, ni crear ese sistema monárquico y presidencialista al mismo tiempo; ni mucho menos, plantear un referéndum sobre el sistema político más cera que la que arde y el que quiera saltar a la arena política tendrá que hacerlo a través de los partidos políticos; esas organizaciones anquilosadas y generalmente controladas por unos pocos hay

Por lo tanto, ya que poco se puede cambiar. me apunto a las predicciones temerarias entre amigos' sobre el resultado de las próximas elecciones Es un espectáculo y; ya que Io pagamos; estamos en el derecho de disfrutarlo. No me atrevo a transcribir públicamente las predicciones amistosas; como suele hacer algunas veces Chela; admirado compañero de viaje en este barco de papel que acierta más veces que las que falla. Lo que sí hago es invitar a los curiosos de la sociología; a los seguidores de los medios de comunicación a los que -les guste disfrutar y observar el espectáculo que pagan; invitarlos digo a seguir la evolución de las encuestas a medida que va avanzando el tiempo. Verári cómo una buena aparición en televisión puede aportar unos cuantos puntos de ascenso; y un debate puede inclinar uno de esos millones de votos indecisos hacia uno u otro candidato. La verdad es que no sé quien asesora a José María Aznar, pero desafiar a un debate a Felipe González me parece una temeridad. González; que no es tonto; ha aceptado. Ya verán después las cifras.