Los puñeteros bafles de La Notte

E escribe en castellano correcto y perfecto alta S voces pero no sé por se pronuncia bafles. Se han entrado por la puerta chica del lenguaje pero, lo que es peor, han penetrado por la pucrta grande de las odiosas costumbres que tenemos que padecer: Para mí que son las sociedades españolas e iberoamericanas de otorrinos las que protegen y promueven los bafles que en el mundo son, son la manera más directa de acce der directamente a la sordera. Puede que las españolas, con las italianas, sean las ciudades más ruidosas del mundo, pero ahí es nada comparado con los niveles que el ruido alcanza en los locales ambientados con música por los socorridos ba fles. Ya sé que nuestros hijos acabarán todos sordos, si no lo están ya. Cuando no oyen nuestros consejos no es por rebeldía generacional sino porque Ias criaturas tienen los oidos des trozados por los bafles de las discotecas donde se pasan las horas muertas, con la copa, la sola copa, en la mano; hasta que llegan a casa a las mismas tan tas de la madrugada, para ries gos de infarto de madres y congoja de padres . qué pues

UE en las discotecas los bafles estén a revientacal deras es algo que enten demos como una venganza de cuarentones y cincuentones contra la generación de nuestros hijos . Decimos, solemos decir: bueno, si tienen tan altos los altavoces y si allí no quien pueda oír una sola palabra, es porque no se tengan nada que contar ni nada que decir. El lenguaje de la expresión corporal sustituye al intercambio de ideas, pensamos como venganza. Pero, ay; no todo son bafles a cien por hora en las discotecas. En cualquier bar de moda que frecuenta lo que hay quizá

"Estábamos hablando de la libertad de expresión Yla verdad es que no pude enterarme ni de una sola palabra, porque no me dejaba la dictadura del volumen de los bafles"

antes se llamaba 'gente de or den votantes de lo que que votar; personas de las que se en tendían como 'de toda la vida" , los puñeteros bafles están altos como en cualquier aparcadero noctumno de muchachotes . hay

Bueno, pues aquello había que remojarlo, había que celebrarlo. Y se le ocurrió a Pablo Sebastián llevamnos a tomar una copa a La Notte; cabe La Meridiana, que es el lugar de copas de mayor ringorrango de cuantos en Marbella hay; que tienen que ser algo así como siete mil u ocho mil. Para lo hici mos. No suele darse en la vida muchas veces que esté uno con Cela y con Marina Castaño; y que a Camilo, en vena; le dé por hacer el gasto de la noche. Teng0 entendido que junto a Pablo qué

Me ocurrió la otra noche en Marbella. Convocados por Pablo Sebastián, habíamos constituido la AEPI, la Asociación de Escritores y Periodistas Inde pendientes; vulgo Sindicato del Crimen' En el club de de La Quinta, donde Raúl del Pozo se rompe las piernas por haber cambiado los treinta y seis hoyos de la ruleta por los dieciocho sin cero de la otra bo lita, habíamos escuchado la lectura del Manifiesto del 13 de Agosto, también dicho Mani fiesto de Marbella, y estábamos dispuestos a comernos el mun do, sin que ello signifique des doro para Pedro Jota Ramírez; que también a la sazón allí esta ba, como José Luis Balbín; como Antonio Herrero, como Julián como Luis María Ansón, como Antonio García Trevijano, que cómo no estará la cuestión de la libertad de ex presión de amenazada en ña que consigue que se arrejun ten Ansón y García Trevijano; cosa que no había logrado ni diéndolo todo; como padrino y pantocrátor de toda la opera ción; estaba Camilo José Cela. golf Lago, Espa-

Sebastián; a Agatha Ruiz de la ta, Camilo estuvo aquella noche de La Notte lo que se dice sem brado. Lo creo como dogma de fe, por tradición de los les de copa; Porque; hi jo mío, es tal el volumen de los puñeteros bafles de La Notte; que no pude enterarme de una sola palabra de cuantas; ingeniosísimas, decía Camilo. Es tremendo esto de que estás una velada con un Premio Nobel, y no te puedas enterar de una sola palabra de lo que dice, porque tienes en la oreja el puñetero ba fle que tenía Menchu; la dueña; puesto en el tronco de la palme ra que a mi mano diestra estaba. apósto aquella

SI que mientras que no decirles nada de cuanto Cela comentaba acerca del premio Cer vantes; de la política cultural de estos señores que están arrima dos al perol, de su próxima; 0 sus dos próximas novelas, sí puedo, en cambio relatarles el repertorio completo de Gloria Estefan: Que no es que me disguste Gloria Estefan, pero la verdad, me da bastante pOr saco si su deseo de que siga la tradi ción te impide, como me impidió en La Ñotte, oir una sola pa labra de las que decía Cela, a quien tuve, por culpa de los pu ñeteros bafles, como en cine mudo Y nada digo de cuanto del Crazy de mi admi rado Julio Iglesias; y de todo cuanto nos relata la Vieja Trova de Santiago; puedo aprendí

No derecho. No de recho a que los puñeteros bafles atenten de esta forma contra el libre intercambio de ideas; pOr la sencilla razón de que no dejan oir las palabras. Estábamos ha blando de la libertad de expre sión y la verdad es que no enterarme ni de una sola bra, porque no me dejaba la dic tadura del volumen de los bafles hay hay pude pala -