e leído en el periódico H Vanguardia de Barcelona una Carta de Paris" de José Luis de Vilallonga y con el título de García Trevijano Es una bomba, 0 un misil, 0 un terremoto; que se coresponde siempre con el mes de agosto Vilallonga denuncia que una conjura para proclamar en nuestro la república; y que de acuerdo con nuestra historia sería la tercera. El presidente sería Antonio García Trevijano, quien delata como el gran conspirador de este proyecto. Todo esto tendría un proceso. Primero la descalificación de Felipe González y su acompañamiento principal; luego una temporada para José María Aznar en el po y por último la república. A estos efectos dice que esto se lo han contado personalidades que nunca le han fallado en cosas que iban a suceder. "La hay país der;
Naturalmente Antonio García Trevijano le contestaría con un artículo publicado en "El Mundo" y en el que señala que todo eso cra una mentira injuriosa Lo que le ocurre a García Trevijano es que tiene una idea de la democracia que no se corresponde con la que sostener José Luis de Vila Ilonga, Esto lo hace constar en artículos frecuentes. Ha sostenido varias veces que un Estado de Par tidos no es una democracia; sino una oligarquía. Y no le gusta tampoco el sistema proporcional en las votaciones y sus resultados; y le gusta el presidencialismo. También en la monarquía si fuera presidencialista Sobre la construcción de la democracia una pluralidad de opiniones; y eso es normal lícito; en virtud de la libertad de expresión. Desde el siglo XVIII a nuestros días, tenemos críticos múltiples y muchos de ellos sensacionales 0 trascen dentales. Ninguna extrañeza entonces por el modelo de democra cia que tengan unos u otros. La pueda hay
ultimátum
El trueno de agosto
construcción de la que tenemos delante se hizo en el proceso constituyente tras la restauración democrática; y se hizo con facilidad la Constitución; y hasta hubo unos pactos Ilamados de la Moncloa. Antonio García Trevijano tiene derecho; y esa es su larga vocación, a decir sus ideas y sus opiniones . Otra cosa es la conjura Sinceramente cuando me asomo la realidad española, no veo por ninguna parte la conjura de VilaIlonga, aunque es una leyenda galdosiana, pero sin los elementos necesarios para transformarla en realidad. una invención periodística seductora, pero nada más. La acción 0 conjura pa ra restaurar la democracia, desde 1976 en adelante; fue extraordina desde un rey que quería la monar quía de todos; 0 la democracia pa Me parece gran cos fuera hacia una monar democrática, con los socialistas y los comunistas dentro, que eran republicanos A los otros les daba igual una institución que otra. La conjura va fue la de los republica nos y los intelectuales contra la monarquía de don Alfonso XIII Primero la salvó el general Primo de Rivera; Y después ya no fue posible El se con vertía en republicano de la noche a la mañana Y don Alfonso XIII cra un monarca presidencialista. El rey que tenemos delante solamente reina, Y no godo el espíritu republicano. tenemos ahora delante? quía positi país qué
"La conjura de Vilallonga me parece una invención periodística seductora, pero nada más"
ra acompañarse Europa. Y luego los mecanismos de Adolfo Suárez y de Torcuato Fernández Miranda fueron de prodigio La gran muralla entonces eran las Fuerzas Armadas; pero el rey era quien las gobernaba. Era increíble que un con muy escasos monárqui país
Trevijano dice claramente lo que piensa y la conjura. El ambiente 0 clima de España está en otra parte. Vilallonga y García Trevijano nos tienen que contar algún día sus historias políticas de la pretransición y de la transición Pero íntimas . Serían una delicia. niega
Las fuerzas políticas protagonistas, con un s0cialismo moderado y una derecha progresista_ Dos nacionalismos protagonis tas para una u otra fuerza; y un federalismo con soda, que es el Estado de las Autonomías y que siente cada vez menos el principio de solidaridad. Después se entienden muy mal los sindicatos con el Gobierno y el empresariado. Así es que tenemos una democra cia débil, pero sin conjuras. La sociedad quicre arreglos toda costa. El trueno de Vilallonga ha sido un éxito periodístico, pero no más allá. Y la ré plica de Antonio García