republicana?

xistieron sí, charlas de café E hábilmente magnificadas por algún miembro del Gobierno, no directamente Javier Solana, para facilitar el estallido de un escándalo político distrajese a la opinión de otras realidades mucho más tangibles. Existieron bromas conspiratorias; fruto de la mente lúdi ca de algún periodista descolgado; encerrado en su propio microcosmos. Un microcosmos en el que figura un político no menos descolgado, llamado Antonio García Trevijano. Gentes que

Fornando Jáurogui

que trataron de adecuar los acontecimientos a sus dcscos.

Tercera República española; se titula 'El Discurso de la República aparecerá en torno a] 18 de octubre y tendrá una presentación multitudina ria. Hasta el punto dc que ya se ha alquilado el enorme anfiteatro de la Facultad de Medicina de Madrid, con capacidad para unas setecientas personas, el evento. parà

El libro de Cacho; a sin excesiva justifi cación se considera crcano al propio Conde, pOdría fácilmente haber prescindido de algún misil dirigido a La Zarzuela. quien

Pero ocurre que en los últimos días y en los próximos se han producido y se van a producir icasualmente? algunos hechos curiosos_ Por ejemplo, la aparición del libro del periodista Jesús Cacho; en torno a la figura de Mario Conde en el que tras la revelación de pasajes inéditos en la trayectoria del ex-banquero se trazan; paralelamente, algunas líneas no excesivamente favorables para la Corona.

Claro que los misiles, más que a la figura del van dirigidos contra quien fuera jefe de la un monárquico íntegro que fue objeto; cuando Rey,

Pero además en los próximos días se producirá otro chocante acontecimiento; la aparición; a bombo y plati llo; de un libro de Trevijano, el personaje a quien José Luis de Villalonga acusó de estar directamente tras la posiblemente poco real intentona. La obra de García Trevijano; el hombre que en su momento, el año 1975, quiso ser presidente de la

Ni que decir tiene que en la Zarzuela se ven con cierta 'cautela todos estos movimientos y que ya han comenzado los discretos contactos con notablcs pcriodistas para conocr cuál es el esta do de Moncloa, se diga desde allí oficialmente lo que se diga, conceden excesiva importancia a esta gue Ira bibliografica. No me parec desde luego; que estemos ante lo conjura. Tal vez sí ante algunos movimientos de nostalgia 0 de sensacionalismo.

ostentaba el poder, de todo tipo de homenajes y cuya trayectoria ahora se trata de oscurecer desde algunos sectores