OPINIÓN

PAGINAS DE MI DIARIO

"De Usted mismo, cuídese Montero

Le contesto su petición. La primera vez que me la pegó data de mil novecien­ tos ochenta y seis. Motivo; el nombra­ miento y aceptación de consejero dele­ gado de Moncolpa S.L. editora del sema­ nario Lancelot a Mario Alberto Perdomo. De la nota publicada en La Provincia de fecha once de noviembre de dicho año, transcribo lo siguiente: "Soy socio fun­ dador y verdadero artífice de la empresa Moncolpa S.L. editora del semanario Lancelot, trabajando seriamente y abne­ gadamente desde un principio para lle­ var a buen puerto la nave. Eramos tres socios ftmdadores, siendo los tres admi­ nistradores y el dicente, además, presi­ dente del consejo de administración. Que en mayo de mil novecientos ochenta y cuatro, los dos socios restantes, con ma­ yoría social, puestos de acuerdo y esgri­

miendo trivialidades sin ninguna consis­ tencia (por una nota de prensa en la que el dicente agradecía a una empresa construc­ tora su trabajo) acordaron el cese del di­ cente como presidente del consejo de ad­ ministración. Y no sólo eso, sino que ade­ más, y de forma unilateral, sin convocar o notificar al dicente por su cualidad de so­ cio-administrador, nombran a nuevo con­ sejero -delegado en la persona de Mario Alberto Perdomo, lo cual el que suscribe se enteró por el mismo periódico (n". 177). Ante estas maniobras sucias, el dicente con fecha quince de octubre de este año requi­ rió notarialmente a la empresa, puesto que había sido apartado de la misma, y entre otras cosas al nombramiento dicho de Mario Alberto Perdomo".

Hay que ponerse en mi caso. En todos estos años me apartan de Moncolpa y mi

LA HISTORIA ESCALONADA

Fuego en la palabra

Basándose en una acertadísima re­ flexión del poeta y pensador francés Paul Valery (el célebre autor de El cemente­ rio marino y de Fragmentos de Narciso), que dejó escrito que '''los nacionalismos son el arma más explosiva que ha inven­ tado el ser humano", el denominado Grupo de Opinión Triana escribía recien­ temente en la Prensa provincial que: ''El citado pensamiento del eximio literato, que llegó a sufrir en sus propias carnes las consecuencias de ciertos devaneos nacionalistas extemporáneos, nos trajo a todos a la mente la ola de chovinismo impropio y amañado que invade las islas desde que algunos políticos, de muy di­ versas procedencias ideológicas, estima­ ron que era la única posibilidad que les quedaba, no ya para sobrevivir política­ mente, sino para aferrarse al poder, y que algunos osados intelectuales pictó­ ricos de servilismo [recuerde el lector los mercenarios de la pluma que hemos cita­ do en más de una ocasión y con nombres y apellidos en esta misma y modesta tri­ buna], se atreven incluso a pontificar como nacionalismo, proclamando un modo de hacer y de pensar propio de regímenes totalitarios, donde no cuen­ tan las ideologías sino la acción, cen­ Un

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trándose en una mera actitud de oponerse al Estado y pretendiendo contaminar con su política hasta la vida íntima de las per­ sonas, en un estilo que ya vemos bien co­ mentado en la crítica demoledora que Antonio García Trevijano hace de los nacionalismos en su reciente y exitoso li­ bro". Se refiere el citado Grupo de Opinión al libro subtitulado El discurso de la Repú­ blica, al que ya hicimos referencia en La historia escalonada del número 809 de este mismo periódico que tienen en sus manos.

En otro párrafo del artículo de referen­ cia, se apunta que "hoy, lo que debería ser una expresión sana de la personalidad de un pueblo que debe trabajar con mucha constancia por su futuro, solidariamente y en estrecha colaboración con otros her­ manos de su país, de su área cultural, y, por supuesto, sin olvidar nunca el espíritu cosmopolita que ha caracterizado al isle­ ño y que tanto le interesa mantener, se ha convertido con la moda nacionalista en un nuevo y eficaz peligro, en otra plaga histó­ rica que amenaza con diluir los esfuerzos serios de muchas generaciones. (...) No estamos los canarios, ni los tiempos que nos han tocado vivir, para bromas, ñipara juegos políticos de salón, y mucho menos para aguantar las proclamas tergiversa­

das que no se creen ni los propios ofician­ tes del nuevo ritual nacionalista".

El lector sabrá disculpar lo extenso de la cita, pero entenderá y convendrá conmigo en que hay artículos (los menos, por culpa de la moda/plaga, pero los más valiosos y valientes) que no tienen apenas desperdi­ cio. Nadar contra la corriente siempre cuesta más trabajo y conlleva mucho más peligro que hacerlo a favor de la misma. De ahí el doble valor del esfuerzo. Aunque sigan siendo mayoría los profundos ignorantes de la Historia y del péndulo que nos avisa de sus cíclicos peligros; aunque griten más los que anteponen el oportunismo momen­ táneo a la razón y a las múltiples adverten­ cias que nos han dejado escritas "los pocos sabios que en el mundo han sido", como dijo el poeta místico Fray Luis de León; aunque los que desconocen incluso el sig­ nificado etimológico y elemental de los términos Nación y Nacionalidad sigan jugando con las palabras con más peligro que con el fuego; aunque los noveleros y temerarios por inconscientes sean mayo­ ría, la verdad -como la Historia- es la que es, la diga Agamenón o su porquero.

Concluía el grancanario Grupo de Opi­ nión Triana su atinado artículo de esta gui­ sa: "Debemos exigir un poco de seriedad.

SERVICIO DE ESQUELAS

En LA VOZ admitimos la inserción de esquelas HASTA LAS NUEVE DE LA NOCHE, para lo cual podrán indicárselo a cualquiera de las funerarias, o bien llamando al teléfono

81-02-07

Aurelia"'Monte' Gabarra

ridad, que lo que sí acepto, Mario Alb^^' to, de su réplica, es el título. Porque due' la traición. Lo mismo digo de escrit"' dirigidos a la consejería de industriaos Cabildo en nombre de una sociedad lab"' ral, y sin respuesta, y usted es el asesof'

Por último, me aconseja: "Cuídssf; Montero. Cuídese de usted mismo, ci"' dése". No soy alcohólico. No soy drogj' dicto. No tengo antecedentes penales, i^ J soy violento. Ni traiciono ni pongo za"' cadilla, siendo respetuoso con el prójini"' incluso con el adversario. ¿De qué á^" cuidarme?. ¿En verdad un consejo?: ¿^ una advertencia, o amenaza?. J

Miguel Angd : de Leo» I

histórica a todos los gestores púhli^"! un mucho de respeto para nuestras trd" dones, que no están al servicio de '" intereses políticos del primero que enC'' bola [aunque hayan nacido muchos * ellos ftiera del Archipiélago, paradójica* "casualmente"] la canariedadcomo dera partidaria, y la sensatez necesdi'^, para comprender seriamente que no f" el monte es orégano y que, con proc mas nacionalistas vacuas, terminaránp"' destruirse a sí mismos, aunque de p^^ empantanarán la vida insularporun ti^'" po dificil de predecir".

NOTA AL MARGEN (o no tanjj margen): El recientemente desapareció, escritor valenciano Joan Fuster lo d^J_ escrito en otro artículo publicado a ^^_ diados de la década de los 80 en las p3|'^ ñas del diario El País: "La máxima df' sión de una idea o de una moda coinCj^^, siempre con el momento de su extinción ' Amén. .

(c) Del documento, los autores. Digitalización realizada por la ULPGC. Biblioteca Universitaria.

Punto de encuentro^ Z/J

nombre y apellidos borrados. Cuando me mencionan será en alusiones, y lo mismo en burlas de que triunfan. Todo una cadena de irregularidades. Sin entrar en detalles dejo unas interrogantes: ¿Dónde está Mon­ colpa S.L.?, ¿dónde Edigrafic?. ¿Qué pin­ ta, quienes son, Islapress?. Resultado de un proyecto, de empresa periodística destrui­ do, arruinado, gracias a los otros dos. Y no digo más, por el momento.

Ante este paisaje corrupto, acontece lo del Torrelavega en que mi trabajo de trans­ cripciones de los libros de actas han sido utilizadas sin mi penniso. Me dicen y se confirmó que Mario Alberto; y estoy en el derecho de pensar entre las muchas proba­ bilidades de picarescas en el asunto. Si el contenido de lo escrito en el artículo fuera sincero, tampoco sería este servidor, en poner las cosas claras. Y le digo con since-