ilnfelices demócratas españoles! Cuarenta años de travesía por el desierto anhelando la tlerra prometida

Y ahora una vez alcanzada, resulta que nuestra democracia no es tal: sino una oligarquia de partidos encubierta;

illusos demócratas españoles' Más de un siglo con la vista puesta en Europa como modelo, anslada meta de tanto regeneracionista patrio, Y cuando al final, nos ponemos a su paso; ocurre homologación tanto tiempo esperada lo ha sldo con unos regimenes oligárquicos que renunciaron a la libertad política por el miedo al comunismo que engendró en Occidente la "guerra fríaw,

que no era slno un espejismo Y nuestra

Las cartas radicales de Trevijano

DEL HECHO NACIONAL A LA CONCIENCIA DE ESPAÑA OEL DISCURSO DE LA

1994 Temas de hoy, 300 páginas

REPUBLICA Antonio García: Trevijano

Julio Antonio Vaquero Iglesias hondos problemas que P abaten <los muros de la patria (la del autor; claro) como <desnacionali zaciónw provocada pOr el desarollo del Estado de las autonomías la corrupción política no los efectos son, sino perversos del régimen de político parlamentario diseñado por la Constitución mal sistema elecde listas de partido vigente. No estamos ante una cuestión de contenido, es decir, de partidos, sino de molde;. 0 sea, de régimen político: el Estado de partidos es incompatible con la democracia. Por cllo, conseguir la libertad política (las otras libertades sí existen y las podemos ejercer) y poner fin al desmoronamiento patrió pasá necesariamentc sustituir la Monarquía parlamentaria por un presidencialismo democrático que para nuestro autor parecé que sus-virtualidades constituti cia formal 0 política poder por

El tránsito de un régimen otro podría hacerse sin necesidad de ruptura de la legalidad, pucsto

Antonio Garcia-Trevijano

presidencialismo democrá tico puede perfectamente armonizarse con la Monarquía (sería una forma políticà nueva nunca expe rimentada) € implan:arse a través de una reforma constitucional por iniciativa popular que incluyese también la reforma constitucional autonómica y el cambio de sistema electoral. Pero tal vía, para nucstro autor, es tan posible como pOcO probable, porque confiesa paladinamente (xcomo es de esperar llega a decir, P. 297) su desconfianza en que la Monar quía; presa del sistema oligárqui- vo y sugerente de la mejor tradición ensayística española, aunque ciertas reiteraciones obsesivas) lo rcalmente hace es poner encima de la mesa todas suS cartas respecto 9 su posición política que hasta ahora sól0 conocíamos fragmentariamente. aquí que

cias históricas pueden tener más de una interpretación y las persosujetos. Así, por ejemplo, habrá lectores que no compartan su argumentación a favor del presi dencialismo y en contra del sistema parlamentario, fundamentada la soberanía está siempre en el

ción sobre la naiuraleza política de nuestro vigente régimen tico;' precisando ahora como hemos visto ~ las medidas cas consecuentes que ese derivaran de sus planteamientos, pero no con la intención de promover un movimiento político inmediato para Ilevarlas a la práctica, sino, dada, su visión gramsciana de la vía de acceso al poder (muestra el eclecticismo que campea en el libro), con el objeto de conquistar la hegemonía cultural en la sociedad civil como paso previo par hacerlas rcalidad polípolíti -

Esto es, desarroIlar y fundamentar en esta obra las ideas que venía desgranando a través de los medios 'de comunicación ya desde los tiem pos de la transi-

Acude Trevijano para fundamentar su discurso no sólo a la ciencia política sino a las aportaciones de otras muchas ciencias experiencia histórica y & su propia experiencia personal. Pero es dificil demostrar algo de modo feha'experien- ejecutivo del Estado, porque así lo demuestra la <experienciaw histórica la suya personal. les parezca más democrático el que le ejercicio de la soberanía se residen poder

En resumen, nuestra impresión es que Trevijano juega demasiado fuerte para las cartas que tiene. Pero, en cualquier caso, no es de buena educación contestar a las cartas que no nos gustan con insultos como ha ocurrido con' éstas. Es de mejor y más inteligente hacerlo con razones. gusto cie en el Parlamento, siendo el Gòbierno responsable ante él, y que, por tanto; sigan creyendo en la viabilidad , con las reformas precisas, de la Monarquía mentaria. Como es difícil aceptar; sól0 por su experiencia, la la instau ración de la supuesta oligarquía fue consecuencia del pacto entre los políticos del franquismo y Jos partidos de la oposición motivado por las ambiciones y miedos de unos y otros. 0 su interpreta ción en clave genética de la <servidumbre voluntarias del pueblo para aceptarla parla que

co, apoye tal reforma y se apunta por ello a la otra altemativa posi ble: la vía de la ruptura y de la República; término éste que se blande ya como arma arrojadiza en el úítulo.

Las radicales (en su acepción de tajantes) tesis que GarcíaTrevijano nos expone en este libro (estructurado en su primera pante en forma de cartas para huir del lenguaje académico 0 convencional pero que no se pueden adscribir en sentido estricto al género epistolar, pues todo él está escrito con el estilo expresi-