■ i
Unha sald a d e esq u erd as
XOSÉ MEJUTO
G a RCÍA Trevijano afirma nun artigo que calquera solución á grave crise política española que supoña a sustitución de Gon zález por Aznar non pasa de ser algo así coma tratar de curar a sida con aspirinas. Ignacio Sote lo defende pola súa banda a rexeneración do PSOE. ¿Como? Entregando a cabeza de Gonzá lez, máximo responsábel da per versión do Estado de Dereito que se deriva da trama GAL.
dora para limpar a vida política? ¿De verdade é o PSOE incapaz de pór en marcha unha opera ción semellante á que levou ao Partido Conservador inglés ao exitoso troco de Margaret Thatcher por John Major?
Julio Anguita vai alén diso e, a risco de que lie choivan as querelas, alcuma a González de se ñor X, novo intérprete da tese hegeliana segundo a cal os Esta dos non se deben automilitar por consideracións de orde moral: daí ao fascismo, tan só vai un paso. ¿Cómo sobrevivir neste calexón dende unha sensibilidade de esquerdas? ¿E absoluta mente imprescindíbel entregadle o poder á dereita desestataliza-
A saída á crise dende a esquerda esixe, ante todo, respetar o mandato eleitoral de xuño do 93: once millóns de votos progresis tas (nove do PSOE e algo máis de dous de IU) fronte a tan só oito millóns de sufraxios da de reita. A saída debería conducir á inmolación do líder carismático, á síntese das posicións de centroesquerda e á ruptura cun Pujol sospeitosamente disposto a soster a Felipe a calquera prezo. Do contrario, achegámonos a unha situación explosiva, case italia na: a dun gobemo presidido por Aznar e levado ao poder non por unha maioría social sólida, senón polos efeitos da Lei Eleitoral.
O ano do p o rc o
XAVIER CARRO
O s chinos andan moi contentos porque o ano que entrou está baixo o signo do porco, que augura abundancia. É o último do ciclo lu nar de dobre simboloxía e pode significar pobreza no sheng-hsiao ou zodíaco animal. Pero os astrólogos virón que este ano ven de fartura e armonía. Para os botadores do Tarot marsellés e cabalistas o cinco tamén é número propicio e trae bos resultados para asuntos de bolsa e sempre cambios para mellor. Pero non nos desviemos do asunto. O porco é un animal celebrado na cultura chinesa, non digamos na ga lega. O noso querido e apreciado porco é ante todo un porco celta, cunhas diferencias claras que o separan do ibérico. E un animal de compañía, doméstico como o canciño ou as cacatúas da vellas solteironas. Criase ó calor da casa e cebase con fariña de millo, berzas e patacas, toda unha boa alimentación feita con coidado reverencial para cando na matanza chegue á hora de sacrifícalo.
A importancia do citado animal para nós é grandísima, moito máis que para os orientáis, e o seu peso na cultura popular podémolo com probar na abundancia de refráns. E o verdadeiro zodíaco vital da mantenza do campesiño. O galego que pon un marrán na súa vida síntese tan seguro coma se fírmase unha póliza bancaria de multirriesgo, pois, como sabemos, un cocho é gobemo da casa e gobemo do ano. Pensó que as raíces existenciais do home galego están fortemente enraizadas coa existencia do porco. A nosa supervivencia como pobo débese en gran parte a el. Mantenza e fonte de riqueza. Algún día teremos que incorpóralo como animal protector e totémico do país. Xa Otero Pedrayo cantouno en virxilián versos: «carne petrucia de raza esgrevia».
C a lle jó n s in s a lid a
PEDRO ALTARES
G ÓMO salir del atolladero con la contumaz táctica de practicar la política del no por parte de unos y de otros? No a la moción de con fianza y al adelantamiento de las elecciones por parte del Gobierno, no a la moción de censura por parte de la oposición... Está claro que esta vez no va a haber tregua ni escampe que valga. Entre otras co sas, porque la plaza pública en que se ha convertido la reapertura del caso GAL, con permanentes, calculadas y dosificadas filtraciones del sumario (decir a estas alturas que es secreto parece una broma) va a mantener el cotarro político al borde de la temperatura de fusión. Con solo un termómetro aceptado por todos: si la situación económi ca se deteriora algo habrá que hacer. En qué consiste ese algo es ya otro cantar. De modo que, a la postre, más de lo mismo.
Así las cosas, el Gobierno y el PSOE parecen decantarse por abrir la próxima sesión del Parlamento con el adelantamiento del debate sobre el Estado de la Nación. No es, en principio, una mala idea, aun que suene, como es inevitable, a que Felipe González quiere, una vez más, ganar tiempo. El debate sobre el Estado de la Nación, por su propia estructura, obligará tanto al Gobierno como a la oposición a medir y clarificar sus fuerzas ante la opinión pública. Dos inconve nientes: se va a repetir el del año pasado pero en una situación objeti va mucho peor y esa ficha fija va a estar trufada de nuevas revelacio nes sobre el caso de los GAL y de los fondos reservados.
E l c ré d ito d e lo s c o n v ic to s
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS
ES digo mi cansancio, el quebranto de mi voluntad, el horror que me produce el am biente calumnioso en que nos movemos, la inutilidad de nuestros esfuerzos para librar nos, de la coalición de tantos resentimientos, de tantos odios personales...».
Desazón similar a la que traslucen estas amargas pala bras de Manuel Azaña, anota das en su diario poco después de los gravísimos sucesos de Casas Viejas en los primeros días de 1933, debe sentir hoy el presidente del Gobierno.
Amargura, más allá de cual quier cálculo político, al com probar la prontitud con que algunos líderes, investidos de la representación del pueblo, se han alistado en la nómina de sus acusadores y se han de jado convencer por lo que hasta el momento no son más que imputaciones de dos con victos condenados a más de cien años de prisión.
Credibilidad
Aunque soy consciente de que en la ya casi irrespirable atmósfera en la que ahora vi vimos en España puede parecer un desafío injustificable, cuando no dolorosamente inú til, alzar la voz contra tanto desatino, no me resigno a cre er que sea imposible afirmar públicamente, sin tener que pedir perdón por ello, que mientras las pruebas no sean más que las que se conocen, debe merecer más crédito la palabra de un líder democráti co que ha ganado cuatro elec ciones generales -el único en nuestra historia constitucio nal -que la de unos crimina les, pues no de otra forma ca lifica el diccionario a quien ha cometido un crimen.
¿Cómo puede entenderse que sin esperar y ver qué es lo que se deriva de las averigua ciones judiciales, hoy en cur so, dirigentes de partidos bási cos en el funcionamiento del sistema democrático se hayan ya adelantado a señalar a González como el supuesto hombre X y a anunciar a bom bo y platillo que él es «por ac ción o por omisión conscien te» el cerebro organizativo de un grupo terrorista? ¿Entra ese proceder dentro de lo que puede considerarse juego lim pio o, por el contrario, supera con mucho lo que exige no ya la democracia, sino la más elemental norma de decencia? ¿Hemos llegado ya a un punto en el que vale todo con tal de doblegar la cerviz del adver sario?
Déjenme que, aún contra co rriente, afirme mi convicción de que no todo vale en demo cracia, de que en ella, aún es tando uno persuadido de la nocividad de quien gobierna -como con toda seguridad lo está la oposición hoy en Espa ña -no se puede recurrir a cualquier cosa para forzarlo al abandono, de que hay tácti cas que cuanto más daño ha cen al atacado más denigran al atacante que las utiliza, de que, en fin, hay precios que no se han de pagar nunca, por que dejan al pagador endeu dado para siempre.
Permítanme que les recuer de, pues parece increíble que apenas se hable del asunto, que con la misma intransigen cia con que debemos afirmar que resulta desde todo punto de vista intolerable recurrir a la ley del talión y que nunca y bajo ninguna circunstancia el Estado democrático puede combatir a los terroristas con sus propios medios -pues por más indefenso que en algunos momentos pueda parecer, es justamente esa diferencia la que lo hace invencible frente a los malhechores que no tienen más argumentos que las armas y más armas que el asesinato, el secuestro y la extorsión -habremos de tener presente que el terrorismo es un enemi go frente al cual bajar la guardia puede resultar absolu tamente irresponsable.
Principio esencial
Ello explica que uno de los principios que todas las fuer zas democráticas juzgaron esencial en el pacto de Ajuria Enea fuera el de no utilizar los problemas derivados de la lu cha antiterrorista en la con tienda partidista.
No quiero decir con esto, ni de lejos, que la crisis abierta con el sumario de los GAL deba cerrarse corriendo un tu pido velo de silencio sobre las responsabilidades, si las hu biera, de los aparatos del Es tado en su organización o en su financiación, que deben de purarse hasta el final.
Sólo deseo resaltar, pues a veces es indispensable insistir en lo evidente, que no pode mos abordar esta cuestión con la impasibilidad con que lo haríamos, pese a su indiscuti ble gravedad, si ETA hubiera dejado de matar,
Pero cuando no es así, cuan do en 1994 se han desactiva do, sin que ello constituya ya noticia, 412 artefactos explo sivos, y cuando hace tan sólo cuatro días ha vuelto a morir en atentado un ciudadano sin más culpa que la de cumplir con su deber, todos debemos abordar esta tristemente des barajustada historia con la se renidad que se merecen los únicos que, por desgracia, hoy no pueden hacer oír su voz, es decir, los 868 ciudadanos ase sinados por ETA y los 26 ase sinados por los GAL.