El discurso de la democracia

FRANCISCO GUARIDO VIÑUELA

Antonio García Trevijano

Los medios que propone Trevijano para llegar a romper la "partidocracia' y el hecho de que el verdadero co esté en los "jefes de fila" de los dos tiene una crítica sencilla. Un sistema electoral mayoritario puede también degenerar en una oligarquía burocrática de dos partidos (lo normal sería acabar en un bipartidismo); y esos partidos al día de serían PP y PSOE. iSe imagina alla vida política española sin IU? Tendríamos lo de ahora pero excluyendo a un tercer partido; cuyo líder político es el más valorado (la definición que Trevijano dio de un líder concuerda con la de Anguita) políti poder parti hoy guien

Por otra parte, la financiación privada de los partidos consolidaría a los que él

SE es el verdadero discurso, E como puso de manifiesto Antonio García Trevijano en su conferencia en la Escuela de Sabiduría Popular de Zamora. No es la República el hilo conductor del discurso, aunque el título de su famoso libro haga mención a ello, sino el establecimiento de unas reglas de juego que posibiliten una verdadera democracia formal (no incluye; por cierto; otros tipos de democracia como la social, la económica, etc).

El fondo de la cuestión es que en España la democracia se ha transformado en "partidocracia'" 0 sea, en un régimen en el que el no lo tiene el pueblo sino los partidos políticos que se valen del voto de los ciudadanos para legitimar un poder político controlado en exclusividad por ellos: Y es que las listas cerradas y bloqueadas confeccionadas por una minoría, la oligarquía burocrática que controla la organización de los partidos; y recogidas en nuestra Electoral, son la perfecta herramienta de la que se valen para poner en los cargos políticos a nes les interesa y no a quienes quieren los ciudadanos. poder Ley quie-

Estando de acuerdo con Trevijano en el fondo de la cuestión, es decir; en la precariedad de la democracia política formal y de las reglas de juego que la hacen posible, discrepo en los medios que se deben utilizar para llegar a conseguirla.

Para romper este perverso sistema de partidos; que viene a repartirse en la parte alícuota que les corresponde todo el poder del Estado, propone Trevijano como medios un sistema electoral mayoritario en el que los cargos se elegirían en circunscripciones uninominales. Se acabaría también con la financiación pública de los partidos para que no existiese ningún tipo de ligazón entre éstos y el Estado.

viene a presentar como verdaderos motores del reparto de la tarta del del Estado (PPIPSOE). Sólo ellos conseguirían las aportaciones de los empresarios y del financiero (donde dinero), porque ellos no ponen en cuestión el modelo económico liberal y capitalista: IU sería expulsada del sistema por la concentración del voto del sistema mayorita rio y por la falta previsible de financiación. prO poder hay poder

En Zamora hemos tenido ocasión de ver quién y cómo se elaboran las listas. Los afiliados no participan. Una comisión de listas se reúne y propone unos nombres. Otra comisión en instancias res tacha algunos y la reelabora. Todo ello en función de los intereses de una minoría que a veces está en Valladolid y otras en Madrid. superio -

El verdadero problema de los partidos es la falta de democracia intemna. La "partidocracia no es consecuencia de las listas cerradas (aunque serían mejores las listas abiertas 0 al menos desbloqueadas) sino del hecho de que no se elaboren de una forma democrática. No necesi dad de cambiar el sistema proporcional por el mayoritario, sino de establecer por Ley las reglas para que todos los afiliados (quizás incluso los simpatizantes) tengan oportunidad de votar a quieren pre sentar como candidato. En suma, una nueva de Partidos (la actual data de 1878) que aborde decididamente esta cuestión . hay quien Ley

El discurso de la democracia formal no es la República y tampoco el sistema electoral mayoritario; sino la democracia interna de los partidos, no dejada a su li bre elaboración sino establecida por Ley

Distinto es pensar, como dice Trevijano, que los partidos por definición no pueden nunca ser democráticos.