EN BAJA
Jaime Roma
El ex consejero de Política Territorial de la Generalidad catalana se ha visto obligado a dimitir a causa de un presunto delito de corrupción. Resulta lamentable que Pujol se empeñase en elegir, como sustituto de Cullell, a alguien sobre quien también pesaba la sombra de una actuación cuando menos irregular. Este turbio caso tiene que aclararse
Cristina Alberdi
Pilar Navarro
La secretaria de González es tanto el esfuerzo que hace por mantenerse «fiel» a los dictados de su jefe que ha perdido irreparablemente la memoria. No sabe, no contesta, cuál era la cuantía de los cheques recibidos de los fondos reservados. Tan reservados eran que tampoco sabe a quién se los dio. ¿Cabe mayor «fidelidad» al carismático presidente?
José Borrell
Cuando la necesidad del voto se acrecienta ni a los jubilados se les respeta. La ministra de Asuntos Sociales se ha aprendido muy bien el dictado de su antecesora. A viajar es la consigna, que González os lo paga. Y con tan «regeneracionista» dictado 350.000 pensionistas se van cada año de vacaciones con una sola condición: el voto cautivo al socialista González
Más que el Estado en la cabeza, lo que tiene el sinuoso ministro de Obras Públicas, es la voluntad de que sea el Estado quien controle hasta el último ápice de la actividad social. Nada de delegar competencias. Todo para el Estado, que es él. Lo último es su negativa a que bs Gobiernos autónomos deleguen competencias en el cable. Vamos, un moderno de los de antaño
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Escenas políticas
LA CONJURA
Y A están otra vez a vueltas con la conjura. En cuanto se les pone delante de sus abrumadoras y terribles res- aprenderse de memoria «La historia de la Cruzada», organizó un simulacro de atentado, fingió el bombazo de la calle de
ponsabilidades, se agarran a la conjura. Nada hay nuevo bajo el sol. Antes eran los judíos, los masones, los marxistas y las campañas orquestadas de la prensa canallesca. Ahora son las finanzas oscuras, el ejército sórdido de las cajas de caudales, Mario Conde, Javier de la Rosa,
que ponen el dinero para las cintas cómo don Juan March puso el dinero para el avión de Canarias. El coronel Perote Pellón pone el sable y el aire marcial del cuartelazo, Yagüe o Castejón, yo qué sé, y deja al general Alonso Manglano en plan general Miaja. Viene García Trevijano y pone la república, porque en esta conjura la república juega a la viceversa, la AEPI se reúne en «Orkompón» y está escribiendo la letra del «Cara al sol», y Pedro J. Ramírez pone el periódico para la rebelión de las masas. Es una lástima que no haya una Legión Cóndor en Alemania y que Berlusconi no tenga una punta de «camicie nere» que permitan elevar la conjura a rango europeo y a contubernio del fascismo internacional.
Federico Jiménez Losantos y dos o tres columnistas más quieren cargarse al Estado. El otro día, desayunando con Federico, le hice la pregunta del momento: «¿Cómo llevas lo de cargarte el Estado con la revolución nacional-sindicalista?». Me contestó como Franco: «En eso estamos». Ya habrán advertido ustedes que Antonio Herrero es Queipo de Uano y que no habla desde la «Cope» sino desde Radio Sevilla. Los periódicos y las emisoras de radio están socavando la democracia y hay que sacar en seguida una Ley de defensa del felipismo, que es la garantía de que «No pasarán». Los curas están también en la conjura. O sea, como siempre. Los curas han dicho que las elecciones generales están justificadas, y eso es que quieren cargarse los gobiernos de progreso con el voto reaccionario de las monjas y los frailes.
Hace unas semanas, José Mana Aznar, que aprovecha las tardes de los domingos para
José Silva, para producir el efecto Calvo-Sotelo, no don Leopoldo, sino don José. El señor ministro de Interior, don Juan Alberto Belloch, más conocido en la Moncloa y en el Barga por Luis Alberto, ha debido solicitar un informe sobre las corbatas de José María Carrascal, porque se sospe- cha que sirven de semáforo de señales a los telespectadores reaccionarios para que actúen de «quinta columna».
Las terminales de la conjura difunden noticias calumniosas acerca del Gobierno, y en su casa de Almagro, Piluca Navarro prepara una nota oficial en la que se advierte a la ciudadanía que los dibujos de Gallego y Rey donde aparece Felipe González corito y con el culo al aire son absolutamente falsos, están burdamente manipulados e intentan el descrédito del presidente, y que la publicación de las cintas del CESI D es un intento gravísimo de destruir el Estado. Don Narcís Serra, al tiempo que desmiente cualesquiera rumores de su dimisión ha encargado a don Miguel Ángel Aguilar que se haga cargo de la defensa de la democracia, amenazada de muerte por el ejército rebelde de columnistas, tertulianos, gusanos goebbelsianos, plumíferos e hijos de puta, y le autoriza para que movilice a Luis Roldan, Julián San Cristóbal, Paesa, los sobrinos de Paesa, Aida Álvarez, la Momia, Jesús Polanco, el jardinero de Marta Ferrusola, el peluquero de Cipria Ciscar, Luis Yáñez, toquen madera, el karateka, Sarita, Jorge Verstrynge, Corcuese, el Patillas, Mariano Rubio, el cuñado de Mariano Rubio, Francisco Palomino, el suegro de Rafael Vera, el marido de Piluca Navarro, el ordenanza de Manglano, Carmen Salanueva, la amiga de Carmen Salanueva, el tránsfuga Piñeiro, el «Amilubina», Ollero, el hermano de Ollero, Güili Galeote y todos aquellos que puedan coadyuvar brillantemente a la defensa heroica de la democracia, el Estado de Derecho y la ética.
Jaime CAMPMANY
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