Enric Sopena Periodista.
Todos juntos en unión
La Iglesia tiene; sin duda; el derecho y; desde su respetable perspectiva; la obligación de oponerse a la legalización más plena del aborto No debería hacerlo; sin embargo; con argumentaciones falaces obispo de Mondoñedo-Ferrol, José Gea, hizo pública el 8 de julio una pastoral sobre 2 la ampliación de la ley reguladora del abor to. Gea dirigía al presidente del Gobierno la po debe desaconsejar el voto a un partido que promueve el mayor genocidio de la historia?" Tamaña acusación contra el PSOE, a cuyo lado Herodes 0 Hitler, por citar sólo dos casos de entre la ab yecta legión de exterminadores; habrían sido meros aprendices; semejante requisitoria de monseñor Gea, famoso por el uso ultramontano que acostumbra en practicar la cristiana virtud de la calumnia fue Antonio Cañizares, obispo de Ávila, para el cual la prevista despenalización constituye una prueba de la voluntad tiránica del socialismo; según escribiera este seráfico pastor de almas el día 5 del mes pasado. Rosendo
La cultura de la muerte fue precisamente cómo el órgano oficial del Vaticano; L'Osservatore Romano, tituló el día de San Fermín un artículo contra los proyectos del Gobierno español relatiGino Concetti y su tesis última consiste en asimilar tales proyectos a "una ideo0 cuánto cinismo, respecto al papel de la Iglesia a raíz del gran estallido de la cultura de la muerte; registrado en nuestro país durante la Guerra Civil , cuando los jerarcas católicos, salvo honorabilísimas excepciones; bendecían la sublevación militar , respaldaban al Ejér cito faccioso y, desde luego; se apresuraban a la connivencia con el nuevo régimen; aprovechándose de prebendas varias! Mientras; asistían benevolentes a escenas tan repugnantes como la vivida en Salamanca el 12 de regalias octubre de 1936, con el fanático general Millán Astray glorificando a la muerte y ultrajando a don Mi de Unamuno; quien postergado y humillado moriría apenas tres meses después. ìQué concepto de la cultura de la muerte tendría el dominico apellida do Fraile? Sobre éste recayó el honor de pronunciar el sermón en la catedral salmantina con motivo del Día de la Raza; como era denominada entonces la fecha del 12 de octubre; y cubrió de todos los elogios posibles al general Franco; porque había iniciado la recuperación del "espíritu de una España unida; grande e imperial" guel
La Iglesia tiene; sin duda; el derecho Y; desde su respetable perspectiva; la obligación de oponerse a la legalización más plena del aborto. No debería hacerlo, sin embargo; utilizando argumentaciones falaces transformando el debate en un proceso de intenciones perversas, adjudicadas a cuantos no coinciden con sus planteamientos. Cometer la villanía de atribuir al Gobierno al partido que lo sustenta y, por lógica aunque implícita extensión; a los millones de simpati zantes y de votantes sórdidas pretensiones totalita rias, ruines afanes destructores 0 criminales estratesectores de la jerarquía católica continúan anclados en la aciaga tradición del Tribunal del Santo Oficio; especializado en satanizar al disidente 0 al adversario. Recuerda la actitud más profunda de aquel clero que actuaba; siempre por lo general, como piadosa coartada de los poderosos de este mundo; mucho más cerca de los fariseos y de los escribas que; por cierto; de Jesús el Nazareno.
La postura reseñada es tanto más grave; 0 signifi cativa a los efectos de la teoría de la confabulación, cuanto que arroja a la opinión pública ideas reiteradas desde otros frentes empeñados, más que en sustituir , en aniquilar a González Antonio García-Trevijano; uno de los ideólogos de esa especie de conspiración
Resuena gracias a las gargantas de cuantos cantan ante Garzón y de los que propagan tales cánticos otorgándoinfalibilidad casi total; gracias a las maniobras combinadas, cada vez más perceptibles, de multimillonarios como Conde, De la Rosa Ruiz-Mateos, con sus sicarios habituales, cual Amedo suena, como música celestial , entre aroma de incienso y susurros de sacristía y confesionario; merced a ciertos jano, también con la Iglesia. Todos juntos en unión, contra el tirano les al menos; de inequívoca conjunción de intereses; denunciaba el 31 de julio en El Mundo que estamos sometidos a una tiranía. "Delenda est Tyrannis" clamaba Trevijano, no atreviéndose cuando publicó en El Sol, poco antes del 12 de abril de 1931 , su célebre artículo Delenda est Monarquia, a pesar de que este combativo y sinuoso notario se sienta Ilamado presidir la tercera república, presidencialista; alérgica a los partidos y con un inconfundible sabor berlusconiano. En su llamamiento destruir al tirano; se interrogaba Trevijano: "LDónde suena en España () el emancipador popular de Iibertad que espante al tirano?" grito
Álvarez Gastón, colega de ambos, redactó asimismo una tremenda soflama; difundida el 23 de julio. Álvarez Gastón, prelado de la diócesis de Almería; sentenció también propósito del aborto: "Quieren destruirlo todo, para no encontrar resistencia a sus proyectos absolutistas. Ya saben las personas decen tes quiénes no pueden apoyar políticamente () Están creando una cultura de la muerte, (porque) no les parece suficiente la corrupción"