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Julián Ayala

MANUEL HERMOSO ROJAS. Nadie hubiera asegu­ rado, cuando sorbía el tibio consomé de la am­ nistía en la cena pre liminar a la gran manifesta­ ción de julio de 1976 en Santa Cruz de Tenerife, que Manuel Hermoso Rojas iba a llegar a donde ha llegado en la política canaria. Por esas fechas se había destapado públicamente como integran­ te del Grupo de Demócratas Independientes, de Antonio García Trevijano.

Poco antes de la muerte de Franco , el enton­ ces director provincial de SODlCAN (Sociedad para el Desarrollo Industrial de Canarias) había trabado contacto, a través de Jesús García Manrique, antiguo militante comunista, con el grupo de García Trevijano , presidente de la Jun­ ta Democrática que auspiciaba el Partido Comu­ nista de España.

Más tarde, eliminado Trevijano de la escena política, Hermoso se integró , junto con otros prohombres y promujeres de Tenerife, en el Par­ tido Socialdemócrata de Francisco Fernández Ordóñez y, a través de este grupo, en la Unión de Centro Democrático, de Adolfo Suárez.

En 1979, encabezando la lista de UCD al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, se pre-

Todos éramos más jóvenes entonces , lo que no se debe entender tan sólo desde el punto de vista biológico , pues la obviedad de tal aftrmación la convertiría en una futileza gratuita , sino también desde las vertientes ideológica y política.

Personajes como Manuel Hermoso, que accedían por primera vez a la actividad pública, lo hacían con un bagaje de nuevas ideas y un dis­ curso distinto al de sus homólogos políticos anteriores. Otros, como Jerónimo Saavedra o José Carlos Mauricio , aportaban también una forma nueva de entender y hacer política , forjada en las luchas de la clandestinidad.

Había, además, una fe ilusionada en la democracia naciente , un deseo espontáneo e ingenuo de no caer en pasados errores y una tendencia general de respeto hacia las formas en que la democracia se desarrolla. Esa frescura inicial se ha perdido hoy, y con ella se han ido también los principios ideológ icos e implantado , a la inversa , la ética del 'todo ___ vale' con tal de alcanzar y de mantenerse en el poder.

Hemos querido ejemplarizar esa marcha de la miseria a la nada en cinco líderes de distintas tendencias. Evidentemente hay otros -no sólo en la vida polít ica, y algunos más coherentes en su trayectoria-, pero éstos han sido los grandes corredores de fondo. Y siguen sin jubilarse.

sentó a las elecciones locales y las ganó, siendo el primer alca lde de la democracia en la capital tinerfeña . Fue el principio de una fulgurante ca­ rrera hasta la cima del poder político en Cana­ rias. El PSOE nunca se arrepentirá lo suficiente de no haber sabido captar a Manuel Hermoso. A los dirigentes socialistas de entonces -corría el año 1983, Hermoso se había quedado sin parti­ do y ellos estaban henchidos de soberbia políti­ ca- sólo se les ocurrió la mezquindad de ofrecerle de nuevo la dirección provincial de SODlCAN. Manuel Hermoso prefirió desem­ barcar al frente de sus amigos tecno-demó­ cratas (Adán Martín, Luis Suárez, Miguel Zerolo) en un pequeño grupo localista , for­ mado en 1979 en algunos municipios del Norte de Tenerife: AT!.

El PSOE nunca se arrepentirá lo suficiente de no haber sabido captar a Manuel Hermoso

JERÓNIMO SAAVEDRA ACEVEDO. Sus tri unfos como Príncipe de los Estudios en el Colegio de los Jesuitas, de Las Palmas de Gran Canaria, no auguraban que iba a termi nar de ministro en los gobiernos crepuscu lares de Felipe González. La vida de cualquiera da muchas vueltas y la de Jerónimo Saavedra no es un excepc ión.

Llegó a Tenerife a principios de los años '70 como profesor de Derecho del Trabajo de la Universidad de La Laguna. Venía de Madrid, donde había impartido clases en la Comp luten­ se, y estaba aureolado por unos cursos -en­ tonces todavía no estaba generalizado el angli­ cismo masleren Colonia y en Florencia, so­ bre sindicalismo.

Desde el primer momento conectó con los grupos universitarios de la oposición al régimen, siendo casi el único representante activo por entonces del Partido Socialista Obrero Español , en el que ingresó en 1972. Desde el Instituto Universitario de la Empresa (lUDE), que creó y dirigió , fue impulsor junto a profesionales de diversas tendencias (Antonio González Viéitez, Óscar Bergasa, Antonio Carballo Cotanda , Luis Fajardo y Gumersindo Trujillo) del primer Es­ tatuto de Autonomía de Canarias de la postgue­ rra española , proyecto que sirvió de plataforma agitativa a la oposición del momento , articulada fundamentalmente en torno al PCE.