A FIRI taig: idea :MA Mon­ taigne que la idea de escribir el «Discurso de la ser­ vidumbre voluntaria» se le ocurrió a Etienne De La Boétie leyendo un pasaje de Plutarco

LA LIBERTAD HAY QUE TOMARLA

Por Joaquín NAVARRO ESTEVAN

Con mi amigo Antonio García Trevijano «Frente a la Gran Mentira"

donde éste cuenta que la tiranía de un solo hombre en los pueblos asiáticos se prolongó hasta la exasperación porque estos no sabían decir «no». Cuando aprendieron a pronunciar tan difícil palabra, la tiranía fue demolida. Pero la eliminación de la servi­ dumbre forzosa no supuso la libertad polí­ tica sino la servidumbre voluntaria, inven­ tada por los núcleos oligárquicos que aba­ tieron a los tiranos proclamando la igualdad absoluta del pueblo (compatible con las más abyectas discriminaciones) y su libertad para someterse a los nuevos amos del Es­ tado. La servidumbre política sustituyó a la esclavitud y a la gleba. Los que lucharon por su vida frente a los tiranos se resigna­ ron a confundir más tarde la libertad polí­ tica con el reconocimiento de su «legalidad» en cuanto ciudadanos y, casi con entu­ siasmo, pasaron de la anterior esclavitud a su actual servidumbre voluntaria.

Nace así la filosofía de la resignación, cuya base está en la obediencia. Sin perso­ nas genéticamente valientes y sin la creen­ cia universal de que todos actuarán obe­ dientemente ante la eventualidad de un pre­ mio o un castigo, sería inconcebible la servidumbre de las masas. Sería también impensable sin un continuo cultivo de la su­ misión a los poderes políticos, sociales y económicos existentes a través de normas sociales que se inculcan mediante largos procesos de interiorización y alienación so­ cial. Aquellos poderes, de naturaleza y es­ tructura oligárquica, actúan como verdade­ ras máquinas de producir docilidad política. La apatía, la resignación o el miedo no son sino manifestaciones de un profundo sen­ tido de la impotencia.

Todo ello conduce, incluso en espíritus cultivados y sensibles, a la conclusión de que lo que existe es ya, porque existe, lo único que puede existir. Aunque, por ejem­ plo, Norberto Bobbio realiza una crítica im­ placable de la «democracia real» destacando sus mutilaciones, frustraciones e incumpli­ mientos, descarta cualquier cambio sustan­ cial y termina canonizando lo existente. Ya la democracia deja de ser «subversiva» para convertirse en un mercado político o en un compromiso entre las fuerzas políticas más significativas. El mercado político de la de­ mocracia se da en dos niveles: el «gran mer­ cado» de la negociación y el pacto entre los partidos y el «pequeño mercado» que su­ pone cada proceso electoral mediante la conversión del elector en cliente, la reduc­ ción del voto de opinión y el aumento del voto de intercambio. Esta concepción de la democracia como mercado está vinculada a la idea de la democracia como compromiso o pacto. É.ste se proyecta en tres niveles: pacto entre los partidos que componen la mayoría para formar gobierno; pacto entre la mayoría y la oposición cuando se trata de materias o cuestiones «de Estado», y pacto entre las diversas fuerzas sociales para pro­ curar grandes consensos en asuntos esen­ ciales para la convivencia.

Para Bobbio, no hay solución posible. No lo es el marxismo porque no toma en serio la democracia representativa e intenta sus­ tituirla por la democracia directa. No lo es bierno representa­ tivo y gobierno res­ ponsable, que se tra­ ducen en el presu­ puesto básico de la libertad de acción política. García Tre­ vijano define la de­

tampoco el neoliberalismo, que es la des­ trucción de la democracia por la derecha, al intentar desmantelar el Estado de Bienes­ tar. También queda excluida la revolución. Para Bobbio, la aceptación de un régimen democrático presupone la aceptación de una ideología moderada o, como mucho, reformista. Tampoco es solución una mayor participa­ ción de los ciudadanos, porque esto llevaría al peligro del «ciu­ dadano total», que no es sino la otra cara del Estado total. Por úl­ timo, tampoco es alternativa la desobediencia civil, ya que en una democracia existe el deber de obediencia a la Constitución y a las leyes y la desobediencia desvía fuerzas indispensables hacia soluciones erróneas e im­ practicables. La única solución es resignarse con lo que existe, aunque ello suponga la frustra­ ción e incluso la eliminación de la democracia.

mocracia como «forma de gobierno consti­ tucional, representativo y responsable que una sociedad estatuye libremente como ré­ gimen del Estado, separando el poder ejecu­ tivo del legislativo, asegurando la indepen­ dencia judicial y estableciendo el derecho

de apelación del pueblo como ga­ rante institucional de su libertad política».

J. Navarro Estevan Magistrado

Nada de esto tiene que ver con la libertad política. Es, por el contrario, una de las re­ presentaciones más zafias del «Estado de partidos», magistralmente fustigado y de­ senmascarado por Antonio García Trevi­ jano en su reciente obra «Frente a la Gran Mentira». La partitocracia, o Estado oligár­ quico de partidos, no es sino una degenera­ ción de cualquier sentido real y «decente» de la democracia. Ésta nada tiene que ver con la brutalidad mental del consenso, con el falseamiento de la representación y de la responsabilidad política o con el llamado «imperio de la ley», subproducto, en el me­ jor de los casos, del gobierno constitucional de las leyes o si se prefiere de la administra­ ción de las cosas como sustitutivo del go­ bierno de las personas. Sobre estos presu­ puestos de gobierno constitucional, go-

Es la definición más sustan­ tiva, original y ambiciosa de la democracia que se haya formu­ lado en los dos últimos siglos, a la que llega García Trevijano des­ pués de una densa y rigurosa ela­ boración conceptual en la que se depuran, por igual, tópicos y fal­ sedades, ucronismos y utopismos, fruslerías y gazapos doctri­ nales. Una definición preñaSa de promesas y horizontes de realiza­ ción que en nada se parece a las filosofías de la resignación, de la alienación, o del fatalismo en cualquiera de sus vertientes. In­

cita, por el contrario, a la insumisión, a la re­ beldía, a la participación efectiva yliljre, a la pasión por la igualdad y la libertad política. Aunque alcanzar la democracia aparezca hoy, después de tanta mixtificación y false­ dad tanta, como empresa quijotesca difícil­ mente prosperable ante la voracidad de la corrupción de las clases gobernantes y ante el imperio de la «Gran Mentira» en las clases gobernadas, es una empresa perfectamente realizable-si de verdad se lucha por ella con la acción y la pasión necesarias. Como Sha­ kespeare decía, «las empresas extraordina­ rias parecen imposibles a los que, midiendo la dificultad material de las cosas, imaginan que lo que no ha ocurrido no puede suce­ der».

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Bertrand Rusell aseguraba, no sin desdén, que en muchas ocasiones la resignación y el fatalismo traducen falta de convicción en las propias ideas.

Dijo Joseph Conrad que es cierto que los hombres han llegado a volar, pero el vuelo de muchos de ellos se parece al del escara­ bajo; feo, fatuo y pesado. Pero otros vuelan como las águilas y los cóndores. Y les ocu­ rre, a veces, como a los místicos: «Abatime tanto tanto / volé tan alto tan alto / que le di a la caza alcance». La democracia no es una empresa mística ni utópica ni ucrónica. Es una aventura real y necesaria. Hay que com­ prometerse con ella pese a la fuerte tenta­ ción de dejarse abatir por el desencanto, por el fracaso, o por la limitación de algunos éxi­ tos parciales. No podemos seguir dedicándo­ nos, incluso cuando buscamos la verdad, a coleccionar escarabajos. Como decía nues­ tro Elias Canetti, «los escarabajos son siem­ pre grises, tristes e indiferentes». Ni pode­ mos seguir pensando, como el poeta Brodsky, que «el paraíso es el lugar de la im­ potencia» y que consiste en que «las cosas no se prolonguen». No hay más paraíso hu­ mano que el de la libertad. Y, como decía Ig­ nacio Silone, «el hombre que piensa con su propia cabeza es un hombre libre y no va a mendigar su libertad a los otros; la libertad hay que tomarla».

ABC (Madrid) - 15/12/1996, Página 48 Copyright (c) DIARIO ABC S.L, Madrid, 2009. Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa, a salvo del uso de los productos que se contrate de acuerdo con las condiciones existentes.