Pellizcándome
MANUEL FERNÁNDEZ
urante los últimos días, después de D abrir las páginas del periódico leer algunas de las cosas que diccn que van a pasar-en Gijón; me pellizco una y; otra vez para convencerme de no son sueños. Así que ando con los brazos Ilenos de moratones No es para menos. Que en setenta y dos horas, en la Casa Consistorial hayan asumido tres de las ideas que vengo defendiendo de forma insistente y sistemática: Ja construcción de piscinas de agua salada en la zona que va desde el Sanato rio Marítimo hasta El Rinco nín, la potenciación del edifi cio de la Universidad Laboral como corazón del campus y el soteramiento de la playa de vías desde'la estación de cercanías hasta la de largo recorrido, es como para leer Y no creer. que
Reconocer los errores y rectificar es de sabios. Si no se hizo hace doce años cuan do gobernaba el PSOE y se por la solución menos imaginativa, a la hora de construir las dos estaciones ferroviarias, pues algún día habrá tratar de enmendarlo. optó que
Juro y perjuro que hace unos cuantos días que no hablo con Ramón Fernández-Rañada ~de quien tengo el lujo de ser amigo desde que €n su <zulov de la calle de Fruela recibí mi primera lección de política democrá tica de boca del fascinante Antonio García Trevijano, en aquellos tiempos en que hablar y escribir sobre libertades estaba prohibido en este país - y que tampoco hemos establecido estrategia alguna para que algunas de mis ideas ~utopías, algunos, por ser imposibles de pasar de la teoría a la práctica - sean incorporadas al documento de actualiza ción del Plan Gencral de Ordenación Urbana de Gijón. Pero el sorprendente hecho es que están y una vez-y esperò que no sea la última por el bien del futuro urbanístico de la ciudad el PSOE e Izquierda Unida han aceptado la propuesta del Partido Popular de estudiar con prudencia y fondo las diversas posibilidades económicas que existen para las técnicas no existen grandes problemas - para que Gijón no siga etemamente dividida en dos de una forma anacrónica según ahí ~por
Acostumbrado a que los políticos pasen de ti, la verdad es que el hecho de que te hagan caso es como una scñal para dejar de opinar.