PÁGINAS DE MI DIARIO

Otra vez lo retroactivo

OPINIÓN

SI LE DIGO LE ENGAÑO...

Aureliano Montero Gabarrón

Parece que vuelva la moda de lo retroactivo, retroactividad, retroacción, o de retroceder, retrocesión, retrocesivo, retro­ ceso. Qué desagradable regre­ sar a épocas desdichadas cuan­ do se admitía la denuncia retro­ activa, con todas sus lamenta­ bles consecuencias. Tristes re­ cuerdos vividos, y que nunca son olvidados.

¿Y como se puede olvidar si vuelve su aplicación descara­ da?. Si la cosa no se enmienda por quiénes hoy pueden hacer­ lo, entre lo retroactivo y retro­ ceso, "apañaos vamos a estar en no tardar mucho". Vaya bromita la que nos llueve desde "arri­ ba". Que no se gana para sustos. Que las palabrejas dichas son de mucho tirar. Se presentan con un sabor entre lo amargo y lo poquito de dulce pero no se avisa en qué manera y for­ ma se convierte por el nervio de la indigestión en obra re­ chazable.

Lo sensato está en cambiar en consenso construyendo para el presente y el futuro de la so­ ciedad. Pero unas escapaditas detrás de lo retroactivo, eso a nada conduce, excepto que re­ cibe la pertinente enmienda de la mano de quién fuera el autén­ tico personaje premiado por su servicio al futuro. Ya no cabe el reaccionarismo a lo siglo XVIII. La filosofía del progresismo y por el desarrollo de ios pueblos avanza imparable, aunque ven­ ciendo dialécticamente y con realizaciones cuyos objetivos están en una sociedad unida, sin marginados; una sociedad sin esclavos; una sociedad de bien­ estar, en la que la justicia social

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impere. Sin la explotación del hombre por el hombre. O como bien predica el cristianismo: Donde el amor al prójimo sea una verdad, siendo una realidad.

Ángel Tristán Pimienta, de­ cía en fecha reciente (La Pro­ vincia 31-5-97); "La Ley del Fútbol del PP y Anguita es retro­ activa... pero de ida y vuelta. Un futuro gobierno del PSOE esta­ ría legitimado para anular las "privatizaciones" de Aznar y sus amigos". Es un error mayúsculo apartarse del consenso, y peor la aplicación, "por que me da la gana", de la retroactividad. La opinión de gente que piensa, que reflexiona, no lo encuentra lógi­ co, está fuera de lógica en per­ sonas que ocupan cargos impor­ tantísimos en la cumbre del Es­ tado. No se comprende. Al igual que el error de Jacques Chirac en adelantar las elecciones fran­ cesas. Está visto que todos, cada uno en sus escalas respectivas, metemos la pata, pocas o mu­ chas veces, y de eso nadie se salva.

Sin duda alguna, el tema de lo retroactivo va a traer cola. A ver como se desarrolla y de qué manera acaba. Hay apetito de curiosidad en ello. Sus intríngu­ lis no le falta. Pero claro, toda­ vía estaremos aprendiendo cosas del sistema democráti­ co. Que una cosa es ser de­ mócrata y muy otra lo que es la Democracia bien entendi­ da. Y cuando no se es demó­ crata, pues que desentone en una democracia. Por supues­ to, para comparación nos bas­ ta la Isla conejera y su gente que dice ser demócrata; que haberlos, haylos.

NO DEJE

UNUNOARSÚ

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¡AyúdenoSy Majestad!

No hace falta que don Antonio García Trevijano insista en recordamos que en Es­ paña no hay democracia plena sino formal, tal y como hiciera meses atrás durante su última visita a Canarias. Esa inexistencia o carencia democrática la prueba y corrobora -un supo­ ner- el miedo que sigue existiendo a hablar del Rey (a hablar de forma crítica, se sobre­ entiende, no para darle jabón como hace a diario el ABC de Luis María Ansón). Tengo dicho y repetido que no creo en ninguna ins­

titución, y mucho me­ nos en la Monarquía, por más y por mucho que ésta seajuancarlista-primera. Incluso cuando los reyes tenían un poder cuasi omní­ modo, sus siervos se atrevían a advertirle en público de tarde en tar­ de de sus carencias po­ líticas o físicas, aunque fuera a base de juegos de palabras y aprove­ chando la entrega de un regalo: "De entre las ñores y las hojas, Su Majestad es-coja", di­ cen que le dijo alguna

Miguel Ángel de León

tiene ya una jarea de negros que se lo prepa­ ran (como al propio y ultratorpe Manuel Hermoso, que tampoco es manco a la hora de meter la pata leyendo de carrerilla lo que le escriben sus asesores de la nada). Total, que les venía a decir que el Rey -en puridad- nun­ ca se equivoca. Como mucho, lo/le equivo­ can otros. Y en este caso concreto y desafor­ tunado de la OTAN, al Borbón lo equivoca­ ron a dúo el por aquel entonces Gobierno saliente a regañadientes del "finado" Gon­ zález y el Gobierno entrante (por detrás) del

labiestático Aznar, que fueron los artífices del papelito con el que el Rey hizo el papelón. Las cositas cla­ ras y el chocolate -a ser po­ sible- espeso.

Ningún periodista S8 atreve todavía con Franco, paro ya lo hacsfl con anteriores Jetes de Estado, camo Alfonso XIII y Manuel A2afta. Las mayores venias, sin embargo, lueron para quien no pudo reinar el Don ^andeAnson.

muchacha a la Reina de una España lejana en el tiempo. Pero una cosa no quita la otra, y lo que tampoco vale es echarle al Rey culpas que no tiene, o achacarle meteduras de pata ajenas.

Con motivo de una todavía reciente visita de Juan Carlos I a la gris Bruselas (o por ahí arriba). Su Majestad leyó un discurso en el que venía a insinuar la posibilidad de la inte­ gración plena de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN para los amigos y demás personas piadosas, NATO para quienes lo lean por el retrovisor). Apa­ rentemente, dejó caer el monarca, pizco más o menos, lo cojonudo que sería dejarnos ya de medias tintas y encaramamos todos a una a la OTAN como es debido y como hacen los hombres: entiéndase, integrándonos también de hoz y coz en su estmctura militar, que la llaman (al fm y al cabo, un eufemismo más). Como es triste fama, para que tal cosa ocu­ rriera u ocurriese se tendría que convocar un nuevo referéndum al respecto y al efecto, tal y como quedó dicho y firmado en el plebiscito previo cuando don Felipe González Már­ quez nos vendió y nos trocó/truncó/trucó su "OTAN, de entrada no" por su "OTAN, de salida tampoco".

Pero el Rey, claro, no es el culpable. Y no lo es, vive Dios, porque el Rey nunca se equi­ voca. Y no se equivoca no porque sea infali­ ble, como dicen que lo es el Su Santidad Popa de Roma, sino porque el Rey jamás de los jamases escribe sus discursos, que para eso

Y luego están los malos pescadores que §ó\o tienen posibilidad de pescar algo a río revuelto. Es el patéti­ co caso, por ejemplo, de los independentistas fanáticos e iluminados sin luces -val­ ga el aparente contrasenti­ do- que siempre acaban meando fuera del tiesto por culpa de su estrabismo ce­

rebral con el que imitan a la perfección a la gallina hiptotizada con el surco trazado ante sus ojos. Son los que vuelven a recordar el no raspadito de Canarias a la OTAN, porque los hay que cuando les interesa agarran el todo y cuando les conviene sólo cogen la parte: ya hemos escrito una y mil veces en negro sobre blanco que aquel referéndum tenía alcance nacional- (o estatal, como dirían los más brutitos), no regional, insular o municipal. Tam­ bién en la Península hubieron pueblos, calles y casas que votaron no. Es más, tengo enten­ dido que en las pasadas elecciones generales algunos no votamos por Aznar (ni por nin­ gún otro, valgan verdades). No sé si me ex­ plico...

Y ahora llega otra vez el megatorpe de Manuel Antonio Hermoso Rojas, al que se le está yendo de las manos el cuento del Ré­ gimen Económico y Fiscal (REF para los amigos y demás personas piadosas), a pedir­ le al mismísimo Juan Carlos I que nos eche una manita ahí, si no es mucho pedir ni exce­ siva molestia. O sea, que anda el Rey con el culo a dos manos por culpa de la boda de la otra infantita que se ha empeñado también en casarse, y en ésas llega Hermoso llorando como una mujer lo que no ha sabido defender como un hombre (no es una frase machista de mi cosecha, cuidado, sino lo que dice la His­ toria que le dijo la madre al último rey moro de Granada, el tal Boabdil, más conocido entre los suyos con el sobrenombre de Bobati). ¡Hermoso papelón el del presidente que nos avergüenza a todos los canarios!