PABLO ALVAREZ URANTE largo tiempo los juè ces fueron auténticos desconocidos; ban sentencias ante la indiferencia situación comenzó a cambiar La persecución del narcotráfico sacó del ostra cismo a un tal magistrado Baltasar Garzón, quien en 1993 fue invitado por Felipe Gon zález a presentarse a las elecciones generales y a ganarlas, con el &n dc emprender la ardua tarea de regenerar un tejido social y una clase política intensamente erosionados por conupción

José Amedo y Michel Domínguez, condenados a muchísimos años de cárcel, comenzaron a cantar y a contar cosas homibles que hablaban de terrorismo de Estado. Baltasar Garzón reabrió el sumario y las casi treinta víctira; de los Grupos Antiteroristas de Liberación comenzaron a salpicar a destacados altos cargos socialistas, de Felipe González para abajo, y a importantes mandos de la Guardia Civil, incluidos generales El magistrado no se paraba en banas y el PSOE no d'd6 en acusarlo de despechado por no ver' colmadas sus ambiciones políticas.

Ganaron los socialistas; y Garzón fue designado responsable del plan naciona] sobre Poca '9sa para lo que eran sus aspiraciones, que seguramente pretendían una cartera . Finalmente, Belloch, ministro de Justicia, asumió también Interior; y Garzón dio por finalizada; con un estruendoso portapolítica Le esperaba de nuevo la toga un caso llamado a levantar 'ampollas por doquier: los GAL drogas .

El <caso GAL) fue engordando y otro magistrado; de nombre Javier Gómez de baba de causar baja en el órgano de gobiemo Judicial, adonde había Ilegado de la mano Popular; aunque a menudo había votado en contra de los intereses populares. Regresó de forma algo confusa a la Audiencia Nacional, un tribunal, por cierto; cuya puerta de entrada comenzaba a scr para los españoles tan familiar como la de sus pro pias casas.

Algunas circunstancias de Gómez de Liaño hacían aventurar emociones fuertes. La principal: es herano de uno d los abogacompañeros de correrías de Mario Conde; poco antes apeado de la presidencia de Banesto por orden ~más 0 menos explíci ta - del Gobiemo socialista Así pues, otro presunto resentido. dos

Garzón unos casos y Gómez de Liaño otros. Los GAL areciaban contra el PSOE y la colaboración de ambos jueces era moneda habitual . Se remitían testigos uno a otro los ciudadanos almorzaban, día sí, día también; con la imagen de los dos magistrados saliendo y entrando juntos a la hora de café mediamañanero.

De Márquez de Prado se supieron pronto ejemplo; que era la compañe-

No iban solos. Les acompañaban otros compañeros, mayormente fiscales. Entre ellos una señora menuda pero de gesto decimaba María Dolores Márquez de Prado se convirtió en uno de los cabecillas de los bautizados como <fiscales nbeldess de la Audiencia Nacional , José Aranda fuera apartado de su puesto. que que

La guerra de los

ra sentimental de Gómcz de Liaño. La cróni judicial ya no sólo estaba protagonizada por jueces acusados; sino por jueces; acusados y faldas. Un cóctel de lo más explosivo.

magistrados. En la trinchera opuesta, <El Papoco seducido por la idea de ver alos s0; cialistas en el banquillo de los acusados, lanzaba frecuentes andanadas contra Garzón. Cierta mente, todo este z6n y Liaño. El director de Ja revista nales de febrero una denuncia contra la empresa Sogecable; propietaria de Canal Plus; cadena de televisión creada por Polanco en Jo que constituyó una elocuente muestra del olfato y talento del empresano cántabro. No conviene olvidar que al principio nadie daba un duro por la viabi lidad de una televisión de pago que ha terminado convirtiéndose en una rentabilísi ma empresa

de ahí, las relaciones entre Ja vier Gómez de Liaño y Prisa ~empresa propietaria de &El Paíss y de Canal Plus se deterioraron hasta límites insospecha dos. El grupo de comunicación comenzó hablar de una <conjura contra Polanco; encabezada por el Gobiemo y bien acompañada por un juez sediento de vengar las informaciones de <El Paíss referentes a Mario Conde y a las más que dudosas andanzas del ex banquero ~durante un tiempo principalísimo accionista de <Epoca _ con Mariano Gómez de Liaño. partir un procedimiento penal.

Para más inri, saltó a la luz pública que la fiscal Márquez de Prado, compañera de sentimientos de Liaño y ahora también apartada de la Audiencia Nacional, está emparentada con el director de <Epoca . Y también se divulgó una cena en Salamanca que tuvo como comensales a Lia ño y Campmany. Mientras tanto; varias decisiones de este juez sobre el controvertido <caso Sogecables fueron sistemática mente desautorizadas por sus superiores.

La tormenta teninó por desbordarse y acabó afectando 9 una d las relaciones más sólidas de la Audiencia Nacional No a la que vincula a Liaño con Márquez de Prado; sino a la que unía a Liaño con Garzón. Ya no salen juntos a t0no han trascendido, aunque no falta quien responsabiliza de la repentina eneces dido a Polancov, Lo que rsulta incuestio nable es el radical cambio dc actitud d que

Pero la gota que colmó el vaso cayó hace poco. Ccbrián había necusa do a Gómez de Liaño y fue Garzón el encargado de resolver inhibirse debido a que dos testigos propuestos por Sogecable le habían referido sextraprocesalmente? que Gómez d Liaño mantuvo diversas runiones con grupos de personas; enue ellas Jaime Campmany y Antonio García Trevijano ~abogado de la fiscal sehan tratado aspectos nlacionados con el fondo de las quenellas; la forma dc apoyar la acción inicial a tavés de otras acciones; Ja necesidad de que el procedimiento debía pervivir el mayor tempo posible en una labor prospectiva; aun cuando no existiera base para ello; y la conveniencia de tomar medidas de prisión rcspecto de alpleta su exposición asegurando fueindeclinó el ofrecimiento. gunos quc

Sea como sea, estas acusaciones de do de romper su antaño estrecha amistae con Javicr Gómez de Liaño. Esta última escaramuza, que deberá ser resuelta por el Tribunal Supremo, bien podnía convertirse a la larga en <la de las galaxiasv, diciales. El ambiente de la Audiencia Nacional, que últimamente parecía calmado; versc nuevamente enrarecido. El café siendo para todos, pero por separado. guera pucde seguirá

Se tratanía, pues, de la conjura rpeti damente denunciada por Polanco y ouras tantas veces negada sus detractores Los dos testigos a los que cita Garzón; uno de ellos, Joaquín Navarro Esteban; juez de profesión, niegan el testimonio del juez responda a la realidad pOr que

Continuaban las buenas relaciones entre Garzón y Liaño, pronto tildados de <jueces dom, principal jaleador de las investigaciones traciones de los sumarios Ilevados por los

De cómo los "supermagistrados" BALTASAR GARZON Y JAVIER GOMEZ DE LIAÑO pasaron de ser amigos y compañeros de café a enemigos irreconciliables