Por la dignidad e independencia de la justicia·

MA~TíN-MIGUEL RUBIO ESTEBAN '66¿T"OR':E.i;J'piioi:oáTX'c[,{sú:x

Hesíodo estigmatizada en fuertes términos a quienes corrompían la Justicia a fin de que nó cumpliera con su deber <::onlos poderosos: "El clamor de la justicia se alza siempre, a cualquier lugar de donde pretendan desplazarla los devoradores de prebendas, que sólo entienden por justo la interpretación que más les conviene. Llora,ndo la justicia persigue por ciudades y morada a los hombres' que tratan de rehuirla torcidamente administrarla" ("Los trabajos y los días", vv. 220 y ss.). Parece que el divino Hesíodo estuviera describiendo la actualidad e~pañola, en donde la Justicia se ve impotente ante los crímenes y desafueros del políticamente poderoso.

El pasado 20 de febrero, á las ocho de la noche, se celebró en el Palacio de Congresos de Madrid un ac" to multitudinario en favor de la dignidad e independencia de la Justicia, y que, acabó convirtiéndose, como por honor cívico no podía ser de otra manera, en un homenaje a los jueces y fiscales , más valientes de la Audiencia Nacional. Dicho acto, al que acudieron alrededor de dos mil personas, estuvo constituido por cuatro magníficas disertaciones de Enrique Gimbernat, Jozquín Navarro Estevan, Federico Carlos Sainz de Robles y Antonio García-Trevijano, el verdadero artífice de este acontecimiento cívico, cuyo auditorio era tanto social como políticamente variopinto, y del que salier.on entusiastas aplausos tanto de un Jaime ,Campmahy como deun Julio Anguita.

Decía' Cicerón en su "De officiis" (Libro 1)que la 'justicia de funda en la confianza; es decir, en laque para los romanos era'la "fides", esa especie de sacrosanta virtud ¡{negativa", en cuanto que revela sencillamente falta de desconfianza, de sospecha, y dulce abandono confiado en los que "se sabe" incorruptible. Pues bien, hoy en España la Justicia ha perdido su fundamento. Nadie ya cree en ella, salvo , la infame turba de quienes la corrompen contumeliosamente una y otra vez. Pero sólo la "fides" en

la justicia puede sostener un régimen político,' cualquier régimen político. Es por ello que podemos observar en el micio de toda rebelión política y de todo cambiO drástico de régimen político la quiebra de esa "fides" y la instauración de una nueva con distintas bases: la aniquilación de la "fides" con relación al Areópago trajo la Democracia de Enfialtes y Pericles en Atenas; la acción legal de Bruto y Colatino trajo la República Romana; los atropellos que Carlos 1 realizó y la abolición de los Tribunales de Justicia, entre los que se incluía el de la Cámara Estrellada, supusieron la caída del gobierno real en Inglaterra y la aparición del puritano Cromwell; la constante situación de ilegalidad que exhibía con arrogancia el empecinado deliricuente Luis XVI trajo la Revolución Francesa y la 1 República; un Ministerio de Justicia que desobedecía con desprecio la órdenes de , Kerenski' aceleró la Revolución Ro-

Cartas al director

SOBRE EL DESA~OJO

Sr. Director:

El motivo de mi carta, es con relación al desalojo de las familias gitanas, de los antiguos terrenos de Renfe, queriendo manifestar mi total desacuerdo, con la idea subyacente aparecida, en algunos medios de comunicación, comq en cierta parte de la pobladón, en la que aparece como

únicos culpables a los gitanos de su .si!lladón. Con esto no quiero decir, que no tengan parte de culpa, ¿pero sólo cllos?Si piensan que estoy equivocado, 'les invito a que todos no hágamos estas preguntas: ¿Estaría dispuesto a alquilar uno de sus pisos a estas personas? ¿Leimportaría tenerlos como vecinos? ¿Le importaría que compartieran el ascénsor con sus hijos? Disculpen, por si les he puesto sao

El cobarde incumplimiento de la sentencia dictada por el Tribunal de Bremen en relación con los hechos de Potempa aniquiló la auto~ ridad moral de la República de Wcimar, y abrió las puertas al nazismo,

En efecto, hay en España la "fides" en la que se fundamenta la Justicia produce hilaridad; pero no porque los jueces sean masivamente unos malvados, sino porque vivimos dentro de un sistema político en el que al juez se le obliga al martirio si osa escrutarlos crímenes del poder político, mucho peores y letíferos que cualquier otro crimen -incluidos los de la pura abominación de la espeluznante ETA-; pues son los crímenes que quedan impunes del poder político los que desautori.¡¡;an moralmente al Régimen a aplicar la Justicia, traduciendo la .impunidad de los crímenes de Estado en pura y dura tiranía política, que el honor y la dignidad civi-'

en un dilema, pero como ven la pobrezade los demás, nos descubre nuestras miserias y despierta nuese tras egoísmos. Lo último del tema; que sé, es que están afincados, en tiendas de campaña, en la carretera de Tole,do. Como pueden comprobar, el tercer mundo, no está tan lejos, como pensamos, si no que IQpodemos ver en vivo y en directo. Ante esto surge la pregunta: ¿Qué pode-

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les nos mandan abatir. No confiar en la Justicia de un Estado esreconacer la naturaleza criminal de dicho Estado.

Cuando el Antiguo Testamento nos dice, con un sentido mucho más secular y mundano de lo que han creído los que no han leído a , San Agustín, que "iustus ex fide vivit" (Hab. 2, 4), el absolutamente desconocido Habacuc no está afirmando que el justo vive en la confiada idea de que su justicia (conciencia ontonómica) coincide con , , la. justicia general y dominante (conciencia filonómica), y tiene plena confianza en que lo que para él es lo bueno y lo malo es tratado como bueno y como malo por su comunidad. "¡Ay de quien edifica una villa, en sangre y funda una ciudad en injusticia!" (Hab, 2, 12). Pues en ese Estado, no sigue diciendo Habacuc, no podrá haber justos (al no poder fundar su Justicia en ninguna "fides").

Peroeste acto no fue sólo un barrido de la basura' inveterada y las co~ rrompidas costumbres que entorpecen y hacen irrespirable la vida en algunas Audiencia -actividad ~in duda absolutamente imprescindible-: sino que en él se aportaron soluciones para que la Justicia pueda empezar a funcionar absolutamente limpia y mundificada. Así, Antonio García-Trevijano, con oratoria clásica, y cogiendo la misma sagrada antorcha que en otro tiempo cogiesen Zaleuco, Fedón, Salón, Pítaca, Saleuco o Chorondas, describió la arquitectura institucional necesaria para garantizar la absoluta in" dependencia, y con ella la dignidad, del Poder Judicial frente a loas otros dos poderes, sin téner que recurrir a la mítica apelación de la conciencia sentencionadora del juez, instrumento frágil y abstruso, nada transcendente, y que pertenece el juez.

Quienes hemos defendido sin co~ nacer en persona -sólo por sus' obras y talante públicoal puñado de íntegros jueces y fiscales que fueron homenajeados esa noche, los defensores con más ahínco a partir de ahora, que los conocemos mejor. Son sólo personas dulces, tímidas y sencillas, pero absolutamente inquebrantables. No los podrá parar ya nadie. Q

mas hacer? Esto se lo dejo, para que todos, nos lo pensemos ... Si cada uno, empezando por las instituciones, pusiéramos algo de nuestra parte, seguro que se soludonará. No sé si publicara' mi carta, pero ante todo, muchas gracias leerla y disculpen las molestias y por si alguien se ha sentido molesto.

Angel Francisco Rivas Femández D.N.!.: S.644.343-M

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Suerte yal toro ...; poetas

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Nos reunimos hoy en Valdepeñas, en esta emblemática bodega, que en 1880 fundó don Antolín López, visabuelo materno de mi buen amigo Enrique Martín Peñasco -bodeguero de cuna y de oficio, enólogo de reconocido prestigio y presidente del CRDO Valdepeñas-, para escuchar en sepulcral silencio la voz profunda, cálida, entrañable y sincera de los poetas, esos seres raros, oscuros, extraños y enloquecidos, que se empeñan en vivir en un mundo inexistente para el resto de los mortales, Hoy tenemos con nosotros, en esta tribuna báquica a Jesús Maroto, Santiago Sastre, Amador Palacios y Edmundo Comino, cuatro (4) jóvenes poetas castellano-manchegos, que a pecho descubierto y sin miedo se arrojan a la arena, se lanzan al ruedo valdepeñero de las letras, importantísimo coso literario, en el que ya han intervenido maestros en la lidia del verso y la prosa tan importantes coIIl;oJosé Hierro (Premio Nacional de las Letras), Pablo García Baena (Premio Príncipe de Asturias de las Letras), Clalj.dio Rodríguez (de la Real Academia), Angel Garáa López, Carlos MUrdano, Luis Jiménez Martas y Félix Grande (Preinio Nacionales de Literatura), entre otros muchos habitantes del poblado parnaso nacional,' donde muchos son los llamados, pero poco los elegidos.

Bienvenidos sean a mi amada ciudad-isla, a mi ínsula báquica estos cuatro vates elegidos de los dioses, estos valientes y osados espadas del arte de versificar, que seguro nos ,deleitaran y emocionaran con sus sentidos poemas, en esta vendimia ya casi agonizante, cuando las largas y silendosas calles de la ciudad del vino -patria chica del nunca bastante llorado Juan Alcaide_ están impregnadas con el aroma embriagador y dulzón del mosto que fermenta en las tinajas de las centenarias cuevas y en los depósitos de las modernas y asépticas bodegas; mosto que pronto comenzará su delicada y complejísima andadura hasta llegar a ser un gran vino, que regará las sedientas y selectas gargantas de millones de consumidores, entendidos degustadores del néctar'valdepeñero.

Gracias a la muy activa asodadón "Jóvenes Amigos del Vino", que tan acertadamente ha organizado esta lectura o reencuentro poético con autores de la región, algo que es digno de agradecer en los tiempos difíciles en los que vivimos, dado que los poetas somos una raza en extinción, que además, para más inri, apenas interesamos a la inmensa mayoría de la sociedad, más preocupada por adorar al becerro de oro que por los valores espirituáles y humanísticos. Ymil gracias por ceder tan amablemente y desinteresadamente sus instalaciones a mis viejos amigos Juan y Fernando Megía, gerentes y responsables de esta histórica bodega; que han sabido hacer de ella un magnífico museo -representación fiel de lo que fue una bodega típica y tradicional valdepeñera del pasadosiglo-. Gracias a estos dos hombres soñadores, valdepeñeros de pura cépa, amantes y conocedores de la cultura de la viña y el vino, expertos y célebres enólogos, que día a día, junto a otros compañeros de profesión, agricultores y bodegueros luchan para que los afamados caldos acogidos a la D.O. Valdepeñas mantengan su nivel de calidad, el prestigio, el crédito que siempre tuvieron. Suerte al toro, poetas. O

(Texto leído por su autor en la lectura de poemas de ¡.Maroto, S. Sastre, A. Palacios y E. Comino, celebrada el día 10 en lá valdepeñera Bodega-Museo).