A IRAK?
ver unos inspectores dentro de Irak. Casi un gesto para demostrar que Washington no tolera que un dictadorzuelo se le suba a las bar bas. Una guerrita hecha a la me dida de la televisión, con un má ximo de explosiones y un mínimo de víctimas, sobre todo norteame ricanas. Casi un serial televisivo de cuatro o cinco capítulos, a ser vir en los telediarios, sabiéndose de antemano cómo va a acabar y quién va a ser el ganador. Y un se rial de televisión, por bueno que sea, no es que no valga 1.500 vidas. Es que no vale una sola.
la sospecha de que se intenta susti tuir en las conversaciones el nom bre de Monica Lewinski por el de Sadam Hussein. Algo insopor table para cualquier persona de cente, no importa lo que admire a los Estados Unidos y ame la democracia, o tal vez por eso mismo.
Pero lo que acaba de enturbiar la operación es la sospecha de que trata de aliviar las presiones políti cas y judiciales que está sufriendo el presidente norteamericano. Un presidente, por cierto, que se negó a ir a la guerra de Vietnam, donde la agresión comunista era evi dente, pero está dispuesto ahora a lanzar todo el potencial militar de su país en una operación mucho menos clara. Pues, sea o no cierto, nadie puede quitarse de la cabeza
Si Sadam Hussein es la amenaza que dicen, vayase por el, láncese una operación en toda la escala, para derribarle e instalar en Irak un régimen más compasivo para su pueblo para sus vecinos. Pero si todo es una operación cosmética, con objetivos más o menos confesables, véase la forma de solucio nar la crisis por vía diplomática, usando a Francia, a Rusia, a la ONU, a quien sea, y manteniendo a Irak bajo estricto control, que hay mil medios, empezando por los satélites espías y terminando por sus compras en el exterior. Pero Clinton tiene todavía que demos trarnos que el formidable ataque aéreo que planea es la única solu ción a la crisis de Irak y a la suya propia.
José María CARRASCAL
Zigzag
ETA intenta otro crimen masivo
La banda terrorista ETA ha vuelto a reclamar la atención de la opinión pública de la única manera que sabe y puede: me diante el crimen. El hecho de que, por fortuna, la diligencia de unos jóvenes militantes, que alertaron a la Policía sobre la sospechosa existencia de una bolsa de deporte abandonada en la entrada de la sede del PP en Santander, evitara la trágica consumación del crimen masivo, no puede ocultar la siniestra e inequívoca voluntad mortal de la banda. ¿Acaso era necesaria una prueba más del entusiasmo de ETA y su entorno batasuno por la vía del diálogo tan genero samente ofrecida desde las fUas del nacionalismo vasco no vio
lento? ETA proclama de este modo su entusiasmo hacia el plan de Ardanza. El feliz fracaso del brutal atentado no puede ex culpar a sus autores, que deben ser juzgados por su intención. Y ésta no era otra que la de asesi nar a la mayor cantidad posible de militantes del PP. Tan repug nante crimen no debe conver tirse en argumento político pero sí en objeto de reflexión para quienes siguen creyendo, contra toda evidencia, que es posible dialogar con quienes han con vertido el crimen en programa político y en razón de ser. Si ETA y HB quisieran el diálogo lo tendrían muy fácil: procla mar su voluntad de dejar de matar y abandonar las armas.
ABC RESPONDE
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ABC (Madrid) - 22/02/1998, Página 27
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~ ' Escenas políticas
LA CARTERA PRESIDENCIAL
L o que tendría que'hacer ahora José María Aznar es lanzar una opa hostil para hacerse con el 100 por 100
de la cartera de presidente del Go bierno que le ha guindado Felipe González. Volve mos a las opas. Aquí, la pedorreta de la conjura no nos ha dejado oír en todo su es truendo el trueno de la opa del San tander sobre el Banesto. El sevilh de la vaquería, a pesar de su destie
cién publicados contienen muchos pasajes y revelacio nes que parecen grabados después de una comida en
«El cenador de Salvador».
rro de la Moncloa, sale ahora teniendo a mano la cartera de cuero color burdeos y letras doradas y se deja retratar así, como si las elecciones fueran un mal sueño, una pesadilla de Ciprianito, y eso no es un descuido ni un recuerdo. Eso es un mangue del mangui. Como dirían los economistas, la patrimonialización perso nal de los bienes del Estado. Hay algún ministro que se llevó del Ministerio el papel timbrado y lo sigue utilizando en ocasiones propicias. Casi todos se llevan algo, cuadros, ' escribanías o ceniceros.
Los socialistas dejaron la Moncloa como si hubiesen pa sado por ella las huestes de Atila. Me dijo la llama de Chencho Arias desde su jaula en el parque mpnclovita que lo de menos es la cartera de «Presidente». La llama veíaperfectamente cómo cargaban los camiones, y les escupía, pero como si nada. A la llama, desde luego, no se la llevaron. Pero cuando salió de allí, Fe lipe González se llevó hasta la memoria de los ordenadores. De todo lo que sé llevó sólo ha devuelto hasta ahora que yo sepa, y eso a regañadientes, la bandera republicana que Azaña tenía consigo cuando se marchó al exiüo, a punto de terminar la guerra civil. O sea, que no hay peligro de que la histórica bandera, banderín más bien, caiga en manos de los conjurados.
, Ni Eduardo Haro Tecglen, el niño repubUcano, ni Anto nio García Trevijano, el de la Constitución apócrifa, tienen fácil hacerse con la simbólica bandera de Azaña. Además, don Manuel Azaña ya se ha convertido en visita habitual de José María Aznar y de Fe derico Jiménez Losantes. Por cierto, que los famosos «cua dernos robados» de Azaña, re
O sea, que la bandera está en manos de Aznar y que la conspira ción republicana puede esperar. Si fuera verdad, como se oye en medio de esta barabúnda, que los conjurados republicanos están dirigidos por Ma rio Conde y Ven tura Pérez Marino, apañada va la Tercera Repú blica, porque el juez ha hecho todo cuanto ha podido para meter en la cárcel al han quero. Yo no sé si a Mano Conde se le ocurrió la idea de cargarse el sistema de parti dos políticos, y si cayó en la tentación de intentarlo a base de la presidencia del Ba nesto, de las invasiones me diáticas, del doctorado «honoris causa», de los sobornos al través de Antonio Navalón y de Violy de Harper. Pero la sentencia de Pérez Marino Contra Mario Conde no es la sentencia de un compañero de confabulación. Es como una sentencia del general San jurjo contra Galán y García Hernández.
· Yo creo que todo este carna val, pitóte y bochinche que se ha organizado con el pretexto de Luis María Anson es una manera de que Felipe Gonzá lez enseñe la cartera de «Pre sidente del Gobierno». Todos los demás de esta historieta son cristobitas del guiñol, in cluido, claro está, Joaquín Almunia, que hará de cordero sacrificado en el ara de las pri meras elecciones. Lo único que hay de verdad en esta «tormenta», aparte de la no vela de Juan Manuel de Prada, es el deseo de cargarse los juicios del GAL, despejar de una vez el «horizonte penal» y que Fehpe González vuelva a colgar de su mano la cartera de cuero color burdeos con el le trero en letras doradas: «Presi dente del Gobierno». Mientras los sumarios coleen y Felipe peligre, aquí nadie estará a salvo de vídeo, cinta, dóberman, «dossier» o querella. Lo dicho. Lo que tendria que ha cer Aznar es una opa definitiva sobre el cien por cien de la car tera presidencial.
Jaime CAMPMANY