Zigzag

Siete horas con Castro

Cada vez que Fidel Castro emprende un discurso, miles de cubanos se preguntan cómo es posible dilapidar más de sie­ te horas en la reiteración de un argumentario demagógico y caduco. Castro aprovechó su reelección al frente del Con­ sejo de Estado para endosar a la sufrida población de la Isla un nuevo ejemplo de su afición a la vana grandilocuencia, tanto por la desparramada du­ ración de sus arengas como por el contenido de las mismas, no­

tablemente ajeno a la realidad. Mientras la Unión Europea le insta a liberar los encarcela­ dos, a reintegrar a los amnistia­ dos, a no entorpecer, en suma, el proceso abierto con la visita papal; mientras muchos presos políticos se declaran en huelga de hambre. Castro se encastilla en la adoración de unos logros revolucionarios que consisten en prolongar la miseria de los cubanos a cambio de la su­ puesta dignidad internacional del régimen, que no de Cuba.

Compatibílizar derechos Relevo en Corea

Al cumplirse un año de su puesta en marcha, la Comisión Técnica de Calificación Ambien­ tal ha dado cumphda muestra de ser un eficaz instrumento para paliar uno de los problemas que más preocupaban a los madri­ leños. Esta comisión, denomi­ nada coloquialmente «Tribunal del Ruido», se creó a instancias de la tercera teniente de alcalde, Mercedes de la Merced, y tiene como fin examinar las peticiones de Ucencia de los locales de fun­ cionamiento nocturno para ase­ gurarse de que están correcta­ mente insonorizados y cumplen las ordenanzas al respecto. Ini­ ciativas de este tipo demuestran que es posible compatibílizar la diversión y el ocio con el derecho al descanso y la tranquilidad, que muchos vecinos venían rei­ vindicando.

De lapsus y erratas

Un lapsus en las fechas lo puede tener cualquiera. Y, es sa­ bido también, que los duendes de las rotativas ocasionan no po­ cas erratas en los periódicos. Aznar adelantó en un siglo la datación de unos hechos histó­ ricos y en ABC apareció la fecha correcta. En esta fortuita mezcla de lapsus y erratas no tiene sentido buscar tres pies al gato.

Kim Dae Jung, el nuevo presi­ dente surcoreano, que tomó ayer posesión de su cargo, es un viejo luchador político que ha conver­ tido en realidad el sueño de mu­ chos demócratas de aquel país: llevar a la oposición hasta la más alta magistratura política. Si en 1992 fue su antecesor Kim Young Sam quien con su victo­ ria en las urnas acabó con tres décadas de gobierno militar, es ahora Kim Dae Jung quien inau­ gura el primer gabinete de oposi­ ción en una Corea del Sur que ve así como se afianza su democra­ cia. Pero no le esperan días fáci­ les al nuevo presidente. Corea del Sur se encuentra en una de las más difíciles situaciones económicas de su historia y salir de ella va a ser una tarea en la que se invertirán no menos de dos años, según los más optimis­ tas. Con unos ingresos de su PIB previstos para 1998 de 312,100 millones de dólares, frente a los 484.600 de 1996, Corea del Sur descenderá del puesto décimoprimero al decimoséptimo en la lista de países más desarrolla­ dos. Sin olvidar la devaluación de la moneda nacional, el won, que en cinco meses ha per­ dido casi la mitad de su valor, y la falta de liquidez que obligó al anterior Gobierno a aceptar un salvador préstamo del FMI.

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Escenas políticas

DON CARNAL

S E ha llenado estos días la escena celtibérica de tro­ teras y danzadoras, celesti­ nas y trotaconventos, recade­

tradamus a sueldo o han fi­ chado en la Biblia a los profetas mayores y menores,. Guerra se adelantaba a los dis- ros de mozcorras, mensajeros men­ guados, desolladores y quitapellejos, máscaras y mascaritas. Hay máscaras sinies­ tras de lienzo de Solana, delirios de Regoyos, agua­ fuertes de Goya, personajes grotes­ cos de la España inferior y misera­ ble y alguna mascarita frivola de

carnaval veneciano, samba brasileira, chirigotas de Cádiz y hachoneros del entierro de la sardina.

Todo el año es carnaval, aquí Larra es obligatorio, el Arcipreste también, y Don Carnal y Doña Cuaresma an­ dan siempre en guerra y cuando menos a trompadas y garrotazos. Y en la escena política y en el patio de la jus­ ticia, los alguacilados se con­ vierten en alguaciles, Quevedo a la viceversa, los espa­ dachines en corchetes, los ladrones en guardias y los asesinos en jueces. Los cons­ piradores acusan de conspi­ ración a los periodistas, pero, hombre, una tertulia de pe­ riodistas es derecho de reu­ nión, eso está en la Carta, y los que conspiran son los que matan y además te graban por debajo de la mesa.

Juan Alberto Belloch se disfraza de frac, «¿me cono­ ces, me conoces?», doble faldón ministerial gozó la prenda en tiempos, y se va a la Academia de la Lengua a escuchar a Luis María Anson versos de amor, «amor, amor, catástrofe», nunca mejor di­ cho. Salinas al canto, mien­ tras el hermano Santiago, otro de los tres belloques, aquí, unos y otros iban por parejas fraternas, como en el póquer y en la Guardia Civil, Santiago Belloch digo, entre­ vista al académico para Anto­ nio Asensio, ése cuyo amor ha recorrido toda la escala so­ cial, digo digital, en menos de lo que se cuenta, y ahí está todavía haciendo el jueves, en medio de la semana del duro.

Ahora resulta que la entre­ vista de Anson quien primero la tenía era Felipe González, ·que se la pasa a Pujol, estos socialistas nuestros se ade­ lantan siempre, tienen a Nos- cursos de Fraga, remember. Barrionuevo se adelanta al macabro descu­ brimiento de Lasa y Zabala, un salto de fechas, maldita memoria, señor juez, rabos de pa­ sas, hijo, y Felipe González lleva en el bolsillo camino de Roma la entre­ vista de Anson antes de que apa­ rezca, no te jode el

vidente, éste tiene a Rappel en Gobelas.

Y en cambio, luego Felipe González no va al Congreso en la tarde de los tres em­ pates, y la izquierda pierde lo del aborto a gogó por sólo un voto, el voto de Felipe, ¿dónde fuiste, Felipillo, que te busco y no te encuentro? (Federico de Urrutia, toma nísperos), Belloch lo espe­ raba impaciente escrutando el horizonte desde la empali­ zada, qué victoria se pierde el socialismo. Ya se sabe que por un clavo Se pierde una herradura, por una herra­ dura un caballo, por un caba­ llo un caballero, por un caba­ llero una batalla y por una batalla un reino. Bueno, lo del reino sería demasiado, a tanto no se llega, ahí está Agustín Valladolid con «In­ terviú» al hombro, aquel pri­ mer mediador del vídeo de la negra Exupérancia, que llega en caballo con alas y con al­ guna Marlene Mourreau en pelota a salvar la Constitu­ ción, él sistema y la democra­ cia, toqúese usted el níspero, don Facundo.

En este carnaval, los conju­ rados del GAL se visten la tú­ nica azul inmaculada y se po­ nen a tocar el arpa en el cirro del séptimo cielo, o mejor, en «El cenador de Salvador», y convierten a Federico Jimé­ nez Losantes en Antonio Te­ jero y a Antonio García Trevijano ya Pablo Sebastián en Galán y García Hernández. En carnaval, ya se sabe, todo el mundo al revés, y la ho­ nesta y santa esposa se dis­ fraza de madame Recamier, y la Lozana Andaluza se dis­ fraza de María Goretti o de santa Teresita de Lissieux. Y además, carnaval es todo el año.

Jaime CAMPMANY

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ABC (Madrid) - 26/02/1998, Página 17 Copyright (c) DIARIO ABC S.L, Madrid, 2009. Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa, a salvo del uso de los productos que se contrate de acuerdo con las condiciones existentes.