Los Episodios Naclonales

Luis Maria Anson

RIMERO. A mí me gusta escribir Anp són y no Anson; porque prefiero que el apellido sea agudo como €l sujeto que lo Ileva. Anson me parece un anglicismo: y al pronunciarlo así me da impresión de que mi vor de Ricardo Corazón de León 0 a en el Times la catástrofe de Lady Di. Segundo. Sospecho -me temo, tendría que decir- que vengo obligado a escribir acerca de Luis María Ansón, argumento quc siempre; cxcepto ha sido grato para mí, 1o mismo cuando apareció su admirable y controvertido Don Juan; el best seller" de la democracia, como cuando pronunció su poético discurso de ingreso en la Acade mia. Su entrada en el Séptimo Cielo de los inmortales me Ilenó de alegría porque como escritor; como periodista y como acarreador de cultura; Ansón merecía un sillón en aquella Casa desde hacía tiempo: Yéso que el gozoso y previsible acontecimiento se hizo de la peor manera posible, no por él, sino por la cuchipanda y por la compañía; No es grato penetrar en un templo tan noble, ilustre y deseado llevando de la mano a un sarcasmo. amigo explicar hoy

UANDO Ansón me invitó al acto de su entronización en la Academia, ya me ofreció un próximo sillón, que lo tengo tan verde como la zorra las uvas; y en sese lo ofreció también a Cándido; quc lo contó en Tiempo. Carlos Luis Alvarez; Cándido, es dilecto; predilecto mío desde nuestras yo le daría ese sillón ma ñana mismo; y esta noche a Umbral, pero Ansón le advierte que no repita eso de "los cabrones de la Academia que dice Campmany" Lo de los cabrones de la Academia no lo digo yo; que lo dice don Ramón María del Valle-Inclán; a quien el hizo; ,0 mejor, reconoció como marqués de Bradomín, aunque ya tuvo que ser después En esta de muerto: La Academia siempre ha ocasionado historia coleras bíblicas y cabreos literarios. Cuando Joa calvo-Sotelo quedó dentro a costa de dejar de La Ansoniada tucra a Agustín de Foxá, se produjo un duelo a hay un Jerv)s entre los dos candidatos; cl uno triunfante auténtico elotro derrotado; y Foxá acusó a Calvo-Sotelo conspirador, de esplotar el apellido de su hermano el protomtirtir; y Calvo-Sotelo acusó a Foxá de querer un verdadero abrir Jas puertas de la Academia de un derrote en conjurado 'enenado; Foxá entró lucgo; se sentó en el sillón aunque sólo Z allí estuvo con Calvo-Sotelo al lado. Y los ecelsos poetas del 27, entre ellos Luis Cernuse conjure da. Gerardo y Dámaso Alonso fueron consigo mismo, una noche a mearse. juntos y en parnasillo; a las Yése se Ilama paredes de la Academia. Me parece que Cernu Luis María muchachos' ahora siete de esos allí, no Ile Ansón gó a entrar en la Academia. porque andaba guida priquien Rey quín Diego hay quizá

por Inglaterra y Estados Unidos en los años de la guerra y la posguerra; pero Gerardo y Dá maso Alonso. sí Además Dámaso; con méritos y por fortuna; fue Director de la docta Casa. Dicgo

Ahora se dice; sea necesario decir; que Ansón se ha inventado una conspiración y que ha implicado en ella a sus amigos periodistas; cuando la verdad es que ninguno de ellos imaginaba estar en una conjura, Antonio Herrero, Jiménez Losantos, Martín Ferrand, Pablo Sebastián Pedro J. Ramírez, Antonio García Trevijano José Luis Gutiérrez; y mucho menos andaban en conspiraciones 0 motines otros miembros de la AEPI como Camilo José Cela 0 Antonio Gala. Loque le sucede a Luis María Ansón es que él sí es un conspirador; y un conspirador nato, per manente. perenne € infatigable. Lo conozco desde hace casi medio siglo y me lo he encontrado repetidamente conspirando de alguna manera y a favor de una u otra empresa 0 hazaña; y siempre y por encima de todas, la empresa de traer la monarquía y poner en el Trono a Don Juan IIL. Hubo unos años en que Luis María era el único joven monárquico militante que andaba por el periodismo activo; y su soledad y aparicncia de entusiasta e iluso no le arredraban en absoluto y pasaba por en medio de un ambiente hostil impertérrito y con admirable empecinamiento; tozudez y convicción insobornable. quizá ayudar

UANDO él andaba tirando de aquella monarquía que a muchos parecía improbable y a algunos parecía imposible; asomaba yo en el periodismo de Madrid por las páginas de un periódico que Ilevaba fama de republicano y que defendía vergonzantemcnte una salida republicana al régimen franquista; es decir, propugnando la Regencia; Fra el tiempo en que Ernesto Giménez Caballero; aquel ma labarista del idioma, explicaba que al constituir Franco a España en Reino, desempolvando la vieja ortografía de la palabra, quería indicar que Rey-no; Reino sin Giménez Caballero era capaz de explicar ese despropósito: igual que qucrer casar a Adolfo Hitler con Pilar Primo de Rivera, barbaridad . Incluso en algún momento de aquellos años se ~muy tími damente; esa es la verdad- la candidatura de don Alfonso de Borbón Dampierre; casado con la nieta dc Franco; quc patrocinaba doña Carmen Polo con la de Mariano Calviño de Saducedo y Gras y algún otro buscador de oro. Si en toda esta historia que muy bien podríamos Ilamar La Ansoniada un verdadero conspi rador, un auténtico conjurado, aunquc sólo se conjure consigo mismo; ese se Ilama Luis María Ansón. Y la Academia ya ir olvidán dose de meter allí a periodistas. Rey. qué apoyó ayuda hay puede