AMOR Y VOCACIÓN
ué es la vo cación? Muy senciIlo: ser uno mismo. Ahora decir <scr uno do actual habrá muchos que contesten a esta pregunta dicien do: ser uno mismo €s iqué quiere
hacer lo que a uno le dé la gana 0 sea que, entonces, la vocación sería más que nada producto del capricho; de la comodidad, 0 del egoísmo; 0, lo más probable, una mezcla de todas estas cosas. Esto es lo que se respira tras esas ansias de libertad no contenida y sin norte que caracteriza algunos modos de vida La vocación; evidentemente; es otra cosa. Es el proyecto para Ilegar a ser quien verdaderamente somos. La vocación es, en primer lugar; proyecto de vida. Se refiere a todos los aspectos de la misma y no sólo de la profesional; aunque po cabe duda alguna de que esta última ocupa un lugar muy relevante, pues iacaso no pasamos pOr 10 menos la tercera parte de nuestro tiempo ocupados en nuestra profesión? Freud decía que para el equilibrio de la persona cran fun damentales €l amor y el trabajo. Pero este último; para que realmente cquilibre, ha de estar inspirado por el primero, pOr el amor; por la entrega a la labor se realiza Si el trabajo se cjecuta sin ese espíritu; por el mero afán de ganarse la vida 0 de hacerse rico, 'perspectiva humana se degrada; se deshumaniza. El oficio más sencillo y hu milde, hecho con espíritu de servicio a los demás, se transforma en tarca noble y eleva a su autor Porque lo quc importa del traba jono es sólo lo que se hace sino también cómo se hace. El buen médico no se limita a recctar 0 a extirpar lo malsano, sino que siempre tiene una palabra amable para el paciente. El buen profesor no cumple con re citar en clase sus saberes, sino que se preocupa de que sus alumnos maduren en el el trabajo bien hecho; porque sabe que mu chos de sus clientes se lo agradecerán. LY decir de las buenas amas de casa? Son lo mejor de la sociedad, porque trabajan incompensa de ver contentos a los miembros de su familia . Sin amor no vocación. Habrá trabajo mecánico, solución extema de problemas; ganancia, éxito; pero no proyecto de vida humana. Además de ser proyecto, la vocación exige que éste responda a nuestra más íntima esencia; a lo en el fondo somos. Nunca nos conocemos lo su ficiente, y no pasa una semana sin que nos sorprendamos a nosotros mismos por nues tra pequeñez de miras, por nuestra falta de medio de las dificultades que no nos dejan ver ni caminar; hemos de encontramos. No para realizar un ejercicio de autocomplacencia narcisista. Por ese camino nunca sa bremos quiénes somos. Sino para exigimos andar un camino, cada uno el suyo. personas que tienen la suerte de conocer muy pronto cuál es la senda que deben seguir Ouas, la mayoría; hemos tardado mu cho. quien nunca tiene dudas 0, al menos, no se le plantean a mitad del camino. Y también quien se pregunta de vez en cuando si otras veredas no le hubiesen sido que qué hay que Hay Hay hay
No estudiante que saboree una asignatura a la que no haya dedicado tiempo y esfuerzo. Acertar en la vocación de uno puede ser difícil, pero mientras Ilegamos a la certeza, la duda no es excusa para la inacción. Existen personas que son como aquenavegantes que, zarpando del puerto paIa siempre no sabían dónde habitarían, ni cuál sería su oficio; ni ticrra acabaría cubriendo sus huesos. Sólo sabían que la vi da es un continuo hacerse a sí misma. Son como marineros que surcan el mar proceloso con la ilusión de ser útiles a los demás y quizás también de encontrar un gran amor que les haga ver luminosas las playas de un nuevo mundo. Esta búsqueda de sí mismo que es la vocación profunda; es ajena a los prosaicos y a los calculadores; € incompati ble con los manipuladores. Es patrimonio de los románticos dc la vida; de aquéllos que son capaces de darla por un ideal. hay Llos qué
más propicias su naturaleza aficiones. Pero mientras se duda, preciso es caminar y adoptar la actitud del csfucrzo gencroso. Hay que ilusionarse por las cosas aunque no se esté seguro. trabajar; tabajar con ánimo.
Gregorio ROBLES
LA TRANSICIÓN REVISITADA
on Alfonso D XIII, camino del exilio, desembarca en Marsella en la madrugada del 16 dc abril de 1931. Le acompaña entre Otros, su primo hermano Infante Don Alfonso de Orleans. Según su rela-
to, al a tiera ambos toman un taxi y se trasladan al <Hotel de Noailless , mientras el resto del menguado séquito aguarda un segundo vehículo. En tanto Don Alfonso XIII espera en el coche; el Infante apalabra las ha bitaciones. Al portero; que reconoce al mo narca le pide que pague el taxi y les mande desayuno. Estaba yo por fin tranquilo; el Rey estaba a salvo, refiere. Sin embargo; pa sados los años, Don Alfonso XIII ofrece su versión a Cortés Cavanillas, que 'magnifica su protagonismo en detrimento de la actuación del Infante. De acuerdo con la misma, es él en plan chulito madrileño; como le definió con el recepcionista que no le reconoce, y quien consigue se les conceda alojamiento; frente a la negativa inicial por estar completo el hospedaje y desconocer la cali dad del personaje, que finalmente éste desvela: Je suis le roi d Espage. iA quién creer? El relato del Infante, leído en su contexto; parece verosímil pues lo todo escueta Ilegar diálogo explica
SOLUCIÓN MARQUINA: EL JUEZ TIENE LA
nte el escándalo que supone para un Estado de derecho y para una sociedad con un mínimo de valores que un etarra muerto en pleno intento de comi sión de un delito sea homenajeado en un Ayuntamiento, Juan Bravo una idea nada desdeñable. El juez encargado del caso podría evitar la sonada apología del terorismo que está a punto de perpetrarse con una sencilla decisión: dictar que los restos del etanra Patxi Rementería sean trasladados directamente para su inhumación en el cementerio de Marquina, sin paradas previas en la capilla ardiente montada por Ios proetarras en el edificio del Consistorio. No seIlega ría la vez, recuerdan, que se ha tomado una decisión similar. El entonces juez de la Audiencia Nacional, Carlos Bueren; lo decidió cuando el entorno de Eta quiso un homenaje parecido con los restos de los eta rras Lasa y Zabala. Las razones serían de suficiente pcso para que ahora se volviera a actuar en el mismo sentido. Porque permi tir el acto de homenaje en el Ayuntamiento de Marquina, cuando todo el mundo sabe que se ha impuesto por la fuerza de la amenaza, es, de forma pasiva, conceder un apoyo moral intolerable al terrorismo asesino. primera
Juan BRAVO
mente; desde su da lealtad sin atribuirse ningún mérito. Nunca sabremos fue Don Alfonso XII quien quiso dar unos tintes dramáticos al episodio ~un rey que al al exilio tiene discutir con un empleado para obtener proba llegar que quien muerto el monarca añade su cuen ta estos flecos novelescos. En cualquier caso; la anécdota de estas dos versiones contrapuestas es indicativa dc que, en algunas ocasiones; resulta difcil conocer la realidad de ciertos hechos a través del rlato de sus tagonistas. Manuel Soriano; por ejemplo; en biografa de Sabino Femández Campo; La sombra del que José Joaquín Puig de la Bellacasa; cuando trabajaba en la Secretaría General de la Casa del Príncipe, organizó un encuentro de Jordi Pujol con Don Juan Carlos que tuvo todos los elemen tos de un 'peliculero. Fue a buscarlo al hotel Palace; donde el líder catalán se había registrado con nombre falso; y para pasar el control de La Zarzuela lo metó en el maletero del coche. Más que engañar al Jefe del Estado (Franco) se quera eludir al aparato franquista que vigilaba al príncipe. Rro en declaraciones a Tom Bums Marañón reco gidas en Conversaciones sobre el Rey de la Bellacasa afirma: Lo del maletero es una ridiculez Me pusc en contacto con Pujol a través de Carlos Sentís. Le fui a buscar & hotel Palace y nos fuimos a ver a Don Juan Carlos, yo conduciendo y él sentado al lado mío. Pasamos el control de La Zarzuela, puesto 'tranquili dad LA carta quedarse? Pujol evidentemente, podnía ofrecer su versión; pero también cabe que, tras veinte años de haberse autoinsitucionalizado como la genuina npre sentación de Cataluña desconfiad de las imi taciones; parece ser su lema considere daña su imagen pública si es que así ocunió, haberse inquibido en un maletero de coche para ser recibido por el sucesor designado por el general Franco. Y side hechos n cientes como éstos se nos ofrecen narracio nes tan contrapuestas, no resulta extraño que sobre temas de más envergadura ~la caída de la Monarquía militar de Alfonso XIIL el fracaso del intento de modemización de Es a que aspiraba lo más lúcido del republicanismo, las causas de la Guena Civil, as etapas del franquismo, la Transición - las interpretaciones sc dan de bofetadas. Durante años; el paso de la Dictadura a la Democra cia ha sido exaltado ~sobre todo por algunos hispanistas bienintencionados - como si del milagro de la multiplicación de los panes los peces se tratara. Pero desde hace algún tiempo se dejan oír criterios discrepantes; el más singular el de Antonio García Trevijano desde las páginas de LA RAZÓN. que parar el oído; y tratar de ser capaces de dis tinguir otra vez Antonio Machado - las vo ces de los ecos. Una revisitación rigurosa de raros sorpresas; para algunos, imprevistas . Pero como dice el Evangelio; la verdad os por pro Rey, explica guón Puig qué hoy que Don paña Hay puede depaha-
Rafael BORRAS