ATLANTICIDAD
Juan Manuel GARCIA RAMOS
Efeméride
unque a muchos columnistas y no columnistas se les escapa, efeméride tiene singular y significa tanto un acontecimiento notable que se recuerda en cualquier aniversario como la conmemoración de tal suceso. En plu ral, efemérides es el libro en el que se refieren los hechos de cada día 0 sucsos notables ocurridos en un mismo día de diferentes años.
veinte de noviembre de 1975, de don Francisco Paulino Hermenegildo Teódu1o Franco Bahamonde, generalísimo de Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, jefe nacional del Movimiento; caudillo de Espana por la Gracia de Dios y por más de treinta ocho años de mandato efectivo.
Toda esta semana última ha estado repleta de recordatorios; tanto necrológicos como triunfales; y uno se queda pensando en lo oído hace poco al filósofo Antonio Escohotado: con el alud de infor mación que recibimos todos los días, ya no nos queda sitio en la memoria sino para preocuparnos la historia del año pasado. Porque, además, si nos ponemos objetivos, operación siempre difícil al ser sujetos y no objetos, la historia, a pesar del Ministerio y de sus reformas, la cuen ta cada uno como le da la gana y cada vez que consenso a la hora de narrar unos hechos, ese consenso se parece más la complicidad que a la honradez científica. por hay se rieron dos grandes pensadores, y uno de ellos pertenecía a la profesión Tho mas de Quincey (1785-1859), escritor británico de excepción por la prosa que llegó cultivar y cuyas obras completas abarcan catorce volúmenes, nos dejó dicho que la historia, para él, era una disciplina infinita, lo menos, indefinida, ya que los mismos hechos pueden combinarse, 0 interpretarse, de muchos modos.
La semana que hemos dejado atrás nos trajo a la sesera el asunto de la Tran sición y los medios de comunicación se las han visto y se las han deseado para quedar bien;, ante sus lectores; oyentes y televidentes; con programas nostálgicos de aquella gesta de Reforma que nunca Madrid, en una de las habitaciones de la Ciudad Sanitaria La Paz, a las cuatro y veinte de la madrugada del qui -
Y el gran Fernand Braudel, historiador donde los haya, afirmó que la historia era el cuento de nunca acabar, porque siempre está haciéndose, superándose, los libros de historia que escri bían expertos eran váli dos sólo por algún tiempo. que los
Ycomo tras la tormenta siempre vienela calma, lo que vino fue la democracia tan deseada, la Monarquía, no tan da, pero cumpliendo su de árbitro en unos nuevos tiempos que nadie sabía nos iban a deparar, y los partidos ia libertad? deseapapel qué
La libertad se encargaron de enlatarla en un texto; para algunos tan intocable como los Antiguos y los Nuevos Testaelaborado por unas Cortes que, paradojas de la democracia mal entendida, nunca fueron constituyentes. Y si no que se lo pregunten a don Antonio García-Tre- ira, pero sí con un poco más de sinceridad pues como ya reconocido los que de verdad revisan el pasado sin cosméticas, la Constitución no escapó ni de las improvisaciones, ni de las negociaciones secretas ~idónde está recogido un derecho como el de la libre determina ción de los pueblos, suscrito por España en los organismos internacionales?_ ni de los malentendidos que hasta nuestros días ~el Título Octavo- De la organización territorial del Estado ni delos momentos dramáticos consabidos, con un ejército atento a cualquier desliz jerárquico que han Llegan
Y por referirnos sólo a una injusticia
Si hablamos de historia debemos hacerlo con todas las consecuencias y sin tantas babosidades ni cinismos la democracia como la libertad, se demuestra andando, y queda mucho camino recorrer hasta que las cosas encuentren acomodo definitivo, aunque habíamos quedado; con De Quincey y Braudel, que definitivo no era nada. por más cometida por esa Constitución, nosotros nos seguimos preguntando cómo fue posible queCanarias, y los canarios, admitiéramos acceder a nues tro autogobierno por la vía del artículo 143 de ta código jurídico-poltico y quedáramos fuera de la fórmula del 151, tan sólo porque los constitucionalistas de entonces -para mí los constitucionalistas de entonces y de ahora siempre se me han parecido a miembros de una Inquieran depositarios de madurez autonómica y no necesitaban referéndum previo para acceder a tal condición, aquellas nacionalida des otro término para hablar largo y tendidoque hubieran plebiscitado afirmativamente suS estatu del 18 de julio de 1936. Es decir; de nuevo mandaba la historia Con la geografía no era cuestión de jugar. Así que Canarias, a más de mil kilómetros de distancia del territorio continental espanol y con problemas tan singulares, sólo debía conformarse con el reconocimiento de un Régimen Económico y Fiscal ponerse en la cola del establecimiento donde expendían café para todos: Efeméride 0 efemérides, como ustedes quieran.
con toda la razón, porque al pan que que extrano que firmas y voces como la de Antonio García-Trevijano sean tan preteridas cuando de recordar lo ocurrido hace un cuarto de siglo se refieY nadie debe obviar, como dice García-Trevijano en su libro El discurso de la República (1994) que el gobierno del presidente Suárez, que era un gobierno derivado de leyes franquistas, convocó elecciones legislativas el 15 de junio de 1977 para un Parlamento más que atípico, pues tenía dos cámaras, y la segunda, el Senado, contaba con cuarenta y un miembros nombrados directamente por el Rey; comicios para un Parlamento sin fuerza ni derecho constituyente, pues misma condición de constituyente expira cuando cumple esa alta labor. Y fue esa asamblea la que se encargó de redactar y de aprobar un texto al que muchos consideran casi sagrado, Dios los tenga en su gloria, antes y después de que dejen hay hoy hoy