SU OPINIÓN

Las recientes movilizacio­ nes en contra de la globalización son signos de esperanza que tienden a romper este quietismo social, que desde aquel Mayo del 68 no han vuelto a mostrar su presencia, para al menos inquietar al po­ der establecido y crear una conciencia crítica que es el signo de vitalidad de una so­ ciedad. este han el

Lo que le sucede al pensa­ miento y a la cultura política, desde hace medio siglo, no tiene antecedentes en otras épocas tan largas de la histo­ ria. Parece como si la guerra mundial contra el nazismo pri­ mero, y la guerra fría contra el comunismo después, hubie­ ran anestesiado la facultad de observar la realidad de las pautas de comportamiento so­ cial y político y de poder re­ flexionar, con autonomía men­ tal, sobre lo que diariamente se presenta para consumo de masas adocenadas por los numerosos vendedores de humo y de ejecutivos ejecuta­ dos. no las Jos de

Es imposible comprender que la propaganda y el enga­ ño a que conducen todas las ideologías de poder sean los únicos argumentos para expli­ car el cementerio intelectual y el osario académico donde se recrea y cultiva la producción de esa hormona que configura y define el pensamiento único y la ideología plana en que se

OPINIÓN

Glohalización, no gracias

encuentra la sociedad civil de los albores del siglo XXI.

La glohalización es el pro­ ducto estrella en el márketing político que se anuncia en to­ dos los actos de propaganda y de difusión controlada, por par­ te de los gobiernos. El fundamentalismo del mercado es su consecuencia directa y es el res­ ponsable de que no surja nin­ gún tipo de alternativa a la uni­ formidad cultura imperante. Es cierto que no es la primera vez que la sociedad vive en este sis­ tema. Pero sí es, de alguna ma­ nera, la primera experiencia no­ vedosa de convivir con un sis­ tema que no tiene tipo de con­ trapeso alguno a su actuación y que su aplicación esté exenta de creencias y de normas éticas que puedan ser compartidas, de manera universal, como elemen­ tos constitutivos de las reglas de juego a respetar en la aplica­ ción, pura y dura, de una gloha­ lización que, en definitiva, con­ siste en dar al poder económico autonomía plena, frente a los gobiernos. Es decir, entregar la dirección de la política económi­ ca al poder financiero. Éstos au­ mentan la rentabilidad de sus negocios con las variaciones del tipo de interés fijando una prohibición constitucional del déficit presupuestario. Lo que podríamos denominar una au[O y

JUAN SEOANE

téntica democracia participativa y en plural.

El capitalismo con su obse­ sión y dependencia única del mercado representa un peligro abierto a la sociedad actual, y como afirma en su obra «La cri­ sis del capitalismo global» un capitalista converso, Soros; El fundamentalismo del mercado es hoy en día una amenaza ma­ yor para la sociedad que cual­ quier tipo de ideología totalita­ ria. del y

Estamos asistiendo a que gran parte de lo público se está haciendo privado. No por exi­ gencia ideológica ni por crite­ rios de rentabilidad o eficacia empresarial, sino por pasiones de dominio y de ambición en el control y en el reparto entre muy pocos. Los bienes privatizados no pasan al mercado de la libre competencia, sino a los oligopolios mediáticos que se agrupan en tomo al poder go­ bernante de cada momento. Es­ tos oligopolios establecidos y constituidos en clubes priva­ dos, son los que arbitran la gue­ rra y la paz, el valor del déficit, las tasas fiscales, la competen­ cia empresarial, el orden públi­ co, la sanidad, la contaminación, y todo lo que es correcto para se y ellos en las ideas y costumbres que se deben de administrar en dosis perfectamente controla­ das a la ciudadanía.

Como magistralmente refleja en su reciente obra: «Pasiones de servidumbre», el gran inte­ lectual García Trevijano: «Fran­ camente, sin ironía, no creo que a través de este comité privado lo hiciera peor de lo que ahora se hace a través del comité pú­ blico del gobierno. Incluso sería mejor para los gobernados. Su comprensión de la política sería mayor, y su grado de decepción menor. Aunque el resultado fi­ nal fuese el mismo, el menor costo de los medios abarataría la producción de leyes y de per­ sonal para la política».

Pero la necesidad de vivir con la conciencia engañada es tan ilusionante para Tbs gober­ nados que, cuando les llega la li­ bertad, pierden la claridad de juicio para desear que la clase dominante les gobierne directa­ mente a través del nuevo decá­ logo que es la glohalización de pensamiento único y además plano, privándoles de la espe­ ranza de poder tener acceso a acciones libres que puedan con­ figurar una alternativa al actual estado de servidumbre volunta­ ria. Al menos, los esclavos de la antigüedad renunciaban a la li­ bertad a cambio de su vida,

REVISTA DE HUMOR EN PRENSA

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Ángel y Guillermo (en El Mundo)

(en Vn AlaRde

(c) Del documento, los autores. Digitalización realizada por la ULPGC. Biblioteca Universitaria.

\ o í Ü! 2- mientras que los siervos de la postmodemidad se mueven, se organizan y votan, sin po­ sibilidad de elegir a sus amos, a cambio de su reconocimien­ to como ciudadano. Es decir, a cambio del reconocimiento de su impotencia política

El someter a toda una so­ ciedad a un pensamiento úni­ co a ultranza, a una glohaliza­ ción excluyeme y sectaria, sin dar opción a una alternativa ideológica, son signos de te­ mor y de confesión de impoten­ cia de los gobiernos y de los or­ ganismos internacionales.

Lo que estos fenómenos presagian no son revolucio­ nes de masas, sino el desor­ den y mostrar la extrema fragi­ lidad de un sistema agotado y que no tiene soluciones a los graves problemas que la so­ ciedad tiene planteados. Me­ nos mal que muchos millones de mujeres y hombres con la conciencia intacta frente a la manipulación y el engaño, es­ tán alzando las voces en sen­ tido unívoco a través de alta­ voces de libertad para que su mensaje pueda ser oído y des­ active los mecanismos de atoramiento mental que impiden el desarrollo de inteligencias sin temor. En ellos está la es­ peranza de que la libertad po­ lítica pueda tener cabida en un nuevo orden social, cuan­ do se haga presente de impro­ viso la crisis irreversible del sistema.

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