primergolyendoexclusivamenteporlavíadelarazónysin másnavajeo que ésta y el de las idealidades.

Pero claro, aceptar que el alumbramiento de la AutonomíadeAndalucíavinieradeunpartidocomoelPartidoAndalucista, habría sido muy grave para el PSOE. ¿Cómo el PSOE hubiera apechado con un coste político tan dramático? Por eso sería, que hubo quien dijo que en política todo vale y ya de paso, reinventaron aquello de «El Príncipe de Maquiavelo» y empezaron a poner en las vallas de los caminos lo de «señorito» y lo de «traidor». Sí, fue cuando el vals negro para números danzantes, 144 y 151: he ahí el dilema.

Por eso al Partido Andalucista jamás le llega la manta a lospiesniganóelsegundotiempo,porquedeesoyaseencargaronotrosconmejorequipaciónylasespinilleraspuestas. Yahora habrá que preguntarse eso de cómo se defiende un hombre o un partido pequeño, sin medios de comunicación al alcance. Así Andalucía, al no conocer la otra parte de la realidad, la otra mitad que completaba la historia, se sintió vendida y traicionada. Pero vendida y traicionada ¿por quién?

Yoenaquel entonces era una muchacha inocente con las mil mejores poesías de la lengua castellana, pero si mal no recuerdo, y ahora me han refrescado la memoria una serie deentrevistados,entreellosManuelClavero, RafaelEscuredo, José Antonio Gómez Marín, por citar a personalidades que no tienen nada en común con el Partido Andalucista, este culebrón del 144 y 151 tuvo tan serio predicamento, por lo poco aficionados que somos a leernos la Constitución Española, ¿o es que la Autonomía del 151 no se consiguió gracias al 144? Y tampoco es que lo diga yo, sino que lo dice -entre otros- un experto en la materia, como es el Magistrado del Tribunal Constitucional, Profesor Rubio Llorente en su «Código de Leyes Políticas». Ustedes me corrigen...»

Un libro desconcertante sobre un político de raza

Quédudacabequeéstehasidoun libro desconcertante. Primero porque entré en él con la certeza de que me enfrentaba a un personaje totalmente definido del que sólo tenía que adjuntar datos precisos y no fue así, porque luego, el personaje se me hizo persona yempezóacaminarsoloconsucuerpo deniñoconinquietudes, consuhistoria de niño bien que quiere ser político paracambiarlasociedadyhacerla másjusta. Ysurge unhombrequeva alacárcel, que sufre, que se enamora y tambiénhacelocurasytonterías. Segundo,porquemiplanteamientono fue nunca hacer una biografía al uso, dondesólointerviene elautor con su propiasubjetividad y con los medios y los enfoque que le da el biografiado, dondetodolomásquepuedecatarel lector son dos puntos de vista. No, este libro lo tenía enfocado para dar la palabrademocráticamente aunaserie depersonasqueaportaransupartede historia ligada a Alejandro Rojas Marcos, y que nos hablaran de sus defectos, de sus errores, de sus virtudes y de ciertos matices que ya son parte de la historia. Es decir, que ellos siluetearanesepálpito de vida y ese trozo de tiemposin queyo comoautoraoAlejandro comoparteinteresada, pudiéramosentrarenlosparámetrosdelos ahormamientosydelasmanipulaciones. Así lo vi desde un primer momento y así lo aceptó Alejandro. Eso no era fácil porque para que el libro fuera creíble y el personaje reflejara puntualmentelosacontecimientos atratar y quenoscompetíasaber,teníamosque darcabidaapropios y a extraños. Teníamosquerecurriralosadversarios, estos más que nadie darían credibilidad de unos hechos, que aunque estaban anotados en el Diario de Sesio- nesdelParlamento,reflejados en prensa, y en algunos casos, avalados por prestigiosas firmas, habían sido solapadosyenterradosparasiempre. Yyo estaba dispuesta a entregar la cara y la cruzde unhombreparaquedarenpaz conlosacontecimientosdeuna historia inmediata, donde una partitura paravocesyorquesta, consuspremeditados silencios ejecutores, habían creadounconciertoequívocoymal interpretado. Y también Alejandro estuvo dispuesto y nos entregamos no alarevanchanialjuegosucio,sinoa entregara Dios lo que es de Dios y al CésarloqueesdelCésar.Enestelibro, cosasqueestabanturbiasparala gran mayoría,ahoraestándiáfanas,gracias aalgunoslíderes de las distintas fuerzas políticas que formaron parte de la confección reciente de España, y han aportadocon sinceridad y honestidad sutestimonio, y gracias al refrendo -repito- del Diario de Sesiones y las hemerotecas.

Estonoibaasernipodíaserel«Libro gordodePetete», sino un muestreo parafomentarla claridad. Sabemos quefaltan nombres, nombres importantes de un ayer próximo que estuvieronpresente y forman parte de la mismahistoria. Nombres como pueden ser: Felipe González, Alfonso Guerra o MartínVilla, que fueron invitados y decidieronno intervenir. Claro, que notengola menorduda,queconSantiago Carrillo, José Antonio Gómez Marín,RafaelEscuredo,AntonioGarcía Trevijano, Raúl Morodo, Jordi Pujol, Carlos Garaikoetxea, Manuel Pimentelo ManuelClaveroArévalo tenemosunmuestreomásqueinteresante y más que fidedigno.

Justo es decir también, que no están todos los «Históricos» del Partido An- dalucista, solamente hemos hablado conDiegodelosSantosyMiguelÁngel Arredonda, hubiera sido cargar mucholastintas,si noshubiéramos dedicadoa seguir abundando sobre la mismahistoriayelmismopersonaje dentro de un mismo ámbito. Tenemos el testimonio de Luis Rojas Marcos, comohermanoycomoescudriñador delamentedeunlíder.

Yasí, con las opiniones y el testimonio denotables, y las opiniones y el testimoniodeallegados,comosuhija,Lucía, Antonio Hidalgo, Dimas Borrego, JuanGarridoMesa.,osupeluqueroo sumédico,hemospodidoapreciar,que hayunRojasMarcoshumano,sensible, enamoradizo, a veces místico, a veces trasgresor, que se somete a la gimnasiayaciertasnormashomeopáticas para poder cometer excesos. TenemoselperíododelaAlcaldíade Sevilla. Alejandro en la oposición. El MetroenterradoporelPSOEyelPP. Sullegada a los barrios. Su postura frente a la especulación que se cernía enElPradodeSanSebastián,laBuhaira. Su entrega a la sociedad, al deporte debase, a la Candidatura Olímpica. Deestaépocanoshabla elCardenalde Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, el DuquedeSegorbeoEnriqueMorenode la Cova. Se prueban hechos como la realidad del Metro o se habla del EstadioOlímpico con pelos y señales. Ydespuésdetodoesto,sedescubreel almadelGeneralCuqui,unniñocon muchogenio,quelepedíaasuhermanaPilucaqueledierados«tortas» cuandohubieramenester,poraquello delarebeldía innata. Un niño con períodosen Europa desde los quince años. Un rebelde con causas. Un idealista. Un espartano. Un trabajador. Un divorciado. Un hombre. Un aventure- ro. Un sufridor. Un espontáneo. Un provocador. Un padre. Un innovador. Unclásico. Un marido. Bueno, muchas cosas, mucha vida, mucha quinta marcha,muchoboeing.Ytambién, cómono,laduda.Elberbiquíquebaja hastalas vísceras. La sombra. Los errores. Las malas compañías. Los personalismos. Las crisis. Los pulsos. Lasequivocaciones.El tirar del arado ante las cosechadoras del bipartidismo.Elclamareneldesiertodelas multitudes con un nacionalismo internacionalista ante un pueblo que, como dijo el clásico, hasta el pan y el jamón quierendeFrancia, y no tiene conciencia de pueblo o, ante un PAdesangeladoydócil, con unos líderes que flaqueanynoprofundizan,elpueblo, luego, le niega su fe.

Todoestonosllevaalareflexión. Y sale la «pistola de Larra» que decide el futuro y el silencio, porque ¿sabrá Rojas Marcosque aese futuro quizá no esté invitado? ¿Sabrá Alejandro que a veces a los «padres» sólo nos queda ganarnoselrespeto de los «nietos»?

Poresohayunantesyundespués demostrableenestaspáginas. Si me confiesa Alejandro que se ha quedado desnudoyhahechoelesfuerzo,el gesto de humildad de verse en el espejo dela«madrastra»,a queel azogue irredento que sólo acepta la turgencia delajuventudle dicte su sentencia, ¿tendré que creerlo? ¿Tendré que dar porbuenasucatarsis,esa toma de conciencia importantísima, del hombrequedecideser aestar? Aunqueeso sí, segura segura estoy de una cosa: no le veo intenciones de dejar de caminar. Quizásuesquemadevidaseunaa ciertas palabras de Cayo Julio César: mientrasquedealgoporhacer,no habréhechonada. Rosa Díaz

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