30 AÑOS DEBATIENDO SOBRE FRANCO
DICIEMBRE 2005
Anoche en el programa Noches Blancas de Sánchez Dragó hubo un interesante debate sobre la figura de Franco. El conductor del programa lo acabó con la frase: "Franco me importa un pito".
Una de las cuestiones más interesantes de las que se habló fue por qué seguimos debatiendo sobre Franco. Antonio García Trevijano y algún otro participante venía a sostener que la razón fundamental es que este país sigue siendo políticamente, sociológicamente y culturalmente franquista. A diferencia de la ruptura que hubo en Italia y Alemania con el pasado de Mussolini y Hitler, en España, el dictador lo dejó todo más o menos atado. Murió en la cama tras 40 años de poder con el consentimiento de la mayoría de la población española, no colgado boca abajo como Mussolini. El franquismo ha calado muy dentro y eso se ve en cosas como la escasa división de poderes de nuestra democracia (dijo Trevijano), donde el que controla el Ejecutivo también controla el legislativo y el judicial. O en el papel y peso que tiene la Iglesia en España (Bono dijo con razón el otro día que ningún país como España trata tan bien a la Iglesia Católica).
En la mesa también estaba Pío Moa, al que se le sigue dando credibilidad llevándole a programas serios. Algún día, o mejor, luego, comentaré cómo fue mi encuentro con Pío Moa, al que conocí hace unos cuantos años. Pues bien, Pío, afirmó como hace en su libro, que la democracia la trajo Franco, y que además tuvo la virtud de dejar un país moderado. Curiosa afirmación. Yo diría más bien que dejó un país dormido, caudillista, acomplejado. Y encima no solucionó ninguno de los problemas de España. Más bien los acentuó. Puede que 40 años de dictadura nos de 40 años de nacionalismos estúpidos. No sólo los periféricos (por reacción), sino también el centralista.