Alberto P. de Vargas
Adjetivos para la República
M
pre es llamar la atención y aún más si es la de un observador que reflexiona sobre la realidad y escribe como es debido. Sin embargo, su alusión a la referida columna, publicada hace dos semanas meha dejado un poco desconcertado y con la impresión de que, al menos siguiéndole, es preciso numerar las repúblicas para saber dequé se trata. Habla mi colega de una república apellidada "constitucional" que, como él mismo dice, se inspira en una idea de Antonio García Trevijano que -eladdenda es mío hace unos días pronunció en el Ateneo de Madrid, una conferencia conmemorativa del septuagésimo quinto aniversario de la proclamación de la Segunda República Española, precisamente titulada "La I República Constitucional"_ Un ampllo resumen de la conferencia se publi có en "La Estrella Digital" el pasado dla 6 e imagino que es de este texto de donde Ledesma ha extraldo el innecesario adjetivo que no añade nada, lo de viniendode un sujeto tan pintoresco como Antonio García Trevijano, cuyas fantasías 'políticasson bien conocidas. Se cuenta que su bufete sC trata de un abogado en ejercicio ha adquirido cierta relevan cia a base de autodefinirse como republi cano- redactó la Constitución de Guinea Ecuatorial -antigua española-de cuya aplicación, los resultados están a la vista. grato que que
Icolumnadehace quince dí as llamó la atención de mi querido colega de ubicación Manuel S. Ledesma, Siem-
Naturalmente, como supone mi amigo Ledesma, cuando escribo la palabra repú blica me refiero por proximidad y motiva ción inmediata, al sistema político que coEspaña en 1931; es decir, al que se conmemora, una democracia apoyada, no podía ser de otro modo, en una Constitución, ordenada sobre los partidos políticos personificada en un presidente elegido porel pueblo soberano. Bien es verdad que no fuelomismo la primera que la segunda, salvoen queambas sembraron elcaos en la sociedad. Naturalmente ello no es culpa delsistema, peroloshechos están ahí._Algo as( como el marxismo bueno está para eldebate filosófico pero que, visto lo visto, es preferible no escape de las estanteríasoalomásdelas mesas de sus lectores0 de los participantes en el debate. Todo eso de la elección directa 0 de cualquier modo de estructurar la participación, es tan apli cable a la República como a la Monarquía _ Por supuesto, entendiéndolas definidas sobre unos principios básicos, una ley de leyes; es decir, una Constitución; Por eso, escribía que la diferencia esencial es la for ma de señalar al Jefe del Estado. Y, desde sería una frivolidad limitarse a entender que la Monarquía es una cuestión genética. 'Adjetivar de "constitucional" u sistema que ha de apoyarse en una constitución; es como llamar comestible a lo que puede ser ingerido y digerido, asumido en fin por el sistema digestivo. En lo que a mfse refiere, no soy un entusiasta de la Monarquía, sobre todo últimamente; pero tampoco de la República: Creo, no obs tante que es mejor rentabilizar Jo transcurrido, respetar lo conseguido y dejarse de sobresaltos y de aventuras. Aunque solo sea por respeto a los compromisos adquiri dosyalas propias decisiones. noció que que luego,