TREVIJANO Y EL DINERO DE TRUJILLO
la vida y milagros de Antonio García-Trevijano un hombre que se ha ganado a pulso su pertenencia a la fauna de LOC. Durante toda la semana no paré de recibir llamadas comentando el escándalo post mortem de Trevijano. Sin embargo; la llamada que más esperaba no llegó nunca y tuve que salir a su encuentro. aquí
Lo último que supe del insigne AGT es había desheredado a sus hijos y en la casa familiar de Somosaguas se había atrincherado una asistente a la que él obsequió con la presidencia de su fundación LOC desveló el secreto de su fortuna; que no era tan exigua como nos habían hecho creer; y yo aporto hoy una noticia que muestra el lado más siniestro del personaje y su obsesiva relación con el dinero Yo misma fui testigo de un maniobra que tuvo lugar en 1991 y ha durado hasta su muerte, acaecida sin moratorias en 2018. que que
Estoy aquí para anadir algo sobre Trevijano Algo ingrato y penoso. Porque no sólo los famosillos dan disgustos A veces quien más nos decepciona es esa gente de la que nunca esperarías un mal gesto. Trevijano (a secas para sus enemigos) pertenecía al grupo de notables, pero su fama ha sido fulminada en dos líneas de periódico El caso es que él ya no está aquí y queda exento de agradecer los comentarios desde el silencio de ultratumba:
Trevijano fue una de las personas más soberbias que he conocido en mi vida Se gustaba tanto a sí mismo que no encontraba adjetivos suficientes para engalanarse. En ocasiones sufrí accesos de vergüenza ajena asistiendo a esos monólogos que él convertía en alaridos de exaltación para impresionar a los amigos . Era como la madrastra de Blancanieves. No necesitaba espejo para mirarse en él, entonando la retahíla de preguntas que formulaba y respondía de una
Cuando entró en mi vida Trevijano; lo que más llamaba mi atención era su cortesía y sus alusiones al arte Durante un tiempo atrajo a su órbita al juez Navarro un tipo silencioso en el que Trevijano estaba interesado por razones que desconozco Ibamos todos a comer; bajo la batuta de Trevijano. Menos pagar; todo lo decidía: Lo demás, esto es, la cuenta y el chófer; corrían a cargo de Lita Trujillo, consciente del dominio que ejercía Trevijano sobre ella. Lita no pasaba apuros
Misister (así se llamaba) era acérrima de Trevijano Élle daba consejos y Lita los obedecía sin rechistar; convencida de que era el hombre más aprovechaba de esa circunstancia. Por eso acabó quedándose con su dinero A mis ojos, el granadino era un farsante; pero yo no tenía vela en ese entierro; y cuando la tuve ya era demasiado tarde:
Pero pasó el tiempo y Lita no cobró nada. Se optó por firmar nuevos documentos acogiéndose a nuevas prórrogas; pero todo fue en vano Comenzaba así una larga pesadilla que aún no ha visto su fin. Para calmar las presiones de Lita, Trevijano se vio obligado a inventar historias de un cacique brasileno que, seguramente soló habitaba en su mente.
Un día de 1991, Lita le entregó a Trevijano 350.000 dólares para que espiritual de una secta y bastaba con le indicara un camino para ella lo siguiera a ciegas. le hizo entrega del dinero; así consta en un documento firmado por Antonio García-Trevijano Lea Menshell (Lita Trujillo) y Pablo García-Trevijano Chouraki (hijo de Antonio) . En el documento también constaba que el dinero sería devuelto en 1993 y que ascendería a 700.000 dólares (capital e intereses) . que Lita que
Mientras todo esto ocurría, llegó la crisis y se cebó con muchas economías familiares, entre ellas la de Lita; que se vio forzada a abandonar la casa de la Moraleja y refugiarse en un apartamento junto al Bernabéu. Si tiempo atrás se había dicho la economía de Trevijano fue boyante gracias a Guinea (país al que habría dotado de un borrador de constitución) , ahora podría decirse que también había disfrutado del dinero de los Trujillo. que
Ésta es una historia de ambición y usura en la que muchos de suS protagonistas responden al cliché de la dudosa reputación. Yo he vivido en el epicentro de esta sacudida y doy fe de lo que escribo. Solo una persona es inocente y hasta torpe en su inocencia: Lita Trujillo. Ella sabe que lo he visto todo. Lo que no sabe es que nada me ha parecido más patético que ver cómo la gente le daba la espalda al perder el dinero.