1. TIEMPOS DE CAMBIO: DE LAS CÁRCELES A LAS LISTAS ELECTORALES

Pero, alguna vez sonríes, suavemente. En el fondo de los ojos, muy oculta. En esa cara flaca, pasadas las ojeras azuladas, brilla una luz de fuego y esperanza, sabes que es por algo todo eso' 388 .

3.6. Y LA DEMOCRACIA LLEGÓ...

3.6.1. INTRODUCCIÓN

El crecimiento de la oposición fue paralelo a la agonía del franquismo. En el tardofranquismo, una de las iniciativas de los grupos opositores fue la de crear organismos unitarios para aunar fuerzas y presionar, mediante acciones conjuntas, al régimen. Los dos organismos más representativos fueron la Junta Democrática de España y la Plataforma de Convergencia Democrática 389 .

La Junta Democrática se presentó el 30 de julio de 1974 en París, estaba liderada por el Partido Comunista de España y contaba con la presencia de algunas personalidades importantes como Calvo Serer, miembro del Opus Dei.

La Plataforma de Convergencia Democrática, creada en junio de 1975, estaba compuesta, a su vez, por el Partido Socialista Obrero Español, por algunos grupos de extrema izquierda como ORT, MCE, PTE, y los democristianos de Ruiz-Giménez. Ambos grupos iniciaron contactos en septiembre de 1975 para fusionarse, proceso que culminó en marzo de 1976 con la formación de Coordinación Democrática (la 'Plantajunta'), organismo que, frente a las propuestas reformistas del gobierno heredero del franquismo, defendió, al menos inicialmente, la ruptura democrática como forma de

388 Prisión de Yeserías , Madrid, 1978. Este tipo de documentos se distribuía entre militantes de distintas organizaciones y allegados y amigos de los presos.

389 El análisis de la trayectoria histórica de ambos organismos en Nicolás Marín, Mª E. y Alted Vigil, A.: Disidencias en el Franquismo , D.M., Murcia, 1999, en especial el epígrafe del texto: 14. La presión de la memoria: de la ruptura a la reforma pactada, págs. 101-104.

liquidar la dictadura y vehicular el cambio, aunque rápidamente asumió la estrategia de negociación política, de 'ruptura pactada', y, finalmente, en 'reforma pactada'.

Las propuestas para este cambio desde dentro del régimen eran bien distintas, abarcando un panorama que iba desde las posiciones más inmovilistas que defendían perpetuarlo con unos ligeros retoques, hasta las más moderadas partidarias de ir reformando poco a poco hasta conseguir una democracia liberal.

La muerte de Franco se produjo el 20 de noviembre de 1975, y dos días después don Juan Carlos de Borbón se convertía en Jefe de Estado, nombrando a Arias Navarro presidente y confirmando el continuismo de la etapa anterior. Esta situación, se mantuvo hasta el nombramiento en julio de 1976 de Adolfo Suárez como nuevo presidente del Gobierno, cuyo objetivo consistía en arbitrar las medidas necesarias para dirigir un cambio desde dentro que diera como fruto el nuevo régimen político 390 . La articulación de este nuevo régimen político se prolongó desde 1977 a 1979. Ya en 1976 se había celebrado el Referéndum para aprobar la Ley para Reforma Política, con la que gran parte de la izquierda no estaba de acuerdo, por lo que se opuso a ella. Coordinación Democrática apostó por defender la abstención como forma tibia de oponerse, pero aun así no tuvo gran seguimiento. Una vez aprobada, los partidos políticos, ya fuera de los organismos unitarios, empezaron a aceptar su participación en el proceso y entraron en negociaciones con el gobierno de Suárez.

390 Sobre esta cuestión ver Cotarelo, R. (Comp.): Transición y Consolidación democrática en España, (1975-1986) , CIS, Madrid, 1992.

FUENTE: Triunfo , 18/6/1977. Día de temores e ilusión. Los temores estaban relacionados con el recuerdo que muchos ciudadanos tenían de las últimas elecciones convocadas en España, las de 1936. La ilusión se debía a que por fin se podía de nuevo ejercitar el derecho al sufragio libre y no coaccionado por un régimen dictatorial. Para los militantes de izquierda representaba, además, poder votar a sus líderes tras la recién recuperada libertad.

El siguiente paso era el de la legalización de los partidos políticos. El mayor problema se planteó cuando hubo que legalizar al PCE, pues contaba con la oposición de la extrema derecha franquista, el ejército, parte del Gobierno y de importantes sectores sociales. El PCE fue legalizado el 9 de abril de 1977 en medio de airadas protestas de sus enemigos y de gran regocijo entre toda la izquierda del país, alegría no exenta de polémica, pues la legalización llevaba implícita la asunción de las condiciones impuestas por el sistema, entre las que destacaron la aceptación de la Monarquía, el capitalismo, la bandera, y el abandono de cualquier tipo de aspiración republicana.

Los demás de partidos de izquierda siguieron trayectorias diferentes. El PSOE apareció en el panorama político nacional, tras muchos años de escasa actividad, renovado bajo la dirección de jóvenes militantes del interior, 'el grupo sevillano', con Felipe González como Secretario General. Esta renovación que se había producido en

Surennes, París, en 1974, fue decisiva para su posterior implantación por todo el territorio nacional y el triunfo en las siguientes elecciones, pues esta nueva generación de líderes nada tenía que ver con el pasado 391 , alejándose, por tanto, del recuerdo de la Guerra civil y la República. Tenían igualmente a su favor, el que no fueron el principal objetivo de los cuerpos represivos de la dictadura, con lo que su imagen no estaba tan vilipendiada como la de los comunistas, considerados el principal enemigo del régimen durante toda su existencia.

Los partidos de extrema izquierda fueron legalizados posteriormente, y su trayectoria fue muy parecida, pues poco a poco fueron perdiendo fuerza, llegando a la desaparición o a la testimonialidad tras sucesivos fracasos electorales.

Las primeras elecciones libres desde 1936 se celebraron el 15 de junio de 1977 y el partido más votado fue el que estaba en el poder, Unión de Centro Democrático, liderado por Adolfo Suárez, seguido del PSOE. Esta fue la primera gran decepción de la izquierda, pues a pesar de su gran esfuerzo y de su larga trayectoria de lucha contra la dictadura no consiguió ganar. El PCE, bastión de esta lucha, sólo logró 20 diputados. Los partidos de extrema izquierda no obtuvieron ninguno.

En este nuevo periodo se aprobó la Constitución Española y, posteriormente, se celebraron nuevas elecciones legislativas el 1 de marzo de 1979, así como elecciones municipales 392 el 3 de abril del mismo año.

391 Para esta cuestión resulta muy interesante el texto de Méndez Lago, M.: La estrategia organizativa del Partido Socialista Obrero Español , CIS, Madrid, 2000. Para un análisis más general y ampliado a otras organizaciones políticas consúltese Méndez Lago, M. y Ramiro Fernández, L. (Coord.): Las transformaciones contemporáneas de los partidos políticos , Pablo Iglesias, Madrid, 2004.

392 Los resultados de estas elecciones se pueden consultar en Anexo Documental Cap. III, nº 49, resultados electorales de las elecciones municipales de 1979 según información aparecida en Cambio 16 , 15/4/1979.

3.6.2. LOS ORGANISMOS UNITARIOS EN MURCIA

Hemos descrito el contexto histórico que llevó a las distintas organizaciones que funcionaban dentro del territorio nacional a unirse en organismos unitarios con el propósito de sumar fuerzas. En torno a los dos grandes partidos de izquierda, PSOE y PCE, se concentraron el resto de los partidos y sindicatos en las ya mencionadas dos grandes organizaciones, la Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia Democrática.

La Junta Democrática se formó en 1974 con la participación de PCE, PSP (Tierno Galván), PTE, Alianza Socialista de Andalucía, Partido Carlista y personalidades como García Trevijano y Calvo Serer; en 1975 se incorporó el PCE (i). La formación de este organismo en Murcia 393 fue lenta y no exenta de algunas dificultades; una de ellas fue la de ' encontrar a la derecha, y más a la derecha organizada ' 394 . En los documentos del PCE también se recogen los problemas para ampliar los contactos con otros grupos, a la vez que informa de la existencia de otra Junta formada por tiernistas y carlistas ' posiblemente con un planteamiento pasivo '. A finales de febrero de 1975 ya se había constituido la Junta Democrática, ' bajo la dirección de Petri y los jesuitas y tras la unificación con carlistas y tiernistas ' 395 .

La Plataforma de Convergencia Democrática creada en junio de 1975 estuvo integrada por CCOO de Euskadi, Consejo Delegado Vasco (PNV, Acción Vasca y Comité Central Socialista de Euskadi), Izquierda Democrática, MCE, ORT (abandonó ese mismo año y se volvió a incorporar tras la unión de las dos organizaciones), Partido

393 Según la documentación interna del PCE, la formación de la Junta estuvo guiada por jóvenes profesionales ligados a la Universidad, AHCCPCE, Nacionalidades y regiones , 4/1/1975.

394 AHCCPCE, Nacionalidades y regiones , 2/2/1975, el subrayado es del autor.

395 'Posteriormente tuvimos conocimiento de que al margen de esto en enero se había constituido la J.D. de Murcia. Al entrar en relación con ellos nos hemos enterado de que estuvieron por aquí Fuej y Salinas y la constituyeron con Carlistas y Tiernistas; en realidad estos hombres hasta ahora se habían limitado a hacer una hoja, copias a máquina, dando cuenta de la constitución e incluyéndonos a nosotros y a CC.OO, pero prácticamente sin difusión', relato de la formación de la Junta según el PCE de Murcia, ver en AHCCPCE, Nacionalidades y regiones , 21/2/1975.

Carlista, Partido Gallego Social-Demócratico, Partido Socialista Obrero Español, Reagrupamiento Socialista y Democrático de Cataluña, Unión Democrática del País Valenciano, UGT y Unión Social-Democrática Española.

'Pues si, se formó después de la Junta. La Junta Democrática se formó primero, que la formó el PC con algunas personalidades como García Trevijano y alguien más del OPUS, gente de, bueno, del OPUS, no eran del OPUS, pero bastante vinculados a determinados sectores, sectores de la burguesía ¿no?, en París. Y a partir de ahí, aquí se metieron gente como el Partido del Trabajo y tal, y de aquí, la Plataforma, no se las fechas, se formó en una convocatoria de, no se si fue autoconvocatoria o convocatoria por parte de alguien y se convocó de la misma manera, pero se formó con partidos. Es decir, no se formó con personalidades como hizo la Junta en primer término, sino que se formó con partidos. Empezó funcionando ya con el PSOE, con el MC, con la ORT, con todo ese tipo de cosas'. (J.V.)

'Previo a la muerte de Franco, no sé si en el mismo 75 o en el 74, no me acuerdo o 76 o simultáneo, en la Transición política, antes de que se lograran los partidos políticos y tal, pues hubo intentos por crear unas plataformas, un poco inspiradas por aquellos movimientos que habían salido en Portugal, y donde había ya, la gente un poco empezaba a aflorar y se creaba, la Platajunta fue una y no me acuerdo otra'. (R.M.)

Junta y Plataforma propusieron entrar en conversaciones para lograr la formación de un solo organismo representativo de toda la izquierda, y ' presentan dicha operación como un reto al gobierno de Arias y destinada a socavar sus planes de reformas paulatinas ' 396 . Dicha coalición estaría formada por más de dieciocho partidos con representación ideológica desde cristiano-demócratas hasta socialistas, comunistas y maoistas 'que propugnan una ruptura democrática con el régimen del fallecido Franco, a fin de comenzar de cero. En cambio, el gobierno se inclina por una evolución paso a paso' 397 . En marzo de 1976 se unen y forman Coordinación Democrática 398 y ya

396 AGA, Cultura , 25/3/1976, 'Difusión informativa de la Dirección General de Coordinación. Visión informativa de agencias extranjeras'.

397 AGA, Opus cit. . La información remitida por este Coordinación Democrática a la prensa se puede consultar en Anexo Documental Cap. III, nº 50: dos comunicados de Coordinación Democrática en Triunfo 14/8/1976.

398 Organismo que abogaba por la formación de un gobierno de amplio consenso democrático capaz de garantizar el proceso constitutivo del estado y unas elecciones auténticamente libres; legalización de partidos políticos y organizaciones sindicales sin exclusiones; conocimiento inmediato del pleno ejercicio de las libertades de expresión, reunión y manifestación y huelga; la adopción de medidas necesarias para asegurar la unidad jurisdiccional y la organización y funcionamiento de un poder judicial independiente; amnistía para los presos políticos y libre retorno de los exiliados, y amnistía laboral; reconocimiento de las aspiraciones al Estatuto de autonomía de las nacionalidades; aplicación de medidas para combatir la

bajo el amparo de este organismo unitario, se realizaron gran cantidad de actos y manifestaciones en defensa de los puntos básicos que defendía, entre ellos la amnistía 399 de los presos políticos 400 .

'Yo recuerdo de asistir en representación de la parte sindical, (...) y si que se, una de las cosas importantes de los actos que se hicieron fueron las grandes manifestaciones de Murcia y Cartagena, fueron las primeras manifestaciones fuertes que se hicieron, donde la gente se lanzó a la calle. En Cartagena no sé si logramos 2.000 personas o más, era una cosa importante'. (R.M.)

La defensa de la creación de la Platajunta, así como cualquiera de los puntos en los que se basaba su existencia, se saldaba con detenciones 401 , arrestos, sanciones, etc., aunque, la contundencia empleada contra los representantes de este organismo eran inferior a la infligida a los detenidos de otros colectivos, incluso de militantes de las mismas organizaciones que la componían si estaban realizando actividades del propio partido.

'La situación, la situación política pues era una situación, digamos, explosiva, no explosiva, pero si todavía se habían acelerado mucho los cambios, los coletazos que daban con determinada gente eran muy grandes, pero ya no era lo mismo. Es decir, ya en aquella época nosotros como ORT participamos en la Plataforma de Convergencia Democrática, la Junta Democrática ya existía de antes, ya se formó enseguida lo que era la Platajunta, la unión de las dos plataformas democráticas, y pues se participaba en, digamos, en actos abiertamente desafiando la propia represión que se podía dar ¿no?. Entonces a mi me detuvieron en Sevilla pero, en un mitin que se dio por parte de la Platajunta, que yo intervine también en la Universidad y me detuvieron. Pero la detención fue de una noche, incluso aunque habían detenido a la gente, fíjate, te lo explico, porque había detenido el día antes a la gente, a nuestra gente, el aparato que teníamos clandestino de multicopista, etc., y habían detenido a 4 personas nuestras y a inflación y el paro respetando los intereses de los trabajadores; convocatoria de elecciones a una Asamblea constituyente. AGA, Cultura, información extraída de Dirección General de Seguridad, 18/10/1976, documento completo en Anexo Documental Cap. III, nº 51.1 y 51.2

399 Este fue el objetivo prioritario marcado por este organismo desde el inicio de su formación. Véase Anexo Documental Cap. III, nº 52: Acuerdo de los organismos unitarios, 27/3/1976.

400 Información sobre una de las manifestaciones realizadas en Madrid que se saldó con la detención de 20 personas, entre ellas Juan Antonio Bardem, Francisca Sauquillo y Ramón Tamames, ver Anexo Documental Cap. III, nº 53, Fuente: AGA, Cultura , 6/4/1976.

401 Este fue el caso de Marcelino Camacho, Antonio García Trevijano, Nazario José Aguado Aguilar y Francisco Javier Álvarez Dorronsoro, imputados de 'pertenecer a diversas organizaciones ilegales, y haber venido realizando campañas destinadas al derrocamiento del Gobierno, propugnando la constitución de una entidad denominada Coordinación Democrática, con intervención de la Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia Democrática', 6/4/1976, en AGA, Cultura , 'Recursos contra el procesamiento de Camacho y García Trevijano', noticia recabada por la agencia LOGOS. Los detenidos fueron acusados de un delito contra la forma de gobierno y se les decretó prisión provisional incomunicada, el delito estaba penado con prisión de 20 a 30 años.

mí me detuvieron al día siguiente en el mitin. A estas personas las acusaron de propaganda ilegal. A mí me echaron al día siguiente a la calle sin acusarme de nada. La gente de la Platajunta pues planteó, claro, que si me detenían a mí o a cualquiera más, a cualquier persona más, lógicamente el acuerdo era que inmediatamente se presionaba de tal manera que pudiera. Y, claro, como ya habían ahí sus más y sus menos y sus acuerdos entre determinados partidos, se supone, esto ya es una suposición y que después se puede ver, después de como los acontecimientos políticos se desarrollan, pues lógicamente ellos ya no iban a apretar las clavijas a determinada gente'. (J.V.)

A pesar de las intenciones unitarias expresadas por los líderes que guiaron este organismo de Coordinación Democrática, la realidad pronto empezó a manifestarse muy diferente, incluso antes de la presentación oficial de la plataforma unitaria que será conocida como Platajunta, pues los partidos de extrema izquierda apenas tenían voz, y el Partido Comunista suponía un grave problema, pues el gobierno no estaba dispuesto a legalizarlo 402 . Por otro lado, a la inicial idea de ruptura pactada iba sucediendo la de reforma pactada con los elementos más reformistas del gobierno del Rey Juan Carlos 403 .

'... realmente lo que ocurrió fue que las fuerzas, por así decirlo, que estaban allí por la ruptura democrática, primero éramos menos de los que lo decían. Había mucha gente que decía que estaba por la ruptura y realmente su opción política era otra, o sea, que había cierto cinismo, hipocresía en el tratamiento interno de ese programa político'. (G. S.)

A lo largo de este proceso los partidos mayoritarios negociaron y pactaron entre ellos y con el gobierno 404 , dejando fuera a los más pequeños que tenían más difícil una hipotética negociación debido a sus propias líneas políticas. La diferencia de posturas

402 AGA, Cultura , 25/3/1976, 'Difusión informativa de la Dirección General de Coordinación. Visión informativa de agencias extranjeras'.

403 Ver Anexo Documental Cap. III, nº 54, AGA, Cultura, noticia de Europa Press que recoge el escrito dirigido al Vicepresidente del Gobierno para Asuntos del Interior y al Ministro de Gobernación, firmado por un grupo de líderes políticos y miembros de distintos grupos (entre los firmantes figuran RuizJiménez, Arias Salgado, Tierno Galván, Morodo, Tamames, Gil-Robles, Fernández Ordoñez, Garrigues Walker (Joaquín), Solana Madariaga, Diez Alegría (hijo), y otros), en el que se solicita la 'libertad de los detenidos en relación con el grupo «Coordinación Democrática». Señalan que tal detención no ayuda a la apertura de un diálogo constructivo entre los españoles, para poder realizar la ordenación de la vida pública de acuerdo a las reglas de la democracia'.

404 'No era, sin embargo, un secreto para nadie que a la vez que mantenían sus exigencias políticas, aunque introduciendo ese significativo desplazamiento semántico de la ruptura alternativa, no pocos de los dirigentes de los grupos que formaban parte de Coordinación Democrática habían iniciado ya conversaciones con algunos miembros del gobierno y especialmente con Manuel Fraga', véase Juliá, S.: 'Sociedad y política' en Tuñón de Lara et al: Transición y democracia (1973-1985) , Vol. X (2), Ed. Labor, Barcelona,1992, pág. 66.

venía marcada por la defensa de la ruptura y la movilización de masas, defendida por los grupos más radicales, mientras que los grupos de izquierda, mayoritarios, junto con los moderados que formaban parte del organismo unitario, estaban por negociar el cambio y la reforma del régimen político con el gobierno, aunque nunca se expresara abiertamente esta postura.

'Bueno, el proceso es que nosotros estábamos en la Platajunta, participamos, digamos, estábamos participando con todos los partidos, incluso con el PSOE y el PCE, y nosotros sabíamos que lógicamente el PCE y el PSOE llevaban la voz cantante de la situación, y sabíamos las renuncias que estaban, ya se estaban viendo, porque se estaban viendo claramente cuáles eran sus posiciones, digamos, ante el movimiento, eran renuncias cada vez más grandes a movilizar a la gente. Su posición en el tema del Referéndum sobre la Reforma política fue una posición muy ambigua, aunque optaron por la abstención, como hacíamos todos, pero cada vez se veía más claramente que ellos estaban renunciando cada vez más a sus presupuestos, a los presupuestos que, digamos, en el organismo unitario se estaban presentando, digamos, como presupuestos de ruptura unitaria'. (J.V.)

En 1976, el PSOE, PCE, IDE y PSP formalizaron una alianza de la que excluyeron al resto de organizaciones, determinando que Coordinación Democrática no era operativa para negociar con el gobierno.

'Porque inmediatamente en febrero, marzo, legalizaron el PCE, y una vez que legalizaron el PCE, los Organismos Unitarios prácticamente dejaron de tener validez. A lo único que se comprometieron mínimamente los Organismos Unitarios era a defender la legalidad de todos los partidos, pero que nosotros sabíamos que eso iba a ser prácticamente imposible, no se iban a pringar en eso porque no era su objetivo, y sabíamos que si habían elecciones en este país, pues iban a ser unas elecciones donde participáramos en pie de desigualdad los partidos que estábamos a la izquierda del PCE. Y en ese momento, a partir de ese momento empezó, digamos, una carrera distinta. Era la carrera del tema de cómo plantearse llegar medio vivos a las elecciones'. (J.V.)

3.6.3. LA IZQUIERDA ANTE LAS ELECCIONES

Las primeras elecciones libres y democráticas después de la Guerra civil fueron convocadas el 15 de junio de 1977 405 . Se afrontaron con ilusión por parte de la gente (de hecho hubo una gran participación) aunque también con miedo por la falta de confianza y con una gran interrogante por parte de los distintos partidos políticos, así como con grandes dificultades que superar.

Los acontecimientos empezaron a desenvolverse a una velocidad de vértigo tras la muerte de Franco. Los organismos unitarios que se habían formado pocos años antes trabajaban, supuestamente, para buscar líneas de actuación ante los cambios que se querían y esperaban, entre ellos el cambio de un régimen dictatorial a uno democrático, lo que implicaba la celebración de elecciones. Desde la muerte del dictador hasta la convocatoria de las primeras elecciones apenas había transcurridos dos años, tiempo escasísimo si se tiene en cuenta que ni siquiera estaban legalizados los partidos políticos y que aún seguían estando encarcelados muchos de sus dirigentes. Y, por supuesto, no existían libertades políticas ni garantías de ningún tipo, si bien, tal y como ponen de manifiesto los entrevistados, a pesar de la convulsión existente, fue posible empezar a moverse con relativa facilidad, al menos en algunas zonas de España.

Los dos partidos de izquierda mayoritarios, PCE y PSOE, fueron legalizados y se convocaron las primeras elecciones, pero los de extrema izquierda (MCE, PTE, ORT, OIC, LCR), y otros (como PSUC y ARDE) continuaban ilegalizados 406 . Para unos y

405 Elecciones que dieron como resultado: 'La UCD se alzó en la Región con una victoria relativa (40'3%), pero superior a la media nacional (34'7%). El PSOE aparece ya como segunda fuerza política (34'6%), también con resultados superiores en Murcia que en el conjunto del Estado (29'1%). Es decir, desde el principio existe un claro bipartidismo en Murcia, aún más marcado que en el conjunto de España. (...) El tercer puesto, con escasa significación, inferior incluso a la media nacional, se lo disputan dos partidos opuestos: PCE (6'6% en Murcia y 9'4% en España) y AP (6'7% en Murcia y 9'4% en España)', pág. 398, véase González Ortíz, J.L.: 'Participación política de los murcianos' en: Atlas. Región de Murcia , Ed. La Opinión de Murcia, Murcia, 1991.

406 En Anexo Documental Cap. III, nº 55: ¿Qué harán los no legalizados?, artículo de Triunfo , 7/5/1977.

para otros, ya que todos se presentaron a las elecciones, comenzó una carrera contrarreloj no exenta de dificultades 407 .

FUENTE: La petición de legalización de las distintas organizaciones de izquierda, junto con la amnistía y la libertad, fue uno de los puntos comunes de todo el movimiento opositor de los últimos años de la dictadura.

'Bueno, pues nosotros (ORT) nos presentamos a las elecciones, pero siendo ilegales. Es decir, se había legalizado al PCE y los partidos a la izquierda del PCE estábamos ilegalizados. Estábamos tolerados, no?, prácticamente desde la legalización del PCE ya no había ningún temor a aparecer públicamente, pero legalmente no podíamos actuar como partido, no nos habían reconocido'. (J. V.)

Los partidos que optaron por presentarse a las elecciones a pesar de no estar legalizados se vieron obligados a improvisar a toda velocidad las estrategias para afrontar la situación 408 , sabiendo que era un problema, pues no iban a ser reconocidos por gran parte de la gente, pero convencidos de que poseían fuerza suficiente y pensando que tenían posibilidades.

' Pues se pasó prácticamente en cuestión de nada, dos o tres meses que legalizaron al PCE, a empezar a pensar desde la dirección del partido en que aquello, bueno, lo que había que hacer empezar a preparar las elecciones con tiempo y pensando que aquello iba a ser un, bueno, no un paseo triunfal para nosotros, pero sí que podíamos conseguir cosas muy importantes'. (J. V.)

Para estos partidos presentarse a las elecciones suponía un problema añadido, como era intentar ajustar sus planteamientos ideológicos a los programas electorales, aceptando las reglas de juego que frecuentemente habían rechazado hasta ese momento, como le sucedía a la ORT. En cualquier, caso entraron en la carrera electoral e

407 Las distintas opciones electorales en Anexo Documental Cap. III, nº 56: 'Las múltiples opciones electorales', en Ibidem .

408 En Anexo Documental Cap. III, nº 57.1 y 57.2 se puede consultar información sobre cuatro de las agrupaciones formadas por la izquierda ilegal.

intentaron utilizar las mismas vías que cualquier otro partido, entre otras las de las campañas publicitarias, incluida la de televisión.

'Porque yo estaba en un lado para otro y un desastre, recogiendo firmas por todos sitios, aquello parecíamos pedigüeños, a todo el mundo pidiéndole firmas, porque necesitábamos no sé cuantas miles, para poder presentar las candidaturas en cada una de las provincias. Entre otras cosas, claro, porque la norma electoral implicaba que si no tenías un número de provincias determinado que te presentabas a las elecciones, no salías en la pantalla de televisión, en la pantalla de televisión a nivel del Estado. Luego tampoco servía para nada porque te sacaban en el peor horario y al final nada. Y luego tampoco, como no eran programas que estuvieran bien preparados, pues tampoco dábamos la nota, digamos'. (J. V.)

FUENTE: Triunfo , 11/6/1977. El Partido Socialista supo afrontar las elecciones con gran acierto. Realizó una campaña moderna y dinámica. Presentaba como candidato a un joven con buena apariencia, descargado de símbolos del pasado, incluso en el vestir, pues aún en el caso de que llevara un traje de chaqueta éste era de pana, en un guiño de cercanía a las clases populares, a la vez que se deshacía, por su aspecto desenfadado, del condicionamiento que podía representar una imagen clásica en la línea de clase política del momento. Por su parte el Partido Comunista presentaba como aval electoral su programa y como representantes a viejos militantes conocidos por su larga trayectoria de lucha, la misma que los vinculaba con el pasado.

Los dos grandes partidos, PSOE y PCE, tenían claro que la vía que debían seguir era la de intentar llegar al poder. Para el resto de partidos de izquierda, por su propia ideología, no estaba tan claro. Lo cierto es que casi todos concurrieron a las elecciones, unos, los que podían, utilizaron sus propias siglas, otros tuvieron que recurrir a la formación de coaliciones o plataformas, caso de ORT, que se presentó bajo el nombre

de Agrupación Electoral de Trabajadores de Murcia 409 , siglas totalmente desconocidas para la opinión pública 410 .

FUENTE: Archivo particular R.M. Los candidatos de ORT preparan la campaña electoral.

FUENTE: Archivo particular R.M. Cartel publicitario de los candidatos de la ORT bajo el nombre de Agrupación Electoral de Trabajadores, antes de su legalización.

Dificultad añadida fue la de desenvolverse fuera de la clandestinidad, y otro aspecto, considerado por algunos con el tiempo como un error, vino impuesto desde la dirección de las organizaciones, al intentar poner al frente de las listas a sus prohombres, apartando a las personas que habían luchado en cada zona y que realmente eran conocidas y podían acaparar votos.

El enfrentamiento entre las distintas organizaciones también se dejó sentir en estos momentos. PSOE y PCE se disputaron el espacio político, y se diría que lucharon por atraerse a su opción los votos de los demás.

409 Agrupación que presentaba a las elecciones de 1977 a los siguientes candidatos al Congreso de los Diputados: José Antonio Piñero Gómez, Rogelio Mouzo Pagán, Ginés Méndez Alcalá, José Cánovas Pedreño, José Luis Muñoz Espadas, Juan Fernández Pérez, Antonio Vidal Conesa y Francisco de Asís Palazón Espinosa.

410 En la misma situación se encontraba el PTE, que bajo el nombre de Frente Democrático de Izquierdas (FDI) presentó como candidatos a Ginés Martínez Romero, José María García Basterrechea, Antonio Marco García, Pedro Sanlázaro López, Manuel Luna Samperio, María Asunción López Sánchez, Eugenio Martínez Pastor y José Guirao García.

'Después... cuando el PSOE aparece con Felipe González con toda la corte, con cantidad de dinero importante, con una campaña electoral muy bien organizada, tramada probablemente con dinero del exterior y cosas de esas, porque el PSOE no tenía organización apenas, pues claro, eso se lleva de calle en un proceso electoral al PCE, a pesar de que tenía mucha gente y gente importante'. (G. S.)

La carrera realizada por el PSOE 411 fue meteórica pues, a pesar de su escasa presencia durante los últimos años de dictadura, consiguió captar a gran parte de los votantes de izquierda, convirtiéndose en esos momentos en la única opción política de izquierdas con posibilidades de alcanzar el poder.

'El PSOE era un partido que apenas había movilizado ni tenía prácticamente historia en la lucha antifascista y sin embargo en esas elecciones, quien mejor plantea esas elecciones, quien mejor las lleva para adelante y quién mejor llega a la gente y quién mejor se deja ver como la opción que puede ser la que le gane, la que vuelva a traer un gobierno de izquierda a éste país, era el PSOE'. (J. V.)

Efectivamente, el PSOE fue el que mejor supo afrontar los cambios que se presentaban, bien porque estuvieran mejor preparados, bien porque contaran con ayuda del exterior, o simplemente porque contaban con más apoyos entre los ciudadanos al ser un partido con una trayectoria ya anterior a la II República, y con muchos seguidores entre la gente mayor.

Quizá el afán de adaptarse rápidamente a la nueva situación fue la causa de que éste fuera el principio del fin de algunas organizaciones. Al PCE 412 entrar de lleno, legalizado, en el panorama político le obligaba, por ejemplo, a la aceptación de la monarquía como sistema y la bandera española no republicana.

'Los intentos del PCE, y de Carrillo en concreto, fue ir hacia, muy rápidamente hacia eso, y en mi opinión lo que consiguió fue romper el PCE, claro, y cuando se descuidó un poco pues el PCE se hundió, porque bueno, pues sin avisar a nadie un día reconoce la bandera monárquica, cuando toda la gente del PCE llevaba la pegatina republicana'. (G. S.)

411 Ciriaco de Vicente, José Antonio Bordés Vila, Francisco Vivas Palazón, Francisco López Baeza, Josefa de los Remedios Cebrián Martínez, José López López, Enrique Cabezas y Manuel Zapata Nicolás componían la candidatura de este partido.

412 El Partido Comunista presentó a estas elecciones como candidatos a Salvador Madrid Cabezas, Agustín Sánchez Trigueros, Pedro Marset Campos, Francisco Amador Martínez, Ana Emilia Martínez Gallego, Miguel Campillo Ros, Pedro Ramón Nicolás y Patricio Vigueras Manresa.

Los medios materiales con los que contaron los partidos de izquierda en la Región fueron bastante precarios, con la excepción del PSOE. Los demás hicieron parte de su campaña repartiendo pegatinas; los que pudieron hacer un mayo esfuerzo económico incluyeron el color en la propaganda, y los demás que no pudieron afrontar los gastos de campaña electoral hicieron fotocopias en blanco y negro de bastante mala calidad.

FUENTE: Archivo particular J.V. Las organizaciones de izquierda radical que se presentaron a las elecciones apenas contaron con medios para realizar la campaña electoral. Campaña que tuvieron que afrontar con mucha voluntad e imaginación, improvisando, incluso, espacios para los hacer mítines.

Tampoco contaron estos grupos y organizaciones políticas con el apoyo de los medios de comunicación, pues aunque la censura ya no era un problema, sí lo era la autocensura que se imponían.

Escasa fue también la atención prestada por los medios de comunicación nacionales a la campaña electoral murciana de junio de 1977. Murcia aparece descrita como un feudo de la derecha, asociado al carácter agrario de la zona, así como a la escasa y débil presencia de movimientos de oposición. Además presenta a un PCE con bastante arraigo en el campo y en los medios profesionales, destacando la presencia de Salvador Madrid 413 , Agustín Sánchez Trigueros y Pedro Marset como candidatos al Congreso de los Diputados, y al independiente Francisco Cuervo (ex-sacerdote,

413 Quien acaba de dar a conocer su texto Madrid, S.: La transición en Cartagena, opus cit.

Mendigo de la Paz) al Senado, mientras que caracteriza al PSOE como una formación política que no tiene una especial tradición murciana, y de reciente aparición en el panorama político regional 414 .

A pesar de la percepción exterior, Murcia contaba con un grupo importante de representantes de la izquierda opositora al régimen de Franco, conocidos por sus actuaciones en distintas áreas, desde el campo a la universidad. Otros se dieron a conocer una vez iniciado el proceso electoral 415 .

Según José Ramón Montero 'Una de las opiniones más extendida sobre las primeras elecciones democráticas, de junio de 1977, consiste en señalar la presentación de un número extraordinariamente alto de candidaturas. Los términos «sopa de letras», o «de siglas», hicieron fortuna para referirse a la larga sucesión de partidos que se creaban y expresaban su intención de concurrir a las elecciones. También se acudía a ellos para destacar implícitamente, de acuerdo con la metáfora, la molesta «indigestión» de un elector poco acostumbrado a tamaño «festín» de opciones. En realidad, la cuestión no estribaba tanto en las cerca de 600 candidaturas presentadas, como en el de que lo fueran ex novo , recibieran una atención escasamente discriminada en los medios de comunicación y compartieran una notable incertidumbre sobre sus posibilidades electorales. Son todos ellos rasgos característicos de unas elecciones fundacionales , que también concurrieron en las españolas de 1977 (...). En 1979, tras la drástica reducción de expectativas operada por los resultados de 1977, algunos analistas se sorprendieron

414 Ver Anexo Documental Cap. III, nº 58: 'El voto del campo', panorama electoral en Albacete y Murcia, en Triunfo , 11/6/1976.

415 Destaca la ausencia de historiografía regional sobre a esta convocatoria electoral. Uno de los textos que se puede consultar al respecto es el de García Escribano, J.J.: El poder ausente. Un análisis de la abstención electoral en la Región de Murcia , Universidad de Murcia, Murcia, 1998, pág. 53, quien señala que 'En estas primeras elecciones la abstención se situó en la Región de Murcia en el 18'36 por 100 del censo electoral, 3'07 puntos porcentuales por debajo de la que se produjo a nivel nacional, circunstancia ésta que,..., se ha mantenido constante en el resto de procesos electorales hasta el momento, con la excepción de los comicios autonómicos de 1983. De esta forma, se corregía la tendencia histórica que, aunque lejana, situaba a Murcia en cifras de abstención por encima de la media nacional, tal y como había acaecido en los comicios municipales de 1931 y en todas las elecciones generales celebradas durante la II República...'.

por aquella segunda «demostración de inutilidad» y por la nueva «ceremonia de confusión» que ofrecían candidaturas carentes no ya de estructuras organizativas o de planteamientos políticos, sino sobre todo de posibilidades reales' 416 . Concretamente, y siguiendo el análisis de José Ramón Montero, 'En Murcia el número de candidaturas proclamadas para el Congreso de los Diputados en las elecciones legislativas de 1977, fue de 12, mientras que en las generales de 1979 fue de 18' 417

Una vez aprobada la Constitución de 1978 se convocaron elecciones legislativas para el 1 de marzo de 1979 y elecciones municipales para el 3 de abril de ese mismo año. Este tramo final de la década de los setenta, a pesar de los avances democráticos en el nivel político, estuvo plagado de conflictos socio-laborales. Las elecciones legislativas volvieron a dar el triunfo al centro en el poder; mientras que en las municipales ganaba importantes espacios la izquierda. El avance de esta izquierda lo lideró el PSOE, ya muy aligerado ideológicamente, por lo que fue capaz de atraer votos de sectores diferentes.

A las elecciones generales de 1979 se presentaron todos los partidos de izquierda hasta ahora mencionados y en esta ocasión lo hicieron utilizando las siglas de sus organizaciones. Las candidaturas y los votos recibidos por cada uno de ellas son las siguientes:

-PSOE: Ciriaco de Vicente, Diego Pérez Espejo, Dionisio González Otazo, José Plana Plana, Enrique Cabezas Pérez, Enrique Amat Vicedo, María del Carmen Lorente Aguilar y Luis Casalduero Campoy, candidatura que obtuvo la mayoría de los votos en estas elecciones, 178.621, (39'33% del censo electoral). La candidatura para el Senado estuvo formada por Antonio Martínez Ovejero, José Pérez Fernández y Francisco Rodríguez López.

416 Ramón Montero, J.: 'Sobre las preferencias electorales en España: fragmentación y polarización (1977-1993), en Del Castillo, P. (Edc.): Comportamiento político y electoral , CIS, Madrid, 1998, pág. 53. 417 Ibidem , pág. 54.

-PCE: Agustín Sánchez Trigueros, Miguel Campillo Ros, Isidoro Galán Carretero, José Santa Ferriz, Jesús Rentero Jover, Ana Emilia Martínez Gallego, Sebastián Abarca Pérez y Eladio Lidón Alcaraz, una candidatura compuesta en su mayoría por viejos luchadores antifranquistas; algunos de ellos habían conocido las cárceles franquistas. Obtuvieron 36.090 votos (7'95% del censo electoral). Emilio Petri, Pedro Marset y Pedro Gadea fueron los candidatos al Senado.

-ORT: Rogelio Mouzo Pagán, José Luis Muñoz Espadas, Antonio Conesa Álvarez, Cristóbal Crespo García, Mariano Vera Moreno, María Cristina López García, Antonio Conesa Roca, Francisca López Labaña y Antonio Vidal Conesa. Fue la candidatura de izquierda radical más votada, con 4.715 votos (1'03% del censo electoral). Ana Roca fue la candidata al Senado.

-PTE: Manuel Martínez Martínez, Pascual López Sánchez, María Asunción Moreno García, Antonio Jesús Díaz Ontiveros, Ramón Selma Montalbán, José Guirao García, Antonio Linares García y Pedro Serrano Poveda, partido que obtuvo 1.841 votos (0'40% del censo electoral). Para el Senado presentaron a Salustiano Cavas Salinas, Eugenio Martínez Pastor y Carlos Agulló Banedí.

-UCE: Ginés Antonio Martínez Moreno, Damián Sánchez Núñez, Jesús Ramirez González, Antonio José Ripoll Spiteri, Juan Martínez Montalbán, María Dolores Vivancos Muñoz, Miguel Conesa Costa y Verónica Fenollar Quereda, consiguió 1684 votos (0'37% del censo electoral). Sin candidatura al Senado.

-MC/OIC: José Tárraga Poveda, Josefina Sanz García, Fernando González Marquina, Nicolás José García Tomas, Agustín Alonso Conesa, Mercedes García Ramos, Francisco Piqueras Medina y Rafael Alarcón Mateos, organización que recibió 1.684 votos (0'25% del censo electoral). Su candidato al Senado fue Gregorio Sánchez Gómez.

CANDIDATURA AL SENADQ

GREGORIO SANCHEZ Profesor de Universidad Secretario Político del MCRM

-LCR: Pedro Jesús Martínez Baños, José Alarcón Navarro, María Mercedes Manzanares Martínez, José Nicolás Lacárcel, María Concepción Sepúlveda Díaz, Pedro Belmonte Espejo, José de Paco Navarro y Antonio Pérez Hernández, obtuvo 522 votos (0'11 del censo electoral). Sin candidatos para el Senado.

FUENTE: Archivo particular G.S. Propaganda electoral del MC. Austeridad y falta de medios. Pequeños panfletos con las fotografías de los candidatos fueron el recurso más utilizado por este tipo de organizaciones.

CANDIDATURA AL CONGRESO

FERNANDO GONLEZ MARQUINA

Josefina Sanz

FUENTE: Archivo particular G.S. Candidatura al Congreso del Movimiento Comunista de la Región de Murcia/Organización de Izquierda Comunista (MC/OIC) a las elecciones generales del 1 de marzo de 1979. Como se observa, todos los candidatos contaban con una experiencia militante en organizaciones como CC.OO, USO, MCRM, JRRM, o Asamblea de Mujeres de la Región de Murcia.

ELECCIONES GENERALES 1979

ELECCIONES LOCALES 1979

CERTIFICADO DE VOTACION

CERTIFICADO DE VOTACION

elector

emitió Su voto en las Elecciones Generales de 1979.

emitió su voto en las Elecciones Locales de 1979

EL PRESIDENTE

EL PRFSIDENTE,

la Sección

FUENTE: Archivo particular. Comprobante de emisión voto. Las empresas estaban obligadas a conceder cuatro horas libres para que los trabajadores que trabajaran ese día pudieran acudir a votar. Este era el documento que certificaba la participación en los comicios.

Los resultados electorales fueron dejando a la izquierda paulatinamente fuera del juego electoral. Primero fueron los partidos de izquierda radical, y después le llegó el turno al PCE, que de 1.938.487 votos conseguidos en España en las elecciones de 1979

pasó a 824.978 en las de octubre de 1982, perdiendo 18 escaños. Desde la extrema izquierda, concretamente desde la prensa de la LCR, se hacía el siguiente análisis:

'En realidad, el desastre electoral del PCE es una prueba más de la crisis de estrategia y dirección de este partido. El PCE ha perdido toda credibilidad como partido de lucha, incluso entre sectores muy amplios de su propia base' 418 .

En cuanto a triunfo del PSOE:

'En realidad, las fuentes más probables de ese aumento en 4'5 millones de votos (elecciones de 1982) son éstas: un millón de la UCD; un millón del PCE; la mayoría del medio millón que votó a organizaciones obreras revolucionarias en 1979' 419 .

El balance con respecto a la izquierda obrera era el siguiente:

'No sería honrado correr un tupido velo sobre los resultados electorales de la izquierda obrera. En 1979 este sector obtuvo más de 500.000 votos, en su mayoría gracias a los resultados del PTE y la ORT. Esta vez no merece la pena sumar: son insignificantes' 420 .

3.6.4. ENTRE EL DESENCANTO Y LAS ILUSIONES FRUSTRADAS

Desencanto fue el término utilizado durante unos años, finales de los 70 y principios de los 80, para definir el comportamiento de un importante sector de población, incluidos los jóvenes, que se desentendió de la política. ' Se trata de un fenómeno de rasgos imprecisos, dentro del que se mezclan sentimientos de desengaño, de frustración de expectativas y de alejamiento frente a la democracia recién constituida ' 421 .

Las expectativas de cambio habían sido amplias, al menos para todos aquellos militantes de izquierda que durante años lucharon por recuperar la democracia y las

418 Información extraída de la revista de correspondencia internacional Inprecor , editada por la LCR, IV Internacional, Noviembre, 1982.

419 Ibidem.

420 Ibidem .

421 Morán, M.L.: '¿Y si no voto, qué? La participación política en los años ochenta', en Cruz, R. y Pérez Ledesma (eds.): Cultura y movilización en la España contemporánea , Alianza Universidad, Madrid, 1997, pág. 378-379, trabajo en el que la autora analiza alguno de los rasgos que caracterizan al cambio político de estos años y las respuestas ciudadanas que producen.

libertades para este país. Expectativas que se vieron envueltas en cortinas de humo que hablaban de una transición modélica, de olvidar el pasado y de construir un nuevo futuro. En este tránsito se quedaron muchas cosas, entre ellas, los planteamientos revolucionarios de algunos grupos políticos y sindicales del momento y los de muchos jóvenes: ' Los años del tardofranquismo fueron para la izquierda democrática años estructurados tanto alrededor de una esperanza de muerte -la de Franco-, como de una vida -una nueva organización social de factura más menos marxista que sería la que nos hubiera permitido la realización utópica ' y continúa 'Para quienes creyeron en la posibilidad de la revolución, como dice Gabriel Albiac: « Hubo sólo el tiempo de sus vísperas. Sin desenlace. El 68 fue eso: preludio de una revolución que jamás tuvo lugar, que sólo dejó abierto el largo desierto de esperanzas traicionadas que iba a apoderarse de inmediato »' 422 .

'Es cierto de gente que ha trabajado mucho, que se ha jugado mucho en lo personal, en lo profesional, en lo vital, por intentar conseguir unas cotas de libertad más amplias, más acordes con un sistema que rompiera con el pasado, es verdad que las situaciones que se han ido produciendo han llevado a eso que se llama desencanto. Yo, personalmente creo que lo que hay es una ruptura de la percepción de la realidad muy seria, porque esa realidad ha trastocado muchos de los fundamentos que guiaban la acción y las expectativas de esas personas'. (Ángel)

Para unos fue desencanto, para otros, el sentimiento fue diferente, materializándose en la no aceptación o al menos en la duda hacia un régimen, la actual democracia, que hunde sus raíces en una dictadura y que realizó el tránsito sin depurar responsabilidades e ignorando y olvidando a todos los que habían luchado por conseguir esa democracia:

'La conclusión no era otra que el olvido o la ignorancia devalúan la identidad del Estado democrático, cuya legitimidad se fundamenta en la asunción de la propia historia y también de la memoria de quienes lucharon por las libertades' 423 .

422 Vilarós, T.M: El mono del desencanto. Una crítica cultural de la transición española (1973-1993) , Siglo Veintiuno de España Editores, Madrid, 1998, pág. 19.

423 Sevillano Calero, F.: 'La construcción de la memoria y el olvido en la España democrática', en Ayer , nº 52, 2003, pág. 309.

Sin embargo, para muchos de los viejos militantes represaliados, el cambio colmó sus expectativas. Tras la transición vieron cumplida una de sus máximas aspiraciones: la llegada de la democracia y, con ella, la posibilidad de votar a aquellos partidos que formaban parte de su trayectoria personal durante la República y de sus anhelos en la dictadura. Todo ello acompañado de una importante mejora en sus condiciones de vida. Algunos de ellos recibieron una pequeña indemnización por haber estado más de tres años en la cárcel; otros pudieron cobrar pensiones, caso de los militares, actos que les pudieron servir de reconocimiento, aunque éste nunca fue público.

La adecuación de las viejas y nuevas organizaciones de izquierda a las expectativas abiertas en este proceso tampoco debió ser ajena al creciente desinterés manifestado por la ciudadanía hacia la política, fenómeno que desde el inicio del cambio fue objeto de atención de los medios de comunicación más críticos del momento, que, desde la óptica de los acontecimientos presentes, no dudaban en considerar responsables de tal actitud a los partidos de izquierda, advirtiéndoles de que las fuerzas dictatoriales sabían sacar buen provecho del mismo 424 .

Según agonizaba el régimen, agonía paralela a la del dictador, los distintos grupos políticos se preparaban para lo que era previsible: el final de un tiempo conocido y el inicio de otro que estaba por descubrir.

'De una forma u otra, la democracia, parece una salida irreversible. Bien es cierto que en un principio, de manos de la derecha, en algún momento posterior con el concurso de la social democracia. Y, tanto porque sus programas van a dirigirse a la vida de las clases populares como porque las mismas organizaciones de masas se plantearan en un momento determinado la irrupción en la vida política del país salvando las estrechas posibilidades de la vida en la clandestinidad, por todo ello nuestra obligación de posicionarnos desde ahora en esa nueva etapa a que estamos emplazados. Y no se trata de una opción concreta

424 'Son sobre todo responsables del desencanto que se está produciendo en torno al sistema parlamentario: desencanto que aprovechan todas las fuerzas partidarias de las formas de dictadura. Y tienen la obligación de denunciar todas las perturbaciones, todas las maniobras que tiendan a envolver en niebla los caminos de la libertad', Triunfo , 21/1/1978.

de nuestra parte, por la evolución o la ruptura democrática (...) En ese sentido, nos parece que una política de ruptura, como claramente han expresado ciertos grupos de izquierda, requiere adecuar una estrategia más ambiciosa que la simple declaración escrita 425 .

El debate entre ruptura -cambios radicales en todos los aspectos políticos y sociales- o reforma -cambios progresivos moderados- fue posicionando inicialmente a cado uno de los grupos políticos hasta que, con el paso del tiempo, se fue desvaneciendo inmerso en la cotidianidad y urgencias del sistema recién inaugurado 426 y de las turbulencias militares y golpistas 427 que lo acompañaron.

'Sí, el sistema estaba tocado del ala, no tenía claro cuál era su salida; entonces, yo vine todavía en un momento de confusión política y social y de futuro bastante considerable en España. Pero bueno, yo, una vez en España, continué ejerciendo mi militancia dentro de la organización aquí en España exactamente igual, amoldándome a las nuevas condiciones, pero bueno, sabiendo que había todavía una inestabilidad, por decirlo finamente, muy considerable, muy alta. (...) Y de hecho las involuciones y las tentativas de golpe posteriores pues, evidentemente, tenían el efecto de esa situación de inestabilidad, de no saber si íbamos para adelante o íbamos para atrás'. (Ángel)

En este complejo proceso histórico cada una de las organizaciones sufrió todo tipo de avatares: uniones, desintegraciones, cambios de estrategias, de programas, etc. En medio de este torbellino se encontraban los militantes y simpatizantes con frecuencia atónitos ante el desarrollo de los acontecimientos dentro de sus mismas organizaciones, en las que la defensa de unos u otros postulados suponía la aparición de recelos, acusaciones y enfrentamientos; suspicacias aún mayores cuando se trataba de otras organizaciones 428 .

425 Archivo particular M.C.L. Texto extraído de Murcia Obrera. Voz de los trabajadores del Sudeste , USO, Marzo, 1975, Murcia.

426 Fue el año 1976 en el que se produjo esta deriva: 'La evolución de rupturismo al reformismo se va consolidando a lo largo de ese año. La culminación de esta nueva estrategia fue la firma de los Pactos de la Moncloa que tuvo lugar en octubre de 1977', Aguilar Fernández, P.: 'La amnesia y la memoria', opus cit., pág. 345.

427 Sigue siendo esencial la consulta del libro de Balbé, M.: Orden público y militarismo en la España constitucional (1812-1983) , Alianza, Madrid, 1983.

428 Desde la misma izquierda se les lanzaba, además de la crítica, las siguientes recomendaciones para frenar la situación: 'Deben cesar de ver en otros partidos a sus enemigos; deben cesar de ver, dentro de su propio partido, traidores o como vendidos, o como contrarios, a aquellos que sostengan puntos de vista distintos de los suyos. No deben renunciar a su ideología, al enjuiciamiento general de la situación

'En función de ese criterio la USO se plantea unirse con la UGT por parecido criterio no sé cuanto y tal. Esa misma fusión lleva un riesgo de escisión en la USO, yo que he sido una persona más de hermanar que de separar, entonces eso a mí ideológicamente pienso, es decir, que la USO debe pasar a la UGT y así lo hice, me pasé de la USO a la UGT. Pero eso era a costa de dejar a los compañeros de lucha en otra organización, y ya la legalización nos hace más radicales en nuestro planteamiento, ya no nos aúna unos criterios, unas ideas fuerzas, aunque a nivel así más alto y subliminal sí, pero ya hay los panes chicos ¿no? y entonces yo poco a poco voy dejando la militancia, es decir, en cuanto a mi organización'. (J.S.)

Durante los últimos años del franquismo y primeros de la transición fueron muchas las organizaciones de muy diversa índole, además de las políticas y de las sindicales, que desplegaban una acción colectiva en el panorama nacional (asociaciones juveniles, ecologistas, feministas, ...) 429 , algunas de ellas desaparecieron pronto; unas lo hicieron tras ser absorbidas por los partidos políticos, unas veces porque parecían asumir los objetivos propuestos por el colectivo, otras, sencillamente, porque neutralizaron al grupo que las generaba, contribuyendo con ello a la desmovilización que generó el desencanto.

española, ni más allá a un concepto de hombre en el mundo. Pero deben exponerlo con toda serenidad, sin dejarse llevar por la histeria, que está medrando mucho en las clases políticas', Triunfo , 21/1/1978.

429 'Se trataba de grupos que habían comenzado a emerger en la última etapa del franquismo, con importantes lazos de identidad colectiva, pero incapaces de mantenerse en pie una vez conseguidas ciertas reivindicaciones de carácter político...', Aguilar Fernández, P.: 'La amnesia y la memoria', en: Cruz, R. y Pérez Ledesma (eds.): Cultura y movilización en la España contemporánea , opus cit. , pág. 346. Para una comprensión global del fenómeno véase Guillén Mesado, J.M.: Los movimientos sociales: en las sociedades campesinas e industriales , Ed. Centro Francisco Tomás y Valiente, Valencia, 2003, y Laraña, E.: La construcción de los movimientos sociales , Alianza, Madrid, 1999.

La desmovilización de la participación ciudadana se debió también a la estrategia utilizada por los partidos políticos de izquierda 430 , desde incluso antes de su legalización, de hacer coincidir actividad política con política de partidos 431 , dejando al final como única forma de participación política ciudadana 432 el voto, propiciando la deformación del concepto de 'política'. Idea que, unida a la consideración bastante generalizada de que la política era algo en lo que 'no había que meterse', que aún hoy pervive, facilitaba el alejamiento ciudadano de la acción y discusión política 433 .

'No te olvides de que la norma básica y el consejo elemental de nuestros padres fue: nene, nena, no te metas en líos'. (Ángel)

Parece que, según se acercaba el momento del cambio, previa muerte del dictador, era urgente normalizar democráticamente España, tanto para conseguir la modernización del país como para culminar el proceso de integración en la Unión Europea, y tal proceso debía lograrse desde la vía de la moderación -muy bien personificada por el PSOE y el PCE- por lo que había que 'desactivar' los movimientos sociales que podían ser causantes de movilizaciones descontroladas, o controladas por elementos de la extrema izquierda. Para conseguir ese objetivo las organizaciones se vaciaron de contenidos y de cuadros, dando lugar a un movimiento de trasvase de sus militantes al PSOE y PCE, aunque también se produjo, en cuantía menor, el

430 'Existe un amplio consenso entre la nueva élite política sobre la necesidad de desmantelar los grupos y movimientos que estaban en la base de esas agitaciones y canalizar la expresión de todas las demandas políticas a través de los partidos', Morán, M.L.: Opus cit., pág. 364.

431 Consúltese al respecto el texto de Offe, C.: Partidos políticos y movimientos sociales , Sistema, Madrid, 1992, y también Reichmann, J. y Fernández Buey, F.: Redes que dan libertad. Introducción a los nuevos movimientos sociales , Paidós, Barcelona, 1994.

432 'El término participación política tiene muchos y amplios significados. Es un acto de influencia directa o indirecta en el proceso de formación, adopción y puesta en marcha de una política. Se aplica a actividades que realizan los ciudadanos y también a la de los líderes políticos. Es un comportamiento en el que confluyen las conductas de los gobernados y de los gobernantes. Puede representar distintas formas como votar, colaborar en campañas electorales, participar en mítines, pertenecer a asociaciones políticas, formar parte activa en huelgas, asistir a reuniones, comunicarse con los dirigentes políticos, afiliarse a grupos y organizaciones sociopolíticas, asistir a movilizaciones, etc., actividades todas ellas que pretenden influir en el funcionamiento y en los resultados del sistema político', en Delgado Sotillos, I.: El comportamiento electoral municipal español, 1979-1995 , CIS y S. XXI, Madrid, 1997, pág. 18.

433 Sobre esta problemática resulta interesante la aportación de Buse, M.: La nueva democracia en España. Sistema de partidos y orientación del voto (1976-1983) , Madrid, 1984.

movimiento a la inversa para aquellos militantes que se sintieron defraudados por éstos 434 . En definitiva, se consiguió neutralizar a ciudadanos y a líderes, algunos de ellos como consecuencia del fuerte control de la dirección de los partidos, o de haber alcanzado algún cargo en el poder, bien como respuesta a su propia ambición, bien como una imposición propia de la profesionalización de la política.

'Sí, yo creo que individualmente se produjo, de hecho date cuenta que la transferencia que se produjo durante un largo periodo, de cuadros, por ejemplo, de partidos de extrema izquierda a partidos menos de extrema izquierda, Partido Socialista y Partido Comunista, y del propio Partido Comunista al Partido Socialista, (...) pero, yo creo que normalmente la gente de extrema izquierda ha tenido una concepción bastante idílica del poder, primero porque normalmente no han sido nunca políticos profesionales, ha sido gente comprometida y que para irse a un sitio pagaba con su dinero, para pagar un periódico, para comprar un periódico ponía su dinero, lo ponían ellos, lo trabajaban ellos, de manera que también el hecho de la profesionalización de la política ha tenido que ver'. (Ángel)

En resumen, la política pasó a estar en manos de profesionales que, al contrario de como había sido hasta ese momento, ejercían como tales desde sus despachos y desde las instituciones, alejándose, en ocasiones, de la realidad social de la que partían:

'De alguna manera, la política de negociación entre élites, con las consiguientes limitaciones a las movilizaciones populares, alejaba a las masas de la actividad política y favorecía el paulatino asentamiento de una perspectiva demasiado institucional de los asuntos públicos. Ello ayudaba a fomentar el desinterés por la participación activa, al tiempo que los partidos políticos se iban convirtiendo en organizaciones cada vez más oligárquicas y burocratizadas con escaso debate interno, a menudo alejadas de las realidades cotidianas de la población' 435 .

El alejamiento, la apatía y la desmovilización, alejaron a parte de los jóvenes de la política, tal vez más representados por el amplio abanico de posibilidades culturales,

434 'La desarticulación de los principales movimientos sociales que habían contribuido de forma muy significativa a la oposición antifranquista se produce también con la incorporación de sus líderes a las organizaciones partidistas. En el caso del Partido Socialista, pero también en el del PCE, una parte muy importante de sus dirigentes provienen básicamente de tres ámbitos: 1) de los cuadros de los partidos de extrema izquierda (LCR, LC, MC, ORT, etc..) que desaparecen muy rápidamente del panorama político nacional tras el descalabro electoral de 1977; 2) de las direcciones de las organizaciones de los movimientos sociales (vecinales, feminista, etc.); y, por último, 3) aunque en menor medida, existe una incorporación significativa de líderes sindicales', Morán, M. L.: Opus cit. , pág. 369.

435 Ver en Redero San Román, M.: 'Apuntes para una interpretación de la transición política en España', Ayer , nº 36, 1999, págs. 261-282, pág. 281.

artísticas y de ocio que se derivaron de los cambios políticos 436 . Hubo otra reacción, en este caso de militantes de diversas organizaciones, consistente en un desmesurado deseo de gozar de aquellos placeres de los que se habían visto privados durante los largos años de militancia: el gusto por la buena comida, los viajes o el vestir, alejándose de aspectos que hasta esos momentos habían estado muy vinculados a la vida del militante, como la austeridad.

Entre las teorías que intentan explicar el cambio acaecido en España tras la muerte del dictador destaca aquélla que defiende que fue fruto de la necesidad de adecuar la realidad española a las exigencias económicas internacionales 437 , de forma que éste se habría producido independientemente de la existencia o no de una oposición fuerte, posición que obvia la larga historia de lucha y enfrentamiento a la dictadura desde muy diferentes sectores sociales.

'Yo creo que el cambio ha sido, como todos los fenómenos sociales, el fruto de una serie de factores, no de uno sólo. Es evidente que había un movimiento cada vez más organizado, sobre todo a nivel de Movimiento Obrero en España y de Movimiento Social, a través de las Asociaciones de Vecinos y de las Comisiones Obreras fundamentalmente, de grupos poderosos, desde el punto de vista de la militancia, como era el Partido Comunista, y algunos otros grupos que eran muy minoritarios en general dentro de la sociedad española, pero que intentábamos aportar también nuestra experiencia, nuestro conocimiento y nuestro grano de arena, en definitiva, a esa situación de cambio. Pero también hubo evidentemente razones estructurales muy serias como, por ejemplo, la necesidad del capital español para romper con los moldes de la autarquía, darle consistencia y, de alguna manera, adecuar el sistema y el Régimen, porque el sistema no se cambió, adecuar el sistema a las necesidades reales del capital español a nivel internacional. Bajo una dictadura era improbable que tuviera una homologación, bajo un régimen democrático, más o menos amplio, porque

436 Mª Teresa Vilarós hace referencia a uno de los principales fenómenos culturales de la época: la movida madrileña y a la interpretación que hace el escritor murciano Espinosa en su obra Tríbada , analizados por la autora en su trabajo, definiendo la situación en los siguientes términos: 'los españoles de la movida cambiaron sin miedo el pensar por el peinar, el libro por el cómic, la poesía por la canción, el cine por la televisión, la política por la droga', El mono del desencanto, opus cit. , pág. 38. Por su parte Vilarós considera que fue utilizada para dar una imagen de modernidad en el exterior y contrarrestar la que se tenía de 'charanga y pandereta'.

437 En este sentido Ruiz Carnicer señala que las medidas económicas que propiciaron el desarrollismo coincidieron con los deseos de la población de mejorar las condiciones de vida, siendo éstos los que pusieron el empeño en que funcionara, llegando, incluso, a la emigración exterior para conseguirlo; aún así el cambió no hubiera sido posible sin la movilización de importantes sectores sociales, entre ellos estudiantes y obreros. Ver en Ruiz Carnicer et al: La España de Franco. Cultura y vida cotidiana (19391975), opus cit. , pág. 274.

entonces estaban las tentaciones del Estado fuerte muy presentes, pero, desde luego, consiguieron, eso sí, los miembros y compañeros de viaje del régimen, consiguieron llegar a una entente que se plasmó en los Pactos de la Moncloa, y que lo que hizo fue desamortizar cualquier intento de ir más allá, y sobre todo de buscar cualquier tipo de responsabilidades y depurarlas con los agentes del Régimen, es decir, aquellos que privaron a este país de libertades, que habían torturado, que habían matado, que habían asesinado, a lo largo de toda una década, más, aproximadamente cuarenta y tantos años fueron ¿no?, desde 1939 hasta 1975 en que fallece el dictador. Pero yo creo que en realidad si algo hubo fue esa confluencia entre un movimiento obrero y un pueblo que ya no estaba muy por la labor de aguantar a la dictadura. Una dictadura que ya no tenía recambios a la mano. El único recambio parecía ser que iba a ser el señor Carrero Blanco ascendió a los cielos de una manera rápida, entonces, bueno en aquel entonces se hacía un análisis como que la dictadura se había quedado huérfana, o mejor dicho, sin hijos para continuar en este tema, con suficiente prestigio para aunar las fuerzas. Y lógicamente, una clase dominante que esperaba un aggiornamento en las condiciones del régimen, sin tocar lo fundamental que era, lógicamente, el sistema capitalista de funcionamiento'. (Ángel)

La oposición al régimen fue una constante en este país, durante muchos años minoritaria, aunque no inexistente, y en los últimos años de forma casi generalizada. De los testimonios de antiguos militantes y de las conclusiones de recientes estudios se puede decir que la presión de la oposición antifranquista fue lo suficientemente importante como para considerarla un factor imprescindible en este proceso 438 , entendiendo por oposición, además de a todas las organizaciones políticas y sindicales, a otros muchos colectivos y a ciudadanos sin ninguna conexión que deseaban y necesitaban ese cambio.

'Pues yo creo que es un periodo que responde a la una ansiedad de mejora de las condiciones de vida, de respeto a los derechos de las personas y que en última instancia, pues tu tienes las dos opciones, hacerlo o no hacerlo, hacerlo más o hacerlo menos. Yo siempre creí que el compromiso pasaba por todos y cada uno, y el que dejaba para más tarde su compromiso normalmente jamás lo asumiría. Y en este sentido yo opté, incluso sabiendo que corría riesgos, pues opté por ello, y la militancia, en ese sentido, era una forma digamos de dar una repuesta más coherente, más organizada a los problemas que detectábamos como problemas serios y graves en este país'. (Ángel)

438 Cada vez son más los trabajos que abordan este aspecto, el del destacado papel de la oposición en el hundimiento de la dictadura, este es el caso de Pere Ysàs: Disidencia y subversión, Ed. Crítica, Barcelona, 2004, quien mediante la investigación de documentación interna del régimen demuestra que éste era plenamente consciente de ese hecho, por lo que se vio obligado a tomar medidas tanto para combatirlo como para silenciarlo, refutando, además, las tesis de aquellos que defienden que la transición fue obra de los reformistas franquistas.

Al analizar la crisis de la izquierda en la transición aparecen múltiples causas, unas devienen del ámbito de la política, como ya hemos visto, otras responden a motivos más cotidianos. Entre estos últimos se encuentra el cansancio tras años de lucha acompañados de escasos éxitos, o más bien de pequeños éxitos 439 , fruto de la falta de apoyo popular, excepto en los momentos álgidos de un conflicto, y del posterior abandono cuando éste se endurecía o cuando entraba en vías de solución. Esta situación llevó a los militantes a cuestionarse su propia labor y la actitud de las personas por las que están luchando.

'Yo era representante de los PNNs en la Junta de Gobierno... y cuando se plantea la posibilidad de la estabilidad de los PNNs se olvidan automáticamente todas las reivindicaciones, ..., y denigra, incluso, a los que estamos por mantener lo que habíamos estado manteniendo los últimos 8 ó 9 años. Entonces, claro,..., a mí me están eligiendo para esto, pero me eligen porque ellos no quieren tener jaleos, ni meterse en problemas'. (G. S.)

La situación, a pesar del convencimiento de que se caminaba hacia un sistema más aperturista, no estaba nada clara, no generaba confianza. De hecho, la legalización de alguna de las organizaciones obligadas hasta ese momento a trabajar en la clandestinidad no se tradujo inmediatamente en un cambio en la forma de actuar 440 , pesaba demasiado la experiencia pasada, y la presente, pues los cambios se estaban desarrollando mientras las comisarías y cárceles se seguían llenando de manifestantes y de líderes opositores. La incertidumbre también actuaba sobre los sectores más reaccionarios de la sociedad, que no estaban dispuestos a aceptar la presencia de antiguos enemigos, fundamentalmente de los comunistas, mientras, por otro lado,

439 Según Consuelo Laíz, Opus cit. , pág. 183: 'La principal dificultad que van a tener estos partidos para su desarrollo es que, en 1974, ya están muy condicionados por el esfuerzo que han hecho en los cuatro años anteriores para lograr implantar una ideología y una disciplina foránea a los movimientos sociales que pretenden representar, y aunque adviertan las dificultades que presenta la aplicación de sus programas, la dirección y los militantes de cada uno de ellos han perdido capacidad de comprensión de la realidad y de adaptación a la misma, condiciones indispensables para actuar en ella'.

440 Una prueba de lo expuesto la podemos encontrar en los archivos del PCE que hasta el último momento siguió observando, e incluso aumentando, las normas y métodos de funcionamiento propios de la clandestinidad.

manifestaban miedo ante las posibles revanchas de los disidentes una vez legalizados estos últimos.

'Que estábamos todavía recién legalizados, no sabíamos lo que iba a pasar, esa es la pura verdad. Y tontos que no supimos aprovechar ¿eh?, porque en realidad no se supo aprovechar, la verdad. Yo cada vez que lo pienso, cada vez que lo pienso, la esa que tuvimos, porque tuvimos la ocasión tan divina y no se supo aprovechar'. (C.F.)

Fruto de la desconfianza y de la premura de los acontecimientos se presentó otro factor determinante en este proceso: el paso de la clandestinidad a la legalidad intervino en la caída o el estancamiento de algunos grupos. El trabajo en la clandestinidad, además de arriesgado, estaba basado en el contacto y cercanía con los movimientos en los que estaban inmersos. Trabajaban en grupos pequeños, hablaban en los centros de trabajo con los compañeros, organizaban las actividades de viva voz, cada uno de los miembros se encargaba de aquellas parcelas para las que se consideraba que estaba más capacitado. Todos estos procedimientos tuvieron que ser alterados, no sin reticencias, para adecuarse a las nuevas circunstancias, sin tiempo y sin preparación para afrontar el reto.

'Porque nosotros estábamos hechos para, hechos en la clandestinidad para luchar frontalmente contra algún enemigo que había, para actuar como un partido digamos de fuerza y de combate y de luchar en la calle, en la fábrica y donde podíamos, pero cuando llega esta situación...'. (J. V.)

El paso de los tajos a los despachos no siempre fue asimilado por aquellos militantes que fueron elegidos como representantes de algunas de las organizaciones. En ocasiones ni siquiera podían ver el alcance de los acontecimientos en los que estaban siendo partícipes, hecho que incidía especialmente en los sindicalistas, pues acostumbrados al trabajo combativo en los sectores laborales que representaban, tuvieron que convertirse, en parte, en burócratas.

'Yo hago la transición hacia la UGT, no sé si permanezco como vocal pues dos o tres reuniones, incluso recuerdo que en la UGT lo primero que me hicieron fue ponerme una mesa en unos bajos que alquilaron pues, allá, por detrás de la Arrixaca Vieja, una mesa con unos papeles de afiliación, con no sé cuanto y tal. Y, la verdad, yo

acostumbrado a estar visitando los tajos, convidándome con los compañeros, pasando en la camaradería en la refriega diaria y tal, pues yo veía aquello muy lóbrego ¿no? incluso, hasta austero, una mesa de madera allí con un cajón y tú te decías: pues tú eres secretario de esta federación. Claro, en aquellos momentos ni yo sabía la trascendencia de la legalización, toda la burocratización que eso requiere ¿no?, de afiliación, de presencia en conflictos, de presencia ante la autoridad, y eso era necesario. Pero fue una cosa que me vino muy grande a mí y entonces poco a poco me fui apartando. Me fui apartando y sólo me hace presente en aquellos movimientos sociales que eran comunes como pueda ser un movimiento vecinal, un conflicto en el barrio y, ya posteriormente, con algunos problemas sociales, una plataforma contra la droga, ya a niveles no ya tan concretos políticamente sino movimientos...'. (J.S.)

Las elecciones de 1977 marcaron un punto de inflexión para los partidos de izquierda, a partir del cual se inició un proceso que acabaría con la desaparición de la escena política de alguna de estas organizaciones y de sus militantes. Entrar en la dinámica electoral implicó reajustar o sencillamente cambiar, o peor aún, renunciar a algunos aspectos ideológicos importantes que hasta ese momento se habían defendido a ultranza, -la aceptación de la monarquía, etc.,- creando confusión, cuando menos, entre sus propios militantes y simpatizantes.

'Yo recuerdo que tuvo bastante que ver en la actitud de los militantes de ORT, que bueno, que no veían mucho cómo se podía pasar en dos o tres meses de una posición de combate, digamos, siendo Juan Carlos como le llamábamos en el «En Lucha» el «Pelele» hacía cuatro días, a ser, digamos, a aceptar prácticamente. No es que fuera un error, yo creo que a las elecciones había que presentarse, pero probablemente, digo, que mucha gente empezó a no entender, mucha gente empezó a no entender ese tipo de cambios'. (J. V.)

Los discursos cambiaron, algunos principios también, pues fueron muchos los que en aquellos momentos entendieron que era la vía a seguir. Renuncias a valores y consignas por las que habían luchado durante años de pronto fueron relativizadas o abandonadas, y los militantes debieron aceptarlas y cambiar su discurso.

'Fue frustrante tener que estar defendiendo el Referéndum Constitucional, cuando yo, pensamos, yo y mucha gente más en la bandera, en el rey, en el ejército, en el apartado 2 de la Constitución donde se negaba el derecho de autodeterminación, donde el ejército puede, claro todo ese tipo de cosas que te, que las tripas te las ponía del revés. Todavía no me explico cómo pudimos tener esa posición'. (J. V.)

La claudicación en aquellos momentos se vio necesaria, no sólo para concurrir a las elecciones con unos programas que atrajeran la mayor cantidad de votos posible, sino también porque para aquellos que participaron en los acontecimientos más trascendentes de la política -elaboración de la Constitución, Pactos de la Moncloa, etc.eran tiempos de pactos. Pactos en los que cada grupo, independientemente de la ideología, tuvo que abandonar principios, consignas, símbolos, hasta llegar a los acuerdos que conforman la base del actual sistema. En el debate abierto en la izquierda durante largo tiempo se cuestionaba, y aún hoy se mantiene, si la izquierda no hizo más porque no podía, pues carecía de fuerzas para ello, o si se produjo una renuncia a cambio de entrar a formar parte del juego político en ciernes.

'Hubo lo que hubo. A nosotros, a mi personalmente me pareció y me parece un error histórico esa claudicación ante las condiciones que impuso un régimen que estaba prácticamente agonizante, y te lo digo, por ejemplo, por comparación a lo que ocurrió el 25 de abril en Portugal, o la caída de la Dictadura de los Coroneles en Grecia luego, no? Es decir, que no creo que hubiera, creo que realmente si hubieran querido y hubieran tenido esa pretensión, hubieran podido ir bastante más lejos, por ejemplo, la renuncia a toda aspiración republicana para España, la aceptación incondicional de los símbolos del franquismo, en fin, son este tipo de cosas que uno no sabe si hubiera podido ser ir más allá. Yo entonces creía que era posible ir más allá'. (Ángel)

El Partido Comunista recibió y continúa recibiendo la mayor crítica, pues era el único con fuerza suficiente para abanderar las posiciones más progresistas, y entró en el juego de la moderación. Con ello conseguía su legalización y entrar a formar parte del nuevo panorama político, aunque con consecuencias negativas. Si la radicalización le podía alejar de una parte de la sociedad, la aparición del PSOE le hizo perder parte de la base social sobre la que podía haberse asentado, y con ella se esfumaban los votos.

'Yo no lo sé, históricamente esas cosas nunca se pueden saber, porque eso es jugar al posibilismo. Qué hubiera ocurrido si en vez de firmar los Pactos de la Moncloa, o por ejemplo si el PCE no controla movilizaciones tan amplias como las que se produjeron después de los atentados de Atocha. El PCE era un partido con vocación de gobierno dentro del sistema, y en ese sentido el PCE nunca fue una fuerza rupturista, el PCE fue siempre una fuerza de apoyo al orden, era un partido de orden en este sentido, y lo digo en sentido negativo, no, y entonces, me imagino que sus dirigentes harían la lectura de que «es preferible pájaro en mano que ciento volando», y que en este caso era

preferible plegarse a las condiciones que imponía fundamentalmente las excrecencias del viejo régimen y de ahí sus políticas de Conciliación Nacional, con los nacionales y tal. Pero, claro, luego eso se plasmó con que el PCE empezó a perder fuerza en beneficio de la articulación de un interlocutor que desde el punto de vista de la burguesía española era mucho más válido, como era el Partido Socialista, claro'. (Ángel)

Hubo un cambio ideológico y estratégico, y, añadido a éste, otro derivado de la falta de adecuación al nuevo panorama planteado tanto por la legalización como por la convocatoria de elecciones libres. La rapidez de los acontecimientos fue tal vez la responsable de que no hubiera tiempo para un cambio de estrategia adecuada al nuevo funcionamiento político.

'Las consultas en los partidos eran las mismas consultas prácticamente que había en la clandestinidad. Es decir, en la clandestinidad un partido no puede ser democrático. Independientemente de que pueda tener un concepto de centralismo democrático que ya en si mismo es antidemocrático su manera de funcionar, y en la clandestinidad se agrava esa situación. Pues nosotros teníamos los vicios de la clandestinidad'. (J. V.)

Apareció entre estos militantes un nuevo problema, o no tan nuevo, pero lo que sí era novedoso fue la situación, ¿quién iba a encabezar las listas? Aparecen, pues, los personalismos asociados a una falta de análisis real de la propia organización y de lo que estaba sucediendo en el panorama político y social español.

'Me acuerdo que nos sentamos en Sevilla, lo digo como anécdota de nuestros planteamientos de los partidos entonces, y me acuerdo que la discusión, el planteamiento fundamental era quién encabezaba la lista, no realmente qué actividad íbamos a desarrollar de concienciación de la gente, de actividad política, de propaganda, de posiciones, de lucha por las libertades totales, por la legalización. No, no, no, el problema esencial era quién encabezaba la lista ¿no? Cuando no teníamos posibilidades ninguna ni de sacar ni mil votos'. (J. V.)

Los resultados de las primeras elecciones complicaron más esta coyuntura. Algunos grupos no se pudieron presentar con sus nombres y debieron recurrir a siglas que la gente no conocía; además no contaban con más medios que el trabajo que realizaran sus militantes y amigos que les ayudaran. Los grupos más pequeños, en vez de unirse para ganar en fuerza, se mantuvieron en solitario exponiéndose a la desaparición. En este estado de cosas algunas organizaciones recurrieron a estrategias

que aumentaban la desconfianza de las demás, y cada vez se distanciaban más entre sí, aunque el distanciamiento ya se había ido labrando durante los últimos años de dictadura. Quizá también influyera en esta manera de actuar el hecho de que todos pensaban que iban a contar con un fuerte apoyo popular fruto de los largos años de trabajo, pero no fue así.

'Yo creo que la crisis de militancia que se da poco después de esas primeras elecciones es fundamentalmente de una pérdida de expectativas, por así decirlo. O sea, que a pesar de que se decía mucho que las elecciones eran poco importantes, que eso, bueno, nosotros teníamos poco que hacer ahí, realmente sin querer o queriendo, casi todo el mundo iba a un proceso electoral intentando ver qué gente le apoya'. (G. S.)

Pero el esperado apoyo popular no se produjo, o al menos no lo fue en la medida esperada, y el fracaso fue importante.

'Quiero decir que en aquel momento las elecciones para la izquierda revolucionaria y para las ideas de izquierda en general fueron un palo bastante grande. El mismo PCE sacó veintinueve, veinte diputados, cuando esperaban sacar setenta-ochenta, es decir, que entonces esas elecciones yo las recuerdo como el principio de la frustración'. (J. V.)

En este resultado tuvo mucho que ver la desigualdad de condiciones en las que cada uno de los partidos de izquierda concurrió a las elecciones. Mientras los más pequeños lo hacían a base de esfuerzo y voluntad de militantes y seguidores, los grandes contaron con apoyos y medios económicos para afrontarlas, consiguiendo atraer a muchos votantes que anteriormente parecían formar la base de organizaciones más radicales, situación de la que se benefició particularmente el PSOE.

'Sí, era la primera vez que había un despliegue propagandístico, con libertad relativa, porque esto de la libertad tiene que ver muchas veces en unas elecciones de este tipo con elementos que no son solamente el voluntarismo ¿verdad? Es decir, tú imagínate un partido pequeñito con dos mil o tres mil o cuatro mil militantes, frente a un partido que domina los aparatos del Estado o un partido que tiene millones y millones para pagar cuñas, publicidad, a gente no militante para hacerle la campaña. Era una campaña absolutamente desde el punto de vista de distintas fuerzas que evidentemente no podían competir. Eso sí, era la primera experiencia en muchos años en la que cualquier formación política legalizada podía entrar en la liza, y de hecho fue con esa ilusión que en la que la mayoría de las organizaciones fueron y plantearon por primera vez con una claridad pública, sin restricciones aquello que querían. Y en este sentido, efectivamente, hubo cambios, pero hubo cambios también en las apreciaciones y en el

asentamiento. Por ejemplo, el Partido Comunista en esas elecciones aceptó totalmente el juego dentro del sistema, además curiosamente el único año que alcanzó un alto número de escaños, lo que de alguna manera demuestra un poco la base social que tenía. Con todo, mucha de esa base social potencial ya se había trasferido al Partido Socialista Obrero Español. Es un fenómeno curioso, pero yo creo que esas elecciones fueron un poco la puesta de largo de, digamos, la formalización de lo que era el nuevo estatus dentro de nuestro país'. (Ángel)

No fueron conscientes los dirigentes de los partidos de izquierda radical de cuál era su situación real, tal vez convencidos de que con su voluntad y experiencia, acostumbrados al trabajo duro, ahora podrían lograr buenos resultados, pero éstos fueron muy diferentes a lo esperado. Hubo falta de un análisis realista que los hubiera situado en la realidad concreta del país, aunque también pudo jugar un papel importante el exceso de ilusión.

'Debíamos de saber que no podíamos convencer; decirle a la gente, incluso a nuestra propia gente, que las elecciones iban a ser prácticamente un correcalles, cuando realmente sabíamos que iba a ser un martirio y que difícilmente íbamos a sacar nada. Teníamos que haberlo previsto'. (J. V.)

Parece por tanto que entrar a competir en el sistema electoral supuso la muerte de parte de estos grupos, incapaces de hacerle frente a la nueva realidad, cansados tras muchos años de dedicación, desilusionados ante el escaso apoyo popular que recibieron, vapuleados y acosados por los grandes partidos de izquierda y víctimas, en muchos casos, de enfrentamientos internos que en ocasiones derivaron a la desaparición del partido, incluidos los escasos bienes que tuvieran, y, ante todo, la pérdida de amigos y compañeros de muchos años.

'Los fracasos electorales no vienen por no sacar diputados, no, no, sino porque además de eso el número de votos que sacan son pequeños, incluso gente que estás trabajando en un determinado movimiento social, que te está diciendo que eres maravilloso, que te eligen para ser no sé qué, vamos, que te consideran un líder de tal movimiento social, pues esa gente no te vota si vas en una lista del MC. Entonces eso genera una cierta desazón ¿no? diciendo, bueno, ¿realmente los estoy convenciendo o me están utilizando a mí?'. (G. S.)

Un aspecto importante a destacar de ésta época y que pudo tener mucho que ver en el distanciamiento o tal vez la falta de cercanía de estas organizaciones con la gente,

con el pueblo, los votantes, fue la utilización de un discurso demasiado teórico y extremista, que con frecuencia no era entendido y que no se acercaba a los problemas cotidianos de las personas a las que se dirigían.

'Fue el día que hicimos un mitin y estaba el cine de Algezares hasta los topes, bueno, pues allí nos soltamos nuestro rollo y tal. Yo me acuerdo que entonces le hablaba de la oligarquía, en fin, todo el rollo que teníamos aprendido del partido, pues allí sueltas, soltábamos la cinta. Cuando era un pueblo que tenías tus amigos y tus amistades allí y podías hablarle tan campante como decirle: oye aquí estamos, aquí estamos los de siempre...'. (J. V.)

Algunas de estas organizaciones mantenían planteamientos radicales, pensaban, estaban convencidas de que realmente podían conseguir avanzar hacia la revolución. Nada más lejos de la realidad. Este país no estaba ni por ni para esos cambios. Triunfó la moderación, porque era lo que la mayoría de la gente quería, y desde luego sectores muy interesados e influyentes como el Ejército, el Gobierno y la Patronal, y también los principales grupos de la izquierda política y sindical.

'Las ideas revolucionarias no calan en la mayoría así porque sí, se tienen que dar condiciones muy concretas y, tal vez, posiblemente, el error de nosotros, de los partidos haya sido en aquel momento, haya sido ese'. (J. V.)

En este punto del proceso, es decir, con los partidos ya legalizados y probablemente luchando por la supervivencia, aparece otro elemento que pudo determinar futuro de esta izquierda más radical: se trata de la necesidad de reforzar la militancia, de diferenciarse, de hacer mayor hincapié en el trabajo interno, cuestión que supone un problema de doble vertiente, por un lado los grupos se cierran más, con lo cual pierden contacto con la sociedad, y a la vez ésta, por distintas razones, se ha ido desmarcando de los grupos más radicales.

'Si, por el contrario, lo que se hacía antes era mirar mucho hacía fuera, hacia las instituciones, hacia la participación, la incidencia en sectores amplios de la población, hacia la participación, lo único que generaba era, un cierto pesimismo, porque no se traducía en nada palpable como pudiera ser un número considerable de votos en unas elecciones y cosas de ese tipo. Entonces lo que se tiende es más a reforzar la militancia y menos a ver los sectores amplios de población'. (G. S.)

Por una u otra razón se fueron retirando muchos hombres y mujeres de gran valía que durante los años duros de dictadura trabajaron día y noche y vieron como otras personas iban apareciendo con ambiciones bien distintas. La aparición del PSOE en la escena pública tuvo mucho que ver, un partido que apenas fue visible durante los últimos años de dictadura y que irrumpió a última hora y con grandes medios.

'Sí, sí, pero yo no, yo creo que esos cambios no fue precisamente, lo que hubo, digamos, fue la creación de un nuevo ensamblaje político en este país. Es decir, creación de un partido artificial, como era el Partido Socialista Obrero Español, que había sido tremendamente poderoso durante la Guerra civil, pero que en el interior prácticamente había desaparecido, y que jamás, que yo sepa, salvo muy puntualmente algún militante, había tenido una participación activa en ningún tipo de acción contra el régimen ¿no? Y en este sentido su rápido boom enlaza con muchos elementos, elementos, digamos, de miedo a los comunistas por un lado en la sociedad española, en una sociedad en la que se ha bombardeado contra el comunismo durante cuarenta años, pues evidentemente tiene miedo, buscan una solución más moderada. Y el resultado fue justamente que ganaron el partido de remiendo que se llamaba UCD y el segundo partido más votado fue, si no recuerdo mal, el Partido Socialista Obrero Español'. (Ángel)

Muchos militantes de otras organizaciones se integraron en este partido, también sindicalistas de distinta procedencia. A él llegaron, igualmente, advenedizos ante la posibilidad de conseguir un puesto de trabajo, indistintamente de la ideología.

'Y otra gente que, bueno, que empiezan por esa crisis de militancia y realmente lo utilizan para lo que en el fondo querían, por lo menos lo tenían claro, y es lo de participar institucionalmente en grandes partidos que tienen influencia parlamentaria, municipal, ..., participar en el gobierno, por así decir, de las instituciones, sobre todo a nivel municipal o regional'. (G. S.)

El factor que quizá más contribuyó al abandono de la militancia fue la profesionalización de la política. Puestos en esa tesitura, unos se centraron en su trabajo y olvidaron la militancia, recuperaron su vida privada, cosa que no siempre pudo ser, de hecho en este tránsito hubo más de una matrimonio y familia que quedaron deshechas. Otros, sobre todo si ya estaban liberados, no tenían trabajo al que volver, y optaron por dedicarse profesionalmente a la política.

'El primero que tenía que pasar a la liberación, por decir así, era yo. Yo eso no lo tenía nada claro, nunca lo tuve claro lo de dedicarme profesionalmente a la política, y

yo creo que fue el factor decisivo, el subconsciente casi me obligó a decir, bueno, si yo sigo aquí, siendo el secretario me veo abocado a esta historia, y lo que hice fue justo lo contrario, aumentar mi dedicación al trabajo'. (G. S.)

El cansancio, la necesidad de atender las cuestiones privadas abandonadas durante largo tiempo, o la creencia de que el trabajo ya estaba hecho, fueron otras causas que retiraron de la actividad política a los viejos militantes.

'Yo nunca a nivel personal. De hecho, cuando vino la legalización, la democratización, el proceso de transición, yo me relegué un poco, pensé que, bueno, que como a lo mejor soy más cómodo y entonces me dedico a mis cosas personales, pero ya no he querido, tampoco he visto que compensa la, el estar presente y activo en la política una vez que se ha conseguido la, el proceso de transición lo considero casi de héroes, ser capaces de poner por encima de tu criterio incluso, de tu vida familiar, de tus relaciones personales la vida y el sacrificio de las reuniones, los viajes, el partido con la maquinaria de una ideología, de una consigna, de servir un programa, eso ha sido siempre superior a mis fuerzas'. (J.S.)

A las dificultades propias de los cambios hasta ahora descritos hay que añadir otra, de la que es difícil descubrir la razón: las malas relaciones entre los militantes de las distintas organizaciones, incluso las de sus dirigentes. Aparece una especie de desconfianza que quizá parta del mismo origen de estos partidos, no hay que olvidar que en muchos casos son escisiones de otros, o tal vez fuera consecuencia de la antigua y clandestina necesidad de recelar de todo el mundo como medida de seguridad. Eran tiempos en los que había que disfrazar demasiadas cosas, aunque nunca se puede descartar el afán de protagonismo. Un caso claro es el del proceso que siguieron el PTE y la ORT en momentos de crisis evidente en los que la única salvación hubiera sido la unificación, pero lo afrontaron con tal desconfianza, y en tan mal estado, que difícilmente podía saldarse con buenos resultados. Los congresos que hicieron para tratar la unificación se recuerdan como 'los congresos de las caras largas'.

3. TIEMPOS DE CAMBIO: DE LAS CÁRCELES A LAS LISTAS ELECTORALES

FUENTE: Archivo particular J.V. Fotografía del Congreso de Unificación.

'Hay gente que estaba pensando en que, bueno, lo que había que hacer era hacer desaparecer al Partido del Trabajo, comérnoslo y se ha terminado, una vez que estuviera la unificación. Y en el Partido del Trabajo se pensaba lo mismo, fíjate tú el ambiente de unidad entre los dos partidos'. (J. V.)

La existencia de muchos partidos de izquierda durante ese tiempo obligaba a buscar necesariamente diferencias que les hicieran reconocibles. Esa circunstancia, además de dividir en su conjunto a la izquierda, tensaba las relaciones entre militantes y organizaciones, y despistaba a los simpatizantes, tal vez incapaces de entender la razón de tales enfrentamientos.

'Parece que, lo que siempre se dice, que el grande tiene que ser el más generoso con el pequeño ¿no?, y más en un partido de izquierdas. Pues eso nunca se daba, y no solamente con la ORT o con el PTE, sino también con el PCE. Con grupos como el PCE las relaciones eran especialmente malas. Ahora, los pequeños grupos, yo creo que, pues hubo personalismos y personas, ..., no sé si porque éramos muy poquita cosa o porque nunca nos habían dado la consigna de volar, vamos, nunca habíamos pensado que íbamos a ser grandes cuando llegara la democracia. (...) Después sí sé que los secretarios generales correspondientes también se llevaban a matar, pero vamos, eso es casi la equivalencia de todo lo anterior'. (G. S.)

En este intento de diferenciarse, sobre todo del Partido Comunista, algunos de ellos radicalizaban más sus discursos, cuando probablemente no eran tan diferentes sus planteamientos, y esta estrategia acabó alejándolos de los votantes. En esta misma situación se pudo encontrar el PCE con respecto al Partido Socialista.

'Tal vez con nuestras relaciones con el PCE, como el PCE hablaba de la libertad y de la democracia, pues nosotros teníamos que ir más allá ¿no?'. (J. V.)

Los enfrentamientos aparecieron también dentro de cada grupo, colaborando en la desaparición o el declive de los mismos, fortaleciendo el sentimiento de amargura de sus componentes y poniendo de relieve otros problemas como el de responsabilizarse de las deudas de la organización. En el fondo, lo que estaba saliendo a flote, en forma de reproches, no era otra cosa que la frustración ante la pérdida de todo aquello por lo que habían luchado y por lo que tanto habían expuesto.

'Y al final me acuerdo que tuvimos unas asambleas horrorosas, todavía peores que con el Partido del Trabajo, en La Unión, una asamblea diciéndose la gente verdaderas perrerías. ... Y nada, de esa manera mínimamente nos pusimos de acuerdo en cómo cerrar aquello y las deudas que hubiesen intentar saldarlas de alguna de las maneras, porque había, yo me acuerdo que personalmente estuve pagando, y otra gente, pagando un crédito, un préstamo por lo menos 6 u 8 años,...'. (J. V.)

'... que había compañeros con situaciones de fuertes deudas, que habían puesto sus pisos como aval para sacar fondos para salir a las elecciones, y aquellos fondos no se les podía devolver. Los chicos se veían abocados al desahucio. ... Hubo una tragedia de mucha gente que había luchado durante muchísimos años, que había confiado y que en aquel momento vio cómo todo se desmoronaba'. (R.M.)

Uno de los rasgos distintivos de los partidos de izquierda, el centralismo democrático, aparece como uno de los factores determinantes en la crisis de alguno de ellos, ya que, por lo general, carecían de democracia interna real 441 , por lo que las decisiones eran tomadas por la dirección del partido y, aunque se debatía en los distintos grupos, lo normal era que se aprobaran las tesis que ésta había propuesto. Esta forma de funcionar es entendida por los militantes como necesaria cuando se trabaja en la clandestinidad, lo que no evitó que, una vez entrados en crisis, en algunas organizaciones se convirtiera en un arma arrojadiza.

'Pero, bueno, las conferencias y los congresos en los partidos como nosotros que funcionábamos son muy fáciles de llevar al terreno que interesa, no porque la gente no

441 El dogmatismo y la falta de democracia interna fueron la causa del abandono definitivo de la política de muchos militantes, ver en Hartmut Heine: 'La contribución de la «Nueva Izquierda» al resurgir de la democracia española, 1957-1976', en Josep Fontana (Ed.): España bajo el franquismo , Ed. Crítica, Barcelona, 2000, págs. 156-157.

tenga capacidad, sino porque en una situación como aquella qué vas a decidir. Salvo que la dirección del partido opta por una posición, pues bueno, pues el debate, se hace y todo lo que se quiera pero al final prácticamente ese era el método de funcionamiento que había con el centralismo democrático'. (J. V.)

Uno de los planteamientos barajados durante aquel tiempo para justificar la participación en el proceso político, a pesar de las condiciones en que se estaba realizando, fue que la única manera de alcanzar algunos de los objetivos revolucionarios era actuando desde dentro, es decir, entrando a formar parte del proceso. Este error, según las fuentes orales, es considerado como fruto de la falta de experiencia y de la ignorancia, quizá también de la candidez.

'Porque de otra manera no se podía hacer, a ver quién te iba a dejar poner un gobierno revolucionario, pero, bueno, te quiero decir que un partido hecho para eso llega a esta situación sin un análisis de qué es lo que estaba ocurriendo, y nos quedamos prácticamente con la perspectiva de presentarnos a unas elecciones y sacar diputados para desde el Parlamento entonces utilizarlo como caja de resonancia para poder llevar adelante las reivindicaciones del pueblo y de la clase trabajadora, y que entonces el partido crecería'. (J. V.)

Pudo haber otros errores de planteamiento por parte de las organizaciones de izquierda o de sus dirigentes a lo largo de todo el proceso, aunque lo que parece cierto es que la situación desbordó a los participantes, y lo que resulta peor y que queda como síntesis, es el hecho de que, nuevamente, en la historia contemporánea de España, se reproduce la figura del 'perdedor' y el 'saberse derrotado': la España de los perdedores, la de los militantes activos que se habían jugado la vida, frente a una mayoría pasiva y una minoría, la contraria, que posee los medios para triunfar e imponer sus intereses.

'La mayor frustración era no haber llegado a conseguir la ruptura democrática, es decir, que el proceso de advenimiento de la democracia, de esto que tenemos ahora, vinieron de manos de los sectores de la burguesía y de los sectores de los gobiernos que venían del franquismo, y eso no hay que olvidarlo. Cómo no va a ser frustración que un señor presidente del gobierno puesto si no por Franco prácticamente por las leyes de Franco y que bajo su mandato se machaca y se reprime, que de manos de ahí venga lo que tenemos, eso es una frustración grandísima'. (J. V.)

Esta idea resume el sentir de algunos disidentes activos contra la dictadura, y es asimismo el mensaje transmitido desde entonces por todo tipo de interlocutores. De hecho, es frecuente en la actualidad encontrarse con altos cargos de la política del régimen franquista que se adjudican el mérito, la paternidad de la transición española, olvidando la larga trayectoria de la oposición y el alto precio que tuvo que pagar 442 .

'En todo caso, lo único que se puede decir es que entre todos conseguimos aportar algo a una mayor racionalidad en la organización de la estructura social, y que, bueno, pues a pesar de todo este país afortunadamente dio pasos importantes en el terreno de las libertades. Otra cosa es las condiciones políticas concretas en que luego esas libertades se han ido manifestando y los ataques constantes que se le van poniendo por delante'. (Ángel).

El siguiente testimonio es clarificador en lo referente a algunos de los aspectos anteriormente expuestos, ese cambio que se realizó sin apenas tocar los pilares del anterior sistema, en el que el represor es el encargado de aclararle a su víctima en qué va a consistir el mismo.

'La policía es la misma que decía tres o cuatro años antes: Juan, no te preocupes que yo estoy con éstos, y voy a estar con los socialistas, con los comunistas y con quien venga y tu vas a ser una mierda todo tu vida. Cuando sigue existiendo esa gente y no los toca nadie, cuando existe todo el aparato ideológico, cuando la televisión la maneja quien la maneja como le da la gana, pues, claro, todo eso es una frustración para nosotros, para la gente de la izquierda radical de entonces'. (J. V.)

Hoy, admitiendo la mejora en el sistema de libertades que gozamos, es pertinente recordar que, tal y como refleja el testimonio siguiente, lo que se hizo en aquel momento no estaba relacionado con el pasado inmediato, muy al contrario, se estaba dibujando el futuro.

'Pues recuerdo que había una efervescencia considerable, había una esperanza muy amplia, era para muchas personas en este país, bueno, se intentaba romper con lo que eran las ataduras del régimen. Date cuenta que la transición española era una transición muy sui generis, pero que al final va a estar condicionada por los pactos, es decir, el pacto significa no tocar nada ni a nadie de la dictadura, a cambio, digamos,

442 Sobre este aspecto es interesante recordar la exposición realizada por Josep Fontana en el Epílogo de la reciente antología de Por Favor , en la que califica de 'leyenda rosada de la transición' esa Transición que se adjudican los herederos de la dictadura. Páginas en las que repasa cuál fue la actuación de algunos de ellos con respecto a los cambios que se estaban produciendo, ver en Por Favor. Una historia de la transición , Ed. Crítica, Barcelona, 2000, prólogo de Vázquez Montalbán.

todo lo que ha sido de algún modo, comenzar con otra historia, es decir, una especie de borrón y cuenta nueva. No, desde luego, muchos no estábamos de acuerdo, creíamos que eso iba a ser un lastre importante para el establecimiento, restablecimiento de la democracia en España, y que, por tanto, eso se iba a pagar, y de hecho yo creo que a lo largo de estos 25 años que llevamos de vida constitucional regida por la Constitución Española, pues hemos visto cómo aquel Pacto ha tenido efectos importantes sobre toda la organización política de este país. En unos casos más graves, en otros menos graves, pero, bueno, incluso sabíamos que en los pactos iniciales en donde había una cierta cesión por parte de todos, finalmente serían más o menos recuperados por parte del sistema. Por ejemplo, el primer Estatuto de los Trabajadores, que fue posteriormente revisado de arriba a abajo, con una pérdida de derechos considerable por parte de muchos trabajadores. Y en este sentido, el hecho de que las libertades en este país no hayan sido nunca garantizadas de hecho, de facto por el poder, sino que hayan tenido que ser conquistadas y renovadas casi siempre, mientras que, por ejemplo, que han sido las obligaciones y los deberes para los ciudadanos han estado clarísimas siempre'. (Ángel)

En el panorama político de esos momentos el PCE jugó un papel de gran trascendencia, y así es reconocido por todos los demás militantes, pero también muy controvertido. De hecho fue el centro de todas las críticas a la hora de evaluar la trayectoria seguida por la izquierda. La situación de este partido en Murcia resulta muy peculiar: tras la caída y casi desmantelamiento de la organización en 1971, los distintos militantes que se hicieron cargo de ella apenas contaron con apoyo y respaldo de los órganos centrales del Partido. Cada nota dirigida a ellos era un lamento solicitando ayuda y medios 443 . Todos los documentos consultados indican que los militantes murcianos vivieron desde ese año bajo sospecha, resultándoles muy difícil la expansión frente a otros grupos libres de esa carga. Aún en 1975, agonizando el dictador, se les animaba a la prudencia a la vez que se les recordaba las consecuencias derivadas de actuaciones anteriores:

'Por olvidar ésto anteriormente, la policía vio facilitada su labor y pudo asestar un golpe muy serio a la Organización existente entonces y cuyos resultados ya

443 A finales de noviembre de 1975, desde Murcia, se le recordaba al Partido 'La falta de materiales que venimos padeciendo y que todavía continuamos padeciendo. (No tenemos programas, ni viejos, ni de momento nuevos; y sólo podemos conseguir 50 Movimientos Obreros, cantidad muy inferior a nuestras posibilidades y a nuestras necesidades. (...) En segundo lugar estamos intentando por todos los medios encontrar máquina con el fin de solucionarnos el problema de los materiales. En este sentido tengo que deciros que no estamos encontrando la ayuda que necesitamos por parte de Valencia, ni por parte vuestra'. AHCCPCE, Nacionalidades y regiones , 28/11/1975.

conoceis [sic]: los principales dirigentes de la provincia a la cárcel y anulados por un tiempo; desmoralización entre las masas e incluso entre algunos militantes; facilidades a los diferentes grupos para crear confusión respecto a la política del Partido y sus objetivos' 444 .

Paradójicamente, ese mismo mes, octubre de 1975, Ignacio Gallego les conminaba a salir a la calle, a actuar en cuantos sitios les fuera posible dando siempre a conocer su condición de comunistas 445 . Son datos que invitan a la reflexión de cómo debió de ser el trabajo de estos hombres y mujeres, comunistas murcianos, que tenían en contra todo el sistema y además a su propio partido. En diciembre de 1975 las noticias que se envían desde Murcia manifiestan que el Partido en la Región está recibiendo muchos apoyos, y que crece considerablemente, pero se mantiene la misma queja:

'Bueno este es el plan de trabajo que nos hemos marcado aquí. A mi [sic], me gustaría, y además creo que serían necesarias, que nos dierais vuestras opiniones al respecto así como otras orientaciones e iniciativas. A veces tengo la impresión de que aquí estamos aislados; haciendo las cosas a nuestra manera, pero sin saber muy bien si nuestra orientación es correcta o no' 446 .

Todo ello configura unas condiciones de vida muy complejas y exige a quienes la siguen grandes esfuerzos y durante muchos años, de forma que no todo el mundo fue capaz después de adaptarse a las circunstancias propiciadas por el cambio, o al menos a la forma en que se produjo. Y aún más doloroso fue el tremendo olvido en el que se vieron sumidos todos aquellos luchadores anónimos, con años de cárcel o de penurias y, sin sitio en el nuevo panorama que se forjó sin ellos.

'No, no se sabe, hay que pasarlo para verlo. Es decir, la persona que estaba al margen de esas situaciones le cuesta mucho trabajo entender lo que, primero entender por qué alguien se compromete, y en segundo lugar se le hace muy difícil entender que el sistema que ellos han entendido muchas veces o comprendido que era lo normal, se comportara de una manera tan brutal con aquellos que eran opositores suyos, ¿no? Eso no lo entiende la gente, es muy difícil. Además el régimen era todopoderoso en muchos casos, y bien sea por miedo o por otras circunstancias, o simplemente por

444 Carta dirigida a la organización provincial del PCE, a su responsable, Mario, AHCCPCE, Nacionalidades y regiones , Octubre, 1975.

445 AHCCPCE, Nacionalidades y regiones , 27/10/1975.

446 AHCCPCE, Nacionalidades y regiones , 26/12/1975.

ignorancia o confusión, mucha gente no entiende qué era, y desgraciadamente pasar por esas situaciones no es un placer, justamente todo lo contrario, pero afortunadamente todos pasaron por ahí'. (Ángel)

A pesar de las dificultades, de la decepción, de las muchas renuncias o de la falta de reconocimiento, existe entre muchos militantes el convencimiento de que hicieron lo que tenían que hacer y no se arrepienten de ello. Se mantiene todavía entre ellos el mismo espíritu crítico y el rechazo de la injusticia, tan presente en gran parte del mundo.

'Pues errores he cometido todos los que ha cometido la izquierda en general, no la española sólo. Yo no, si se volvieran a presentar las mismas circunstancias yo volvería a participar en política, volvería a ser militante del PCE, porque no me arrepiento de nada que haya hecho. Lo que sí me avergüenza a veces delante de mi mismo y sólo de mi mismo, porque si miro alrededor la cosa es peor, de haberme creído algunas cosas de las que me creí, por ejemplo, nosotros, casi todos nosotros, hay excepciones, aprendimos el marxismo en manuales, que es tanto que decir escolástica con otro nombre, porque las cosas eran así, la base material determina las superestructuras porque Marx lo había dicho, pero sin demostración, claro, lo aprendimos como los que aprendieron las cosas de Santo Tomás de Aquino, aproximadamente. Entonces, cuando uno lee el marxismo más o menos en serio uno se da cuenta de una cosa, yo creo que Carlos Marx, eso es mi ideología y mi conclusión actual, que no quería ser profeta, lo ha sido, en que el sistema capitalista se iba a agotar, y que se ha agotado, prueba de ello es el desastre de los Balcanes y ciento y pico de guerras más que hay en el mundo, cuyo origen no es más que la rapiña que se sigue haciendo en el Tercer Mundo, que hay unas 200.000 personas que se mueren de hambre cada día, son la crisis del capitalismo, no es que lo dedujera en plan profético, lo deducía del estudio de la historia, estaba en lo cierto. Pero, tremendamente equivocado en otras cosas, él dio por descontado que cuando viniera el caos, el agotamiento del sistema capitalista, habría unas asociaciones obreras muy preparadas, muy dispuestas a coger el relevo, y no hay absolutamente nada'. (A.S.)

Frente a las esperanzas frustradas de jóvenes y militantes de izquierda aparece la alegría de los viejos luchadores y de los represaliados por sus actividades durante la guerra, que consideran más que cumplidas sus expectativas 447 . Se sintieron satisfechos de poder reivindicar su militancia y su pasado con orgullo a vecinos y familiares. Destacan especialmente el hecho de poder votar de nuevo, votar en libertad.

447 Este tipo de percepción colectiva puede seguirse en Nicolás Marín, Mª E. y González Martínez, C.: 'Actitudes de la sociedad murciana en la etapa 1936-1978', en Historia y fuentes orales. Testimonios orales y escritos, 1936-1996 , Fundación Santa Teresa, Ávila, 1998, págs. 113-130.

'¡Bendita la democracia!, por lo menos podíamos hablar y podíamos, y cada uno por sí expresa su eso, que no te creas que todo el mundo, las democracias tienen eso, pero... ¡Uhhh!, un cambio muy grande, ¡uy! el día de las elecciones, aquello era la fin del mundo, aquello era , madre mía cuando llegué, ¡Virgen del Rosario! si aquello ya, y la una eso, y la otra... y entonces ya muchas que antes me habían vuelto la espalda luego me daban la enhorabuena'. (N.G.)

Valoran también la posibilidad de manifestar en público las opiniones políticas sin el temor a ser detenidos, y que el Parlamente tenga una amplia representación ideológica, pero más que nada, el que las diferencias ideológicas y políticas se resuelvan mediante métodos pacíficos, alejándose del recuerdo de tiempos anteriores.

'Pues sí, mejor, ¡hombre! dónde va a parar, donde va a parar, porque ahora mismo hay un parlamento en España, está el socialista, está el comunista y está todo el que quiere la democracia, pues está allí, es lo que debe ser. Si tú tienes unas ideas y yo otras podemos estar juntos y discutirnos sin llegar a cosas malas'. (A.B.)

No obstante, esa alegría no alejaba el miedo a la involución, sólo despejado por la incorporación de España a la Unión Europea.

'Hasta que no, hasta que no cuajó y ya hubieron las elecciones y todo, no estábamos muy (...) Gutiérrez Mellado, ese fue un tío valiente, y a Suárez, con todo lo que era, también se mantuvo, mira el 23 de febrero, todavía me erizo, estábamos viendo la esa, qué noche más mala pasamos, que noche más mala pasamos, pensando en el 23 de febrero digo mira que si éste, éste da el Golpe de Estado otra vez, vaya lío, vaya plan, por eso te digo que gracias a ese, a Mellado, ése, ése desde luego demostró ser un hombre, porque se conoce que ya hasta el final tuvo un tejemaneje con él, pero ahora veremos a ver, todo esto que hay ahora, veremos a ver. ... Eso, yo creo que dictadura no, no lo sé, no lo sé, pero me creo que no, sería, ya estamos metidos en Europa'. (N.G.)

La aceptación del proceso de transición democrática, a pesar del agrado, se hizo con importantes renuncias, pues aquellos que en su momento lucharon en la guerra, lo hicieron para defender la República, que era el sistema que habían elegido, y para ellos seguía siendo un elemento importante.

'Yo sí, ideológicamente estaba de acuerdo con la República, aquello era mejor que después y que ahora y que siempre. Porque en una República no estás a expensas de un rey, a mí los reyes no me gustan (risa). Lo acepto porque es democrático, pero no lo acepto, no me gusta'. (A.B.)

No existe entre estos viejos militantes deseos de venganza, al menos después de tantos años, aunque sí de justicia. Les gustaría que se hubiera tenido en cuenta lo que intentaron hacer por este país, su entrega para impedir la dictadura. En definitiva, que no se les hubiera dejado en el olvido durante tanto tiempo 448 .

'Y eso es lo que esto que llamamos democracia ha olvidado. Si los muertos y los sufrimientos y un pueblo fueran tenidos, hubieran sido tenidos mínimamente en cuenta, porque el que siente un ideal y lucha por él jamás su corazón alberga un sentimiento de venganza, pero sí tiene muy arraigado en lo más profundo de su ser un sentimiento de justicia y eso es lo que ha pedido el pueblo español. Y esa es la traición que se ha cometido con el pueblo español. Ignorar el ingente sacrificio que hizo a partir del 18 de julio para impedir que la sublevación militar triunfara y ese es el olvido imperdonable que han tenido los hombres que se hicieron cargo de una situación a la muerte del gran dictador que fue Franco (silencio). Eso descrito a grandes rasgos'. (J.C.)

448 En los últimos tiempos, numerosas asociaciones y monografías se están haciendo eco de esta queja. Un ejemplo, el libro del coronel de Caballería, Blanco Escolá, C.: Falacias de la Guerra Civil. Un homenaje a la causa republicana, Planeta, Barcelona, 2005; o también Silva, E. et al (Coord.): La memoria de los olvidados. Un debate sobre el silencio de la represión franquista , Ed. Ámbito, Valladolid, 2004.