50 MINUTOS DE SINCERIDADES

ENTREVISTA A ANTONIO GARCIA-TREVIJANO

ARAGON EXPRESS, 11 FEBRERO 1976

JORGE DE ANSO

Tiene la esbeltez de la cuna andaluza. El rostro anguloso, más que sus ideas: La tez morena, algo cetrina, como tostada al sol de muchos astros. El bien poblado y algo anárquico bigote compensa la calvicie superior. Hierático, poco gesticulante, su voz se desgrana monótona y sostenidamente, sin énfasis pero sin pausas. El verbo resulta agradable, convincente, fluido. Y su mirada profundiza en el interlocutor como horadando las más recónditas entrañas. Antonio García Trevijano desde su balcón político -el jurídico ha quedado entornado- contempla esta España, a veces convulsionada, a veces relajada pero siempre inquietante. He querido ascender a su mirador para avirozar desde él ese panorama que, a juzgar por su seguridad, se divisa límpido, largo, como una mañana de mayo sin nubes ni calima. Apoyado en su balaustrada, García Trevijano ha empezado a hablarme.

LAS FALSAS IMÁGENES

¿Doy yo en Aragón imagen de comunista? . La pregunta le ha salido espontánea, apenas abordamos el tema de su ilegal Junta Democrática. Le digo que no, al menos para un amplio sector universitario que conoce sus principios y para aquéllos de generaciones superiores que han seguido su trayectoria. Pero el riesgo está ahí, inevitablemente, y la desconfianza y el miedo deben estrangular muchas adhesiones incipientes.

  • Puede que ello sea cierto, pero no me arrepiento de ningún paso dado. Creo que la democracia verdadera exige que no haya exclusiones, pero no olvide que en nuestro grupo el contingente más elevado, con amplia diferencia, lo constituimos los independientes.

Primera imagen difusa esclarecida. La segunda, lógicamente, enlazaba con Calvo Serer y el desaparecido diario Madrid .

  • Primero quiero hacer patente que mi intervención en el asunto del diario Madrid se debe a una razón profesional y de amistad con Calvo Serer, pero no a una identificación política con la línea que representaba el periódico. Yo desde que tengo uso de razón política, desde los dieciocho años, jamás he estado ni en el reformismo ni en el evolucionismo, siempre he estado en contra de la dictadura. Mientras que Rafael Calvo ha sufrido una evolución muy profunda desde la aceptación del franquismo hasta la línea reformista que representó en la etapa suya el diario Madrid y hoy la “ruptura democrática”. Entonces le ayudé porque tenía confianza en él como persona, pero mi actuación como abogado y como político tendió a poner de manifiesto ante la opinión pública española, a través de medios legales, la imposibilidad práctica del reformismo.

Y ya la tercera imagen: la monárquica.

  • Es cierto que Rafael fue quizá la primera persona que me obligó a pensar -y en ese sentido me influyo- sobre el cambio más corto para la democracia. Y fue gracias a él que pensé en la monarquía de don Juan de Borbón, el conde de Barcelona. Así conocí al Conde de Barcelona en el año 59, aunque antes ya conocía a su hijo, el príncipe don Juan Carlos, hoy Rey de España, precisamente en Zaragoza en el año 55. Sin embargo nunca he sido monárquico en el sentido metafísico o esencial de la palabra. Cuando yo conocí a don Juan me presenté diciéndole que era republicano, pero que aceptaba lealmente la monarquía como vehículo para llegar a la democracia española por la senda más breve y menos costosa. Desde entonces hasta 1974 he tenido el honor y el privilegio de contarme entre los más íntimos amigos suyos, si bien nunca he sido consejero por no querer aceptar tales cargos, pero he compartido muchas preocupaciones con él. El día' en que don Juan de Borbón no pudo, o no vio, o no quiso, por razones que yo comprendo desde el punto de vista humano, tomar el camino decisivo e histórico que le pidieron todas las fuerzas democráticas en junio de hace dos años,, ese día yo me despedí diciéndole: Hasta hoy durante cerca de veinte años le he ayudado incondicionalmente a que conquistase el poder político en España a través de la democracia. Dado que ahora no puede seguir el camino que las fuerzas democráticas le piden, yo tengo que ser fiel a esas fuerzas y a partir de este momento yo lucharé con independencia total de la causa monárquica. Y aún le confesaré algo más: tal negativa fue la que hizo surgir la Junta Democrática.

DE GUINEA AL SAHARA

Olvidamos por unos minutos al político. Buscamos al jurista, más estrictamente al abogado. Y el tema de Guinea, estrechamente relacionado con el Sahara, surge como consecuencia del rol desempeñado en tierras coloniales por García-Trevijano.

  • Para mí uno de los mayores honores de mi vida es el haber sido un poco el ideólogo de la Independencia de Guinea. Creo que pocas veces en la historia de un país puede darse la oportunidad excepcional de que un solo hombre pueda tener una influencia tan decisiva en el porvenir de un país. En Guinea no es solo el hecho de que redactara la constitución, sino que en solitario, sin el apoyo de ninguna agrupación, llevé toda la lucha contra el gobierno del almirante Carrero Blanco para obtener la independencia de Guinea, y especialmente para que consiguiese el triunfo electoral, dentro de los grupos que competían, el Movimiento Popular de Guinea, el verdadero movimiento que no estaba mediatizado por ningún interés ni con España ni con ninguna otra potencia. La diferencia que existe entre Guinea y el Sahara es bastante notable. La independencia guineana fue consecuencia del respeto formal que tuvo el gobierno español hacia el principio de la autodeterminación, de acuerdo con el comité de los veinticuatro de Naciones Unidas. Lo que no se respetó fue el fondo material, porque se trató de manipular la cuestión, siendo ésta la circunstancia fundamental de mi actuación. En cambio, en el Sahara, el gobierno no ha respetado ni siquiera formalmente el compromiso adquirido ante el mundo entero. Más grave aún, España hoy es responsable moral y materialmente de todos los sufrimientos, de todos los riesgos —incluso de un conflicto bélico importante— porque no ha tenido el valor ni la gallardía de sostener los principios que durante años ha aparentado sostener: la autodeterminación del pueblo saharaui. Antes bien se ha plegado ante los intereses de grupos marroquíes.

-¿Cuál debiera haber sido el camino a seguir, según usted?

  • La solución era fácil. El ejército español tenía una gran moral, una gran disciplina, una gran honestidad, justamente los mejores oficiales del ejército español estaban en el Sahara. Es completamente imposible que Marruecos hubiera desencadenado una guerra con el ejército español. Y si en lugar de enviar entonces todavía Príncipe Juan Carlos para decir que se resistiría y se respetaría a la población saharaui, cuando ya hay un pacto concluido entre Solís y el representante de Rabat para que la marcha verde se paralizara, se hubiera mostrado una postura firme del ejército ni hubiera habido guerra, y España mucho más respetada en el concierto mundial, y hoy el pueblo saharaui está no digo que disfrutando de una nación independiente, pero en cualquier caso están España habría cumplido sus compromisos internacionales.

TEORÍA DEL RÉGIMEN POLÍTICO

Era ineludible hablar con García-Trevijano en relación con la teoría del Estado. Como premisa nos adelanta que la ilegal Junta Democrática no tiene hasta la fecha planteado nada en este aspecto.

-Los partidos normalmente, por tendencia partidista, son defensores acérrimos del régimenes parlamentarios, porque en esos regímenes son los partidos políticos los que hacen y deshacen. Sin embargo mi posición personal es distinta y no porque pertenezca a ningún partido. El régimen parlamentario es la expresión política y la economía agrícola del siglo XIX, donde la dificultad de las comunicaciones, de medios de información, el atraso y la simplicidad económica, conduce a los pueblos a nombrar representantes reunidos en la capital de la nación en asamblea y a través de los partidos políticos dirijan el país. Pero, en en una sociedad industrial, sofisticada y compleja, tal régimen me parece invisible. Por eso yo defiendo el régimen presidencialista.

¿Y acaso en un régimen como al usted propugna no se corre el riesgo que sean los partidos los que controlen la política de todo el país?

  • Hay una diferencia esencial. Quiero recordar que en Norteamérica el presidencialismo ha sido la causa y efecto de dos grandes formaciones políticas. Quiero decir que la multiplicidad, la atomización, tendencia al individualismo, es mejor atacarla de una manera artificial, prohibiendo por ejemplo que determinadas formaciones no representadas en el parlamento llegan a unos determinados porcentajes, como es el caso de la Alemania Federal. Creo que tal libertad no hay restringirla directamente. Son las instituciones políticas las que indirectamente deben guiar la formación de grandes uniones y grandes opciones políticas. Y no solamente se puede dar en los regímenes presidencialistas, donde al final solo quedan dos candidatos. Uno representando a la corriente conservadora y otro la progresista. Y no hay los peligros que usted exponía porque los partidos tienen una función esencial en la presentación de los candidatos pero nunca podrán tener un poder superior al presidente elegido por sufragio universal.

Bien, de acuerdo en que un régimen semejante elimina el riesgo de atomización partidista, ¿pero no conlleva, a cambio, una abusiva influencia de los grupos de presión?

  • Claro. Es una objeción de la izquierda la que usted me hace. La derecha esté habituada y desea la autoridad y el orden, y el régimen presidencialista, por su propia naturaleza, es simpático a la derecha. Según mi planteamiento, un régimen presidencialista es el que mejor oportunidades puede ofrecer a la izquierda para llegar al poder. Por ejemplo, la derecha se une por interés, en cambio la izquierda tiene que unirse por ideas. El régimen parlamentario es un régimen idealista, lo que favorece la separación de las izquierdas. En cambio allí donde hay un régimen presidencialista, pese a que la tendencia los socialistas sea dejar a los comunistas en la cuneta, sin embargo están obligados por el mecanismo de la elección a hacer un frente común con ellos. Creo honradamente que el presidencialismo favorece a la derecha en el sentido de que es un sistema de orden, y a la izquierda porque es el único que le da la opción de llegar al poder.

LA ECONOMIA. SUSTRATUS DE LA POLITICA

Hubiera sido craso pecado de omisión de este periodista, estudiante en sus años mozos de los textos de derecho administrativo de García Trevijano, no plantear al administrativista la disyuntiva entre una administración fuerte, de matiz claramente intervencionista, y una administración meramente subsidiaria, entroncada en el laissez faire francés.

  • En primer lugar yo no creo en la división de poderes, creo en la separación de poderes. Respondiendo concretamente a su pregunta he de decir que yo defiendo un estado intervencionista. Creo que el estado liberal ha pasado a la historia. Y hoy en nuestro mundo no existe un solo tipo. Desde las crisis de los años treinta, pero sobra todo desde el crack del año veintinueve, desde el momento en que Roosevelt adopta la política económica de Keynes, desde el momento en que el Estado utiliza los conceptos macroeconómicos para la política económica concreta, se ha terminado para siempre el estado liberal. Hoy hay tareas que a la empresa privada le son prohibitivas, pero no en el sentido que deba recurrir al estado subsidiario, sino que por ejemplo la dominación de los ciclos sólo se puede hacer mediante medidas anticíclicas. Y segundo, porque la tendencia del capitalismo por su propia lógica encama a crear monopolios, lo que obliga al Estado a la Intervención nacionalizando aquellos monopolios que llegan a poner en manos de un grupo los servicios públicos.

Ya en el campo económico, la problemática España-Mercado Común, actualizada por las demoras ofrecidas por Bruselas, suscita la atención de García Trevijano.

  • Conozco profundamente el caso español porque quizá he sido el primer español de la oposición democrática que ha tenido un contacto con los organismos comunitarios en Bruselas y Estrasburgo. Y he de decir que éstos jamás, jamás, anunciarán ningún tipo de negociación con el actual gobierno que conduzca a un convenio de asociación ni mucho menos integración. Las instituciones europeas son, pese a encontrarse a la derecha de muchos gobiernos europeos, el organismo más progresista del viejo continente. Y les interesa en España una verdadera democracia.

EL TABLERO ESPAÑOL

A diario prácticamente leemos el balance de fuerzas políticas que se debaten en el ruedo de la política española. Yo le he pedido al político, que lo es, que me diseccione brevemente las coordenadas de la contienda. Debo confesar que me ha sorprendido su simplicidad de ideas, lo cual encierra un mérito considerable, al constatar que en la España 76, los grupos que compiten, carecen de arraigo y se sostienen solamente por mor de líderes aislados (Tierno Galván, Raúl Morodo, Gil Robles, Felipe González...).

  • Existe una derecha política que es el régimen. Luego existe una derecha económica que está dividida. Por un lado, la facción compenetrada con el régimen, de matiz oligárquico, y otra desconcertada, desorientada y hasta perjudicada por la política actual. Y no hay ningún partido político que sepa darle la expresión, la conciencia, a esa derecha económica. Hay, luego, unas fuerzas burguesas representadas por las Democracia cristiana que están marginadas del proceso histórico del desarrollo económico que ha sido protagonizado por la derecha política del régimen, y las fuerzas de izquierdas representadas fundamentalmente por una multiplicidad de socialismos que todos tienen de común el carácter democrático y de otra parte el movimiento comunista que quiere evitar la heredad de las querellas del pasado. Las comisiones obreras son la expresión del sindicalismo independiente.

Había que hablar de la ultraderecha, o derecha avanzada, como ahora se le denomina. Y le pregunté a García Trevijano sobre el papel que tal ideología pueda asumir, si es que puede asumir alguno, claro.

-Quiero decirte algo que puede causar cierta extrañeza. Desde luego, dentro de la ultraderecha, yo rechazo y creo que no tiene ningún papel que jugar en el futuro aquella ultraderecha que utiliza su energía solamente en la represión. Pero yo respeto en la ultraderecha muchos valores. Y no creo que se trate de una perversión individual que haya que condenar en absoluto, sino más bien de una triste desviación histórica en la que muchos individuos honestos, de buena fe, están trabajando en una dirección equivocada contra la historia. Esos hombres merecen, no solamente el respeto individual, sino que se les dé la oportunidad de que comprendan que la grandeza de España, que el patriotismo, está en la unión, en la comprensión de las necesidades del pueblo español y no permanecer al servicio inconsciente de intereses extraños o ajenos. En la ultraderecha hay que distinguir entre esa derecha represiva y otra ideológica que defiende unas ideas patrióticas, de grandeza de España, a la que se debe poner de acuerdo con nuestras realidades.

La pura derecha, o izquierda, según se mire, joseantoniana ¿por ejemplo?

-Por ejemplo .

RETAZOS FINALES

Los cincuenta minutos largos en ese balcón democrático de García Trevijano dieron de sí mucho más de lo que hasta aquí hemos transcrito. Hablamos por ejemplo del ejército nunca puede ser la columna vertebral del país sino su brazo armado , de las regiones hay que conseguir que cada región controle el destino de sus propios recursos , de una hipotética consulta electoral, nos negamos a ella sin un periodo previo de libertad total de información , del actual gobierno, no puede considerársele un gobierno reaccionario, aunque se trata de recomponer a la oligarquía para darle una coherencia y por parte de las fuerzas democráticas de llegar a darse a conocer a la opinión pública general , de la amnistía, es un síntoma de fortaleza, de confianza en el pueblo, de exaltación del poder , de las relaciones iglesia-estado, soy partidario de la separación absoluta, aunque comprendo que hay sectores, como la enseñanza, de carácter indirecto, que requieren una solución útil y constructiva donde no se prescinda de lo bueno que pueden aportar las organizaciones ya existentes , del terrorismo, solamente el de ETA tiene unas causas específicas y políticas susceptibles de solución, los demás se resolverán simplemente con la libertad ...

Este es Antonio García Trevijano. Un andaluz tremendamente español, tremendamente democrático y tremendamente optimista. El me lo ha dicho: Esa es mi gran diferencia, el optimismo .