EL PAIS Y LA TRANSICION POLITICA_ANTONIO ESPANTALEON CUESTIONARIO ITEMS ANTONIO GARCIA-TREVIJANO

  1. ¿Cree Vd. que el papel de un periódico puede ser de influencia determinante en el proceso de estabilización política de un país? Yo creo que, en un período de crisis política como son todas las transiciones, sobre todo, cuando el punto de partida es un vacío cultural político y una ausencia de partidos políticos organizados, el periódico no solo puede ser un medio de influencia sino que necesariamente lo es aunque no quisiera hacerlo.

  2. ¿Se puede considerar al diario El País como un rotativo independiente, cronológicamente, tal como se autodeclara desde su fundación en la España de 1976? (entendiendo por tal una equidistancia de cualquier grupo económico o político).

Es muy difícil el concepto de independencia. Una independencia absoluta no la hay ya que todos los periódicos requieren unos fuertes recursos económicos. Y, normalmente, el periódico no nace como una fuente autónoma sino que, por definición, al nacer un periódico tienen que venir los recursos económicos desde fuera del periódico. El periódico El País empezó buscando el capital repartiendo a muchos accionistas pero muy pronto se vio que esa fórmula era inviable y el periódico El País ha sido controlado por el grupo Polanco que es un grupo editorial muy fuerte. En este sentido, creo que el periódico El País no es económicamente independiente de la banca y de la industria y es absolutamente dependiente de los intereses personales del Sr. Polanco como editorial, como empresario de libros, de comunicación y televisión.

  1. ¿Se podría decir que el periódico El País no solamente acompaña a todo el proceso de la transición política española, sino que la influye notablemente fundamentalmente, en el terreno legislativo y en los cambios y orientaciones de los partidos?

Sí se puede decir incluso más que eso. Hay que partir de la base de que la transición empieza con la reforma política y el referéndum que hizo el Gobierno Suárez. Y el periódico El País, por ser nuevo, se aprovechó de la campaña unánime de toda la prensa franquista, sobre todo ABC, Vanguardia, Ya, La Gaceta del Norte, todos. Todos los empresarios estaban asustados porque ellos habían sido los ideólogos del régimen de la dictadura. Esos periódicos la habían sostenido. Y, aunque es verdad que había censura, ellos se acomodaban muy bien a ella. Son esos periódicos los que crearon la ideología contra la ruptura, creando un clima de miedo social y miedo político, de que la ruptura era sinónima de guerra civil, de revolución o de destrozos, de desórdenes; a sabiendas de que era mentira pues la sociedad española no estaba predispuesta al enfrentamiento de unos con otros; al contrario, había un deseo enorme de entenderse.

Pero la prensa falsificó la situación social española por miedo a su propia continuidad. El periódico El País nace en ese momento inventa la ideología de la reforma. Eso lo inventan los periódicos franquistas; lo recoge Suárez que es un gobierno franquista que pretende hacer la reforma. El País como nace en ese momento se aprovecha de que siendo una plataforma nueva que no tiene nada que temer del pasado puesto que aparece entonces. Al repetir lo mismo, que el régimen tiene que reformarse desde dentro, toda la tesis de la reforma, parece un mensaje más creíble. Toda la transición se distingue porque aparece la apetencia de lo moderno. Entonces El País se convierte en el símbolo de lo moderno porque es distinto, en comparación con La Vanguardia, El ABC, el Ya, etc. Pero no porque el mensaje sea diferente. El mensaje, el 100% político del mensaje, es lo mismo: reforma, sí; ruptura, no. Partir de la legalidad y no de las aventuras. Y ese es el mensaje. Y ahí El País no inventa nada ¿Qué inventa El País? Pues que se aprovecha de que aparece en el momento justo y se permite el lujo de aparecer como algo distinto, nuevo. Entonces, ¿aporta algo nuevo? Sí. Toda la periferia de la noticia, la periferia del editorial. En fin, todo el aparato cultural. Lo que se puede determinar dentro del periódico: noticia y opinión, la parte cultural. El periódico El País se presenta como un periódico postmodemo. Entonces, las personas cultas, las que desean distanciarse del franquismo se colocan el periódico El País debajo del brazo. Para que los vean con él. Y eso es un signo de distinción. Es un status. Y el triunfo del País es debido a esas dos circunstancias: una, que es nuevo; dos, que rodea el mismo mensaje de todos los demás periódicos con un mensaje cultural que es nuevo. Porque en España no se está acostumbrado en los periódicos a leer los artículos de la escuela de Franckfurt, de Habermas, de los de arriba, de la filosofía postmodema, o de Barthes. Eso es nuevo. En el terreno legislativo creo que no. En algunos sectores puntuales es posible pero creo que no. Creo que la legislación tiene dos núcleos fuertes que continuamente se están desarrollando en forma de leyes. Son el económico-burocrático y el administrativo. Y luego, aparte, los temas de Educación, Defensa, Sanidad. Ahí los periódicos tienen cierta influencia y, el periódico El País ha tenido más que otros. Pero no es decisivo. Lo decisivo de la inspiración legislativa ha estado en la banca. No en el periódico El País. Y en los PP El País ha tenido más que una influencia de programa de partido, eso no, lo que ha tenido como cualquier periódico es una influencia en el Gobierno, decisiva en marcar los límites de lo permitido y lo prohibido: a la derecha y a la izquierda. El Periódico El País ha señalado las líneas del campo de juego. No las líneas del juego, que están señaladas por la reforma, sino del campo de juego. Hasta aquí sí, hasta aquí no; por la derecha y la izquierda. Y por lo tanto todos los partidos del arco parlamentario han sido sumisos y dóciles a los límites marcados por el Periódico El País. Ha marcado por la derecha el límite con el fascismo y por la izquierda el límite con el comunismo. La influencia del periódico no proviene de su equipo editorial, ni de sus periodistas, ni del señor Polanco. Proviene de la banca, que le dice al País lo que tiene que decir y éste lo dice. La iniciativa legislativa pertenece siempre a aquel que conoce los obstáculos que tiene el desarrollo de sus intereses, las leyes en vigor y quiere modificarlas. ¿Y quién conoce esos obstáculos? En el terreno económico, la banca, los industriales etc. Por eso, los partidos no tienen conocimiento de la necesidad legislativa del periódico sino a través de lo que se llama en otros países lobbies. A través de las influencias que le vienen de los grupos de intereses que son de verdad los que conocen las necesidades legislativas que les convienen a sus intereses. Y la habilidad de los partidos es convertir esa necesidad de desarrollo legislativo de intereses particulares, en presentarla como necesidad de desarrollo de intereses generales. Y para eso están los partidos. En la Constitución. Exactamente igual elevado al cubo. La Constitución es la ley donde mayor influencia, tienen los intereses. Y por eso limitan el campo de juego de tal manera que se quede consagrado para siempre, (es la pretensión de toda Constitución), el campo donde saben que sus

intereses no serán discutidos (Esa es la pregunta más importante hasta ahora porque resume y define su investigación respecto a lo que significa el periódico El País).

  1. ¿Sería acertado señalar que este periódico conforma la opinión pública española (tanto política como ideológicamente) dirigiéndola hacia las posiciones mantenidas por la sociedad editora?

Tengo que decir rotundamente que sí. Pero quiero especificar que la Opinión Pública la forman las televisiones, la prensa, las revistas, las opiniones privadas, los amigos, los empresarios. Ahí hay millones de agentes que contribuyen a formar la O.P. Pero dentro de la O.P. existe un concepto distinto que se puede llamar, 'la O.P. predominante', que es el concepto que Gramsci llamó hegemonía, contra lo que mucha gente cree (pedantes que no conocen bien a fondo los temas). La hegemonía de Gramsci es el límite. Es la O.P. arrojando al Estado. Dentro de la O.P. hay una parte que es O.P. directamente política. Esa es la hegemonía. Un gobierno tiene que haber conquistado la hegemonía de la O.P. para conquistar la hegemonía electoral y con esa hegemonía electoral entra en el Estado y se apodera de la fuerza y ya forma el Gobierno. El Gobierno es fuerza más hegemonía. Pero la hegemonía no la tiene el partido. El partido conquista la hegemonía en la sociedad de la opinión pública. Y la hegemonía es una parte de la O.P., que no quiere decir que sea la más numerosa. Así como la hegemonía electoral tiene que ser forzosamente la más numerosa porque la fuerza la da la cantidad en la O.P., la hegemonía no quiere decir que sea una opinión compartida por el mayor número de personas. Ese es otro concepto vulgar. La hegemonía es cualitativa y son las ideas fuerza, las ideas que condicionan la opinión pública sobre cuestiones no políticas, cuestiones morales culturales. Pero hay unas ideas fuerza que condicionan la opinión. Bueno pues esas ideas fuerza han sido monopolizadas por el periódico El País. El periódico ha asentado la hegemonía de la opinión pública, no porque sea mayoritario sino porque ha interpretado, bastante bien, las ideas fuerza de una sociedad temerosa, que confía en ella misma, que necesita la protección del Estado y que ha querido pasarlo de la dictadura a la oligarquía. Porque lo fundamental del periódico El País es que es el ideólogo de la oligarquía.

  1. En sus inicios la influencia orteguiana en El País es clara. Poco después, sufre un cambio de orientación. ¿Vería en este giro una ruptura con sus orígenes y un alineamiento con posiciones más a la izquierda?

Yo también creo que la voluntad de los fundadores y la conciencia de los fundadores del Periódico El País fue la de incorporar a ese periódico la ideas de Ortega. Pero, claro, Ortega tuvo ideas políticas muy contradictorias. En su juventud fue de izquierdas y en su madurez fue de derechas, fue conservador. El periódico El País ha evolucionado no por los intereses que defiende, que son los mismos que podía haber defendido Ortega; en eso sí (y creo que lo de Aranguren puede ser correcto). El País al encontrarse con que necesitaba revestir sus ideas de reforma política, que eran comunes con el ABC y La Vanguardia, y necesitar a la vez presentarse como algo distinto apuesta por la postmodemidad. Lo único que había distinto en Europa en el momento, era la postmodemidad. Al traer las ideas postmodemas, como son formalmente más de izquierdas porque son más críticos (la postmodemidad en realidad es la aparente lucha contra todo tipo de dogmatismo o certezas) ofrece al periódico una imagen nueva y escéptica. Al ser tan escéptico parece de izquierdas aunque no lo sea. Yo creo que el postmodemismo es un fenómeno reaccionario. Triunfa en la época de Reagan y Thacher. En resumen, diría que el periódico en sus manifestaciones culturales se ha puesto en más a la izquierda que el Ortega maduro. Creo que sí.

  1. ¿Se podría considerar este distanciamiento como un proceso casual o un premeditado cambio de línea en apoyo -o conexión- con los intereses económicos de la época?

Yo creo que de estos temas ya he respondido algo. He dicho que el periódico El País se ha ido más a la izquierda que el Ortega maduro. Pero no he especificado qué izquierda es. El periódico El País, en cuanto a los intereses económicos, nunca ha sido de izquierdas, siempre ha defendido a la oligarquía. En cuanto a los intereses sociales, tampoco ha sido nunca de izquierdas, siempre ha estado en contra del movimiento sindical. ¿En qué ha sido de izquierdas? Pues en la apariencia cultural, en el postmodemismo (en realidad, lo he contrastado) Hay que distinguir entre izquierda económica, izquierda social e izquierda cultural y la síntesis es la izquierda política. Con lo que el periódico El País ha sintonizado siempre es con una izquierda política falsa, una pseudo izquierda, que es la misma que ha representado el presidente del Gobierno. No digo el PSOE. El periódico El País ha sido la cartilla para Felipe González más que para la transición. Pues la transición no fue una idea de El País fue una idea de la prensa franquista. Pero lo que aporta el País es que tiene una cultura que puede parecer moderna y de izquierdas. Y eso es lo que F. González vende y con lo que conquista los votos, que es conservadurismo pero rodeado por una cultura moderna y progresista y se llama así simplemente. En sus páginas habla de autores a diario, filósofos, críticos, literatos, que en sus respectivos países son o pueden haber sido más o menos de izquierdas pero que han producido una cultura tiznada y fragmentada que nunca podrá ser de izquierdas porque desorienta el elector en vez de llevarlo al buen camino.

  1. ¿Se podría afirmar, usando la terminología gramsciana, que el periódico El País se erige durante el proceso constitucional español, como el intelectual orgánico de la transición, que define el ritmo y la forma en que debe desarrollarse la democracia española?

Sin duda ninguna. A esa pregunta sólo puedo responder que está muy bien formulada y que es exacto. El periódico El País se cree, sin duda, y con razón porque le hacen caso los demás, como el intelectual de la transición o el intelectual orgánico. Pero más que de la transición, del PSOE. Es el único matiz que añado. Pero no solamente esto sino que los señores Pradera y Clemente Auger han sido durante años los ideólogos a los que los políticos del PSOE venían a pedir instrucciones. Eran los que les indicaban por aquí y por allí: eran los maestros.

  1. ¿Estaría de acuerdo en que el diario El País ha realizado un papel de eje vertebrador, en sentido orteguiano, en España, al servicio de la facción más avanzada de la burguesía española, para modernizar el país?

De ninguna manera. Al contrario. Creo que del mismo modo que los historiadores comprenderán que la gestión política del señor González ha sido catastrófica para la economía española, la sociedad y la cultura española con el periódico El País exactamente igual. El periódico el País ha sido uno de los obstáculos mayores de la sociedad española para modernizarse y culturizarse. Ha sido un freno hacia la libertad de pensamiento porque, primero, ha apoyado permanentemente el consenso y el consenso es un medio contra la libertad del pensamiento. (Distingo entre libertad de pensamiento y libertad de expresión) El periódico El País ha sido el instrumento contra la libertad de pensamiento no contra la libertad de expresión. A favor de la libertad de expresión pero con consenso. Y el consenso evita pensar. Ni la postmodemidad puede llegar a un país que no ha atravesado la modernidad ni puede ser moderno un periódico que apoya y legitima a la oligarquía financiera contra el capital industrial. En España tenía delante de sí dos opciones: o bien la franquista de seguir apoyados en la banca, (no sólo en la banca privada sino la pública también: cajas de ahorros etc) o la industria, y ha elegido el capital financiero, el monetarismo. Toda la política económica durante los últimos años, 11 años, tiene un beneficiario porque el dinero es muy escaso y los intereses muy altos, todo el mundo pierde dinero menos la banca. La banca ha ganado más dinero que nunca en España y El País ha apoyado ese sistema. Por tanto, la cultura de El País ha sido nefasta para España, porque es una cultura falsa no es auténtica.

  1. Durante la apasionante y complicada transición política, se ha modificado el papel y la posición que los partidos políticos tenían, incluso antes de su legalización.

¿Es consideración objetiva indicar que el protagonismo conseguido por el PSOE (que lo

Ha tenido muchísima influencia. Y está a la vista, y se puede ver en la relación directa entre las posiciones del periódico y sus editoriales y la postura de los partidos políticos. Los partidos han sido dóciles, no tienen ni opinión ni criterio. No hay personas cultas no tienen ideólogos los partidos. No es que tampoco los tenga El País, pero el periódico ha sabido interpretar los intereses de la banca y los intereses económicos y ponerlos de acuerdo con una fraseología de izquierdas, ininteligible, puesto que los artículos de El País se han caracterizado por su pedantería y su falta de contenido. Pero que han servido lo mismo para esos partidos que para el lenguaje de F. González desde un punto de vista vulgar. Las secciones culturales del periódico El País en muchísimas firmas superconocidas adolecen del mismo problema. Es un lenguaje críptico hecho para aportar pero no para educar.

llevaría al poder en 1982), el frenazo que experimentó el PCE (sobre todo, después de 1978) o el fraccionamiento de la UCD, tuvieron, que ver con la postura editorial del periódico El País? También creo, antes la he contestado, que su influencia ha sido decisiva en esos procesos.

  1. Si esto fuera cierto, ¿hasta qué punto habría que relacionar esta influencia sobre la opinión pública con la incertidumbre de los electores, ante el desarrollo del proceso político, incertidumbre que se manifiesta en la búsqueda de posible certeza en la forma del editorialista ante la imposibilidad de enjuiciar por sí mismo, los acontecimientos políticos?

Esa pregunta. Creo que el periódico El País ha tenido muy poca influencia electoral prácticamente nula, en cuenta. Que voten por las posiciones que tiene el periódico, 300, 400 ó 500.000 personas, eso no cuenta. La importancia como antes dije de principios es que el periódico El País ha conseguido que le voten sus ideas 10 millones de españoles a través de la mediación de los partidos políticos de F. González; pero él por sí mismo no.

Digo su influencia. En los partidos es evidente. Pero la hegemonía electoral del PSOE es debido a que el PSOE y F. González ha hecho suya la ideología cultural del periódico El País. (Influencia electoral, ninguna).

  1. ¿Hasta qué punto cree que el alineamiento internacional de nuestro país, en política exterior, durante el proceso de cambio (fundamentalmente en la opción de ingreso en la OTAN -materializada años más tarde-) estuvo mediatizada por las opiniones editoriales del periódico El País?

Ahí no, ahí creo que ninguna. Yo creo que el periódico El País no ha tenido ninguna influencia. Quiso decir que yo estoy habituado a hacer los análisis políticos y culturales yendo a las fuentes. En materia internacional, el Departamento de Estado y la socialdemocracia que estaban entonces en el poder, son las que condicionan la transición española. El Departamento de Estado a través de Kinsinguer y la embajada de EEUU que convence al Rey de la necesidad de que haya un cambio hacia una Reforma. (El Gobierno Suárez). Quien decide eso son ellos pero como los partidos de la oposición no eran controlables quién hace esa labor es la socialdemocracia alemana a través de F. González, (Willi Brant y Elmun Flist) Y son ellos los que financian y dan los dineros a los partidos para que hagan eso. Basta repasar los periódicos de entonces para ver que no solo es el País. Toda la prensa por unanimidad habla de homologar, homologar, homologar con Europa. Con lo cual la OTAN, la CEE. Y lo mismo que después fue el consenso, la palabra clave fue homologación. Y esa palabra no proviene de El País sino de la orden internacional de aceptar la clase política española, que es una clase subordinada a los sistemas de Norteamérica y Alemania, que son los que tuvieron un papel protagonista. Por lo tanto, el periódico El País, lo que hizo ahí fue docilidad también ante esas situaciones internacionales.

  1. ¿Qué papel ha podido desempeñar -a su juicio- El País como periódico referencial de carácter hegemónico en la producción legislativa española, que finaliza fundamentalmente con la promulgación de la Constitución en 1978?

Muy bien, muy bien. Quiero decir que antes le he contestado. Y que el periódico influye bastante en los partidos políticos, en las personas y en las ideas que terminarán con la Constitución. Constitución que ahí se ve la contradicción, que es una Constitución antigua, arcaica, puesto que es una copia una imitación de la italiana, la alemana, la belga, una mezcla, que introducen en España, con 40 años de retraso el Estado de Partidos que se inauguró al término de la II Guerra Mundial. La novedad de esa Constitución es la de que al elevar a los partidos a la condición de órganos estatales consagra la oligarquía de los partidos. Y el periódico el País lo que hace es poner en relación cultural la oligarquía financiera con la oligarquía política a través de la Constitución. Ese lazo cultural es la obra de El País.

  1. ¿Considera Vd. que El País ha sido árbitro de la realidad social, en lugar de representar simplemente un ideal democrático haciendo accesible la información a los ciudadanos?

Confirmaré su estudio y su investigación. Ahí, en quien de verdad El País ha tenido influencia directa, decisiva sobre los menores detalles, ha sido en el PSOE. Aconsejando en todo a F. González, todo. En todos sus cambios políticos, y es verdad. Y con dicho también que ha sido un daño muy grande el que ha hecho El País a la izquierda a quién le ha hecho un daño muy grave. Creo como Tierno que no sólo al partido de Tierno o al Comunista sino porque ha impuesto que la izquierda para ser tal tiene que dejar de serlo.

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