ENTREVISTA A ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO
ATLANTICO. 10 ABRIL 2007
ANA BAENA
VIGO
■ Abogado y fundador de la Junta Democrática, García-Trevijano (Granada, 1927) es uno de los protagonistas de la oposición durante los últimos años de la dictadura de Franco y de la Transición. Autor de varios libros de derecho, textos sobre arte y literatura, así como de varias obras de de ensayo, no pierde la esperanza de una España republicana.
- Antonio García-Trevijano visitará Vigo el próximo 25-de abril para participar en las II Xomadas Republicanas, organizadas por Amigos da República, donde impartirá la charla “Hacia la III República” .
—¿Cree que España está preparada para la III República?
—Los pueblos nunca están preparados para estos cambios, siempre se tiene que improvisar. En España, se está acercando el momento de la República.
—¿Por qué no es válida la monarquía parlamentaria?
—Porque la Transición ha fracasado, ya que no ha conseguido los fines que se planteó: la unidad nacional y la libertad política. Con respecto a la unidad nacional, se desquebraja con las reformas estatutarias, personalmente las considero una vergüenza; en cuanto a la libertad política, directamente no la hay. Otra muestra más de la ignorancia de la clase política española es el hecho de que copiasen el sistema alemán e italiano, los peores de toda Europa, por lo que no aseguraron la separación de poderes. Es fundamental que el que aplique las leyes no sea el que las haga. En España, el Gobierno legisla, ejecuta y nombra a los jueces. La única manera de evitar la corrupción es que los poderes se vigilen los unos a los otros, pero no es posible si están en unas únicas manos. Sin embargo, la más grave es la corrupción moral.
—¿Cómo se corrompe moralmente un país?
—Es cuando la sociedad civil no tiene ningún poder, no está representada. El sistema actual sólo representa a los partidos, ya que se eligen al que ellos proponen. No obedecen a la sociedad, se deben a los partidos políticos.
—¿Propone algo similar a la organización vigente en Estados Unidos?
—Sí, sería algo parecido a la estadounidense pero con la perspectiva que dan los años para poder corregir los defectos, aprendiendo de sus fallos. Así, mi propuesta se basa en la consecución de una República Constitucional.
—¿Por qué no pudo ser durante la Transición?
—No hubo opción. Franco nombró al rey como sucesor y los partidos de la oposición pasaron de la clandestinidad a renunciar a sus principios en 24 horas. Aceptaron una imposición porque ninguno de ellos ha tenido nunca confianza en sí mismo.
—¿Se sintió traicionado?
—Desde luego. Conservo en mi casa el documento firmado por todos los partidos de la oposición a Franco, en el que se comprometían a no aceptar, la monarquía sin un referéndum. Ni siquiera pasó un año cuando habían roto su compromiso. Por eso me quedé solo. Yo no cedí, soy un hombre de honor y con principios. No pretendo imponer la República, pero quiero darle la oportunidad al pueblo español de elegir el sistema y el tipo de gobierno en referéndum.
—¿Cree que la opinión pública sería favorable?
—Como dije antes, un pueblo nunca está del todo preparado; pero después de tantos fracasos (la Segunda República y la Monarquía parlamentaria) creo que apoyaría la República.
—¿Cómo se toman sus ideas los partidos políticos actuales?
—Mis ideas y yo somos un peligro tanto para el rey como para la clase política. Estoy completamente en contra de todo político que cobra por el Estado. Se corrompen y defraudan a la sociedad civil. No cambió nada: antes teníamos la dictadura de Franco, ahora una oligarquía de partidos.
—Tuvo la oportunidad frustrada de plasmar sus ideas en la constitución de Guinea Ecuatorial.
—Ayudé en todo lo que me pidieron, y mucho más al tratarse de una ex colonia: redacté una constitución y viajé al país; pero, un año antes de que llegase Macías. Cuanto se instauró la dictadura, me desvinculé totalmente, pese a lo que digan mis enemigos para desacreditarme.
—¿Dará cabida la República a una ‘nación de naciones’ ? '
—Nunca, todo lo contrario: La República protege la unidad de España. El carácter indivisible del Estado no se somete a cuestión. Es un hecho histórico, heredado desde hace siglos, no susceptible de ser sometido. Una nación no puede dejar de existir por su propia voluntad. Esto no significa que no apoye la existencia de partidos nacionalistas. Estoy en contra de la ley de partidos, porque todas las opiniones son válidas. Los separatismos se frenan con una institución inteligente. El ejemplo está en Estados Unidos, que logra su patriotismo con la institución presidencial, elegida por sufragio universal directo.
—¿Valdría entonces el modelo federal para España y para una futura Europa?
—En absoluto. España nunca podría ser una federación porque implicaría, romperla en pedazos para luego volver a unirla. Es un Estado único, descentralizado, pero unido. Sin embargo, Europa camina hacia el sistema estadounidense, eliminando las naciones.
—¿Hay cabida para las ideologías en la actualidad política?
—Definidas o no, siempre habrá ideologías. Giran en torno a la igualdad. El problema es que en Europa se confundió con el concepto de libertad, que no deja de ser el marco en que se desarrollan las distintas modalidades ideológicas. La libertad política es colectiva, sólo es posible si todos son libres. En ningún sistema europeo existe, ya que son un producto americano de la Guerra Fría.
—¿Y existen los ‘republicanos juancarlistas’ ?
—Esa idea es un absurdo. Son oportunistas que están a favor del que tenga el poder, y que no forman parte de la minoría capaz de favorecer el cambio.