nuevos

horizontes

enero abril 68

la responsabilidad socialista {qué quiere la clase trabajadora?

enrique tierno galván la posición del movimiento socialista españa

manuel bridier

acción revolucionaria condiciones objetivas

carlos vélez

más sobre la muerte del ché

el partido socialista, causas, origenes

cara al [uturo objetivos del movimniento democrático estudiantil

de las comisiones obreras de madrid ante la declaración crisis actual

los proqramas del socialismo europeo cronicas documentos

libros y revistas

3/4

ENCUESTA PERMANENTE

Convocamos a nuestros lectores a una encuesta permanente, (fue abrirá nuestras páginas a las opiniones, comentarios, notas, artículos o ensayos de cuantos, deseen incorporarse a nuestro esfuerzo de. crítica y análisis de la realidad.

Se trata d < responder a uno o varios de los puntos de la encuesta permanante que se publica a continuación. Constará de cuatro grandes secciones, cuyo detalle es el siguiente:

'A su juicio,

  • I. ¿Cuál os la situación actual de la ideologia o de las ideologías socialistas
  1. en el mundo? ¿Acepta la idea de una quiebra ideológica, tanto en los partidos socialdemócratas como en los comunistas y cuál es el alcance de esa quiebra? ¿Cree posible una renovación ideológica del socialismo, que sea capaz de superar los antagonismos, las oposiciones, los enfrentamientos y las exclusiones pasadas y su integración en un esquema común? ¿Cuál debe ser el sentido general de esa posible renovación del socialismo?
  • II. ¿Qué papel debe y puede representar el socialismo democrático, como ideología y como organización política en el futuro inmediato de
  1. España? ¿Cuáles deberían ser sus características básicas, para que pueda presentarse a la consideración de los españoles como una alternativa válida de la situación actual? ¿Es posible la élaboration de una plataforma política común a toda la oposición y cuáles deberían ser sus lincamientos generales?
  2. IIf. ¿Cuáles son los problemas más acuciantes de España? Ordénelos, por orden de importancia, de acuerdo con sus preferencias. ¿Cuáles son los antecedentes teóricos y prácticos que conviene tener en cuenta a la hora de examinar esos problemas?
  • IV. ¿Qué importancia ha tenido la aprobación de la Ley Orgánica del Estado (LOE) y qué significado y posibilidad cabe atribuirse, con la perspectiva que presta el tiempo transcurrido desde entonces? ¿Qué significado es posible atribuir a la promulgación de las leyes complementarias a la LOE? ¿Cuáles deben ser las exigencias básicas del mundo del trabajo, en lo ·que se refiere a la estructura y finalidades de una organización sindical, verdaderamente representativa de sus intereses, libre r independiente del Estado?"

nuevos horizontes

viene a Henar un hueco evidente y quiere hacerlo con honradez, serenidad, generosidad y firmeza. Sin concesiones pero sin estridencias. En busca del punto en que se establece la confluencia de las tensiones, los intereses y los anhelos de unidad y justicia social que animan al hombre de hoy.

68

EDITA

EDICIONES Y ESTUDIOS, A. C.

Toda la correspondencia a

NUEVOS HORIZONTES

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Nuevos Horizontes es una tribuna abiertijUÍa todas las colaboraciones. La revista no se hace responsable, ni sostiene, necesariamente, los puntos de vista de sus colaboradores. Exige el debido respeto que se primeen todas las personas y mantiene el derecho de Implica y aclaración de todas las posturas.

Solicitamos la colaboración, critica y opiniones de nuestros lectores.

. nuevos horizontes

cuadernos de estudios socialistas

KNF.RO - AHRIL 6 8

e d i t o r i a l e s

Nuevos horizontes de América y España, 5

La responsabilidad socialista, 5 El movimiento sindical, 7 Año nuevo, problemas viejos, 8 ¿Qué quiere la clase trabajadora?, 9 Comisiones obreras, 10

e s t u d i o s y n o t a s

  • La posición del movimiento socialista en España, Enrique Tierno Galván, 11

El Comunitarismo: Planteamientos ideológicos de la democracia cristiana en Chile, Norberto Lechner, 16

'El Tragaluz' de Antonio Bueno Vallejo, Isaac Montero, 28 Un elefante en un gallinero, Luis Jiménez de Asúa, 40 Acción revolucionaria y condiciones objetivas, Manuel Bridier, 42

Más sobre la muerte del 'Che', Carlos Vélez, 43

c r ó n i c a s

  • El 'affaire' Servan-Schreiber:

La Universidad dice no, José Antonio Nováis, 47

Las maniobras del director de l'Express, Hernando Pacheco, 50

El socialismo español y la realidad española, Hernando Pacheco, 55

  • El pos-franquismo, José Antonio Nováis, 57
  • La lucha obrera, José Antonio Nováis, 59

d o c u m e n t o s

El Partido Socialista, cara al futuro, 61 Declaración de las Comisiones Obreras de Madrid ante la crisis actual, 62

NÚMEROS 3 - 4

A la juventud trabajadora madrileña, 68

Causas, orígenes y objetivos del Movimiento Democrático Estudiantil, 70 Recontre Socialiste de Grenoble: Fundamentos económicos y financieros de una política internacional socialista, 80 Los programas del socialismo europeo, 89 El pentagonismo, sustituto del imperialismo, Juan Bosch, 94 Latinoamérica debe integrarse rápidamente o se acentuará su dependencia de Estados Unidos, Ramón Tamames, 99

l i b r o s y r e v i s t a s

'Señas de Identidad' de Juan Goytisolo, J. Rodríguez Puértolas, 102 '3 días de Julio' de Luis Romero, Mariano Granados y José M. Castañón, 109

Noticia de Libros, Elias Díaz, 112

c o r r e o a b i e r t o

nuevos horizontes de américa y españa

Con esta entrega seguimos perfilando, con contornos cada vez más rotundos, lo que quiere ser y el lugar que desea ocupar esta revista. Se coloca en una amplia plataforma socialista, a la que conviene añadir unos determinantes configuradores : demócratas, revolucionarios y populares, Socialistas de España y de América; modernos, jóvenes, innovadores, dispuestos a transformar y cambiar desde los hábitos mentales hasta los usos diarios de hacer política, de trabajar y construir en el campo de la política.

Esta es, pues, una revista que tiene la pretensión de servir de plataforma, lugar de encuentro, terreno libre y abierto, en el que se expresen todas las nos políticos, sociales y económicos del mundo de hoy, preocupan a los inquietudes, corrientes, posiciones y todos los análisis que sobre los fenómesocialistas de América y de España por igual.

Puente entre dos mundos geográficos, es también puente entre generaciones y entre épocas, avizorando un futuro que tenemos que hacer, nosotros mismos, desde nuestra realidad de hoy, con lo que tengamos y contemos en la actualidad. Quiere esto decir que vamos a aplicar un trato práctico, no utópico, no conformista, no dogmático, al mundo en que vivimos y a los hombres que nos rodean.

Sólo así podrá irse configurando una actitud y una postura, que creemos fecunda y que nos permitirá participar en la construcción del futuro inmediato: el socialismo democrático, revolucionario y popular.

Volvemos a insistir de cara a nuestros amigos de América y España: Esta revista la vamos a tener que hacer entre todos. Está, por lo tanto, a la disposición de todos, en el ancho mundo de habla hispana, atravesado hoy por nuevas inquietudes, por voces y signos que hablan de cambios y transformaciones profundas, de mañanas más claras, de objetivos rotundos, capaces de poner en pié una ilusión popular, revolucionaria y mayorítaria.

Socialistas de España y América, se nos está convocando a la meditación, a la acción y a la esperanza.

la responsabilidad socialista

Nos cabe a los socialistas españoles -a los pocos que vienen de ayer y tructivo y lleno de posibilidades para España. Sin rencores ni obcecaciones a los muchísimos que empezamos a integrar el socialismo de hoy- el orgullo de ser los primeros en preocuparnos por articular un futuro conspor el pasado, sin utopías ni sueños inverosímiles para el mañana, planta-

dos con los pies sobre la tierra difícil. Los socialistas españoles, hechos de pueblo por los cuatro costados, serenos y sencillos, desprovistos de doctrinas y de dogmas infalibles, sin organizaciones ni centurias, pero llenos de pueblo, vivos y despiertos en medio del pueblo español.

Los observadores de la realidad española lo repiten sin cesar. Si algo se puede decir -sin temor a error- de la España actual, de los españoles de hoy es que la mayoría se sienten socialistas, que creen en el socialismo, que viven en un clima de difusión y predominio de los valores y de las pretensiones socialistas. El socialismo es ya -en 1968- y por lo tanto lo será mañana, la gran fuerza política mayoritaria de España, la única fuerza política capaz de estructurar, organizar y transformar el país.

El socialismo democrático de izquierdas es la única fuerza viable en el momento actual y ésto ... como señala E.T.G.- por dos razones: primera, por su capacidad para la integración de la convivencia política, anulando los excesos rnesiánicos del monopartidismo rígido y los excesos del confesíonalismo político religioso, y segunda, porque la presencia y la acción del partido socialista permitirá que ningún otro grupo o partido quede excluido de la convivencia política nacional. A buen entendedor pocas palabras bastan.

El socialismo es pluralista y acepta la democracia como forma ineludible de organización de la convivencia nacional. Es, además, laico y por lo tanto neutral en las tensiones y polémicas de carácter religioso, que corresponden a otra esfera de actividad distinta. La experiencia de estos años, el grado de madurez logrado por las organizaciones confesionales, el nuevo espíritu que lentamente prevalece en el seno de la Iglesia Católica, la adscripción al socialismo de núcleos católicos y cristianos minoritarios pero cada vez más importantes, etc., son algunas ele las razones que contribuyen a que esperemos un futuro del que hayan desaparecido las viejas y enconadas luchas religiosas, que caracterizaron tan desastrosamente la historia moderna de España.

El socialismo es 'práctico'. Ha ido acumulando experiencias y técnicas, ha suscitado actitudes y saberes, contiene una rapacidad gobernante y de pañol, los ojos de la mayoría del pueblo se vuelven cada vez con mayor bles; una férrea voluntad de cambio y superación; un patriotismo indiscutible gestión, que son cada día más indispensables y necesarios. En el caso esinsistencia sobre los hombres que con la etiqueta socialista demuestran poseer, además, una trayectoria honrada y a toda prueba: una capacidad intelectual de primer orden; un poder de captación y proselitismo inagotay la decisión de organizar políticamente a la clase obrera y al pueblo español, con vistas a las difíciles jomadas que se avecinan.

El socialismo es, indiscutiblemente, la mejor garantía del cambio estructural a fondo, de la renovación de los sistemas y los modos de hacer política y economía, la seguridad de una revolución social que mantenga a salvo los principios fundamentales de la convivencia y de la libertad, sin ceder un ápice en las reivindicaciones mínimas exigidas por la clase trabajadora y los estamentos sociales, que mayor participación tienen en el proceso productivo de la sociedad y hoy se incluyen sin ningún esfuerzo en el concepto de trabajador y en la clase social que forman los trabajadores.

El futuro de España ha de comenzar a decidirse muy pronto y corresponde a los socialistas de hoy -y a quienes vienen de ayer- una responsabilidad que ya no es posible eludir por más tiempo: la de plasmar en un cuerpo de ideas, en un programa de acción, en una organización y en una disciplina, ese sentimiento difuso predominante que se inclina sin ninguna reserva por el socialismo, concediéndole el crédito popular, la capacidad de opción, la alternativa válida más segura y decisiva de esta hora.

el movimiento sindical

Conforme avanza el año 1968 se perfila con caracteres más rotundos 'la cuestión sindical'. Desde las trincheras del sindicalismo falangista la gravedad de la decisión aparece muy clara: Los diversos gnipos de intereses que componen el Movimiento y otros que rondan en tomo al poder, se han dado cuenta de que se están jugando el porvenir. Ya no queda el recurso de pensar que hay varios años por delante. El muro infranqueable del final de una época se está levantando inexorablemente y lo que no se haga ahora ya no se podrá hacer nunca. Este es el momento decisivo: aquí y ahora. Lo que resulte tendrá que vérselas con la realidad, sin más intermediarios ni mistificaciones carismáticas.

La realidad es el movimiento obrero español, que renace con fuerza incontenible entre las cenizas del sindicalismo vertical y falangista.

La posición de los obreros españoles es también muy clara: Tienen que fortalecer las estructuras sindicales de base para que respondan a un genuino movimiento de organización sindical, unido y democrático, sin que con ello se debilite la exigencia de autenticidad y libertad del sindicalismo futuro. Unidad y democracia son las banderas permanentes del movimiento sindical, levantadas frente a todos los intentos, tanto de derecha como de izquierda, que pretendan desarticular o debilitar a la clase obrera.

La unidad no significa uniformismo. Las características de cada sindicato, su modo de organización y gestión, su adecuación a las exigencias locales y regionales, al grado de integración de la industria, a la extensión y peculiaridad del proceso productivo, etc, debe ser decidido por los propios interesados, sin que se les obligue a unos moldes unitarios, a los que deban ajustarse necesariamente. Tampoco significa identidad, sino respeto por las ideologías y las tendencias parasindicales: En el Sindicato único deben y pueden convivir obreros católicos y socialistas, comunistas y libertarios, sin que por ello tengan que renunciar a sus convicciones o pretensiones particulares. La unidad es la fuerza del movimiento obrero.

La democracia, por otra parte, es imprescindible para la autenticidad, el respeto de las minorías, la igualdad de oportunidades, el motor de la sivo, capaz de poner en marcha la reforma de. las estructuras, la mejor convivencia y de la solidaridad. La democracia sindical es la primera piedra de la democracia social y de la democracia industrial, el eslabón deciescuela de civismo y de progreso.

Un movimiento sindical unido y democrático es la aspiración de la masa la actual organización burocrática y obrera en España. A ella se oponen: jerárquica y los intereses patronales y políticos, que desearían seguir contando con sindicatos amaestrados y sumisos, incapaces de cualquier reivin-

dicación autentica. Se oponen también los nostálgicos del ayer, los arrivistas del rio revuelto, los herederos de tradiciones respetables pero completamente superadas y traspasadas por la realidad.

Unidad y democracia. Estas son las banderas que están convocando al mundo obrero, sin ninguna distinción. Bienvenidos los que estén dispuestos a integrar el movimiento sindical español, sin otro ánimo ni compromiso obreras, la promoción de la justicia, ción sindical en las actividades políticas es una decisión que deben tomar que la defensa de las reivindicaciones un auténtico sindicalismo militante, unitario y democrático. La participalos obreros mismos.

año nuevo, problemas viejos

El deterioro de la situación general en España se hace cada día más Está perfectamente claro que a lo único que se aspira, como la práctica del retraso, como la mejor fónnula de que los problemas se resuelvan por sí solos -al acabar superados por circunstancias y condicionantes nuevos- es vieja y ha sido evidente. siempre, es a retrasar cualquier solución: permanentemente utilizada en los últimos 30 años de vida española.

Con la perspectiva del tiempo, podemos apreciar ya la insensatez suicida de esa actitud, que ha metido a esta época de España -irremediablemente- en un paréntesis criminal de inmovilismo y fijación histórica, cada día más alejado de la realidad y de las exigencias de nuestra época.

Está a punto de cerrarse ese paréntesis, abierto en medio de una experiencia trágica y nadie sabe a estas alturas si su cierre va a suponer otra tragedia más. La ineptitud, el desconcierto, la falta de perspectivas, el encierro egoista y la miopía social de quienes tienen las riendas del poder, permiten imaginar, de continuar así, todo menos un horizonte de paz, concordia, reconstrucción y trabajo.

Por eso, la raya de los años nos empuja a meditar sobre tantos y tantos problemas pendientes, abiertos, en carne viva, que esperan un trato adecuado, un análisis riguroso, una solución o intento de solución. El estirón económico de los últimos años; el acercamiento y contacto con una realidad exterior que nos llena de perplejidad y de envidia; la comprensión desapasionada y rigurosa de nuestras carencias y de nuestros problemas; la certeza de que hay soluciones técnicas, apropiadas, normales, para los problemas más difíciles, sin necesidad de echar mano de consideraciones ideológicas, de planteamientos pasados, de llamamientos a otra guerra civil, etc., nos convence de la enorme monstruosidad de este intento de permanencia a ultranza, encastillados en unas trincheras deterioradas, de quienes se niegan a reconocer él mundo y la época, el clamor incesante y creciente de un pueblo que pide libertad, democracia, honradez, seriedad, sacrificios, austeridad y un programa de reconstrucción, de cambio y de progreso en todos los órdenes.

El pasado no cuenta, se dice. Pero el pasado está ahí, acusando con su índice amenazador, rotundo y firme, que explica el estancamiento, la ceguera, el error inmenso de quienes han hecho de España un país de tercera.

Un año más. Un año peor. Probablemente el peor año de la época. En toda España, en todas las ciudades y pueblos de España, hay hombres y mujeres, nuevos y viejos, que se interrogan con angustia y con temor, tratando de adivinar lo que se nos viene encima. Va a sonar la hora de la verdad, otra vez, como tantas veces antes. ¿Se nos convocará por España, por la justicia y por la igualdad?

¿qué quiere la clase trabajadora?

Las declaraciones de ETG, que publicamos en este número, encierran múltiples aspectos que conviene comentar y sobre los que deseamos llamar la atención crítica y despierta de nuestros lectores. Las respuestas de ETG

a la pregunta que abre esta nota no admiten el menor titubeo:

En primer lugar, un sindicato de trabajadores libre y unitario. Vale la pena subrayar aquí una de las funciones más importantes del sindicalismo unitario: la de permitir al partido socialista que juegue en otro frente más amplio y globalizador; el partido no es sólo expresión de la clase obrera sino que, desde la ideología propia de la clase trabajadora, se abre a las demás fuerzas populares y contribuye al progreso de la totalidad del país, sirviendo a los intereses del pueblo español.

En segundo lugar, una política real de austeridad. Es fácil predicar con palabras y formular demagogias. Es fácil hacer alarde de severidad y muestra externa de sacrificio: lo difícil es practicar la austeridad. Nadie sabe mejor que la clase trabajadora -con su historia de insuficiencias y de imposibilidades- lo que cuesta y lo difícil que resulta la práctica real de la austeridad. Por eso la clase trabajadora es el sector social más calificado para formular y exigir el cumplimiento exacto de una teoría y de una práctica de gobierno basados en la austeridad. Queda en pié la pregunta esencial: ¿austeridad, para qué? Para planear el futuro y el progreso, con una perspectiva de justicia y equidad.

En tercer lugar, un régimen democrático popular, es decir, un régimen cracia pluralista, pero que practique la igualdad. La práctica real de la igualdad es lo que distingue a las democracias formales -enmascaradoras que garantice los derechos individuales y colectivos, basado en la demode la injusticia y de la desigualdad- de las democracias vivas, participantes, en las que se practica la convivencia, en las que la libertad no se convierte en privilegio.

En cuarto lugar, un sistema de vida tolerante y de concordia civil. La violencia en la España actual tiene fuentes y viveros perfectamente conocidos y localizados y su supervivencia no hace sino amenazar el futuro. Pero los trabajadores españoles no quieren la violencia ni que se les obligue a la violencia, sino la paz, el orden constructor, el progreso, la reforma social, la transformación adecuada a las posibilidades, es decir, todo lo contrario del estancamiento, con su secuela de conflictos y de crisis.

En quinto lugar, unas reivindicaciones materiales mínimas, que comprenden las exigencias más apremiantes de esta hora: viviendas decentes, salarios adecuados, acceso a la educación, libertad de hecho y de derecho. Se trata de una plataforma realista, imprescindible, mínima, que de realizarse colocaría al pueblo español en una base de partida para logros y transformaciones mucho más ambiciosos. Una base de justicia inicial, favorecedora de cualquier diálogo constructivo.

La clase trabajadora quiere libertad, unidad, austeridad, democracia, concordia y un nivel de vida adecuado a los tiempos y llave del futuro. Porque lo que llamamos revolución no es simple necesidad ni deseo; la revolución es el destino que tenemos por delante en cuanto revolución quiere decir justicia.

comisiones obreras

El proceso de integración de la oposición sindical española sigue su curso sin que lo detengan e impidan los esfuerzos tristemente unidos- del Régimen y de algunos elementos del exilio. Cada día que pasa se hace más evidente el papel que están jugando las Comisiones nitreras en la formulación de una plataforma sindical única, capaz de aglutinar el mundo del trabajo en una actitud de firme repulsa de la situación y en unos proyectos unitarios cara al futuro.

Frente a la realidad que constituyen las Comisiones Obreras, la oposición española del interior en bloque ha respondido positivamente, prestándole su apoyo y su adhesión sin reservas: católicos, comunistas, scx'ialistas del interior, todos cuantos viven la realidad política española.

A este respecto resulta cuando menos incomprensible la actitud de aquellos que por muchas razones debieran ser los primeros en subrayar el renacimiento de un auténtico sindicalismo en el país. Desgraciadamente, cada día se hace más visible un fenómeno que debemos calificar como 'enfermedad burocrático-adminislrativa' que ataca a las formaciones políticas evidentemente anquilosadas y fuera de toda realidad.

El hecho de vivir incrustadas en la burocracia de los grandes sindicatos y partidos internacionales, permite a ciertos grupos dedicarse a la práctica del 'libelo' administrativo, por medio del cual, sin rencor ni pasión, insultan y mienten para poder seguir alimentando "a sus hijos y conservar impunemente su pasaporte de origen.

En España, en cambio, los líderes de las Comisiones Obreras siguen dando muestras de madurez y gallardía políticas, como ha sido el caso de Camacho ante sus jueces. A los socialistas nos llena de orgullo constatar que entre los centenares de detenidos en las últimas semanas, figuran líderes obreros militantes en el Socialismo del Interior. Este hecho importante demuestra que las Comisiones no responden a una línea estrechamente determinada la que el Régimen y algunos sectores del exilio pretenden achacarle- - sino que son, cada día con mayor nitidez, resultado de la conjunción de los esfuerzos de todos los sindicalistas democráticos del Interior.

No es hora de polemizar, pero sí debe señalarse con ttxla claridad y energía que, al filo de los años setenta, en medio de una nueva revolución generacional que viene a decir las cosas por sus nombres y que no se anda por las ramas, volver a insistir en los tópicos manidos de capillas y sectas no tiene el menor sentido.

El verdadero socialismo español se forja en España, allí donde hay riesgo, vida, lucha y praxis. Ese es y será el socialismo auténtico, el socialismo que empalme con las mejores tradiciones de siempre. Lo demás son ilusiones y sueños subjetivos que desaparecerán al primer soplo de la realidad.

la posición del movimiento socialista en espana

Personalidades y grupos de distintas tendencias han urgido en diferentes ocasiones al profesor Tierno Calvan para que diera su opinión acerca del significado y función del movimiento sorialista en el interior de España.

Aceptando tales requerimientos el profesor Tierno Calvan ha respondido, con extraordinaria concisión y lucidez, después de consultar con la mayoría de sus compañeros socialistas.

Por primera vez en los últimos años se formula en España un programa de clase, que postula los principios básicos de la ideología y los intereses de la clase trabajadora. Los intereses nacionales se iluminan desde el ángulo de las necesidades y aspiraciones de la gran reserva humana e histórica del pais: el pueblo español, la única fuente limpia e incontaminada con que aún contamos.

I

Desde algún demi» a esta parte es frecuente en España, oír y leer quejas continuas sobre la confusión ideológica y la ambigüedad en el comportamiento de personalidades y grupos políticos.

Que existe confusión es cierto, pero también lo es que el remedio no consiste en hablar de la confusión sino en evitarla.

Conviene, para intentar hacerlo asi, exponer con la mayor claridad posible dónde están las fuentes de confusión y cuál es, a nuestro juicio, la posición política actual de la tendencia socialista de izquierdas.

lo.-La confusión proviene de que grupos y personalidades luchan, más por el poder o las expectativas de poder, que por los intereses comunes del país.

De este modo se han creado posiciones cxduyentes en ve/ de posiciones concurrentes y se lia alimentado una contradicción que es necesario desterrar, a saber: que so defienden ideologías democráticas con conductas que corresponden a voluntades de monopolio y exclusión.

Se engañan, y es engaño peligroso, quienes creen que el conjunto de muchos monólogos forma un verdadero diálogo.

2o. -La confusión proviene de la inseguridad y la desconfianza.

El medio para vencer la inseguridad en el futuro y la desconfianza en los demás, no está en utilizarlos para arrecentar el poder o las posibilidades de poder de un grupo o una persona, sino en declarar abiertamente

cuales son las intenciones y propósitos que guían la acción política, evitando que el juego táctico y los triunfos ocasionales obstruyan el camino hacia el fin principal y común: instituir la democracia en España.

Para la oposición democrática española ha llegado el momento de concluir con la supremacía de las posiciones tácticas o coyunturales que sólo benefician intereses de grupo.

3o.La confusión proviene de la ausencia real del obrero en las decisiones políticas.

La clase que da contenido y responsabilidad a la acción del Gobierno es el proletariado, sin cuya participación todo es apariencia y simulacro, pues la clase obrera es la que, de modo más responsable y directo, representa los intereses comunes. Todas las falsedades y fraccionamientos son posibles, si no es la clase obrera la que define con su enorme fuerza numérica, solidaridad de clase e intereses primarios, donde están la verdad y la mentira políticas, lo necesario y lo supérfluo.

4o.La clandestinidad es la mayor o una de las mayores fuentes de confusión , a la par que motivo de miedo, para la actividad de la clase trabajadora.

Sobre todo, cuando la clandestinidad no es absoluta y existe una extensa zona en que lo lícito y lo ilícito dependen del capricho o la arbitra- riedad del poder, es inevitable que las ideas y comportamientos tiendan a cambiar y adaptarse a las actividades que el Gobierno autoritario tolera o favorece.

Hasta que los grupos políticos españoles no se decidan a actuar públicamente, cualquiera que sean las represalias, como si la libertad fuese un hecho, la confusión crecerá. Libertad y claridad coinciden del mismo modo que confusión y semiclandestinidad se corresponden.

5o.Por último, la confusión procede de que hablamos todos el mismo lenguaje pero con diferentes fines e intenciones.

Algo semejante a la Torre de Babel, pero a la inversa. Allí nadie se que pretendemos, falsamente, hablar todos el mismo. En todos los labios labra revolución. Nadie se resigna a no hablar el lenguaje que se atribuye entendía porque hablaban lenguajes distintos, aquí no nos entendemos porestá la palabra socialista o comunista, la palabra progreso e incluso la paa las izquierdas. ¿Acaso no hay conservadores en España?

El país necesita que cada cual se instale en el lugar que le corresponde y que hable su propio lenguaje. Sólo así la pluralidad democrática será auténtica y la convivencia política perderá la confusión.

I I

No nos detendremos a establecer un programa, que se refiera a soluciones particulares sobre los problemas más comunes y acuciantes de la administración del país. Tanto dentro del recinto oligárquico, como fuera de él, los programas abundan y la mayoría de ellos coinciden en soluciones que, de poderse aplicar, iniciarían la mejora rápida de muchos de los males que nos aquejan. La enumeración de reformas, que hoy son de sentido común y a nadie escapan, constituye una de las consecuencias de la confusión a que antes hemos aludido. Pero estas reformas son quiméricas aunque estén bien intencionadas, o son demagógicas y caen dentro de la táctica

de la lucha por el poder o las espectativas del poder. Na puede darse una reforma eficaz y que llegue a la raíz de los males que agobian al país, si no se rompe el sistema de complicidades y privilegios que sostiene a la clase dirigente.

Precisamente de estas complicidades y privilegios no se habla en los proyectos parciales o totales de reforma. No se habla, porque romper con el privilegio o la complicidad equivale a la transformación de las instituciones políticas.

Romper el tejido de complicidades que monopolizan el poder y concuerdan con los privilegios sociales y económicos, no sólo es una necesidad objetiva, es también el deseo de la mayoría de los españoles, incluyendo a un sector numeroso de la clase dirigente. La clase dirigente se ha percatado durante los últimos años que conviene a sus intereses, en cuanto beneficiaría del proceso neocapitalista de la economía española en transformación, un sistema de libertades y garantías formales de carácter democrático, que destruya los residuos totalitarios. Los residuos totalitarios ponen en peligro la expansión y estabilidad económicas y producen continuas contradicciones internas de carácter moral y político.

En sectores minoritarios de la clase dirigente, donde están incluidos la universidad y el clero joven, las contradicciones morales han alcanzado el carácter de rebelión, apoyándose en ocasiones en ideologías parciales de extrema izquierda.

Siendo de interés común para burgueses y trabajadores, aunque difieran en su intención y alcance, romper el sistema de complicidades y privilegios, es necesario:

lo. Lograr cuanto antes una estructura política, que legitime el acceso al poder de un grupo político sostenido por una base mayoritaria indis- cutible.

2o. A nuestro juicio, sólo el Gobierno de un grupo político que satisfaga esta condición y que no esté comprometido en la complicidad ni en el privilegio, puede solucionar los problemas que al parecer son insolubles para el actual Régimen político español.

3o. Antes o después se darán las condiciones objetivas necesarias, ya están apareciendo, para que se evidencie que corresponde primordialmente al partido socialista llevar a la práctica las reformas hoy quiméricas o demagógicas, pero cuyo contenido es en muchos casos acertado y por consiguiente aceptable por la clase trabajadora. Tanto más segura es esta aceptación cuanto que la mayoría de los reformadores teóricos se inclinan abiertamente por las soluciones socialistas.

Intentaremos probar por qué condiciones corresponde este papel his- tórico al partido socialista:

Aunque obligados por nuestra propia ideologia democrática a convivir con todos los partidos que acepten este mismo principio, no compartimos ninguna de las dos posiciones que caracterizan los extremismos políticos tradicionales en el último periodo histórico español:

-ni el monopartidismo rígido, que con un criterio u otro, abogue por un sistema dictatorial de Gobierno.

-ni el confe8Íonalismo político religioso, que define la actividad política desde las creencias.

los principios y

Como ha dicho con toda exactitud el padre González Ruiz, el socialismo democrático de izquierdas es la única fuerza viable en el momento

actual, por cuanto no sólo no destruye la convivencia política, sino que puede integrarla, anulando los excesos mesiánicos o confesionales, que suelen llenar de violencia la vida política. Unicamente por la acción del partido socialista se conseguirá que ningún otro grupo o partido quede excluido de la convivencia política nacional.

I I I

Aunque, como es evidente, la actitud de la clase trabajadora condiciona la totalidad de la vida política del país, nuestro propósito no rebasa los límites de la descripción de las ospeetativas de futuro y las necesidades de presente de la clase trabajadora, en la confusa situación ele tránsito que caracteriza este momento de la vida nacional.

Diversos grupos burgueses y algún grupo de base proletaria han formulado múltiples programas de reconstrucción económica, social y política, que se refieren, globalmente, al conjunto de clases que integran la sociedad española. Para evitar la confusión a que llevan la abstracción, generalidad y en muchos casos coincidencia de tales programas, conviene formular los criterios de clase, que, desde el punto de vista del trabajador, son los únicos que pueden servir de fundamento a un programa de reforma global.

Hablar en nombre de todos, en un sistema clasista tan rígido como el español, es el medio más hábil de escamotear las necesarias reivindicaciones de la clase trabajadora. Por otra parte, la generalidad y la abstracción son, en estos casos, una especie de narcótico que impide caminar hacia un mejor entendimiento entre las clases y que contribuye a continuar la confusión.

¿Qué quiere la clase trabajadora?

lo. Un sindicato de trabajadores libre, unitario y sin signo partidista. Las propias condiciones objetivas de la lucha española por la democracia obligan a mantener rigurosamente la diferencia formal entre acción política partidista y acción sindical. Es incuestionable que una poderosa organización sindical es base necesaria de toda política socialista. Frente a la |)osible fragmentación política e ideológica de los cuadros obreros, a escala sindical, se impone la unidad.

La unidad sindical democrática es el principio necesario de una política socialista efectiva en nuestro país. Unicamente cuando un gobierno socialista cuente con el apoyo de un sindicato de clase, que exprese los intereses comunes del trabajador, podrá actuar con la estabilidad y energía sufic ientes sin salirse de los límites de la legitimidad democrática. De este modo, el partido cumplirá sus verdaderos fines: contribuir al progreso de la totalidad del país, sirviendo los intereses del pueblo desde la ideología propia de. la clase trabajadora. Servir los intereses del pueblo significa exactamente lo contrario que. servirse de los intereses de la clase trabajadora para gozar de los beneficios del poder.

Un sindicato de clase, que evite la ruptura de la solidaridad ideológica obrera por diferencias específicamente partidistas, es una de las metas del socialismo español actual.

2o. LT na teoría y práctica de Gobierno, que destruya los obstáculos que se oponen a una política real de austeridad.

La dase trabajadora, que practica la austeridad por necesidad y por instinto, ve con claridad absoluta que ninguno de los muchos programas reformadores que se proponen, podrá salir de las tapias del corral de la retórica, si no se establece un criterio de austeridad. Es el presupuesto de cualquier reforma. La burguesía, acostumbrada al ejercicio sistemático de la corrupción, no dispone de energías ni de autoridad moral suficiente para reducir a los españoles -en el plano ético y en el económicoa la austeridad organizada y suficiente, que ha de ser punto de partida para cualquier mejora eficaz.

Todos los programas son malos - nos referimos a España-· si no parten de este supuesto: política de austeridad. Sólo el obrero que ya la practica puede imponerla efectivamente. Al obrero español ya no es posible engañarlo más, porque de sobra sabe que la demagogia de la austeridad no resuelve la corrupción.

El partido socialista, que representa hoy el mejor camino ¡tara la acción obrera, es el que está en mejores condiciones para contagiar, exigir e imponer austeridad.

3o. Los trabajadores aceptan cuantas garantías formales de los derechos individuales y colectivos ha inventado la democracia pluralista, pero no admiten que tales garantías formales sean un instrumento para la explotación del hombre por el hombre. Las garantías formales son necesarias, pero no suficientes. No hasta con garantizar el derecho a la igualdad, es necesario practicar la igualdad suficiente para que la libertad no se . convierta en privilegio.

El partido socialista es democrático y acepta las garantías democráticas de los derechos, pero no se deja engañar por las promesas ni las dilaciones. Si hay que empezar una convivencia mejor y más justa, los trabajadores tienen que participar principal y colectivamente en la decisión de qué es y de cómo se consigue lo mejor y más justo.

La mayoría de los trabajadores españoles están conscientes de que el órgano fundamental de la participación colectiva en las circunstancias actuales no puede ser otro que el partido socialista.

4o.El trabajador español no quiere la violencia, ni que le obliguen a la violencia. No es intolerante. Ni excluyente. Quiere vivir de modo democrático, pero estos principios se subordinan a las reivindicaciones de clase que más apremian:

  • a'l Viviendas decentes para el proletariado urbano y el subproletariado rural.
  • bí Salarios proporcionales al costo de la vida.
  • c ) Acceso real del proletariado a la educación en todos los grados.
  • d) Libertad de hecho y de derecho para defender sus intereses y aspiraciones.

Los programas político-sociales de la mayoría de los grupos que integran la Oposición democrática incluyen estas reivindicaciones básicas entre sus promesas. No obstante, la clase trabajadora tiene plena conciencia de lo que dijimos al principio:

Es necesario que exista un sindicato de clase unitario y libre, que sirva de base a las reivindicaciones de los trabajadores. El partido socialista, de acuerdo con sus principios ideológicos, hará siempre suyas tales reivindicaciones.

(Madrid, diciembre de 1967)

el comunitarismo:

planteamientos ideológicos de la democracia cristiana en chile

En los últimos años escritores como Bell, Lipset, Aron creyeron poder observar una desideologización progresiva. En la medida en que ésta posición afirma una incompatibilidad entre ciencia e ideología (Parsons), se otorga al sociólogo una posición de 'conocimiento mayor', o sea la posición de una supuesta neutralidad y objetividad, que le permite desenmascarar las ideologías. Aquí la sociología se ideologiza; nace el 'ideólogo de la desideologización'. Y tiene sus razones, la indicación de LaPalombara sobre la correlación establecida por Lipset entre aumento del desarrollo económico y desideologización, como un producto sutil de una ideología del anticomunismo.(*)

No es asombroso que sean los politicólogos quienes hayan redescubierto la ideología. Y no es casualidad, que lo hayan hecho en el momento en que traspasaron con sus investigaciones las fronteras de las democracias occidentales. Tiene la ideología influencia notable en lo que viene a llamarse Political Culture, o sea la dimensión psicológica del sistema político. Aquí gravita tanto en el proceso de socialización como en el de secularización. Tiene gran importancia, igualmente, como medio de movilización. Con ello nos referimos al rol de la ideología para crear la lealtad al sistema. Es obvio recalcar el peso que tiene la legitimidad en una época de cambios rápidos como ocurre en América Latina. Esta tarea de movilización se ve facilitada por la ideología como un vehículo de comunicación para establecer, en una época de confusión, una relación a la vez de confianza y de dirección entre gobernados y gobernantes. Finalmente, la

ideología tiene importancia en su dimensión teleològica. En la ciencia política encontramos, a partir de Hobbes y Hume, una tendencia a contemplar la política como ciencia independiente de las pasiones y ambiciones humanas. Se trata de un relativismo, que en la situación contemporánea sirve de justificación para la división entre países ricos y pobres. Aquí la tarea de la ideología es la de dar a la política una meta y una dimensión histórica.

Demos un paso más y podemos afirmar, que. mientras no haya una 'sociedad sin clases' existirá ideología. Pero -dentro del método marxista- no todo pensamiento es mera superestructura ideológica. El pensamiento ideológico no se manifiesta como 'falsa conciencia', mientras logre reconocer el proceso de cambios en la infraestructura como 'conciencia de la praxis existente'. En este caso ideología deja de ser la justificación de una estructura establecida para transformarse en una fuerza revolucionaria. Contemplando la ideología como discusión sobre el error y su relación con la verdad (H. Lefebvre), se puede afirmar que la ideología tendrá un momento de verdad en la medida en que logre expresar en sus categorías las leyes de cambio y la estructura de los procesos sociales. La conciencia se puede separar de la realidad y construir ilusiones, que mistifican los hechos objetivos. Pero guardando la unidad dialéctica de teoría y praxis, la conciencia también sabe manifestarse como reflexión sobre la praxis y alcanza en un cambio permanente a formular las posibilidades y las tendencias del proceso social. Convenía recordar, a manera de introducción, el concepto de ideología, dada la simplicidad a que había conducido una enseñanza dogmatizada de las relaciones de infra y supracstruc.tura. Es sólo considerando la dialéctica entre teoría y praxis, aceptando la posibilidad del pensamiento ideológico como 'ser consciente' como lograremos entender el esfuerzo de los demócratas-cristianos chilenos, no como una defensa de una dominación instalada sino como trabajo político y teórico de eoncicntizar a la clase marginada del poder.

Antecedentes de la discusión actual

El pensamiento ideológico de la Democracia Cristiana ha sido caracterizado por el gran pensador Jaime Castillo Velasco como fruto de la acción histórica de hombres que buscan una síntesis entre principios filosóficos y la realidad de su mundo.(2) Castillo señaló tres fuentes de este pensamiento: los principios fundamentales de la filosofía cristiana, la doctrina social de la Iglesia y ciertos principios de la filosofía política occidental.

Si se reconoce de hecho el cristianismo como fuente de inspiración para la acción terrestre, se trata de formular explícita- mente su vinculación con los problemas actuales. La fuerza de la inspiración cristiana radica en la renovación espiritual que el catolicismo ha vivido en las últimas décadas. El cristianismo

entendido como 'fermento evangélico'' y 'energía histórica' (Maritain) es el espíritu que anima la ideología demócratacristiana. Por lo tanto queda claro que el P.D.C. se entiende estrictamente aconfesional y no tiene, similitud con los partidos católicos de la Europa de preguerra. Un agudo observador de la D.C. internacional le concede; al P.D.C. chileno una autonomía frente a la Iglesia, desconocida en los partidos hermanos de Europa. (3 ) Y otro destacado pensador de la D.C. chilena, Julio Silva Solar, redama la tradición cristiana corno razón de su continuo y tenaz esfuerzo por justificar la propiedad comunitaria a base de la doctrina social de la Iglesia.(4) Tradición, que como nos describe Alejo Carpentier en 'El siglo de las luces', todo espíritu renovador debe tener en cuenta. Y si bien la influencia europea es importante, se cree encontrar en el pensamiento demócrata cristiano una ideología auténticamente latinoamericana. Un factor que ha impedido hasta hoy al marxismo tener arraigo popular en América Latina.

Quisiéramos clasificar las influencias inspiradoras de la Democracia Cristiana chilena en tres grandes grupos:

  1. -La doctrina social de la Iglesia y las encíclicas papales desde Quadraguésirno Anno hasta Progrcssio Populorum.
  2. --El neotomismo de Jacques Maritain, especialmente su 'Humanismo Integral' (París, 1936), el personalismo de E. Mounier y Berdiaev, y -más recientemente- los planteamientos del gmpo 'Economía y Humanismo' de Lebret. En esta tendencia en Chile se destacan 'Mensaje', revista de los jesuítas y los trabajos de DESAL (R.P.Vekemans).
  3. -En la última década impresiona una asimilación creciente del pensamiento neo-marxista (Erich Frotnm, experiencias de Yugoslavia) y la incorporación masiva de las ciencias sociales y económicas a través de autores como G. Myrdal, K. Mannheim, Wright Mills, J. Ahumada entre otros. Parecida influencia ejercen los estudios de CEPAL (Comisión Económica para América Latina, dependiente de la ONU) ,(8)

Así a la 'vieja guardia' de origen maritainista y de Acción Católica como Eduardo Frei y sus compañeros, se sustituye cada vez más una generación de pensadores 'Yoinunitaristas' como J. Castillo, J. Chonchol, B. Parra, L. Sc.herz. Especial atención merece la juventud entusiasta y audaz, que actualmente se va abriendo camino. (") Durante largo tiempo la unidad monolítica del partido, requerida por la lucha política, postergó lamen tablemente el debate interno. Después de la victoria presidencial en 1964 y frente a la experiencia de gobierno, pronto se abrió la discusión ideológica en un amplio frente, movilizando un ímpetu renovador extraño a la política chilena.

Mientras que los escritos políticos son escasos hasta 1964,(T ) se puede contar hoy con un abundante material de estudios, gracias a la labor del autónomo Instituto de Estudios Políticos

bajo la dirección de Jaime Castillo. Por su alto nivel y su actualidad, nos vamos a referir sobre todo a los documentos de los seminarios nacionales e internacionales preparados por este instituto. Cabe repetir, que se trata de material de estudio y reflexión y que no representa a la posición oficial del P.D.C. chileno. Sin embargo estamos seguros de que resumiendo las líneas principales de la discusión, se puede ayudar a quienes se interesan por la ideología inspiradora y a la vez formada por el ex perimento chileno.

Las bases del comunitarismo

La realidad social de Chile tiene un nombre conocido: el subdesarrollo. Nada mejor para explicar esta realidad, que las afinnaciones de una persona tan mesurada como el obispo de Talca, Mons. Manuel Larraín: 'Digámoslo con energía: el subdesarrollo es un mal y debe ser condenado como tal. . . No basta decir que el subdesarrollo es una amenaza contra la paz. Hay que añadir, que constituye de hecho una ruptura verdadera de la paz'(s) Sin embargo vale destacar otro aspecto especialmente importante del subdesarrollo: el imperialismo. A base de la experiencia del capitalismo imperialista norteamericano es como el demócrata-cristiano chileno se reconoce anti-capitalista. La III Declaración de Millahue, 1964, dice: 'El Gobierno de Frei pondrá término al poder del dinero acumulado y de los privilegios que tal poder engendra en el control por una minoría de los medios de producción, del precio del trabajo humano, de los artículos de consumo, de la banca, del crédito, y de todos los recursos de la Nación'.(®) La ruptura con el capitalismo no se refiere únicamente a que en Chile no habrá desarrollo dentro del capitalismo, que el sistema vigente no genera ni los recursos ni la solidaridad social necesarios, sino que se transforma en una lucha contra el capitalismo como sistema económico e ideológico, que por su estructura misma requiere la existencia de países subdesarrollados. (10) La actitud anticapitalista expresa a la vez un juicio de hecho (el capitalismo no es el sistema adecuado a las necesidades del país) como un juicio moral. La citada Declaración afirma: 'El Gobierno de Frei liberará a Chile del imperialismo'. Ello implica algo más que una mayor soberanía nacional y un rápido desarrollo económico; es la negación del orden que propicia la injusticia, la opresión y la continua alienación del hombre.(u ) No se trata de perfeccionar el capitalismo vigente sino de sustituirlo. Esta es la meta del comunitarismo.

Este planteamiento ya insinúa, que la D.C. no se propone elaborar una mera 'ideología del desarrollo' del tipo del 'ceEn este sentido se dirá que 'del imperativo ético de este humanismo surge la exigencia de que palismo'.(lí') Según las palabras de Mons. Larraín 'el desarrollo es un humanismo'. (13) ninguna persona o grupo debe transformar a los demás en objeto de dominio; asimismo, por ende, que la propiedad y otros

recursos económicos no pueden constituirse en instrumentos de dominación del hombre por el hombre'.(,4) Otros irán más lejos, identificado el 'humanismo integral' con una sociedad sin clases. (1 5 )

Al igual que el marxismo, el comunitarismo contiene un elemento de utopía romo vector y tendencia. (lfl) La idea comunitaria es una idea de liberación humana, porque 'sólo en la comunidad de hombres libres, nacida de una sociedad que ha terminado de borrar los antagonismos sociales que dividen a los hombres y vuelven inhumanas sus relaciones, podrán realizarse en nuestros días los grandes ideales cristianos, la paz, la justicia, la hermandad, el amor'.(17) Estos principios ¡rueden tener un valor transcendental. Pero la utopía no es ya de por sí transcendental. La utopía como utopía es conditio sine. qun non para poder un día dejar de ser utopía.(,H) Es una utopía racional, que yendo más allá de una prc-visión científica sigue basándose en la realidad presente. El mérito y a la vez dificultad del comunilarisrno está en su postulado de ser racional. ( "') Mérito, ¡jorque la racionalidad no es sino esa reflexión sobre la praxis de que hablamos anteriormente; y dificultad, porque significa considerar el análisis científico de la realidad en toda la amplitud con que hoy se nos presenta.

Aceptando la 'utopía racional' se ¡ruede hablar de la sociedad comunitaria como de una etapa histórica. Es una meta factible, que se puede alcanzar a través de un combate político, social e ideológico. Una lucha que se desarrolla en el seno de todas las sociedades actuales, sean capitalistas o comunistas. El comunitarismo se presenta como, una ideología universal, que tiene su fundamento en las aspiraciones de liberación forjadas por todos los hombres.(-") En Chile, Asia y en los países industrializados, los problemas se presentarán de manera diferente. Sin embargo existen las mismas contradicciones que generando distintos tipos de lucha impulsan hacia las mismas metas.

Esta lucha por construir la sociedad comunitaria se concibe corno una revolución. El comunitarismo es un proceso revolucionario. (2 1 ) Si bien existe unanimidad sobre el comunitarismo como conocimiento de un proceso revolucionario, parece hal>er difentes interpretaciones. Algunos señalan el proceso revolucionario como un proceso social objetivo, cuyas bases están echadas en la sociedad actual .(~2) Otros, como Jaime Castillo, parten de un juic.io ético: 'analizando una determinada situación, que es injusta a la luz de ciertos principios, se impone la de la revolución. El comunitarismo es la afirmación y fundamentación de esta necesidad. ("U La discrepancia deja entrever los obstáculos de la compenetración entre filosofía neotomista y método dialéctico. El mismo Castillo declara más tarde: 'debemos reconocer, que la revolución surge de una relación de conflicto, del choque de ciertos intereses. Es la fuerza de los hechos, la dinámica de la historia (entendida como realización humana. N.L.), la que genera el proceso revolucionario'.(24)

Aquí se recurre a un análisis dialéctico en contraste a un ordenamiento vertical usual en el pensamiento católico. ("" ) £1 conocimiento nace en la praxis: cuando a través de la praxis deviene conocimiento racional debe regresar a la praxis. En consecuencia no pueden existir ni dogmas ni recetas. (2 ,1 ! Pecan de idealistas los que hoy piden una definición de la sociedad comunitaria sin que se pueda definir ex ante despegado de la realidad. El camino se encuentra caminando. Desde este punto de vista resulta comprensible la crítica de algunos demócratacristianos frente a la gestión del gobierno. Muchos elementos de la sociedad actual son aprovechables o imposibles de remover de inmediato. Las contradicciones entre los elementos del sistema vigente y de la nueva sociedad son reales, pudiendo incluso tomar la forma de revolución versus contrarrevolución. La 'solución' se dará mediante una nueva contradicción.

Castillo no desarrolla el método dialéctico hasta ese límite, prefiriendo considerar el desarrollo humano como una aproximación infinita a un estado final, a base de 'pilones' incorporados progresivamente^27) La asimilación de la dialéctica por el comunitarismo es de fecha reciente. Predomina entre los ideólogos demócrata-cristianos un concepto aristotélico, tal como se presenta en el neotomismo de Maritain. Siguiendo los principios formales del tomismo se establece una clara separación entre lo espiritual y lo temporal. Sobre este fundamento y en función de un fin transcendental, que incluye un desarrollo vertical de la historia, se dejan postular los principios de la liberación humana y de la solidaridad social como metas de la política. Estos principios elevados a la altura de imperativos morales absolutos, lucen de faros orientadores de la acción. Peto la teoria no determina la política, si no parte de la realidad. La separación de filosofia y política, de teoría y praxis siempre implica el peligro de la especulación y de la confusión. 'Cuando nuestros adversarios nos piden una definición, no nos piden elucubraciones filosóficas ni una descripción absolutamente válida de la sociedad comunitaria. Nos piden algo muy concreto: qué pensamos hacer con el poder político que poseemos ahora en Chile'. (aK ) Y el mismo Castillo señala el problema, cuando declara: 'yo creo que si no hemos llegado todavía a esa definición tan concreta que se nos pide, es porque para hacerlo necesitaríamos haber puesto en práctica nuestra intuición, necesitaríamos haber creado instituciones comunitarias. Sólo asi podria surgir la visión concreta del derecho, de la economía, de la educación o de la función política en la sociedad comunitaria'.(2 1 1 ) Aquí se señala la falta de la praxis y el peligro de la mistificación en la ideología demócrata cristiana. El futuro demostrará si el comunitarismo viene a ser una especulación o si se desarrolla romo 'reflexión de la praxis existente".

Comunitarismo y sociedad comunitaria

En la definición del comunitarismo y de la sociedad comunitaria encontramos la consiguiente ambigüedad. Se define la sociedad comunitaria como 'comunidad de hombres libres' (Maritain) y como 'comunidad de comunidades' (Toniolo). Queda así destacado el contenido humano de la libertad de la persona y su naturaleza como individuo social, y el contenido social de la solidaridad y fraternidad. 'Comunidad' no tiene aquí el sentido de 'Cemeinschaft' (Tonnies) o del romanticismo político y aunque pueden encontrarse insinuaciones de un organicismo biológico, es nítida la diferencia con las ideas fascistas o corporativas. Así, el concepto de 'cuerpos intermedios' es desechado justamente por sugerir una división entre individuo y Estado-Sociedad con estructura jerárquica. (80)

En el mismo sentido, pero partiendo de un análisis del proceso social y sin recurrir a principios predeterminados, dirigentes políticos como J. Silva Solar y Bosco Parra, definen la sociedad comunitaria como una 'sociedad de trabajadores'. Con ello se afirma la necesidad racional de superar el capitalismo y que el cambio sólo puede estar a cargo de la mayoría del pueblo. Bajo esta perspectiva no sólo es posible diferenciar el comunitarismo frente al individualismo y el colectivismo, sino entenderlo como una forma de socialismo. Un 'socialismo comunitario' (El Fromm) determinado por la propiedad social de los bienes de producción, por la autogestión de los trabajadores, por la fraternidad en las relaciones sociales y por la democracia en la estructura de poder. (31)

Acerca de la propiedad y de la economía

Quien aborde en Chile el problema del desarrollo -o mejor dicho, el acto de liberación humana-- no puede eludir tomar posición frente a la propiedad privada. 'La desigualdad en la posesión de los bienes origina una desigualdad en la posesión del poder en todos los órdenes, del poder económico, político, social, cultural, etc. De aquí que actualmente la sociedad esté dividida en dos sectores: los que poseen poder y los que están marginados del mismo. . . Estas desigualdades, que han sido originadas por el sistema capitalista, no pueden encontrar solución sino superando dicho sistema'.(32) Tras una áspera discusión sobre el Derecho Natural, se estableció concordancia, que si bien no hay que negar su existencia, el Derecho Natural según Santo Tomás tampoco exige: la propiedad privada. Por derecho natural sólo sería el derecho de uso común, o sea, la facultad de todos los hombres de servirse de todos los bienes de la tierra, para la satisfacción de sus necesidades. Según la enseñanza de la Iglesia, la propiedad privada no es inmutable. El director de las Semanas Sociales de Chile, Carlos Domínguez C. expresó a este efecto: 'que la apropiación singular es la norma más adecuada para que los hombres gocen de todas las cosas de

la tierra, en orden y justicia, es conforme al derecho natural.

Si en un momento histórico no fuera esa la forma más adecuada, sino más bien la propiedad colectiva, comunitaria, significaría que esta otra forma es más conforme al derecho natural. (® s)

Sobre este fundamento, los demócrata-cristianos chilenos están elaborando el concepto de propiedad comunitaria. Podrían diferenciarse tres tipos de propiedad : 1 ) los bienes de producción de carácter social, a los cuales se aplica el trabajo asociado (autogestión) de muchos trabajadores, pasando a ser del dominio de toda la comunidad (entendida como sociedad de trabajadores) ; 2) los bienes de producción de carácter artesanal y pequeñas propiedades y 3) los bienes personales de uso y consumo.

Queda claro que respecto a la propiedad comunitaria, es la comunidad de trabajadores la propietaria de la empresa, a pesar del rol importante que incumbe al Estado en la fase inicial. Queda por otra parte un vasto campo reservado a la propiedad privada. Demasiado amplio, según un aporte del eminente jurista E. Novoa, si consideramos una economía de organización y planificación. (84) Y realmente coñstatamos una abstracción falsa del dominio en la empresa, a través de la propiedad privada de los bienes de producción, lo que genera una ilusión sobre la situación del asalariado. Por desconocer la realidad económica contemporánea surge la sobrestimación del artesano y del pequeño propietario, que se nota en ciertos planteamientos. Por otra parte, encontramos en este pensamiento la influencia de la exaltación de la propiedad familiar en las encíclicas papales. Cabe esperar, que una vez extendido al sector industrial el tipo de propiedad comunitaria tal y como se practica actualmente con éxito en los 'asentamientos' de la 'Reforma Agraria', se profundice debidamente la teoría de la propiedad social con respecto a una economía dinámica.

Reconociendo la realidad y las limitaciones que engendra, los demócrata-cristianos chilenos concuerdan en la 'coexistencia' de propiedad comunitaria y propiedad capitalista, durante una etapa de transición. En esta fase se promueve el crecimiento de la economía no capitalista (propiedad social, cooperativas), protegiendo a la vez las empresas capitalistas en el campo que les ha sido asignado por la planificación. (a f S ) Fortaleciendo así progresivamente la comunidad de trabajadores, la D.C. sustituye la ineficacia de los postulados maximalistas de los partidos marxistas, por el oportuno aprovechamiento de las contradicciones del sistema capitalista.

Parece prematuro enjuiciar el comunitarismo en tanto que sistema construido alrededor del problema de la propiedad.(®8) Si bien la propiedad privada se impone como problema principal a todo observador de la miseria en América Latina, el comunitarismo no es un sistema cerrado a base de un concepto de propiedad. Sería erróneo reducir el objetivo del comunitarismo a una forma de propiedad. (8T ) En el pensamiento comunita-

rista cl análisis de la propiedad privada corno legitimación externa de la autoridad y el planteamiento de la 'reforma de la empresa' como una lucha de clases, en un proceso de democratización económica ha sido un aporte valioso. (38) El cambio en las relaciones de trabajo corresponde al desarrollo económico, pero en igual medida debe corresponder a una liberación humana. 'El humanitarismo es la transformación económica, pero la transformación económica es la realización humana'. (3 9 ) Se trata de desmistificar tanto la iniciativa privada capitalista como la monopolización del poder social en el comunismo, sin caer por ello en la abstracción contraria de querer liquidar la moneda, el estado, etc. Los planteamientos de la D.C. buscan una economía que se oriente a la producción de bienes, que satisfagan las necesidades reales de toda la población; retienen el sistema de mercados y la autonomía de la empresa, dentro de una planificación indicativa y reclaman la constitución de la empresa como comunidad de trabajadores, la democratización de la autoridad empresarial (autogestión).

Acerca del Estado y del derecho

En su teoría del Estado el comunitarismo se orienta preferentemente por el pensamiento de Maritain. Aquí radica la tenacidad con que se busca realizar la democracia integral (superando una democracia política formal) y se rechaza todo totalitarismo. La fé en la democracia como 'una organización racional de las libertades fundadas en la ley' (Maritain) inspira a Frei cuando dec lara, que 'si el pueblo tiene conciencia de su propia vida, tendrá que comprender que la democracia es el único camino por el que deben pasar las energías progresivas de la historia humana'.(40)

Quizás por el peso del pensamiento inaritainista la teorig del Estado encuentre vítenos reflexión. Según la 'teoría instrumentalista' de Maritain, el Estado se considera agente de la sociedad eri función del bien común que es su finalidad. (4 1 ) Se utiliza el Estado como instrumento para realizar los cambios propugnados, pero salvo raras excepcionesf42) no existe un intento de formular teóricamente la realidad experimentada. l)e igual manera se insinúa la desaparición del Estado, (43) sin aclarar cuales son las relaciones de solidaridad en la sociedad comunitaria, cómo se afirma la presencia indispensable del Estado en las etapas de transición, sin profundizar en las relaciones de dominación implicadas.

De los elementos que la D.C. ha adoptado del ideario de Maritain, se destacan por su influencia en la práctica política: la estricta aconfesionalidad del Estado y el pluralismo.

Eduardo Frei evoca el pluralismo, cuando señala que 'la acción del Estado no debe transformase en un intervencionismo absorbente y paralizador, sino que respete los órganos intermedios : familia, municipio, región, sindicato, empresa, ejercer una autoridad eficaz de orientación, planificación, dirección. Debe

ser fuerte para impedir la creación de poderes económicos que opriman y controlen los mercados de productos y del trabajo, al margen de su autoridad reguladora. (4 4 ) La última frase deja entrever que el 'pluralismo' en el contexto chileno es diferente de su realidad en Europa o en los EE.UU. En los países industrializados el pluralismo se ha transformado en una ideología de estabilización de los grupos dominantes. Tras las proclamaciones de libertad e igualdad, la práctica del pluralismo busca el compromiso en el conflicto de los poderes existentes. No se alcanza la solución a través de un análisis de los intereses objetivos y del bien común de la sociedad, sino como compromiso entre grupos con más o menos poder de presión. De esta manera queda ratificado el establishment y excluido todo interés no defendido por un poderoso grupo de presión. Es evidente que no puede ser éste un concepto válido en un proceso de cambios. Nos parece característico que el pluralismo se manifieste actualmente a través de una teoría de conflicto social.(4 B ) La homeostasis social se expresa en el conflicto entre clase dominante y clase marginada del poder. Incorporar el pluralismo a la realidad chilena significa renunciar a una 'dictadura del proletariado' y organizar el pueblo, articulando sus intereses. Ya no se busca la defensa frente a un estaticismo avasallador, sino una democratización integral de las estructuras existentes. A tiavés de las orgnizaciones se realiza la participación popular y se abre el 'pluralismo institucionalizado' a la dialéctica. Sólo estableciendo una relación racional entre autoridad y población total puede concebirse la democracia a través de una 'teoría de competencia' (Schumpeter).

Relacionado con lo anterior y llevándonos al terreno del derecho, existe el problema de la tolerancia y de la violencia y el programa mismo del Presidente Frei 'Revolución en Libertad' lo toma como lema. Pero ello no significa una tolerancia liberal. H. Marcuse señaló con mucha justeza que en países como los EE.UU. o Alemania Occidental se trata de una tolerancia represiva. (4 ,1 1 Represiva, porque no distingue entre un 'plan de coordinación' empresarial y un pliego de peticiones sindical y tolera con la misma pasividad el derroche legal de un latifundista que el hambre del campesino impedido por la Ley para organizarse. ( 1 7 ) Es la divina igualdad del derecho de dormir bajo puentes, de la que ya nos hablaba Anatole France.Con palabras de Sartre, 'Comprenez enfin ceci: si la violence a commencé ce soir, si l'exploitation ni l' opression n'ont jamais existé sur terre, peut-être la non-violence affiché peut apaiser la querelle. Mais si le régime tout entier et jusqu'à vos nonviolentes pensées sont conditionées par una opression millénaire, votre passivité ne sert qu'à vous ranger du côté des oppresseurs'^ 48) resulta que la contradicción por sí misma genera la violencia, que no será la violencia física, sino la tolerancia activa, que toma decisiones en pro y en contra.(4#) ¿Cómo conciliar esta violencia moral con los postulados de un Estado de

Derecho? En la práctica se han dado algunos pasos en la legislación en favor de obreros y campesinos.

El comunitarismo debe elaborar un nuevo derecho, basado en lo social y orientado hacia una sociedad de trabajadores. Debe abandonar la rigidez de un derecho obsoleto por la realilidad y crearse un derecho más fluido, más elástico y capaz de adaptarse, constantemente al proceso de cambios. (r,n ) El derecho tiene que dejar de ser la codificación de la estructura vigente y transformarse en el instrumento decisivo de. la revolución. 'En un proceso revolucionario el derecho cumple su función asegurando en su esfera la eficacia y el éxito de la revolución. Tocio el problema consiste en que los métodos empleados lleven no sólo en lo inmediato y en la conciencia de los gobernantes, sino también en la realidad social nueva que se va creando, a ese objetivo de que las razones por las cuales se hizo la revolución sean las que verdaderamente aparecen en el curso de la evolución histórica de esa sociedad'.(51)

Hemos tratado de presentar un resumen muy somero del actual debate ideológico entre los demócrata-cristianos de Chile. La discusión continúa; no como justificación de la acción, sino como conciencia de la praxis, y en ello reside su valor.

NOTAS

  • J) La Palombara, J. : Decline of Ideology: a Dissent and a Interprétation; Am. Pol. Science Review, LX, 1, March 1966, pp. 5-16.
    1. Castillo, J. : Las fuentes de la Democracia Cristiana, Santiago, 1963, p. 11.
  1. Véase también Noam Chomsky: The Responsabillity of Intel·lectual», New York Review of Books 1967.
    1. Molt, P.: Die politische Programatik der christlich dcmokratischen Partcicn Lateinamerikas, CIVITAS, V, Mannheim 1966, p. 68.
  • B) Devoto, E.: Así nació la Democracia Cristiana Santiago, 1965.
  1. Silva/Chonchol : Desarrollo sin capitalismo, Caracas 1964, p. 9.
  2. ®) Vega, J. E. : El movimiento generacional. 'Ruptura', julio 1965.
    1. Se destacan: Naudon/Busto»: El pensamiento social de Maritain, 1948 (2.ed. 1966) ; Frei, E.: Pensamiento y acción, Stgo. 1958; Silva/ Chonchol: El desarrollo de la nueva sociedad en América Latina, Stgo. 1965; Castillo, J. : Las fuentes de la Democracia Cristiana Stgo. 1963.
    1. Mons. Larraín, M.: Desarrollo, éxito o fracaso en América Latina, Stgo. 1965, p. 19 y 5.
  1. ") Gumucio/Jerez/Silva : Planteamiento político, Stgo. 1966, p. 35.
  2. i») Idem. p. 30.
  3. 1 1 ) ¿Será ingenuidad reprochar a los chilenos, como p. ej. a Castillo, tener una idea out-of-date del capitalismo norteamericano? cf. Pike, F.: Chile and the United States, Notre Dame, 1963.
  4. la) cf. las tesis de CE PAL y de Raúl Prebisch.
  5. '*) IDEP: Conclusiones Seminario sobre Propiedad Stgo. 1966.
  6. ls) Mons. Larraín, op. cit., p. 31.
  7. 1B) Asi, p. ej. Silva Solar en IDEP: Preseminario sobre Propiedad, p. 79.
  8. i 7 8 * 1 ) 0 Gumucio/Silva/Jerez: op. cit., p. 21.
    1. Para una interesante aplicación metodológica de 'utopía' y 'revolución' en el estudio de la historia social, véase Fais Borda, O.: La subversión en Colombia, Bogotá 1967.
  1. i*) cf. Kolakow8ki : Der Sinn des Begriffes 'Linke' en 'Der
  • Mensch ohne Alternative', München 1964 (trad. alemana), p. 147.
    1. Castillo, en-IDEP: Preseminario Propiedad, p. 80.
    1. Silva Solar en 1DEP: Preseminario Propiedad, p. 80.
  • 2 1 ) cf. Castillo en IDEP: Seminario Propiedad, p. 9 y Gumucio/ Jerez/Silva: op. cit., p. 15.
  • 23 ) Castillo en IDEP: Seminario sobre Propiedad, p. 9.
    1. Idem.
  • 24 ) En IDEP: Preseminario sobre Derecho, p. 6.
  • 2,t) IDEP: Preseminario Propiedad, p. 78; Preseminario Derecho, p. 15. L
  • 2ri) rf. Vekemans, R.: Doctrina, ideología, politica, en 'Mensaje', julio 1963.
    1. Así lo insinúan sus intervenciones en IDEP: Preseminario de Derecho, p. 72.
  • 2H ) IDEP: Preseminario Derecho, p. 17.
  • 2S) Etehebcrry en IDEP: Preseminario Derecho, p. 24.
    1. Castillo en IDEP: Seminario sobre Propiedad, p. 29.
  • 31 ) Aunque no aparezcan discrepancias sobre el contenido no se ha impuesto el término por razones táeticas.Sin embargo existe una neta distinción frente al socialismo soviético, por el carácter supletorio del Estado frente a la autogestión y por un concepto pluralista de la sociedad.
  • 33 ) En IDEP: Preseminario sobre Propiedad, p. 40; cf. también el debate entre R.P. Bigó y Silva/Chonchol en 'Mensaje", Nos. 140 y 143 (1965). l
  1. Castillo en IDEP: Seminario sobre Propiedad, p. 8-9.
    1. En IDEP: Preseminario Propiedad, p. 102.
  1. 33 ) cf. B. Parra, entrevista en 'El Mercurio' del 7.8. 1966.
    1. Molt, P.: op. cit., p. 72.
    1. Castillo en IDEP: Preseminario de Derecho, p. 15.
    1. Castillo en IDEP: Seminario sobre Propiedad, p. 25.
  1. 3H) cf. Hinkelammert, F. J.: Economía y Revolución, Stgo. 1967.
  2. *°) Frei, E.: Pensamiento y Acción, Stgo. 1958, p. 64.
    1. cf. Naudon/Bustos : El pensamiento social de Maritain, p. 90.
    1. cf. Ojeda, O.: Revolución social y sus obstáculos, en BIDI, Stgo., julio-agosto, 1965.
    1. Frei, E.: op, cit., p. 41.
    1. Castillo en IDEP: Seminario sobre Propiedad, p. 24-25.
  1. 4 f > ) cf. IDEP: Preseminario de Derecho, p. 69.

47 ) La sindicalización campesina fue permitida por una Ley promulgada en 1967.

  • 43 ) En Wolff/Moore/Marcuse: Critique of Pure Tolérance, en trad. alemana, Frankfurt 1966, p. 91 y sig.
  1. En el prefacio a Fanon, F.: Les damnés de la terre, Paris 1961, p. 22.
  • B0) Castillo en IDEP: Preseminario de Derecho, p. 7.
  • 4») Así también B. Parra en IDEP: Preseminario de Economia, p. 98.
  • 51 ) Castillo en IDEP: Preseminario de Derecho, p. 9.

Para los diversos puntos tratados también se podrían citar otras referencias y personalidades. Me limité a los documentos de IDEP Por ser allí, donde el debate ideológico se lleva con mayor pureza y lucidez. Las personalidades citadas tienen altos puestos en el gobierno o en el P.D.C. y sus declaraciones revisten por lo tanto el mayor interés. El prof. Jaime Castillo ex-ministro de Frei y ex-presidenle del partido; el Senador Gumucio y los diputados Silva Solar, Jerez y Parra miembros de la Directiva del P.D.C.; Jacques Chonchol vicepresidente del programa de Reforma Agraria.

(Nota de la redacción: El último Congreso del Partido Demócrata Cristiano ha traído como consecuencia importantes cambios en el personal directivo del más alto nivel. Jaime Castillo es, nuevamente, Presidente del Partido).

ISAAC MONTERO

uel tragaluz', de antonio buero vallejo

De pronto, pasa un tren.

El golpeteo rítmico surgió de improviso en la lejanía, pero la marcha es veloz y en unos segundos lo tenemos ahí. próximo a los dos hombres. Circula el tren por una anchísima meseta, en un territorio sin confines, ilimitado, eterno. En medio de la desolación del [taraje, uno de aquellos hombres se puso en pie de un salto al escucharlo. Lo aguardaba desde hace mucho, mucho tiempo, pues sólo así se . explicaba esa respuesta total de su cuerpo. Lo aguardaba y lo aguarda y sólo eso le importa. Mientras se acerca, el ruido del tren se manifiesta inexorable, ajeno a lo que no sea la propia necesidad mecánica de marchar. La cadencia inmutable de las bielas transforma el aire en furia sonora. No vemos el tren, sólo nos llega el son de su marcha. Vemos, en cambio, al hombre que aguarda. Y sabemos que el tren veloz está muy próximo, que está ya a su lado, [torque también de pronto, ese hombre aparta brutalmente a quien con él esperaba: lo golpea y corre, dispuesto a subir antes de que el tren se aleje. Sabemos que se asirá de cualquier forma, tambaleante y tenaz, con idéntica brutalidad y desmesura a como se desprendió de su interlocutor (es un anciano este hombre, y no obstante actuó con cruel determinación [tues su compañero es ya un cadáver, una cosa, un despojo que quedó a sus espaldas). Pronto acaba todo. El étnico corredor en la carrera, el étnico asaltante, grita jubiloso al tren que pasa sin detenerse. Ya está en el tren.

Por un instante, quienes somos testigos del acto sangriento creemos entender lo sucedido. Es el tren, la inexorable marcha del tren, su fría mecánica, su urgente [taso sin detención, el asesino de un hombre. Pensamos que eso no habría ocurrido así si el tren hubiese parado allí, junto a los clos; que el anciano hizo lo que hizo porque esa es la extraña e inhumana regla para tomar este tren ; y que así debe ser puesto que la victima, viajero del tren durante largo período, hizo también de una criatura un despojo sangriento, un arrumbado obstáculo, el lejano día en que. consiguió subir. Descender ha sido su perdición. Porque ciertamente este crimen desesperado carecía de sentido si el tren [tasara cada día y parase, si volviera una y otra vez y no hubiese que esperarlo durante largas y amargas jomadas de soledad y desamparo, con la sola compañía de la obsesión por su veloz paso imprevisto. Apenas nos da tiempo a intuir todas estas cosas. El tren

sc aleja, el ruido furioso se dulcifica, la distancia hace amable y adormecedor el golpeteo de las ruedas. El tren circula por una anchísima meseta, en un territorio sin confines, ilimitado, eterno. Habrá llegado ya junto a otros hombres que lo esperan hace quien sabe cuanto y han de subir a él con determinación y sin misericordia, antes de que se aleje ; porque quizá nunca pase otra vez a su lado este tren poderoso, incansable, que corre sin cesar con una velocidad constante y ajena al temblor de quien lo aguarda.

UNA TRAGEDIA

Acabo de describir la escena en (pie se resuelve ''El Tragaluz', de Antonio Huero Vallejo, estrenada en el Teatro Bellas Artes de Madrid al comenzar el otoño de 1967.

No obstante, lo que el espectador contempló en el escenario es algo muy distinto. También inhumano, sí; más comprensible e incluso más cotidiano; igualmente horroroso y ejemplar, peto distinto. Al menos, a simple vista.

En un semisótano, un anciano demente escuchaba sin entender la confesión culpable de su primogénito. De súbito, cuando éste guarda silencio, aliviado c inerme tras desprenderse de la íntima carga, el anciano se abalanza sobre él y le hunde en la espalda unas tijeras; las mismas con que le hemos visto jugar el inocente juego de recortar figuras en viejas postales. Y fue el tragaluz del semisótano lo que levantó el brazo del hombre; la mísera luz, el corto paisaje que por aquel llega a la estancia hicieron de un loro un verdugo. Porque una sola cosa hizo el viejo alienado cuando su hijo dejara de hablar; ir hacia el tragaluz y abrirlo.

En varias ocasiones anteriores, el pobre loco denominó 'tren' al pequeño ventano. En otra más lo abrió y, cuando tal hizo, oímos la rápida marcha de un tren. Para el loco, obsesionado por los trenes, lo es esa ventanilla a ras del suelo, que sólo permite ver las piernas transeúntes, a través del cual penetran lejanas voces anónimas cpie hablan de cosas nimias y efímeras, sin casi sentido. Y así, corno un juego sin sentido, se inició el crimen. El loco, acaso aburrido por el silencio del hijo que no reconoce, buscó en la apertura del tragaluz un motivo de entretenimiento. Ha abierto, pues, el tragaluz y ha jugado a otros de sus juegos; pregunta. ¿Quién es ese hombre? ¿Qué hace en el tren? Y de pronto, allí, en el tren ilusorio, pareció encontrar respuesta. Furiosamente buscó las tijeras, y furiosamente, sin ninguna piedad, golpeó después hasta matar. Son esos los instantes en que oímos el paso del tren, el mismo que escucha el anciano en su delirio. Luego, consumado el crimen, el anciano correrá de nuevo hacia el tragaluz, ansioso, como si temiera perder el tren que escucha, mientras grita el nombre de otro de sus hijos, una niña muerta hace muchos años y que, según el anciano, viaja en el tren ilusorio.

El espectador sabe que asiste a un castigo, no a un crimen gratuito. Sabe que aquella niña fue sacrificada por el que acaba de morir cuando éste subió a un tren llevándose las escasas vituallas de toda la familia. Sabe también que eso sucedió hace ya mucho, demasiado tiempo y que el ladrón era entonces un niño. Pero el brazo vengador, o lo ignora o, de saberlo, no le concede importancia. Ha sido implacable como si todo ese tiempo, precisamente todo ese tiempo, casi lo que duran las tinieblas de la locura, fuese el motor, la energía necesaria para el castigo. Sólo así parece inteligible la urgente sentencia sin apelación. Pero acaso la explicación sea

otra; lo evidente es que fue el tragaluz el principio del acto sangriento. Si el anciano, al abrirlo, no hubiera visto en él un tren, si no hubiese escuchado la agobíente trepidación - -¿la misma del que perdiera en aquel lejano día?- un hombre seguiría vivo. Pero el loco vió y oyó el tren, e hizo lo que no pudo cumplir otra mañana en que un ladronzuelo fingía no poder bajarse del tren en marcha: darle merecido castigo. Había una criatura muerta, tenía unas tijeras a inano y castigó. Después, corrió al tren, con todas sus fuerzas, para no perderlo otra vez.

Por supuesto que ambas cosas forman parte de una misma realidad. Por decirlo de alguna manera, la descripción inicial equivale a esas imágenes de pesadilla en que la realidad, apresada por el ojo de un microscopio, descubre su íntima textura; aquella en que la sangre, una íntima gota de sangre, se nos aparece como un mar inmenso, lleno de varia y rica flora, jrobiado y fascinante. Ambas visiones, la común y la profunda, componen un mismo significado. En la escena de 'El Tragaluz' sucede igual. Lo que el espectador percibe es cotidiano, aunque excepcional. Pero su significación no es completa si no que se añade esa olía realidad siluetada y sin rostros de un hombre que mata para subir a un tren en marcha.

Quizá muchos discrepen del relato inicial. Y no tanto porque un símbolo presente dificultades a la hora de aprenderlo, como porque pueda resultar incompleta mi descripción. Me atrevo a asegurar, en cambio, que pocos o ninguno de los numerosos espectadores de 'El Tragaluz' me contradecirán si digo que ellos y yo asistimos a una tragedia. O lo que es igual, que ellos y yo, mediante 'El Tragaluz', hemos cumplido una intensa y humana experiencia de liberación, comprensión, horror y piedad. Antigua y noble exjjeriencia humana que, tras abarcar a los destrozados personajes, se derrama sobre nuestras propias vidas, las abraza y asume, identificando en un mismo temblor a víctima y asesino, testigos y culpa.

A la hora de enjuiciar la obra de Antonio Buero Vallejo es su condición trágica lo primero que urge señalar. Indicarla, desde luego, y agradecer a continuación. Es muy hermoso poder decir que un autor español, recreando la vida española de nuestros días ha construido una tragedia. Y es hermoso porque una obra de tal envergadura resulta aleccionadora y necesaria. Bueno nos ha convocado para mostrarnos cómo hoy todavía la revelación de una verdad va acompañada de dolor y daño. Con 'El Tragaluz', pues, Antonio Buero Vallejo nos ha dado una densa, rica y significante tragedia (y poco importa que, pudorosamente, su autor la haya titulado de experimento).

UNA HISTORIA ESPAÑOLA

Si lo primero a señalar en 'El Tragaluz' es su condición trágica, lo que ha de seguirlo inmediatamente es su carácter actual, su necesidad y significación en el inmediato presente español. Hay mucho que decir de la obra de Antonio Buero, pero todo ello vale en cuanto se reconoce la existencia de unos contenidos vitales e históricos que corresponden a los de la actual vida española. La ficción de Buero no es gratuita ni deshumanizadora, la meditación que propone tampoco. La comprensión primera, y no la más superficial, de 'El Tragaluz', va a los contenidos humanos extraídos por su autor de la España de 1967. Y si la comprensión total de la tragedia

desborda la vida española, no la eclipsa en cambio. La obra de Buero cumple la vieja norma de que la universalidad sólo es alcanzable desde el localismo. Y también sirviéndome de una frase del propio Antonio Buero, 'desde la importancia infinita del caso personal'.

'El Tragaluz' es, ante todo, una historia española. Y con ello no quiero decir que una concatenación de existencias y hechos como la presentada por Buero sea exclusivamente nuestra. Se trata de una vieja historia mil veces repetida. Pero es española, -porque son sus protagonistas hombres y hechos españoles del presente y del más cercano pasado; porque una guerra, nuestra guerra civil, resulta el origen del nudo que envuelve y asfixia la existencia individual y colectiva, lo ya escrito y lo porvenir. En la medida en que un argumento permite desvelar unos contenidos dramáticos, éste de 'El Tragaluz' también nos conduce al territorio concreto de lo español.

La obra se presenta al público como un 'experimento'. Un hombre y una mujer del futuro -no falta, pues, el coro en esta tragedia- sitúa al espectador en el siglo xxm y le anuncia que será testigo de una historia ocurrida en el Madrid de 1967. Se informa también de que tal reconstrucción es posible no tanto porque esos hombres hayan domeñado el tiempo con sus máquinas -materializando personas, sucesos, palabras y pensamientos pretéritos- tomo porque el 'experimento' forma parte de una voluntaria conquista del pasado. Los informadores de ese hipotético porvenir advierten que ellos superaron ya antiguas y terribles contradicciones, que han comprenido al fin cómo la existencia de todos ha de admitir 'la importancia infinita del caso personal', que quieren conocer el rostro de los desaparecidos para asumir su dolor, única forma en que el conocimiento se suelda con la acción. Como en las viejas representaciones trágicas, el espectador resulta desde el principio investido de una condición pura, inocente, ajena a la de los personajes; y como en los viejos tiempos de la orquestra y el corifeo, esa condición lleva aparejada la omnisciencia. Y con ella la piedad. El espectador sabe mediante ese juego sutil y purificador que observará una historia fatal porque ya ha sucedido, se sabe convocado para tomar conocimiento de una revelación y sentir horror ante el quebranto por ella aportado; conocimiento y horror que han de moverle a compasión por el mismo, pues si sabe que 'aquello' ya no tiene remedio sabe también que esos héroes, aunque de distinta madera, son sus repre- sentantes. Son él.

La historia sucedida en 1967 va a comenzar ante los puros. El auditorio, curioso por conocer los motivos de los desgarramientos y horrores que asolaban la vida en otros tiempos, se dispone a escuchar. Uno de los presentadores advierte entonces que la respuesta estará en la boca de un anciano demente. El otro, se apresura a añadir un detalle técnico, casi trivial: 'como las máquinas no han podido corporcizar todas las acciones y pensamientos de los hombres antiguos, en alguna ocasión se oirá un ruido extraño, incorporado a propósito para subrayar determinadas cosas; es el sonido de una vieja máquina de tren'. 'En ocasiones -añade el 'presentador'- oiréis pasar un tren, es decir, un pensamiento'. Y la historia comienza.

Vicente y Mario son hermanos. De niños, su distracción favorita consistía en abrir el tragaluz del sótano donde viven; aquéllo les permitía ver las piernas de los viadantes y con tan escaso bagaje imaginar la totalidad

de esa vida transeúnte. Con los años, Vicente, el mayor, perdió interés por el juego. El menor, en cambio, que continúa morando en el semisótano, sigue fascinado por la adivinación de la vida tan pobremente entrevista.

Pero es el tragaluz del viejo hogar lo que sitúa la vida de ambos hermanos. El menor, encerrado en sí mismo, conoce una existencia oscura y marginada. Está tras el tragaluz, a su través le llega la vida y una visión así le proporciona un conocimiento sumario y profundo de ¡a existencia del otro lado. No ama la vida que lleva, pero ama menos la que entrevé. El primogénito se niega a vivir tras el tragaluz. Ha prosperado. Sus días conocen el ajetreo de una existencia dura pero regalada. Si su hermano ha de limitarse a atisbar la vida, él está en la vida con fuerza y sin prejuicio. Con decisión y sin premeditaciones, aceptándolo todo y no inquiriendo. Ayuda a sus padres, les regala pequeños útiles de confort -un televisor, un frigorífico-, y luego de largos años de despego y ausencia, a medida que su vida se hace más firme, acude con nimios pretextos a conversar ron el padre, con el hermano, a ofrecer trabajo a éste.

El anciano, aquejado de locura senil, no reconoce a sus hijos ni a su esposa y mantiene viva a la niña muerta en un lejano día de la guerra. Pasa sus días recortando tarjetas antiguas con unas grandes tijeras. Colecciona trenes y cuando señala el tragaluz lo denomina el tren. La obsesión del anciano, cada vez que se enfrenta con una nueva postal, es preguntar por cualquier desconocido allí retratado: ¿quién es éste?, ¿sabes tú quién es éste?, ¿qué hizo? Los rostros recortados por el viejo van a parar al cajón de una cómoda: están en el tren, dice. En medio de este mundo miserable y dolorido, no queriendo ver nada, una mujer, la madre, sonríe interminablemente a unos y a otros.

El primogénito es un hombre seguro. Es asimismo dúctil, flexible, conocedor de las leyes de un juego donde las cosas no pueden ser magníficas porque los hombres somos de barro. Su propia existencia lo ejemplifica. Sabe que su secretaria es su amante porque sólo así una pobre chica semianalfabeta puede conservar su empleo; no le cuesta traicionar a un amigo porque es la manera de defender su posición, de hacerla más fuerte. Mario, el menor, testigo de la locura del padre, opone al pragmatismo del hermano un ideal de vida más honesto. No obstante, su rigidez tampoco está exenta de culpa. Enamorado de la secretaria de Vicente, la arrojará fuera de sí cuando conozca los lazos que la unían al hermano mayor.

Las visitas del primogénito, su manera de actuar, pondrán en marcha un juego de mutuas acusaciones entre ambos hermanos. Ambos se imputan suciedad y orgullo. Hasta que surge la acusación capital: la del origen de la locura del padre. Al terminar la guerra, una niña, el terceto de los hermanos, murió porque Vicente al subirse a un tren, desoyendo las órdenes del padre, se llevó consigo el saquito que contenía los únicos alimentos y la fortuna de la familia. La niña moriría de hambre en aquellos días iniciales de la posguerra, y el padre sólo se repondrá del golpe en apariencia. Condenado por la derrota a llevar una vida precaria, un día, ya en los límites de la vejez, su cerebro se negará al esfuerzo de proseguir el combate. Se refugiará en la locura.

Cuando Vicente acepta su culpa, el viejo loco, lo reconoce al fin. Pero el cerebro enfermo simplifica: no tiene ante sí a un hombre arrepentido, sino al que acaba de escapar con los alimentos en un tren, a quien, dejándole en tierra, le condena al sufrimiento y el anciano usa las inocentes ti-

jeras de sus juegos para castigarlo, pero también para vengarse. Así, escueta y terrible, llega la respuesta.

Tras la muerte del primogénito, el menor aceptará a la mujer y al hijo del hermano. Se reconocerá responsable de esa muerte. No sólo de haberla provocado, sino de haberla querido. Sólo le quedará la esperanza de que el niño por nacer, desconozca lo que a él le ha correspondido (y, desde luego, cuando el espectador abandona su asiento, tras la última aparición de ¡os reformadores del futuro, ya no es un inocente, porque, al igual que los hombres sacrificados ante él, vive en 1967, en Madrid).

A través de la historia individualizada por Burro, la sociedad española se nos muestra tal y como es hoy por causa de un hecho aún omnipresente: la guerra civil. Cuando la guerra termina, lentos trenes cargan con una humanidad hacinada que se aúpa a ellos con esfuerzo, crueldad, egoísmo y un solo deseo: escapar indemne. Subir a un tren supone durante esos días -los iniciales de la posguerra- un hecho escueto, elemental, pero cargado de trascendencia. De él nacerá la frase que explica cómo esa escapatoria significaba también la adquisición de una nueva personalidad, la adaptación al nuevo medio hostil: subirse al tren en marcha sustituirá al antiguo encaramarse al carro de los vencedores. Y lo sustituirá no por capricho, sino por los motivos que siempre llevaron a una lengua a variar sus fórmulas coloquiales; por necesidades de precisión y actualidad. En este caso porque existieron aquellos trenes donde las gentes subían a empellones, mentían, aplastaban, traicionaban para salvar una sola cosa: su vida, la seguridad de su vida y su futuro. O dicho de otro modo, porque los vencedores de la guerra civil consideraron la vida -los frutos mejores, los bienes sustanciales- como algo propio.

En la tragedia de Antonio Buero, la vida española presente está incorporada desde los orígenes mismos que la caracterizan: la guerra fratricida y sus secuelas. La historia de esa familia que nimia su fracaso en un semisótano, la historia de cada uno de sus miembros en particular, acaso sea irrepetible, acaso sólo sea verosímil, pero es cierta. Es cierta, real, la madre que para perdonar se refugia en los estrechos límites de un raciocinio infantil; lo es asimismo ese anciano loco, traumatizado por la derrota y por la persistencia, bajo formas más sutiles, de la guerra, en su casa, el primer día de la paz, cuando uno de sus hijos decide subir al tren de los vencedores; lo es asimismo la locura, la enajenación del pobre viejo que, como tantos hombres desde aquel día, para eludir las consecuencias de un perpetuo conflicto íntimo, cerraron los ojos; es cierta, real, la rigidez inflexible del hijo menor, que no perdona, porque el perdón a su hermano, el aceptarle tal cual es, le supondría hacerse cómplice de suciedades presentes y futuras; es cierto, en fin, ese primogénito arribista, inmoral, con la única razón de su egoismo, dispuesto a aprender la última regla del sucio juego de medrar por encima de lo que sea. Ya dije antes que la calificación de española no limita 'El Tragaluz', pero le resulta imprescindible. Como 'Antígona' o el 'Rey Lear', 'El Tragaluz" remite a la conducta sustancial del hombre. Pero si lo español no basta para definir 'El Tragaluz', no es posible definirla sin considerarla previamente como una fiel recreación de las reglas sustanciales de la vida española de nuestros días. Asi lo ha entendido el público que llena a diario el teatro madrileño; así lo lian entendido también los defensores a ultranza de la santa siesta ibérica, para quienes la tragedia de Buero supone un espejo demasiado fiel y, por ello.

inaceptable. (Y han manifestado su repulsa de dos formas; primero con un brusco ataque personal del autor -usted viaja en el tren; pero, sobre todo, con el silencio).

LA VIDA DEL HOMBRE.

Inicié estas líneas con la descripción de la escena capital de 'El Tragaluz'. No lo hice sólo por entusiasmo -un intento de recrear literariamente contenidos literarios. Creí que, luego de esc relato, me sería más fácil expresar algunos factores sustanciales en la obra. No hablaba de densidad y riqueza con afán meramente halagador. Intentaré ahora explayar alguno de esos extremos.

El primero de ellos se refiere a la enorme ética contenida en todos y cada uno de los elementos sustanciales de la obra. Tal densidad es particularmente considerable en el más importante de todos ellos: el tren.

El tren, es decir, la vida. O más exactamente, la imagen que los hombres de hoy tenemos de la vida (como ya apunté, la locución 'subirse al tren en marcha' está en la calle, circula entre las gentes; equivale a señalar una cierta manera de vivir en perpetua agresividad y defensa respecto al prójimo, en perpetua tensión egoista por ello y, sobre todo, del tren, el hecho de subirse y la manera de instalarse en él para no caer). Esta piedra sillar de la obra de Buero cumple con idéntico significado al que ostenta en la realidad. Cuando la gente española alude hoy a subir al tren en marcha, alude a vivir en perpetua espera y en perpetua vigilancia, alude a un vivir sin escrúpulos y con una sola idea en la cabeza, ir dentro de un tren que corre ajeno al ritmo de la sangre y de la fantasía, que jamás se detiene junto a nadie y que provoca una brutal selección de viajeros pues sólo se auparán quienes consigan empujar, maltratar, herir o matar -ese crescendo moral dependerá de las dificultades y obstáculos que separen al que espera y al tren. La vida, en esta locución, no es un ejercicio de convivencia, sino una pelea feroz; no produce granados frutos de solidaridad y afectos, sino envilecimiento, egoísmo y férreos lazos de interés. La vida como un tren que no anuncia su llegada y corre sin parar es, desde luego, la descripción exacta de un modo inhumano y cruel de existir, impuesto por una mentalidad y unos intereses absolutamente injustos, o en todo caso -para no anticipar juicios- de una concepción que desdeña el principio igualitario de estimar al porquero tan excelso como el monarca).

Y si digo que el tren en marcha vale para los españoles - y seguramente no sólo para los españoles- como la imagen veraz de la vida, estoy señalando que en tal imagen -y por tanto en la realidad- la vida es considerada como una permanente rapiña, una continua expoliación ejercida |>or unos cuantos hombres sobre el conjunto de sus semejantes (se entiende bien, pues, el éxito de la locución subir al tren). Pero el tren, concretándolo así, se identifica no a la vida en general, no al hecho de existir, sino a una manera opulenta, desconsiderada y cínica de hacerlo, que es precisamente la que detentaron los vencedores al terminar la guerra y por lo cual, con sobradas razones, la mentalidad popular la une a la única vida que merece tal nombre. Otra cosa es que eso sea cierto. Y otra más, que deba ser así. (Ambas cosas constituyen el meollo del análisis y la indagación que Buero lleva a cabo en 'El Tragaluz').

Al igual que toda su obra anterior, esta última de Buero es sustancial-

mente una reelaboración de la conducta humana atisbada en sus radicales desmesuras. Pero quien atisba es una pupila interesada en trascender esa parcela de lo real. Quiere entenderla tal como es, pero busca comprender también sus causas y sus consecuencias. Lo que mueve a ese ojo a la contemplación y a la captura y análisis profundo de lo contemplado es un íntimo imperativo de verdad. En la obra de Buero, como en la de todos los auténticos escritores, hay un momento en que conocimiento y ética se confuden. Se reconstruye la realidad para entenderla mejor porque se parte de que sólo lo verdadero puede engendrar una moral; y digo moral ec el sentido más ancho, equiparándola a un sistema de valores, conocimientos y normas que regulan la existencia humana para procurarla el cumplimiento de sus fines (en el escritor, para mí, la identificación verdad-ética, moralconocinuento es la almendra de sus frutos -ponderando a la almendra en su fatalidad, causa primera y también sustancia- pues ambas cosas -conocimiento y ética- resultan fuerzas que se necesitan mutuamente ¡)ara existir, para no disgregarse y para no aniquilar por tanto la obra literaria).

Tal concepción de la literatura se halla explícita, creo yo, una y otra vez en la obra de Antonio Buero Vallejo. Y en alto grado en 'Él Tragaluz'. Cualquiera de sus ingredientes podría demostrarlo, pero ninguno sería tan convincente como esc elemento -la imagen de la vida como un tren- en torno al cual se arma.

Se ha subrayado numerosas veces el carácter existencialista de la producción de Antonio Buero, y desde luego, esa imagen de la vida parece confimarlo. Resulta tan heracliteana como el río que fluye. Pero me parece que, mucho más importante que subrayar el entronque de este símbolo en una corriente de pensamiento, es establecer su validez presente como imagen de la realidad, lo que quiere decir su veracidad, y por ello su valor moral. Hay pata mí, diferencias sustanciales en relación con la antigua del río. Su distinción esencial frente a la vida como agua fluyente, siempre igual a sí misma y siempre distinta, ajena, transmutante e inapreciable, proviene de que el río es una realidad anterior al hombre; y este aspecto prima sobre su carácter de hecho ajeno a la vida humana. (Se dan sustanciales distingos entre decir 'subirse al tren en marcha' y decir 'la vida sigue su curso' ; ya lo creo). El tren es, pues, ante todo, una criatura humana. De aquí que, al ser imagen de la existencia del hombre vuelva a decimos que la vida de éste, aunque ajena a él, es su producto y que, si le resulta hostil, en sus manos está modificarla. Una concepción así de la existencia no sólo aparece clara en la obra de Buero por el hecho de servirse de la imagen del tren. Como si temiera quedarse corto y ser mal entendido, lo expresa de manera tajante por medio del coro de hombres del futuro que distancian al espectador ¡tara llevarle al convencimiento de que, al hablarle de los antiguos, -él mismo, y nosotros todos- como seres radicalmente distintos a ellos, se le habla de algo periclitado, desaparecido. El hombre es considerado en 'El Tragaluz' romo una realidad cambiante, mejorable. Su vida, como una difícil, meticulosa y frágil manufactura. La frase del presentador después de lo dicho, muestra, creo vo, todo su significado: Oiréis pasar un tren; es decir, un pensamiento. Es decir, la vida humana; es decir la vida humana negada a la totalidad de los hombres y usufructo de los privilegiados; es decir, la idea ele la vida impuesta a los desposeídos.

A través de esta doble valoración de la vida del hombre -como cosa

mecánica armada por él, corno cosa pensada, íntima, añadida a la realidad natural - , Antonio Huero indaga en las consecuencias existenciales conneias. Y (rara expresarlas unirá al tren el segundo elemento, el tragaluz. La vida, en "El Tragaluz", es el tren ilusorio que pasa junto al anciano, el tema de sus obsesiones, pero es también el propio tragaluz. Una y otra vez. Huero aproximará sutilmente ambas cosas. Y en la escena relatada, donde la tragedia se resuelve, las identificará de manera rotunda; para subir al tren que escucha, donde el deseo colocó a la hija muerta, el loco abn1 el tragaluz. Y esa pupila miserable, esa humilde comunicación con la realidad que hace del semisótano una caverna platónica, es también el tren. Ese nozo de calle y de luz. de piernas transeúntes es el tren. Es decir, un mezquino saber; es decir, una mísera parcela del universo. Las incidencias de lo pensado y de lo real sobre la existencia de un hombre se manifiestan con hondura. Pero, sobre todo, se relaciona la dignidad o indignidad de la existencia humana a su origen y enclave sustancial: la conciencia.

La vida es presentada así corno el fruto de una doble operación humana: la de un conocimiento arduo, incompleto, la de una elaboración dificultosa. Ese tren-tragaluz nos ilumina sobre el carácter precario de algo que sólo es - para bien o para mal- cuando resulta comunicado y que, tristemente, dispone de pobres medios ¡rara hacerlo. Junto con el conocimiento, resulta la comunicación, el secreto de todo. Allí donde uno de los dos quiebra, quiebra la constante participación que es la vida humana. Ese tragaluz describe con lucidez y amargura las alienaciones de los hombres; todas ellas; y consecuentemente, eí dolor y la humillación nacidos de considerar al hombre una cosa y de tratarlo como tal: manipulándolo, apartándolo, encerrándolo. Pero ese tragaluz también nos describe lo contrario: como casi a su pesar puede ser útil de conocimiento y liberación. El carácter trágico de la existencia del hombre no es pues una fatalidad insalvable, sino el resultado de la fragilidad y limitación de sus medios; de sus errores (al pensar y al construir, al conocer y al materializar) no de una imposibilidad sustancial de su naturaleza. Porque sólo este carácter humano de la vida -a un tiempo reordenación mecánica y sombra fugaz de la realidad material, pero siempre criatura del hombre... es lo que la hace trágica, porque es modificable, porque existe la esperanza - -una idea no confirmada de que el daño hecho pueda no repetirse, conocimiento y conmnicaciétn asumen toda su responsabilidad. Son origen de la vida: hacedores de una realidad mecánica y hostil: pero también árbitros de tan precario producto. Es el conocimiento lo que le lleva a la lucha y a su través, a la aniquilación y el cambio porque él es quien acoge o niega la vida, quien, pensándola y escrutándolo señala sus fines (si esto último no fuera cierto, ,:qué objeto tendría adueñarse de la conciencia ajena?!. El conocimiento es lo primen). Sí, poro lo es porque los fines di' la vida humana son algo más que perpetrar la especie. Es el propio conocimiento ('1 que los fija: atender al individuo. El conocimiento se erige en lo sustancial y erige con el a la persona, ya que. la vida humana es un añadido a la realidad natural elaborado por los pensamientos comunicados y las acciones conjuntas de los individuos. En resumen, porque la vida, en el hom- bre, es su conciencia.

A riesgo de repetirme, quiero decir que la vida presente - -la vida española- tal y como Buero la recrea, incumple todas las leyes humanas

portjun incumple sus fines. En olías palabras, ese tren debe pararse ¡unto a cada individuo, debe permitir la entrada de todos quienes aguardan. pues, si no, es inhumano. La necesidad de modificación proviene, pues, no de la imperfección de la maquinaria sino de su finalidad. El dilema está en modificar el tren para que, sin perder su carácter de invención, sirva realmente para transportar al hombre, a todos los hombres. Como he dicho, en las situaciones trágicas, el conocimiento asume toda su responsabilidad. El hermano menor, en 'El Tragaluz'', perteneee a ese rango de seres para los cuales la indagación es necesaria aun a riesgo de un conflicto; o mejor, para provocar un conflicto que cambie las cosas. Y es aquí como en la vieja tragedia- donde Huero engrana la libertad. Se elige subir al tren o quedarse en tierra porque antes se eligió mirar por el tragaluz o cerrarlo, se elige, pues, confesar o seguir en silencio; se elige porque al elegir se está modificando ya la sida; es decir, el tren, es decir, esa sombra fugaz y cambiante que nos llega a través de una rendija. En la obra de Huero, libertad y conocimiento se ensamblan, como se ensamblaron antes conocimiento y vida. El peso, la densidad trágica de 'El Tragaluz" manifiestan además que la esperanza es una resultante del ejercicio de la libelad y el conocimiento. Cuando se sabe que no todo está escrito, sino que puede escribirse de nuevo de otra manera, se sabe también que lo ya escrito es irreversible porque así so eligió. Mas la libertad va compañera de la solidaridad. Una elección, un acto, un conocimiento, la vida misma lo son en tanto son de todos y a todos afecta. La vida humana posee tal rango cuando la solidaridad está presente. Alcanzará una mayor excelsitud cuanto más excelsamente se manifieste la solidaridad, pero no podrá prescindir de ella. Solidaria es esa manufactura del tren, solidario, aunque árduo. el conocimiento. El primogénito acude a reconocer una culpa de solidaridad y es castigado, pero su castigo no sólo le afecta a él. La esperanza misma, que cierra la obra, posee dimensión trágica porque tanto como fruto del conocimiento y libertad es hija también de la solidaridad. Lo que mueve a esperar -y el esperar tinta de horror el acto cometido-.. es el reconocimiento de que la vida humana consiste en un hecho solidario. Huero no sólo lo subraya a través de esos hombres del futuro que quieren asumir el sufrimiento de nuestros dias para no caer de nuevo, lo insinúa en numerosos detalles y lo expresa, sobre todo, a través del anciano loco: el único rescoldo humano en ese viejo cegado es justamente el solidario, aunque adopte formas indirectas: precisamente porque lo son hablan con más convicción; el anciano vive obsesionado por rostros que existieron y que una cámara anónima eternizó en una cartulina: ¿quién es éste?. La pregunta se liga en él a la que no hace por la niña muerta y por los hijos a los que arrojó de sí enloqueciendo.

UNA LECCION DE HUMANISMO

De muy rápida y desordenada manera, he recogido lo que me parecen los elementos esenciales de la obra de Antonio Rucro. El lector puede ver que se trata de toda una lección de humanismo. No falla en ella la alusión al conflicto íntimo do la supervivencia. Y a ello quiero referirme brevemente. Es va conocida esta preocupación de Huero por manifestar en sus personajes un ingrediente pasional de supervivencia, de presentar la vida como algo humano y limitado, trágico y absurdo no sólo por ser injusto

sino porque esa injusticia es efímera y perecedera, sin ulterior compensación. Para muchos este ingrediente metafísico es un rasgo reaccionario, idealista, de Buero, que encaja mal con el resto de su obra. A esto cabe oponer varias cosas. Una. que Buero, como escritor, refleja la realidad, y ese conflicto agónico está en la realidad de los hombres de nuestros días, forma parte de su vida. Otra consecuencia, que a la hora de concebir la vida y mostrar el peso existencial de los elementos que la componen miente Otiien extirpa ese contenido: creyente o no, la voluntad de supervivencia, el instinto de perduración, el ansia de triunfar sobre la materia perecedera forma parte de la vida de un hombre y continúa siendo válido entender la creación humana -la vida humana... como una construcción cuya finalidad última es obtener esa definitiva victoria sobre la muerte -la eme nos precede y la que nos sigue. Los héroes de Buero no fueron amputados de esa fuerza: tampoco la vida que recrea.

No obstante, en 'El Tragaluz'', esa preocupación que Buero ya insufló en obras anteriores a sus personajes, aparece jugando desde una perspectiva que no puede calicarse de metafísica en el sentido usual del término. Las acciones, los sentimientos, las lacras y dolores de los personajes de 'El Tragaluz', cobran todo su sentido porque el autor nos obliga a contemplarles en su dimensión temporal. Han pasado, están ya escritos, pero están recuperados por la libre voluntad del hombre. El tiempo, presentado sutilmente por Buero desde múltiples ángulos - desde la conciencia de los personajes, desde el futuro, desde el presente que interroga al pasado con un 'quién fue'- es entendido como otra parte de la realización trágica del hombre. El tiempo humano otorga a cada error un peso muerto infinito y hace viva cada palabra dulce, cada gesto amoroso. La voluntad de recuperar el tiempo perdido viene, a formar un todo con la esperanza. El tiempo, gran desorador de hombres, devuelve sus presas sólo cuando otro hombre se las arranca. Y valorando así, el tiempo magnifica al pensamiento, la acción, la libertad y la solidaridad humana. En esos hombres del futuro que buscan en las miserias del hoy está presente la asunción de todo el dolor humano, se justifica también toda la vida. La vida que Buero propone como mejor, cuenta con esta libre aceptación de torio el dolor pasado para que cada existencia tenga sentido. Quizá esto puede parecer el seno de Abraham a quien así quiera verlo. Lo único que puedo argüir es que este seno de. Abraham es factihlc. En un plano existencial, ¿qué e.s, si no, el hombre nuevo y solidario resultante de la constmcción del socialismo?

Pero de poco serviría hallar en 'El Tragaluz' tan densos contenidos y análisis de la sociedad y los hombres de nuestro tiempo si stt materia dramática fuese endeble. No lo es, muy al contrario. Con una meticulosidad y contención que son todo un estilo, Buero desgrana uno a uno los resultados de sus pesquisas, les hace chocar entre sí, encarnados en seres de trágica estatura. A medida que la obra avanza, el espectador va descubriendo nuevos mensajes, nuevos y profundos significados de los héroes v los hechos. Cuando la obra termina, el espectador sabe (pie le han hablado de él, del país en que vive, del mundo que le acoge, del pretérito responsable, del futuro que puede aguardarle. En su simpatía, en su horror y en la piedad final por los seres destrozados ante sus pupilas ha reconocido libremente los ingredientes fine componen su vida. Sabe, por ejemplo, cuál es la relación entre una ideología -- aunque sea tan somera como la de un

anciano loco, justo y vindicador pero terrible- y su contraria; se ve obligado a admitir que un juego despótico y cruel sólo puede engendrar despotismo y crueldad; que no es lícito considerar la vida como un botín; que la revelación de una verdad, aun con daño, es fecunda; que el conocimiento verdadero es árduo y tosca su donación, pero que no se deduce de ello el inexorable aislamiento de los individuos: Que la índole misma del conocimiento humano obliga a la cautela, a la comprensión y la liberalidad; que se peca en sueños; que bajo la tranquila apariencia de una existencia animal y domesticada late el deseo de reparar una injusticia; que bajo el ajetreo boyante de los arribistas y los privilegiados sigue habiendo sólo miedo; que la libertad es algo más que una palabra; que somos los hombres solidarios o no somos nada. Al espectador español todas estas cosas le remiten, como decía, a la condición humana, pero pasando por sus propias circunstancias. Ese anciano enajenado y débil que castiga al hijo cainita, al que va en el tren sucio y culpable, suena en los momentos presentes como una tremenda y dolorosa premonición.

Diré finalmente que 'El Tragaluz' es una cumplida obra de la madurez de un escritor. A mi entender, la más cuajada y compleja de Antonio Buero Vallejo. En ella ha vertido su autor viejas preocupaciones y temas, enriqueciéndolos y magnificándolos. Las diversas variantes que de manera casi cíclica han servido a Buero para expresarse se amalgaman aquí y dan un metal nuevo, en cuyo sonido participan al unísono todos los anteriores metales. Hay en ella el sórdido mundo de marginados que retratara en 'Historia de una escalera', 'Hoy es fiesta', 'Las cartas boca abajo' ; junto a esto, fundido con ello, la agonía heroica y fatal de un hombre impuro, como 'En la ardiente oscuridad', (la preocupación por presentar al hombre en lucha con sus posibilidades es constante en Buero y surge lo mismo a través de un ciego, de un soñador o de un loco; y otro tanto habría que decir de la valoración de la realidad de la conciencia y la realidad exterior; ese anciano vindicador es del rango del Enrique IV pirandeliano, que responde a la pregunta 'recobrar la normalidad' con un temeroso y falaz encogimiento de hombros -¿para hacer qué?- pues sabe que en tal caso ha de castigar y termina castigando antes de regresar a su locura). Está presente asimismo la lucha del hombre con el medio y el tema sobre el que Buero levantó sus reconstrucciones históricas, el del valor de los actos y la necesidad de que el dolor y el sufrimiento se materialicen y perduren -recordemos además 'Irene o el Tesoro' ; todos los antiguos temas enriquecidos proporcionan a 'El Tragaluz' su rica densidad en los diversos planos: el político, el moral, el existencial, el filosófico.

El teatro es hoy, en España un espectáculo de clase. Mas para la burguesía española presente, feliz y confiada hace unos años, hasta hace poco silenciosa y aquiescente y hoy alerta e inquieta, la meditación de Antonio Buero Vallejo sobre la libertad y la justicia, sobre el valor de la existencia de cada hombre, sobre la equidad, la responsabilidad y la esperanza, sobre el arrepentimiento y el pago de la culpa, no es una meditación abstracta. Las críticas que siguieron al estreno -con esa facilidad para la estupidez y la inopia de la crítica ibérica- aplaudieron ante la evidencia de hallarse frente a una gran obra, pero no explicaron nada. 'El Tragaluz', sin embargo, ha sido entendido. Atrae, fascina a una compleja sociedad que, en medio de una larga siesta, se ha despertado con sobresalto e inquiere an-

gust ¡acia sobre sí misma; lo equivale a señalar su futuro, su pasado, su propia razón de ser y su necesidad de cambio para no correr el riesgo de apostarlo todo de nuevo a un embile. En este trance del despertar, egoísta v cínico en muchos aspectos, ''El Tragaluz' constituye un aldabonazo de la realidad y también una honda y angustiada llamada a las conciencias.

Diré finalmente dos tosas que no atañen a ''El Tragaluz' pero que si lo enmarcan. Una, la evidente injusticia de que ciado la dase de espectáculo que es el teatro español · - esa olera sólo pueda ser escuchada hoy, en España, por quienes en su gran mayoría, soti conciencias turbadas. La otra, que Antonio Huero ha estrenado tras cuatro años de forzado silencio pues se le prohibit» 'La doble vida del profesor Valmy"; si 'El Tragaluz' es una tragedia española, su marco también es español.

LUIS JIMENEZ DE ASÚA

un elefante en un

gallinero

A comienzos del año 1967 pronunció Juan Hoscli unas palabras tan irónicas como sabias. Hagamos honor, recordándolas, al ex-presicJcntc de la República Dominicana, Presidente para cuantos creemos en la insanable invalidez de los golpes militares iberoamericanos, que ponen las armas por cima de la Constitución, armas dadas por el pueblo para defenderle contra ataques del exterior, y no para sojuzgarle. Dijo el Presidente Bosch que en la OEA se daba esta anomalia; 'un elefante en un gallinero'. Y no por atribuir a los 'Estados Unidos de América' la noble brutalidad del paquidermo, y menos la calidad de 'gallinas' ...con un sentido peyorativo de cobardía y cacareo- a los países que, obedeciendo sugestiones anglofrancófilas y ahora norteamericanas, dan en llamarse 'latino-americanos', a fin de olvidar lo que más puede unirles, sino por la imposibilidad de que coexistan, en un recinto, más o menos cercado, un inmenso país (elefantiásico) y tina serie de pequeñas naciones (algunas del tamaño, de aquellos volátiles) que, por lo demás, tienen lengua, cultura, costumbre y hasta religión bien dispares, con las del hombre del septentrión.

El simil de Bosch era tan correcto que un gran periodista venezolano, en un diario caraqueño, que tiene el valor de arremeter contra el «pie suele designarse como 'gran pais del Norte', adoptó el título que encabeza estas cuartillas, para dedicar, dia por día, y durante buen número de ellos, un breve suelto, escrito con donosura, donde denunciaba las presientes, atropellos y otros episodios igualmente lamentables, del elefante estadounidense en el gallinero iberoamericano.

Aunque no tuviera vocación de dominio sobre los países de lengua española, probada por Pablo Airara te liare muy poros años y ahora por Nicolás Sánchez Albornoz, al comentar ambos la guerra de 1889 y la ignominiosa paz impuesta por el gobierno norteamericano al pueblo español --así como la forma despectiva con que llaman 'spanish' o 'los de ahí abajo", a los iberoamericanos(11 -- , el deseejuilibrio de fuerzas baria imposible toda leal convivencia.

Aunque un elefante no tuviera mala índole, aunque no fuera un 'dessesperado", si lo metieran en un gallineto, no podría mover sus colosales patas sin aplastar alguna de las infelices avecillas.

El amplio continente americano tiene cerca de cuatrocientos millones de habitantes. La mitad, súbditos del lier Sam; la otra mitad dividida, atomizada, gobernada por gentes que no tienen más remedio que ponerse 'a bien' con el cecino norteño, del que se decía en Cuba, en la época en que los yanquis mentían una política del 'buen vecino", que el 'vecino' eran los hombres de ojos azules y alma bárbara, de que habló Rubén Darío, y los 'buenos" los caballitos que soportaban la tremenda pezuña del paquidermo.

Muchos periódicos · -desgraciadamente partidarios de los Estados Unidos, sin distinciones- , mediante la pluma de sus corresponsales, se extrañan con aparatosas exclamaciones de lo que está ocurriendo en la OEA, en busca no de 'autor', como los seis personajes de Pirandello, sino de un 'Secretario'. Y se habla de la 'rebelión' de los países chicos contra los grandes. Estos, de acuerdo con el 'elefante", desean que sea proclamado un secretario, tan dócil a los movimientos de la trompa indicadora, como el que sale, agotado su periodo en el que se produjo el inconcebible hecho de la 'unilateral' intervención norteamericana en Santo Domingo.

He aquí el secreto de la situación actual. Un periodista, tan poco hispánico como Germán Arciniegas, dijo en el diario argentino del que es colaborador, a raíz de aquél insólito acontecimiento, que la OEA estaba terminada y que había que buscar un organismo reemplazante. Pero no sólo siguió subsistiendo aquélla -si a esa vida lánguida y claudicante se puede llamar existencia sino que, muy 'elegantemente', ni uno solo de los países de lengua hermana, de cultura pareja y de la misma religión, alzaron su voz contra el 'gran país' de habla inglesa, de alta industrialización y de creencias protestantes, ni aún para preguntar, ¿por qué, existiendo la OEA, el señor Johnson lanzó sus mariness contra el país que primero creó en América una Universidad, tres haber dicho en discursos inconcebibles, primero pretextos bien pronto abandonados, sobre la necesidad de proteger a sus súbditos, y luego, ya desvergonzadamente, toda clase de infundios en

(') Lo confiesa en una entrevista concedida a La Prensa de Buenos Aires y publicada el IR de diciembre de 1967 el señor Ernesto E. Sibila, Presidente de la 'Asociación de Residentes Argentinos en los Estados Unidos'. Dice que hay 'un millón ochocientos mil hispanoamericanos', a los que 'ellos -los norteamericanos-llaman despectivamente spanish": claro está que el Sr. Sibila dice que los yanquis 'han aprendido a distinguir' a los miles de argentinos de entre ese montón de casi dos millones de seres hispánicos, tan poco apreciados; pero esto es pura propaganda en favor de sus compatriotas.

los que llegó a referirse a hombres que habían muerio hacia ya tiempo y que desde el 'otro mundo' malamente podian 'comunistizar' a la República Dominicana?

La OEA, no sólo está 'empantanada', sino corrompida. Los diarios argentinos del 8 de diciembre de 1967 dan cuenta de que se investigan posibles fraudes en las oficinas 'latino-americanas' de ese organismo, que ascen- derían a treinta millones de pesos.

Desequilibrio colosal de fuerzas ('un elefante en un gallinero' ), empeño en lograr secretario que sirva a Norteamérica, putrefacción económica en países que hace cuarenta años eran modelo de pulcritud. . . ¿Cómo remediar tanto mal? Si en vez de copiar a Norteamérica -como antes se esforzaban en parecerse a Francia-■ se acordaran estos pueblos del origen común, del que les habló en rotundos e inmortales versos el bardo supremo de Nicaragua, y se agruparan en un haz, al que ya no cuadraría la desteñida frase de Latino-Amérira, podrían reconstruir otra OEA. en la que mano a mano con las gentes del hemisferio norte --si consideraban necesaria su presencia en la aludida organización- les hablaran de tu, en castizo tu, que no elimina la altivez, en lugar de un you, tan insípido, que lo mismo sirve para hablar a la amada que para preguntar al primer transeúnte cómo se llega a la 'Casa Blanca' para poner remedio a penurias que el propio gobierno de esa Mansión alba se ha cuidado de fomentar.

Manuel Bridíer

acción revolucionaria y

condiciones objetivas

1.-El movimiento obrero europeo está amenazado hoy por el peligro de una número la sociedad sea económico

La aportación más importante de la experiencia cubana consiste ante todo en la refutación de ese economismo sumario, que es una caricatura de la teoría marxista. Al insistir en la necesidad de la práctica revolucionaría, los acuerdos de las OLAS recuerdan, en el momento más oportuno, que el paso del capitalismo al socialismo no puede ser sólo el resultado de las contradicciones del propio capitalismo. Como escribe con toda razón Herbert Marcuse, 'La transición de la inevitable caída del capitalismo a la instauración del socialismo se presenta como necesaria, pero sólo en el sentido en que se puede decir que es necesario el desarrollo completo del individuo. No existe, sin embargo, una necesidad natural, la menor fatalidad, que garanticen el paso automático del capitalismo al socialismo". Este paso no es posible, de acuerdo con Marx, sino en la medida en que se encuentren reunidas, no sólo las condiciones objetivas en el plano económico, sino incluso las fuerzas subjetivas, capaces de llevar a cabo una acción consciente de carácter socialista.

integración ideológica en el sistema de pensamiento neocapitalista. Buen de militantes no creen ya que la transformación revolucionaria de posible ni necesaria. Esperan su evolución por medio del desarrollo mismo.

  1. -La acogida que ha tenido la experiencia cubana, los intentos de imitación y las sistematizaciones teóricas a que ha dado lugar, hacen aparecer sin embargo un nuevo peligro, muy especialmente en los países del Tercer Mundo y entre los jóvenes de los países industrializados. Por desconocimiento de los factores objetivos, algunos de ellos se ven en peligro de caer en la subestimación de las realidades objetivas, lanzándose a aventuras que están destinadas al frataso.

cometidos en el desarrollo de la lucha armada.

  1. -Regis Debray presenta a este respecto una crítica sistemática de los errores

En verdad, no se puede hacer más que compartir su punto de vista, cuando critica la estrategia puramente defensiva que se ha expresado en la creación de zonas de autodefensa y de 'repúblicas libres', en las regiones agrarias de muchos países sudamericanos. Afirmar que sólo se utilizará la violencia cuando se nos ataque evidentemente es condenarse a no luchar sino en el momento y en el terreno elegido por el propio adversario. Esperar en tales condiciones a que las experiencias de gestión campesina y obrera puedan sobrevivir en campo cerrado, o que lleguen a extenderse por el único efecto de demostración, es sin duda alguna una ilusión, que los acontecimientos se han encargado de disipar.

  1. -Marx ha mostrado que el motor de la historia no es sólo la lucha de clases, como se suele decir con una simplificación abusiva, sino la contradicción objetiva entre el nivel de las fuerzas productivas y la naturaleza de las relaciones de producción. 'De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran esas relaciones' dijo ' se convierten en su impedimento. Entonces se inicia un período de revolución social'.

Teniendo en cuenta todo ello podemos preguntarnos si basta con rehacer la estrategia militar y darle un carácter ofensivo para que la situación se transforme. Del hecho de que las situaciones objetivas no dan lugar por sí mismas a una transformación revolucionaria, del hecho que la intervención de las fuerzas subjetivas es determinante, no se desprende en lo absoluto qu esta intervención pueda dar lugar, singularmente en su forma más avanzada de acción armada, a la creación de una nueva relación de fuerzas y de una situación objetiva más favorable.

Claro está que eso no significa que no puedan explotar conflictos violentos en cualquier otro momento, sino que están incapacitados para operar una transformación de las estructuras sociales, dado que el nivel de las fuerzas productivas es insuficiente para servir de base a las nuevas relaciones de producción. Aunque hubieran tomado Roma, los esclavos de Espartacus eran incapaces de instaurar el socialismo.

5.-La diferencia entre la acción armada revolucionaria y la aventura, no reposa en la concepción de la estrategia militar misma, sino en la medida en que esta estrategia está ligada al contexto económico y social, integrada en una estrategia política global, de la que puede ser en algunos momentos factor principal, pero en

La historia reciente de Africa nos proporciona varios ejemplos de tentativas fracasadas, porque no llegaron a reunir las condiciones objetivas indispensables. En ausencia de una clase revolucionaria, la acción de vanguardia, incluso cuando resulta victoriosa, no puede, lograr más que la instauración de un régimen burocrático y voluntarista. Si la revolución no se inscribe en la conciencia de las masas, se ensaya su realización por medio de decretos, resistiendo tanto peor a las intrigas de la contrarrevolución cuanto es insuficiente el sostén popular.

la que nunca dejará de ser sino un factor más.

El desarrollo de la lucha armada revolucionaria constituye, ciertamente, un poderoso factor de formación, porque prepara a las masas en las tareas más importantes de la edificación socialista, una vez que se haya tomado el poder, pero no puede revestir ese carácter más que cuando se hayan realizado ciertas condiciones

^ _Existencia de una contradicción objetiva entre el nivel de las fuerzas productivas y las relaciones de producción.

  • _Existencia de una clase social revolucionaria portadora de soluciones válidas para la sociedad en su totalidad (es decir una clase a la que su experiencia haya preparado para cumplir con su nueva tarea y a la que su posición estratégica en el proceso de la producción haga apta para llevar a cabo la lucha con posibili-
  • -Existencia de una ideología revolucionaria que haya sido aportada a la clase por un partido o una minoría capaz de crear el partido a través del desarrollo

C * C Jf.-'-Las*1formas como se puedan ir realizando estas condiciones diferirán de una región a otra. La controversia sobre el papel respectivo del campesinado y del pro- leiariado industrial es a este respecto estéril, El campesinado proletarizado de los países de latifundios sufre la experiencia de una contradicción viva entre el carácter social del trabajo productivo y la apropiación privada de los medios de producción. La mayor parte del campesinado africano, por ejemplo, explotado por el canal del sector terciario, no conoce esta experiencia.

En todo caso, el lotero de la victoria en la lucha implica la movilización de todas las fuerzas revolucionarias, tanto de la ciudad romo del campo, en una acción de conjunto, en la que la lurha annada misma se subordina a la estrategia política global.

7 -La tesis del cerco de las ciudades por el campo, y en el plano mundial, el cerco de los países industriales por el Tercer Mundo, no resiste a un examen de la situación económica. En su conjunto, en vez. de jugar un papel decisivo y creciente en la economía mundial, el Tercer Mundo juega un papel marginal y decreciente. La estrategia del capitalismo mundial consiste, en lo esencial, en la explotación maltusiana de las riquezas del Tercer Mundo, con el fin de pesar sobre el mercado de los países industriales y sobre lodo en el mercado del trabajo. Es, por otra parte, a este nivel, donde aparece más concretamente la solidaridad objetiva de los pueblos del Tercer Mundo y del proletariado de los países económicamente avanzados.

A la estrategia del cerco de las ciudades por el campo y de los países industriales por la masa de los países pobres, la constatación anterior nos lleva a oponer la idea de una acción simultánea de los pueblos del Tercer Mundo y de los proletariados industríales, de las masas campesinas y de las poblaciones urbanas, acción simultánea, acción convergente, pero también arción diferenciada, en función de las condiciones objetivas de cada sector y que por lo tanto puede llegar desde las formas legales a la lucha armada, pasando por todas las etapas de tensión y violencia social.

un

Pero invita, finalmente, a cada pueblo, y eso es para nosotros lo esencial, a desarrollar una arción revolucionaria apropiada a rada país, es decir con toda evidencia, en las condiciones y ron las formas que sean más aptas.

  1. -La resolución de la OLAS no dice, por otra parte, otra rosa. Sería contrasentido completo ver en ella una llamada a la lurha armada, una afirmación de la preponderancia de las luchas annadas sobre cualquier otra forma de acción y en cualquier circunstancia. La resolución subraya con certeza la importancia decisiva de las luchas armadas que se están llevando a cabo, efectivamente, en bastantes países de América Latina. Subraya la necesidad de una estrategia global para el conjunto de las luchas antiimperialistas.

Confundir esa visión mundial de la OLAS ron la teorización de la primaría de las luchas militares sería, en gran número de países, y sobre todo en Francia, cerrarse en el silogismo de la impotencia: 'Sólo la lucha armada es revolucionaria; nosotros no somos rapaces de llevar a cabo una lucha annada; por lo tanto, no podemos hacer absolutamente nada'.

  1. -En resumen, no tenemos por qué contentarnos con reflexionar sobre la lucha de los demás. No debemos contentarnos con prestarles nuestro 'apoyo', incluso material. Tenemos que participar en la lucha común, mediante el desarrollo de nuestra arción, y en las condiciones propias de nuestro país. Este es el verdadero apoyo, la verdadera solidaridad, con los combatientes revolucionarios en el mundo entero.

CEDETIM

Con el nombre de Centro Socialista de Documentación y de Estudios sobre los problemas del Tercer Afundo, se lia constituido en París una asociación, que tiene por objeto el estudio dr los problemas que plantea el subdesarrollo y la cooperación entre los pueblos, en la perspectiva del socialismo. Sus medios de acción son: la publicación de boletines y estudios, la organización de coloquios, la realización de conferencias, etc. Esta asociación podrá aportar su concurso a cualquier investigación, publicación o encuentro, cuyos objetivos sean similares a los de la asociación.

Sede social: CEDETIM, 01, Rue Mademoiselle. París ló, Francia.

Carlos Vele/

mas sobre la muerte del ' ché'

La respuesta de Manuel N. Ramírez a mi comentario sobre la muerte, o asesinato, del "Che" (¡nevara me ha obligado, como a veces sucede en las discusiones, a precisar y depurar algunos de mis argumentos.

En lo esencial, mi comentario se reducía a los tres punios siguientes:

lo. Las condiciones de Cuba no se repetirán, ya no pueden repertirse, en ningún país de América Latina.

2o. La 'insurrección casuista-' como la llamo yo, o la "guerrilla', como la llama Ramírez, no es 'trabajo revolucionario serio', sino un 'espejismo sin perspectivas'.

3o. 'Todo proceso revolucionario, pata que sea real, debe estar bastido en un movimiento de masas que se preocupe por afianzar la democracia, en extensión y en profundidad'.

El primer punto necesita muy poca justificación. El principal cambio ocurrido en los últimos diez años es precisamente la revolución cubana y la identificación de las guerrillas latinoamericanas con la ideología actual de los gobernantes cubanos. Dice Régis Debray en su libro Revolución en la Revolución: 'Si la ideología del Ejército Rebelde cubano no era marxista, la ideología de las nuevas comandadas lo es claramente, como es claramente socialista y proletaria la revolución que se fijan como fin'. En estas condiciones, antes que llenarse de Viet Narns, América Latina se llenaría de Repúblicas Dominicanas.

El segundo punto es más difícil de probar y en mi juicio intervienen, lo reconozco, apreciaciones subjetivas.

Mucho de lo que se dice a propósito de la guerrilla me parece romanticismo trasnochado y a veces misticismo, más o menos poético, que no tiene lugar en publicaciones políticas. '¿ Dónde mejor que en el ejército guerrillero en formación podía operarse. . . esa resurrección? Aquí el verbo político si' hace bruscamente carne. El ideal revolucionario emerge de la sombra incolora de las fórmulas y toma cuerpo a plena luz. Esta encarnación es una soi p resa...' (Régis Debray, ibid.). Verbo y carne, encarnación, resurrección, ¿no hemos oído ya eso en alguna parte?

Lo que es mucho más grave es la incongruencia entre una visión global del mundo y concepciones sobre las armas y fuerzas en juego, más del siglo pasado que de éste. El 'Che' Guevara no pretendía nada menos, desde Bolivia. que denotar a los Estados Unidos: 'Poco a poco, las anuas absolutas que bastan para la represión de las pequeñas bandas annadas, irán convirtiéndose en anuas modernas y los grupos de asesores en combatientes norteamericanos, basta que, en un momento dado, se vean obligados a cruzar cantidades crecientes de tropas regulares para asegurar la relativa estabilidad de un poder cuyo ejército nacional títere se desintegra ante, los combates de las guerrillas. . . La finalidad estratégica de esa lucha debe ser la destrucción del imperialismo. . . Al enfocar la destrucción del imperialismo, hay que identificar a su cabeza, la que no es otra que los Estados Unidos de Norteamérica'. ('Che' Guevara, Mensaje a la Tricontinental) ■

Manuel N. Ramírez afinna: 'Los bolivianos no precisan de las directivas de Pekín, Moscú o la Habana para hacer su propia revolución'. Me atrevo a sugerirles que tampoco se olviden de que Pekín, Moscú y la Habana existen.. Y de que existen bombas de hidrógeno, proyectiles balísticos

intercontinentales, etc., etc. Los cubanos lo olvidaron y estuvo a punto de rialistas ejercen su chantaje sobre la humanidad, no temer la guerra, es El 'Che' murió sin haber costamos la vida a todos. 'Ya que, con la amenaza de guerra, los impela respuesta justa'. ('Che' Guevara, ibid). entendido lo que pasó en el mundo en octubre de 1962.

¿Qué procedimiento nos sugiere Régis Debray en su libro? 'Precisamente porque es una lucha de masas, y la más radical de todas, la guérilla tiene necesidad, para triunfar militarmente, de retiñir políticamente en torno de ella la mayoría de las clases explotadas. No puede triunfar sin su participación activa y organizada, puesto que es la huelga general o la insurrección urbana generalizada la que dará el tiro de gracia al régimen y destruirá sus últimas maniobras -golpe de estado del último minuto, junta de reemplazo, elecciones- al extender la lucha a todo el pais'. Para llegar allí, Debray propone 'un largo esfuerzo paciente para coordinar todas las formas de lucha desde la montaña, combinar eventualmente la acción de las milicias con la de las fuerzas regulares, los sabotajes en la retaguardia de la guerrilla suburbana con las operaciones de la guerrilla central y. fuera de la lucha armada, intervenir cada vez más en la vida civil del país'. En el caso de Venezuela, por ejemplo, el camino propuesto tendría que pasar por un 'gorilazo', la anulación de las elecciones del año próximo y un proceso de lucha y polarización hasta llegar al punto en que 'puede hablar de paz un movimiento revolucionario que está ganando la guerra, porque empieza entonces a movilizar todo el sentimiento nacional en favor de una paz que sólo se puede lograr con la victoria de la Revolución' (Fidel Castro, Discurso del 13 de marzo de 1967). Esto recuerda a las soluciones al problema político español que proponen fórmulas para suceder a Franco y muy poco, o muy vago, para derribarlo. 'Cuando triunfe la guerrilla' se parece mucho a 'cuando caiga Franco'. Esa coordinación de 'todas las formas de lucha desde la montaña' y esa victoria guerrillera como detonador de 'la huelga general o la insurreción urbana generalizada', me parecen condiciones irreales.

Manuel Ramírez me emplaza a explicar qué entiendo por trabajo revolucionario 'serio'. Ojalá tuviera una respuesta simple y universal. Creo en lo que ya dije, que todo proceso revolucionario, si no quiere acabar oprimiendo al pueblo con resultados efímeros, debe, estar basado en un movimiento de masas, que se preocupe por afianzar la democracia, en extensión y en profundidad. En cambio, lo que Debray propone en su libro tan mentado, es 'la suspensión provisional de la «democracia interna» en el Partido y la abolición temporal de las reglas del centralismo democrático que aseguran aquélla". Ahora resulta que los partidos comunistas tienen demasiada 'democracia interna'. Dice Debray: 'hay decisiones que competen a un mando, el cual se supone debe tener un criterio claro y justo en el orden militar y disciplinario'. Debray se refiere a la guerrilla, pero como ésta debe convertirse en 'el núcleo del partido', está abriendo la puerta a que los partidos comunistas estén dirigidos por iluminados, o por agentes de la C.I.A.

Es elegante acabar con una frase de Marx, pero desgraciadamente no moria. Aquello de que 'la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos' es algo muy sencillo, muy verdadero y la mejor dispongo de ningún texto sagrado a la mano y tengo que citar de mejustificación de la democracia, en el seno del movimiento obrero.

Palo Alto, enero de 1968

el 'affaire' servan -schreiber

la universidad dice no, a la europa de los banqueros

José Antonio Nováis

El viaje del periodista francés Jean-Jacques Servan-Schreiber a España ha sido breve, pero jugoso. Ha levantado una polvareda tras él, en los nueve mítines-coloquios que el director del semanario francés L'Express ha pronunciado en el curso de sus tres días de estancia.

El periodista francés es delgado y viste con aire deportivo. Autor de un libro que está constituyendo un 'best-seller' en Francia y España, 'El desafío americano', J.J.S.S. se ha lanzado a divulgar las ideas de su libro. Brevemente éstas pueden resumirse en que el poderío de Norteamérica más que en sus riquezas está en sus cerebros, o en el dinero que tiene para 'importar' cerebros europeos. Frente a este desafío o reto, Europa sólo tiene una respuesta: 'americanizarse' para pasar de la era industrial en que se encuentra a la era electrónica en la que vive Norteamérica. Sobre esta idea base, por cierto no original, y acumulando datos de una forma tnás periodística que científica, J.J.S.S. no se ha contentado con escribir un libro, sino que se ha lanzado a la política explicando a los europeos las tesis que defiende.

Con un montaje muy estilo a lo 'Kennedy' -le acompañan en su viaje dos aviones con periodistas franceses, un escuadrón de societarias, etc.- el director de L'Express ha llegado a España y ha movilizado 'multitudes' y acaparado la primera página de los periódicos. En el fondo las tesis de la Europa ncocapitalista son las que defienden los ministros más "liberales' del régimen franquista.

Kl autor del 'Desafío Americano' ha sostenido a lo largo de su viaje el postulado siguiente: 'España tiene que escoger entre la autarquia y la vida europea. Los responsables políticos y económicos se ; han dado cuenta de que un desarrollo económico entraña obligatoriamente un desarrollo político' deduciendo 'que las dificutales económicas en que se encuentra España obedecen fundamentalmente a razones políticas', por lo cine es necesario que el Mercado Común Europeo entable una asociación con el régimen franquista - -cosa a la que se niega desde hace seis años, precisamente por ser franquista- para que el régimen evolucione. Para concluir que 'se trata de que Europa reconquiste a España para la democracia'.

¿Pero qué clase de democracia:' -se iban a preguntar los españoles, que con motivo del viaje del director de L'Ex prest han podido pronunciarse libremente, por vez primera, ante auditorios masivos. En el fondo de todo este viaje la figura del autor del 'Desafío Americano' ha quedado en un segundo plano en las polémicas que ha sostenido ante sus auditores. Tanto en la Universidad de Barcelona, como en los actos de Madrid, como eri la Facultad de Derecho madrileña, la figura del periodista francés sólo ha servido para demostrar el grado de politización en que se encuentran los españoles.

· *

En Madrid en un coloquio a nivel de expertos, el profesor Tamames -uno de los jóvenes economistas españoles de más valía- afirmó que en las condiciones políticas y económicas en que se encuentra España era imposible dialogar con el extranjero y que había que cambiar de régimen para poder empozar a plantearse un diálogo. En un banquete al que asistieron un centenar de personas, en su mayor parte, miembros del 'establishment' del régimen, su anfitrión, el señor Antonio García-Trevijano Fortes dijo: 'España ha perdido el control de su destino y la libre autodeterminación de su porvenir, acogiéndose indefensa al vasallaje de quien puede prestarle protección', a cambio de rechazar a Europa y ligarse económica y militarmente a los Estados Unidos. Pero ahora 'está en pie de nuevo con la juventud una nueva idea de España'.

Con esta juventud española se iba a encontrar J.J.S.S. a las pocas horas, en la Facultad de Derecho. Cinco mil estudiantes se apiñaron en el paraninfo. El director de VExpress ofrecía la integración de España en la Europa neocapitalista. Los estudiantes contestaban a gritos: 'Europa socialista' y 'No, a la Europa de los banqueros'.

J.J.S.S. decididamente tenía en contra a los universitarios. En principio la conferencia estaba anunciada en la facultad de. Ciencias Políticas y Económicas, conocida por la facultad 'roja'. A última hora el conferenciante decidió trasladarse a una facultad 'más cómoda', como es la de Derecho. Llegó con inedia hora de retraso. No es de extrañar que el conferenciante fuera acogido con la canción que está de moda entre los universitarios y que dice así: 'Ni Franco, ni la C.I.A., no nos moverán; ni Franco, ni Carrillo -secretario general del partido comunista español- no nos moverán. Como el pino mece el aire, sólo nos moverá la libertad'.

Las preguntas llueven sobre el conferenciante: '¿Cuál es la democracia que anuncias?, ¿la de los banqueros que están comprando a España?". '¿ Europa debe ayudar al tercer mundo siendo capitalista? o ¿ Usted lo que quiere es que explotemos a los países subdcsarrollados como los yanquis nos están explotando ahora a nosotros?'.

El director cíe L'Express se evade de las respuestas y ofrece ceder sus derechos de autor de la edición española de su libro en España para el S.D.E.U. --sindicato democrático de estudiantes universitarios. 'No queremos tu dinero' responde a coro el estudiantado-- . Una chica se levanta y dice: 'Nosotros queremos afrontar la represión y nos fichan al hacerte una pregunta, ¿es que no eres rapaz de dar una respuesta?'.

J.J.S.S. intenta escurrir el bulto diciendo: 'Yo saludo a la lucha de las 'Comisiones Obreras' sindicato clandestino paralelo- y de los estudiantes contra el régimen franquista. -'Contesta a nuestras preguntas de forma concreta' --insisten los estudiantes- 'Yo lucho por la democracia' -dice el director de UExprcss. 'Sal con nosotros a la cabeza de una manifestación a pedirla a la calle'. J.J.S.S. decepciona, cada vez se hace más ambiguo. Los gritos de 'Europa socialista' y 'Democracia Popular' hacen temblar las paredes del anfiteatro. Los estudiantes blanden pancartas donde se lee: 'No al capitalismo, sí al socialismo'. Vuelan múltiples panfletos, entre ellos, los puntos del Partido Socialista del Interior -grupo de militantes socialistas que no obedecen las órdenes de Rodolfo Llopis, secretario general del P.S.O.E., partido socialista obrero español, que reside en Francia. El punto 7 dice: 'El partido socialista propugna la solidaridad y y la paz entre todos los pueblos y, como objetivo inmediato la integración de España a una Europa Socialista y democrática'.

El director de L'Express sigue sin contestar. Uno de los estudiantes dice: 'Vámonos' y todos abandonan la sala. Al final, a la salida se organiza un pequeño tumulto. J.J.S.S. se sube en su coche y se pone en jarras. Vuelan algunas piedras. El incidente se salda con la ruptura de un cristal.

Un delegado del S.D.E.U. nos declara: 'La lucha de los estudiantes españoles es muy clara y este señor viene a ofrecernos el neorapitalisino que es una forma de explotación muy sutil y muy peligrosa para un país que tiene nuestras estructuras polítirosociales. Viene a ofrecemos la idea de la 'tecnocracia' que es precisamente la de aquellos que intentan salvar un régimen político como el franquista, que no tiene salvación'. Concluyendo: 'Frente al capitalismo europeo, es decir, frente al imperialismo, los estudiantes españoles creemos que existe la posibilidad de construir una Europa Socialista y democrática'.

Un periodista francés concluye: 'Ustedes están aún con los mismos problemas que tenía Europa en 1936 con los Frentes Populares'. 'No señor --le responde otro delegado- nosotros estamos en la Europa y Latinoamérica de 1960".

las maniobras del director de 'l'express' en españa

I

CON UN IMPRESIONANTE tumulto universitario -mientras cientos de estudiantes le arrojaban monedas a los pies- se ha despedido del público madrileño el director de L'Express de París y autor del libro, bestscller, Le défi américain.

El impresionante tumulto - -unos 6 mil universitarios ocupando por entero la Facultad de Derecho de Madrid- culminaba la gira de Jean Jacques ServanShreiber por España después de haber estado en Barcelona asistiendo al lanzamiento de su libro F.l desafio americano, en español- que, en tres meses, ha llegado a los 500 mil ejemplares en Francia.

La revuelta juvenil -que tuvo proporciones inenarrables en el curso, como decimos, de la conferencia celebrada el sábado 9 de marzo de 1968 en la Facultad de Derecho de Madrid- venía siendo potenciada, día a día, por la publicidad que todos los periódicos estaban dando al pretendido 'izquierdista' francés que, sin embargo, se presentaba en España con las mismas posiciones que la propia tecnocracia gubernamental de Franco. Es decir, que lo importante es el desarrollo, que la libertad es una cuestión de países ricos; que los intelectuales izquierdistas son negativos; que España tiene que ingresar en el Mercado Común anora mismo y que el problema político se resolverá después... etc., e tc ...

ESAS ERAN LAS opiniones aireadas por la prensa española en titulares y argumentaciones inmensas. En los coloquios de Barcelona, pese a que la gente fue sorprendida, apareció claro, y creciente, según pasaban las horas, el divorcio entre las opiniones sustentadas por J.J.S.S., director de L'Express y la opinión tiniversitaria.

Pero lo revelante de la maniobra del escritor francés se ha visto clara -al margen de los méritos de su libro que, como es evidente, toca un problema importante, el de la brecha tecnológica entre Europa y los Estados Unidos- al llegar a Madrid, donde ha encontrado su apoyo y soporte introductorio en los hombres del OPUS DEl, es decir, en la nueva tecnocracia española que, por otra parte, ha demostrado su fracaso y crisis en la situación de la economía española en los momentos presentes.

Es difícil que Jean Jacques Servan-Schrciber, y el OPUS -un grito inmenso contra el Opus fue unánime entre los universitarios- olviden la jornada del sábado 9 de marzo de 1968 en la Universidad de Madrid. El público juvenil, pese a la campaña de prensa en favor de las ideas 'teocráticas' del escritor francés y su aparente espíritu de diálogo y negociación, puso al descubierto la trama del asunto.

Jóvenes pertenecientes a distintas Facultades, a la hora del diálogo, apretaron y apremiaron al orador a posiciones rotundas y pese a que Jean Jacques ServanSchreiber intentó hablar de su lucha contra el fascismo, sus respuestas poco convincentes y del orden antes señalado, movieron a un inmenso escándalo. Un grito unánime de '¿quién te paga?', y '| Vámonos!' "| Vámonos!', terminó sus palabras. Seis mil muchachos abandonaron el paraninfo universitario y le esperaron fuera. Tres enormes 'Cadillacs' estaban en la puerta. Cuando el orador salió, miles de muchachos le insultaron. El escritor francés se subió a la parte superior del automóvil e intentó calmar al gentío, pero la actitud amenazante de éstos le hizo introducirse dentro mientras los cristales y las puertas eran destrozados. Una repulsa unánime y total ha terminado el encuentro, minuciosamente preparado, del director de L'Express con la tecnocracia española.

Ello demuestra la rápida toma de conciencia que existe en los ambientes universitarios, la profunda crisis, la violencia contenida, la radicalizarión de las posiciones. Los grupos que han manejado a J.J.S.S. (dos de los organizadores de su presencia en la Universidad, en la línea del neocapitalismo, profesores, por otra parte, tuvieron que ser asistidos en una clínica presos de un ataque de nervios) han intentado presentarle, también, una oposición política domesticada o, lo que es el colmo, una oposición representada por el Opus Dei. Los actos impresionantes de esa jomada -que con mayor amplitud se examinarán en 'La Escena Internacional'' próxima- revelan que ya no es fácil decir en España lo que se quiera sin consecuencias inmediatas, si esas opiniones se confrontan con la opinión real.

II

En Francia se iniciaba el mes de marzo con el mayor éxito editorial de la historia: Le Défi Américain, de Jean-Jacques Servan-Schrciber, director de VExpress, de Paris... En Paris llaman al flaco Jean-Jacques con el sobrenombre de Yiyi. Jean-Jacques Servan-Schrciber comenzaba cl mes de marzo con 500 mil ejemplares vendidos. A las 19 semanas de su aparición se trataba, sin duda, de un éxito sensacional.

Fue en ese instante cuando los 500 mil ejemplares del Défi Américain, de J.J. S.S. coincidieron con su deseo de viaiar por la Europa donde, también en esos momentos, comenzaban a aparecer en los escaparates, las traducciones de su libro. En España estaba ya en las librerías FA desafío americano, es decir, la historia de un pap, de una brecha, de una distancia, de un desafío, entre la tecnología estadunidense y la europea. En Alemania, en Colonia, con sus enormes puentes de hierro y el oscuro río Rhin cruzando las tierras del acero y la guerra histórica, el libro de Yiyi estaba en marcha entre los best-sellers. Mala suerte, azar, gap, olvido u parentesco, lo cierto es que el prólogo lo había firmado nada menos que FranzJoseph Strauss, líder ultra de la democracia cristiano-social de Bavicra, exministro de Defensa, duro personaje que hace unos años tuvo que hacer frente a una crisis desencadenada por sus violencias contra el director y los redactores de la más prestigiosa revista crítica -¿hay otra?- de la República Federal: Spiegel . Pues bien, Spiegel, que quiere decir 'espejo', es un recuerdo persistente, profundo, significativo, sobre el comportamiento del hombre que representa la derecha violenta de la democracia cristiana alemana.

En España el mes de marzo comenzaba con un repentino frío -que inclusive llegaba a las costas mediterráneas- que sorprendía a la gente que esperaba ya el buen tiempo. Los periódicos hablaban de huelgas universitarias, de detenciones, de juicios en el Tribunal de Orden Público, de problemas económicos y de declaraciones optimistas de los ministros. En las Cortes españolas se discutía, y se aprobaba, artículo tras artículo, un proyecto de ley que había levantado en contra a casi toda la prensa española -la Ley de Secretos Oficiales- que, según sus editoriales y declaraciones, significaba el fin, o casi, del cambio favorable registrado -después de tres decenios- por la Ley de Libertad de Prensa e Imprenta de 1965. .

En España ocurren, como en Europa, cierto, muchas cosas. Hay tensiones, crisis universitarias, radicalizaciones. Jean-Jacques Servan-Schreiber desembarcó en el aeropuerto de Barcelona con todos los honores : dos aviones especiales, rodeado de periodistas franceses, de fotógrafos, de 'cámaras' y, además, de una mujer bella, dulcemente dorada: su esposa.

Yiyi decía que representaba a los 'izquierdistas' franceses... pero sus palabras, para comenzar, causaron un froid político considerable. ¿Por qué? Porque J.J.S.S. se lanzó a explicar rápidamente sus puntos de vista: 'España tiene que entrar en el Mercado Común' ; 'la libertad es un asunto nue se logra sólo cuando los países son ricos' ; 'el desarrollo económico traerá la libertad política' ; 'los intelectuales de izquierda son negativos' . ..

Ese froid, ese 'frío' político se acentuó en el curso de sus primeras conferencias en Barcelona donde la gente se preguntaba qué era lo que diferenciaba a este elegantísimo -perfectos trajes, delgadísimo, el pelo rizado, con cierto aire 'epatante'-- burgués parisiense de los tecnócratas del Opus Dei que, ahora, presumen de ser la 'izquierda'. La ambigüedad de los términos, la presentación de los mismo» problemas, la idea archisabida de que lo primero es el 'desarrollo', hacía recordar al embajador de España ante el Mercado Común, exministro de Comercio español, exadministrador del Opus Dei y a quien sus funcionarios, amigos y enemigos, conocían en Madrid como Bonjour Tristesse y que cuando se marchó del ministerio se despidió de sus amigos ron estas palabras:

-Cuando España llegue a los mil dólares de renta por habitante y año el país podrá ser república o monarquía, será lo mismo...

Bueno, Jean-Jacques Servan-Schreiber no se diferenciaba mucho de ese lenguaje, salvo cute empleaba y administraba con mucha prodigalidad la palabra liberté y démocratie. Pero el jroid de su presencia - -salvo en la sorpresa inicial no sólo no cambió, sino que se amplió. Comenzó a llenarse el aire de preguntas incandescentes: par qué le han dejado entrar y decir estas cusa*? ¡ Oh, la, la! Los periódicos bailaban el agria a este 'izquierdista' millonario que decía las mismas cosas que se querían oír en los altos niveles. Incluso el diario falangista Arriba explicaba: ya ven ustedes cómo es la izquirrda y no esa izquierda española que se empeña en ir a la cárcel en vez de decir sus mismas cosas. . . No exactamente así cierto, pero algo muy parecido.

Todo el mundo, en suma, estaba muy contento. El viaje se desarrollaba, de todas las maneras, en un diálogo de sordos. Los estudiantes barceloneses, después de ciertos contat tos más controlados, le pusieron las peras a cuarto preguntándole en profundidad, en directo y seriamente. El director de L'Express salió con evasivas irritantes y con la misma pregunta: '¿Pero ustedes quieren o no quieren que España entre en el Mercarlo Común y en Europa?'' Era una pregunta difícil de contestar porque, claro está, si se decía que no, es decir, 'en tanto que las instituciones no sean democráticas', se estaba politizando una cursilón que Yiyi quería 'tecnificar' y 'racionalizar' . . . Si se contestaba que sí pues todo era muy bonito y eso significaba el profundo desarrollo responsable de la democracia española...

El froid se fue haciendo nías frío y el hecho se acentuaba por la pasión yiyista de la prensa española que, casi sin excepciones, se lanzaba al elogio del seductor orador galo que decía, con acento francés - no habla español las mismas cosas que sueíe decir, con acento catalán, el ministro del Plan de Desarrollo español, señor López Rodó, que posee un anillo especial que evidencia su alta jerarquía en el Opus Dei y que pasa por ser un excelente adminístrativista, profesionalmente hablando, aunque los economistas españoles, desde los liberales incrustados en los centros de estudio de los bancos, hasta los de la muy izquierda (incrustados en los ministerios españoles, porque España 'es diferente' y puede producirse lo más extraordinario) se ponen de acuerdo en un punto: que el Plan (el I y el II que. ahora comenzará) es un desastre o que en nada ha contribuido a la prosperidad de los cuatro años pasados . ..aunque le achaquen al ministro el infortunio de los momentos presentes... Es el precio creciente de una opinión pública exigente.

El caso es que el director de L'Express, fundarlo en el año 19!i!) --y que se dirige a la gran y media burguesía francesa que presume de 'estar' en la izquierda, pero que se alimenta, romo los lectores del Time, de decididas tendencias a aceptar el centro y el poderío norteamericanos y que tiene romo soporte y apoyo a los grandes trusts siderúrgicos y publicitarios, llegó a Madrid donde, según dicen los periódicos de la capital de España, una intempestiva ola de fríe » bajaba de] norte europeo a la soleada tierra de Cervantes.

Sus aviones, sus 'cámaras', sus declaraciones, sus periodistas y sus anfitriones... ¡ Oh, la la! El joven escritor de L'Express y sus 900 mil 'desafíos americanos' · donde en el fondo se invita a respetar al gran patrón llamado los Estados Unidos no sabía que su excursión 'desrompronietida' 'dcsidenlogizada', 'tecnocratizada' y [tasada por la aséptica agua de las evasivas se iba a encontrar con una enorme tormenta... porque la juventud española no se iba a tallar.

III

La prudencia, templanza y nervio con que las autoridades españolas eluden confrontaciones abiertas como la que pretendía Yiyi. ¡ ; por qué se ha producido ahora? ¡Hum!, porque el Optts, poderosa estructura organizada, que controla varios ministerios y tres periódicos de la capital (El Alcacar. Madrid y Nuero Diario, aparte otras revistas) estaba al pie del avión para presentar al enviado de la 'democracia europea' ...la ransada, fatigada, aséptica, desideologizada democracia europeasus buenos respetos. . .

Campaña periodística a fondo. Por [trimera vez el gobierno de la prudencia, 'rociado' más aprisa que lo acostumbrado por los 'nuevos tecnócratas' de la política española, se dejó coger en la trampa de una confrontación directa y desnuda. Ello ocurre, justo es decirlo, porque las cosas están mal, porque hay crisis en profundidad, porque el tiempo apremia, [torque la unidad y la homologación intelectual y política de los que mandan se ha roto y ciertos grujios de presión juegan

ya, por su menta, un nuevo juego: el de estar presentes, con adelanto en la carrera, en la nueva etapa, es decir, en la del futuro... ¡Mon Dieu!

Pero otra ala del Opus Dei se presentaba a la nación - -(desde las páginas del diario Madrid y, con Rafael Calvo Serer y Antonio 1'ontán)-como una alternativa 'liberal'. El Opus ha pretendido siempre, y ningún hecho concreto invitaba a creerles o a negarles el pan y la sal, que rada uno de sus miembros se mueve con plena libertad en la acción política aunque, curiosamente, ocupan posiciones destacadas en los tres grupos claves del pais: los ultras intransigentes, los tecnócratas que no creen en nada salvo en el 'desarrollo' y, en tercer lugar, los liberales' . ..

Eso, por supuesto, está bien y las contradicciones forman parte de un proceso dialéctico inevitable. Lo que ocurre es que ciertos ministros del gobierno español -los del Opus que han fracasado en el terreno económico como parece una verdad evidente inclusive a nivel oficial- - aparecen ante el pais romo representantes de la línea 'rontinuista' del régimen a través de la posible instauración monárquica en la cabeza del príncipe Juan Carlos...

¡Oh, la la la!

Pero la joven guardia del 'Opus izquierdista" madrileño perdió el control de sus nervios y se lanzó a la pelea en favor del hombre cuyas ideas. . . ¡Ay Dios! en nada se separaban del gobierno establecido y uno de cuyos ministros íe iba a recibir en su despacho oficial del Palacio de Santa Cruz agradeciéndole los servicios que estaba prestando a España en su programa de integración en Europa...

El raso es que la llegada de Servan-Srhreiber puso en marcha todo el apoyo del 'ala liberal' que, de esa forma, se identificaba, por un camino casi inconfesable, con el ala tecnocràtica y con el ala dura puesto que todos, al tiempo, elogiaban al enviado especial de la Europa periodística empeñado en repetir - -a escala europea... sus mismas palabras. Si los profesores Calvo Serer y Fontán y Carria-Trevijano, etc., hubieran estado comedidos y tratando el asunto, - -MUY SUCIO -, que manejaba el señor Yiyi Servan-Schreiber, con mayor cuidado y una cierta distancia, acaso hubieran logrado mantener durante más tiempo la astuta y necesaria tensión alternativa que su posición establece rn la poca pluralista vida política española de hoy.

En fin, el Opus se puso en marcha y apoyó todo lo apoyable. Se realizó una serie de coloquios en los que estuvo presente toda la alta burguesía y todos los representantes de la alta h an ra... Pero ya en ese punto comenzaron a torcerse las cosas... porque el coloquio era imposible ya que ios españoles preguntaban o querían que se les respondiera unas cosas y monsieur Servan-Schreiber no respondía nada más que por escalada hacia los principios tecnocráticos. En suma, el 'frío' presagiaba, el día I I en la noche, mientras los Servan y su séquito recorrían los cabarets madrileñosla tormenta de la mañana del 9 de marzo, fecha preparada para su coloquio en la Facultad de Derecho...

Los grupos tecnocráticos, bancarios, financieros y opusdeístas iban a presentar a los universitarios, en suma, por elevación - , una prueba de la 'izquierda' racionalizada que desean, es decir, lo que en la Universidad se llama, entre bromas y veras, entre risas y humor negro, la oposición' - por derivación de 'Opus', por supuesto y que es una suma de aceptaciones convencionales, pero que termina en un punto: el diálogo ron los que acepten las premisas... Las reglas de su juego.

IV

El 9 de marzo varios miles de universitarios españoles esperaban su confrontación ron Servan-Schreiber. En las puertas varios cientos cantaban al unísono. ..

'Ni Franco ni la CIA, no nos moverán...

Dentro, un grupo como de treinta, el ala supcrizqtnerdista, entonaba, al unisono, y en medio del silencio de los demás, gritos de '¡ Ho Chi Minh! ¡ Ho Chi Minh!

Ni el Opus ni Falange, no nos moverán'.

Fin gentío de varios miles de personas rstaba ya en sus puestos cuando apareció Servan-Srhrribrr. En volandas le llevaron hasta la mesa de los micrófonos, donde se quitó el saco y quedó todo en azul - en suéter y camisa blanca. Se recogió las mangas y comenzó. El pequeño grupo superizquierdista fue abucheado por la mavoría que quería oír al orador. Este recitó la misma cantinela que en los días anterior y el froid político se hizo tempestad. Cuando comenzó a hablar de Europa un enorme grito unánime comenzó a interrumpirle...

¡ Europa socialista! ¡Europa socialista! (El diario ABC del día 10 dice varias veres, mostrando su enorme indignación por lo ocurrido, que los gritos eran de vítores a la 'Europa Comunista". Ni una sola vez se dio ese grito. Este periódico ha

recibido una cinta magnetofónica del acto y ni una sola vez se oye y sí, al contrario, numerosos y muy repetidos los gritos de 'Europa socialista'. El diario ABC ha querido con ello, asustar a la masa media española dándole una versión falsa, per» muy emocional, de lo acontecido, lo que parece un recurso lamentable y trágico porque acentuará las tensiones).

Una y otra vez el orador, ante las preguntas apasionadamente políticas de los muchachos, intentó volver a la cuestión que les colocaba en un callejón sin salida: 'Pero, ¡ quieren o no quieren entrar en Europa?' Y otra vez, incesante, la respuesta '¡Europa socialista!' los estudiantes preguntaban de esta forma: '¿Habla usted de la democracia efe los ricos que disfrutan en este momento de un millón de trabajadores españoles?'. El diálogo se fue haciendo imposible mientras comenzaban a sonar los gritos de ¡Imperialista! ¡Imperialista! ¡Lacayo! atronadores, y en numerosas ocasiones, el ¡Opus No! ; Opus No! En fin, había un rechazo sistemático de las posiciones tecnocráticas. . .

Eira verdad, cierto, pero un simple incidente en el cual la responsabilidad de las autoridades españolas era mínima. Pero voces burlonas le callaron diciéndole:

Ante esa situación, que iba colocando a la mayoría en los iniciales niveles del pequeño grupo, Yiyi comenzó a decir "que él había luchado contra el fascismo y que, inclusive, había sido detenido en España cacando atravesó las fronteras, durante la guerra, para reunirse ron la Resistencia camino de Londres. . .'

... "Se lo habrá contado usted esta mañana al Ministro de Relaciones Exteriores. .

Yiyi Servan-Schreiber gritaba: 'la democracia es diálogo'. 'Aquí no se puede hablar. . .'

Otros añadían: "¿Cómo es que usted ha podido venir a hablarnos cuando cada reunión aquí nos cuesta tantos sacrificios y los obreros y metalúrgicos no pueden hacerlo?

Comenzó entonces el momento angustioso. Gritos incesantes de. ¡Enera!, ¡Fuera!, ¡Opus no!, i Opus no! ¡Vámonos! ¡Vámonos! ganaron el ánimo de los reunidos y comenzó la salida hacia el exterior dejando al flamante orador y a su esposa, a su tecnocratismo democrático y sus buenas maneras, ante el grande y dramático toro español que ya no está dispuesto, en una rapidísima toma de conciencia, a que le den gato por liebre, aunque, en muchas cosas, pueda tener razón Servan... que vio que le esperaban fuera, en el campus, varios cientos de estudiantes. Entonces, en un alarde último de fíamenquería gala, monsieur Yiyi se subió en la carrocería de un pequeño '600' -en vez de hacerlo en su Cadillac e intentó hablar a los estudiantes que le tiraban monedas y que. le dieron una impresionante pita. Patético espectáculo. Ante la actitud amenazadora de. los universitarios el señor Servan-Schreiber entró en su propio automóvil, que fue aporreado violentamente mientras le rompían los cristales y le pegaban carteles de 'imperialista' '¡Vendido!' ...

La jomada terminaba con el "No nos moverán. . que, al parecer, es la estrofa de un canto 'espiritual' negro, muy popular, al que ponen letra improvisin y a tono.

Cuando llegó la policía ya se había desarrollado este último acto del drama. La visita del vendedor de la tecnocracia europea no pudo introducir su mercancía entre los universitarios españoles Eso demuestra el excitante nerviosismo que existe ya en la infraestructura social. Los teenócratas que han jugado esa carta han jugado, también, contra el propio gobierno -haciéndole creer que sería un éxito total-- pensando en 'su' mañana, pero la respuesta ha sido impresionante c incluso relativizando la cosas, de un profundo significado. Posiblemente monsieur Servan no comprenda nunca lo que ha pasado, itero él ha pagado por sus propias culpas y por murhas más que le son ajenas. . . Cierto.

pin ese 9 de marzo cuando Servan-Schreiber hablaba del gap tecnológico entre Europa y los Estados Unidos, los estudiantes le respondían, 'pero usted, imperialista, se ha olvidado del Tercer Mundo". 1.a izquierda rica se ha entendido con el Opus, pero no con la izquierda joven española. Es un síntoma. Dramático, quizá, pero el resultado de tres decenios de silencio.

el socialismo español y la realidad española

i

EXAMINABAMOS EN esta columna, hace unos días, los dilemas de la democracia cristiana española y aventurábamos, respecto a ella, una hipótesis: que las fuerais 'cristianas' de la base social se encuentran mucho más radicalizadas y contrastadas que la superestructura teórica desde la que pueda producirse, en su día, un partido demócrata cristiano. Las causas son simples: porque, al contrario que en Europa, donde la democracia cristiana cumplió un papel muy importante en razón de la finalización de la II Guerra Mundial y el periodo de la Guerra Fría, la democracia cristiana española -como partido 'confesional'- llegará muy tardíamente, es decir, cuando las necesidades sean muy distintas y cuando la base obrera de corte cristiano esté muy lejos de querer inscribirse en el área de un partido de ese talante. En suma, la base ha ido más rápidamente que la formalización de los partidos o, en el caso de España, que la institucionali/ación de las libertades que posibiliten la existencia de esas organizaciones políticas.

Ello no quiere decir que no sea previsible en España una democracia cristiana, sino que los sindicalistas que tienen una dimensión religiosa se negarán a instalarse en ese. partido para inscribirse, de mejor gana, en cualquiera de los que vengan a nacer de las familias socialistas.

II

EL DILEMA DEL Partido Socialista es no menos complejo y delicado. Esa complejidad se ha incrementado en los dos últimos años por razones que vamos a intentar analizar con la mayor objetividad.

Esa situación se ha mantenido en tensión por otro factor importante: por la existencia del socialismo histórico (Partido Socialista Obrero Español) de profunda y probada historia en la vida española, cuya existencia se ha desarrollado durante tres décadas -el menos a nivel de dirección y responsabilidad- en el exterior, es decir, en Toulouse.

Potencialmente -dado que no existen posibilidades de confrontación real puesto que la legislación española prohibe toda organización política, no inserta en el Movimiento Nacional- parece existir en el país un amplio y difuso movimiento socialista que varía en cuanto a posiciones. Un sector minoritario podría apuntarse en las fronteras --quizá--de un socialismo revolucionario y un sector mucho más amplio concebiría el fenómeno reformador del socialismo en y desde la plataforma del juego democrático.

Del otro lado, a su vez hay que contar con una serie de grupos clandestinos o valerosamente obstinados a mantener un cierto estatuto de acción pública -como podría ocurrir con el caso del grupo dependiente del profesor Tierno Galván y del Moviment de Cataluña- que representan, tácitamente, el socialismo del interior. Se han hecho intentos, posiblemente, por enlazar, intcrcomunirar y fusionar esos cuerpos. Unas veces el ensayo ha sido en orden a la integración de los grupos del interior y, en otros, en torno a la adhesión de estos últimos al esquema globalizador del partido histórico.

Una gran diferencia de criterio, en líneas generales -- y al margen del éxito o el fracaso, en las más ocasiones, de unos u otros intentos- separaba el socialismo interno del externo: que los de dentro sabían que el problema español no podía

plantearse desde la plataforma de la Guerra Civil porque ese revisionismo totalizador reconstruía, de una manera fatal, todo el proceso y dejaba las cosas sin salida.

Pero, si en ese aspecto, se ha avanzado en torno a la comprensión de la realidad, no menos verdad que un nuevo hecho ha creado una inusitada crisis real : la movilización de la clase obrera española en tomo de las Comisiones Obreras que en los dos últimos años han pasado a convertirse en una especie de sindicalismo 'superpuesto' al sindicalismo oficial.

Las consignas radicales del socialismo exterior han sido concluyentes: de ninguna manera los socialistas pueden pertenecer a unas comisiones donde la mayoría - que es lo que dice el gobierno español- son comunistas. Ese anticomunismo rígido, nacido a consecuencia de las crisis de la Guerra Civil y sus connotaciones europeas, ha suscitado, de nuevo, la separación puesto que los socialistas del interior entienden que es imposible separarse de las Comisiones Obreras - como señala el profesor Tierno Calvan- - ya que éstas nacieron como una pluralidad, incluidos los sindicalistas cristianos, y que esa pluralidad debe mantenerse a todo trance. Con esa contradicción formal el socialismo del interior y del exterior vuelven a estar separados por un hecho decisivo: la realidad.

III

lie procurado establecer, con rc.spe.to y equilibrio, las diferencias sustanciales que separan o escinden los planteamientos entre el socialismo potencial del interior y el socialismo histórico mantenido, en virtud de las circunstancias, en el exilio y fundamentalmente, en Toulouse.

Ahora conviene retener, a su vez, bis cambios muy profundos acontecidos en la masa laboral española. Considérense, por ejemplo, algunos de los siguientes extremos. En 1930, con poco más de 23,5 millones de habitantes España contaba con una población laboral activa de 6,6 millones distribuidos asi:

Estructura del '.mpleo en 1930

Agricultura: 1.1156.000
Industria: 1.723.000
Servicios : 3.039.000

En el curso de las últimas décadas en enorme corrimiento de tierras que debe su esencia, se trata de otra sociedad y ei la clase media inferior y alta de los sen la base laboral española se ha producido un estimarse en todo su valor puesto que, en la cual la masa obrera industrializada - y icios - aparece como predominante.

Estructura del empleo en 1966 (31-XII-1966)

Agricultura : 3.706.000
Industria: 4.2118.000
Servicios : 4.218.000
Españoles trabajando en el extranjero: 980,000

Aunque el país contaba al final de 1966 con más de 31,5 millones de habitantes, la pirámide de la población activa refleja modificaciones muy sustanciales que revelan un incremento considerable, y afluyente, de la población industrial y de los servicios, esto es, de trabajadores de los sectores secundario y terciario. Esa sociedad nueva, presionada por las dimensiones de una estructura de consumo, encuentra dificultades vitales muy serias para su progreso político sindical y socioeconómico real, pero es no menos verdad que forman parte de clases nuevas - -socialmenteque tienen las tensiones características de sn nueva situación real. Desconocerlas, hacer análisis superficiales, barrocos y alejados de su contexto ha motivado, por ejemplo, que el partido socialista histórico (el Partido Socialista Obrero Español) se haya negado a situar hombres de su organización eu las Comisiones Obreras para aducir, desde una plataforma retrospectiva (cercana en ocasiones a las emociones y acontecimientos de la Guerra Civil) que en las Comisiones Obreras está instalado el apatato comunista como instrumento dirigente esencial.

A ojos de la masa obrera española, incluyendo los sindicalistas, enormemente activos, de la base cristiana clandestina, esa interpretación del socialismo del exilio es escasamente aceptable desde la realidad interior. F.n suma, aunque en la ideación socialista exista más sincera razón que emoción -cosa que nos conduciría fuera de los límites de este artículo- el problema intrínseco permanece. Y permanece porque, en las muy especiales circunstancias españolas, las Comisiones Obreras han resultado ser, en virtud de ellas, una respuesta sociopolítica adecuada que ciertos sectores de la masa -descontada la gran masa indiferente o temerosa--- obrera han aceptado y a los cuales les parece normal que en sus cuadros están, al tiempo, comunistas, sindicalistas cristianos y, en el principio, neofalangistas muy reformadores. La respuesta del lado contrario es que, en el curso de los dos últimos años, la mayoría dirigente ha pasado a ser 'comunista'.

Los socialistas del interior, en la mayor parte de los rasos - grupos como el muy influyente de Tierno Calvan o los catalanes- entienden que no existe opción racional y que. se hace imprescindible, necesaria y lógica la cooperación con las Comisiones para hacer manifiesta la pluralidad y no el monocolor. En síntesis, en esa sociedad laboral española de 1967-68 el tabú de los 'colores' es infinitamente más reducido que en el exterior donde se mantienen, más vivas, las significaciones del pasado. Pero lo grave es que el sindicalismo del Partido Socialista Obrero Español la l'C T prácticamente no existe en la vida clandestina española, salvo algunos grupos en Bilbao y Asturias ron lo cual, dada su actitud contraria a las Comisiones Obreras, queda al margen de esa progresiva estructuración de la lucha obrera. Los socialistas de Toulouse aducen que, una vez. restablecidas las libertades, todo será distinto, pero i ; tanto que se puedan cambiar las significaciones de estos últimos años? Parece difici1 .

Madrid, enero de 1968

JOSE ANTONIO NOVAIS

el post -franquismo

'SOLO el general Franco piensa que aún vivimos en un régimen franquista. F .l resto del país, desde los obreros hasta los ministros, viven el comienzo del posfranquismo'. Quien nos decía esto era una alta personalidad del régimen que ocupa un importante puesto en la administración.

El gobierno actual está gastado. Todo el mundo esperaba que después del Referéndum de diciembre, de 1966 en donde se aprobó la Ley Orgánica -nueva Constitución-- el equipo de hombres que estaba en el poder seria sustituirlo por otras personas. No ha sucedido asi. El inmovilismo continúa siendo la táctica política del gobierno y el 90% de los que de buena fe creyeron en la abertura, que sobre el papel presentaba la nueva Constitución, hoy se encuentran defraudados.

Los problemas se amontonan sobre un régimen que cada día da menos pruebas de imaginación y decisión para resolverlos. El sistema no parece encontrar una respuesta adecuada para los problemas que cada vez adquieren caracteres más graves: crisis económica: modernización de los sindicatos, problema universitario, democratización de las estructuras políticas, etcétera.

La falta de confianza en el gobierno se expresa en casi toda la prensa española. Teniendo en cuenta que en España sólo existe prensa de derechas y de extrema-derecha, este hecho es significativo. La falta de confianza en los 'teenór'ratas" que ocupan el poder es total. En realidad un equipo que empezó un Plan de Desarrollo que ha terminado por una devaluación de la peseta, no merece mucho respeto. Pero estas criticas que hasta ahora no pasaban de las páginas de los periódicos han saltado a las Cortes. Las Cortes son una especie de Cámara Corporativa donde la mayor parte de sus componentes tienen cargos en la administración o en el Movimiento (partido único).

La crítica más dura que se ha hecho al gobierno en las Cortes se ha realizado polla hora del profesor Jesús Fueyo, director del Instituto de Estudios Políticos, organismo del Movimiento que en principio tiene como misión elaborar la 'directriz.' de la política del Estado.

Estas palabras normales, y hasta suaves, en cualquier país democrático, con un parlamentarismo clásico, han resonado de forma insólita en las Cortes de Franco. Los presupuestos se han aprobado, ¡cómo no!, hasta con 'el voto perplejo", según sus propias palabras, del señor Fueyo. Las Cortes, en sus largos veinte años de historia, no han rechazado ninguna ley enviada por el gobierno.

El señor Fueyo dijo en esencia, al discutirse los presupuestos del Estado: 'Me preocupa el pavoroso silencio del gobierno'. La ley do presupuestos en sí, su propia discusión, parecía paradójica. En efecto se presentaban los mismos presupuestos que habían sido elaborados antes de la dévaluai ion de la peseta y de acuerdo con el II Plan de Desarrollo que debía entrar en vigor hace un mes. El 1 1 Plan de Desarrollo ha tenido que ser modificado por la crisis económica y aún no está ultimado. Aprobar esos presupuestos era, pues, dar un amplio margen de confianza al equipo de 'tecnócratas'. El profesor r'ueyo, después de poner en videncia esta contradicción y señalar que después de la devaluación el gobierno presentaba un presupuesto que dejaba su política económica en plena definición, añadió: 'de todos los sectores del país estamos haciendo esfuerzos para sacar al gobierno de su gestión solitaria de poder' para terminar: 'Un gobierno institucionalmentc silencioso debe dar explicaciones para devolver la confianza al país'.

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Pero tras todo ese juego dialéctico se esconde la lucha a muerte que sostienen los miembros de la Falange contra el grupo de 'tecnócratas '.

'El hacha de la guerra se ha desenterrado', nos decía un viejo militante falangista pocas horas después del discurso de Fueyo. Pero para que la paradoja en que se vive fuera más chocante y el confusionismo más intenso, al día siguiente los comentaristas de la prensa falangista no pudieron glosar las palabras del director del Instituto de Estudios Políticos. Según periodistas del diario Arriba órgano nacional del Movimiento - - la orden partió de Alejandro Fernández Sordo - -delegado nacional de prensa de la Falangey homhrr muy ligado al ministro de Información y Turismo, Fraga Iribame. El ministro, de hacer caso a los rnemideros madrileños, tuvo hace poco una comida con el conde de Motrico -secretario coordinador del Consejo Privado de don Juan y el marqués de Lúea de Tena presidente del Consejo de Administración del periódico monárquico AB C.--. A raíz, de esta comida, un miembro del secretariado coordinador del Consejo Privado nos decía que 'Fraga ha expresado sus simpatías por la causa monárquica de don Juan'. F.l señor Fueyo no esconde por su parte sus antipatías hacia don Juan y los 'tecnócratas' son partidarios de una monarquía juanista.

Por su parte el profesor Calvo Serrer - inspirador de la fórmula centrista- en una serie de artículos publicados en el periódico Madrid órgano de la burguesía liberal- expresa claramente que el régimen en el momento de la sucesión no puede quedar tal romo está. Su tesis, en el fondo, es la de un continuismo evolutivo. Elimina como improbables que el po.sfranqnismo se enrame en una dictadura totalitaria o en una dictadura militar. Y dice: 'Como los sectores partidarios del régimen cuentan con gran parte del poder privado y tienen en sus manos easi todo el poder público, lo natural es que antes de correr el riesgo de unas elecciones constituyentes o de un plebiscito, intenten la evolución gradual hacia la demnrracia De este modo lograrían el máximo consentimiento y apoyo popular, evitando el quebrantamiento brusco de la situación'.

Madrid, abril 2.

lucha obrera la

LAS Comisiones Obreras lian convocado a dos 'jornadas de lucha" que tendrán lugar el 30 de abril y el lo. de mayo. Una vez más los obreros españoles san a intentar por medios pacíficos obtener unas reivindicaciones que el sindicato oficial no parece estar en condiciones o no quiere satisfacerlas. Estas tienen dos características, unas puramente económicas: situación de paro, congelación de salarios, revisión de convenios; otras más, 'políticas' : amnistía para los obreros detenidos, garantías para los representantes sindicales, lucha por las libertades mínimas de reunión, expresión, asociación y derecho de huelga.

La represión se ciñe sobre los trabajadores madrileños, nada más ron ser anunciadas las fechas de la 'jornada de lucha'. Hace diez días eran detenidos 150 miembros de la Comisión Provincial del metal de las Comisiones Obreras, de Madrid. Las fábricas metalúrgicas paraban, por breve tiempo, al día siguiente en señal de solidaridad. Los 4,500 ohreros de la factoría Pegaso eran desalojados por la policía al negarse a trabajar. La solidaridad de otras fábricas se unía a los obreros de Pegaso. La empresa cerraba la fábrica que sólo debía ser abierta una semana después, tras haber despedido a 39 trabajadores, de ellos 9 representantes sindicales. El domingo siguiente eran detenidos ílb militantes miembros de la Comisión Provincial de la Comisión Obrera de Madrid la Inter ronocida asi en el argot de los trabajadores. 59 pasaban a la cárcel de Carabanchel, quedando a disposición de! Tribunal de Orden Público. Entre ellos se encontraban conocidos militantes como los periodistas Sartorius, Martínez Conde y los señores Molinero (artes gráficas). Sangregorio (metal), Marco (químicas), Alonso (transporte). Nuevos paros se producían en diversas empresas de las diferentes ramas de la producción de Madrid.

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En este clima se ha celebrado la vista de la causa contra Marcelino Camacho v Julián Ariza -dirigentes destarados de las Comisiones Obreras- - y diez militantes más. El fiscal del Tribunal de Orden Público les atusaba < le delito de manifestación no autorizada y al final do la vista pedía penas que oscilaban entre un año y tres meses de prisión para siete acusados y retiraba, para el resto, la acusación. Los procesados habían participado en la 'Semana de Lucha" de enero de 1967 y estaban acusados de manifestación no autorizada por su participación en las acciones del 27 de enero, convocadas por las Comisiones Obreras. Durante el inicio, Marcelino Camacho fue expulsado de la audiencia y la sala desalojada por las fuerzas del orden. La vista terminó a puerta cerrada. Al terminar el juicio a Marcelino Camacho le ha sido abierto un proceso por actuación delante de los jueces tlel Tribunal de Orden Público, acusado del supuesto delito de 'desorden público' y 'desacato al tribunal".

Al decidir, al terminar los interrogatorios, el tribunal expulsar a Marcelino Camacho y que la vista continuara sin su presencia, el líder sindicalista exclamó: 'Me veo obligado a denunciar al Tribunal de Orden Público romo un tribunal de excepción al servicio de una dictadura que se hunde. ¡Vivan las Comisiones Obreras! ¡Fuera los tribunales de excepción! ¡Viva la libertad!' Las quinientas personas que abarrotaban la sala coreaban estos vivas. El presidente mandaba desalojar la sala, incluida la prensa y los letrados que presenciaban el juicio, revestidos de sus togas. Se producían incidentes entre el público y la policía armada. Un millar de personas

qtKÇ'JC Mdorftrabari en Ja . ralle., por no haber podido entrar al juicio, gritaban: '¡Cpnmipinbs Obrera*, libertad!' Cinco Jnujeres eran detenidas, entre ellas la esposa del periodista Sartorius. Los abogados, expulsados protestaban ante su dec ano.

Cóñ estos, incidentes se terminaba ti diálogo de sordos que durante las dos hotos'que olnp el interrogatorio habían mantenido el presidente del tribunal, de una palrte, ípih-abofados defensores y los acusados de otra.

· · El pre*idpBte del tribunal de Orden Público pretendía que los interrogatorios se ciñeran ál hietïio escueto de la manifestación, sin entrar en las causas que la motivaron ni Jvatygiide las Comisiones Obreras que la habían convocado. Acusados y abopior'n icontrario, querían dejar en claro que la 'jornada de lucha' que se hŸ t a - k ,'^v^ y (' por el sindicato oficial era inoperante y los obreros no tenían otros agiufltn ¿ara » -« fefonder sus reivindicaciones, así como que las Comisiones Obreras era un movimiento sindical independiente de todos los partidos políticos. Las últimas sentencias del Tribunal de Orden Público repiten marharnnamentc que las Comisiones Obreras, creadas por el partido comunista de España, están encaminadas a la mutilación por la fuerza de la estructura integra del vigente Estado español. Un diplomático norteamericano que asistía como observador al juicio, nos preguntaba: '¿Por qué dar esta baza al partido comunista?', cuando el presidente, del tribunal se negaba persistentemente a que fueran contestadas las preguntas que insistentemente hacían los defensores, como: '¿Es verdad que las Comisiones Obreras nacieron lega!rnente en el seno del sindicato oficial del metal?", o ¿'Es cierto que las Comisiones Obreras sean un apéndice del partido comunista"? A pesar de ser interrumpido Julián Ariza - -quien lleva seis meses en prisión.... pudo decir: 'No tienen nada qué ver ron el partido comunista ni son apéndices del mismo'. Marcelino Camacho -quien lleva 14 meses en prisión desobedeciendo las interrupciones del presidente, pudo exclamar: 'Las Comisiones Obreras son un movimiento que tiene el apoyo de los comunistas, los socialistas en el interior, los católicos y de todos los sindicalistas democráticos que luchan por un sindicato libre y unitario'. En este momento el tribunal decidió expulsar a Camacho.

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La vista concluía a puerta cerrada. Los abogados defensores 'consternados por la indefensión en que se encuentran los acusados y por la parcialidad del tribunal', se negaban a informar ante los jueces y pedían llanamente la absolución. Julián Ariza se solidarizaba con Camacho, diciendo al tribunal: 'La parcialidad del tribunal no me ofrece ninguna garantia'. Al terminarse el juicio los defensores comentaban: 'Hemos venido a rebatir los argumentos del fiscal, no a luchar contra los jueces'.

Madrid, abril 15

Durante el pasado mes de enero, en un lugar próximo a Madrid, se reunió un grupo de socialistas del interior, en nombre y representación de sus compañeros, para analizar la situación y estudiar las soluciones que se imponían ante el futuro inmediato.

Como resultado de esa reunión, se decidió publicar el siguiente programa mínimo de acción y reivindicaciones socialistas. Por acuerdo unánime de los numidos se expresó con toda claridad que no se trataba de fundar ningún grupo, partido o facción, sino de plantear los problemas del futuro inmediato del socialismo español, dentro de la más limpia tradición socialista nacional.

EL PARTIDO SOCIALISTA CARA AL FUTURO

El Partido Socialista, dada la actual situación social, económica y política española, considera su deber dirigirse a la clase trabajadora y a todos los sectores democráticos del país, para clarificar actitudes y tomar posiciones que bagan viable una democratización real de la vida española.

  • P El Partido Socialista considera que la unidad socialista es fundamental para evitar el fraccionamiento de la clase trabajadora. Luchará, en este sentido, para que esta unidad a nivel político y sindical, sea un hecho en el futuro democrático español.
  • 2" El Partido Socialista propugna un régimen político, que surja de la voluntad libre del pueblo y que garantice todos los derechos y libertades políticas y sociales, que se dan en todo sistema democrático.
  • 3" El Partido Socialista respeta todas las creencias religiosas, propugnando la independencia entre el Estado y la Iglesia.
  • 4" El Partido Socialista considera que las Comisiones Obreras son hoy el principal instrumento de lucha que tiene la clase trabajadora para mejorar su nivel de vida, para reivindicar sus derechos v conseguir las libertades democráticas sindicales. El Partido Socialista, apoya la constitución de un poderoso sindicato democrático, unitario y no partidista.
  • !i" El Partido Socialista propugna la creación de una cultura popular, la democratización de la Enseñanza y el acceso libre y gratuito, a todos los niveles, para Unios los españoles. Apoya la valiente lucha de los estudiantes por conseguir una sociedad y una Universidad democráticas.
  • 6" El Partido Socialista denuncia la actual política de falsa austeridad económica y concretamente la congelación de salarios, que perjudica notoriamente a la clase trabajadora, y exijo que tal política de austeridad sea auténtica y se extienda a todos los sectores y clases sociales.
  • 7" El Partido Socialista propugna la solidaridad y la paz entre todos los pueblos y, como objetivo inmediato la integración de España en una Europa Socialista y democrática.

Enero de 1968. PARTIDO SOCIALISTA EN EL INTERIOR

declaración de las comisiones obreras de madrid ante

la crisis actual

Al comenzar el año 1968, año que se inaugura, en los aspectos social y económico, bajo los más tristes presagios para nuestro pueblo, tras las gravísimas medidas adoptadas recientemente por el Gobierno, las Comisiones Obreras, conscientes de su responsabilidad y de su deber en este momento histórico, se dirigen a todos los trabajadores y a la opinión pública para exponer su posición ante los importantes acon- tecimientos que estamos viviendo.

27 DE ENERO Y 27 DE OCTUBRE: UN ANO DE LUCHA

Acaba de terminar un año que marc a un importante jalón en la historia del movimiento obrero de nuestro país. F .l 27 de enero en Madrid y otros puntos, y el lo. de febrero en Asturias, los trabajadores, respondiendo al llamamiento de las Comisiones Obreras, llevaron a cabo las jornadas de protesta más numerosas que había conocido hasta entonces F.spaña en los últimos 20 años. Los 100,000 trabajadores que se movilizaron bajo una u otra forma en Madrid ; los 40,000 obreros madrileños que se declararon en huelga los días siguientes, en respuesta a las detenciones de sus dirigentes, hasta que estos fueron liberados; su negativa a abandonar las fábricas como señal de protesta por los mismos motivos; la huelga general en la cuenca minera de Asturias; las acciones en otros puntos, etc., dieron fe, no sólo de la magnitud del descontento popular sino también del grado de organización y de decisión de lucha que había alcanzado el movimiento obrero.

Desgraciadamente, la advertencia que estas acciones significaron no fue tenida en cuenta por quienes creen que basta con desencadenar la represión para silenciar la protesta pacífica de los trabajadores. Y así, no sólo no se adoptaron las urgentes medidas necesarias para permitir el desarrollo de un sindicato democrático, para remediar el paro y los despidos crecientes, para frenar las suhidas incesantes del costo de la vida, sino que incluso durante el verano el Gobierno dio vía libre a un nuevo y espectacular aumento de los precios, en especial de los productos de más urgente necesidad: el pan, la leche, los transportes, la enseñanza, los alquileres, la gasolina, las tarifas eléctricas, etc.

Ante este grave atentado cometido por la oligarquía en el poder, las Comisiones Obreras denunciaron la gravedad de. la situación y asumieron la responsabilidad de organizar y encabezar la protesta de los trabajadores y de todo el pueblo. Como resultado de todo ello, sólo en Madrid ,el 20 de octubre tuvieron lugar 67 asambleas de trabajadores, en las que se decidieron las líneas maestras de la protesta popular. De nada sirvió la detención de más de un millar de dirigentes obreros en Madrid, ni las medidas análogas adoptadas en el resto del país. El 27 de octubre, la clase obrera, los estudiantes, el pueblo, fueron protagonistas de una jornada de protesta de una amplitud desconocida. Sólo en Madrid 150,000 personas participaron en los paros, manifestaciones y boicots a los transportes, y miles y miles se manifestaron de idéntica forma en Barcelona, en Tarrasa, en Sabadell, en Mataró, en Bilbao, en Sevilla, en Pamplona, en Valencia, en Vigo, en Asturias, en Málaga, en Zaragoza y en tantos otros lugares de nuestra geografía.

El 27 de octubre fue una ¡ornada de tal amplitud que incluso rebasó nuestras fronteras: apenas hubo una ciudad extranjera con importantes núcleos de trabajadores españoles que no conociesen las manifestaciones de solidaridad de nuestros compatriotas.

El 27 de octubre ha demostrado el grado de conciencia y de organización que han alcanzado los trabajadores de todo el país, orientados y dirigidos por las Comisiones Obreras, y su decisión de defender sus justos derechos y aspiraciones. Se equivoca la minoría de 'ultras' que, ordenando a las fuerzas represivas el empleo de sus armas de fuego, creen con ello contener la protesta de las masas. Quienes dan tales órdenes se exponen a verse desobedecidos por los miembros más responsables de la Fuerza Pública, como ocurrió en algunos casos durante la jornada de octubre.

El 27 de octuhre, en fin, ha venido a confirmar a las Comisiones Obreras como el movimiento unitario indiscutible de los trabajadores, y como la fuerza más consciente, dinámica y resuelta del pais, llamada a desempeñar un papel esencial en el desarrollo democrático de nuestra sociedad.

UNA TRAICION A LOS INTERESES NACIONALES

Ante este panorama de lucha de clases, el régimen de los terratenientes y del gran capital, actuando una vez. más a espaldas de las profundas exigencias populares y de los intereses nacionales, ha adoptado un conjunto de decisiones de gravísimas consecuencias para todo el país, romo son la devaluación de la peseta y las medidas de 'austeridad' que la siguieron. Todo ello ha venido a confirmar con cuanta razón las Comisiones Obreras, a fines del verano, alertábamos a los trabajadores y al pueblo en general sobre la gravedad de la situación y sobre los peligros que nos amenazaban en un futuro inmediato.

Mientras que en cualquier país ron un mínimo de eficacia administrativa y de funcionamiento democrático, una medida de tanto alcance como es la devaluación de la moneda sólo se adopta, esporádicamente, en rontadísimas y excepcionales ocasiones, implicando en cualquier circunstancia la caída del gobierno o la dimisión de los ministros responsables, en España, el régimen actual, en 30 de existencia, ha devaluado la peseta en nueve ocasiones, y existen rumores de una nueva devaluación en plazo inmediato, sin que por ninguna parte se tomen medidas contra los responsables de tan disparatada gestión: antes bien, se declara responsable a la inmensa mayoría del país, a quien se le impone un nuevo y penoso 'plan de austeridad".

LA AGRAVACION DE LA CRISIS NACIONAL, FRACASO DEL SISTEMA

La situación actual representa una agravación de la profunda crisis nacional que padece nuestro país: una crisis que no significa sólo el fracaso de unos hombres, ni siquiera el fracaso de un Gobierno, sino el fracaso de todo un Régimen, tanto en su aspecto económico como en el político.

Sólo como un rotundo y absoluto fracaso económico puede interpretarse el hecho de que, tras una propaganda desorbitada en torno al llamado 'milagro español' y al Primer Plan de Desarrollo, se vean obligados a enterrarlo aún con vida; el hecho de que, vina vez trazadas las directrices del Segundo Plan, sufra un nuevo aplazamiento para ser elaborado otra vez, partiendo de la nueva realidad cjue no había sido prevista; el hecho, en fin, irresponsable hasta extremos inconcebibles, de que, en unas cuantas horas, tengan que improvisarse precipitadamente unas medidas de tal importancia, precisamente a los pocos días de que Franco, en su discurso ante las Cortes, se permitiese sostener que una de las tareas actuales del Régimen era la de empezar a trazar las perspectivas nada menos que del próximo siglo.

Fracaso, también político, que se manifiesta en todos los aspectos de la vida nacional : es el hecho de que se vean obligados a adoptar tales medidas precisamente cuando el Régimen se disponía a celebrar el primer aniversario de la Ley del Referéndum, con que se coaccionó el voto de los españoles bajo el lema de la 'paz', del "progreso' y del 'futuro de España' ; en el callejón sin salida a que ha conducido el intento de institucionalización del "Movimiento' a través de la Ley Orgánica, que sólo ha servido para aumentar la represión y la falta de libertades, para aislar aún más al Régimen ante la conciencia nacional y para agudizar las divisiones y enfrentamientos en su propio seno; en la abstención masiva con que la mayoría del país, a pesar de la coacción, denunció la farsa de las ''elecciones" a procuradores por las 'representaciones' familiar y sindical.

UNA CRISIS DE I.A CONFIANZA NACIONAL

Como reflejo de estos hechos, hoy día más que nunca, existe tina crias ile confianza nacional, que ni siquiera la prensa, amordazada o censurada, puede ocultar. Y así, 'El Europeo' afirma: 'Pocas veces en la historia de la évolution económica nacional la sociedad ha sufrido un trauma, un shock, una sacudida emocional y una sensación de alarma de tanta envergadura'. Al mismo tiempo, 'ABC' habla del 'derrumbamiento casi general de la confianza en la política económica, y, más exactamente, en sus ejecutores', y señala que 'el pais ya no confía en las promesas ni en las personas' mientras que 'Ya' confirma "la justificada preocupación de muchos millones de españoles que ya no se fían de las palabras".

LA GRAN MENTIRA

Ayer mintió el Gobierno cuando prometía una y otra vez que no habría devaluación. Hoy vuelve a mentir cuando trata de justificar tal medida con la devaluación de la libra. A tales afirmaciones hay que oponer rotundamente la verdad de los hechos: la cauta fundamental de la devaluación hay que burearla en la cri\i\ económica interior y no en la caída de la libra, que sólo ha sido su pretexto.

AUSTERIDAD. ¿PARA QUIEN?

El Gobierno miente una vez mar al hablar de austeridad 'para todos' a fin de contener los precios, empezando por una serie de aparatosas medidas en la Administración. tales como la supresión de coches oficiales o la reducción de cargos ministeriales. Si estos gastos eran innecesarios. ¿cómo es posible que haya habido que esperar a que se plantease una situación de tanta gravedad para adoptar tales medidas? i Cómo se ha tolerado hasta el momento presente la corrupción y el derroche en el gasto público que ahora se reconocen o la proliferación de altos cargos que, como se deduce, carecían de función propia, todo ello a costa del sacrificio de millones de contribuyentes?

Por otra parte, tales medidas, cuya eficacia práctica, aún en el caso de ser efectivamente aplicadas, seria casi nula ante la gravedad de los problemas planteados, no pasan de ser pura demagogia ruando, como se ha comprobado estos días, a los altos funcionarios a quienes se les ha suprimido el automóvil, se les ha concedido una asignación de ó,000 pesetas mensuales y un chofer particular para resarcirles de tal pérdida, o cuando las Direcciones Generales suprimidas vienen a ser sustituidas por otras nuevas con idéntica función. No habrá austeridad para los altos funcionarios ministeriales, quienes, como demuestra la experiencia, al quedar cesantes, pasarán a regentear otros rargos más lucrativos o a gobernar la Banca. Sí. en cambio, la habrá para la inmensa mayoría de funcionarios pequeños y medios, que se ven despedidos o con sus sueldos congelados.

LA BANCA ES LA GRAN CULPABLE

Ea llamada 'austeridad para todos' no es. ni mas ni menos, que un nuevo plan de estabilización hecho a la medida de los intereses de los latifundistas, de) capital monopolista y, en particular, de la Banca. El capital monopolista seguirá beneficiándose de los bloqueos de salarios, de los despidos masivos y de un sistema de impuestos cada vez más antisocial. Proseguirán los escandalosos negocios de especulación. en esencial con los terrenos y la vivienda, fomentados por las subidas de precios. La Banca, que ejerce un absoluto control sobre la economía del país a través de sus Consejos de Administración, es la gran culpable de la crisis. Y esa culpabilidad se ve premiada ron un aumento de sus fabulosos beneficios, gracias a la reciente elevación del interés de los préstamos.

Es necesario salir al paso de las falsas declaraciones oficiales que afirman que este plan de estabilización va destinado a contener los precios 'en beneficio de todos'. El plan de estabilización significa los despidos masivos y. por tanto, la baja del nivel de los salarios reales y el aumento de los beneficios del gran capital. Los precios subirán inconteniblemente - ya . ha empezado a subir gran número de ellos... reduciendo en forma sensible el poder adquisitivo y el consumo popular. Nunca las reiteradas medidas del Gobierno han conseguido poner tope a las subidas de los precios.

El nuevo plan de estabilización va dirigido en primer lugar, y fundamentalmente, contra los trabajadores. Mediante él se pretende suspender todos los Convenios Colectivos, congelando así los salarios y sueldos durante más de un año, sin tener en cuenta los aumentos de precios que en este periodo se producirán y los que ya se han producido durante el tiempo transcurrido desde la firma de los Convenios anteriores. Se pretende incluso suspender las mejoras que los Convenios firmados el año pasado -como ocurre con los de la Banca, Artes Gráficas y otros- preveían al comenzar este año. Con ello se viola la propia legislación laboral por los mismos que la dictan y se olvida deliberadamente que muchos de los Convenios prorrogados como es el del Metal en Madrid- ya sufrieron un aplazamiento el año pasado. La medida de bloqueo de Convenios constituye una burla intolerable, en particular en aquellos casos -como son los de la Construcción y Químicas en Madrid- en que tales Convenios acaban de ser aprobados justamente unos dias antes de que el Gobierno decretase su anulación.

Igualmente falso resulta el argumento de que el sacrificio de la 'austeridad' se reparte entre trabajadores y empresarios por el hecho de que a estos últimos se les prohibe repartirse más beneficios que el año anterior. Mientras los trabajadores sigamos careciendo del más mínimo control democrático de la gestión de la empresa, nada garantiza que ésta no pueda ocultar una parte de los beneficios a través de hábiles manipulaciones en su contabilidad. Pero, además, aún suponiendo que ésto no se produjera ¿quién puede impedir que las empresas, una vez transcurrido este plazo de un año, se repartan los beneficios obtenidos durante el mismo? ¿Acaso los trabajadores se nos permitirá dentro de un año recuperar los salarios que durante este plazo han quedado congelados?

Otro peligro gravísimo que nos acecha a los trabajadores es el tal aumento de los despidos masivos. Según cifras oficiales -que sobre todo en lo referente al nivel de empleo están falseadas descaradamente- - el número de los parados en los 1 1 primeros meses de 1967 ha aumentando, en relación con idéntico periodo del año anterior, en un 40 por ciento. En todas las ramas de la producción la situación es verdaderamente angustiosa. Se multiplican los despidos. Se suceden los expedientes de crisis. Miles de trabajadores nos vemos privados de nuestro derecho al trabajo, expulsados de las empresas sin auténtico seguro de. paro y sumidos en las mayores privaciones. Esta situación se agravará hasta alcanzar niveles incalculables si no lo impedimos a partir de ahora mismo. Por ello, un aspecto imprescindible de nuestra lucha actual debe ser la defensa encarnizada de nuestros puestos de trabajo y el desarrollo de la solidaridad.

Además de la correspondiente congelación de salarios, idénticas medidas de paro masivo amenazan al proletariado agrícola, que, al igual que el de la industria, carece ahora de la triste posibilidad, existente durante la estabilización de 1959, de emigrar al extranjero.

LAS NUEVAS MEDIDAS TAMBIEN AFECTAN A LAS CAPAS MEDIAS

Pero las medidas de 'austeridad' no afectan sólo a la dase obrera: afectan también a los funcionarios civiles y militares y a quienes venían disfrutando de pensión como miembros de las clases pasivas. A rosta de ellos -y no de los altos cargos burocráticos- se pretende llevar a cabo la 'austeridad administrativa' : la ligera reducción que ha sufrido el Presupuesto en relación con el que se acaba de aprobar,

se ha efectuado a costa de los 4.300 millones que corresponden a la anulación del y

5 por ciento de aumento previsto para los sueldos de los funcionarios civiles militares, y de los 2,100 millones por congelación de pensiones a las clases pasivas.

Otro tanto podemos decir del pequeño y mediano propietario agrícola, quienes se seguirán viendo olvidados por el sistema de crédito, tanto oficial como privado, esquilmados por los impuestos y ahogados por el absurdo y arbitrario funcionamiento del sistema de precios de sostenimiento. Igualmente sucede con el pequeño y medio industrial y comerciante: contra ellos va dirigida fundamentalmente la "selección' impuesta en el crédito bancario, que, junto a la existencia de un sistema de impuestos regresivos, determinará el cierre de gran número de establecimientos.

EL SINDICATO VERTICAL, INSTRUMENTO DE LOS MONOPOLIOS

En esta quiebra de los más elementales principios sociales y nacionales, destaca la incalificable actitud del Sindicato Vertical, que, en su vergonzosa Declaración del 24 de noviembre, no sólo se pliega servilmente a los propósitos del Gobierno, permitiendo de forma incondicional el bloqueo de salarios durante más de un año, sino que incluso va más allá, al admitir un aumento en los precios del 2,5 por ciento, del que ni siquiera hablaban las declaraciones gubernamentales. De rsta forma, el Sindicato Vertical vuelve a mostrarse una vez. más como el instrumento dócil de la política de los monopolios y como el enemigo declarado de los trabajadores.

DEFENDEREMOS LA DEMOCRACIA SINDICAL

Por ello, hoy más que nunca se hace imprescindible la lucha por la conquista de un auténtico Sindicato obrero, unido, democrático e independiente de los patronos, del Estado y de los partidos políticos. Frente a la nueva Ley Sindical que el Sindicato Vertical está preparando a escondidas de los trabajadores, con el propósito de maniatar aún más nuestros derechos y nuestras reivindicaciones, nosotros seguiremos defendiendo, en las fábricas y en los tajos, en las minas y en los talleres, en las oficinas y en las ralles, el Anteproyecto de Ley Sindical elaborado por las Comisiones Obreras y aprobado democráticamente y por unanimidad por más de un millar de representantes de los trabajadores madrileños, en la Asamblea de. Orcasitas y ratificado después en nuestra Asamblea Nacional del pasado mes de junio. Seguiremos defendiendo con todas nuestras fuerzas la convocatoria de un Congreso Democrático de Trabajadores, en el que seamos nosotros mismos, y no los jerarcas del Sindicato Vertical, quienes decidamos la forma de nuestro futuro sindicalismo.

En este camino, comprendemos y apoyamos la justa lucha que mantienen los estudiantes por afianzar y desarrollar su Sindicato Democrático y por la reforma de la Universidad, que nos abra las puertas de ésta a los trabajadores, y nos solidarizamos con ellos ante las medidas de represión que padecen, tan injustas y brutales como las que se ejercen sobre nosotros.

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EL MOMENTO ACTUAL EXIGE PROFUNDOS CAMBIOS ESTRUCTURALES

La agravación de la crisis nacional de que han sido reflejo las últimas medidas, es prueba de la incapacidad total del Régimen para resolver los problemas nacionales; es obra también del mantenimiento de unas arcaicas estructuras económicas, sociales y su políticas, sin cuya radical transformación nuestro pais se seguirá debatiendo indefinidamente en crisis periódicas cada vez más agudas y frecuentes que impiden desarrollo.

La sustitución de estas estructuras, que sólo benefician a la minoría privilegiada del capital monopolista y de la aristocracia terrateniente, por otras de nuevo tipo, adaptadas a los tiempos presentes y a las normas de convivencia democrática, va en interés de la inmensa mayoría del país y, fundamentalmente, de la clase trabajadora.

Por ello, las Comisiones Obreras, como fuerza determinante que somos y, particuen nuestra opinión, constituyen, en el momento actual, las transformaciones esenciales que exige el desarrollo de la economía del país como etapa previa larmente, como movimiento obrero, cumplimos con nuestro deber de exponer lo que, hasta la emancipación de nuestra clase:

lo.-Una profunda reforma agraria que, sin olvidar el problema del minifundio, se guíe, en lo esencial, por el principio de 'la tierra para quien la trabaja". Sólo mediante una radical transformación de las actuales estructuras agrarias pueden satisfacerse las imperiosas necesidades de consumo del mercado nacional y facilitarse la recuperación de nuestra Balanza de Pagos.

2o.-Reforma del sistema financiero, con la nacionalización de la Banca, dentro de un marco democrático, y su inserción en un sistema de crédito a corto y a largo plazo que garantice el acceso de todas las personas, instituciones y empresas, indiscriminadamente, a las fuerzas de financiación, y que permita una política crediticia encauzadora del desarrollo económico en beneficio del interés general.

3o.Reforma del sistema fiscal dando prioridad al impuesto progresivo, como mecanismo de igualación de rentas y de fomento de la inversión productiva.

4o__Reforma del sistema de Seguridad Social bajo el principio del control de- mocrático del mismo por la clase trabajadora, y financiado con cargo al Presupuesto General del Estado.

La puesta en práctica de estas transformaciones exigiría un Gobierno de amplia representación social y nacional que garantizase el libre ejercicio de las libertades democráticas fundamentales (libertad de asociación, reunión y expresión, derecho de los distintos pueblos y nacionalidades que componen el país a decidir su propio destino) y que dictase una amnistia general. Así mismo, la alternativa bajo la que actuase este Gobierno habría de ser la que libre y democráticamente eligiese el pueblo: sólo la voluntad popular libremente expresada puede determinar el futuro institucional de nuestro país.

REIVINDICACIONES INMEDIATAS DE LOS TRABAJADORES

Junto a estas transformaciones de tipo general, las Comisiones Obreras consideramos imprescindible en el momento actual:

lo.-El cese de la represión y la inmediata puesta en libertad de Marcelino Camacho, Julián Ariza, Trinidad García Vidales, Luis Hoyos, Pedro Cristóbal, José María Ibarrola, David Moril, Manuel Otones, Angel Rozas, Roberto Muñoz Jabonero, Sánchez Cortazar, Andrés Martínez y de todos cuantos se hallan detenidos por defender a los trabajadores.

2o.--La convocatoria urgente de un Congreso Democrático de Trabajadores en futuro el que la voluntad soberana de los mismos decida las formas de nuestro Sindicato.

3o.~Derecho de huelga como instrumento imprescindible para la defensa de los trabajadores.

4o.-Ingresos mínimos de 300 pesetas diarias para una familia con dos hijos.

  • 5 o.-Proseguir las negociaciones colectivas en marcha que han sido cortadas por las medidas del Gobierno, y dar vía libre a los Convenios a los que correspondiese durante el año actual. En tales negociaciones habría de incluirse, como conquista indispensable, la escala móvil de salarios que garantice la conservación del poder adquisitivo a pesar de los aumentos de precios.

6o.-El cumplimiento de la jomada efectiva máxima de 44 horas semanales, para acabar con la contradicción actual de despidos masivos, simultaneados con jornadas extraordinarias de 10 y más horas de trabajo por día, que se traducen en el agotamiento físico y en uno de los índices más elevados de Europa en materia de accidentes de trabajo.

7o.-Un Seguro de paro eficaz equivalente al 100 por 100 de los ingresos efec- tivos y con duración suficiente.

8o.-Supresión de la actual legislación relativa a los expedientes de crisis, que en la mayoría de los casos constituyen auténticas maniobras para legalizar la práctica del despido masivo sin garantías o para llevar a cabo operaciones de alta especulación inmobiliaria. Dicha legislación debe ser sustituida por otra que establezca la participación efectiva de los trabajadores en los trámites y decisiones de los expedientes.

.Imito a estas reivindicaciones que anteponemos como más urgentes e inmediatas en el intímenlo actual, las Comisiones Obreras seguimos sosteniendo, integro, el programa mínimo rcivindicativn aprobado en nuestra Asamblea Nacional celebrada en el pasado mes de junio.

VAMOS HACIA NUEVAS l.VC.HAS

I'.n este momento crítico, los trabajadores anunciarnos nuestra decisión de seguir luchando incansablemente, como siempre lo hemos hecho, por nuestros derechos y aspiraciones :

  • creando, y fortaleciendo donde ya las hubiere, Comisiones Obreras en cada empresa.
  • -luchando a través de múltiples formas (huelgas, manifestaciones, marchas sobre los Sindicatos, trabajo lento, plantes, paros parciales y totales, etc.) para impedir la congelación de los Convenios Colectivos, los despidos, las represalias y las detenciones.
  • -multiplicando las Asambleas de trabajadores, donde discutamos los problemas generales de cada empresa y de cada rama.
  • -reforzando la solidaridad, tanto económica como moral, con los detenidos, despedidos y represaliados.
  • divulgando el Anteproyecto de Ley Sindical de las Comisiones Obreras, defendiéndolo en las Asambleas y ante las Secciones Sociales, y exigiendo la convocatoria de un Congreso Democrático de Trabajadores.

Los trabajadores seguiremos aunando nuestros esfuerzos, fortaleciendo nuestra unidad, elevando el nivel de nuestras protestas y propiciando los más amplios entendimientos nacionales sobre una base democrática, hasta dar la respuesta que exige la amplitud de la crisis que afecta a todo el país.

LAS COMISIONES OBRERAS DE MADRID Enero de 1968

El Departamento de información del F. S. U. (Frente Socialista Universitario) pone en conocimiento de los estudiantes madrileños el siguiente llamamiento de las Comisiones Obreras de Madrid:

A LA JUVENTUD TRABAJADORA MADRILEÑA

La situación por la que atravesamos los trabajadores en España es cada vez más obscura; la congelación de salarios y Convertios Colectivos que virtieron impuestos por el Oobierno en octubre pasado a la ve/ que la devaluación de la peseta, se agrava al consentir una vez más la escandalosa subida de precios de tcxla una serie de artículos tle primera necesidad, sin que la Administración y Sindicatos hagan nada por frenarlos.

Estas medidas recaen directamente sobre las espaldas de los trabajadores v traen consigo el incesante aumento del paro: MAS DE MEDIO MILLON.

Ante toda esta situación, denunciada en enero por las Comisiones Obreras, los problemas específicos de la Juventud Obrera no sólo se ven descuidados por parte de las autoridades, sino que se agravan y so hacen más críticos.

Nuestro desenvolvimiento en la vida social del país es nulo completamente al tener que desarrollar nuestras actividades dentro de unas estructuras que nos han sido impuestas y nos prohíben ejercer las liheitades mínimas, reconocidas en la 'Declaración de los Derechos Humanos" y cri las últimas encíclicas papales, como son la Libertad de asociación, de reunión, de expresión, de manifestación, la libertad sindical y el derecho de huelga.

Es por lo que la JUVENTUD OBRERA rio podemos seguir en estado pasivo. Compañeros, tenemos que hacernos oír con la valentia y flexibilidad demostradas en acciones pasadas.

Tenemos que conseguir que las reivindicaciones más sentidas por nosotros (rasen a ser una realidad, como son:

  • -.1 0 dias de vacaciones, hasta los 2l años.
  • -Ascenso de los aprendices y pinches a todas las categorías y el reconocimiento por parte de. los patronos de las categorías adquiridas en cursos y Escuelas de Formación Profesional.
  • --Enseñanza obligatoria y gratuita hasta los 16 años.
  • -Acceso de la clase obrera a la Universidad.
  • -Democratización de la enseñanza.
  • --Instalaciones deportivas en todas las barriadas obreras y grandes empresas.
  • -Clubs culturales y recreativos en las barriadas, escuelas y fábricas.

JOVENES TRABA JA 190RES,

COMPAÑEROS, SÓLO CON NUESTRA PROTESTA MASIVA PODREMOS HACER QUE ESTAS REIVINDICACIONES SEAN UNA REALIDAD.

POR LAS LIBERTADES MINIMAS (DE ASOCIACION. DE EXPRESION. DE REUNION, LIBERTAD SINDICAL Y DERECHO DE HUELCA1.

POR EL CESE DE LA REPRESION.

POR LA DESCONO ELACION DE LOS SALARIOS.

POR LA REINCORPORACION DE LOS MILES DE DESPEDIDOS.

Proclamamos:

El día 18 de abril, DIA DE LA LIBERTAD DE LA JUVENTUD OBRERA, y con nuestras acciones masivas daremos un voto de repulsa a toda la situación en que nos encontramos.

LAS COMISIONES OBRERAS JUVENILES

DE MADRID


El F.S.U. se solidariza con las reivindicaciones de las ('.omisiones Obreras Juveniles e invita a los universitarios a adherirse a todas las acciones programadas por nuestros compañeros de la clase obrera, en el 'Dia de la Libertad de la Juventud Obrera".

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causas, orígenes y objetivos del movimiento democrático estudiantil

SUMARIO

  • Prólogo
  • Introducción
  • Problemas de base : Clasismo Tentativa tecnocràtica Problemas académicos
  • Problemas sindicales:

Introducción

  • a) Defectos de las estructuras impuestas: su superación
  1. a 1 . El S. E. U.: Período 1939-56
  2. a 2. El S. E. U. : Su superación. Periodo 1956-61
  3. a 3. Caída del S. E. U. Las APE. Período 1961-66
  • b) Proceso auto-organizativo
  1. b 1 . Características y desarrollo
  2. b2. Perspectivas: El Congreso Democrático de Estudiantes
  3. b 3. La Reforma Democrática de la Universidad
  • Acontecimientos del curso actual

EL FRENTE SOCIALISTA UNIVERSITARIO. SECCION ESTUDIANTIL de las JUVENTUDES SOCIALISTAS, dada la repercusión nacional que el movimiento universitario ha alcanzado, lanza a la opinión pública este informe. La desorientación existente, celosamente conseguida por unos órganos de comunicación que, salvo una pequeña minoría, están tácita o expresamente de acuerdo con el Régimen en las campañas de descrédito del movimiento estudiantil, trae como consecuencia, un desconocimiento por esa misma opinión pública, de los orígenes, causas y fines de la lucha estudiantil.

Para un análisis de la Universidad española es preciso tener en cuenta que su situación responde objetivamente a los intereses de los grupos dominantes y que sus problemas no tendrán solución plena en tanto la sociedad española no alcance una situación de democracia real que haga posible la planificación de la enseñanza, en orden a resolver los problemas reales y efectivos de la inmensa mayoría de nuestra sociedad.

Hay que señalar que las tensiones actuales no son, en absoluto, reflejo de una crisis coyuntural, sino el resultado de la toma de conciencia por una gran parte de la base estudiantil, de que la Universidad, la Enseñanza Superior, es usada como instrumento a su servicio por los grupos dominantes de la nación. La crisis se plantea día a día porque se va siendo claramente la necesidad de la Reforma Democrática de la Universidad.

Las relaciones Universidad-Sociedad impiden que la primera resuelva sus problemas en profundidad sin que la Sociedad presente unas estructuras adecuadas. Por ello el movimiento universitario, en esencia, no es sino la lucha por las libertades básicas: de expresión, de reunión, de asociación, etc., que pongan las bases para la consecución de unas estructuras democráticas de la Universidad. Las implicaciones que crea y desarrolla un Sindicato Democrático, en el seno de un Estado totalmente opuesto, conciencia rápidamente al universitario en la necesidad de aunar su actividad con la de los demás movimientos democráticos, principalmente el movimiento obrero. La oposición del Régimen a las demandas estudiantiles, la represión subsiguiente y los desesperados intentos de mantener la situación con ordenaciones y reordenaciones que se suceden vertiginosamente en los últimos años y que nada resuelven, han hecho que disminuya el peso específico de las reivindicaciones profesionales y que más allá de esas reivindicaciones a corto plazo, haya que resaltar la inevitabilidad política del proceso que sólo culminará en una sociedad plenamente democrática, donde la Universidad pueda cumplir sus funciones. Como dice el comunicado final de la IV Reunión Coordinatoria y Preparatoria, celebrada en Madrid a comienzos de este curso, y en la oue participaron representantes de once distritos universitarios: 'Los estudiantes no podemos considerar otra alternativa válida para la actual situación, excepto la que sitúa a la Universidad, en relación con el interés mayoritario de nuestra sociedad '.

PROBLEMAS DE BASE:

UNIVERSIDAD CLASISTA.-La Universidad española es indudablemente clasista. El clasismo en la enseñanza tiene dos facetas. La primera se . sitúa en relación con la ínfima proporción de personas procedentes de la clase obrera y campesino pequeño-propietaria que acceden a la Universidad. Según estadísticas oficiales, sólo el 1,5% de universitarios -entendiendo por universitarios todos aquellos que cursan estudios superioresproceden de la clase obrera. Este hecho es consecuencia obligada del planteamiento de las enseñanzas primaria y secundaria. ¿Qué eficacia nuede tener la política de Igualdad de Oportunidades de cara a la Enseñanza Superior cuando la selección se ha realizado previamente? La denuncia de este clasismo de la cúspide no debe hacemos olvidar que su origen y solución está en la base de nuestro sistema de enseñanza y en definitiva en la estructura de nuestra sociedad.

El segundo sentido en que puede hablarse de clasismo en la Enseñanza universitaria es, quizás, el más peligroso. Se trata de los contenidos que transmite, contenidos que responden, obvio es decirlo, a los intereses de los grupos dominantes. Decimos que este sentido es el más peligroso, porque aun cuando se ampliase la base social de reclutamiento, resolviendo parcialmente el primer sentido en que es clasista la Universidad, no hay duda de que tras el paso por la Universidad, la mayoría de los estudiantes proce-

dentes de las clases trabajadoras, adquieren, como la exoeriencia lo demuestra, el sistema de valores de. las clases y grupos dominantes.

La Universidad, la enseñanza en general, como parte integrante de la Sociedad, se estructura de acuerdo con las direc trices político-económicas del país. La función de la Universidad, de la Enseñanza Superior, no es otra que la formación de cuadros técnicos y científicos que satisfagan, en este' plano, las necesidades del proceso productivo. Llegados a este punto, podemos tratar el intento de convertir nuestra Universidad en una l'mversidad tecnocràtica , intento que comienza a vislumbrarse con la reactivación económica de 1957, y que está íntimamente vinculado con el mantenimiento del carácter clasista de la Enseñanza.

TENTATIVA TEC.'NOCRATICA. - En los últimos años ha aumentado de forma considerable el número de estudiantes incorporados a la Enseñanza Superior. /.Supone esto una superación de su carácter clasista? Sólo y muy parcialmente, en el primer sentido enumerado, pues el aumento procede de un mayor acceso de estudiantes de las clases medias.

Este aumento, contemplado hace años por otras sociedades más desarrolladas que la nuestra, es una consecuencia de la dinámica interna del crecimiento económico. En los países industrializados, el nivel tecnológico del proceso productivo, crea una demanda di' personas cualificadas que produce inevitablemente, si se quiere mantener el crecimiento económico, un rápido aumento del estudiantado a todos los niveles de la enseñanza.

La oligarquía española encauza este crecimiento del alumnado en función de sus intereses, manteniendo institucionalmente el clasismo de la enseñanza y planteando claramente la tentativa tecnocràtica. Que su interés por la enseñanza despierta con la reactivación económica y la necesidad do personas cualificadas, lo demuestra el hedió de que en el período 1939-45 no hubo prácticamente legislación escolar. En 1945 se 'decreta' la enseñanza obligatoria, desde los seis a los doce años, totalmente incumplida, cosa de la que el país se tintera en 1957, cuando el Gobierno reconoce que hay un déficit de 34,124 aulas. Se promueve en este año un nuevo decreto. (En 1963, el déficit oficial ascendía a 27,550 aulas y el Plan de Desarrollo fijaba la construcción de 14,175. Actualmente se puede calcular todavía un déficit de 18,000 aulas en la Enseñanza Primaria.)

En cuanto a la financiación, digamos sencillamente (pie los gastos en Enseñanza Superior, representaban en 1964 la cantidad de 1,789 millones de pesetas, lo cual significaba un 0,19% de la Renta Nacional. Corresponde por estudiante 8,780 pesetas por año. Analizando el sistema impositivo que rige en el pais, se advierte que el costo de la Enseñanza Superior, se paga en un 60% por las clases trabajadoras, mientras que beneficia en un 95%. a las clases superiores, que sólo la financian en un 40% de su costo. Actualmente la cifra total dedicada a gastos de Enseñanza Superior, supone el 2,4% de la Renta Nacional. Esta cifra nos color-a en el último lugar de Europa, y supone incluso una proporción inferior a la de los últimos años.

Por otra parte la base del sistema de enseñanza se divide en dos compartimientos estáñeos: una Enseñanza Laboral, exclusivamente destinada a una cualificación profesional que 'da' información sobre procesos técnicos, sin base cultural que facilite una formación social y ciudadana, y un Bachillerato como paso previo a la Enseñanza Superior. Evidentemente el primero destinado a miembros de las clases trabajadoras y el segundo a la clases medias y altas. Se institucionaliza así el clasismo, al

tiempo que se recorta ia esencia de la Enseñanza al mínimo necesario para que se obtenga la cualificación técnica precisa.

El proceso en la Universidad es el mismo. Se orienta de tal modo que sea una fábrica de técnicos, no es oirá cosa el intento tecnocrático, formados en número tal que satisfagan las necesidades de la industria privada. Un ejemplo muy representativo de esta política, es el gran número de parados o subempleado.s de las últimas promociones de Ingeníelos Agrónomos, que no encuentran puestos en las explotaciones privadas, sometidas a criterios de rentabilidad a corto plazo, en tanto que la situación del campo se deteriora progresivamente.

Paralelamente y, en relación con la tentativa tecnocràtica, se trata de imponer una filosofía 'profesionalista' que capacite al estudiante para la competencia individual, halagando su egoísmo, para que se preocupe de manera exclusiva del aprendizaje de sus asignaturas y de situarse rápidamente 'en la vida'.

PROBLEMAS ACADEMICOS.- -Más que calificarlos de académicos, podríamos calificarlos de académicos-sociales. Son consecuencia de las estructuras político-económicas, de que la Enseñanza es víctima. Nos referiremos a ellos someramente.

Si nos situamos en la perspectiva de la docencia, advertimos que el problema básico, determinante de este orden, es la ausencia de unos planes de estudio racionales y adecuados y susceptibles de revisión periódica. La ausencia de estos planes conduce fácilmente a la imposición ele un método irracional y anárquico de la enseñanza.

Por otra parte, siendo el catedrático un funcionario de la Administración no sujeto a control, ni por la revocabilidad de sus cargos, ni por limitación de su actividad docente, no es extraño que tienda en muchos casos a convertirse en señor feudal de su cátedra.

También es un hecho de sobra conocido el entronque existente entre el profesorado a nivel de catedráticos y la Administración, los negocios c industria privada. El que el estamento a que nos estamos refiriendo, no sea ajeno en muchos casos a los intereses de los grupos dominantes -el efecto secundario de dicho fenómeno es el absentismo de cátedra-, le obliga ciertamente a contraer específicos compromisos de 'silencio político'. Son perfectamente conocidas las consecuencias de la violación de dichos compromisos.

En relación con lo anterior no podemos eludir aquí la falta de conciencia estamental por parte del elemento docente de nuestra Universidad, falta que se hace bien patente ante una coyuntura que exija una respuesta de solidaridad de los miembros del mismo entre sí. Nos referimos a la total falta de reacción, como tal estamento, que se produce ante la aplicación de sanciones arbitrarias e injustas o ante el encarcelamiento o expulsión de profesores que no hayan mantenido el compromiso a que antes aludíamos.

En cuanto a la problemática que se plantea el universitario a nivel académico, no insistiremos demasiado, por ser de sobra conocidas las dificultades que éste encuentra, en un primer momento cuando procedente de la enseñanza secundaria, ha de enfrentarse a un mundo nuevo para el que no ha sido preparado y en un segundo término, cuando el sistema de enseñanza no le deja otra nosibilidad que el mecánico aprendizaje y la pasividad. La escasa dotación económica de la Universidad, origina la escasez de profesorado y una dedicación insuficiente, añadiendo un elemento más a la irracionalidad de la enseñanza.

En definitiva, ante la perspectiva de una Universidad tecnocràtica, el estudiante corre el peligro de realizarse, en el caso óptimo, como excelente profesional, pero no como auténtico universitario, que en la mayoría de los casos ha de desempeñar puestos de gestión social, viéndose integrado y reforzado un sistema de tecnocratización masiva; sistema capitalista o neocapitalista de explotación, que atenta a sus propios intereses como estamento.

PROBLEMAS SINDICALES:

Introducción.-Este apartado está dedicado a señalar cómo el movimiento democrático de estudiantes tiene como fin, en el plano universitario, la superación de unas estructuras organizativas impuestas y la creación de otras por los propios estudiantes, que sean el instrumento para resolver, en colaboración con el otro estamento componente de la Universidad, los problemas de ésta, reestructurándola en un sentido democrático.

Por supuesto, a medida que el movimiento estudiantil se va ampliando -ya se ha señalado la contradicción existente entre la creación de un Sindicato Democrático en un Estado objetivamente antidemocrático- la represión aumenta. Junto a las formas clásicas de ésta -procesos, encarcelamientos, expedientes, expulsiones temporales o definitivas de la Universidad- se adoptan otras no menos eficaces, como es la incorporación forzosa al Ejército de todos aquellos estudiantes que destaquen en el movimiento reivindicativo. A pesar de estas medidas, el movimiento estudiantil es ya un movimiento de masas, que se ha extendido a la totalidad de la Universidad española. La creación del S. D. E. U. M. (Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Madrid), la del S. D. E. U. B., de Barcelona y la extensión de la base sindical a todos los distritos, algunos de ellos en proceso autoorganizativo ya muy avanzado, así como la celebración de 5 R. C. P. (Reuniones Coordinatorias y Preparatorias) que han puesto las bases para un futuro Congreso Democrático de Estudiantes de España, demuestra el fracaso de la política represiva, que si logra frenar momentáneamente el movimiento estudiantil, no lo detendrá.

En este apartado vamos a analizar:

a. -Los defectos principales de las estructuras organizativas impuestas a los estudiantes y el proceso de su superación.

b. -Proceso autoorganizativo: Características y perspectivas.

a 1. El S. E. U. Período 1939-56

Quizá sea conveniente, para remarcar el sentido que se quiso dar a la Universidad, recoger algunas frases de la Ley de Ordenación Universitaria vigente y del discurso pronunciado con motivo de su presentación por el Ministro de Educación Nacional en un Pleno de las Cortes el año 1943.

Se hace tabla rasa de las conquistas científicas y culturales de los últimos siglos. La Ley, en su exposición de motivos, anuncia que 'aspira a restaurar la Universidad del siglo de las Cruzadas y las Catedrales''. En el artículo 4 dispone que 'la Universidad española en armonía con los ideales del Estado nacional-sindicalista, ajustará sus enseñanzas y sus tareas educativas a los puntos programáticos del Movimiento'. También en la exposición de motivos se dice que 'la Ley en todos sus preceptos y artículos exige el fiel servicio de la Universidad a los ideales de Falange, inspiradores del Estado'.

El ministro en su discurso afirma que . .la vida escolar tiene la suprema categoría de servicio obligatorio al Estado'. Más adelante que 'el profesorado universitario adquiere la suprema categoría de milicia docente', expresión reforzada por la Ley al disponer que 'se infunda entre el profesorado universitario el espíritu del Movimiento, haciéndole llegar sus consignas por medio de sus jerarquías específicas' y que 'el nombramiento de profesores se haga, previa consulta por el Rector, al Jefe provincial del Movimiento'.

La función del S. E. U. (Sindicato Español Universitario) explícitamente expuesta en el artículo 34 de la Ley, era 'la de encuadrar a los estudiantes universitarios e infundir con sus actividades e instituciones, el espíritu de Falange entre los universitarios'. Sus caraetrísticas quedan fijadas:

  • -Es impuesto y no autónomo.
  • Ausencia de representatividad.
  • Instrumento de politización al servicio de la ideología fascista.
  • La ideología fascista, jamás cuajó en la Universidad. Los esfuerzos de captación de los estudiantes, no dieron resultados apreciables.

a 2. Superación del S. E. U. Período 1956-61

El año 1956 fue claro el fracaso de la misión politizante del S. E. U. Este período se caracteriza por los sigiuentes rasgos:

  1. -El Régimen descarta la posibilidad de politizar la Universidad con
  2. la doctrina falangista.
  3. -Separación del S. E. U. de Falange e incorporación al Movimiento.
  4. -Progresiva burocratización al servicio de una misión de control político de la Universidad.
  5. -Aceleración del movimiento reivindicativo de los estudiantes que logran representatividad a nivel de curso y progresivamente van consiguiendo democratizar los escalones más bajos del S. E. U.

El Régimen intenta contener este avance con la Orden Conjunta de febrero de 1958 que restringe al máximo la representatividad lograda. Comienza a usar la autoridad académica como instrumento de represión.

La necesidad de resolver los innumerables problemas académicos y profesionales y el papel obstruccionista del S. E. U. ante estas reivindicaciones, va a acelerar la toma de conciencia y la movilización en pos de unas estructuras sindicales autónomas. En este período, por iniciativa de los estudiantes de izquierda, se crea la F. U. D. É. y otras agrupaciones políticas que conjuntan a fuertes sectores en la lucha contra el S. E. U. y en la tendencia aútoorganizativa.

a 3. Caída del S. E. U. Las A. P. E. Período 1961-66

En el período que empieza el año 1961, la exigencia de unas estructuras democráticas en la Universidad, se hace masiva. La celebración y cuasi-institucionali/.ación de las Asambleas Libres fue uno de los elementos más dinámicos de este proceso.

En febrero de 1964 la crisis se agudiza. Hay un levantamiento masivo de varias Universidades. Se suceden las huelgas, detenciones, expedientes, etc. Varios miles de estudiantes se dirigen hacia el Rector madrileño, en forma absolutamente pacífica, con el fin de presentar una nota conteniendo las principales reivindicaciones, elaboradas previamente por una

Asamblea. De resultas de estos acontecimientos, varios catedráticos, que se solidarizaban con los estudiantes, fueron sancionados. Tres de ellos. Tierno Calvan. López Aranguren y García Cabo, expulsados a perpetuidad de la Universidad.

En este período el S. E. U. ha sido eliminado. El Régimen analiza la nueva situación y no tiene más remedio que reconocer el drsfasamicnto del S. E. U. ''Decreta-' unas nuevas estructuras organizativas: son las A. P. E. (Asociaciones Profesionales de Estudiantes), de carácter profesional y. se recalca, 'apolítico'. Se transfiere el poder de control del S. E. U. a las autoridades académicas. Este hecho radicaliza a una parte del profesorado contra la política, gubernamental.

Las A. P. E. no son aceptadas por los estudiantes. Las razones son obvias :

  1. -Su creación es antidemocrática y autoritaiia. Los estudiantes intervienen en forma alguna en su creación. Fueron impuestas unilateralmente. Su
    • -Responden a una concepción reaccionaria y paternalista del tudiante.

no es-

  1. -Carreen de representatividad. El Presidente dilas A. P. E., que designó a sus colaboradores, fue nombrado directamente' por el Ministro.
    • -Su esfera de actuación se reducía a problemas académicos. mantenido un organismo denominado ''Comisaría para el S. E. Lh', encargado de controlar todas las demás actividades estudiantiles.

Fui'

  1. -Su regulación respondía a una concepción tecnocràtica de la Universidad y estaba vacía de contenido sindical.

La imposibilidad de que el Régimen 'otorgase' una regulación de acuerdo con las aspiraciones estudiantiles, clarifica a éstos en que el único camino a seguir es el de la autoorganización, con expreso rechazo de toda otra nueva ordenación gubernativa. En este sentido, una reforma de las A. P. E., no fue tontada en cuenta por los estudiantes, que únicamente utilizan sus estructuras para desde ellas acceder a la autoorganización.

b.-El prcrceso auto-organizativo: Características y perspectivas,

b 1 . Características y desarrollo

La autoorganizacicrn estudiantil, tiene su expresión en el Sindicato Democrático que se concibe como el instrumento de Reforma Democrática de la Universidad.

La etapa que estamos recorriendo, tiene en sí, el germen de la futura institución democrática. En esta etapa de lo que se trata es de ir consolidando los organismos ya creados y de su desarrollo y extensión a todos los distritos.

El Sindicato Democrático tiene como características esenciales las siguientes:

  • --Autonomía: ha de ser independiente de toda autoridad política o académica. Por lo tanto, es responsable únicamente ante los propios estudiantes.

  • Democrático: la representación de los óiganos del Sindicato, emana de los propios estudiantes. Todos sus representantes han de setelegidos.

  • ■ -Representatividad : los dirigentes y órganos del Sindicato, deben defender la opinión de la mayoría de los estudiantes.

El Sindicato Democrático es una realidad en Barcelona, Madrid y Bilbao. En este último distrito, debido a la forzosa incorporación a filas de la casi totalidad de los cuadros sindicales, la situación de este curso es un tanto ambigua. En Barcelona fue creado en marzo-abril de 1966. La adhesión del estudiantado barcelonés desde el principio fue masiva, permitiendo superar la represión que desde el primer momento se cebó en el Sindicato. Fueron cerradas varias Facultades, sancionados los alumnos con pérdida de matrícula y expedientados muchos líderes sindicales. En Madrid la Asamblea Constituyente del Sindicato se celebró en abril del 67. El Sindicato aglutinó desde un principio a casi la mitad de los estudiantes del distrito.

El día 26 de abril de 1967, se celebra en la Facultad de C. C. Políticas y Económicas la Asamblea Constituyente del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Madrid. En esta Asamblea se aprueba por unanimidad la Declaración de Principios que a continuación reproducirnos.

DECLARACION DE PRINCIPIOS DEL S.D.E.U.M.

  1. -EI SDEUM surge para la defensa, gestión y promoción colectiva de los intereses y derechos de los estudiantes por los propios estudiantes en el plano académico, profesional, sindical y social.
  2. -El SDEUM afirma el derecho a la libertad de asociación de cuyo ejercicio él mismo es resultado.
  3. -A este fin, el SDEUM afirma su independencia de todo tipo de autoridad política y académica, es decir su necesaria autonomía. Por tanto el SDEUM sólo será responsable ante los propios estudiantes.
  4. -Los estatutos del SDEUM y centros que lo integran están hechos por, y para los estudiantes en función del principio de aut oorganización sindical.
  5. --El SDEUM sólo podrá funcionar sobre la base de una representación auténtica. Entendemos ésta, no sólo como la elección de los representantes, sino además como la participación activa de todos los estudiantes en el buen funcionamiento del Sindicato. El contenido de esta participación activa, consiste en el control colectivo de la actuación de los representantes, la intervención directa en decisiones fundamentales, y su integración en las actividades del Sindicato.
  6. -El Sindicato afirma el derecho a la libertad de expresión de sus componentes expuesta tanto de forma individual como colectiva. Al mismo tiempo considera necesario para el ejercicio de la libertad de expresión y de opinión disponer de una información objetiva y veraz sobre todos los acontecimientos de la vida universitaria y la actividad económicosocial del país.
  7. -El SDEUM considera el derecho de reunión como necesario e inherente a toda asociación para realizar sus fines y por tanto la libre celebración de asambleas, cámaras, actos culturales, etc., etc.
  8. -El Sindicato considera que el desempeño de sus funciones está condicionado a la efectiva consecución de los derechos que ha afirmado. En consecuencia, el SDEUM reconoce el derecho de huelga y manifestación como instrumentos de reivindicación.
  • 9.-El SDEUM considera necesaria la participación estudiantil en la resolución de los problemas que afectan a los diversos estamentos universitarios a través de órganos de cogestión universitaria.
  1. -El Sindicato considera imprescindible participar en todas las asociaciones sindicales democráticas de estudiantes a nivel nacional. En este sentido, el SDEUM, ya integrado en las RCP (Reuniones Coordinatorias Preparatorias), estima necesario integrarse en el Permanente Nacional, y contribuir a través de un proceso autoorganizativo a la consecución del Congreso Democrático de Estudiantes.
  2. -El SDEUM explicita que su objetivo fundamental es el logro de la Reforma Democrática de la Universidad. Entendemos ésta como la exigencia de una Universidad abierta a todas las clases sociales, que mantenga el carácter democrático y representativo del sindicato de estudiantes, que asegure el ejercicio de las libertades de enseñanza, investigación, expresión y asociación. Una Universidad capaz de dominar los problemas técnicos y sociales de la época y por tanto al servicio, no de intereses minoritarios, sino de los núcleos productivos que constituyen mayoría en la sociedad.

b 2. Perspectivas: el Congreso Democrático de Estudiantes de España

La culminación del proceso autoorganizativo será el Congreso Democrático de Estudiantes, cuya celebración, en principio, está fijada para finales del curso actual. Hasta el momento se han celebrado 5 R. C. P. que han sentado las bases del futuro Congreso.

Su misión:

  • Constitución de un organismo que agrupe a todos los estudiantes
  • del país.
  • Formulación de objetivos universitarios de carácter democrático.

Su objetivo:

  • Consecución de las libertades democráticas.

Para la celebración del Congreso será necesaria una participación general de todos los distritos con sus organizaciones autónomas. La madurez precisa para su celebración está casi a punto de conseguirse. La mayoría de los distritos aun cuando no hayan creado un Sindicato Democrático tienen unas estructuras autónomas que servirán de plataforma para una etapa superior de autoorganización.

b 3. La Reforma Democrática de la Universidad

El organismo que estructurado en el Congreso Democrático surja de éste, tiene como fin último la consecución de la Reforma Democrática de la Universidad, etapa última y resultante del proceso autoorganizativo.

LAS JUVENTUDES SOCIALISTAS conciben:

  • EL SINDICATO DEMOCRATICO como instrumento y no como fin, para conseguir la Reforma Democrática de la Universidad.

  • EL SINDICATO DEMOCRATICO como organización que debe discutir y decidir a qué intereses van a servir sus miembros.

  • EL SINDICATO DEMOCRATICO ha de aglutinar a todas las fuerzas políticas de la Universidad para que sea el órgano de lucha de los

  • estudiantes contra la Dictadura.

  • -EL SINDICATO DEMOCRATICO ha de alinearse con las clases trabajadoras para conseguir el Socialismo para nuestro país.

Como objetivos de la Reforma Democrática, reforma que ha de ser controlada y dirigida por los miembros que componen la Universidad, los siguientes :

  • -■ Una Universidad abierta a toda la juventud del país, sin que cons-
  • tituya barrera la procedencia de clase, sexo o creencias.
  • Una Universidad al servicio del interés mayoritario de la Sociedad.
  • Una Universidad en la que sea un hecho la libertad de enseñanza, investigación, expresión, reunión y asociación.
  • Una Universidad que, junto a la formación profesional, garantice una formación ciudadana.
  • -· Una Universidad que desarrolle la investigación enfocada a la solución de los problemas del país.
  • Una Universidad en la que sea un hecho la cogestion. Los dos estamentos han de colaborar en el buen gobierno de la Universidad. Los
  • estudiantes han de tener un poder de control sobre su formación.
  • Los estudiantes, como personas en período de aprendizaje, han de ser retribuidos en la cuantía que garantice una estabilidad de su situación.

FRENTE SOCIALISTA UNIVERSITARIO

Sección Estudiantil de las JUVENTUDES SOCIALISTAS

Madrid, febrero de 1968

HACIA EL SOCIALISMO

'Veinte años de comunismo han dado estructuras nuevas a las democracias populares. Han liberado económicamente al campesino y al obrero, dado oportunidades a los jóvenes, hecho pasar a estas naciones de la Edad Media a la era moderna. ¿Pero qué han hecho del hombre?

Para esto tiene necesidad de libertad. Tiene sed de información veraz. de propaganda, sino un útil al servicio de los ciudadanos.

Hoy el hombre polaco como el hombre checoslovaco quiere vivir y expandirse. Tiene necesidad de una prensa libre y de una radiotelevisión que no sea un instrumento

Tiene necesidad de estructuras democráticas en la vida social y política. Quiere escoger a sus representantes, las opciones de su nación y de su propio destino. Sabe que Occidente también lucha por la libertad de información contra los industriales de la prensa, por una democracia social rnntra la dictadura de los robots de la electrónica. No quiere cambiar el partido único por los partidos del dinero, abandonar el campo de las democracias populares por el del imperialismo. El busca, en el socialismo, la vía de la libertad'.

fundamentos económicos y financieros de una política internacional socialista

Nunca ha existido una política internacional socialista.

Cada vez que un gobierno que se proclamaba socialista, tanto en su versión socialdemócrata como en su versión comunista, llegaba al poder, se ha podido demostrar que su política exterior defendía, en lo esencial, los intereses nacionales permanentes del país en cuestión. Así ocurrió en la Gran Bretaña laborista, que supo descolonizar la India, que le costaba caro y no entregaba nada a cambio, que no representaba ninguna ventaja estratégica importante; en cambio no lo hizo con Malasia debido a razones que se explican por su riqueza en materias primas.

Por su parte, la política exterior soviética siempre mantuvo en la Europa del EsU', en los Balcanes y en el Extremo Oriente, orientaciones en el fondo muy poco diferentes de las de los zares. Pero también en Francia, las diferencias de opinión que separan a la corriente comunista de la corriente socialista-SFIO son muy análogas a las que dividen a la burguesía nacionalista de la burguesía que sigue fiel a los intereses norteamericanos.

Todavía peor, se ha comprobado que los intentos de independencia que muestran de vez en cuando los gobiernos socialistas, tienen que arrinconarse cuando llegan al poder, debido a razones que se refieren a la escasa independencia económica del país. Por ejemplo, el gobierno de centroizquierda en Italia no ha supuesto ningún cambio en la orientación diplomática de ese país. El gobierno de Wilson en Inglaterra, después de logiarel Doder, ha echado un púdico velo sobre sus compromisos electorales en lo que se refiere a la guerra de Vietnam y al juicio que le merecía la política norteamericana en relación con el Tercer Mundo.

Estas reflexiones nos llevan a constatar que en política exterior, todavía menos que en política interior, la generosidad es insuficiente para lograr

que los sueños se conviertan en realidad. Por eso es de gran importancia saber determinar las orientaciones de la política exterior, en función del grado de libertad que se goza y a renglón seguido saber cómo hay que actuar para que aumente ese grado de libertad. Comenzaremos examinando los compromisos que gravitan sobre la elección de una orientación diplomática, para determinar después las grandes líneas de esa orientación y estudiar algunos aspectos particulares de la política concreta que es posible aplicar en lo que se refiere a una orientación diplomática, compatible con el grado de libertad que el poderío y la independencia de sus estructuras económicas permiten a un ¡tais.

I - Independencia política c independencia económica

A.-LOS PAGOS EXTERIORES

Cualquier país, al igual que una empresa industrial o comercial, puede sufrir la influencia o el dominio de otro de tres modos:

  • 1" El poder público, como la mayoría de un Consejo de Administración, puede estar institucionalmente ligado o ser dependiente de otro más pode-
  • roso: caso de las sociedades filiales y de la colonización política.
  • 29 Un país, como una empresa, puede estar sometido a la influencia de
  • decisiones exteriores, de posible aplicación en el campo de su influencia.

En el caso de la empresa pueden ser las condiciones ligadas a la fabricación mediante licencia, la obligación de admitir una división de los mercados, o cualquier otra; en el caso de un país, se tratará sobre todo de la presencia de empresas extranjeras que inciden sobre la política económica de cada sector o del país entero.

39 Un país, como una empresa, tiene relaciones financieras con el mundo que le rodea y, en el caso más general, no dispone del poder de crear la moneda necesaria para sus pagos.

Pero en ningún país se da la relación adecuada entre el ritmo de entrada de fondos y el de salidas cuando, por otra parte, el equilibrio contable no es resultado de ningún automatismo.

Esto significa que la necesidad del crédito está íntimamente ligada a la vida económica interior, tanto como a los intercambios internac ionales.

Significa también que las instituciones que dominan la concesión del crédito tienen un poder de hecho, que consiste en no tomar decisiones favorables sino después de haber examinado la solvencia del peticionario y de que se le recuerde púdicamente el rigor de su gestión, es decir, con mayor exactitud, la medida en que su gestión es compatible con los intereses de los posibles prestadores.

En países tan desarrollados como son los de la Europa Occidental y concretamente Francia, ya no aparecen trazas de colonización política. Su economía nacional, al contrario de lo que ocurre con los países subdesarrollados tiene, en general, una potencia suficiente para conservar en su conjunto una orientación que no se vea excesivamente sometida a la presión de los intereses extranjeros.

Pero esta situación puede cambiar. Sobre todo, conviene tomar nota de que puede ser muy diferente según los sectores de la actividad económica.

La dependencia económica aparece con mayor fuerza en los países comprendidos en las situaciones del tercer punto: la independencia diplo-

inática no es capa/, de resistir un déficit prolongado de la balanza de. pagos. Por lo tanto, resulta amenazada en cuanto el alza de los precios interiores alcanza un ritmo notablemente superior al de los principales competidores comerciales, lo que provoca la caída de las exportaciones y el aumento de las importaciones. Este ha sido nuestro caso a lo largo de diversas fases en nuestra historia más reciente. Pero la independencia nacional también se puede ver debilitada por razones opuestas, si resulta que los sacrificios hechos en favor de la estabilidad monetaria interior provocan la disminución del porcentaje de inversiones del pais y, corno consecuencia, la competividad de sus exportaciones. Tal es el caso de la Gran

Bretaña.

En ese punto no existe el menor grado de libertad por lo que la Gran Bretaña laborista no cuenta con ninguna posibilidad que le permita entrar en conflicto con la diplomacia norteamericana, mientras siga exigiendo de los Estados Unidos que sostengan la Libra Esterlina; por otra parte la devaluación de la libra le costaría muy caro y no está dispuesta a pagar ese precio, al no haber sabido hacérselo comprender así a su opinión pública.

A la inversa, la evidente independencia diplomática de que hace gala el gaullismo, en lo que se . refiere a la orientación atlántica, es el fruto de los cinco mil millones de dólares que constituyen actualmente nuestras reservas públicas de cambio y del hecho de que el actual equilibrio de nuestros pagos sea suficiente para asegurar, por el momento, cjue esas reservas seguirán aumentando con cierta regularidad.

La influencia de las relaciones financieras sobre las orientaciones diplomáticas del mundo occidental sigue creciendo, necesariamente, por otras dos razones:

  • En primer lugar, la progresiva desaparición de cualquier limitación aduanal y de los contingentes, hará que los intercambios sean cada vez más libres y más importantes, en relación con la producción interior de cada país. Esto significa que sus saldos variarán cada vez con mayor amplitud y serán menos fáciles de prever. La dependencia de cada país en relación con el sistema de pagos internacional será lógicamente mayor.

  • En segundo lugar, los países de Europa occidental han tomado el hábito de considerar que no existe otra política de defensa posible que la que aceptaron en 1949, en el momento de la firma del Pacto Atlántico. No se diferencian unos de otros, más que en el grado de libertad con que interpretan su situación bajo la protección del 'disuador' atómico norteamericano.

Debido a este hecho, los intercambios económicos que se refieren a bienes militares o estratégicos se ven enlazados de modo creciente a consideraciones financieras, en vez de estarlo a consideraciones estrictamente estratégicas. Inglaterra amenaza a Alemania de retirar sus batallones estacionados en la República Federal, si esta República no compra a Inglaterra un número suficiente de tanques, para compensar las pérdidas en divisas que ocasiona el mantenimiento de aquellos batallones. Del mismo modo, las presiones norteamericanas sobre cierto número de países europeos y sobre todo de Alemania, para que compren material militar norteamericano, se basan mucho más en la preocupación por la defensa del dólar, que en puntos de vista estratégicos, los que ocupan un lugar muy pequeño en la doctrina de Mac Ñamara.

Por todo ello, debemos concluir que una condición absolutamente necesaria pero no suficiente, de la independencia nacional, consiste en el equilibrio de la balanza de pagos. Para un país desarrollado este equilibrio sólo puede ser el resultado de. una política activa de inversiones y expoliaciones, al mismo tiempo que de la preservación de la estabilidad de su moneda. Sin embargo, con ello, no terminan las relaciones entre la independencia económica y la independencia diplomática.

B.-EL PRESUPUESTO MILITAR

En efecto, la importancia del presupuesto militar de una nación sobre la orientación de su economia, sigue siendo muy sensible.

Entre los fines de este informe no entra abordar problemas estratégicos, Por ello, sólo nos limitaremos a su estructura y, por lo tanto, cualesquiera que sean las ramas de la economía ni discutir la elección de los armamentos. estudiar la masa global del presupuesto militar, cualquiera que sea que más hagan trabajar.

Desde un punto de vista global sólo podemos constatar que, históricamente, no existe neutralidad desarmada, sino en el caso de acuerdos internacionales que suponen una garantía, o compromisos muy rigurosos: Austria es el mejor ejemplo.

En los demás casos (Suecia, Suiza, Yugoslavia), la neutralidad va acompañada de un esfuerzo militar análogo al de los países beligerantes. No se trata de que los países neutrales deban constituir arsenales comparables a los de las grandes potencias (ni Francia ni Inglaterra llegan a ser capaces de ello), sino de disponer de una fuerza susceptible de causar serias pérdidas a un invasor ocasional, de retrasar su avance y dar así tiempo a que intervengan otros países. Esta concepción de la defensa no implica la posesión de armas atómicas estratégicas, porque: 1.-Ningún país europeo podría, de todos modos, enfrentarse con el inmenso potencial atómico soviético o norteamericano. 2.-Es poco probable que una invasión procedente del Este o del Oeste implique, al menos en su primera fase, la utilización de armas nucleares. El equilibrio del terror conseguido entre Washington y Moscú lleva a los estados mayores a planear operaciones de carácter 'convencional' (ejemplo, la guerra de Vietnam). En función de este tipo de operaciones es como las naciones de importancia pequeña o media deben concebir su política militar (si bien pueden disponer de armas atómicas tácticas, mucho menos costosas que las anuas estratégicas).

Dicho lo anterior, aparece otra posibilidad: la de un desarme unilateral cado en Europa el equilibrio soviético-norteamericano, por el deseo de evitar la diseminación de las armas atómicas como por la voluntad de consagrar al desarrollo económico -base de cualquier independencia real- lo más parcial, que se justificaría tanto por la relativa seguridad que ha provoimportante del esfuerzo nacional.

A. -Reflexiones sobre la diplomacia gaullista

I I .-En busca de una orientación B. -Objetivos

La palabra 'socialismo' cubre un conjunto de ideas vagas y contradictorias, por lo que no resulta inútil repasar brevemente cuáles son los

objetivos que aparecen en la alternativa socialista y que debieran imponerse en una orientación internacional socialista:

  • a) Una política de paz: hay muchos tópicos útiles que repetir. No es concebible y por otra ¡Jarte es muy peligroso, que las relaciones entre el Mundo Occidental y el Tercer Mundo continúen estando determinadas por las líneas de la política que hemos visto aplicar en Guatemala, Vietnam, Cuba, Santo Domingo, Brasil, etc.

El hecho de que. el aparato económico norteamericano endurezca cada vez más su voluntad de dominio sobre América Latina y que el aparato militar de esc mismo ¡)aís saque de esta orientación las conclusiones más brutales, hasta el ¡Junto de aplicar uniformemente en América Latina una política de fuerza, cada vez peor soportada por los pueblos de esos países y de considerar la ayuda al Sudeste asiático como terreno experimental en materia de guerra contra-revolucionaria, implica el peligro de que sitóme al conjunto del mundo desarrollado solidario frente a la reprobación universal.

El único resultado previsible de esa orientación sería la voluntad creciente del conjunto del Tercer Mundo, de poner fin al imperialismo por medios militares. El imperativo fundamental de una política socalista consiste, en este punto, en disociarse a cualquier precio, y lo antes posible, de la diplomacia de los Estados Unidos.

En ese mismo terreno y en la propia Europa, el único factor objetivo de conflicto qtte subsiste, es la división de Alemania, cuyas fronteras nacionales todavía no se han fijado definitivamente. Su única salida posible sería la de un acuerdo negociado que permitiera: 1 . Llevar a cabo la reunificación por la vía democrática y de la autodeterminación. 2.--Garantizar las actuales fronteras del país. 3.-Convertir a Alemania en el centro de una amplia zona de neutralidad europea.

Se sabe que la URSS no acepta la autodeterminación, porque provocaría la desaparición di- la República Democrática de Alemania, en tanto que los Estados Unidos se abstienen de reconocer lá línea Oder-Neisse y se niegan a considerar su posible evacuación del territorio alemán. Eso significa que todavía falta mucho ¡jara que sea posible llegar a una solución que favoreciese el desarrollo de una Europa unida e independiente.

b) Una política de ayuda al Tercer Mundo.

En este terreno y sin entrar en detalles, recordaremos simplemente las constataciones generalmente aceptadas, según las cuales:

  1. -Es indispensable estabilizar las corrientes internacionales de materias primas, cualquiera que sea su costo ¡jara los grupos financieros que especulan con las variaciones en esas corrientes: el problema es técnicamente soluble. Las dificultades aparecen solamente en el orden político.

  2. -Esa estabilización es el mínimo necesario que se requiere y sólo supone evitar la degradación de las balanzas de pagos de los países de ultramar. Sin embargo, no asegura en absoluto ingresos crecientes tan rápidos como los de los países desarrollados. En este punto, hay que decir que la ayuda al Tercer Mundo mediante el sostén de precios, no puede dejar de ser limitada, porque no todos los productos que proceden de esos países son tropicales. Algunos, por el contrario, se fabrican en concurrencia con los de los países desarrollados y no desarrollados. La cuestión reside, entonces, en lo que respecta a los países del Tercer Mundo, en conseguir un desarrollo interior susceptible de permitirles tomar parte cada vez cea mayor amplitud en el comercio internacional.

  3. -Esto supone que la orientación muy general del mundo no comunista, hacia el libre cambio, significa para los países desarrollados en relación con los países en vías de desarrollo, la aceptación amplia de una protección aduanera de su industria naciente.

Tercer

  1. -No existe ningún porvenir industrial para los países del Mundo, sino en la medida en que se establezca una división internacional del trabajo, de tal modo que los países en vías de desarrollo puedan equiparse, en los campos de la actividad industrial, en los que la calificación técnica puede seguir siendo limitada, en tanto su sistema de enseñanza no alcance los más altos niveles y que las riquezas en materias primas sean importantes.

Esto quiere decir que es necesario, sin más, pensar que los países industriales desarrollados deben renunciar progresivamente a las industrias textiles naturales, al mismo tiempo que se concede a los países del Tercer Mundo una participación creciente en el tratamiento de los minerales brutos: siderurgia, aluminio y la industria petroquímica.

El Occidente desarrollado debe fundar su crecimiento económico en los productos que incorporen una mayor tecnología y aceptar que el desarrollo industrial del tercer mundo se realice mediante su equipamiento en industrias de. primera transformación, que exigen una débil calificación, aun cuando se trate de productos concurrentes. La adopción de una política de esta naturaleza exigiría que una potencia económica de grandes dimensiones hiciese triunfar tales ¡juntos de vista a nivel internacional, contrariamente a la estrategia norteamericana, que consiste en no dejar a los países subdesarrollados más que la tarea de extraer sus productos brutos, es decir, sin aceptar que puedan dedicarse a la transformación de esos productos brutos, sino cuando la industria transformadora pertenece también a los capitales norteamericanos.

Este problema no tiene solución sino por la vía de la unificación europea, es decir, la creación de un conjunto económico que pese con tanta fuerza como para permitirse una orientación distinta de la del capitalismo norteamericano.

      • Por otra parte, el desarrollo económico dependo esencialmente de otros dos factores clave: la infraestructura en materia de transportes, comunicaciones y telecomunicaciones y el sistema de enseñanza. Esas dos condiciones no se pueden ver satisfechas más que por la vía de los capitales públicos.

En consecuencia, el desarrollo de la ayuda pública a los oaíses del Tercer Mundo debe ser un objetivo prioritario. La aportación do capitales privados es un complemento necesario de esa ayuda pública. Su masa no debe servir en ningún caso de alibi a la insuficiencia de la ayuda pública. En eso, nuevamente, la orientación socialista se distingue de la que siguen los Estados Unidos. Exige una política internacional homogénea y autónoma.

  1. -A este propósito, no conviene engañarse en el análisis de las fuerzas actuales en la ayuda internacional. Se ha creído posible evitar los inconvenientes del neo-capitalismo colonial, favoreciendo la ayuda multilateral, en lugar de la ayuda bilateral. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que, hasta ahora, no existe ayuda multilateral que no esté controlada por los Estados Unidos y que no sea víctima de su modo de administración de esa ayuda.

En el actual estado de cosas es muy probable que la ayuda pública bilateral, negociada entre dos gobiernos responsables, siga siendo, para los

países ciel Tercer Mundo, la forma menos peligrosa en el plano político. Solo podría superarse este estado al nivel de una ayuda estrictamente europea y a condición de que detrás de la Europa en cuestión existiere una verdadera estructura política controlada.

  • c).- Una política de realizaciones socialistas en el plano interior.

Es en este aspecto, una política de orientación socialista la más difícil de definir y la que más dependí» del grado de autonomia internacional. No existe un modelo del socialismo para países desarrollados y, por lo tanto, no hay una referencia certera en el nombre de la erial se pueda determinar fácilmente la política que hay que aplicar.

Las distintas corrientes de la izquierda en Francia, tienen sobre el lema, ideas de precisión desigual y. en cualquier caso, divergentes.

Pero en lo que aquí nos ocupa, es decir, sus relaciones con la política internacional, se pueden describir los posibles rasgos de una política de orientación socialista :

    • Una política de orientación socialista da preferencia a la satisfacción de las necesidades colectivas (enseñanza, reconstrucción urbana, riesgos sociales, investigación científica, etc.) por encima de las necesidades indivi-
  • duales de consumo de mercancías.
  • -Una politica de orientación socialista busca el pleno empleo como un objetivo prioritario. Fis vi que determina su política de implantaciones in-
  • dustriales en función de ese objetivo.
  • Una política de orientación socialista pretende extender a los trabajadores la posibilidad de una intervención creciente en el aparato de producción.
  • Una política de orientación socialista procura disminuir constantemente las desigualdades, tanto regionales como profesionales.
  • En fin, y sobre; todo, una política de orientación socialista tiende a modificar la estructura de los consumos familiares a costa de los señuelos industriales y del consumo en diversiones comerciales, en provecho ele una mejora general del nivel cultural y de la ampliación de los contactos y de las relaciones entre los hombres, por medio de los viajes, su participación en diversiones colectivas, su participación en la gestión de los asuntos ¡ocales y sociales, etc.

Para poder orientar la gestión colectiva de nuestras economías, a la vez que el comportamiento del consumo de nuestros conciudadanos en este sentido, es necesario, por una parte, limitar sobre todo mediante el sistema fiscal el crecimiento de la publicidad y la orientación que ésta da a la estructura de nuestros consumos; por otra parte, obtener los medios de una independencia económica en relación con los Estados Unidos, de modo que la politica económica interna, ya sea nacional o con mayor probabilidad curojjea, se pueda decidir sin tener' que ver con el interés particular de los grandes grupos financieros internacionales, que ya están presentes en el territorio francés y europeo.

Esta reflexión sumaria sobre los objetivos del socialismo, ya se trate de la Paz, de la ayuda al 'Percer Mundo o del modelo de consumo de nuestros países, conduce a la constatación de que el criterio de diferenciación que permitirá reconocer los intentos de una orientación progresivamente .sustraída al capitalismo, se tiene que referir al tipo de relaciones que se tenga con los Estados Unidos de Norteamérica, potencia económica dominante en el mundo actual.

No es necesario decir que esta política se define en relación con la orientación actual del poder público norteamericano y la política de los grandes grupos financieros internacionales. Pero esto no debe hacer olvidar el poderío del movimiento de protesta contra la guerra en Vietnam que. nace en los Estados Unidos, ni, sobre todo, el hecho de que la crítica más rigurosa y clara del modelo de sociedad americano nos llega de los propios Estados Unidos. Ea política socialista, que permitirá separar progresivamente a Europa de la obediencia americana, se opondrá por lo tanto a una potencia y a una política, pero nunca a un pueblo.

C.-UNA ESTRATEGIA

Queremos subrayar el hecho de que la estrategia que se va a describir aparece a los redactores de este informe como la única posible.

La posibilidad de disociar la orientación económica y sociológica interior de los países de Occidente de la que le propone el modelo norteamericano, no se presentará a nuestros países más que el día que puedan disponer de una autonomía económica suficiente, para no tener que temer la presión interior de las sociedades norteamericanas instaladas en Europa, y sobre todo, las represalias internacionales cjue pudieran decidir los propios Estados Unidos.

Para los países europeos por separado, como para una Europa, quizás unida algún dia, es completamente utópico buscar una independencia diplomática y militar que sea socialmente significativa, si los medios económicos de esta independencia no existen en absoluto. Eso significa, evidentemente que cada país europeo tiene que esperar a reunir tales medios antes de iniciar la ludia por su independencia política. Pero significa también que. esa lucha debe inscribirse necesariamente en una cierta perspectiva económica.

El socialismo no conseguirá la victoria al mismo tiempo y en las mismas condiciones, en toda Europa. Será necesario que alguien comience y precisamente a Francia podría corresponderle esa función y abrir ese camino. Sin embargo, no se puede asegurar la victoria si no se extiende lo más rápidamente posible a los demás paises. Una política socialista es algo que hay que concebir desde ahora a escala europea.

Significa que desde ahora hay que tratar de coordinar, primero en el plano social y después en el plano político, la acción de las diversas fuerzas de izquierda. Desde hace, tiempo parte de esas fuerzas se ha mostrado muy reticente en relación con la construcción europea. Otras en cambio la han sostenido aun reconociendo el carácter capitalista y liberal de esa construcción. Esperaban que más pronto o más tarde la unidad europea sería una realidad.

Los acontecimientos no han dado plenamente razón a ninguna de ambas tendencias. Existe, desde luego, una evolución en favor de la unidad y de la independencia europeas, pero esta evolución no puede llevarse a cabo no se puede permanecer fuera de la construcción europea ni hacerse excesivas ilusiones mintras se desarrolle en el marco de un capitalismo ya demasiado dependiente de su rival y dueño norteamericano. Por lo tanto, respecto de su realidad inmediata.

La única posibilidad de una victoria socialista consiste en su presenta'-'ón como un movimiento que trae la respuesta al gran problema histórico del continente.

El enfrentamiento directo con el capitalismo norteamericano, sin el cual no habrá una victoria duradera del socialismo, supone además un poder económico que ningún país europeo puede alcanzar por sí solo. Las fuerzas socialistas deberán actuar siempre en función de esta perspectiva, pero oponiéndose al mismo tiempo a toda orientación europea que pudiese acentuar el poderío del capitalismo internacional.

Si el socialismo demuestra ser capaz de tomar las decisiones que se imponen, estará muy pronto en condiciones de utilizar las divergencias de intereses que aparecen entre el capitalismo europeo y el capitalismo norteamericano.

Esas divergencias de intereses vendrán acompañadas de conflictos económicos graves, y es la importancia misma de estas contradicciones la que ofrecerá a la izquierda socialista de Europa, su primera posibilidad de intervención eficaz, en la formulación de un modelo de sociedad diferente.

En efecto, la sociedad norteamericana se ha edificado sobre la aceptación general de la 'libre empresa', y el máximo freno a la intervención económica del Estado y del sacrificio fiscal correspondiente. Eso explica, en gran medida, la insuficiencia del sistema escolar en los Estados Unidos, al mismo tiempo que el subdesarrollo de su equipamiento urbano (transportes comunes, etc.) en un país por otra parte tan desarrollado.

Pero el modelo cultural europeo no se puede acoiruxlar tan fácilmente a un sacrificio deliberado del sistema escolar y del equipamiento colectivo de las ciudades. Por otra parte, la clase obrera de los países europeos no está dispuesta a aceptar los hábitos económicos norteamericanos en materia de despido colectivo y de política social en general. Eso ya se aprecia perfectamente hoy, en Francia y comienza a verse también en Alemania.

Por todo este conjunto de razones, tenemos base para esperar que la resistencia europea al modelo norteamericano será tanto más fuerte cuanto los las contradicciones internas en Europa se resuelvan mejor en una construcción política común y que sea más sensible la contradicción de intereses.

Alemania ya ha llegado a aceptar el principio de la programación a plazo medio en Europa. Eso no es todavía una señal del éxito socialista, pero sí la indicación de una inquietud sobre el porvenir y de la insuficiencia del modelo norteamericano.

Esta es la única posibilidad del socialismo en nuestro continente.

los programas del socialismo

europeo (I)

PROGRAMA DF. EISENACH. Agosto de lfifi9. Redactado por Bebe!, Liehknrrht y sus seguidores, quienes acababan de separarse de la Asociación General de Obreros alemanes, para fundar el Partido Obrero Social Demócrata.

  • I. F.l Partido Obrero Social Demócrata pretende establecer el Estado popular libre.
  1. II.... Todo miembro del Partido Obrero Social Demócrata se compromete a defender con todas sus fuerzas los principios siguientes:

  2. La lucha por la emancipación de las clases laboriosas no es una lucha que persiga privilegios ni monopolios sino una lucha por la igualdad de derechos y deberes y por la supresión de cualquier dominio de dase.

  3. -Las actuales condiciones políticas y sociales son injustas en sumo grado. Conviene por lo tanto que se las combata con la mayor energía.

    • La dependencia económica respecto del capitalista constituye para el trabajador la raíz de la servidumbre con todas sus fuerzas y la social democracia pretende dar a cada trabajador el producto íntegro de su trabajo gracias a la abolición del modo actual de producción (salariado) y mediante la organización del trabajo sobre una base cooperativa.

5__Considerando que la emancipación política y económica de la clase obrera sólo es posible si esta plantea su lucha solidaria y unitariamente, el partido obrero social demócrata se da una organización uniforme pero deja a todos y a cada uno en libertad para hacer valer su influencia en bien de la comunidad.

  1. -La libertad política es la condición más indispensable para la emancipación económica de las clases trabajadoras. Por eso la cuestión social es inseparable de la cuestión política, ya que la solución de la primera está unida a la solución de la segunda y sólo es posible en tin estado democrático.

6.-Considerando que la emancipación del trabajo no es un problema local ni un problema nacional, sino un problema social que alcanza a todos los paises civilizados, el partido social demócrata declara que forma parte, hasta el punto que lo permitan las leyes de asociarión, de la Asociación Internacional de Trabajadores así como declara pretender sus mismos objetivos.

  • 'IIL- Entre las reivindicaciones más urgentes, a las que el partido obrero social demócrata hará objeto de una constante agitación, conviene citar las siguientes: 1. -Sufragio universal, igual, directo y secreto concedido a todos los hombres de veinte años, en las elecciones al Parlamento, asambleas territoriales, asambleas provinciales y municipales y a todos los demás cuerpos representativos. Los representantes elegidos recibirán ingresos suficientes.
  1. -Supresión de todos los privilegios de clase, propiedad, nacimiento y culto.
  2. -Legislación directa (es decir, atribución al pueblo del derecho de proponer y rechazar las leyes).
  3. -Sustitución del ejírcito permanente por una milicia popular.
  • , r > . -Separación de la Iglesia y el Estado y separación de la Escuela y la Iglesia.
  1. -Independencia de los tribunales, creación del jurado y jurisdicciones profesionales para cada rama industrial; procedimiento público y verbal. Justicia gratuita.

  2. -Educación obligatoria en las escuelas populares y educación gratuita en todas las instituciones de enseñanza pública.

    • Derogación (le todas las leyes sobre la prensa, el derecho de reunión de asociación; introducción de la jornada de trabajo normal; limitación del trabajo de las mujeres; prohibición del trabajo de los niños.

y

  1. -¡Supresión de los impuestos indirectos; impuesto directo único y progresivo sobre los ingresos y sobre las herencias.

      • Apoyo del estado al movimiento cooperativo, créditos especiales concedidos por el Estado a las asociaciones libres de producción, con ciertas garantías democráticas.
  • PROGRAMA DE GOTHA. Mayo de l!17.í. Elaborado en el Congreso de Golha. en el que se volvieron a unir los miembros de la Asociación General de Obreros Alemanes y del Partido Obrero Social Demócrata, para dar paso a la formación de un solo partido representativo de la Social Democracia en
  • Alemania.
  • I - El trabajo es la fuente de toda la riqueza y de toda cultura, pero tomo en general el trabajo útil sólo es posible por medio de la sociedad, su producto íntegro pertenece a la sociedad, es decir a todos sus miembros; estando obligados todos a participar en el trabajo, en virtud de un derecho igual, rada cual recibirá según sus necesidades razonables.

La exención del trabajo exije la traníormarión de los instrumentos de trabajo en patrimonio común de la sociedad y la reglamentación, por la comunidad, del trabajo colectivo, dedicando una parte de su producto a las necesidades generales y dividiéndose el resto equitativamente.

Fin la sociedad actual los medios de trabajo son el monopolio de la clase capitalista; el estado de dependencia que resulta de ello para la clase obrera es la razón de la miseria y de la esclavitud en todas sus formas.

La exención del trabajo debe ser obra de la clase obrera, frente a la cual tenias las demás clases no forman más que una masa reaccionaria.

  • II Partiendo de estos principios, el Partido Obrero Socialista de Alemania se esfuerza, por todos los medios legales, en fundar el estado libre y la sociedad socialista, en romper la ley de Bronce, de los salarios por la destrucción del sistema del trabajc> asalariado, en abolir la explotación bajo todas sus formas, en
  • eliminar toda desigualdad social y política.

El Partido Obrero Socialista de Alemania, aunque actué principalmente en el marco nacional tiene conciencia del carácter internacional del movimiento obrero y está dispuesto a cumplir con todos los deberes que se imponen por este hecho a los hombres, con el fin de realizar la fraternidad de todos los hombres. El partido obrero socialista de Alemania, exige, como preparación de las vías que conduzcan a la solución de la cuestión social, el establecimiento de sociedades obreras de producción con la ayuda del Estado y bajo el control democrático del pueblo trabajador. Se deben suscitar sociedades de producción en la industria y en la agricultura, con tal amplitud, que den como resultado la organización socialista del conjunto del trabajo.

  • El Partido Obrero Socialista dr Alemania, exige como bases del Estado:
    • Sufragio universal igual, cUvecto. secreto y obligatorio, para todos ios ciudadanos que tengan por lo menos veinte años y en todas las elecciones generales y comunales. El día de la elección tendrá que caer en domingo o ser día festivo.
  1. -Legislarir'm directa por medio del pueblo. La guerra y la paz tendrán que ser aprobadas por el pueblo.

      • Nación armada. Sustitución del ejército permanente por la milicia popular.
  2. Supresión ele las leyes de excepción, en particular las leyes sobre la prensa, las reuniones y las coaliciones y en general todas las leyes que restrinjan la libre manifestación de las opiniones, la libertad de pensamiento y el estudio.

, r >.- -Justicia en manos del pueblo. Justicia gratuita.

6.- Flducación general c iguaJ del pueblo por parte del estado. Escolaridad obligatoria. Instrucción gratuita en todas las instituciones escolares. La religión será declarada mi asunto privado.

El Partido Obrero Socialista de Alemania, exige, bajo el régimen actual:

1.-La mayor extensión posible de los derechos y de las libertades políticas en el sentido de las reivindicaciones antes apuntadas.

  • 2 -Un impuesto único y progresivo sobre los beneficios en favor del Estado y de las Comunas, que sustituya a todos los impuestos indirectos, en especial los que más pesan sobre el pueblo,
  • ü. Derecho ilimitado de coalición.
  • 4 Jomada de trabajo normal en relación con las necesidades de la sociedad. Prohibición del trabajo dominical.
  • 3....Prohibición del trabajo de los niños así como del trabajo de las mujeres, si es perjudicial a su salud o a la moral.
  1. Reglamentación del trabajo penitenciario.
  • (i.- Ley de protección de la vichi y la salud de los trabajadores Control sanitario de las casas obreras. Vigilancia del trabajo en las fábricas y talleres, asi como el trabajo a domicilio, por medio de funcionarios elegidos por los propios obreros. I,ey que sancione sus infracciones.
  • tbAdministración plenamente autónoma de todas las tajas obreras de asistencia y seguros mutuos.
  • PROGRAMA Y LLAMAMIENTO DE LOS SOCIALISTAS REVOLUCIONARIOS FRANCESES. 1B78. Condenados a diversas penas de prisión por haber organizado el Congreso Obrero Internacional, que se quiso reunir el 15 de septiembre de 1878, Jules Guesde y Gabriel Deville, desde la prisión de San Pclagio, lanzaron un manifiesto firmado por más de 500 militantes obreros y campesinos.

Considerando :

  • 1.-Que todo hombre, en su calidad de hombre tiene derecho desde su nacimiento, a una satisfacción igual de, sus necesidades y al desarrollo igual de todas sus facultades, hasta que alcanre la edad de bastarse a sí mismo por medio del trabajo;
  • 2 --Que la sociedad tiene el interés mayor y vital, de que cada uno de sus miembros, gracias al desarrollo máximo de sus fuerzas cerebrales y musculares, esté en condiciones de producir todo aquello de que sea capaz:

Considerando, por otra parte:

  1. .Que la apropiación individual del suelo y de los demás capitales tiene como efecto necesario colocar al mayor número en la imposibilidad de subsistir y de desarrollarse, fuera del estrecho limite que estime más conveniente la minoría propietaria y capitalista.
  2. -Que ese modo de apropiación no es menos contrario al interés general que a la justicia, al sustraer a la producción todo el capital que, por los deseos de algunos, permanece improductivo o se consume improductivamente.

Los abajo firmantes declaran:

  • 1 . - -Que los gastos de mantenimiento, educación e instrucción integral y profesional de todos los niños, sin distinción, deben correr a cargo de la sociedad, representada, al menos por el momento, por medio de las Comunas,
  • 2.- Que el suelo y los demás instrumentos de producción, es decir todo el capital, tanto mobiliario romo inmobiliario, dehen volver a estar a cargo de la sociedad y permanecer como propiedad indivisa e inalienable de la sociedad o de la nación, para que estén a la libre disposición de los grupos productores.
  • Y, supuesto que. las libertades de prensa, reunión y asociación forman parte del programa republicano y son esencialmente republicanos. Exigen de la República actual que los proclame inmediatamente y sin ninguna restricción.
  • ¡Propietarios, campesinos propietarios y pequeños patronos! Si os organizáis de acuerdo con las condiciones y el programa antes indicado, el Partido Socialista Francés tiene plena conciencia de pretender la satisfacción plena y entera de vuestros intereses y vuestros derechos.

¡ Proletarios, industriales y agrícolas! La causa de vuestra miseria, eterna y siempre igual a sí misma, es que no tenéis nada, mientras otros poseen el capital al que vosotros sólo prestáis valor. Vuestro producto, la mayor parte de vuestro producto, se escapa de vuestras manos para ir al propietario ocioso que os paga un salario, es decir que os retribuye lo menos posible, al nivel estrictamente indispensable para conservar en vosotros la fuerza del trabajo que necesita. Mediante la apropiación colectiva o nacional del suelo, de la mina, de la manufactura, etc., cedidas directamente a vuestra actividad creadora, cambiará vuestra situación: de herramientas que sois hasta ahora, os convertiréis en hombres, propietarios de todo el fruto de vuestro trabajo, es decir, tan ricos y tan felices como sois hoy miserables y libres de aumentar vuestro bienestar si aumenta vuestra producción.

¡Campesinos -propietarios! Vosotros, a quienes se pretende haber emancipado gracias a la Revolución burguesa de 17119, pero que sólo poseéis nominalmente el pedazo de tierra que fecundáis con vuestro sudor - despojados como están de todo, por los impuestos, las hipotecas, la usura de vuestro producto más evidente, cuando no se os arrebata ese mismo pedazo de tierra, que pasa a la gran propiedad nuevamente restablecida -, la nacionalización del suelo que está actualmente en poder de propietarios, que no lo cultivan por si mismos, a la vez que os deja, exento de cualquier exacción, en su integridad, el fruto de os pertenece en realidad; pertenece a vuestros esfuerzos coordinados, en toda su rntrega a vuestra actividad laboriosa, toda la parte de. ese suelo vuestro trabajo. La tierra, que constituye vuestra pasión, toda la tierra, producción, el trigo, el vino, el lino, etc., que vosotros habéis sabido obtener. ¡Pequeños industriales y pequeños comerciantes! Vuestro número disminuye cada día que pasa, y la concurrencia del gran comercio y de la gran industria os aplasta y arroja rada vez más, en medio del proletariado; la herramienta que manejáis por vosotros mismos y que se os escapa, la apropiación colectiva de todos en enriquecimiento del pais es lo único que puede devolvéroslo y os lo devolverá crecido y multiplicado. De productores por cuenta de otro, es decir de asalariados que sois, condenados fatalmente a serlo con el progreso del orden de las cosas actuales, el nuevo orden que nosotros pretendemos y que os invitamos a establecer con nosotros, os transforma en productores por cuenta propia, en productores libres, dejando en vuestro poder todo el beneficio, el rendimiento pleno de la parte del capital común que haya sido objeto de vuestros esfuerzos.

La revolución, en una palabra, que nosotros os llamamos a realizar, sólo ataca a los ociosos, al feudalismo territorial, industrial y comercial, sucesor del viejo feudalismo de la nobleza y de la espada. En cambio, es la salvaguarda de todos los intereses legítimos, es decir los intereses de todo aquel que trabaje y produzca, cualquiera que sea su titulo y la forma en que lo haga. Por eso, tendrá que realizarse pronto o tarde, porque es la revolución de la justicia.

  • PROGRAMA DF,I, PARTIDO OBRERO FRANCES. 22 de noviembre de 1R80. Fue elaborado según una decisión tomada en el Congreso Nacional de Marsella, y lo aprobó el Congreso Nacional que se celebró en el Havre, del 16 al 22 de noviembre de 1880. Completado posteriormente en el Congreso Nacional de. 1862.

Considerando:

Que la emancipación de. la clase productora es la de todos los seres humanos, sin distinción de sexo ni de raza.

Que los productores no podrán ser libres hasta tanto no entren en posesión de los medios de producción (tierras, fábricas, navios, bancos, créditos, etc.). Que sólo ha y dos formas por las que pueden llegar a pertcnecerles los medios de producción:

  1. -La forma individual que nunca ha existido como un estado de hecho general y que cada vez se elimina más, de acuerdo con el progreso industrial. 2. -La forma colectiva, cuyos elementos materiales e intelectuales se van constituyendo mediante el desarrollo mismo de la sociedad capitalista.

Considerando:

Que esta apropiación colectiva sólo puede ser la obra de la acción revolucionaria de la clase productora o proletariado- organizada en partido polí- tico distinto.

instrumento de engaño como ha sido hasta hoy, en instrumento de emancipación.

Que una organización de ese tipo se debe lograr por todos los medios de que dispone el proletariado, incluyendo el sufragio universal, transformado asi de

Los trabajadores socialistas franceses, al darse como objetivo de sus esfuerzos la expropiación política y económica de la clase capitalista y la vuelta a la colectividad de todos los medios de producción, han decidido, corno medio de organización y de lucha, tomar parte en las elecciones, con las reivindicaciones

PARTE POLITICA

  • I .--Abolición de todas las leyes sobre la prensa, las reuniones y asociaciones y sobre todo de la ley contra la Asociación Internacional de los Trabajadores. Supresión de la libreta, esa especie de cartilla de la clase obrera, y de todos los artículos del Código que establecen la inferioridad del obrero en relación con el patrono y la inferioridad de la mujer en relación con el hombre.
  • -Supresión del presupuesto de cultos y regreso a la nación 'de los bienes llamados de manos muertas, muebles e inmuebles, pertenecientes a las corporaciones comprendiendo todos los
  1. religiosas" (decreto de la Comuna del 2 de abril de 1871) anexos industriales y comerciales de. esas corporaciones.
  2. -Abolición de los ejércitos permanentes y armamento general del pueblo.
  • -Supresión de la deuda pública.
  • -La Comuna, dueña de su administración y de su policía.

PARTE ECONOMICA

  1. -Descanso de un día por semana o prohibición legal de que los empleadores hagan trabajar más de seis días de siete. Reducción legal de la jornada de trabajo de los adultos a ocho horas. Prohibición del trabajo de Jos niños en los talleres privados a los menores de catorce años; de los catorce a los diez y ocho años reducción de la jomada de trabajo a seis horas.
  2. -Vigilancia protectora de los aprendices por las corporaciones obreras.
    • Salario mínimo legal, determinado cada año según los precios locales de las mercancías por una comisión de estadística obrera.
    • Prohibición legal a los patronos de que empleen obreros extranjeros con un salario inferior al de los obreros franceses.
  3. !). Igualdad de salario a trabajo igual para los trabajadores de ambos sexos.
    • Educación científica y profesional de todos los niños, quienes, para su realización, estarán a cargo de la sociedad, representada por el Estado y la Comuna.
  4. -Supresión de cualquier intervención de los empleadores en la administración de las cajas obreras de seguros uní titos, de previsión, etc., restituidas a la gestión exclusiva de los obreros.
  5. 7__La sociedad se hará cargo de los viejos y los inválidos del trabajo.
    • Responsabilidad patronal en materia de accidentes, garantizada por medio de una fianza que el empleador depositará en las cajas obreras y que será proporcional al número de obreros empleados y a los peligros de la industria.
    • -Intervención obrera en los reglamentos especiales de los diversos talleres; supresión del derecho usurpado por los patronos, de aplicar cualquier penalidad a sus obreros en forma de multas o por la retención de los salarios (decreto de la Comuna del 27 de abril de 1871).
  6. 12.-- Abolición de todos los impuestos indirectos y transformación de todos los impuestos directos en un impuesto progresivo sobre los ingresos superiores a tres mil francos. Supresión de la herencia en línea colateral y de cualquier herencia en línea directa superior a los veinte mil francos.
  7. II .- Anulación de todos los contratos que hayan enajenado la propiedad pública (banca, ferrocarriles, minas, etc ), y explotación de todos los talleres del Estado confiada a los obreros que trabajan en ellos.

(Continuará)

inmediatas siguientes:

Los acontecimientos han tomado tal aceleración y amplitud en Polonia y Checoslovaquia que ya no hay duda de que se asiste al desarrollo de una segunda ola revolucionaria sobre Europa del Este, después de la que se levantó en 1956, con la insurrección de Poznam y de Hungría.

La primera ola revolucionaria había atacado de frente el régimen de sujección nacional al imperialismo soviético. Sobre este punto, la victoria fue completa.

La segunda ola revolucionaria ataca con violencia la gestión administrativa y burocrática de la economía y exige una democratización real y profunda de las instituciones.

Las fuerzas principales de esta segunda revolución son las jóvenes generaciones: los hombres de 30 a 45 años, listos para tomar la dirección de los asuntos y que se han formado en la escuela científica de las grandes transformaciones industriales de nuestro tiempo: los estudiantes de 15 a 20 años formados después de la ruptura con el stalinisme y que están en la vanguardia del combate por la libertad total en la totalidad de la sociedad. Todos buscan una solución que sea socialismo auténtico. Es importante observar la convergencia manifiesta entre estos movimientos en el Este y las grandes maniobras, en el Oeste, de la juventud revolucionaria.

(David Rousset, Le Figaro Littéraire.)

JUAN BOSCH

el pentagonismo, sustituto del imperialismo

Presentamos algunos extractos de la obra de Bosch, que acaba de publicar SIGLO X X I editores, de México en su "Colección Mínima / /2'. Con permiso del autor y del editor.

Si en una gran parte del mundo se sigue diciendo que hay países imperialistas y países colonizados es porque no nos hemos dado cuenta todavía de que el lugar del imperialismo ha sido ocupado por el pentagonismo.

En los días de su vigencia, que se prolongó hasta el final de la guerra de 1939-1945, la sustancia del imperialismo se explicaba como la conquista de colonias para aplicar en ellas los capitales sobrantes del país conquistador con el fin de sacar de las colonias materias primas con que mantener funcionando las instalaciones industriales de la metrópoli ; ai mismo tiempo las colonias se convertían en mercados compradores de las industrias metropolitanas, ron lo que se establecía una cadena sinfín que ataba la vida económica de las colonias, mediante la sumisión política, al centro metropolitano.

E) imperialismo es ya una sombra del pasado, y sin embargo por inercia intelectual seguimos diciendo que todavía hay imperialismo y seguimos acusando a éste y a aquel país de imperialistas. Puesto que las dos terceras partes de la Humanidad viven en sociedades capitalistas, y puesto que I.eniri vinculó de manera indisoluble al imperialismo con el capitalismo ron su razón, en su caso y en su tiempoal decir que el imperialismo era la última etapa - o la etapa más avanzada-- del capitalismo, hay quienes piensan que el imperialismo subsiste porque aun subsiste el capitalismo. Pero se trata de una ilusión. El imperialismo no existe ya y el capitalismo le ha sobrevivido.

¿Cómo y por qué se explira lo que acabamos de decir?

Porque el imperialismo ha sido sustituido por una fuerza superior. El imperialismo ha sido sustituido por el pentagonismo.

Lo que está operando ahora en la América Latina, en Asia, en Africa - -en todas las áreas poco desarrolladas-no es el viejo imperialismo definido por Lenin romo la última etapa -o la más avanzada-del capitalismo. Es el pentagonismo, producto del capitalismo sobredesarrollado.

El pentagonismo retiene casi todas las características del imperialismo, especialmente las más destructoras y dolorosas, pero es una modalidad más avanzada, que se relaciona ron el imperialismo en la medida en que el capitalismo sobredcsarrollado de hoy B e relaciona con el capitalismo industrial del siglo XIX; para decirlo de manera más gráfica, el pentagonismo se parece al imperialismo en la cualidad de sus efectos, no en las dimensiones, asi como el cañón que se usó en la guerra francoprusiana de 1870 se parece a la bomba atómica lanzada en Hiroshima en que los dos producían la muerte, pero no el mismo número de muertos.

Sin embargo el pentagonismo se diferencia del imperialismo en lo que éste tenia de más característico, que era la conquista militar de territorios coloniales y su subsecuente explotación económica. El pentagonismo no explota colonias: explota a su propio pueblo. Este es un fenómeno absolutamente nuevo, tan nuevo romo el propio capitalismo sobredesarrollado que dio nacimiento al pentagonismo.

Para lograr la explotación de su propio pueblo el pentagonismo realiza la colonización de la metrópoli ; pero como para colonizar a la metrópoli hay que hacerlo con el mismo procedimiento militar que se usaba para conquistar una colonia y resulta que la guerra no puede hacerse contra el puehlo propio, los ejércitos metropolitanos son lanzados a hacer la guerra contra otros países. Como eso era lo gue se hacía en los tiempos ya idos del imperialismo -lanzar el ejército metropolitano sobre un territorio extranjero-, se sigue pensando que el imperialismo está vigente aún. Pero no es asi. Efectivamente, no ha cambiado el viso del poder militar; lo que ha cambiado es su finalidad.

Las fuerzas militares de un pais pentagonista no se envían a conquistar dominios coloniales. La guerra tiene otro fin; la guerra se hace para conquistar posiciones de f ioder en el país pentagonista, no en un territorio lejano. Lo que se busca no es un ugar donde invertir capitales sobrantes con ventajas; lo que se busca es tener acceso a los cuantiosos recursos económicos que se movilizan para la producción industrial de guerra: lo que se busca son beneficios donde se fabrican las armas, no donde se emplean, y esos beneficios se obtienen en la metrópoli pentagonista, no en el país atacado por él.

El pentagonismo tiene varias ventajas sobre el decrépito y ya inútil imperialismo. De esas ventajas podemos mencionar dos: una de tipo económico y otra de tipo moral. La primera consiste en que proporciona la manera más rápida y más segura de capitalización que podia concebirse en el mundo de los negocios, puesto que la totalidad de los beneficios -o por lo menos la casi totalidad- llega a manos de los negociantes de la guerra antes aun de que los equipos militares hayan sido puestos en uto. En este aspecto, tal vez sólo el trabajo en los placeres de oro de California proporcionó ganancias tan rápidas y tan netas, aunque desde luego relativamente limitadas. La segunda ventaja - da de aspecto moral- consiste en que deja a salvo el prestigio del país pentagonista auc es el atacante, porque puede decir al mundo -y a su propio pueblo, que da el dinero para los equipos y para los beneficios de los negociantes y al mismo tiempo proporciona los soldados que van a manejar esos equipos y a morir mientras los usan- que no está haciendo la guerra para conquistar territorios coloniales, es decir, que no está actuando con propósitos imperialistas.

En términos de negocios, el pentagonismo es la más fabulosa invención hecha por el hombre y tenía necesariamente que producirse en el país capitalista por excelencia, en el del capitalismo sobredesarrollado, puesto que era alli donde la capacidad para acumular beneficios se había colocado en lo más alto de la escala de los valores sociales.

Esto último es verdad, pero al mismo tiempo oculta la verdad más importante: la de un pequeño grupo de banqueros, industriales, comerciantes, generales y politicos que está haciendo la guerra para obtener beneficios rápidos y cuantiosos, que se traducen en acumulaciones de capital y por tanto en inversiones nuevas con las cuales vuelven a aumentar sus beneficios.

La parte de verdad que sirve para ocultar la verdad fundamental es a su vez un instrumento de propaganda para proseguir la carrera del pentagonismo. Los jóvenes incorporados al ejército se convencen fácilmente de que su país no es imperialista, de que no está guerreando para conquistar un territorio colonial. Ks más, se les hace creer que están yendo a la muerte para beneficiar al país atacado, para salvarlo de un mal. Y esto es muy importante, porque para llevar a los hombres a morir y a matar hay que ofrecerles siempre una bandera moral que endurezca sus concien- cias y los justifique ante sí mismos.

POLITICA Y PENTAGONISMO

Al analizar las causas del conflicto de Vietnam, Théodore Draper llega a la siguiente conclusion: lo mismo en Cuba que en la República Dominicana que en Vietnam, los Estados Unidos tuvieron que recurrir al poderío armado debido a que no tenían planes políticos para hacer frente a acontecimientos imprevistos que se produjeron en esos países.

De acuerdo. Pero nosotros preguntamos: ¿por qué no tenían planes políticos?

Y la respuesta natural es: porque ya los Estados Unidos no son un poder civil manejado, en el campo internacional, por políticos. En ese terreno son un poder militar manejado por una asociación de banqueros, industriales y militares que tienen sus planes propios para aplicarlos en cualquier parte del mundo.

El pueblo de los Estados Unidos y su gobierno han quedado convertidos en la colonia del pentagonismo, y como tal colonia no pueden tener una política exterior. La tienen sus colonizadores, no ellos. En los tiempos del imperialismo la política exterior de la colonia era elaborada y ejercida por la metrópoli ; en los actuales tiempos del pentagonismo, la política exterior de la colonia pentagonista - que son los Estados Unidos- es elaborada y ejercida por el poder pentagonista.

En los días del imperialismo no se hubiera concebido siquiera que un jefe de fuerzas expedicionarias se presentara al Congreso, o a una de sus ramas, para pedir medios que aseguraran la victoria y para hablar en nombre de sus 'muchachos' ; en tiempos del pentagonismo el general Westmoreland hizo eso y los legis'adores le interrumpían con ovaciones, puestos de pie, y el país entero creía que lo que estaba viendo a través de la televisión era un suceso normal, si bien un tanto excitante como espectáculo.

Esc episodio era revelador de lo que había sucedido en los Estados Unidos. En los quince años que el país tardó en doblar su producto nacional bruto, el gran poder económico pasó a un grupo de hombres que se dedicó a abastecer las necesidades del mercado de consumo militar y descubrió que para aumentar la producción - -su riqueza- tenía que ampliar ese mercado, y descubrió también que eso podía lograrse aliándose a los militares para hacer la guerra: esa alianza se tradujo en un poder

La tradicional política exterior no tiene ya razón de ser. Los jefes civiles de la antigua política internacional -el presidente y el secretario de Estado- tienen ahora una función limitada: aprobar los planes del pentagonismo. El pentagonismo si tiene un plan: mantenerse constantemente en gtierra en algún lugar del mundo a fin de sostener el actual poderío militar y ampliarlo en la medida que sea posible: en suma, asegurarse el mercado militar a través de la guerra permanente.

real, económico, político y militar: y es ese poder el que actúa en el campo internacional.

El ejercicio de la política produce políticos. La política doméstica norteamericana tiene sus procedimientos bien peculiares por cierto, y en los Estados Unidos hay maestros en esos procedimientos: el presidente Jonhson ha sido tal vez. el más hábil de todos en los últimos tiempos. Pero la política internacional requiere condiciones de finura, visión y dedicación a determinados principios; requiere políticos de talla, y los Estados Unidos no tienen hombres de esa estatura. ¿Por qué? Porque la política exterior ha dejado de ejercerse y se le ha sustituido con la fuerza, lar que. tiene

Norteamérica ni ese terreno son funcionarios, no políticos; por algo en el país se ha establecido la costumbre de escoger los titulares de las secretarías de Estado y Defensa entre jefes de industrias, tío entre personajes políticos, como se hacía en los viejos tiempos del imperialismo. El secretario de Estado es un ejemplo, no aludimos a personas- - es importante porque su cargo es importante, no por las condiciones políticas del que lo desempeña; y el cargo a su vez sigue siendo importante porque hereda el prestigio de los dias gloriosos del poder civil y porque la mayoría de los gobiernos del mundo tienen una política exterior dirigida y realizada por civiles, de manera que en las conferencias internacionales hablan los políticos, los estadistas, los diplomáticos, no los militares, y debido a eso los Estados Unidos tienen que aparecer en esas reuniones representados por civiles.

También en este campo la tradición norteamericana preparó el camino para la aparición del protagonismo. Y no debe extrañarnos. Un fenómeno ionio el protagonismo no podía establecerse si no procedía de acuerdo con la naturaleza social de su país; más aún: sólo podía ser generado por esa naturaleza social. Si hubiera tratado de ir contra el carácter nacional, contra el tipo de economía alemana, contra las raíces mismas del pueblo de Alemania, el nazismo no hubiera podido llegar a ser lo que fue. El pentagonismo no hubiera podido llegar a establecerse en los Estados Unidos de no haber sido un producto natural de la sociedad norteamericana y del grado de evolución de esa sociedad en el momento de la formación de ese poder.

DOCTRINA Y MORAL DEL PENTAGONISMO

El pentagonismo no es el producto de una doctrina política o de una ideología; no es tampoco una forma o estilo de vida o de organización del Estado. No hay que buscarle, pues, parecidos ron el nazismo, el comunismo u otros sistemas políticos. Él pentagonismo es simplemente el sustituto del imperialismo, y así como el imperialismo no cambió las apariencias de la democracia inglesa ni transformó su organización política, así el pentagonismo no ha cambiado -ni pretende cambiar, al menos por ahora- las apariencias de la democracia norteamericana.

Ahora bien, como el imperialismo invertía capitales en los territorios coloniales para sacar materias primas que eran transformadas en la metrópoli, la colonia y la metrópoli quedaban vinculadas económica y politicamente en forma tan estrecha que formaban una unidad. El imperialismo no llegó a descubrir que podia obtener beneficios mediante la implantación de un sistema de salarios altos en la metrópoli -y si alguno de sus teóricos alcanzó a verlo debió rallárselo por temor de que los pueblos coloniales reclamaran también salarios altos - ; el imperialismo seguía aferrado al viejo concepto de que cuanto menos ganara el obrero más ganaba el capital, para mantener ese estado de cosas el imperialismo tenía en sus manos el poder político tanto en la metrópoli corno cu las colonias. Pero el pentagonismo se dio cuenta de que los altos salarios contribuían a ampliar el mercado consumidor interno y se dio cuenta de que no necesitaba explotar territorios coloniales; le bastaba tener al pueblo de la metrópoli como fuente de capitales de inversión y como suministrador de soldados, pero reclamó tener el control de la política exterior de la metrópoli porque a él le tocaba determinar en qué lugar y en qué momento usaría los soldados, qué iban a consumir esos soldados, en qué país del mundo debía crearse un ejército indígena y qué productos se te entregarían.

Lo mismo que sucedió ron el imperialismo, el pentagonismo fue producto de necesidades, no de ideas. El imperialismo se originó en la necesidad de invertir en territorios bajo control los capitales sobrantes de la metrópoli, y para satisfaecr esa necesidad se crearon los ejércitos coloniales. En el raso del pentagonismo el fenómeno se produjo a la inversa. Por razones de política mundial los Estados Unidos establecieron un gran ejército permanente y ese ejército se convirtió en un consumidor privilegiado, sobre todo de equipos producidos por la industria pesada, y al mismo tiempo se convirtió en una fuente de capitales de inversión y de ganancias rápidas; una fuente de riquezas tan fabulosa que la Humanidad no balita visto nada igual en toda su historia.

Los Estados Unidos son una sociedad civilizada, con conocimiento y práepea de valores y hábitos morales. Al hallarse de buenas a primeras con un_ poder tan asombrosamente grande instalado en el centro misino de su organización social y económica --y sin embargo fuera de su organización legal y de sus tradiciones políticas , los jefes del país tuvieron que hacer un esfuerzo para justificar su uso. Ya se sabía, por la experiencia de las dos guerras mundiales de este, siglo, que cuando

el país ponía en acción grandes ejércitos la economía se expandía y el dinero se ganaba a mares. El gran ejército había sido establecido y había que ponerlo en acción, Era necesario nada más que elaborar una doctrina, un cuerpo de ideas falsas o legítimas, que justificara ante el pueblo norteamericano y ante el mundo la existencia y la actividad extranacional de ese gran ejército.

Cuando Fidel Castro declaró que Cuba había pasado a ser un país socialista el pentagonismo era ya una fuerza respetable, pero no era todavía un poder con la coherencia necesaria para imponerse a su propio gobierno. Aun después de haber alcanzado la coherencia que le faltaba, necesitaba una doctrina que le proporcionara el impulso moral para actuar. El presidente Kennedy titubeó en el caso de Bahía de Cochinos porque no tenia una doctrina en que apoyarse, y tal vez se descubra algún día que ese titubeo colocó al gobierno de Kennedy ....es decir, al poder civil del país- en una situación de inferioridad frente al poder pentagonista que fue decisiva para los destinos norteamericanos. No se conocen pruebas documentales de lo que vamos a decir, pero cuando se dedica atención al proceso de integración del pentagonismo se instruye que su hora determinante, la de su fortalecimiento, está entre Bahía de Cochinos y el golpe militar que le costó el poder y la vida a Ngo Dinh Diem.

Los actos de los pueblos, como los actos de los hombres, son reflejos de sus actitudes. Pero sucede que la naturaleza social es dinámica, no estática, de donde resulta que todo acto provoca una respuesta o provoca otros actos que lo refuercen. Ningún acto, pues, puede mantenerse aislado. Así, la cadena de actos que van derivándose del acto principal acaba modificando la actitud del que ejerció el primero y del que ejecuta los actos-respuestas. Esa modificación puede llevar a muchos puntos, según sea el carácter -personal, social o nacional- - del que actúa y según sean sus

Es fácil darse cuenta de que al elaborar la llamada doctrina de las guerras subversivas estaba pensándose en Vietnam, pero tal vez más en Cuba y en Bahía de Cochinos. La idea de que Fidel Castro se dedicaba a organizar guerrillas en la América Latina y que algún día habría que invadir Cuba para eliminar a Fidel CaBtro palpita en el fondo de ese engendro denominado doctrina de las guerras subversivas. La verdad es que Cuba comunista hizo perder el juicio a los Estados Unidos; llevó a todo el país a un estado de pánico inexplicable en una nación con tanto poder, y ese pánico resultó un factor importante a la hora de crear la justificación doctrinal del pentagonismo.

circunstancias íntimas o externas en el momento de actuar.

Del miedo al comunismo y de su fracaso en Bahía de Cochinos, los norteamericanos pasaron a temer a cualquier cambio en cualquier sitio, y de este temor pasaron a vigilar el mundo. En suma, el final de la madeja de nuevas actitudes y de actos derivados de esas nuevas actitudes tenían que ser -y fue- que los Estados Unidos terminaron pensando que debían convertirse en la policía del mundo.

El pánico al comunismo cubano provocó en los Estados Unidos cambios serios en su actitud mental. En el primer momento decidieron intervenir en Cuba secretamente a fin de no violar en forma abierta su política de no interveción, y para eso se valieron de la CIA. Pero un régimen de libertades públicas no puede actuar en secreto y además Castro respondió a esas actividades secretas con fusilamientos públicos de los agentes enviados a Cuba, de manera que las actividades ocultas acabaron siendo conocidas en el mundo entero. Cogidos en el delito, c incapacitados para enfrentarse con su miedo irracional al comunismo cubano, los Estados Unidos se convirtieron en un pais de suspicaces, y acabaron creyendo que todo cambio político, en cualquier parte del mundo, era en fin de cuentas un cambio hacia el comunismo. Puesto que. asi había sucedido en Cuba, asi sucedería en otros lugares.

; Pero qué clase de policía? ¿La que pone orden, por mandato de la ley, donde sideran peligrosas para la sociedad ; es decir, lo que en todas partes se llama policia

Los Estados Unido# se dedicaron a ser la policía política del mundo; y esa tenía que ser la derivación natutal de la llamada doctrina de la# Ruerras subversivas, puesto que la palabra subversiva tiene una clara implicación política; describe el esfuerzo que los ciudadanos desordenan, o la que persigue ideas y actividades políticas que se conpolítica?

se hace para cambiar un orden político, una forma de estado o un gobierno.

Ahora bien, tal como se halla organizado hoy el mundo, ¿cuáles son las ideas y las actividades políticas peligrosas para la sociedad?

En un pals capitalista las ideas y las actividades políticas peligrosas para la sociedad son, lógicamente, las comunistas, ya que ellas están dirigidas a cambiar el orden económico, social y político, la forma del estado y el sistema de gobierno. Pero en un país comunista las ideas y las actividades políticas peligrosas son las capitalistas, porque se dirigen a restablecer el orden económico, social y político que

fue derribado y sustituido por el comunismo. De manera que a la hora de actuar como policía política del mundo el país pcntagonista tiene por delante una tarea difícil, porque no puede ser al mismo tiempo policía política para impedir cambios en el mundo capitalista y para impedirlos en el mundo comunista; debe conformarse, pues, ron ser policía política en el mundo capitalista. Y efectivamente, los Estados Unidos son la policía política del mundo capitalista.

Ramón Tamamcs

LATINOAMERICA DEBE INTEGRARSE RAPIDAMENTE O SE

ACENTUARA SU DEPENDENCIA DE ESTADOS UNIDOS

El Mercado Común Centroamericano tiene muchas ventajas sobre la de la Asociación están preparándose para adoptar los instrumentos empleados

Asociación Latinoamericana de Libre Comercio; por ello, los países por el MCCA.

Si Latinoamérica no se integra rápidamente, se expone a que se acentúe su dependencia de Estados Unidos.

Es justa la proposición de México para que la ALALC conceda prefe- rencias arancelarias al MCCA.

La dependencia económica latinoamericana de Estados Unidos es una situación que sólo podrá superarse mediante un progresivo desarrollo democrático de Hispanoamérica.

El doctor Ramón Tamames expresó los anteriores conceptos durante una entrevista concedida a El Día al concluir su conferencia La integración económica en América Latina, dictada dentro del programa de los cursos de invierno de la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, a los que asiste como profesor huésped.

De trato cordial y contestaciones ágiles, el joven especialista español -dos veces doctor: en Economía y en Derecho y catedrático de la Universidad de Madrid- aceptó gustoso la invitación del reportero para que ampliara algunos puntos de su exposición. La entrevista se desarrolló

como sigue:

P. ¿Usted cree que el modelo de integración escogido para el Mercado Común Centroamericano es válido para toda el área latinoamericana?

  • R. Efectivamente, el modelo del MCCA tiene muchas ventajas sobre la ALALC, fundamentalmente su automatismo en cuanto a la construcción de la tarifa externa común y el desarme arancelario y comercial (o sea la supresión de barreras) dentro de la zona. Esto es lo que ha permitido que, en el curso de los últimos cinco años, el comercio entre los cinco países miembros se haya multiplicado por cinco. Evidentemente, la ALALC ha mostrado claramente la intención de pasar a un procedimiento más automático que el seguido hasta ahora.
  • P. Sin embargo, ¿son lo suficientemente parecidas las circunstancias como para que ese modelo más automático funcione satisfactoriamente en el caso de la ALALC?
  • R. Desde- luego, su pregunta es muy justa. Las circunstancias en el caso de C'.rntroamérica eran especialmente favorables. Se trata di- cinco países de dimensión muy semejante, con grados de desarrollo también análogos y geográficamente contiguos, en una área relativamente pequeña.

Por lo contrarií», en el caso de la ALALC nos encontramos con once países d o - muy diferente dimensión, de. grado»s de desarrollo disímiles y que abarcan una área geográfica extraordinariamente amplia y con discontinuidades importantes. No obstante, el problema en su base teórica es el mismo. Y si los países de la Asociación aspiran realmente a integiarse, tendrán que adoptar los mismos instrumentos empleados por el MUCA. De hecho, ya están preparándose para ello.

  • P. Concretando más. ¿cuáles son esos instrumentos y en qué grado de elaboración se encuentran actualmente?
  • R. Básicamente son tres: La 7'arija común externa , que supondría el establecimiento de un grado de protección frente al exterior, idéntico para tocios los socios; la Desgravación programada, que significaría la introducción del automatismo en el desarme arancelario y comercial intrazona 1 , y la Creación de mercados dentro de la zona, lo que permitiría que los países con mercado insuficiente (Venezuela, Colombia, Ecuador, Peni, Chile y Bolivia) acelerasen su proceso de integración para presentarse como un solo bloque frente a 'los tres grandes' de la Asociación (México, Brasil y Argentina). No cabe duda que el diálogo entre cuatro será mucho más fecundo que el diálogo entre once.

Contestando la segunda ¡jarte de su pregunta se puede decir que esos tres nuevos instmmentos de la ALALC lian sido aprobados ya en las conferencias de Punta del Este y de Asunción del año pasado, estando muy avanzados los trabajos técnicos que en este sentido lleva a cabo la secretaría de la ALALC en Montevideo.

  • P. ¿No cree usted que el diferente grado de desarrollo de los países de la ALALC seguirá siendo, a pesar de todo, un serio obstáculo ¡jara el proceso de integración?
  • R. Por supuesto que esas diferencias de desarrollo plantean problemas bastante difíciles de resolver. La ALALC se ha enfrentado a ellos a través de la clasificación de algunos países como 'de menor desarrollo relativo' (Ecuador, Paraguay y Bolivia), a todos los cuales se les han concedido las llamadas 'ventajas especiales no extensivas' que significan un trato de favor para fomentar las inversiones en aquellos sectores en los cuales esos países están comparativamente mejor dolados.
  • P. ¿Qué nos podría usted decir, por ahora, sobre la integración latinoamericana?

R. Me párete que los proyectos de integración no cuentan todav ía con suficiente apoyo entre los estudiosos y las masas populares de la región, incluso muchos políticos parecen no haberse percatado de la dimensión histórica, del proyecto. Si Iberoamérica no se integra en un lapso de tiempo relativamente corto, se expone a que se acentúe todavía más su dependencia económica y, a la postre, política del coloso del norte, los Estados Unidos.

Por ello, creo que no están reñidos un sano nacionalismo en cada ¡jais con una revisión global del nacionalismo latinoamericano. Lo que si es, en mi opinión, absolutamente pernicioso es el nacionalismo de viejo cuño, que frente al próximo futuro ¡ruede ser algo parecido a la destrucción do todas las posibilidades de verdadera independencia y de dominio por los

propios ciudadanos do estos países, de sus recursos humanos, físicos y fi- nancieros.

Limitaciones de tiempo del expositor obligaron a interrumpir el diálogo, que, reanudado después de algunas horas, continuó así:

  • P. El presidente salvadoreño Sánchez Hernández abogó ayer por la integración de México al MCCA como el primer paso para una posterior integración latinoamericana. ¿Qué posibilidades existen, a su juicio, de que tal integración se realice?
  • R. De hecho, México ya propuso en la Conferencia de Asunción de septiembre de 1967, la posibilidad de que los países de la ALALC concedan preferencias arancelarias a los del MCCA, en una sola vía, esto es. con carácter unilateral para favorecer las exportaciones de los países menos desarrollados de América Central. Creo que esta es una postura bastante racional por parte de su país, pues México cuenta con una situación de superávit muy fuerte en su intercambio comercial con Centroamérica.

La única forma de establecer una situación más equilibrada dentro de una tendencia de comercio cada vez más amplia, es precisamente la fórmula de las preferencias. La ALALC está estudiando actualmente la proposición mexicana.

  • P. ¿Cuál cree usted que sea el camino idóneo para llegar a una eficaz colaboración entre el MCCA y la ALALC?
  • R. El proyecto ya aprobado de Comisión Coordinadora ALALC-MCCA parece ser un buen dispositivo institucional para esa colaboración. En su diálogo con la ALALC, el MCCA se presenta ya como un solo bloque y con una experiencia que puede ser de utilidad para la ALALC.

La convergencia de ambos sistemas de integración, que en última instancia habrán de llegar a la fusión, habrá de montarse a través de un mecanismo de tarifa externa común, desagravación programada y reconocimiento de particularidades para los mercados subregionales de la zona, de los cuales el MCCA podría ser uno más. Claro es que teniendo en cuenta la diferencia de grados de desarrollo, el MCCA tendría que obtener un trato favorable en lo referente a medidas de integración, así como ayuda financiera, asistencia técnica, etcétera.

  • P. Considerando que la proyectada integración latinoamericana disminuirá las ventajas de que actualmente disfruta principalmente los Estados Unidos, ¿cuál cree usted que será la actitud de esta potencia ante los sucesivos pasos que tendrán que dar los países latinoamericanos para
  1. integrarse?
  • R. Muy interesante su pregunta. En este caso, el paralelismo prospectivo con la Comunidad Económica Europea puede ser bastante ilustrativo. Hoy los Estados Unidos encuentran en Europa dificultades que no se le presentaban antes de la creación del Mercado Común.

Esto no significa que el intercambio deje de. crecer, sino que se realiza en condiciones más apropiadas que antes para el área en proceso de integración. Por otra parte, el Mercado Común Europeo es ya una potencia económica y comercial que en muchos casos (GATT, UNCTAD, etc.), puede hablar a los Estados Unidos de tú a tú.

Creo que en el caso de América Latina, a largo plazo la situación podría ser similar. Por ello, si Estados Unidos viera avanzar la integración de Iberoamérica demasiado rápidamente, tal vez cambiaría su actual actitud de aparente benevolencia y ayuda.

  • P. A su juicio, ¿cómo repercute en el desarrollo de los países latinoamericanos el casi exclusivo comercio de éstos con Estados Unidos?
  • R. En buena medida se trata de una situación de dependencia económica. Ese patrón de relaciones, en mi opinión, no puede modificarse más que con un proceso de integración en el marco de un progresivo desarrollo democrático.
  • P. ¿Cree usted que el desarrollo de América Latina se vería estimulado si el subcontinente comerciara con los países socialistas? ¿Cuáles, a su juicio, son las razones por las que hasta ahora ese comercio es prácticamente nulo?
  • R. Indudablemente, las razones de ese escaso intercambio actual son una manifestación más de la situación de dependencia económica a que nos hemos referido antes. Sólo si unen sus fuerzas en un proyecto común, podrían los países latinoamericanos negociar con quien más les interese y en el momento en que les interese.

(Bernardo Meneses,

El Día , México, 27 de enero de 1968.)

libros y revistas

'señas de identidad', de

juan goytisolo

Con esta novela (México, Joaquín Mortiz, S. A., 1966), nos encontramos ante la más interesante, rica y compleja de las escritas por Juan Goytisolo. Y también ante la que pasará a la historia literaria, muy probablemente, como una de las más discutidas, apasionadamente discutidas incluso, de la larga posguerra española. La obra se estructura en tomo a la figura de Alvaro Mendiola, fotógrafo de France Presse, nacido en Barcelona de familia del norte de la península, y que vive en París. .. Juan Goytisolo ha señalado la presencia de elementos autobiográficos en el personaje, evidentes, por otra parte (en 'Destrucción de la

España sagrada', Mundo Nuevo, núm. 12, junio de 1967, pp. 44-60). El autor presenta a su héroe circunstanciado por sus orígenes familiares burgueses y tradicionales, así como por la problemática socio-política de su país. Con evidente sinceridad, Juan Goytisolo lanza a su personaje a la búsqueda desesperada de sí mismo, en el doble plano señalado, el familiar -con obsesión casi patológica- y el histórico. En esta búsqueda de identidad, todo va siendo lenta y sistemáticamente destruido, tanto los viejos valores del pasado burgués y familiar como, históricamente, aquellos otros que pretenden salir a flote en una España difí-

di, torva y, según el autor, sin remedio. Alvaro Mendiola lleva en sí mismo los gérmenes de su propio aniquilamiento ; su visión del mundo y, especialmente de lo español, es totalmente negativa. El lector se encuentra así ante uno de los libros más corrosivos, desesperanzados y también -por qué no decirlo- injustos, escritos en los últimos años, comparable en este sentido a la novela de Juan Marsé, Ultimas tardes con Teresa (Barcelona, Seix Barrai, 1966), Entre las citas con que Goytisolo encabeza su libro figura esta tan conocida de Larra: 'Vamos claros, dije para mí; ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro?... El cementerio está dentro de Madrid. Madrid es el cementerio'. (Esta ¡dea aparece varias veces en el texto mismo; cf. por ejemplo, pp. 213 y 28, lugar este último donde Larra se funde con Dámaso Alonso: 'Barcelona no era entonces una próspera y floreciente ciudad de millón y pico de cadáveres orondos y satisfechos de su condición.. . ' ). Pero leyendo Señas de identidad nos damos cuenta de que el cementerio no está realmente en Madrid, en España, sino dentro mismo de Alvaro Mendiola, y, quizá, dentro también del propio Juan Coytisolo. Pero no adelantemos juicios.

La extraordinaria complejidad de la novela se centra también en torno al héroe, quien avanza y retrocede en el tiempo y en el espacio. En ciertos momentos la narración se traslada a la Cuba decimonónica y todavía española, desde el año 1963, en que Alvaro Mendiola narra lo actualmente sucedido y visto ]x>r él. La República española y la guerra civil, los años del hambre y la represión, los felices 50, la Cuba castrista. . . Por otro lado, la narración se monta a base de diferentes personas gramaticales y puntos de vista: el monólogo interior juega un papel fundamental; se mezclan diálogos vivísimos y morosas descripciones objetivizadas ; documentos de diferentes tipos se insertan también en el texto, así como largas y sabrosas parrafadas construidas con tópicos periodísticos y conversaciones de la derecha tradicional española; no faltan varios episodios diversos y diversificadores, algunos de ellos pequeñas unidades narrativas por sí mismos. Parece evidente que en mucho de la estructura de la novela, incluso en el 'estilo' de la misma, hay cierta influencia del gran libro del malogrado Luis Martín-Santos, Tiempo de silencio (Barcelona, Seix Barrai, 1962) ; cf. especialmente y como muestra, la p. 64 de Goytisolo y las 13-14 de Martín-Santos: creo que un detenido estudio comparativo pondría de relieve esa influencia aludida. Desde un punto de vista técnico, el propósito de Señas de identidad es muy loable, y creo que ha sido, efectivamente, logrado: 'evitar toda sistematización de una técnica determinada para salir de esta especie de impasse, de callejón en el que los novelistas españoles nos sentimos encerrados' (Juan Goytisolo, 'Destrucción', p. 53).

El hilo conductor de la novela es la vida de Alvaro Mendiola; el problema básico de ésta es claro:

'familia, clase social, comunidad, tierra: tu vida no podía ser otra cosa (lo supiste luego) que un lento y difícil camino de ruptura y desposesión' (p. 55).

'tu vida se reducía ahora a un solitario combate contra los fantasmas del pasado y del resultado de la lucha dependía -lo sabias- la liquidación de la hipóteca que pesaba sobre tu angosto y casual porvenir' (p. 242),

l)r forma dolorosa, Alvaro Mcndiola hurga en su niñez y en el pasado de su familia, investigando enfermizamente en sus m uerdos y en los del clan a que pertenece. Surge así, morosamente reconstruida, la historia familiar, en sus tíos ritmas, la peninsular y la antillana, con unos personajes que recuerdan vagamente ciertos aspectos de los de Nada, de Carmen Laforet. Surge asi también, a la dudosa luz del presente, la niñez del personaje, con elementos que parecen arrancados de los films de Fellini (pienso en 8 I /2 y en Giulietla dri'li Spinli i : el colegio de 'aulas austeras y cloroformizados pasillos" (p. 48 i : la Barcelona revolucionaria de 1986 y el infantil deseo de martirio a mano de los milicianos -C{ue trae a la memoria, extrañamente, la similar anécdota de Teresa de Avila, en busca de los infieles- ; la historia de parientes arrebatados por el torbellino de la guerra civil; el morboso deseo posterior de visitar el lugar donde su padre fue fusilado en el terrible agosto del 36 y conocer los detalles del mismo. . . Destacan en este cúmulo de datos dos herhos simétricamente opuestos, que podrían representar la problemática de Alvaro Mendiola. El primero, la visita en 1939, muy niño aún, al manicomio donde su abuela se halla; ésta no le reconoce ;

'fueron unos instantes dolorosos durante los cuales Alvaro había retenido la respiración implorando a Dios que aquella sombra errante le reconociera suyo. . . Casi enseguida la abuela ladeó la cabeza y, después de un exploratorio e interminable recorrido circular, esquivó la mirada y le volvió la espalda negándole a él y negando su pasado como si no existieran ni hubiesen existido nunca, cortado todo vinculo entre ella y él, absorta, enajenada, huidiza'' (p. 51).

Aquí nos encontramos aparentemente ante el peso del pasado y con un radical corte con el mismo, al propio tiempo. Pero no es asi en realidad, pues la novela podría estudiarse, hasta su final, como la historia del melancólico recuerdo de una infancia desaparecida y omnipresente. El anuncio de una nueva posibilidad, de un futuro, ¡tareco indicado por el personaje '' Jerónimo López", el enlace de los maquis, trabajador en la finca de la familia de Alvaro en los años 40: la amistad entre él y el niño tennina bruscamente con la desaparición del clandestino, que deja el inquieto interrogante de su más que probable muerte:

'debías comprender y hacer comprender a los demás que Jerónimo o como se llamase quien tu sensibilidad moral clespertara con su conducta limpia, había muerto por todos y cada uno de vosotros, como sabías -ron qué dolor, dios mío, dios mío, y qué vergüenzaque había muerto, igualmente, por ti' (p. 49).

Por este camino podría llegarse a algo verdaderamente positivo, conspicuamente señalado en la última página de la novela:

'y si un destino acerbo para ti como para los otros te lleva no queriéndolo tu antes de ver restaurada la vida del ¡tais y de sus hombres deja constancia al menos de este tiempo no olvides cuanto ocurrió en él no te calles alguno comprenderá quizá mu-

cho más tarde

qué orden intentaste forzar y cuál fue tu crimen" (pp. 484485).

Pero, aun a riesgo de caer en viejos tópicos, es preciso reconocer que el problema fundamental de Alvaro Mendiola es el de la voluntad. Se ti ata de un héroe conflictivo, que es capaz de llegar a conocer perfectamente su propia situación, de la cual podría liberarse por medio de actos volitivos:

'sabías que, a tu muerte, lo pasado se aniquilarla contigo. Dependía de ti, únicamente, salvarlo del desastre' (p. 162; cf. también pp. 19, 186 y 242, por ejemplo).

Nieto vergonzosamente del 98, Alvaro Mendiola, a quien le ronda ocasionalmente la idea del suicidio (p. 186), se debate en una red de abulia, melancolía y pesimismo, de 'corrosivo dolor' (p. 205) ; quizá resultaría útil antologizar los numerosos pasajes de la novela en que se demuestra o se explica el sentimiento de inutilidad y futilidad total que invade a Alvaro; basten como muestra estas dos citas. Con ocasión de la muerte del profesor Ayuso -personaje del que luego hablaré-, Alvaro Mendiola piensa que

'el entierro de Ayuso era el entierro de todos; su muerte, el final de las ilusiones de vuestra dilatada juventud' (p. 94).

Y la segunda:

. .ajeno a la vida que discurría en tomo de ti, con la conciencia clara de que la realidad se descomponía entre tus dedos y de manera lenta pero irreversible iniciabas el proceso de liquidación y de ruina que debía conducirte, como a todos, al ominoso final' (p. 187; cf. otros ejemplos en pp. 111-112, 115-16, 125, 126, 129, 161, 165, 200, 202. 205, 235236, 288, 33, 344, 362, 371, 393, 395, 473, 481, 483).

En esta alxrrtada lucha personal, los orígenes, formación y cultura burguesa aparecen ominosamente presentes en Alvaro Mendiola; tras sus esporádicas reacciones, siempre terminadas negativa, impotentemente, y a lo largo del entrecortado tiempo y del vario espacio de la novela, una sola cosa queda en pie : la condición burguesa del héroe, unida a su inseguridad e indecisión, simbólica y repetitivamente unidas al sexo y al alcohol :

'podías beber un trago de Fefiñanes helado y rubio, justo para humedecer los labios, y no te decidías' (p. 13; resulta curioso y sintomático anotar que en el texto se nombra en diez ocasiones distintas, con delectación, al citado vino gallego).

Pero ni el amor, por otra parte, se libra de la destrucción ; Alvaro Mendiola se pregunta en cierto momento: '¿no era acaso el orgasmo una pequeña muerte?' (p. 127).

Como consecuencia de todo esto, para Alvaro Mendiola nada ni nadie posee características positivas: los exilados políticos de 1939 y de oleadas más recientes, aparecen brutalmente tratados, ¡ ni siquiera son capaces de conquistar sexualmente a las mujeres francesas! (pp. 294304) ; los emigrados económicos, a los que intenta aproximarse inicialmente con un cierto complejo de culpabilidad, llegan a convertirse para él en una molesta presencia; los viejos políticos republicanos y del catalanismo, son ridiculizados sin piedad; los novelistas e intelectuales españoles contemporáneos, salvaje-

mente despreciados (es particularmente lamentable el inesperado ataque contra Blas de Otero [p. 481], con su referencia directa al conocido poema 'Españahogándose' ; cf. Que trata de España, París, Ruedo Ibérico, 1964, p. 30) ; la oposición antirégimen del interior, puesta en solfa por su impotencia... En esta lista negra, injusta en muchos de sus aspectos, quizá ocupa un lugar correcto únicamente la izquierda intelectual europea, representada en la francesa, estética y cómodamente engagée. De esta sistemática destrucción solamente se salvan dos personajes del libro: el ya mencionado profesor Ayuso y Antonio, el amigo de Alvaro Mendiola, luchador político de las nuevas generaciones. El primero, catedrático de la universidad de Barcelona, cuyas clases de historia de las instituciones medievales atraen a los estudiantes, defensor de la conciencia cívica y política, que vivió 'con dignidad años difíciles, destierro, cárcel, persecuciones, ostracismo, olvido voluntario, armado con la única verdad de la palabra' (p. 111), parece una evocación del gran historiador, lamentablemente perdido para la ciencia y la universidad españolas, Jaume Vicens Vives. El recuerdo de Ayuso y su muerte remueve la conciencia de Alvaro Mendiola, pero produce en él, al propio tiempo, una reacción todavía más pesimista, como he anotado más arriba. Y destara con personalidad especial Antonio, infatigable militante clandestino, encarcelado, confinado, pero también esperanzado, rudimento -con las distancias debidas- de lo que en la novela soviética se conoce con la denominación de 'héroe positivo'. El contraste entre los dos amigos, Antonio y Alvaro, es evidente; por si las cosas no estuviesen datas, el último se pregunta a sí mismo: 'lanzados tus amigos por el disparadero de la política, ¿qué hacías tú?' (p.

216). La respuesta tiene 485 páginas, las de la novela, y se resume en una sola palabra: nada. Pero Alvaro Mendiola siente por su amigo una admiración escasamente encubierta, pues ve en él, sin duda, un modelo ideal y deseable, al que, por todo lo que ya sabemos, jamás podrá igualar. Esta dualidad de personajes ejemplifica la problemática de Alvaro Mendiola, en su búsqueda angustiada de identidad.

En cierto modo equivalente al papel de Antonio es, en un plano más general e histórico, el episodio de la visita de Alvaro Mendiola a la Cuba socialista. El motivo del viaje es doble, y ha sido señalado así por el propio Goytisolo:

'la Cuba soñada durante su infancia, la Cuba colonial de su bisabuelo, mítica y folklórica; por otro, la visión de Cuba de la revolución de Fidel Castro. . . Alvaro encuentra la revolución que no se ha producido en España: su viaje en realidad es una búsqueda de la esperanza revolucionaria frustrada en su país, tras la que él corre como un fantasma. Pero Alvaro no es cubano y no se puede integrar, si es sincero consigo mismo, a la Revolución' ('Destrucción', p. 57).

Creo que esta explicación del autor precisa alguna matización. Pues el lector de la novela no puede comprender cómo es posible que Alvaro Mendiola, que sigue buscándose a sí mismo y reconstruyendo penosamente el pasado de su familia -ahora el de la rama antillana- vaya a Cuba en persecución de una 'esperanza frustrada en su país' cuando, por una parte, considera que nada de lo español merece la pena- no ya el intento de 1936; no ya la lucha actual de Antonio y sus compa-

ñeros, pero, como Ortega y Gasset, la total historia del pueblo español desde los visigodos para acá-, y cuando, por otra parte, el héroe, en medio de la tensión revolucionaria cubana, en los peores momentos de la famosa crisis de los missiles, se preocupa casi exclusivamente por el agotamiento de sus existencias de Alka-Seltzer (p. 405), al propio tiempo que es perseguido amorosamente por una joven, irreal y tópica miliciana castrista, mientras añora la exquisitez de los erizos de mar de Capri acompañados con vino blanco bien frío (p. 438). Alvaro Mendiola aparece así en feroz contraste con una realidad revolucionaria que no comprende ni le galvaniza. Después de todo, ¿no es el propio Juan Goytisolo el que defiende a su héroe con la peregrina idea de que por no ser cubano Alvaro Mendiola no puede incorporarse a esa revolución?

Ya han sido mencionados varios episodios de la novela; merece citarse ahora el más justamente elogiado por la critica, el del pueblo de Yeste, hasta donde Alvaro Mendiola peregrina en busca del lugar donde su padre fue fusilado en 1936, y donde poco antes del estallido de la guerra civil tuvo lugar un sangriento episodio de la lucha de clases: la narración del mismo, interrumpida para insertar la visión contemporánea del pueblccito, en 1956, con una brutal fiesta taurina, es de un efectismo impresionante. El episodio destaca con valores propios dentro del conjunto del libro. Pero es sin duda el último capítulo de la novela el más logrado e interesante, y de gran complejidad también. Alvaro Mendiola, desde Montjuich, v con la ayuda de un telescopio instalado allí con fines turísticos, observa 'su' ciudad, Barcelona -la situación recuerda el comienzo de La Regenta, con el Magistral oteando Vetusta desde la torre catedralicia-. Tras unos párrafos objetivamente descriptivos y de la inserción del texto de un folleto turístico, aparece un entrecortado 'diáa los turistas -franceses, italianos, alemanes- y de observaciones carpetovetónicas, en sus ver-

logo' formado por frases escuchadas ingleses, siones catalana y castellana.

'ce sont des mouettes e un barco americano où est-il notre hôtel look at the birds mira que tía guarda amore c'est sublime con las tetas que tiene passe-moi la Retina aquesta s'assembla a la Bardot il giorno piu caldo de regarde le portavions las Ramblas c'est plus bas darling isn't it beautiful qué culico je vois a droite mira quin pareil non vedo il albergo a esta le daba yo un revolcón que n'oublie pas de mettre le filtre dove andiamo mangiare' (p. 472; los errores lingüísticos constan así en la novela).

Continúa el capítulo con una medi- tación del héroe:

'La ciudad que contemplaban, ¿era la tuya? te decías si su vida era o no como pensaran vuestros clásicos un borroso efímero desdibujado e inconsistente sueño' (pp.

472-473).

Comienza así una prosa poética, en versículos desiguales, que aumenta su ritmo progresivamente, hasta el final del capítulo y de la novela. Alvaro Mendiola recorre Montjuich, el nuevo Montjuich. ahora centro de atracción turística, del que han sido

hechos desaparecer siniestros recuerdos. Seguidamente, el lector se halla ante uno de los pasajes más logrados del libro (pp. 476-479) : una evocación de la trágica montaña-prisión de la posguerra, emocionada, sincera, humana y dolorida evocación. . . Alvaro Mendiola busca el lugar donde fue fusilado Companys, allí donde el presidente de la Generalitat

'bajó a los fosos del castillo escoltado por las bayonetas de los soldados pensó en su amada ciudad con pesar y nostalgia aspiró el aire puro y agreste del monte

contempló el cielo claro por última vez' (p. 479).

La novela termina con un desesperado monólogo interior, dislocado por la inserción -de nuevo- de las frases de los turistas y de párrafos de un manual de historia.

¿Es Juan Goytisolo, autor de Señas de identidad, el mismo que escribió Problemas de la novela (Barcelona, Seix Barra!, 1959)? ¿El mismo que escribió 'Para una literatura nacional popular' ( Insula, núm. 146, pp. 6 y 11)? ¿El mismo, en fin, del 'Saludo a los escritores cubanos' (Unión, Cuba, 1964, pp. 5-17)? Es perfectamente correcto proponerse 'una destrucción sistemática de todos los mitos que envuelven el término España' ('Destrucción', p. 55) y utilizar para ella la forma narrativa. Pero decir que 'un pueblo que vive treinta años bajo este régimen, como ha vivido el pueblo español, es un pueblo enfermo' (íbid., p. 36), es algo verdaderamente grave, injusto e históricamente falso. Juan Goytisolo cae asi en algo de lo que precisamente quiere evitar y destruir: el tópico noventayochista (íbid., passirn). España, país enfermo y sin pulso, se- gún Goytisolo parece no tener solución. Quizá por ello llega a afirmar algo verdaderamente estremecedor:

'He llegado a tal extremo de desarraigo con respecto a España. . . (que) prefiero vivir entre extranjeros que hablan un idioma extraño para mí que en un medio nacional que me paraliza y que no me permite vivir ni trabajar en paz. . . Me he sentido siempre extraño en mi propio país. Como decía Martínez Estrada hablando de José Hernández, 'cuando uno se va es porque ya se ha ido' ' (íbid., p. 60).

Las cosas quedan así algo más claras, también con respecto a Alvaro Mendiola, el héroe de Señas de identidad; autor y personaje parecen tener una total incapacidad de comprensión histórica -no digamos revolucionaria-, tomando la parte por el todo, lo temporal por lo imperecedero, o, como diría un castizo, el rábano por las hojas. Todos los postulados positivos que sobre literatura preconizaba Juan Goytisolo, caen así por su base. Resulta ejemplar recordar lo dicho por Mario Vargas Llosa recientemente ('El escritor en América Latina', El Siglo, Chile, 17 de septiembre, 1967, p. 16) :

'la literatura es tina forma de insurrección permanente... su función es estimular sin tregua la voluntad de cambio y de mejora. .

Al acabar la lectura de Señas de identidad, magnífica, extraordinaria novela, las palabras del escritor peruano resuenan poderosamente, se-

ñalando el camino.

J. Rodríguez Puértolas

'3 días de julio', de luis romero

He aquí un libro nuevo sobre la guerra de España. No se traía de un nuevo libro, es decir, uno más. de los múltiples que se han escrito sobre este tema. Es eso, un libro nuevo, es decir, diferente, objetivo, concreto, y sin pasión. Relata hechos, simplemente. El comentario, se lo deja al lector. También las conclusiones. É .s un libro importante, porque deja pensar y hace pensar. No partiendo de hipótesis, de ideologías, ni de proyectos, sino de hechos concretos, cuya fuerza sujeta y disciplina al pensamiento. Su autor es Luis Romero, joven y ya famoso novelista español. Sus dos novelas principales, La Noria y I,a Corriente, han sido laureadas con los dos premios más codiciados de los novelistas españoles contemporáneos : el Nadal y el Planeta. Tenía, criando empezó la guerra. 19 años. Forma parte, por consiguiente, de esa generación española que sufre por las c.ulpas ajenas. Se trata de 'los condenados sin culpa'', esos seres frustrados, o a punto de frustrarse, cuya única rebelión -¿contra qué? ¿contra quién?- consiste en pretender explicarse y explicarnos lo acaecido, no a través de pasiones, ni ideologías, sino, tan sólo, por la fuerza imperiosa de los hechos. Es doloroso registrar el hecho, por lo que tiene de ceguedad, de que nadie, en España, o fuera de ella (hablo, principalmente, de los españoles) se haya planteado el problema lógico del origen de la guerra civil. Porque un hecho de tamaña magnitud, después de la unanimidad narional del 14 de abril de 1931, no sobreviene por casualidad, ni de milagro, sino a través de una cadena de errores, en la que se eslabonan las causas con los efectos, obedeciendo al principio de causalidad. Es cómodo para 'ellos'' y 'nosotros', echar la culpa, respectivamente, a 'nosotros' o a 'ellos'. Se trata de una negativa actitud emoliente, que no permite la menor salida hacia el mar libre de una nueva situación. Porque la gran catástrofe española que llega a su periodo álgido en el año 19'Ui, entraña una inmensa responsabilidad colectiva, de la que ningún español puede sentirse exento. Es necesario que cada uno reconozca, con sincero dolor y rontricción, y generosos propósitos de enmienda, que si bien la soterrada mina hizo explosión, la merha la habíamos preparado entre todos. Harían falla para ello, libros, que, ron la mayor objetividad, expusieran, ron probidad intelectual, simplemente los hechos, para enfrentar a todos, y a cada uno, con la auténtica realidad que contribuyó cada uno a formar. Por eso, libros, como este de Luis

Romero, único en su género, entre todos los que he leído sobre la gran tragedia española, tienen una categoría ejemplar.

Romero, ha empleado tres años de su vida en recorrer lugares, leer periódicos, interrogar a más de mil personas, estudiar documentos y reconstruir los hechos con auténtico impulso de verdad. Son ellos los que hablan en su libro, fon un acento irrebatible. A mi inicio, es perfecto. Sólo abarca tres días. 18, 19 y 20 de julio de !93f>, los que ronstituyerou 'el día más largo de nuestra vida' para quienes, directamente, los vivimos. En ellos se encendió la tragedia. Pudo evitarse? ¿Quién tuvo la culpa? ¿Fue un hecho irremediable? Ahí están los hechos. Cada cual puede interpretarlos, y » , ya lo hice, para mí, liare algún tiempo. No es ahora el momento de ofrecer mi personal interpretación. Tengo_ también ini propio testimonio, pues fui testigo de algo, y tal

No se trata de una novela histórica, como (conste que no las menosprecio) los "Episodios Nacionales" del gran Pérez Galdós. o las 'Luchas Fratricidas' de Danvila, o 'El Ruedo Ibérico' de Valle Inclán, No es eso. no. Romero, esevitor de nuestro tiempo, ha preferido utilizar en sus fiflO páginas un puro estilo y sistema periodístico. El periodismo es una cosa aliarte. El periodista es una creación de nuestro tiempo. Es algo así como un historiador de lo cotidiano, ron disciplinas de rigurosa investigación de los hechos, ponderación, plena objetividad, y responsabilidad en el relato, escrito no para orientar o desorientar al lector, en tal o cual sentido, sino, precisamente, para que el lector mismo se entere de lo que ocurre o ha ocurrido. Se requiere, además, un talento esperial para moverse dentro de lo concreto. Recuerdo, a este respecto, un caso bien significativo: una noche, hace ya de esto muchos años, penetró en la redacción de 'El Liberal', el famoso periódico madrileño, el ya insigne novelista don Benito Pérez Galdós. Había acaecido un suceso de mucha resonancia, un crimen célebre, o algo parerido. Don Benito rogó que le dejaran reportear aquello. Lo hicieron los reporteros con placer, y, todos juntos, salieron a la calle. Regresaron, y don Benito, después de redactar el 'suceso', entregó las cuartillas al encargado de la sección. Este, a su vez, entregó al novelista, las escritas por él. Don Benito, después de leerlas, se las llevtí a Vicenti, el director, y le dijo: 'Me quedo con las mías; me servirán para iniciar el capítulo de alguna novela: pero estas valen más, porque estas son las periodísticas'.

vez no lo menos importante, que no quiero hacer público todavía. Vivi, personalmente los hechos ocurridos en Madrid, en aquellos tres días, y el relato de Romero es exacto. Cuanto relata, por ejemplo, de la redacción de 'La Libertad', es rigurosamente cierto, pues allí estuve yo, acompañando a nú difunto amigo Paco Gómez Hidalgo. Falta algo que viví aquella madrugada del 19 de julio en la Dirección General de Seguridad, con José Alonso Mayol, el director, fallecido aquí, en México, y mi compañero el magistrado del Tribunal Supremo, Miguel Carazony, muerto en F.spaña. Llegué hasta cometer la indiscreción de escuchar, por otro auricular gemelo, cierta conversación, que si se hubiera confirmado habría tenido la mayor importancia en el desenvolvi-

Tratar el tema de la guerra civil española, aunque sea en los prolegómenos no es posible dentro del régimen franquista. El escritor, si es sincero, quedará castrado por exigencias de la censura. Así ocurre en el reciente libro de Luis Romero 'Tres días de julio', tan grato para muchos españoles de ambas orillas, por ese menosprecio del autor haría la 'chusma", 'el populacho en armas'. Luis Romero, dentro de ese 'posibilismo" que se trae todo escritor español frente a la rensura, tal vez ha preferido usar esos términos de 'chusma', 'populacho en armas', para introducir algo de contrabando dentro del océano de cosas que han transcurrido en el ruedo ibérico. Y quiero recordar ahora -porque dentro de esos tres días de julio cae- la conducta de mi paisano el comandante de artillería Zapico, gobernador de Cádiz. Ante las fuerzas del general Varela era inútil resistir. El comandante Zapico lo sabía y no quiso rendirse. Ordenó a su gente que lo abandonaran y disparó sirnlióliearnente desde una ventana del edificio de la Gobernación hasta agotar las muniriones de su pistola; y cuando iban a fusilarle, ron heroísmo macho, suplicó que le concediesen el honor de mandar el piquete de ejecución. El artillero Zapico, fiel a la República, murió romo todo un hombre frente al piquete de ejecución, ordenando el carguen!... apunten!... fuego!... Es lástima que Romero, tan documentado en las fuentes del drama, no haya podido en sus 'Tres días de julio', dedicarle al gran Zapico un réquiem.

Y volviendo a los térm inos ' ch u sm a' , ' p o p u la c h o en arm as' , es posible que miento de la guerra. Después, estuve, en la Puerta del Sol, junto con Carazony, para poderle responder de visu¡ a Alonso Mayol, de lo que allí ocurriera, pero que no ocurrió. Estuve ron los periodistas en su club, en los altos de la Telefónica, y vi alli lo que relata Romero, con toda exactitud. Regresamos a la Dirección General de Seguridad. Alonso Mayol hablaba por teléfono con don Diego Martínez Barrio. A éste no le oímos, pero después supimos algo, y lo más importante, de la conversación. Alonso, sólo dijo: Sí, Sí, bueno. I,uego colgó. Le interrogamos:

La guerra y la revolución.

-■■ ¿E s la guerra?

Si Dios no lo remedia. . .

Ya, ni Dios.

Alonso dijo sécamcnte:

M A R IA N O GRANADOS

Luis Romero lo sienta así, como algo aceptable en su fuero interno, como hombre de clase que se cree superior a ese 'populacho' a esa 'chusma en armas', que es el pueblo nuestro admirablemente cantado por el gran poeta de América, César Vallejo, para gloria de todos los trabajadores del mundo:

. . . Obrero, salvador, redentor nuestro ¡perdónanos, hermano, nuestras deudas! Como dice un tambor al redoblar en sus adagios:

¡que jamás tan efímero, tu espalda! ¡que siempre tan cambiante, tu perfil!. . ,

El inmenso retablo 'Tres días de julio', de Luis Romero, por escrito y publicado en España, es natural que tenga mesura, mucha mesura, para no poner en la picota lo que tal vez sienta Romero, porque a mi juicio trata de ser sincero dentro de su 'posibilismo' frente a la rensura; no es un escritor cuco y venal como otros escritores de su generación.

Romero tiene que saberlo: sin libertad no hay posibilidad de entenderse en ese tema crucial que afronta. La verdad de todos los males que trajo la guerra civil española se debe, única y exclusivamente, a la sublevación militar. A la República no se puede culpar de que gran parte del pueblo, en armas, haya cometido desafueros, cegado por el odio, por el hambre contenida, por el conflicto permanente de la sociedad que mueve la historia...

Romero tiene que saberlo: abandonada la República por una gran parte de su institución castrense, no puede extrañarnos ■ -porque ello cae dentro de

la más pura lógica-, que el pueblo enardecido y en armas haya tomado sus represalias, sin control, cnarbolando esas 'amargas contraseñas sin fortuna' que canta en su 'Himno a los voluntarios de la República', el poeta-cristo de América.

La República, al verse sin unidad de ejército, truncado el orden que aspiraba a encauzar una revolución democrática, no pudo evitar que el gran fermento revolucionario que subyace por debajo de todo orden, convirtiera en luto los primeros días de julio. Pero, es justo reconocer, que la República jamás consideró romo un premio el asesinato de un español en 'pasco', lo que en la España sublevada se consideró poro menos que un honor en la borrachera de la sublevación. Y ahí están como prueba los dibujos trágicos del gran Castelao. ! Nada, nada justifica la sublevación militar por más 'cruzada' que se le llame! Ni el asesinato de Calvo Sotelo que se pretende enarbolar como chispazo de la guerra civil, justifica el levantamiento militar; pues el ejército al asesinar a la República que rompía con el orden tradicional, asesinó a España, desencadenando muertes y más muertes -en odio de una clase hacia la otra-, por culpa de esa 'cruzada' ; hecho trágico que ha acentuado lamentablemente las diferencias de clases sociales y más que por los ducados y marquesados que otorga el franquismo, por la danza de la explotación temerosa de la libertad que propugna el Papa bueno, Juan XXIII, a cuyo llamado el régimen franquista ha cocinado una torta institucional que no se la tragan nt ellos mismos. ..

Recuerdo que recién exilado en París, conocí en la revista 'Cuadernos' a un viejito español, Fiscal en el Tribunal Supremo de la República, don Carlos de Juan. Este viejito me recordaba a los exilados españoles del siglo pasado. Era un liberal encantador. Nos pusimos a cambiar impresiones y al comentarle yo que una de las mayores indignidades del régimen franquista fue la llamada 'Causa General' que aireaba en un libro los crímenes cometidos en el asalto popular a la Cárcel Modelo de Madrid, donde se hallaban presos Melquíades Alvarez, Ramiro de Maeztu, Albiñana y tantos otros, el viejito don Carlos de Juan, encantado de oír así a quien venía del franquismo, me abrazó enternecido, casi ron lágrimas: porque él, en su condición de Fiscal de la República, había iniciado las primeras diligencias sumariales para que no se quedara impune aquel monstruoso hecho. "En aquellas circunstancias, con el orden en la calle por culpa de la subieilación militar, no se pudo hacer más', me dijo don Carlos de Juan. Pero lo que se había iniciado por este digno republicano, asi como las pruebas fotográficas de los cadáveres, se quedó archivado en Madrid. Si la República hubiera deseado que se quedaran impunes los crímenes de la masa enardecida, se habría quemado ese archivo del que dispuso Franco para su propaganda, como diciendo al mundo: "esto han hecho los rojos" y, claro, callándose lo que ellos hicieron, asesinando a mansalva a tanto obrero, a tanto padre de familia. . .

Los 'tres días de julio', de Luís Romero, si bien llaman a la concordia con su enseñanza, romo escrito y publicado en laEspaña franquista, no pueden ser in-

Yo que me exilaba voluntariamente del franquismo, en la emoción de aquel viejo republicano, don Carlos de Juan, ya fallecido en el destierro, sentí por la República que conocí de niño, un profundo respeto. Y en aquellas lágrimas del venerable republicano liberal comprendí que el drama desencadenado por la guerra civil no pesaba sobre la República muerta, mejor dicho: ¡asesinada por la cruz y la espada de una tradición de horror!

sultantes para los responsables de ese drama nuestro que sigue acumulando más bibliografía que la Segunda Guerra Mundial. Claro, ¡ romo que el mundo occidental sabe que fue lucha de conflicto social y de enseñanza permanente, sobre todo, para esta América de nuestra común estirpe!

Yo no quisiera hablar más de ello. Quisiera dejarlo como historia; pero hasta que no se liquide la guerra civil de una vez y para siempre, callar, sería un acto de cobardía, cuando escribir en la libertad del exilio, es la mayor satisfacción que tenemos, para dar una alegría a la juventud de nuestra patria: esa juventud que ya no tiene miedo y grita en la calle con valentía: '¡Franco, asesino, feliz cumpleaños!'

RESPUESTA PARA LUIS ROMERO

No quiero herir la nobleza de mi compatriota. Sé muy bien que en esta libertad en que padezco tengo la satisfacción de expresarme sin mordaza En Venezuela no hay censura de libros (nadie se preocupa de eso), y en España sí. Por más condescendiente que sea el Ministerio de Información y Turismo con ciertas edi-

torialos, la Censura, en nuestra patria, está muy lejos de comprender lo que ya orí el siglo pasado escribiera el humanista venezolano Cecilio Acosta, cuyos ciento cincuenta años del natalicio actualmente celebramos: Háblese de lo público como de lo propio, osténtese más calor cívico y más cobardía bélica; y no habrá que arrepentirse.

Tal vez sin iluda alguname dejé llevar de la pasión, por ver tan repetido en TRES DIAS DE JULIO, el nombre de un adolescente enternceedor: pero de una santa .¡implícita ante el drama de España, como fue la mía.

No pude evitar la indignación, aunque Romero se explique admirablemente en su prólogo. No son TRES DIAS DE JULIO, son treinta largos años; y un escritor -yo así lo entiendo- bien que no sea dirigido por nadie, pero ha de estar comprometido con su pueblo. Mi osada indignación, ante el equilibrio del libro, quiso comprometer a Luis Romero; y, hombre bueno y generoso, al fin - hombre que se debate, precisamente, en lo que dice Cecilio Acosta -, escribe al Director del Diario 'La República', y me da una lección (¿de compromiso?) haciéndome meditar más reposadamente sobre su olrra.

Que me perdone Luis Romero al destacarle esas palabras de 'chusma', 'populacho en armas' que me asustaron a mi, como a tanto hijo de familia pobretona y harapienta, de clase media. ¡Que me perdone Luis Romero!

Treinta años son muchos, come, para ver con cierta serenidad los hechos iniciales de nuestro drama nacional; pero el 'Caudillo por la Craria de Dios' está ahí. vivito y coleando, No quiso liquidar la guerra civil. No quiso adornarse en la condición de vencedor para todos los españoles. No sabemos, pues, las consecuencias imprevisibles a que nos llevará su Dictadura. Sí. va lo sé: me estoy saliendo de los TRES DIAS de Luis Romero: lient, repito: no son TRES DIAS DE JULIO, son treinta largos años, y el libro lleva por demás un prólogo para reflexionar, para que nos lavemos las manos en él; pero ni Romero ni yo ni nadie que haya sufrirlo ese drama podrá secarse las manos del todo. Nos salpicaron con demasiada sangre inocente. Hay, pues, que desear de todo corazón (y sin miedo a la violencia que engendra la violencia, si así lo quieren absurdamente los restos prepotentes de esa herencia bélica), que renazca España a un orden nució, donde la guerra sea definitivo rei uerdo con sus imperativos teologales. Entonces, sí que la enseñanza de esa guerra interesará a la juventud, como hecho histórico, y nadie que ame a España -■■ como la ama Romero - se sentirá herido.

Si soy injusto ante la reflexión que me impone en su bello prólogo Luis Romero, le pido disculpas. Me hago cargo de las omisiones de Cruz. Salido, /Vndrés Manso, Siges Aparicio, escritor gobernador como el bueno de Espina, y tantos otros. Y ya que en el prólogo se apunta el nombre del adolescente Gabriel Busto, especificando, aunque muy de pasada, su muerte en el asalto a la Cárcel Modelo, es lástima que no se haya especificado la de Luis Companys, en circunstancias que no tienen explicación alguna. Ese cadáver sigue de cuerpo presente en todos los Consejos de Ministros que preside Franco, como el de Xavier Bueno, quien fue sacado de la Embajada de Chile en Madrid, ya terminada la guerra. ¡Buen, buen colofón para la victoria que arranca de esos tres dias de Julio! Esto, naturalmente, no es culpa de Luis el silenciarlo. La censura ya le ha permitido bastante a la <asa editorial, por ese afán de liberalidad engañosa que se trae la censura, sin necesidad de lápiz rojo. . .

Luis Romero ya ha hecho mucho. Imposible pedirle más dentro de España en tema tan candente.

De nuevo le pido perdón si en algo le he ofendido. Y un abrazo de hermano si quiere recibirlo.

JUAN MANUEL GASTARON i I.a República. Caracas)

noticia de libros, por ellas díaz

JOSE LUIS AHELEAN: Filosofía española en América í 10:16-I9(i(i), Ediciones Guadarrama, 19f> 7 .

Estudio bastante completo de las figuras centrales de la emigración intelectual española en los últimos treinta años, emi- gración producida en especial por la guerra civil. Se analiza la obra de importantes filósofos y cultivadores de las ciencias humanas: Xirau, Nicol, Ferrater, García Bacía, etc., y entre los más jóvenes, Blanco Aguinaga, Jorge Enjuto, etc. José Luis Abellan - actualmente en Ma-

drill fue profesor île literatura española cu la Universidad (le Río Piedras (Puerto Rico), y ha publicado asimismo sendos libros sobre Unatmmo (a la lu?. de la psicología) y sobre Ortega y Gasset (crítica ile su aristocraticismo burgués).

.MANUEL BALLESTEROS: Marx o la Critica cania fundamento. Ed. Gictieia Nueva, Madrid. 1967.

Papel central que la etílica desempeña en la filosofía: la crítica, pues, como fundamento. Y en esta perspectiva se examinan por el autor (residente en París) dos aspectos básicos de la crítica que están sirviendo para la construcción de una filosofía de nuestro tiempo: consideración de los elementos críticos de la filosofía de la existencia (especialmente Kierkegaard y Sartre) y. sobre todo, análisis de la crítica filosófica y económica en el joven Marx (Manuscritos del 44). La obra está escrita en un estilo a veres excesivamente difícil y abstracto; no obstante, el esfuerzo de comprensión que exige resulta realmente justificado.

JEAN BECARUD : La Segunda República Española (19111-1996): Ensaya de interpretación. lid. Tauros. Madrid, 1967.

Trabajo de investigación en el campo de la sociología electoral en relación con la Segunda República Española. El libro, con abundantes gráficos, ilustra debidamente sobre aspectos y datos útiles de tener en cuenta a la hora de formular juicios críticos sobre ese importante período de la historia de España. Jean Bécarud ....autor también de un estudio sobre "Miguel de Unamuno y la segunda República' (Ed. Tauros) ha realizado sin duda un meritorio trabajo. F , 1 Prof. Aranguren en el prólogo analiza algunas de las implicaciones políticas de la investigación de Becarud ; insiste especialmente en la tesis do lo que podríamos llamar "abandono y hundimiento del centro' .

JORGE ENJUTO: 1.a filosofía de Alfred North Whitehead, Ed. Teenos, Madrid. 1967.

En la escasísima bibliografía española sobre Whitehead (11161-1947), la obra de Jorge Enjuto decano de Humanidades en la Universidad de Río Piedras (Puerto Rico) - elaborada tras varios años de trabajo, constituye una aportación valiosísima para una correcta comprensión del complejo y profundo pensamiento del autor de 'Proceso y realidad', coautor con Russell de los "Principia Mathematica'. Las definiciones termino- lógicas aportadas por el Prof, Enjuto son un instrumento necesario y una perfecta introducción para la lectura de Alfred North Whitehead.

FRANCISCO FERNANDEZ SANTOS: Historia r Filosofía: Ensayas de dialéctica. Ediciones Península. Barcelona, 1967.

El marxismo como filosofia dialéctica de la praxis, mostrándose las insuficiencias tanto del positivismo cientifista occidental como del dogmatismo cstalinista. Hay en la excelente obra de Francisco Fernández Santos una insistencia especial en la no reducción del marxismo a eronomicistno determinista y, asimismo, en la consideración de la racionalidad de la praxis como totalidad humana concreta. Consecuentemente con todo ello, se analizan en el libro las condiciones fiara la creación de una democracia socialista que se hacen derivar, dichas condiciones, de la afirmación - central en la concepción de Fernández Santos- - del humanismo marxista como humanismo real.

JUAN MARICHAL: El nuera pensamiento pidítica español, Ed. Finisterre, México, 1967.

El Prof. Juan Marichal, chairarían del departamento de lenguas y literaturas románticas de la Universidad de Harvard, recoge en este libro una serie de interesantes trabajos sobre política y cultura en la España contemporánea, todos ellos escritos desde una perspectiva liberal. Larra, el Krausismo, Unamuno, Ganivet, aspectos intelectuales de la República, la guerra civil y la actualidad (ensayo sobre Tierno Galván) son algunos de los importantes ternas tratados. Hay también consideraciones útiles sobre el posible futuro de España.

ROBER IO MESA: El colonialismo en la crisis del XIX esperad. Ed. Ciencia Nueva, Madrid, 1967.

Una visión nueva y realista de algunos importantes aspectos de la crisis española del 96. El autor - profesor de Derecho internacional en la Universidad de Madriddenuncia el casi siempre enmascarado "racismo español' de la colonización, así como sus características propias y sus rem trusiones sobre la metrópoli. España. Hay en el libro una consideración especial del problema de la esclavitud en las antiguas colonias americanas. La obra de Roberto Mesa inicia una importante labor desmistificadora en un tema hasta ahora insuficientemente tratado desde esta perspectiva.

ALBERTO MIGUEZ: Galicia: éxodo y desarrollo. Ed. Cuaderno» para el Diálogo Madrid, 1967.

Dentro de la sociología regional relativa a las diferentes particularidades de los pueblos (castellano, gallego, andaluz, vasco, catalán, etc.), que componen España, destaca este estudio de Alberto Miguez, interpretación rigurosa e inteligente de la realidad gallega. Se analizan en él. la fenomenología socio-económica del país gallego, los problemas del campesinado y de los movimientos migratorios tan característicos en la historia de este pueblo y, finalmente, se esbozan los caracteres fundamentales de la cultura gallega (idioma, etc.), y de su sociologia.

FERNANDO MORAN: El nuevo reino: Ensayo sobre el sentido de la política en Africa Negra, Ed. Tecnos, 1967.

Es esta la obra más atnbiriosa y lograda de uno de los mejores conocedores españoles de los problemas ---culturales, políticos y económicos- del Tercer Mundo, en especial del ámbito de la négritude. Precisamente la catalogación de este concepto de négritude, como base cultural del africanismo, da paso a una comprensión totalizadora de las categorías políticas y estructuras sociológicas africanas, romo elemento activo para la construcción del nuevo socialismo que intenta afirmarse en amplios espacios de ese tercer mundo.

FERNAN PEREZ DE OLIVA: Diálogo de la dignidad del hombre, Estudio preliminar por José Luis Abellán, Ediciones de Cultura Popular, Barcelona, 1967.

Se inicia con este libro una importante serie de Ediciones de Cultura Popular que -bajo el rótulo 'Biblioteca del Pensamiento Hispano'- pretende reeditar las obras más representativas y fundamentales de aquellos de nuestros clásicos (más próximos o más lejanos) que, por unas u otras razones, hasta ahora no habían encontrado suficiente difusión. Una visión menos rígidamente uniforme y mucho más pluralista de la historia intelectual española será sin duda uno de los resultadqs positivos que de ella derivarán. El 'Diálogo sobre la dignidad del hombre' de Fernán Pérez de Oliva (1494-1531) constituye -como señala José Luis Abellán en su interesante v documentado Estudio preliminaruna muestra indudable de la existencia de un auténtico y propio Renacimiento español, línea de pensamiento que prolongará después su vigencia en los ámbitos culturales español y occidental.

LUIS ROMERO: Tres días de Julio. Ed. Ariel, Barcelona, 1967.

La prensa española ha hablado ampliamente del reportaje histórico compuesto por Luis Romero en torno a los sucesos nacionales de los días 1 tí, 19 y 30 de julio de 1936, origen del comienzo de la guerra civil. Aunque no haya llegado todavía el momento óptimo ni la circunstancia favorable para tratar a fondo de nuestra guerra, el libro de Luis Romero puede sin duda ser calificado de positivo t interesante. Faltan, claro está, rosas -y sobre todo, explicación de cosas pero ello era inevitable: la documentación, de todos modos, es impresionante y el propósito de honrada imparcialidad.

GONZALO SOBERANO: Nietzsche en España. Editorial Gredos, Madrid, 1967.

Se trata de un libro básico, indispensable para la comprensión de la vida intelectual española en el presente siglo. La consideración de la influencia de Nietzsche en España envuelve cuestiones (filosóficas, políticas, etc.), de la mayor importancia. El profesor de la Columbia University en este volumen de cerca de 700 páginas pasa revista muy completa a la influencia de Nietzsche sobre la generación del 9(1 fundamentalmente y, asimismo, sobre las generaciones de 1914, 1927 y 1939. La aversión de Nietzsche hacia la democracia y el socialismo viene expresamente señalada por Gonzalo Sobejano en este importante y riguroso estudio.

IGNACIO SOTELO: Sartre y la razón dialéctica, Ed. Tecnos, Madrid, 1967.

Se comprende en este libro de Ignacio Sotelo - actualmente profesor en la Universidad de Berlín - toda la trayectoria intelectual de Sartre: de L'Etre et le Néant a La Critique d e . la raison dialectique. Se dedica en la obra especial atención a las conexiones existencialismomarxismo en el segundo Sartre. El propósito central de Sotelo parece orientarse al análisis en profundidad de la validez y alcance de la Razón dialéctica como Razón fundamentadora de un saber histórico que posibilite una praxis racional. Se trata de una obra sólida y rigurosa-

mente construida (su origen fue la tesis doctoral en la Universidad de Berlin) y escrita a la vez con gran claridad.

K N RI QUE TIERNO CALVAN: Conocimiento y Ciencias sociales, Ed. Tecnos, Madrid, 1967.

Una Epistemología de las ciencias sociales y una Introducción a la Sociología son los dos grandes temas de la última obra del cx-catcdrático de la Universidad de Salamanca. Escrito desde una orientación que intencionadamente pretende corregir la tendencia española hacia la generalización y la abstracción, el análisis del Prof. Tierno Galván está siempre lleno de sugerencias e importantes observaciones. La cuestión que este libro deja planteada (y que ya está siendo abordada por el Prof. Tierno Galván en alguno de sus últimos cursillos extra-académicos) es el análisis de las conexiones y diferencias de fondo entre mecánica (neoposilivistno) y dialéctica (marxismo).

c o r r e o a b i e r t o

"En el último número de la revista 'Nuevos Horizontes' leí el interesante ensayo sobre 'El Pensamiento Político de Unamuno' y, aún cuando el autor cita de pasada, una de ¡as fases más interesantes en la inquietud política del sujeto (su militando en la Agrupación Socialista de Bilbao) estimo poco su acento sobre esta faceta de su vida, sobre todo por tratarse de un trabajo para una publicación socialista.

El inquieto "1lector de Salamanca'', tan buen poeta y escritor, como inconsistente político, tuvo en este período de militando en mi partido (1094-1896), aciertos de expresión, que aún hoy se pueden actualizar para cualquier militante, por lo que creo, vale la pena añadirlo como complemento al ensayo del Sr. Díaz.

Entre los muchos escritos de esa ¿poca destaca la carta que dirigió al director del semanario socialista de Bilbao "La Lucha de Clases ' en octubre del 84 y que copio íntegramente:

''Mi estimado compañero: He recibido el primer número de La Lucha de Clases, que ha tenido la atención de remitirme. y se lo agradezco en el alma, alc-

MANUEL TURON DE LARA: Historia y realidad del poder. El poder y las élites en el primer tercio de la España del sigto XX, Ed. Cuadernos para el Diálogo, Madrid. 1967.

El autor de la 'España del XIX' y la "España del XX' -profesor en la Universidad de Pau (Francia), sintetiza en este importante libro una historia sociológica del poder político en España de 1900 a 1934. Se trata de un análisis laborioso y documentadísimo de la realidad sociológica de las élites y minorías dirigentes españolas, así romo de sus diversas instituciones jurídico-políticas y grupos de presión. El trasfondo auténtico de las relaciones de esas élites con el Poder, sus cambios y sus situaciones conflictivas, constituyen, en efecto, una nueva clave ]>ara la interpretación de la Historia contemporánea de España. 'La élite del poder" española - en esta interpretación de Tuñón de Lara - inaugura en la España actual una nueva forma sociológica de escribir la historia.

gratulóme ele que los socialistas de Bilbao cuenten con un órgano al que deseo prosperidad verdadera.

Hace tiempo que, como a todos que hoy se cuidan de tomar la vida en serio, me venía preocupando lo que ha dado cu llamarse cuestión social. Observaba la marcha del socialismo, al cual apenas conocía más que por exposiciones disparatadas y malévolas que de él hacen los que lo combaten a la desesperada. Aún a través de estas calumniosas y estúpidas exposiciones en qtic la ignorancia y mala fe se aumentan mutuamente con su contacto, aún a través de esas mentiras vislumbraba el único ideal potente y vigoroso que puede unir y vivificar a los pueblos. Me puse a estudiar la economía política del capitalismo y el socialismo científico a la vez, y ha acabado por penetrarme la convicción de que el socialismo limpio y puro, sin disfraz, ni vacuna, el socialismo que inició Carlos Marx con la gloriosa Internacional de trabajadores, y al cual vienen a refluir corriente» de otras partes, es el único ideal hoy vivo de veras, tu la religión de la humanidad.

La tarca de propagarlo en nuestra Kspaña es titira, el capitalismo burgués, «lue cinpie/a a ahogarse bajo su propio peso, aplastado fatal y necesariamente por las leyes mismas de libertad que proclamaron sus defensores, el capitalismo burgués se defiende a muerte, con proteccionismos, con monopolios, con paz annada y ejércitos dispendiosísimos, con amenazas y promesas y mentiras, con falsa beneficencia y hasta calumniando al socialismo unas veces y forjando otras última arma le da algún resultado; hay muchos a quienes engaña eso que llaman socialismo do Estado, socialismo de cátetina planificación de él para engañar incautos y engañarse a sí mismo. Esta (Ira, etc,, no faltan quienes quieren presentar a tal o cual poderoso como tuestas de la dase trabajadora y se repite a diario que el socialismo es la imposición, la muerte de la libertad del individuo, el estancamiento del progreso.

Es preciso hacer ver que los socialistas burgueses son enemigos del verdadero socialismo o engañosos sofismas; es preciso deshacer confusiones y disipar errores; es preciso repetir una y mil vetes que la lucha de los que trabajan para que todos coman y vivan y alimenten su espíritu y los vagos, más o menos cubiertos, que viven del trabajo ajeno; hay que proclamar que cada cual goce del fruto de su trabajo y sólo él, que a esto se reduce la emancipación del proletariado y la ruina del capitalismo burgués, y hay que decir a todas horas, sobre todo, que el socialismo es libertad, libertad, verdadera libertad, el hombre libre en la tierra libre, con el capital libre. Hay que fomentar el santo sentimiento de solidaridad frente al brutal individualismo egoísta de los hartos, de la casta expoliadora, que aunque tiembla ante las bombas anarquistas, ve con simpatía secreta al anarquismo ( ¡ como que es en el fondo su doctrinal), le llama más lógico que el socialismo y espera, como única esperanza, que la barbarie de los desesperados enloquecidos ahogue el ideal de los trabajadores sanos de espíritu.

Hay que repetir que no se trata de comerse a los niños crudos, ni de eliminar a los ricos, sino de que tenga que trabajar todo el que pueda hacerlo, so pena de languidecer de hambre y degradarse Hay que hacer ver con empeño que el socialismo no es revolucionario por el gusto y afición a la jarana, pues sólo el vago es bullanguero, que la revolución puede llegar a ser una necesidad dolorosa. y que de la clase explotadora depende el hacer que el último paso sea lo más suave, lo menos violento posible. La révolut ion por Ja revolución misma es sentimiento de almas educadas cu el anarquismo disfrazado de los burgueses, que quieren revolver ríos para [testar sin trabajo, divirtiéndose a la vez en una plaza de toros. La revolución social es un medio, probable y desgraciadamente inevitable, para el triunfo de la verdadera paz. no de la paz armada que consume las Infizas de Europa mucho más que lo liaría una revolución.

Y luego hay que romper las telarañas que tienen , en la cabeza los obreros intelectuales, que lian servido hasta hoy de guardia civil del capitalismo burgués. Donde en España hay que hacer activa propaganda es entre personas de profesiones intelectuales (si bien todas lo son, pues sin inteligencia no se puede arar) que aún se empeñan en creer que sus intereses son los de sus amos. Conozco a muchos que en su corazón y su mente son socialistas, pero les detiene de declararse tales y unirse a los humildes y desdeñados un temor vergonzoso, hijo de una etbuatiéin viciosa y adulterada, de una educación de tasta, de la que nos han dado, y razones de falaz prudencia humana, cobardía, tisis espiritual, y algo de orgullo más o menos consciente.

Esta vergonzosa vergüenza, esta cadena de preocupaciones, es lo que retiene a muchos y aboga su espíritu. ¡Ojalá dieran el último paso rompiendo esa cadena los que se hallan en mis circunstancias!

Para trabajar por el triunfo de la emancipación del trabajo, de la clase obrera y del proletariado, por la victoria de la paz y del socialismo, tendrá siempre a su lado a su compañero, MIfïUEL de UNAMUNO, Salamanca, 11 de octubre de 1084".

Le pido y espero me preste las columnas de su semanario de vez en cuando, para desde ellas hacer algo por la difusión de nuestro común ideal. Esc mi pueblo (Bilbao) se presta admirablemente tiara ello: ahi se ven muy al desnudo las plagas del capitalismo burgués y cómo mucho que parece gordura es hinchazón. Acerca del estado de esa villa tengo infinidad de notas de que iré sacando reflexiones.

Espero que encuentren interesante esta wi modesta aportación y le den cabida en la revista. Será, a mi entender, un buen complemento al estudio antes citado, necesario para sus lectores".

£1 día 14 de abril de 1968, a media tarde, en el Lansdowne Hall de Toronto. Centenar*» de obreros españoles se apiñan con enorme entusiasmo y honda expectación, en tomo a una mesa sencilla, que domina la sala.

La multitud enfervorizada canta canciones españolas, himnos de guerra, viejas melodías apenas recordadas. Esperan a que surja la voz caliente y reposada, con un ligero tinte profesoral, dte la figura socialista más apasionante y disentida de la España de hoy.

El joven profesor Gaeta, que acoda sus recuerdos aragoneses en las márgenes del Niágara, dice unas palabras de presentación: "Es muy agradable para mi acompañar de nuevo. . . Agradecemos que haya sacrificado su único fin de semana libre «n este final de curso... Frente a los que le htn atribuido unas parcialidades que no comparte, Tier* no ha subrayado suficientemente la diferencia entre salida y solución..."

Hecho el silencio, difícil y apretado, ante un auditorio exigente y sobrio, trabajadores de todos los rincones de España, Tierno Galván con voz y gesto rnuy sencillos, se dispone a empezar.

enrique tierno galván

conciencia moral, conciencia política: presente y futuro

conferencia en la asociación democrática española canadiense de toronto, Canadá

Amigos y compañeros:

Es la segunda vez que tengo la satisfacción de. estar aquí, entre vosotros y la sé » gunda vez para agradecer la invitación y la oportunidad de exponer algunas ideas, respecto a problemas que a todos nos atañen. Es, también, la segunda vez que he de agradecer tan elogiosa e intencionada presentación a mi buen amigo Federico Gaeta.

Como ustedes no ignoran, yo soy un profesor. He sido profesor en España y circunstancialmente en América del Norte. Digo, me parece que con exactitud, circunstancialmente, porque de aquí a unos días regreso a España. Explico esto por dos razones: Una, ¡jorque quizás, pese a mi origen campesino y mi lengua je, por lo · común rural, incurra en el vicio de emplear, sin necesidad alguna, un lenguaje en exceso culto. Otra, porque subsiste una tendencia a menospreciar al intelectual

-obrero, considerando que el intelectual no tiene suficientes garantías de hecho para la acción política. Algunos compañeros creen que ser 'intelectual' significa que en política se tiene poco que hacer. Por fortuna este no es mi caso: he dicho algunas cosas y he hecho bastantes cosas. No olvidemos que los grandes movimientos históricos que llamamos revoluciones han sido promovidos por intelectuales en acción. No está de más que advierta, hoy especialmente, algo que suena como una verdad de Pero Grullo, pero las cosas que por sí mismas son patentes hay, a veces, que recordárselas a no pocos compañeros. Conviene no olvidar que Carlos Marx fue un intelectual.

Quisiera hacer una segunda advertencia en esta especie de introducción. Quisiera advertir que esta conmemoración del 14 de abril, que comparto, me lleva, de modo casi inevitable, a opinar sobre el recuerdo y el valor del recuerdo en política. Me atreveré a resumir en una frase cuál es mi opinión en este sentido. Sólo so debe vivir del recuerdo cuando se vive en la libertad. En la libertad es fácil, incluso en ocasiones noble, vivir del recuerdo. En un ambiente de libertad, llevamos el recuerdo como un elemento más de nuestra condición de hombres libres; pero cuando se vive en un régimen político en que la libertad no va más allá del nivel de la propaganda, no tenemos derecho a vivir del recuerdo; tenemos la obligación de vivir para el futuro y de vencer el presente. Me van a disculpar, pues, si no me detengo en los recuerdos; si vivo el futuro y pienso, más que nada, en el presente.

En conexión con lo que digo está el hecho -que me parece es perfectamente comprensible para la mayoría de quienes me escuchan - de que hay una diferencia, que es más que una diferencia geográfica, entre estar dentro y estar fuera de España hoy. En otras ocasiones, estar dentro o fuera ha tenido un valor secundario, pues todo consistía en pasar una frontera. Pero hoy, estar dentro o estar fuera no consiste en pasar una frontera, consiste en atravesar un 'tetón'. Es decir, dejar un ambiente y situación de libertad, para entrar en un ambiente y situación de lucha por la libertad. Es necesario pasar de la libertad, como en las democracias occidentales se entiende la libertad, a un sistema en que la libertad se entiende como sumisión.

Parece que existieran tinos espejuelos mágicos. Los que viven fuera, mirando a través de sus lentes mágicos, pueden vivir como si estuvieran dentro, pero con libertad, la fuerza, la alegría y el orgullo de la protesta; pero no tienen espejuelos mágicos que les permitan vivirla como si estuvieran en libertad. Muchas veces tienen que vivir la satisfacción, la alegría y el orgullo de que hablamos dentro de los muros de una cárcel. May, pues, una diferencia que no es superficial, entre vivir hoy la política dentro o vivir la política fuera. Me refiero, claro está, a la política española.

Me parece que esta advertencia ---quizás mejor esta observación- contribuirá a que todos seamos más modestos y comprensivos y a que nos hagamos cargo de qué diferente es cantar canciones bélicas cuando se está fuera de la amenaza del sistema jurídico-político que predomina en España y cantar canciones bélicas, que recuerdan la Revolución y la guerra de España, cuando se está bajo el imperio del sistema político español actual.

Memos de vivir el recuerdo de distinta manera; unas veces combatiendo, que es un modo inmediato de superar el recuerdo; otras, simplemente recordando. La primera mariera nos corresponde principalmente a quienes nos ha caído en suerte vivir dentro. En el transcurso de los comentarios que respecto de la situación interior voy a hacer, la diferencia se va a borrar prácticamente. No la vamos destruir nosotros, desgraciadamente no podemos, pero durante una hora nuestra condición, más profunda y persistente de compatriotas va a ocultar el hecho, para muchos ocasional, de estar dentro o fuera.

Quisiera también anticipar que, a mi juicio, cuando se ocupa una tribuna pública para hablar de cuestiones políticas, no hay que ceder a la adulación. Malo es adular a las ideas, pero peor es adular a los sentimientos. Es muy frecuente entre los políticos o quienes aspira na serlo, adular los sentimientos. Quizá sea el camino más fácil para el éxito o el aplauso. Cuando no se adulan sentimientos ni ideas el camino es más difícil, porque hay que decir la verdad y la verdad tiene esta condición, que aunque dicen que es muy bella no suele gustar a nadie. Haciendo caso omiso de esta contradicción, intentaré decir lo que me parece más cierto o más probable y no lo que más agrade. Confío en que comprenderéis que de la verdad se dice que es bella, no porque tenga un rostro hermoso, sino porque tiene la conciencia limpia. Repitao: No esperéis adulación ninguna. La adulación colectiva es esencialmente inmoral. Es demagogia pura. No quiero recordar, entre otras razones que ya he expuesto, porque no quiero correr el riesgo de adular. Nuestro pueblo ha padecido muchos males porque está educado desd muy antiguo para la adulación y está también acostumbrado a que lo adulen. No quiero extenderme en nada que alargue innecesariamente esta charla, jrero en términos muy sencillos y con ejemplos muy claros, podría explicar cómo al mismo tiempo que se ha explotado sistemáticamente al proletariado español, se ha adulado sistemáticamente al pueblo español. Las clases que controlan los medios de producción y obtienen los beneficios saben adular al pueblo, para producir una especie de estado pasivo, de estado casi hipnótico. La adulación lleva consigo algo semejante a la hipnosis. Para evitar la adulación por el recuerdo en la libertad, vamos a pensar en el presente y en el futuro y vamos a pensar con veracidad.

Hace mucho tiempo que expuse el punto de vista a que ha aludido el compañero fíaeta, respecto de la diferencia entre encontrar una salida para la situación actual de España y dar con una solución, que sólo el proceso de los hechos y la voluntad del pueblo pueden ofrecernos.

Hace mucho tiempo que advertí que, para los socialistas -yo soy socialista- que nes, porque en política las soluciones no se inventan, se consiguen por el ejercicio vivimos en España, podría producirse un asalida de la situación actual, que resolviera los problemas más inmediatos, sin ser una solución definitiva, entre otras razode la práctica.

Si la alida ofreciera las características formales de una democracia, viviríamos mente democrática. Estamos en desacuerdo y opuestos a cualquier situación que no esa salida de la forma que nos fuera posible, ¡jara construir nuestra propia solución. Es absurdo, dije y repito, negarse por principio a una salida que sea formalofrezca las garantías de los países llamados libres. Como este país, por ejemplo. En el caso de España, los socialistas estaríamos en condiciones de obtener una plataforma aceptable para nuestros fines teóricos y prácticos, que no niegan la convivencia democrática'. Lo que no podemos ni debemos admitir es que esa salida sea

una solución. Sería una profecía, y desgraciadamente carecemos del don profetice. Repito, pues, que a mi juicio una salida que ofreciera suficientes derechos y garantías democráticas seria perfectamente aceptable para los socialistas del interior.

Cuando he formulado esta opinión se me ha acusado, repetidas veces, de ser 'demasiado pragmático', de ser 'muy táctico'. No hay tal táctica. Es realismo político y nada más. ¿Qué es ser realista? Ser realista quiere decir que no tenemos derecho a soñar. Dicho en otras palabras, que sólo tenemos derecho a razonar. A los españoles que de verdad queremos que la dictadura se disuelva y llegue una democracia, nos está negado el derecho a soñar. Diría más: diría que hoy, en España, soñar es un privilegio de los ricos.

Pero si no tenemos derecho a soñar ¿cuáles son, para no andar resbalando en la vaguedad, esos sueños que debemos evitar?

  1. -Debemos evitar caer en el sueño del mit odel desenrollo. Hay muchos compa triotas que cree oque la miseria dentro de una sociedad que ha elevado su nivel técnico equivale al bienestar. La miseria material y moral, con lavadoras, televisión y frigorífico es la misma o quizá peor miseria, que la que existe en la pobreza sin disfraz. Nuestro país no es un país desarrollado, pero sufre el comienzo de la intoxicación del mito del 'vivimos mejor'. Es cierto que a nuestro país han llegado algunos de los modos de vida de las economías 'opulentas', jrero que esto no nos oculte dos cosas:

Una, que nuestra economía es pobre, está mal dirigida y mal administrada. Que el bienestar tardará.

Otra, que aunque el bienestar llegase, para nosotros significaría muy poco si no viniera bajo el signo de la justicia.

En cualquier caso, en cuanto socialistas, está muy claro que sólo lograremos el bien auténtico, no esa especie de ensueño que se paga a plazos, si estamos unidos con la misma voluntad política y la misma voluntad de salvar los principios, que rigen la defensa de nuestros intereses de clase. El sueño del desarrollo, repitiendo la frase célebre, produce monstruos. No se vive bien en España, pero aunque así fuera, no debemos olvidar nunca la distancia que media entre 'bien vivir' y 'vivir bien'. Muchos de vosotros habéis salido de nuestro país por las dos razones, porque no queríais ni vivir mal, ni mal vivir.

  1. -Otro sueño, en el que no tenemos derecho a caer, es el sueño de que sistema equivale a un hombre. Muerto un hombre no muere un sistema político; muerto un sistema tampoco mueren automáticamente los hombres que estaban al servicio del sistema. Quizá en el caso de una revolución total, pero ¿podemos soñar con una revolución total?

u

Cuando desaparezca la persona que simboliza un sistema, desaparece el símbolo pero la persona puede continuar. No soñemos pues. Muerto un hombre no muere él sistema que simboliza ; al menos los vicios tienden a continuar y es necesario tiempo parü combatirlos y corregirlos.

    • Hay otro sueño en el que me parece que tampoco debemos caer, es el sueñ dp que la critica substituye a la acción. Tanto en los grupos extensos como en los grupos mínimos, se da siempre el mismo hecho: Hay personas (pie creen de verdad que criticando 'hacen' y muchas veces criticando 'deshacen". La crítica no sustitu-^ 'a. ja acc.ión* es la acción la que da sentaido a la critica. Me refiero ahora explí- chámente a los compañeros de fuera. Me parece que tengo drecho a pensar, quizá me equivoque, que se lian dado a criticar soñando, pensando que 'hacen'. Por eso me han emocionado esos compañeros que se me han acercado antes de comer, proponiéndome una acción concreta.

4.- Otro sueño hay, del que debemos huir. El sueño de que la violencia substituye a la razón. Es un sueño pueril. Un sueño de niños. Es frecuente que los niños crean y muchos adultos admitan, que la violencia substituye a la razón, pero nosotros, particularmente los socialistas, no tenemos derecho a pensar así; debemos pensar que es la justicia la que debe orientar a la violencia. Cuando ocurre así la violencia deja por principio de serlo. Se convierte en lo que razonablemente debe ser; una fuerza organizada para satisfacer el derecho.

Estamos asistiendo, a veces, en España y fuera de ella, al espectáculo de la violencia degradada, que ya es decir, en testarudez inútil. La testarudez inútil de encasillarse en las posiciones, pretendiendo que la violencia o la amenaza de la violencia, substituya a la razón. Esto equivale a carecer de flexibilidad táctica, a no comprender lo que hay que hacer en cada instante, sobre todo, a jactarse y pretender que la violencia debe substituir a la razón, en la mesa de un café, cuando se sabe qúe¡ Aunque se quiera no se puede recurrir a la violencia. Es muy cómoda esta actiud, porque basta hablar con frecuencia y arder de la necesidad de la violencia, para eludir cualquier riesgo real. Ni siquiera tenemos derecho a soñar que podemos ejercer la violencia para que la violencia imponga la razón. Es un sueño que hoy por hoy nos aleja de nuestras posibilidades prácticas.

Ahora bien, si se admite que no debemos soñar estos sueños, a los que no tene- rno derecho, cabe que nos preguntemos (estoy seguro de que estáis a punto de preguntármelo) ¿qué no es sueño, para ti, compañero?

Me parece que no es sueño nuestro entendimiento, es decir el entendimiento de las diferentes tendencias democráticas españolas. Cuando me refiero a las diferentes tendencias democráticas no excluyo a nadie, pues muchas veces he dicho y ahora repito, que antiguo o moderno, lo que nuestro país tiene de moderno es lo que tiene de democrático. Nuestro primer quehacer práctico es entendernos. Hablo como socialista. En español, la expresión entendemos tiene un valor especial. En español decimos que nos 'entendemos' refiriéndonos a un modo de comunicación que a veces requiere muy pocas palabras. Recuerden que 'al buen entendedor con pocas palabras le bastan'. No es quizá tan importante ahora para los españoles comprenderse como entenderse. El entendimiento significa, entre otras cosas, abrir un paréntesis respecto de cualquier hostilidad y eso es exactamente lo que estamos haciendo los demócratas en España. Entenderse no significa necesariamente compartir todos 1» misma idea. Significa que tenemos una plataforma común, desde la cual podemos hablar sin necesidad de romper esa plataforma común. Necesitamos entendemos. Para lo ssocialistas que vivimos dentro de España no se trata simplemente de un entendimiento democrático nacional. Entender significa entenderse en lo fundà" mental, aunque se pueda estar en desacuerdo en lo accesorio.

Pero si parte de nosotros ya nos entendemos y en el futuro nos vamos a entender todos ¿en qué nos vamos a entender? En algo que, en principio, parece rinjty duro y explosivo y que los socialistas venimos repitiendo desde hace más dé ürt siglo. Algo que ha compendiado, perfeccionado y al mismo tiempo extendido cual- quicr código moral superior posible: que es inicua e inaceptable la explotación del hombre por el hombre. Nadie que tenga una conciencia clara de lo que es bueno y de lo que es malo, puede dejar de admitir este principio. Desde un punto de vista moral, que lo dijera Carlos Marx en el Manifiesto Comunista es lo de menos. Lo que importa es que hoy se ha incorporado a la moral planetaria. Hay que admitir como un hecho moral indudable que nadie debe ser una mercancía, pero que no obstante, hay muchos seres humanos en esa situación. Sin duda no son mercancías como lo eran los esclavos, ¡tero sí indirectamente, en cuanto su trabajo se valora como una mercancía. Ningún elemento moralmente valioso debiera ser una mercancía y sin embargo, en las formas más comunes de la vida cotidiana, estamos acostumbrados a que el amor o la belleza sean tratados como mercancía.

Ahora bien, el principio socialista básico ha sido y es que la sociedad capitalista tiene que transformarse porque la estructura de la sociedad capitalista determina la valoración del ser humano corno una mercancía. Si estamos en lo cierto, ser socialista significa defender el código moral y los cambios prácticos más justos que se pueda imaginar. Y si es cierto que las sociedades democráticas aspiran a realizar la justicia, deben aspirar necesariamente a la realización del socialismo.

No se trata de substituir unos sueños por otros. No estoy predicando la lucha por el logro inmediato de la justicia absoluta; lo que quiero decir es que cuando nosotros los socialistas defendemos nuestros principios y reivindicaciones de clase, no serlo luchamos por nuestro bien, luchamos por el bien de todos; de manera que lo que llamamos lucha de clases es, por lo que a nosotros respecta, la lucha por la implantación del código moral más alto que hasta ahora se ha formulado. Debemos pues sentimos orgullosos de ser socialistas, en cuanto la defensa de los intereses de los trabajadores coincide con la defensa de los principios que han de regir una sociedad cada vez más justa.

Es notable, en este sentido, que haya cada vez más deserciones individuales de miembros de las clases privilegiadas que se ¡rasan a las filas de los trabajadores que luchan. Repito, que quien tenga clara conciencia de lo bueno y lo malo y quiera actuar de modo congruente con lo que su conciencia le dicta, elige el único camino posible, el de ponerse al lado de los trabajadores.

fis este un testimonio más de que nos movemos impulsados por un principio universal, que no discute ninguna conciencia sana pero, lo que he dicho antes, es necesario realizar el principio; eso exige y en eso está su fuerza.

Es innecesario que repita, ante un auditorio en el que abundan los compañeros socialistas, que ¡rara nosotros nada hay que no se produzca y sostenga según unas condiciones sociales y económica determinadas. En nuestro caso, las condiciones sociales y económicas más inmediatas, en las que vivimos y defendemos nuestros principios, son las españolas, pues la scxñedad española constituye nuestro medio propio y peculiar. Incluso en un mundo realmente libre, siempre habría un modo propio de ser libre. La libertad no es ninguna abstracción. Dentro de su carácter universal nadie duda de que hoy somos españoles y de que nuestras condiciones de vida en cuanto trabajadores españoles deben ser nuestro punto de partido y lo primero que tengamos en cuenta. La comunidad de comunidades a la que llamamos España, es lo que más nos importa del modo inmediato. En este sentido tenemos raíces y es, en «Ï suelo donde estas raíces crecen, donde tenemos que ensayar nuestros esfuerzos.

Este es el punto más delicado, pues la defensa y práctica de nuestros principios de clase, que coinciden con los principios de la justicia, tropiezan en nuestro país, en el suelo donde están nuestras raíces, con obstáculos que todos conocemos y muchos sufrimos. No se trata de una cuestión táctica en este caso, sino del hecho a mi juicio evidente, ele que en España , y ni general en el mundo hispano-parlante, existe el único proletariado - en el ámbito occidental capaz di' iniciar y cumplir una revolución satisfactorio desde el punto de vista del socialismo. Si he de ser sincero, tengo que decir que, a mi juicio, las grandes reservas morales del futuro están en las masas 'orientales' de Occidente, en los pueblos latino-americanos ,que cuentan con el enorme empuje de obreros y campesinos aún en situación de semiesclavitud. Hay millones de 'asiáticos' americanos, a los que debemos atender con especial cuidado, porque es una de las reservas del planeta paia forzar el sistema capitalista a ceder ante el reto de la revolución.

Pero volvamos a nuestro no sueño, volvamos al presente español. No quiero repetir cosas que ya sabéis, quiero, simplemente, explicar: que hay hechos que demuestran que trabajamos y avanzamos para lograr la democracia, sin dejar que nos domine el sueño.

Sin que nos arrastre el optimismo excesivo, podemos admitir que, además de nuestro entendimiento, existe una 'España paralela" que irá ¡toco a poco, quizá

rápidamente, substituyendo a la España oficial.

Conocéis los tres grandes impulsos de esta nueva sociedad española:

  • -Las Comisiones Obreras.
  • -La protesta estudiantil.
  • -El clero joven.

Las Comisiones obreras constituyen la vanguardia pacífica de la protesta del proletariado. Entre sus principios básicos está la no violencia y alcanzar cuanto antes una situación legal. Son la base firme, hoy por hoy insustituible, del futuro sindicato libre y no hay razón razonable, si me permiten la expresión, para que no alcancen pacíficamente sus objetivos.

En segundo lugar están los estudiantes. 'Lodos ustedes conocen el movimiento estudiantil, cuya pertinacia roza con lo heroico y se habrán preguntado: ¿Cómo es posible que haya crecido tanto y tan de prisa? A mí me parece que en el fondo de todo está el sentimiento, que. las generaciones españolas de postguerra han vivido con especial vigor, de que se vive n un mundo injusto que es menester arreglar. Muchos, quizá la mayoría de los estudiantes, no tienen una conciencia política definida, pero tienen una conciencia moral definida. He hablado con muchos de ellos y he podido percatarme de que, politicamente, quizá no saben lo que quieren, ¡.tero sí lo saben moralmente. Este hecho ha de ser para nosotros una fuente continua de optimismo, ¡mes hoy, sabiendo qué se quiere moralmente, se tarda muy poco en saber lo que se quiere políticamente.

No hay que olvidar al clero joven. Seríamos injustos. Es un proceso coherente con el proceso estudiantil, si consideramos las cosas desde el fundamento, y con ,el proceso obrero. Menos condicionado por los elementos accesorios, que en ocasiones obscurecen para el creyente el mensaje evangélico, viven con parecida energía que el obrero y el estudiante, aunque en situación distinta, la falsedad del mito del desarrollo y el desorden material y moral que predomina en el ¡tais.

Precisamente porque la conciencia política y la conciencia moral tienden en nuestro país a ser la misma cosa, es más necesario que nunca atenemos a la práctica y no soñar. Es muy probable que si la situación dictatorial continúa, se pase de la protesta de. carácter profesional y laboral con un contenido político más o menos impreciso, a la protesta política organizada que recurra a la violencia. Cuanto más Se tarde en enviar el proceso de democratización real, más posibilidades hay de convertir la Universidad y los talleres en escuelas revolucionarias, hecho que puede alcanzar un nivel revolucionario, sin paliativos, si se tiene en cuenta que en España está creciendo algo que todos llevamos en germen: La obsesión de la justicia. En parte por la corrupción actual, en parte por el peso histórico de nuestra constante ambición de perfección, sólo se oye en nuestro país el mismo tema, repetido con las mismas expresiones: 'Esto es inicuo', 'esto es insufrible', 'esto es injusto'. Es una obsesión que, si coincide durante algún tiempo más con la experiencia cotidiana de que es verdad y no mentira, puede llevamos a una situación tan difícil y tener tales repercusiones, que yo creo que nadie la desea. No olvidemos que es la misma obsesión que ha movido a revoluciones muy próximas, la de nuestros hermanos de Cuba por ejemplo.

Bastante quehacer tenemos con los años difíciles que se nos avecinan. Años difíciles que no se pueden resolver ni por la continuación indefinida de una dictadura, ni por la continuación, la permanencia o la presencia del caos. La dictadura acabará consumiéndose a sí misma y los españoles tendremos, queramos o no -y sí queremos- que llegar al fondo del vaso.

Desde el punto de vista a que yo me refiero, en el fondo del vaso hay una O gigantesca, la O de obrero. Sin la intervención organizada del proletariado en el gobierno del país no resolveremos nada. Iremos trampeando, es decir perdiéndonos. Lo repito infatigablemente: En tanto queel obrero no sea protagonista de la política ho existirá paz real; subsistirá la explotación actual y anticuada del hombre por el hombre; entendiendo por obrero, quiero aclararlo, aquel que vive de su propio trabajo, de tal manera que no explota a otro y tiene conciencia de que no ha de ser objeto de explotación. En la O grande de estos obreros cabe la mayoría de los miembros de la clase media. Cuando la O grande se organice y los trabajadores tengan los medios efectivos de hacer política habremos iniciado no la salida sino la solución.

Con una poderosa organización sindical de la clase trabajadora en España se podría conseguir, lo mismo que en Latino América, un sistema activo de justicia activa. La clave está ahí, en una poderosa organización sindical, no simplemente en construir parlamentos ficticios para democracias fingidas. Las democracias son con frecuencia sistemas políticos organizados para la explotación. Hay una democracia fonnal que no es una solución verdadera. Es necesario corregirla. No nos bastan las libertades formales ni las garantías de derechos que no podemos ejercitar. ¿De qué le sirve a la mayoría de la clase trabajadora española la libertad de testar?

Hemos de convertir la democracia formal en una auténtica democracia, pero esto sólo se consigue con el empuje y la ambición de justicia que caracteriza a la clase trabajadora. Sólo nosotros podemos hacerlo. Nos atañe a todos los españoles, pero el motor está en quienes nos llamamos y somos socialistas. En quienes no luchamos por el poder político sino por una política de justicia. En quienes somos y PfWWfSf "oposición' a todo cuanto signifique la explotación organizada del hombre poEethombre,

Hasta pronto corftpañero», hasta pronto ÿ etv España.

el ' deslizamiento'

( ibérica, 1 5 de abril de i ç 6 8 )

El c o n tin u o motín universitario que la sociedad española padece, es u n a de las m ayores fuentes de p e rp le jid a d p a r a el o b se rv ad o r p o lítico . ¿ Q u é se n tid o tie n e , me p re g u n ta b a n o h a c e mucho, que una U niversidad clasista proteste contra un E stado cuyo fin inm ediato y últim o parece ser el m an ten im ien to de los privilegios d e clase?

O tra p r e g u n ta que suele reiterarse es la siguiente : ¿ q u é explicación tiene que u n E stado d ic ta to r ia l que dispone de los medios de represión más eficaces no p u e d a a c a b a r con esta agitación constante ?

Las dos p reg u n ta s son asp ecto s d e u n a m ism a cu estió n fu n d a m e n ta l: l a o lig a r q u ia d ir ig e n te española y el G obierno que con tan to cu id ad o h a d efen d id o y a u m e n ta d o sus privilegio» ¿ so n en este caso débiles o inhábiles?

A mi ju ic io son más hábiles que débiles, no sólo en cu an to a la cuestión u n iv ersitaria se refiere, tin o en general en cuanto atañ e al p roceso de la contradicción entre u n a sociedad q u e evoluciona y unas superestructuras políticas inmóviles p o r p rin cip io .

Parece que u n a rep resió n fu e rte , so sten id a sin co n tem p lacio n es, v o lv ería al pais a la su m isión forzada en que h a perm an ecid o tan to s eños. Es evidente que el G obierno p o d ria hacerlo, y las consecuencias internacionales e incluso económ icas serían llevaderas.

Pero, a la larg a, r e s u l ta r ia in h á b il, pues cabe pensar en conseguir, sin p e rp etu a r la d ic ta d u r a m ilita r y las d ific u lta d e s q u e esto lleva consigo, u n a situ ac ió n en que los privilegios sean prácticam ente los m ism os, ap acig u a n d o h a sta u n lim ite razonable las protestas políticas de los sectores inquietos de la sociedad española. L a o lig arq u ía piensa, q u izá con razón, qué sectores subversivos, en un sentido p rofundo, hay h asta ah o ra m uy pocos.

Cuando hablo de 'oligarquía' ta l vez m e exprese m al. Es más propio h a b ja r d e clase d irig e n te p a r a e v ita r la co n n o ta c ió n de grupo m inoritario y cerrad o que suele a trib u irse a las oligarquías. T e n d ré q u e d e cir, p a r a ex p resa rm e co n e x a c titu d , d a s e dirig e n te oligárquica.

L a çlase d irig e n te e s p a ñ o la no es demasiado extensa y dispone de u n a estrecha cohesión in te r n a . H a s t a c ie rto p u n t o el p ro c e so d e la c o n tr a d ic c ió n e n tr e in m o v ilism o p o l it i c o y d in á m ic a social ha p ro d u c id o eh España, visto desde fuera, el 'establishm ent' m u ch o m ás coherente <^ue c u a lq u ie ra de los q u e h a n existido en n u e stro país en el siglo XIX y p r i m e r a m ita d d e l

Visto desde fuera el 'establishm ent' español, parece m ás fraccionado de io que realm ente está. R e cien te m e n te u n g ru p o d e alumno» y am igos h a n hech o u n estu d io «obre io q u e, p a r a entendernos, dim os en llam ar ' nuevos linajes' . Es notable el n úm ero de apellidos con n in g u n a o escasa significación antes de la guerra que han penetrado en la administración del Estado y en los negocios, llegando a través de enlaces matrimoniales a conectar los sectores más lejano» entre sí. Diplomáticos, catedráticos, técnicos, ahogados del Estado, economistas, altos funcionarios de la banca, letrados de Cortes, financieros, terratenientes y militares de superior graduación. Los nuevos linajes han cohesionado y modernizado la vieja oligarquía nacional.

lodos los que, a título de ejemplo más que otra cosa, hemos mencionado, están en conexión de un modo u otro con la Iglesia. Unos a través del Opus Dei, otros por su propia condición de católicos, por la catolicidad de sus esposas o por su admiración, cada día mayor, por el 'clero joven" que protesta o por la nueva y abierta actitud de bastantes miembros de la jerarquía eclesiástica. Las diferencias regionales ejercen una acción secundaria, simplemente estética, respecto de la cohesión y los intereses básicos del nuevo 'establishment''.

Desde hace algún tiempo, no mucho, la clase dirigente oligárquica ha comenzado a moverse. Se mueve muy lentamente, como los glaciares, de modo iinoprccptihle para el observador, pero se muevo. No se trata de un criterio organiñado que haya nacido de un centro de decisión a cuyas órdenes se subordinan los miembros del 'establishment'. Los intereses comunes, la común observación de los errores del sistema, y sobre todo la común desconfianza respecto del futuro político, han provocado el contacto de infinitas parcelas de intereses concretos y la convicción generalizada, que se reparte en muy diversas ideologías y actitudes, de que el sistemo político español actual no protege sino perjudica a la burguesía que lo sostiene . Ni moralmente, ni económicamente, ni socialmente el burgués español, o, si se prefiere, la clase dirigente oligárquica española, se siente protegida por el Régimen politice actual. Es natural, yo diría incluso que encomiahle, que el 'establishment' busque un sistema que coincida con sus intereses y le dé cierta tranquilidad moral.

Este último elemento es a mi juicio de suma importancia. La mayoría de los 'nuevos linajes' del "establishment' de postguerra proceden de la clase inedia, en algunos casos de la clase media modesta, y han llevado consigo la peculiar intranquilidad y suspicacia moral del pequeño burgués. Piden reformas sociales, austeridad administrativa, etc., sin que esto, romo es natural, dañe a sus intereses. Hay sectores que miran esta preocupación moral como una tontería, pero en cuanto existe coincidencia de intereses aceptan un impulso que lleva, mansamente, a una situación de mayor congruencia.

Por otra parte, no hay que olvidarlo, mientras la contradicción permanezca y los propios servidores del Estado vayan contra él y los hijos de las familias acomodadas encuentren justificación suficiente para practicar la protesta y la violencia, puede ocurrir, y ocurre con alguna frecuencia, que el auténtico espíritu revolucionario prenda, y la situación en general se ofrezca como un caldo de cultivo de extraordinarias condiciones para que aparezcan posibles líderes activos en orden a una lucha de clases acelerada.

La necesidad de romper la contradicción a que aludíamos parece obvia, y el sector más inteligente y entrenado en estos procesos de 'deslizamiento' se ha comenzado a mover con cautela, pero con decisión y vigor. Basta leer los diarios Ya y Madrid, seguir la línea de secuestros de ciertas revistas y los castigados por el Tribunal de Orden Público, para entrever que el 'establishment', sin consentimiento explicito del jefe del Estado, está buscando, y es una conducta hábil, títulos morales que le permitan protagonizar la deseada futura situación de congruencia entre burguesía y Régimen político.

El "establishment" easi establecido a que me refiero, no se compone exclusivamente de la oligarquia que dispone de las decisiones últimas, que es más bien un elemento inmóvil, sino de miles de ciudadanos de un alto nivel de renta que forman parte de la propia administración y de las actividades protegidas por el Estado. No me sorprendería nada que el sector más móvil e inteligente del 'establishment' provocara una situación límite que dejase al descubierto la verdad por un procedimiento ajeno a la tradición mítica; no sacándola del pozo, sino derribando las paredes del pozo. Sería un procedimiento más radical para continuar el deslizamiento. En este sentido deslizamiento significa un doble y ventuhoso peligro; aumento del número de jóvenCB politicamente conscientes y dificultad para los autores del deslizamiento para que sea éste tan lento como desean. Pudiera ocurrir que el sector no inmovilista del 'establishment' tuviera que acelerar tanto, que el deslizamiento se convertiría en el comienzo de un torrente.

Tengamos en cuenta, por otra parte, que este deslizamiento cuenta con la aquiescencia del pueblo en cuanto desea cambios hacia una mayor actividad política y mayores oportunidades económicas.

Hace unos días me preguntaba un amigo mío, profesor americano, que sabe más de. literatura española medieval que de política española contemporánea: ¿Cómo es posible que haya tantos millonarios que quieren en España un cambio de régimen? Yo le respondí, creo que con veracidad y exactitud: 'porque son millonarios'.

Para entender, a mi juicio, lo que fundamentalmente está ocurriendo en España basta considerar, con menos convencionalismo del que comúnmente se emplea, los trastornos o motines universitarios, consideración ron que habíamos comenzado este artículo, preguntándonos' por qué una Universidad burguesa protestaba tanto contra un régimen cuyo fin era defender los privilegios burgueses.

¿Qué quieren, en general, los estudiantes españoles? Esta pregunta es básica y contribuye a evitar mi connatural tendencia á la exposición difusa y digresiva.

Los estudiantes españoles, repito que en general, quieren vivir igual o de modo semejante a sus cofpañeros europeos, es decir, quieren ser estudiantes de su tiempo y modo, de acuerdo con el modelo que la situación actual de la sociedad capitalista lia impuesto en Occidente. En todo Occidente existen protestas estudiantiles, algunas de ellas más violentas que las que se producen en España. La razón es obvia: estamos ante una generación parricida. El estudiante, en general el joven, desdeña a sus padres, en muchos casos aborrece a sus padres, no tanto por ser sus padres romo por pertenecer a un mundo que se considera en ruinas y de cuyos escombros los jóvenes no saben qué hacer. Precisamente, que no sepan qué hacer ron su vida, en sentido profundo, y que los adultos no sepan tampoco decirles con vigor qué deben hacer, es la fuente del desprecio y la permanente inquietud de los jóvenes occidentales.

Es cierto que España no podía escapar a esta conducta generalizada, y los jóvenes españoles quieren, lo mismo que los estudiantes de otros países, manifestarse y vivir como una generación burguesa de jóvenes parricidas. Pero el Gobierno español no lo ha entendido así, pues está, hasta cierto punto, incapacitado por su propio entrenamiento autoritario para entender estas cosas, y ha convertido en bicha política lo que en el fondo es una protesta característica de la juventud occidental. Por paradójico que parezca, el Gobierno se ha puesto frente a la Universidad no porque la Universidad en su conjunto esté movida por fines revolucionarios, sino por no permitir que los estudiantes se conduzcan como el resto de los estudiantes de los países capitalistas. Un gobierno cuyo fin parece que es proteger los intereses y el orden burgués, no permite que la buerguesía se realice como tal. El hecho es que se ha dado un carácter político, que en un sistema democrático hubiera sido rigurosamente ocioso, a algo que expresa, fundamentalmente, una protesta casi planetaria de carácter social e intelectual.

Desde luego es un error muy propio de un régimen autoritario, pero la ineficacia de la contradicción es tan patente, que el "establishment', sobre todo en las zonas conexas con el sector eclesiástico, ha acabado por percatarse de ello e iniciar el deslizamiento del glaciar. Es muy probable que en la cúspide del poder político no exista plena conciencia de este hecho, pero en los sectores menos encastillados de la propia biografía y con mayor cosmopolitismo intelectual y vital, incluyo la Iglesia en este sector, hay clara conciencia de que el inmovilisino un peligro serio para el futuro. Parece que la clase dirigente oligárquica española comienza a dar con el gran secreto: permitir que el Régimen autoritario-paternalista se convierta en un es régimen burgués en que la clase burguesa española pueda realizarse a sí misma. En otras palabras: romper la contradicción.

Es mucha verdad qu ola represión continúa, ya lo hemos dicho, pero se ha fraccionado perdiendo la fuerza psicológica y el rigor unitario y contundente que da sentido a una represión. La represión actual indica dos cosas en particular: un cuidado inexorable porque no se 'akeSfc"*l«<ardon público, y otra la tendencia a dar legitimidad de oposición a poderes tradiraonajrryfgto fonservadores para que puedan mostrar ciertos títulos que les justifiquen como ¡próta'góiuuas del ■ cambio cuando el cambio, mucho o poco, ocurra. Quién tendrá un libro scicucstrado,' otro ifn proceso, algunos inultas, otros multitud de artículos y conferencias con ¡protestas,jtpplfiitájs o explícitas. Apeptas habrá nadie que no upeda decir 'yo también he participado éñ < 1 logró de la libertad burqttysa'.

Todo «sin -tí (menester qtte ocurra.s pcro quizá sea. más que producto de la estructura, intención delihorada que sean muchos JtW'protagonistas individuales y no haya ningún protagonista colectivo, brean izado.

t'a claser dirigente oligárquica no puede correr el riesgo de que un grupo, que pueda ser ufí partido, se álce ron la titularidad del rambio. Esto supondrá una peligrosa concentración del poder ■ político a un ritmo acelerado y la falta de control auténtico sobre esc grupo. La mayor parte de la represión que hoy se ejerce, se ejerce precisamente para evitat la formación prematura de protagonistas colectivos.

Mirando las cosas con suficiente atención parece que el proyecto -más o menos consciente del 'establishment', sobre todo de los nuevos linajes que empujan y de la Iglesia- consiste en c a m b ia r la s u p e r e s tru c tu r a d e ja n d o substancialm ente in ta c ta la in fra e stru c tu ra . Dicho en otras p a la b r a s : m antener el control de los salarios y en general del m ercado cam biando las in stitu ciones políticas y sociales el m ín im u m necesario p a ra q u e la p ro te sta b u rg u e sa c o n clu y a y b u rguesía y R égim en coincidan.

; L a situ a c ió n económ ica que, sin ser desesperada está lejos de ser buena, exige que el deslizam iento se apresure. Es necesario n gociar dfin itiv am n te con el M ercad o C o m ú n , a rre g la r én la m ed id a e n q u e se p u e d a la corrupción, acelerar el proceso in d u strial, etc. N o es posible, así lo ju z g a el ' e s ta b lis h m e n t' , to le r a r que grupos políticos diferenciados lo digan com o p ro g ra m a publicam ente, pero se pueden i m p o r ta r periodistas e i m p lic a r en el ju e g o poderes in te rn a c io n a le s q u e a m e n a c e n s u p e rfic ia lm e n te p a r a a c e le r a r el proceso.

El p a n o ra m a p a re c e c la ro y c o h e re n te , p e ro tie n e nn defecto. El defecto que m ás debe asust a r a quienes están metidos en el j u e g o : no existe u n a izquierda que ofrecer al mercado político in tern acio n al. En E uropa, m e refiero a E u ro p a no com unista, todo slos países tienen u n a iz q u ie rd a , m á s o m en o s ra d ic a l, p e ro p e rfe c ta m e n te a lo ja d a e n su p a ra le lo p o lític o . Es u n a i z q u ie rd a cuyo sentido consiste en gobernar con criterios opuestos a los de la derecha. Por Í wincipio, incluso au n q u e g obierne, la izq u ierd a es oposición p e rm a n en te , del m ism o m o d o q u e a derecho, au n q u e esté en la oposición, es p o r principio conservadurism o perm anente. Sin que esto q u ie ra decir n a d a respecto del contenido ideológico concreto y fines in m ed iato s de izquierdas y derechas.

Sin izquierdas, es decir, sin oposición real, el deslizam iento es in trín secam en te peligroso, p o rque la oposición po d ría crecer y estalalr sin control alguno, caso que p o d ría darse y m ucho antes de lo que se supone al nivel del p ro letariad o . Por o tra p a rte los p o d e re s e x te rio re s - p o líticos y económ icos- verían con gusto y con g a ra n tía m áxim a de seguridad u n a oposición que de u n m o d o u o tro , a u n q u e fuese in ic ia lm e n te en la p e n u m b ra , a m p a ra s e el 'deslizam iento' .

L a cuestión no es sencilla, pues u n a gran p a r te de los nuevos lin a je s debería i n te g r a r la oposición, pero no tiene báse p o p u la r a lg u n a y la oposición necesita base p o p u la r. Lo» conversos a la d em o cracia - en m uchos casos ab n eg ad a y h o n ra d a m e n te conversos- tam poco t i e n e n b a s e p o p u l a r , y u n a o p o sic ió n sin b ase p o p u la r re su elv e m u y p o c o o n a d a . Los contactos con grupos o personas que se llam an g ra tu itam en te oposición, p e ro qu e no salen d e la q u im e ra o elau to e n g a ñ o , t a m p o c o llevan a n in g u n a p a r te . Sin embargo la clase oligárquica dirigente necesita absorber o al menos tranquilizarse respecto de u n a oposición real que crece en l a som bra, en grupos convencidos y con un enorm e potencial de convencim iento y de modo masivo en el p ro letaria d o . ¿ C ó m o conseguirlo?

Es u n a situ a c ió n notable la de u n ' estab lish m en t' que no puede inventarse una oposición, que no se decide a crear las condiciones necesaria» p a ra que haya una oposición au tén tic a a p o y a d a e n u n a b a se popular, y que necesita, pese a todo, disp o n er de u n a oposición si q uiere v e r lu z e n la o tr a p a r te del túnel.

L a clase d irig e n te olig á rq u ic a i n t e n t a -no sin h ab ilid a d - resolver la p rim e ra contradicción restitu y en d o a un E stado nacido p a ra pro teg er los intereses de la b u rg u e sía , la confianza de la b u rg u e s ía , p e r o no acaba, p o r fa lta en este caso de honradez., decisión e in telig en cia, de e n c o n tra r el m ed io d e o fre c e r al mercado político internacional u n a oposición auténtica.

El p r o l e t a r i a d o asiste, hasta a h o ra , como antagonista más o menos pacífico fren te a la clase d irig e n te , p e ro n o e x is tirá v e r d a d e r a g a r a n t i a de fu tu ro h a sta q u e no se le in clu y a e n tre los p ro ta g o n ista s p o lítico s. Si no, el p ro p io "deslizam iento' no ten d ría sentido.

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En la composición de algunos párrafos se han producido varias erratas. Eos reproducimos tal y como deben ir:

Parece que existieran unos espejuelos mágicos. L.os que viven tuera, mirando a través de sus lentes mágicos, pueden vivir como si estuvieran dentro, pero con libertad, la fuerza, la alegría y el orgullo de la protesta. Los que viven dentro sienten esta satisfacción, alegría y orgullo de la protesta pero no tienen espejó clos mágicos que le permitan vivirla como si estuvieran en libertad.

Para los socialistas que vivimos dentro de España no se trata simplemente de un entendimiento socialista, porque esté es prácticamente un hecho; se tráta de un entendimiento democrático nacional. Entenderse' significa estar de acuerdo en lo fundamental, aunque se pueda estar en desacuerdo en lo accesorio.